CAP 35. POSEER A UNA VALKIRIA

POV NARRADOR

Ni Hipo ni Astrid conocían la historia del dragón, pero si conocían a la perfección la de las Valkirias, todas las noches Katla se encargaba de contársela a su hija, en parte para que conociera quien era y en parte infundirle miedo y recordarle la importancia de que nadie lo supiera, por otra parte Estoico se aseguró que Hipo supiera esta historia como el padre de Estoico lo había hecho con él, a la espera de la chica.

Hipo siempre tuvo pequeñas sospechas, siendo más listo y observador que cualquiera en esa isla, le era más sencillo deducir esa clase de cosas, aunado a eso, era el único capaz de leer a Astrid por completo, pero siempre lo dejó como eso... una pequeña sospecha.

-¿Por qué no me lo dijiste?- murmuró Hipo después de unos minutos de darse el tiempo de contemplar aquella marca

-Trate... pero con todo esto del nido, Viggo, Axe, la orilla, el entrenamiento, la caja... lo siento Hipo- balbuceó Astrid angustiada por la reacción de Hipo, quien no se movía de su postura anterior y no cambiaba aquel tono serio.

-Sabes que no hablo del ahora...- le reprochó -Astrid...- llamó su atención al fin perdiendo la compostura, poniéndose de pie y comenzando a caminar de un lado a otro -¿tenías miedo de mí?...- Astrid trató de negar -¿De verdad me creíste incapaz de guardar tu secreto?... ¿o que le pidiera a Estoico que obligara a tu padre a darme tu mano?... mierda Astrid... ¿pensaste en algún momento que yo te hubiera podido hacer daño?-

-NOOO- interrumpió Astrid en un grito estando tan exaltada como él -tenía miedo si... pero no de ti... por ti- contestó mientras unas lágrimas se escapaban de sus mejillas. Las palabras hicieron que el chico se detuviera en seco y mirara directamente a la chica -Hipo...yo más que nadie sabía cuánto odiabas la idea de ser jefe de Berk algún día... solo, no podía imaginar tu reacción cuando te dijera que aparte hubieras tenido que ser el líder de 9 clanes más, y anexo a eso tendrías que vivir con la pesada carga de estar con una valkiria... no quería darte esa responsabilidad...- Astrid mordió su labio y tragó saliva -no quería que te asustaras y te alejaras de mi- murmuró con voz cortada

-Era un niño Astrid- le reprochó en un tono más calmado -pero desde entonces te puedo jurar que nunca me hubiera alejado de ti... no por esa razón- dijo recordando que al final si se alejó de ella -¿Quién más lo sabe?- esa pregunta estremeció tanto a Astrid como a Hipo al ver su reacción

-Gothi, tu, yo ...- Astrid se detuvo un poco para respirar profundo -...y Halvard- sus palabras pesaron en Hipo más de lo que creyó

-¿Tu... te entregas...- no pudo terminar sus palabras antes de ser interrumpidas por la disgustada rubia

-¡No!- dijo Astrid encogiéndose de hombros. Hipo abrió los ojos cuando lo entendió, camino rápido hacia Astrid y con una mano tomó su cuello obligándola a mirarlo

-¿Qué te hizo ese hijo de perra?-

-Trató- murmuró con la voz cortada la ojiazul -pero, ey, soy Astrid Hofferson ¿no?- le dijo regalándole una sonrisa tratando de relajar el ambiente, Hipo solo le regalo una sonrisa de lado dejándole saber que aún quería saber qué paso, Astrid suspiró profundo y continuó -la noche antes de que llegaras a Berk, yo estaba agotada, sin comida, agua, ya sabes el estado normal de un sentenciado a muerte... él llegó, dijo que no dejaría que me fuera sin antes bueno... probarme, fueron sus palabras no mías, forcejeé un momento pero no pude evitar que, bueno ya sabes... se deshiciera de parte de mi ropa...- Astrid ya no podía seguir relatando tan vergonzosa historia -ya Hipo, el asunto es que sé que vio mi marca y que lo dejé en el suelo bastante mal herido por eso-

Hipo la abrazo tan fuerte que podría jurar que le estaba quitando un poco de aire -esa es mi niña- le murmuro al oído orgulloso de imaginar lo mal que quedo aquel tipo. Astrid escondió su rostro en el cuello de su protector y cerró sus ojos víctima de su propia comodidad.

