POV ESTOICO
...Berk...
Justo cuando el imbécil al que le llaman Maestro Dragón se fue de aquí, tuve a bien enterarme que mi ofrenda era la Valkiria que durante generaciones hemos estado esperando. Tomar la decisión de avisar al resto de los Clanes sobre la valkiria sin tenerla en mis manos puede ser una apuesta arriesgada, los demás podrían encontrarla antes, sin embargo, si la encuentran, con ella encontrarán al Maestro Dragón, a ese imbécil aún no le perdono la humillación de aquella noche, y he jurado por los dioses que el día que lo encuentre, con Furia Nocturna o sin él este morirá cortesía mía.
He reunido a mis hombres para adelantar un poco la búsqueda y darnos una silenciosa ventaja respecto a Astrid.
Lo sabía, una parte de mí siempre supo que era ella, si Odín hubiera tenido piedad de mi amado hijo, todo sería tan distinto, ella estaba escrita en su destino, lo supe desde el momento en que se miraron por primera vez... sin embargo, la vida decidió poner punto final a su historia.
-Mañana zarparan a los Mercados del Norte, vayan armados y listos, quiero al Maestro y a la chica, por mi maten al dragón- les ordené, sabía que el tipo este comerciaba en el norte, es una buena pista para comenzar.
-Estoico, estamos a unas pocas semanas de que el nido se active de nuevo, no creo que debamos gastar recursos en esta persecución- reclamó Spitelout el cual a pesar de la traición de su hijo seguía siendo parte importante del consejo
-Hablamos de una valkiria... la chica que cobardemente nos ocultó la verdad... piénsalo querido hermano, si ella lo hubiera dicho... Patán estaría aquí proclamándose rey, ¿no es así?- le recordé
-Mi hijo hizo lo necesario para proteger a su amiga, igual que el resto de los chicos- replicó molesto. Pobre idiota
-Me alegra saber que al menos no dejé mi pueblo en manos de aquel que a la primera de cambio nos traicionó a todos- le refuté dejándole sin derecho a respuesta –Halvard- llamé la atención de ahora un heredero digno -dirigirás esta misión, demuestra de lo que eres capaz- le ordené -asegúrate de volver antes de la reunión-
Por el rabillo del ojo no pude evitar ver a Bocón negando con la cabeza con cada orden mía.
-¿A ti que demonios te pasa?- le pregunté harto de verlo
-Solo me preguntaba en donde estaba mi amigo, porque esto que eres tu hoy, no es Estoico- sus palabras me congelaron -Embarcas a una misión innecesaria y gastas recursos de una manera imprudente ¿para qué?- antes de que pudiera responder el continuó -¿venganza?... cuando entregaste a Astrid pensé que habías caído lo más bajo posible, pero sigues encaprichado en joder la vida de la única persona que fue incondicional a tu hijo antes de que muriera. Piensa por un momento y te darás cuenta que Astrid estaría aquí si no la hubieras entregado en primer lugar. Y ¿sabes que es lo que más pena me da?... que te conozco lo suficiente como para saber que estas a punto de iniciar una salvaje cacería por la mejor guerrera que tuvo Berk y la persona que más amaba Hipo no por poder, sino por enojo, y honestamente jefe... me rehusó a ser parte de eso-
-¿A qué te refieres con eso?, es tu deber obedecer a tu líder- le recordé, sus palabras habían llegado al fondo de mi alma, pero eso no podía saberlo
-Exacto, pero para eso necesitaría a un verdadero jefe... Por la amistad que tuvimos te suplico me dejes ir con dignidad- no podía creer lo que estaba pidiendo mi hermano del alma y compañero de batallas, me pedía que lo dejara ir de Berk, tragué mi dolor, abrace mi orgullo y asentí...
