CONTINUACIÓN (OBVIAMENTE) DE SIN ÉL
POV NARRADOR
-Muy bien... Cubeta... solo entrega la oveja de Sven- le ordenaba Hipo con los ojos en blanco pero aferrándose a toda su paciencia.
-Pero esta oveja me habló... quiere ser mi amiga...- insistía Cubeta
-Cubeta, por quinta vez... las ovejas no hablan- le insistió –Bocón, gracias a Thor- dijo al ver a su antiguo maestro llegar -¿podrías?-
-Adelante muchacho, yo me encargo- Hipo respiró aliviado y se fue de ahí.
-¿Cómo crees que le esté yendo a Astrid?- preguntó Patapez cuando se lo encontró en el camino a la arena para entrenar
-Es Astrid... estará bien- le dijo fingiendo seguridad pero Patapez se detuvo y lo miró con una ceja levantada
-¿Entonces no estas ni un poco preocupado?- lo interrogó, Hipo siguió negándose -¿no te da ni un poco de curiosidad de ir a ver?-
-¿Qué?... por supuesto que no, no voy a ir vigilarla- se negó Hipo
-Sería más bien comprobar que este bien...- le dijo Patapez
-Cierto primo, dime que no estas con el pendiente de cómo esta- le dijo llegando Patán formando parte de un plan muy bien hecho por Patán y Patapez que morían de ganas por saber cómo era una reunión de los clanes y sabían que la forma en la que Hipo los llevara sería apelando a su ya muy conocida necesidad de asegurarse que Astrid estuviera bien
-Confió en ella... y papá la va a cuidar- les decía tranquilo mientras a sus espaldas Patapez y Patán hacían muecas de desesperación
-Pero Estoico seguramente estará ocupado... ¿No sería mejor echarle un ojo para comprobar que todo esté bien?- insistía Patán
-Astrid puede cuidarse sola... y tiene a Tormenta- les dijo ya exasperado -Chicos desistan, no voy a ir a vigilarla ¿bien?... es mi última palabra-
-¿Y si tiene una crisis emocional?...- Hipo volteó a verlos
-Nunca me voy a cansar de esto- dijo Brutacio en el aire mientras todo el equipo volaba al sitio donde se llevaría a cabo la reunión
-Chicos veremos que Astrid está bien Y REGRESAMOS ¿está claro?... no vamos a intervenir ni bajar- les ordenó de malas
-Si si si- decía despreocupada Brutilda –a menos que den de comer, en ese caso... no cuentes con que nos quedemos quietos-
-¿Por qué trajimos a los Bruts?- preguntó sarcástico Patán
-Porque nos quieren- dijo Brutacio
-Porque nos admiran- continúo su hermana
-Porque somos el sol en su oscuridad-
-La voz en su silencio-
-POR QUE NOS ESCUCHARON HACER EL PLAN Y SE PEGARON A NOSOTROS- gritó harto Patán
-Chicos por favor, esto es importante para Astrid... no lo arruinemos ¿bien?- les suplicó Hipo
-Hipo Hipo Hipo... ¿Qué te hace pensar que nosotros podríamos arruinar algo?- Hipo volteó a ver a Patapez con una ceja levantada ¿enserio había dicho eso?
Cuando el evento comenzó, extraño era la definición de aquello, una sala enorme llena de los jefes de los clanes, su gente y para los más desconfiados... sus soldados, todos sentados alrededor de una mesa, gritando, riendo, bebiendo y pelando.
En un gran salón, definitivamente más viejo y descuidado que el de Berk, con miles de velas iluminando su oscuridad, mesas viejas y humedecida por el mar azotándolo sin piedad, todos estaban reunidos ahí.
Astrid miraba con atención, veía como en aquella reunión todos se desenvolvían tan fácilmente, sacaban los mejores tratos para su aldea, escuchaba las quejas de los otros, puso su atención cuando le tocó hacer las negociaciones mercantiles a Camicazi, sabía exactamente de lo que hablaba, como controlar y defenderse de cada uno de los jefes que se oponían a sus tratos sin perder el control, en completa calma solo con un discurso habilidoso y filoso.
