POV NARRADOR
-¿Me estás jugando una broma?-
-Astrid no vamos a comenzar de nuevo-
-Pues tú siempre comienzas...-
-Oye oye tu mal humor no lo desquites conmigo...-
-Tu sola presencia es la que me pone de malas...-
-¿Astrid y Patán?- preguntó Heather a los gemelos quienes escuchaban atentos afuera de la Casa Club
-¿Podrían ser alguien más?- dijo Brutilda para después dar un salto –Heather...-
-Hola chicos...- los saludó mientras levantaba sus hombros y hacia una mueca cuando comenzó a escuchar golpes adentro
-¿Heather?- dijo Hipo al llegar
-HEATHEEEER- gritó inmediatamente Patapez corriendo a saludarla mientras Hipo fruncía el ceño
-¿Ahora qué?- dijo al escuchar los gritos desde adentro, los gemelos levantaron los hombros señalando que desconocían las razones
-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA- escucharon el grito de Astrid
-Con permiso- dijo Hipo con los ojos en blanco, entrando a la Casa Club solo un par de segundos después salió con Astrid cargada en su hombro mientras esta pasaba el dedo índice sobre su cuello señalándole a Patán que estaba muerto –chicos... señoritas- se despedía mientras Astrid aún seguía gritándole a Patán y se encaminaba al domo
-Una mañana típica en la orilla del dragón- dijo burlona la pelinegra
POV HIPO
Lo admito, después de tantos años salvándole la vida a Patán, estos pleitos ya no me perturban, enserio este par tiene una habilidad fantástica para pelear, desde una imprudencia de mi primo, hasta que alguien silbe una canción que al otro no le gusta.
-Suficiente- le dije tranquilo bajándola al fin y cerrando el domo, una cuestión de seguridad para Patán -¿Qué paso ahora?-
-Que Patán nació- me dijo con los brazos cruzados en modo de puchero... yo hice todo lo posible por no reírme
-¿Y aparte de eso?- le pregunté con los ojos en blanco
-Que sigue respirando-
-Señorita...- le insistí -¿volvió a tratar de "conquistarte"?... ¿algún comentario como el de hace unas semanas?... ¿te molestó con algo?... ¿tomó tu hacha?... amor ocupo información-
-Dijo que un hombre puede vencer a una mujer solo por su condición de ser hombre- yo solté una risa divertido y la abrace... esta mujer me puede de ternura a veces
-Amor... es Patán quien lo dice, el mismo imbécil al que dejas en el suelo cada vez que quieres... al que hasta Brutilda puede vencer por Thor... no dejes que te afecte cada estupidez que sale de su boca, sabes que solo lo hace para molestarte y tu caes directa a eso... Astrid solo le das lo que quiere cada vez que te molestas... tanto así que arruinó tu mañana y ni siquiera te percataste de que Heather estaba aquí-
-¿Qué?... ¿Heather está aquí?- me dijo emocionada
-Anda... ve a verla- le invité soltando mi abrazo, como una niña pequeña se puso de puntillas besó mi mejilla y salió corriendo. Una mañana típica en la Orilla del Dragón.
POV NARRADOR
La vida de Heather era muy diferente a como la recordaba, de buscar un lugar al cual pertenecer ahora tenía dos, y aunque era feliz con su hermano y con su propósito de levantar la isla Berserker, muchas veces sentía nostalgia de la Orilla, y para su gusto, Dagur era comprensivo y siempre era bienvenida a la normalidad de la Orilla.
Después de un merecido almuerzo, todos sabían que era hora de entrenar, muy al pesar de Patán y los gemelos, Hipo sabía que no estaban listos del todo para enfrentarse a su nuevo enemigo, mucho menos si Viggo estaba con vida así que entrenar no se cuestionaba.