-Yo sabía que no le diría nada a Estoico, él no era heredero, probablemente en su pequeña y estúpida mente, le estaría haciendo un favor a Patán, además de que Estoico se enteraría que trato de mancillar su ofrenda para el Maestro Dragón- contó Astrid mientras se acurrucaba en Hipo

-Pero ahora que Halvard es heredero...-se detuvo un momento a pensar lo que pasaría -Anunciará que existe una valkiria con vida a los 10 clanes-

-Y comenzaran a cazarme- murmuró Astrid con un tono resignado. Hipo la separó un poco de aquel abrazo para tomar entre sus dos manos el rostro de la rubia, pasó lentamente su pulgar sobre sus labios sin dejar de mirarla y finalmente besó su frente.

-Sabes que no voy a permitirlo ¿verdad?- le dijo tratando de darle calma

-No quiero Hipo que hagas... ninguna estupidez- le ordenó la valkiria

-Lo lamento M'Lady, pero enamoró a hombre equivocado... hacer cosas estúpidas es mi especialidad- dijo sonriéndole -y si necesito vencer a 7 clanes por usted, sepa que lo haré-

-¿Solo a 7?- se quejó sarcástica Astrid mientras sus manos comenzaban a aferrarse a cuello del chico -bien, yo me encargare de los otros tres-

Hipo comenzó a reír cuando se dio cuenta que mal entendió las cosas -no es de lo que hablaba... sabes que me enfrentaría a los mismos dioses por ti... Pero las tribus del norte son mis aliadas, Ossur y Moggadon son buenas personas y muy amigos míos, y la tribu del este a estas alturas seguramente ya es liderada por Camicazi, se supone heredaría el trono después de la reunión pasada, es amiga mía, y una feminista nata, nadie mejor que ella para proteger a otra mujer, así que, en caso de ser necesario, solo habrá que lidiar con 7-

Astrid aún en ese momento seguía sin comprender como ese hombre era capaz de hacerla sentir segura y esfumar todos y cada uno de sus miedos, aquel hombre desde que eran unos niños era el único capaz de logarlo. Sin más control acercó su rostro y beso juguetonamente los labios del jinete quien dichoso contestó a aquel beso tomando su cintura y acercándola más a él.

-Hipo... -dijo interrumpiendo aquel beso -¿no estas tentado? Ya sabes de tomar... el corazón de una valkiria...poder absoluto- le dijo riendo nerviosa, aunque ella sabía la respuesta a la perfección.

-¿Oh es que nadie te ha informado?- murmuró Hipo mientras ponía la mano izquierda sobre el corazón de Astrid -tu corazón ya me pertenece- le informó para después robar un beso a la encantada rubia.

-¿Oh nadie te lo contó aún?- dijo entre besos Astrid siguiéndole el juego -te pertenezco entera- esas palabras fueron suficientes para que el castaño perdiera el control de sus manos y sus labios.

En esa cabaña ya no había más secretos, no existían sentimientos escondidos, no había pudor ni vergüenza, los dos sabían que se pertenecían, sabían que tenían interesantes batallas por delante, pero sin importar lo que pasara, se tendrían el uno al otro como Astrid lo prometió cuando eran niños.

El destino era caprichoso... pero también sabio.

Alerta de contenido +18.

-¿Entonces dormir?- bromeó entre besos y caricias a su valkiria

-Hoy no chico dragón- le contestó -hoy te advierto que no vas a dormir- dijo entre risas jugando con sus manos sobre la espalda del jinete

-Si no hay de otra- dijo fingiendo resignación para después levantarla de la cintura haciendo que Astrid enredara sus piernas en las caderas el chico. Cuando tuvo el control total de ella comenzó a dirigirse hacia la habitación que ambos habían compartido tiempo atrás, sus pasos eran adornados por tropiezos, risas de complicidad, besos entre ambos y las manos traviesas de su compañera.

Cuando llegaron a la habitación, el ojiverde la aprisionó entre su cuerpo y la puerta de adentro destino y comenzó a curiosear por todo su torso mientras sus labios jugaban una batalla feroz con los de ella para saber quién besaba más al otro.

A Astrid comenzó a molestarle demasiado su ropa, y ya con cierta experiencia le quito rápidamente la armadura al chico.

-¿Llevas prisa M'Lady?- se burló el chico cuando notó su velocidad

-Ja ja ja... ¿qué hay de ti?- le preguntó haciéndole notar que el inconscientemente ya tenía una de sus manos dentro de su blusa peligrosamente cerca de sus pechos -además esa armadura me ponía en desventaja- Hipo enarco la ceja y comenzó a besar su cuello.