Cuando llegó el turno de Dagur, se sorprendía, con su maniaca actitud igual todos le prestaban atención y lograba imponerse ante los gritos y los desvaríos de los otros, incluso el... sabía a la perfección cómo manejarse en un ambiente así.
Estoico revisaba de reojo a la chica, y esbozaba una sonrisa de complicidad con aquel que de alguna manera se había convertido en una figura paterna para la chica, Ossur asintió en confirmación con el jefe de Berk, ella estaba aprendiendo, en silencio, sin preguntar, interrogar o hablar, estudiaba los movimientos y lo que cada uno de ellos hacia... Astrid estaba lista.
-Prepárate... tú serás la encargada de las negociaciones de paz de Berk- Astrid puso los ojos como platos ante tal advertencia de Estoico y pudo sentir como el aire se convertía en un mito para sus pulmones
-No jefe...- pidió pero con una sonrisa tranquila asintió el líder de Berk
–En tus manos estará la paz de Berk- la clavícula de la chica se marcaba mucho más con cada respiración forzada e inquieta y de repente lo que cada uno de los jefes hablaban se convirtió en un par de murmuros indescifrables y siluetas borrosas
-Necesito aire- dijo apenas, Estoico asintió tranquilo y le señaló la salida, él no podía acompañarla, cuando Dagur terminara era su turno de hablar del tema mercantil.
Astrid salió rápidamente y al fin logró inhalar todo el aire necesario, Tormenta quien la esperaba afuera junto a los dragones de Estoico y Dagur fue rápidamente a su encuentro cuando la chica casi perdía el equilibrio.
-¿Hipo?...- preguntó Patapez, mientras atento y desde el aire el castaño enfocaba su mirada en una rubia que conocía a la perfección
-Ella puede...- dijo aferrándose a su plan de no intervenir no permitiendo que nadie de los jinetes bajen, mientras ella se sentaba en el suelo y trataba de calmarse
-¿Todo bien?- le preguntó un paciente vikingo
-No puedo hacerlo Ossur... todo esto, yo no conozco de negociaciones, diplomacias y todas esas cosas de las que hablan... soy una guerrera, no una jefa- Ossur se sentó a su lado
-El arte de luchar y el de gobernar no están peleados Astrid... en tu mirada están los ojos de un líder -
-Quiere que proponga los planes y las condiciones de paz para Berk...- se quejó Astrid
-Oh... vaya idiota, poner a la mejor guerrera del archipiélago y a la reina de la estrategia armamentística a liderar las negociaciones de paz de un pueblo... no veo como eso pueda funcionar- se burló
-Sabes los tipo sarcásticos no me caen bien- se quejó una vez más haciendo reír al jefe – ¿y si fallo?-
-Lo solucionarás entonces...- le dijo tranquilo levantándose –hija si no estuviera seguro que podrías hacerlo jamás hubiera convencido a Estoico que te trajera- Astrid lo miró sorprendida y este con una sonrisa victoriosa regresaba al gran salón.
-Vamos As... - murmuraba para sí Hipo al verla quedarse sentada después de que Ossur se metiera
-Agg de saber que a esto veníamos nos hubiéramos quedado en Berk...- se quejaba Patán recargado en Colmillo –hasta los gemelos están aburridos-
-Emmm ¿gemelos?- preguntó Patapez volteando
-NO PUEDE SER- dijo Hipo al notar que los gemelos ya se habían ido
-No te miento hermana, nuestra mejor idea en mucho tiempo- murmuraba Brutacio mientras se colaban entre los enormes vikingos del Gran Salón
-De haber sabido que así era una reunión de jefes, le habría echado el ojo a Hipo hace mucho tiempo...- se burlaba Brutilda –O... podemos hacer nuestra propia isla y tendríamos que ser invitados si o si-
-No lo sé... en nuestros últimos honorables cargos como jefes... es demasiado trabajo-
-La gente no coopera hoy en día- argumentó la hermana
-Eso pequeña...- murmuró orgulloso al fin cuando Astrid respiró profundo una vez más y se dirigió al Gran Salón –prepárense chicos, en cuando Astrid entre bajamos, sacamos a los gemelos y regresamos al aire ¿bien?... CHICOOOS- se quejó cuando vio que de hecho estaba solo y los otros dos ya habían bajado.