-Bien chicos, hoy tenemos una misión muy interesante... Heather, bienvenida de regreso- le dijo Hipo mientras esta asentía –y como es Patapez quien la propuso, creo que lo indicado es que él les explique... amigo- le dijo cediéndole la atención al vikingo mientras el líder se sentaba en la mesa de la Casa Club y abrazaba entre sus brazos y piernas a la ojiazul.
-Me encanta cuando Patapez propone las misiones- dijo emocionado Patán –no son arriesgadas ni producto de una mente maníaca- dijo volteando a ver a Astrid
-Patán- lo corrigió entre dientes Hipo mientras Astrid trataba de ignorarlo
-Bien... la misión será simple, en el bosque de esa isla a la derecha escondí la cola azul de Chimuelo, quienes la encuentren ganaran-
-Agg simple...- dijo arrogante Brutacio
-Pero será sin dragones-
-¡¿QUÉ?!- se quejaron los gemelos y Patán
-Tendríamos que... ¿Caminar?- se quejó Tilda
-Exacto... somos muy dependientes de los dragones y cada vez que nos encontramos sin ellos las cosas se nos complican de más- les explicó Hipo
-Dejé algunas pistas y rastros en el bosque, que les servirán para encontrarla...-
-Espera espera- lo interrumpió Patán –acabas de decir que alguien ganará algo-
-Con el permiso de Hipo... quienes traigan a mí la cola azul de Chimuelo... serán jefes de la Orilla por un día-
-¡¿QUEEEEEE?!- gritaron emocionados los gemelos
-Mmmm... Jefe por un día... Hipo como mi sirviente...Revancha contra la reina malvada. Me gusta- se imaginaba Patán
-Hablas en plural- le señaló Astrid
-Claro, si no tienen dragones al menos tendrán un compañero- Heather rápidamente volteo a ver a Astrid, Hipo frunció el ceño y apretó el abrazo con el que tenía sujeta a la ojiazul
-Mía- le advirtió a Heather a quien ya le había adivinado sus intenciones
-Oye amigo tú la tienes siempre...- se quejó Heather, Astrid solo reía con los ojos en blanco –además es mi amiga-
-ES MI PROMETIDA- le recordó el castaño
-Pero era mi amiga antes...-
-Por favor... era mi amiga Y COMPAÑERA DE MISIONES desde mucho antes de que tú siquiera aparecieras en el mapa... así que lo siento- le reclamó Hipo arrogante
-PATAPEZ- se quejaron ambos al mismo tiempo
-Patapez, no me enviarías a la soledad del bosque y sus peligros sin un buen compañero ¿o sí?- le dijo pícaramente Heather
-Que no te engañen sus ojos cafés... recuerda quien te ayuda cada vez que Albóndiga se siente mal-
-Son verdes- se burló Heather
-De hecho... par... creo que honrando las viejas tradiciones, y debido a la situación de en la mañana... Astrid va con Patán-
-NOOO- gritaron al unísono Patán, Astrid, Hipo y Heather
-Hipo tu eres el que siempre dice que estos dos necesitan aprender a trabajar en equipo- le recordó Patapez
-Patapez... voy sola, enserio no tengo problema- intervino Astrid, pero el vikingo negó
-Lo siento Astrid, es mi misión y yo elijo a los compañeros- dijo con los brazos cruzados Patapez mientras recibía miradas de odio de cuatro jinetes
-Tranquilos yo lo resuelvo- dijo Hipo seguro levantándose y yendo hacia Patapez con un argumento infalible
-"Tranquilos yo lo resuelvo"- se burló remedándolo Heather de malas mientras caminaba por el bosque junto a su nuevo compañero de equipo
-¿Ahora yo tengo la culpa?... además aquí el que esta alterado por la pareja de allá SOY YO-
-Ay vamos... ¿enserio te dan celos de Patán?- Hipo se soltó a reír
-No... Me preocupa su seguridad...-
-¿La de Astrid?-