-Si eso es lo que quieres- es todo lo que pude decir
-Ah y la bolsa de huesos también se va- me avisó viendo a Gothi levantarse a su lado
-Es la curandera, no puede dejarnos- le recordé
-Dice que Cubeta puede tomar su lugar, que ella se hace zumo... humo-
-¿Gothi?- murmuré ella asintió segura
-Bien hermano- llamó mi atención Spitelout -seguiré el ejemplo de mi hijo, y lucharé por lo justo, y la justicia no está de tu lado, lo lamento-
-¿Pero de qué demonios se trata esto?- pregunté al notar que las tres personas más cercanas a mi habían decidido abandonarme.
-Se llama valor, y debimos tenerlo desde el momento en que condenaste a Astrid- le repuso Bocón.
Esa misma tarde vi una pequeña embarcación navegar a mar abierto... adiós buen amigo, que Odín cuide de ti.
-Prepara todo- le ordené a Halvard -comienza el juego-
POV VIGGO
...en el barco de Viggo...
Dos cazas más frustradas por esa maldita jinete, pero es mi menor preocupación, cuando encuentre el nido, ni ella ni el resto de los jinetes de pacotilla podrán detenerme.
Mis energías se centran en encontrar a jinete del Furia Nocturna, puedo afirmar es el líder de ese grupo, tengo que recuperar esa caja, pero hasta un encuentro nuevo, nos concentraremos en encontrar las piezas que faltan, lo que tiene en sus manos no es nada sin ellas.
-Lo tenemos- entró Ryker con un anciano atado y claramente cansado. Odio que mi hermano use la violencia... innecesariamente.
-Creo que pudimos pedirlo amablemente- le reproché ante tal acto.
-No tengo nada que ofrecer... - me decía el anciano asustado
-Tienes algo que me pertenece- le dije mientras mi hermano esculcaba entre sus ropas y sacaba exactamente lo que estaba buscando -Te lo agradezco- asentí y ordené que lo llevaran a la comodidad de su hogar.
-Tenemos la primera- dijo orgulloso mi hermano. Yo no puede evitar sonreír.
-Comienza el juego-
POV DAGUR
...isla Berserker...
-¿Alguna información de mi hermana?- le pregunté al idiota de Salvaje, un pobre lamebotas que tengo de asistente
-Ninguna jefe, se ha esfumado-
-Entonces ¿por qué has venido a interrumpir mi momento para estar solo?- le reclamé
-Llegan rumores de Berk... se dice que la chica que entregaron de ofrenda al Maestro Dragón es la Valkiria- me expuso
-La Valkiria... ¿Astrid?- en mi mente no sonaba tan descabellado
-Al parecer es lo que anunciarán en la reunión próxima- me explicó Salvaje quien tenía varios oídos y ojos escondidos entre las tribus, lo admito era bueno en enterarse de los chismes
-Para esa reunión... ella ya estará en mi poder- no le permitiría a Berk sacarme ventaja -Prepara a los hombres y los barcos... la buscaremos antes- el asintió con la cabeza y fue a cumplir mis órdenes -Bien Estoico... si así lo quieres... jugaremos desleales... comienza el juego-
POV HIPO
...Orilla del Dragón...
-M'Lady- le susurraba al oído a la pequeña invasora de mi cama -hora de levantarnos- solo podía sentir como se acurrucaba más en mi pecho negándose a levantarse, bien admito que acariciar su cabello no era del todo funcional -bien floja ya despierta-
-No quiero- me respondió sin abrir los ojos y abrazándose más a mí, lo admito por inercia yo mismo tensaba el abrazo, en verdad tenia las mismas ganas que ella de quedarme ahí.
-BUUUUUUUUENOS DÍAS ORILLA DEL DRAGÓN- escuché la voz de Brutacio a lo lejos.
-Dime que no volvieron a usar la oreja resonante al revés- se quejó Astrid cubriéndose de nuevo con la sabana y girándose tratando de evitar las noticias matutinas de los gemelos.
-A continuación el pronóstico del clima... hoy nos vamos a congelar y mañana TAMBIEN- gritaba Brutilda
-Sí, si la usaron- contesté tan frustrado como ella
-Agg bien, a levantarnos- se resignó tratando de levantarse, pero sujeté su mano evitando tal falta de respeto -¿disculpa?...- me reclamó al ser acorralada por mí en la cama
-Te disculpo- respondí arrogante antes de silenciarla con un beso
-Creí que debíamos levantarnos...-
-Mmmm... debíamos hacer tantas cosas amor...- le murmuré antes de besar su lunar en la línea de la mandíbula, agradecido estaba que su ropa no regresó desde anoche aunque mi autocontrol y sentido de la responsabilidad tenía ciertos reclamos.
