POV NARRADOR
-Me molestas-
-¡Pero si no hice nada!- se quejó Spitelout
-Tu existencia me molesta- se quejó Bocón recargado en el barandal del navío que los llevaba desde hacía un par de días en que salieron de Berk.
El barco que llevaba a los tres desertores del mandato de Estoico llevaba unos días flotando a la deriva debido al mal viento que había, no tenían una dirección exacta, pero al irse con el perdón de Estoico, no eran catalogados como traidores y no tenían que huir, buscarían la primera isla tranquila y después planearan como proseguir.
Un jinete viajero peinaba la zona cuidando a los cazadores que estaban cerca, cuando vio ese barco se acercó solo un poco para saber si era una amenaza, entonces pudo ver unos rostros familiares para ella, el tiempo había hecho su trabajo, pero aún podía reconocerlos.
Se detuvo un momento, no debía acercarse, su trabajo estaba con los cazadores, pero... ¿Cómo podría dejarlos ahí, a su suerte? Respiró profundo y guió a su dragón hacia el barco.
-Vengo en paz- dijo enseguida cuando los tres pasajeros se pusieron en defensa por aquel dragón -¿Todo está bien?- pregunto la enmascarada mujer descendiendo con su dragón a lado de barco
-Todo perfecto- decía Bocón tragando saliva debido a la cercanía de aquel dragón.
-¿Que los trae por estos mares?- cuestionó ella, sabía que ni Bocón ni Gothi solían embarcarse, eran indispensables en Berk... algo no estaba bien
-Ya sabes... revolución- dijo Spitelout despreocupado
-Espera... tú no eres el Maestro Dragón- resaltó Bocón al notar lo obvio
-¿Lo conocen?- interrogó la jinete, ella sí, sabia su ubicación y solía llevarle dragones enfermos o nerviosos sin que él lo supiera desde hacían años y después se presentaron en la isla Glaciar.
-Algo así... está cuidando de un grupo de chicos que necesitamos encontrar- dijo Bocón recordando las palabras que Astrid le había dicho –tu... ¿sabes en dónde está?-
En una apuesta por encontrar antes que Estoico a Astrid y advertirle de todo, Bocón suplicó a la jinete que los llevara a la ubicación del maestro dragón.
-Si... pero- murmuró saltando de su dragón cayendo en el barco -¿Por qué debería desvelar la ubicación de uno de los hombres más perseguidos por el archipiélago a tres desconocidos?- lo retó
-Tiene un punto- admitió Spitelout
-Debo encontrarlo- suplicó Bocón –no puedo explicarte por qué, pero debo hacerlo-
-No... lo siento- negó Valka negada a revelar el único lugar seguro para los dragones enfermos, cuando sintió a alguien jalando de su brazo no pudo evitar mirar hacia abajo y encontrarse con la mirada de una anciana, frunció el ceño cuando esta le sonrió, casi como si pudiera ver a través de su máscara. La guió hacia la pro y dejó caer un tarro de arena que se regó por el suelo.
En esta, comenzó a escribir la anciana.
-El camino correcto, es el de creer...- leyó Bocón a la anciana, Valka negó en silencio –la vida de alguien depende de encontrarlo o no- murmuró Bocón
-¿El maestro dragón está en peligro?- preguntó curiosa la mujer, no lo conocía, pero hacia mucho se había ganado su admiración, era en silencio, el único aliado que tenía en un archipiélago obstinado en cazar a aquellos que tanto amaba.
-No, pero él puede ser su única salvación-
Valka tragó saliva y miró una última vez a Bocón, nunca tuvo motivos para desconfiar de él en el pasado, y no lo haría esta vez.
Silbó y su dragón se emparejó a la embarcación, de su mochila, tomó un mapa y se lo entregó a Bocón.
-Que Thor te bendiga- dijo Bocón al recibir el mapa y confiando en que sería lo correcto seguirlo
-Y que Odín proteja su camino- correspondió ella saltando hacia Brincanubes antes de alejarse.
-Entonces, vamos a seguir un mapa, de una montadragones que no conocemos, para ir a un lugar desconocido, y buscar a un tipo que debido al último encuentro creo que nos odia- dijo Spitelout resaltando lo obvio. Al parecer, era de familia –No veo como esto pueda salir mal-
POV ASTRID
-As, necesito que nos digas de donde sacaste esta lente- me decía Hipo pasada la emoción inicial. Yo negué escondiéndome entre mis hombros sentada en el sofá mientras sentía el peso de la mirada de todos sobre mí.
