POV ASTRID
-Vámonos a casa nena- le dije al llegar victoriosa con mis cuatro libros, mi integridad y dignidad intactas y un rato de mucha diversión masacrando a un vikingo.
Dos días de vuelo más y al fin estoy en casa.
En el vuelo del ultimo día, las cosas no fueron del todo buenas... tormentas... muchas tormentas
-No tengo miedo, no tengo miedo, no tengo miedo- me repetía incansablemente mientras rayos y truenos me atacaban por todos los flancos -No tengo miedo, no tengo miedo, no tengo miedo, no tengo miedo- bueno si tenía, lo admito... pero no puedo detenerme, aunque una montaña a lo lejos se ve muy tentadora, parar hasta que la tormenta se acabe no está en la mesa, porque no llegaría al cumpleaños de Hipo... así que me armé de valor y por primera vez desde que perdí la vista, crucé una gran tormenta en completa soledad...
En la mañana del cumpleaños de Hipo rece por que no se hayan ido a Berk y poderlos encontrar... cuando casi iba llegando vi un barco acercándose al lugar... ah no, invasores en la Orilla... hoy, no.
Pero mi sorpresa fue cuando reconocí al marinero solitario de aquel barco
-Te advertí que si no llegabas en cuatro días te acusaría con Hipo- solo era Ossur.
Cuando llegué a la Orilla, por supuesto ya se habían ido
-Así que esta es la famosa Orilla del Dragón... yo si me vengo a vacacionar aquí- yo solo puse los ojos en blanco
-Venga nos vamos...- le ordené –con suerte llegaremos a Berk al anochecer- le dije subiendo a Tormenta y ofreciéndole mi mano
-JAJAJAJJAA...- se reía nervioso –yoooo... mejor le hecho un ojo a la Orilla... la delincuencia hoy en día es perturbadora...-
-Vamos...volar no es tan malo como parece... al menos después de un rato- me burlé cuando se subió
-¿QUÉE?-
POV HIPO
-Hijo no hagas una tontería- me pidió mi papá deteniéndome a montar en Chimuelo –ni siquiera sabes a donde puedes ir a buscarla... ¿Qué planeas? ¿ir por todo el archipiélago?-
-Si es necesario... papá Viggo está con vida... y Astrid siempre ha sido su objetivo-
-¿no crees que estas dramatizando mucho?... es decir no hemos sabido de Viggo o los voladores en mucho tiempo- se quejó Patán
-Además... si ya estamos aquí... debemos FESTEJAR- gritó Brutacio mientras el resto de la aldea le hacía segunda
-No lo sé... Astrid podría estar muerta y esta sería nuestra última fiesta antes de que caigas en depresión... veo prudente festejar... ya sabes, en su nombre- ¿Brutilda enserio?
-Es lo que Astrid hubiera querido- completó Brutacio
-¿Pueden callarse ustedes dos?... no están ayudando- se quejó Patapez
-Hijo...- me atrajo Bocón hacia el –Astrid va a los mercados del Este... comienza la búsqueda por ahí-
-¿Qué?...- por Thor... -¿tú lo sabías?- el asintió –bien, prepárense iremos a los mercados ahora...-
-Emm Hipo- me dijo Patapez
-Dije ahora- les ordené
-Hipo...- insistió señalando hacia el frente, así que me giré... esta mujer me va a matar un día.
POV NARRADOR
-Ah el viejo Berk... hacía años que no pisaba estas tierras...- dijo nostálgico Ossur –dedos- le pidió a Astrid quien le ofreció su mano para que el jefe de los Wesster pudiera hacer el moño de la improvisada envoltura que iba haciendo en el camino -¿preocupada?-
-Nah... Me desaparecí dos días más de los que le dije a mi prometido sobreprotector, a mitad de una guerra silenciosa con un maniaco que me ha tratado de matar varias veces y otro maniaco que aparte vuela dragones... no veo por qué tenga que estarlo-
Cuando Astrid aterrizó en la entrada del Gran Salón lo primero que se encontró fue con las miradas de todos los jinetes, Estoico y Patán y con la inexpresiva postura de su castaño.
Lentamente y angustiada por la inexpresividad del castaño la chica se acercó a él con ojos culpables –Feliz cumpleaños- le dijo tímida estirando el paquete que Hipo ya conocía muy bien, pero a diferencia de todos los años anteriores, esta vez tomó dicho paquete y lo hizo a un lado inmediatamente para después envolver desesperadamente en sus brazos a la ojiazul
-No vuelvas a hacerme esto- le suplicó para después besar aliviado su frente
-Hola- lo saludó tranquila la chica acomodándose en su pecho, había librado una bala, Hipo parecía más aliviado que enojado
-Hola- le respondió con una sonrisa al fin tranquilo el chico acariciando su nuca y oliendo su cabello –vas a estar castigada un muy largo tiempo- le susurró al oído apenas perceptible para ella
-Ya veremos- lo retó
-Bueno, la rubia ya está aquí... el cumpleañero ya está de buenas, y el desconocido raro nos está viendo... ¿YA PODEMOS COMENZAR A FESTEJAR?- gritó desesperada Brutilda entrando de golpe al Gran Salón seguida por su hermano, Patán y Patapez
-Ossur...- lo saludó Estoico –hace tanto que no te veía-
-¿Me extrañaste?- lo molestó con su cotidiano tono risueño –te estas poniendo más vasto de lo normal-
-Te lo dije- le murmuró Bocón haciendo que Estoico pusiera los ojos en blanco –amigo mío- lo saludó
-Siempre es un gusto verte Bocón- le dijo con un fraternal abrazo... -entonces supongo que tú eres Hipo... o si no Astrid tiene muchas explicaciones que dar- Hipo rio apenado mientras las ojiazul solo ponía los ojos en blanco
-Se rumora que ese soy yo, pero igual estaré atento...- le respondió Hipo haciendo reír al jefe de los Wesster
-Muchacho... ya me caíste bien-
-Anda... antes de comiences a mal influenciar a mi hijo- le dijo Estoico tomando por un hombro al vikingo
-¿Se escapa conmigo M'Lady?- le murmuró a Astrid cuando todos entraron y los dejaron solos
-La respuesta siempre será si- respondió tomando su mano hacia un rumbo muy diferente al resto
-¿Qué no el festejado era tu hijo?- preguntó Ossur cuando los vio irse
-Bienvenido al mundo Hiccstrid... los generadores de las mejores fiestas, y nunca están en ellas...- se quejó Estoico rendido, nunca va a lograr que ese par esté en una fiesta por más de 15 minutos.