-De verdad... ¿ni en este momento puedes dejar de ser competitiva?- le decía sin apartar los labios de su piel, el silencio de Astrid le dio la respuesta -bien pequeña guerrera, prepárate para perder-

Tras sus palabras ambos comenzaron una lujuriosa carrera por ver quien despojaba de sus ropas más rápido al otro, pero no podían evitar tampoco darse su tiempo para molestar con caricias a su rival. El torso de Hipo fue el primero en quedar al descubierto y la rubia hábilmente comenzó a besar cada zona, cada musculo y cicatriz que había en su paso, Hipo notó que estaba perdiendo y sus sigilosas manos comenzaron a deshacerse de las hombreras que la valkiria utilizaba, de las capas superficiales y de su pequeña falda, poco a poco comenzó a jugar con su cabello despojando a la chica de su cotidiana trenza, ella no se quedaría atrás y botó el cinturón de Hipo y juguetonamente comenzó a desabrochar su pantalón.

-Esto no es justo... llevas más ropa que yo- se quejó entre besos

-Eres un perdedor- se burló la ojiazul regresando a los labios de su contrincante, sin dejar de besarlo se liberó de él y comenzó a caminar seductoramente unos pasos frente a él mientras levantaba las manos -usa sabiamente esta ventaja- lo retó.

Hipo sabía su objetivo exacto, la pondría en igualdad de condiciones, lentamente se acercó a ella y besó su cuello mientras sus manos levantaban la blusa de la valkiria y rápidamente la quitaban de la escena, en menos de 20 segundos las vendas que cubrían sus pechos alcanzaron a la blusa. Hipo se dio su tiempo para admirar aquella escena y buscando lo que sospechaba estaría ahí

-Ahora lo sabemos tú, quien te lo hizo y yo- dijo mientras acariciaba el tatuaje en la costilla izquierda de la chica. Astrid le contestó con una sonrisa, momentos después retomaron la competencia siendo Astrid la ganadora, Hipo ante el regocijo de aquella se sentía en la obligación de redimirse y la llevo a la cama en donde las caricias continuaron sin control.

Los labios de Hipo estaban concentrados en el cuello de la chica, aunque de repente se distraían y daban una vuelta por sus senos, sus manos por el contrario jugaban entre sus muslos y la cadera de esta. Ella por otro lado, se limitaba a disfrutar aquellas caricias hasta que se sintió egoísta y quiso compartirle un poco de aquel placer a su compañero. Lentamente sus labios comenzaron a jugar con el cuello y el lóbulo de Hipo, el cual Astrid sabia a la perfección era su punto débil, lo confirmó cuando sintió al ojiverde estremecerse al sentir sus dientes mordiéndolo cariñosamente, sus manos por otro lado se encargaban de explorar sus glúteos y caderas, y de vez en cuando, atraer su cadera mucho más cerca de la propia.

Sin darse cuenta ambos comenzaron un tercer round compitiendo por quien le daba más placer al otro a base de caricias. Pero llegó un punto en que ninguno pudo más

-Hazlo- le pidió Astrid en medio de un gemido causado por una mano perdida de su compañero

-¿Estas segura?- le dijo el incluso en ese momento sobreprotector Hipo a su pareja

-No idiota... fue un reflejo- le dijo sarcásticamente Astrid... -hazlo- le pido una vez más para después regalarle un beso corto en los labios.

El chico acomodo a su compañera para asegurarse que estuviera lo más cómoda posible y sin dejar de mirarla un segundo ambos se convirtieron en uno. Él se aseguró de ser extremadamente gentil con ella, sabía que para ella esto era nuevo y trato de reducir el dolor lo más posible.

Astrid sintió dolor al comienzo, pero jamás dejaría que él lo supiera, después de unos instantes, en esa cama solo había dos cosas, amor y placer. Astrid sintiendo que ya había sido demasiado sumisa, sin permitir que se separan hizo que giraran permitiéndose ahora ella tener el control. Hipo... honestamente, estaba tan complacido como la chica por aquel movimiento, le encantaba su naturaleza feroz y controladora... pero no por mucho tiempo.

Ambos comenzaron a jugar un peligroso juego en busca del control de la situación, generando sensaciones que ninguno antes había conocido.

Su piel, su tacto, sus besos, aliento y olor, sus movimientos, sus suspiros, ella en general desquiciaban al jinete, y en una situación similar se encontraba la chica, después de un buen rato de movimientos rítmicos, juegos, competencias, caricias y besos, el éxtasis completo se apoderó de ambos, haciendo que ambos compartieran un viaje al mismo Valhala.

Hipo se recostó sobre el cuerpo aún jadeante de Astrid tratando de obtener su propio aire, y comenzó a acariciar la frente sudada de la chica que aun trataba de respirar -olvide agregar que te amo-

-Eso ya estaba implícito- dijo riendo la todavía extasiada chica -también te amo por cierto- murmuró mientras acariciaba el cabello de aquel que era dueño de su corazón y ahora también de su cuerpo.

Sin saberlo, Hipo se convirtió en el primer y único hombre sobre esta tierra en poseer por completo a una Valkiria.