Cuando Hipo bajó vio que los otros dos ya se dirigían escondiéndose de Astrid para entrar después de ella hasta que los detuvo
-¿Puedo saber que están haciendo?- los regañó
-Oye amigo... si los gemelos están ¿nosotros por qué no?- se quejó Patán
-Hipo... si ya estamos aquí, es quizá nuestra única oportunidad de ver esto...- se justificó Patapez
-Chicos... entiendan, sacaremos a los gemelos y regresaremos a Berk... porque por principio de cuentas ni siquiera debimos venir- dijo arrepentido Hipo –ahora vamos-
Conforme se adentraban y adentraban más tratando de mantener un perfil bajo y no llamar la atención de aquellos que estaban sentados alrededor de la mesa, los chicos se concentraron en pasar desapercibidos y encontrar a los gemelos.
Cami estaba hablando, ya habían llegado a las condiciones de paz, después de ella, sería el turno de la ojiazul, Hipo de reojo la observaba, el la conocía, cada mueca, cada mirada y gesto de ella era un libro abierto para él, no sabía que pasaba, pero estaba sumamente nerviosa, tronaba sus dedos constantemente, marcaba su clavícula víctima de una respiración muy pesada y su mirada estaba concentrada en la mesa.
-Gemelos- les murmuraba abriéndose paso entre la gente hasta que vio la mano de Patapez señalando que los tenía y estos saludándolo con una sonrisa mostrando todos sus dientes. Hipo negó y con señas les ordenaba que salieran de ahí hasta que la voz de Estoico lo interrumpió
-Con el permiso de todos los jefes, las negociaciones de paz de este año serán realizadas por la futura jefa de Berk- les avisó haciendo que cuatro de los diez líderes se voltearan a ver sorprendidos y recelosos, Hipo entonces comprendió el nerviosismo de su ojiazul y en contra de él, se recargó en la pared y discretamente se dispuso a verla trabajar.
-¿Vas a dejar la paz de tu pueblo en manos de una chica?- se quejó un líder
-¿Algún problema con eso imbécil?- replicó inmediatamente Camicazi
-Me refiero a que... tú llevas años haciendo esto, esa muchacha no es más que una novata-
-Créeme Egil... si tengo que dejar en manos de alguien la seguridad de mi pueblo, no dudaría un segundo en ella...- la defendió Estoico –¿crees que yo soy peligroso?... no quieres pelear una guerra con ella al mando... pude ser una pesadilla -
-LO CONFIRMAMOS- dijeron al unísono Alvin y Dagur levantando la mano, haciendo a Astrid dibujar una sonrisa apenada
-Así que...- decía Estoico recargando su mano sobre el hombro de la chica –adelante hija mía...-
POV HIPO
¿Es que esta mujer puede ser más sorprendente?... orgullo es la primera palabra que viene a mi mente, para prueba de todos y de ella misma, pareciera ser que lleva años negociando los tratados de paz con los otros clanes, ¿alguien quiere contradecirla?... solo dos incautos lo intentaron y no salieron muy bien parados, para sorpresa de algunos en esa sala, no necesitó violencia ni arranques de furia, con un humor ácido y afirmaciones irrefutables ha dejado en silencio a aquel que se atrevió a poner en duda su plan y buenas ideas.
