CAP 12. SE BUSCAN

POV HIPO

Astrid y yo regresamos a casa en silencio, la noche ya estaba llegando junto a nosotros a la Isla Dragón, a lo lejos, alcancé a ver a Patapez esperando con el resto de los chicos claramente ansiosos.

-Woo... ¿Astrid?- dijo Heather impresionada al ver que Astrid bajaba de Tormenta

-¿Porque ella tiene un dragón y nosotros no?- se quejó Brutilda cruzándose los brazos y haciendo un puchero.

-Duuh pues por qué es la favorita del Maestro Dragón – dijo Brutacio con un tono obvio haciendo que inmediatamente Astrid y yo nos sonrojáramos

-O quizá porque ustedes volaron una pared del establo Thor sabe cómo con un dragón enjaulado- les reprochó Astrid tratando de recobrar la compostura

-El mundo está lleno de posibilidades querida Astrid... Pero- interrumpió Brutilda mientras abrazaba de hombros a Astrid -lo que es innegable es que tuuuuu si tienes un dragón y nosotros no... Ah y que le gustas al Maestro Dragón – Thor ¿podía ser más incómodo?

-Bien chicos basta- ordenó Hetaher salvando el momento –Axe- se dirigió a mí -el asunto es, si vamos a vivir aquí por un tiempo, necesitamos conocer a los dragones, sabemos cómo matarlos pero no como convivir con ellos – sus palabras en realidad tenían mucho sentido, más del que me gustaría admitir.

-Aunque me perturbe la idea de que los gemelos aprendan a manejar dragones... Heather tiene un punto – intervino Astrid

Rasque entonces mi barbilla... ¿qué pasaría si entreno a estos chicos para ser jinetes de dragones? ... mi trabajo sería más fácil, se reduciría la sexta parte... bueno la tercera descontando a los gemelos y a Patán. Además, no dejo de pensar en el Nido, si quiero destruirlo quizá necesite apoyo.

Pero ¿darles dragones a los gemelos?, ¿enserio el mundo está preparado para eso?

-Bien chicos... necesito meditar esto un tiem...- mis palabras fueron interrumpidas por un correo aéreo

-Aaaaaaaaaa gritó desesperado Patapez cuando el terrible terror se estampó en su cara -quitámelo quitámelo – suplicaba corriendo de un lado a otro

-Bien calma- le pedí mientras sujetaba al terrible terror -¿Qué tienes aquí amiguito?- pregunté quitándole de la pata la hoja que llevaba enredada, enseguida el dragón regresó con el remitente, al parecer no esperaba respuesta, desenrollé la hoja, y poco me tomó comenzar a leerla ... Oh Thor

-¿Que sucede? – preguntó Astrid, yo solo me limité a darle la hoja -no puede ser- dijo con un hilo de voz entregándole la hoja a Patapez

-Bien... No hay manera mejor de describir está situación... estamos acabados... Muy acabados-la mirada de todos se traducía fácilmente, estaban esperando a que lo leyera en voz alta.

Se buscan por traición (con las dibujos de los Bruts, Patánm Heather y él) Castigo bajo la ley del Gulianting. 20 monedas de oro por cada uno.

-¿Queeee?- se quejó indignado Patán -¿solo 20 monedas por nosotros?- reclamó ofendido -¿traicionamos a los 10 clanes enteros y solo ofrecen eso?... Vaya ahora sí me lastimaron –Astrid se limitó a poner los ojos en blanco

-¿No lo comprendes cabeza de carnero?– le reprochó mientras golpeaba su cabeza -los están condenando a ser esclavos... ¿acaso ninguno entiende las leyes del Gulianting?- preguntó levantando los brazos mostrando exasperación al ver la negativa de la mayoría de ellos.

-Yo no entiendo la mayoría de las cosas mi querida Astrid- admitió tranquilo Brutacio -¿viste la nariz de Patán?- se mofaba junto a su hermana al ver los retratos

-Chicos la ley Gulianting es un código de honor que cuando se rompe quedan sentenciados a ser esclavos... es decir quién los encuentre puede decidir entre matarlos o comprarlos a Berk por esa cantidad y esclavizarlos en favor de sus tribus, es algo que no se había hecho desde hacían generaciones... hasta ahora- explicó Astrid sentándose en el escalón de la entrada totalmente perturbada -chicos entre los clanes la diplomacia es importante, si alguien captura a alguno de ustedes se lo tendría que entregar a Berk para que ellos hagan juicio... pero bajo esta sentencia, quién los capture y pagué las monedas se apropian de ustedes–

-Yo no soy Berkiana – intervino Hetaher

-Ya tampoco eres Berserker- murmuró apenado Patapez, el silencio se abrió paso un instante, nadie sabía que decir, la mayoría de ellos al parecer aún estaban procesando la nueva información.