No tenía intenciones poco inocentes para ser honesto, solo quería abrazarla, acariciarla, sentir su respiración y mirar aquellos ojos que se habían convertido en mi perdición desde hacía más de una década.
Sonreí de lado cuando en silencio, curiosa y juguetona acariciaba mi cicatriz bajo mi labio, sujeté su mano y besé la parte externa de esta.
-Prométeme una cosa Astrid...- le murmuré apenas
-Lo prometo...- respondió enseguida, yo dejé escapar una pequeña risa correspondida por ella
-Aun no te digo que...-
-No me importa-
Yo negué encantado por aquella respuesta, antes de decir algo más, no tuve más alternativa que besarla una vez más.
Colé mi brazo que incansable acariciaba su cintura bajo su espalda baja, me dejé caer de lado llevándola conmigo antes de besarla un par de veces más.
-Prométeme que nunca dejarás de besarme al amanecer...-
-Es un trato Maestro Dragón- yo negué riendo
-Es un trato M'Lady-
Pasado el día, ninguno de los chicos cuestionó lo que hablamos Astrid y yo anoche, y hasta que ella decidiera, si lo decidía, contar su secreto de mi boca no saldría un solo comentario.
De vuelta a nuestro objetivo inicial retomamos lo que hacíamos las tardes anteriores, tratar de hacer funcionar esta maldita cosa.
Rendidos de no encontrar respuestas, en un momento de desesperación, permitimos lo que no habíamos hecho antes, que Brutacio lo tocara, el aparentemente lo examinó, hacía muecas y lo miraba de un lado a otro claramente fingiendo que tenía una idea de lo que hacía...
-Esperen... ¿Qué es esto?- dijo para sorpresa de todos -un botón... quiero apretarlo- se emocionó, lo apretó y enseguida se abrió el compartimiento del cilindro que estaba vacío, parecía que lo que faltaba tenía una horma hexagonal dentro de la misma forma cilíndrica.
-¡Ahora lo entiendo! - gritó Patapez
-Es un proyector- continúe con la idea de mi amigo a lo que este asintió -¿pero que proyecta?-
-Perfecto... otro misterio que resolver- se quejó frustrado Patán -¿qué cajita iremos a buscar ahora mi amado líder?- me reclamó sarcástico
Apunto de responder, sentí las manos de Astrid esculcar en mi armadura -¡Ey! no enfrente de los niños- bromeé un momento con ella, aunque me gané unos ojos en blanco de su parte.
-Eso quisieras amigo- me reclamó alejándose y sentándose a mi lado comiéndose una sonrisa correspondida por mí -El medallón que te di- me dijo estirando su mano la mano.
La miré curioso hasta que recordé la forma que este tenía y el tamaño... quizá
Lo saque y encajó a la perfección con el proyecto, naturalmente lo cerré y ordené a Chimuelo una flama baja.
-Esto lo cambia todo- murmuré tan sorprendido de lo que veía como mis compañeros.
En la pared, respaldado por una extraña luz, estaba revelado una especie de mapa incompleto.
-Esto es impresionante- Patapez lo tomó de nuevo y abrió -Aquí hay cinco ranuras-
-Las necesarias para encontrar algo importante- decía Heather sin quitar la vista del artefacto.
-Lo tenían los cazadores de dragones, y se arriesgaron para evitar que tomemos la llave, lo que sea esto, es importante para ellos y nos dará la clave para vencerlos- expliqué tomando mi lente.
-Trataran de encontrarlo o estar un paso delante de nosotros- intervino Heather.
-Entonces seremos más rápidos- murmuró Astrid -comienza el juego-
-Perfecto otra cacería del tesoro...- se quejó Patán -los odio-