-Muchacha, los Makros los superamos cinco a uno en ejército, si quieren paz con nosotros tendrán que ofrecernos algo mejor- se quejó Egil el único que aún no aceptaba el trato
-Nuestro trato es justo- replicó Astrid pero al parecer no es suficiente para él, sobre Egil, es un mercenario, nunca acepta algo si no gana mucho más por ello
-No es lo suficiente para mí... mejora tu trato muchacha- le insistió, Astrid lo estaba pensando, agachó la mirada buscando una respuesta... cerró su puño...
-Tú puedes pequeña- murmuré para mí
-¿Entonces?- la retó ese imbécil con un tono burlón acompañado por las risas de otros -te estamos esperando...- dijo recargándose en su silla -y por eso no se les deja a las novatas hacer esto...- se burló, suficiente para mí, sin hacer algarabía ni alboroto me encaminé hacia Dagur quien me quedaba más cerca y me posé a su lado llamando la atención de Astrid, ventajas de pelear en un campo de batalla con alguien por más de seis años... que a veces solo necesitas una mirada para comunicarle una oración entera, y una sonrisa es más que suficiente para recordarle lo mucho que crees en ella.
-Bien...- dijo al fin -firmen la alianza con nosotros y se evitaran una muy dolorosa y humillante guerra- le advirtió, lo admito fui el único idiota que sonrió mientras mi papá y el resto de nuestros aliados la veían asustados... ¿enserio creen que Astrid estaba declarándole una guerra a Egil?... bueno sí.
-Niña... tenemos un mayor ejército...-
-Sí- le dijo cruzando sus brazos -pero nosotros tenemos dragones- respondió arrogante cruzando su mirada con la mía y dejando en total silencio al imbécil de Egil –puedes tener el ejercito que quieras, pero nuestros dragones los dejarán en el suelo cuando se les dé la gana... no es una amenaza... es una promesa-
-Es un farol-
-¿Lo comprobamos?- lo retó inmediatamente –tu pecho contra una sola espina de mi Nadder- amo a esta mujer...
-No hagas de enemigo a quien quiere ser tu amigo- intervino mi papá
-No quieres enfrentarte a un ejército de dragones... su fuego puede ser muy doloroso-
-LO CONFIRMAMOS- repitieron Dagur y Alvin
-¿Entonces?- lo retó Astrid, por supuesto una sonrisa victoriosa de dibujó en ella cuando de malas tomó el carboncillo y firmó el tratado de paz propuesto por mi rubia, Astrid no estaba enterada, pero consiguió el mejor tratado de paz en la historia de Berk... yo simplemente no podía estar más orgulloso.
POV NARRADOR
Por supuesto la reunión terminó cuando un mal comentario de Dagur inicio una clásica lucha de vikingos, todos contra todos, las consecuencias de tener varias horas encerrados a estresados vikingos, y solo se alteró cuando los gemelos y Patán entraron a la batalla mientras Patapez se escondió debajo de la mesa.
-No estuvo tan mal ¿ah?- le preguntó Hipo quien ya reposaba tirado en el pasto lejos de la batalla a la que claro su papá también se unió
-No para nada, solo espero que en cinco años decida traerte a ti... - se burló la chica sentada jugando con la armadura de Hipo mientras este acariciaba su cintura –gracias por estar aquí- Hipo dibujó una sonrisa nostálgica
-Siempre- le murmuró.
Hipo era consiente, llegará el día en el que no pueda estar para Astrid, pero por lo que vio este día... ella se las arreglaría sola, pero hasta que llegara aquel momento, en donde las responsabilidades de Berk les hagan separar fuerzas, el estaría ahí para ser el refugio que ella necesitaba, porque no era un secreto que Astrid era la responsable de hacer creer a Hipo en el mismo, pero tampoco lo era que él era el encargado de recordarle a la ojiazul quien era y de lo que era capaz, y hasta que no tengan otra opción... el estaría ahí.