-La de Patán- Heather asintió admitiendo su punto –en algún momento, Patán va a decir algo que moleste a Astrid, Astrid se va a enojar y Patán va a resultar herido-
-Entonces... ¿nunca nunca nunca has sentido celos de Patán?- lo molestó Heather
-No a un nivel romántico...- le confesó –era más bien su facilidad de... ya sabes, acercarse a ella... cosa que no era tan sencilla para mí-
-Dime algo... ¿es enserio una misión suicida ser novio de Astrid?- le preguntó curiosa la pelinegra
-No cuando aprendes a manejarla- le dijo tranquilo mientras buscaba pistas que Patapez podría haber dejado y Heather cumplía también con la misión
-Rápido hermano- decía Brutilda mientras revisaban cada lugar piedra y hoja del paisaje
-¿Por qué estamos haciendo las cosas bien?... – preguntó Tacio –no me siento cómodo siendo cumplido-
-Imagina... un día a cargo de la Orilla- le pidió la hermana
-Thortonton de regreso...- dijo con un brillo en los ojos el chico –Y sin gusafuegos que perturben nuestra utopía-
-Exactamente hermano... nunca creí decir esto... pero por primera vez en nuestras vidas, tenemos que ponernos serios-
-AAAAG- dijo Brutacio llevándose una mano al pecho respirando preocupado –no estoy cómodo con esas palabras-
-Ni que lo digas, a mí me ardió la panza de solo decirlo- se quejó Brutilda sobándose el estomago
Patán silbaba, Astrid ponía los ojos en blanco y seguía trabajando, Patán volvía y silbar y la rubia solo cerraba los puños concentrándose totalmente en encontrar la dichosa cola azul de Chimuelo, y Patán silbaba...-
-Aaaagg... ¿puedes dejar de silbar y ponerte a trabajar?- se quejó al fin la chica
-Oye estoy trabajando... nada por aquí, nada por acá- le decía con desinterés señalando lugares al azar –y tengo entendido que silbar no va en contra de ninguna regla de Berk o la Orilla-
-Lo estás haciendo para molestarme- se quejó Astrid –escucha, ni tu ni yo estamos contentos con esto, pero podrías por favor no ser tan molesto y dejarme trabajar para encontrar esa maldita cola y poder acabar con esto lo antes posible-
-Ay por favor, como si tú necesitaras encontrar la cola de Chimuelo para ser jefa de la Orilla- se quejó el pelinegro –con un par de besos basta- Astrid se detuvo en seco
-¿Qué acabas de decir?- le reclamó aun tratando de conservar la calma
-Yo... yo- decía con golpeando sus dedos índices tratando de encontrar una buena manera de salir con vida, Astrid levantó una ceja aun conservando la calma –bueno si... todos sabemos por qué siempre Hipo te deja a cargo-
-Si, por que me lo he ganado, a diferencia de ti se lo que el trabajo duro significa- se quejó la chica
-Si claro... si tú lo dices- le dijo Patán tratando de alejarse de ella, pero como siempre que comienzan un pleito, no supo cuando parar –Pero todos sabemos que aun con trabajo duro jamás hubieras sido la próxima jefa de Berk-
-Patán estas llegando muy lejos- le advirtió Astrid por primera vez dañada por las palabras del pelinegro, Patán por primera vez supo que tenía una ventaja
-¿Qué Astrid? ¿Acaso ya nos olvidamos cuando Hipo no era nada?- sin saberlo Patán dio en el punto más doloroso para la rubia, saber que no estuvo para el castaño cuando él la necesitó. Astrid asintió, mordió sus labios y se limitó a caminar en sentido contrario –Oyeee- se quejó Patán señalando que el camino era hacia el frente -¿vencí a Astrid?- preguntó con los ojos como platos mientras Astrid se alejaba –no puedo creerlo... vencí a Astrid... tengo que contarle a alguien- dijo volteando a todos lados y poniéndose a correr
