Esta historia está situada durante la primera temporada de la serie, cuando Will aún no sabe que Hannibal es el Destripador de Chesapeake.
"No hay memoria tan precisa, tan vívida y
evocadora como la que se recupera a través
del olfato, y va tan unida a las sensaciones
que se experimentaron junto al olor."
(El legado de los huesos, Dolores Redondo)
Capítulo 1: La Bella Durmiente
Abrió el paño engrasado y enrolló lentamente a la joven en él. Una vuelta hacia arriba, luego otra vuelta hacia abajo y finalmente otra hacia arriba. Una momia moderna acostada en la misma cama donde halló la muerte.
Cortó su cabello rojizo y tapó su cabeza con la punta del paño. Ya nada más podía hacer, esperar seis horas a que la grasa absorbiera todo.
Al amanecer la desenrolló y recogió los restos de grasa con una espátula antes de doblar el paño en dos.
No se detuvo a contemplar su desnudez, la belleza de la muchacha lo traía sin cuidado. Lo único que le interesaba de ella era su aroma, su esencia
Y por fin había logrado quitársela.
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Nueva Orleans, Luisiana.
Jack Crawford salió del auto y se quitó la chaqueta. Demasiada humedad en el aire, el clima subtropical no era lo suyo, todo apuntaba a que sería un día caluroso.
Will se enrolló las mangas de su camisa.
―Nueva Orleans está lejos de Virginia.
―La policía local solicitó la ayuda del FBI, dicen que nunca antes se habían topado con algo así.
Will entró a la casa y se fijó en el empapelado floral de la pared, la casa de una mujer. Una mecedora en el porche, pocos platos en el escurridor, comida de gato en una taza. La casa de una mujer sola.
―¿Dónde está?
―En su habitación. Katz, Zeller y Price están tomando las evidencias.
Will entró a la habitación y vio el cadáver de la mujer en la cama. Hermosa y joven, una chica que recién había empezado su vida adulta.
―Su nombre es Marie Dumont, una estudiante de la Universidad Loyola. Debía encontrarse esta mañana con su madre, nunca llegó al punto de reunión. ―dijo Jack.
―Sabemos que no salió anoche, el gato aún tiene comida.
Beverly soltó la mano de la joven y miró a Jack.
―No hay restos de piel en sus uñas, no luchó por su vida.
―Hay una herida en su cabeza, murió mientras dormía. ―dijo Price, dándole vuelta al cadáver y señalando la herida con su dedo.
―Una bonita manera de morir, te vas a acostar y nunca despiertas. ―agregó Zeller.
Will se acercó a la cama y se inclinó sobre el cadáver.
―Una Bella Durmiente sobre su lecho, como salido de un cuento de Perrault.
―¡Muy bien, todo el mundo afuera! ―gritó Jack.
Beverly, Zeller y Price salieron de la habitación. Jack tomó el pomo de la puerta y miró a Will.
―Avísame cuando estés listo. ―dijo antes de cerrarla.
Will cerró los ojos y el péndulo de su mente se movió de un lado al otro. La joven abrió los ojos, se levantó de la cama y fue hacia el vestíbulo, todo en reversa.
Se vio a sí mismo en la acera, vigilándola.
―Te he estado observando desde hace algunas semanas y ya conozco todas tus rutinas. Vendrás a tu casa después de un día largo en la universidad, le pondrás comida a tu gato y te acostarás a dormir. Es una noche calurosa, tendrás que dejar tu ventana abierta para que entre algo de aire fresco.
La joven abre los postigos de la ventana y se acuesta en su cama.
―Esperaré a que estés profundamente dormida y entraré, ya nada podrá detenerme ahora.
Entra a la habitación sigilosamente y se acerca a la cabecera de la cama con una piedra en su mano. La joven está sobre su costado, su cabeza fuera de la sábana.
―No te darás cuenta de mi presencia, para ti será como si alguien te acariciara en sueños.
Levanta el brazo y da un golpe certero, la joven murmura un leve quejido.
―Quito las sábanas y desgarro tu camisón de dormir. Tu piel desnuda se muestra ante mí, pero no siento ningún deseo de vejar tu cuerpo.
Mira a la joven con indiferencia.
―Tu belleza no me causa ningún interés, pero quiero algo de ti y te he asesinado para arrebatártelo. Me llevará toda la noche y al amanecer finalmente lo obtendré.
Will abrió los ojos y bajó la vista hacia el cadáver.
―¿Qué cosa te quité…?
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Laboratorio del FBI, Quantico.
―La autopsia no mostró signos de violencia sexual, Marie Dumont murió virgen.
Will escuchó la voz de Jack distorsionada, un eco proveniente de un hueco muy profundo.
―El asesino no estaba interesado en su cuerpo, no es un violador.
―Quizás lo único que quería de ella era su cabello. ―dijo Zeller, señalando la fotografía del cuero cabelludo de la joven.
―En la Edad Media se creía que los pelirrojos eran los causantes de las desgracias de la época, muchos de ellos fueron acusados de brujería y quemados en la hoguera. ―dijo Price.
Jack frunció el ceño y se cruzó de brazos.
―¿Un asesinato ritual? ¿Vudú y toda esa mierda?
―No, este asesino no cree en brujas ni en ninguna clase de entidad espiritual.
―¡¿Entonces qué clase de loco es?!
Will cerró sus ojos y se masajeó las sienes, el grito de Jack le provocó un molesto zumbido en los oídos. Necesitaba una aspirina para el dolor de cabeza.
―No lo sé… No hay violencia gratuita en este asesinato, apenas la necesaria para quitar la vida.
―Will, en Nueva Orleans me dijiste que el asesino quería algo de Marie y que por esa razón le cortó el cabello. ¿A qué te estabas refiriendo?
―No lo sé, no pude verlo.
―¡Pues será mejor que empieces a verlo, no puedo tener un asesino en serie en cada estado del país!
Jack salió de la morgue y cerró la puerta de un portazo, como lo hacía cada vez que su paciencia llegaba al límite. Zeller y Price se miraron asustados.
Beverly, la única miembro del equipo con la cual se llevaba más o menos bien, se acercó a él.
―¿Estás bien, Will?
Sacó una aspirina del bolsillo de su pantalón y se la metió a la boca.
―No lo sé…
Notas:
1. Todos los personajes, a excepción de los originales, fueron creados por Thomas Harris y Patrick Süskind.
2. Dado que Hannibal Lecter y Jean-Baptiste Grenouille son dos asesinos en serie con un olfato muy desarrollado, se me ocurrió la idea de juntarlos en una misma historia. Me tomé la libertad de cambiar un poco el canon.
