Capítulo 3: Grasa de cerdo
Abrió la botellita y roció unas cuantas gotas del perfume sobre su cuerpo, el aroma de la pelirroja.
La madre de Marie se detuvo y empezó a llorar.
―¡No puede ser posible! ¿Marie?
Ella lo miró.
―¡Discúlpame! Te he confundido con mi hija, pensé que…
Y él adivinó sus pensamientos, que la pelirroja había regresado de entre los muertos, que al darse la vuelta la encontraría sana y salva.
El aroma se desvaneció al instante, el perfume era apenas un prototipo del que deseaba crear.
Ninguna otra persona lo miró, nadie en la ciudad notó su presencia.
Volvió a ser el mismo de siempre, un parásito sin olor propio.
⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕
Wolf Trap, Virginia.
Will quitó los restos de la espuma para afeitar con la navajilla y abrió su loción, la que le regalaban cada Navidad.
El barco de la botella le trajo a la mente un recuerdo extraño, el doctor Lecter oliéndolo en su oficina y desaprobando el aroma.
Ya se había acostumbrado a sus críticas, el hombre tenía un sentido del olfato muy agudo, su nariz detectaba olores que otras personas jamás podrían notar.
Un momento muy raro e incómodo, ningún psiquiatra olía a su paciente y luego criticaba su loción. Pero el doctor Lecter no era ortodoxo y eso le gustaba.
…O tal vez todo ese rollo del súper olfato no pasaba de ser una manía de los aficionados a la cocina.
⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕⁕
Laboratorio del FBI, Quantico.
Zeller colocó un par de fotografías ampliadas, las colocó en la pizarra blanca y prendió la luz de la misma.
―¿Qué es lo que estamos viendo? ―preguntó Jack.
―Bev lo encontró en la axila de la última víctima, es grasa de cerdo.
―¿El Hada de Nueva Orleans la mató y luego la embadurnó con grasa de cerdo?
―Más que eso, la envolvió con un paño lleno de grasa de cerdo, hay restos de fibra textil en la evidencia. ―dijo Price.
Will miró la fotografía de la película blancuzca y recordó sus reflexiones de la mañana, en el baño de su casa.
Ocurrió en ese momento, otra de sus muchas conexiones mentales inexplicables.
―Eso es lo que les arrebata.
―¿De qué estás hablando? ―Jack lo miró con aquel semblante severo que ya conocía tan bien.
―Sus aromas. El Hada de Nueva Orleans está haciendo perfumes con los aromas de las chicas.
―¡¿Qué…?! ―exclamaron Zeller y Price al mismo tiempo.
Notas:
1. Este capítulo es corto, pero lleno de información valiosa.