... flashback...
El día del cumpleaños del nuevo héroe de Berk había comenzado en grande, el salón estaba siendo arreglado, todos trabajaban como locos para festejar su cumpleaños, no había alguien que no estuviera alegre por tal evento, excepto por un muy abrumado chico.
Cuando la fiesta llegó, Astrid llevaba en sus manos un paquete delicadamente adornado segura de su regalo, hasta que vio una mesa enorme de regalos que toda la aldea le hacían, espadas hermosas, mazas brillantes, cajas talladas de metales preciosos... cada habitante de ahí se había dispuesto a darle lo mejor y más caro al chico, de repente los simples libros de Astrid se convirtieron en nada para ella y decidió guardarlo en la mochila de Tormenta.
-La diversión se escapa de tu rostro- lo molestó cuando llegó y lo vio aburrido en su propia fiesta, de repente un enorme vikingo llegó y lo abrazó fuertemente levantándolo del suelo felicitándolo y yéndose
-Llevo todo el día así- se quejó Hipo volviéndose a sentar –te juro que prefería mi vida pasada a esto... ¿Cuánto falta para que se acabe Astrid?- la ojiazul dejó escapar una sonrisa divertida
-Acaban de llegar todos y los vikingos son de carrera larga- Hipo se tiró en la mesa rendido
-Astrid escápate conmigo- bromeó el chico sonrojándose inmediatamente, ni siquiera lo había pensado bien
-Mmm... ¿Por qué no?- Hipo la miró sorprendido
-¿Enserio?-
-No quieres estar aquí... y honestamente creo que yo tampoco- Hipo le dio una sonrisa cargada de una complicidad que recién estaba naciendo, y que sin saberlo marcaría el inicio de una extraña tradición entre ellos... siempre huir de las fiestas, juntos.
-Esto Astrid... esto era lo que necesitaba- le confesó el chico mientras estaban sentados en la cala y sus dragones jugaban –un momento de paz- Astrid le sonrió, se sentía extraña la adolescente, no estaba acostumbrada a sonreír tanto, pero conforme su confianza y amistad con aquel castaño crecía, crecían también las veces en que sonreía sinceramente.
-¿Aún duele?- le preguntó al verlo acomodándose la prótesis
-Ya no tanto...- la tranquilizó –me estoy acostumbrando-
-Lamento que haya pasado eso...-
-Oye... son cicatrices de guerra... ya soy un vikingo ¿no?- le dijo burlón tratando de que no se pusiera triste ella
-Créeme... tu nunca vas a ser un vikingo...- el castaño la miro fingiendo ofensa –esa palabra te queda muy corta- ahora el castaño se sonrojaba –y... ¿Cuál fue tu regalo favorito?... recibiste bastantes-
-A si... hachas y espadas... espadas y hachas... y cosas que jamás voy a utilizar... hurra- decía sarcástico, Astrid suspiró profundo y se puso de pie hacia la mochila de su dragona y sacó su humilde paquete
-Feliz cumpleaños-
-¿Astrid?- preguntó curioso recibiendo el paquete –no debiste- Astrid acomodó su flequillo sonrojada mientras este lo abría y sacaba el paquete de libros de dibujo
-Sé que es nada Hipo... pero no sabía que toda la aldea se iba a poner tan detallista, y entonces Johann no tenía nada... te juro que...- no pudo terminar de parlotear cuando fue interrumpida por un sincero abrazo del castaño, más sonrojada que nunca, correspondió a aquel abrazo hasta que la incomodidad se fue y de hecho, se convirtió en algo muy agradable
-El mejor de todos- le murmuró sin separarse
...fin del flashback...
-¿En qué piensas?- le preguntó la chica sentada con las piernas cruzadas mientras Hipo estaba recostado en el suelo y la volteaba a ver
-Recordaba la primera vez que nos escapamos... sigues dándome el mejor regalo- le confesó
-Siiii... sobre eso... - Astrid mordió su labio inferior –creo que voy a tener que pensar en algo el próximo año... ¿tienes algún nuevo hobbie?-
-Ya no hacen esos libros ¿eh?- le adivinó -lastima, el papel era perfecto... pero no es ese regalo del que hablo-
-¿Ah no?-
-No Hofferson... - le dijo atrayéndola a él haciéndola recostarse en su pecho -sigue siendo este momento, tú, yo, los dragones y nadie más-
-¿Ya no estoy castigada?...- lo retó
-Nah... no soy un tipo rencoroso- le dijo depositando un beso lento, suave y con calma -sigues siendo el mejor regalo de todos- le murmuró sobre sus labios.