-Era muy pequeña- confesé -vamos ni siquiera sé cómo llegó a mí... lo único que recuerdo es que llegue a Berk con ella-
-Eso quiere decir... ¿Naddod?... – me cuestionó Hipo mientras caminaba de un lado a otro, poniéndome si era posible, aún más nerviosa.
-¿El mítico Naddod?- decía Patapez – ¡Ay por Thor siempre quise conocerlo!- gritó emocionado dando pequeños saltos.
-Uy un lugar mítico y misterioso nuevo, me llena de ilusión como no tienen una idea- se quejó Patán con los ojos en blanco
-Oh vamos mi pelinegro y medio regordete amigo, ¿acaso no te llenan de emoción estos viajes?- se burló Brutacio quitándole una manzana que feliz se comía su hermana –cada tercer día parece que tenemos vacaciones, la verdad no me puedo quejar-
-Considerando que tengo que viajar con ustedes todo el tiempo, no sé si yo lo llamaría vacaciones-
-Lo sé, es demasiada emoción viajar a nuestro lado- respondió arrogante Brutilda regresando con otra manzana –OYEEEEEEE ATRÁS HERMANA- se quejó cuando Gallina comenzó a picotear aquella fruta.
-No sé si sea una buena idea- le confesé, Hipo me miró confundido esperando una respuesta, yo no se la pude dar -Sería un viaje largo- traté de excusarme
-Desde aquí, una semana y unos días en dragón mientras el viento esté a nuestro favor- explicó Hipo -¿Patapez?-
-Lo estará- anunció nuestro experto en cuestiones climatológicas
-Entonces... Naddod- suspiré un poco resignándome a la idea.
-Naddod- asintió Hipo.
-Hipo...- antes de que pudiera continuar el rugido de Tormenta llamó nuestra atención.
-Invasores- digo rápidamente Patán, sin esperar todos salimos corriendo. Lo que vimos a todos nos dejó impactados -¿Papá?-
POV HIPO
El barco traía consigo a Gothi, Bocón y Spitelout pero ¿Qué demonios? Todos se apresuraron a llegar con ellos, los cuales se veían lógicamente asustados al sentirse rodeados de dragones
-Pero qué demonios hijo, ¿estas montando en un dragón?- dijo Spitelout sorprendido cuando Patán bajó de Colmillo.
-Papáaaaaaaaaa- corrió a abrazar como un niño pequeño a su padre. Astrid me contó que desde la muerte de su madre hacia unos 5 años, él era toda la familia cercana que tenía, supongo que a Estoico ya lo habían descartado.
Todos entre abrazos y sorpresas los recibieron, yo me mantuve un poco alejado, para ser honesto, no sabía cómo reaccionar a la presencia de mi mentor, maestro y prácticamente padre.
Cuando mi rubia terminó de saludar la vi comenzar a caminar hacia mí, no As...
-No más secretos- me susurró Astrid tomando mi brazo forzándome a acercarme a él.
-Maestro Dragón- me saludó Bocón con un gesto, me iré a ver a Astrid, una sonrisa de lado de ella era el pequeño golpe de confianza que necesitaba.
-Hola Bocón- le dije sonriendo nervioso, la sorpresa en un su rostro era evidente
-¿Conoce mi nombre?...- yo asentí -me alaga que esta muchachita le haya hablado de mi- Astrid mordió sus labios escondiendo una sonrisa... era ahora o nunca
-En verdad, te conozco mejor de lo que piensas...- le confesé -al final, los dragones no me utilizaron como mondadientes- su expresión era casi un poema cuando me escuchó –lamento haberte dejado todo el trabajo-
-¿Pero... - apenas pudo murmurar
-Resulta que Hipo era más difícil de matar de lo que pensamos- se me adelantó Astrid sonriendo, gracias a Thor.
-Hipo- el estado de shock en el que se encontraba, capturó también a mi medio tío y a Gothi. Asentí y justo después unos brazos me quitaron por completo el aire.
El soquete sarcástico de manos intercambiables siempre fue lo más cercano que tuve al concepto padre, me enseñó todo lo que sé, sin él seguramente ni siquiera Chimuelo habría volado, lo extrañé tanto.
Después de un largo rato de saludos y abrazos y algunas lágrimas por parte de Spitelout en su mayoría, los invitamos a pasar a mi cabaña.
Durante un tiempo les conté toda mi historia, desde que me fui, hasta que los entrené como jinetes y las partes en las que los llevé a una subasta y luego a una isla congelada por algo que no sabemos para que funciona.