-Bien chicos- interrumpí esta vez el mortal silencio -es oficial... no podrán dejar esta isla en un rato, será mejor que descansen un rato, mañana tendremos que empezar a condicionar este lugar... no pienso seguir durmiendo en la armería – de la nada, sentí que una mano se apoderaba de mi brazo

-Respecto a eso- me dijo una chica de hermosos ojos azules -Heather y yo nos acomodaremos en otro sitio- yo me limité a negar y sonreírle de lado

-En lo que a mí respecta prefiero que estés... estén- aclaré mi garganta –cómodas- finalicé –nos espera un largo día mañana, vayan a descansar-

-Agg aún es temprano- reprochó Brutacio con un puchero

-Y no hemos hecho nada en todo el día para estar cansados- completó la queja la hermana –esperen ¿y Patán?-

-Se acaba de meter a dormir- señaló Patapez la puerta de la entrada

-Vaya talento de ese tipo para dormir- aplaudió Tacio

-Mi más grande admiración- completó su hermana –bien hermano, no hay peor intento que el que no se hace- decía jalando del brazo a su hermano sospechosamente, estoy seguro de que algo traman.

-Alto ahí par- los detuvo en seco Astrid -ustedes dos van a reparar ese establo- les ordenó –quizá asi se puedan cansar-

-¿Queeeeeeeeee? – se quejaron los dos al mismo tiempo

-Y para asegurarnos de que no va a pasar nada – decía encaminándose hacia ellos -yo los vigilare-

-¿Queeeeeeeeee?-

-Ok Loki por qué nos odias – gritó Brutacio tirándose de rodillas y elevando sus manos al cielo. Yo solo reí

-Te acompaño – se ofreció Heather

-¿Herramientas?- me preguntó Astrid

-Se las llevaremos enseguida M'Lady –respondí para enseguida dirigirme con Patapez a la armería

-Bien- dijo regalándome una sonrisa –oye...- me murmuró acercándose a mí –En verdad, Heather y yo podemos acomodarnos en cualquier parte, no es justo que después de tanto aun tengas que dormir en el suelo-

-Chimuelo es una buena cama- la tranquilice –y estoy más acostumbrado a dormir en la armería de lo que crees- me burlé de mí mismo, una sonrisa tímida se escapó de ella –Ey... aún tenemos que curar eso- recordé señalando su herida

-Tu duermes con dragones, yo curo mis heridas sola- me respondió con esa arrogancia que tanto me gusta

-Somos unos temerarios-

-La pesadilla de un archipiélago entero- continuó mi burla, acercándose ahora ella a mí

-Ejem- escuché a Heather aclararse la garganta haciéndonos alejarnos inmediatamente uno del otro –Herramientas-

-Si, claro... herramientas- asentí rascando mi cuello antes de retomar mi camino. Bien Hipo, necesitas dar dos pasos atrás con Astrid... por tu propia paz mental.

POV ASTRID

Heather y yo caminábamos detrás de los gemelos para asegurarnos de que no se desviaran, se quejaban tanto que parecía enserio que los estábamos conduciendo a su propia sentencia de muerte, pero era peor para ellos... era trabajo funcional y productivo.

-Y...- llamó mi atención Heather -¿que hay entre el maestro dragón y tú? – sentí mis mejillas arder ante tal pregunta

-¿De... de que estás hablando?– le reproché mientras ponía un mechón de cabello detrás de mí oreja tratando de disimular mis nervios

-¡Oh! vamos Astrid... Se nota a mil millas que él está interesado en ti... Y está claro que a ti él te pone nerviosa- me dijo deteniéndose y deteniéndome para interrumpir el camino.

-Enserio acabas de perder la cabeza... completamente – le respondí con los ojos en blanco tratando de seguir mi camino pero ella me detuvo de nuevo

-Está bien que te guste un chico As... no tiene nada de malo- bien conversación catalogada completamente como incomoda

-No te puedes enamorar de alguien a quien hace 48 horas ni siquiera conocías-

-Nunca hablé de amor- me dijo victoriosa –aunque...-

-Heather... saca esas ideas de tu sistema ¿sí?... creo que leíste muchos libros de romance de las estanterías de Inga en Berk-

-Bueno si... - admitió risueña -y si algo me enseñaron todos ellos, es que cuando se trata de amor, el tiempo y las intenciones son relativos- finalizó para comenzar a caminar sin darme derecho de réplica