Recibí obviamente un bastonazo de Gothi cuando le hablé del espectro, y Bocón lo tradujo a un "idiota pudiste matarlos", no tenía queja al respecto.
El sol nos acompañaba a la hora de relatar nuestras propias historias, teníamos tanto que contarnos entre nosotros, una vida para algunos, unas semanas para otros, pero decenas de historias que nos debíamos entre todos nos entretuvieron hasta después de comer, después de mi historia, llegó el turno de ellos de contarnos sus razones y como habían llegado hasta aquí.
-Oh esa es una larga historia... pero creo que solo quiero compartirla con Astrid- dijo Bocón, sabía sus razones pero respetaría por completo la decisión de ella, así que me dispuse a levantarme y ordené con la mirada a los chicos que me siguieran, y así hubiera sido, hasta que escuché a mi valiente valkiria detenernos.
-Compártela con todos, ya no vale la pena ocultar nada- murmuró sorprendiendo a todos en la habitación, a los jinetes por que no sabían de que hablaban, a nuestros invitados por que ella estuviera dispuesta a revelarlo, y a mí por tener el valor que yo no tuve.
-Bien... ¿todo?- preguntó nervioso Bocón
-Todo- respondió tranquila, yo regresé a mi lugar junto a ella, tomé su mano y en silencio nos dispusimos a escuchar el relato de Bocón. Sabía que cada palabra era un infierno para Astrid quien daba más fuerza a su mano conforme lo escuchaba hablar.
Podía ver la manera nerviosa en que miraba a los chicos cuando se enteraron quien era, ellos en verdad se comportaron a la altura, incluso los gemelos, no la juzgaron, simplemente se limitaban a escuchar sorprendidos, y en parte tan horrorizados como yo por el hecho de que Estoico decidiera adelantar la búsqueda.
Ahora más que nunca me la llevaría a Naddod, al menos en el aire y lejos podría mantenerla segura y distraída.
-¿Me están diciendo que me pude casar con la valkiria que por siglos han estado buscando?- dijo sorprendido Patán –Astrid tu y yo vamos a tener una larga charla- le reprochó, yo me limité a darle una mirada asesina, aunque creo que fue superada por los ojos en blanco de ella –bien solo bromeo- se disculpó.
Antes de que alguien más pudiera decir algo, Astrid se puso de pie y salió de la cabaña. Me disculpe con todos y la fui a alcanzar.
POV NARRADOR
-¿Qué pasa con esos dos?- preguntó el curioso Bocón cuando los vio salir.
-Nadie lo entiende- respondió Patán rodando los ojos
-Si bueno... ¿Qué hay de cenar?- dijo Spitelout rascándose la panza.
-Acabamos de terminar de comer- le reprochó Heather
-¿Y?-
-¿Qué paso ahí?- le preguntó el apresurado jinete al alcanzarla
-Nada, solo necesitaba aire- balbuceó Astrid frunciendo el ceño y cruzándose de brazos
-¿Astrid?- le cuestionó el castaño, la conocía perfectamente, algo le molestaba.
-Hipo... ir a Naddod en este momento, no creo que sea una buena idea, tengo que resolver esto- contestó una aturdida ojiazul
-¿Y hacer qué?- la interrumpió Hipo, el cual veía frustrada la idea de llevársela lejos –Astrid no podemos hacer nada por ahora, más que mantenerte a salvo...-
-Cuando me revelen, no habrá en donde estar a salvo-
-Y mientras no lo hagan, no hay nada que podamos hacer, pero... Naddod nos puede dar una pista sobre los cazadores... de eso si podemos hacer algo- le decía tranquilo apoderándose de su cintura –dijiste que querías luchar por los dragones...-
-Aún quiero hacerlo- admitió la chica aun abrumada por toda esa nueva información
-Entonces- le murmuró el chico acomodando un mechón de cabello detrás de su oreja –ayudame a luchar por ellos hoy, y cuando llegue el momento pequeña, lucharé con mi vida por ti-
-No necesito que luches por mí- respondió arrogante la chica
-Cierto... cuando llegue el momento, lucharé junto a ti- Astrid mordió su labio ocultando una sonrisa y asintió
– ¿Dejaremos a esos tres en la isla?-
-Gallina seguirá a cargo... hizo un buen trabajo la última vez- respondió bromeando Hipo
-Eres un idiota- le decía la rubia tratando de contener la risa
-No no... Soy tu idiota- le recordó tomando su mejilla antes de acercarla a robarle un discreto beso
-Oh vaya que los dioses me bendijeron- respondió en modo sarcástico después de aquel beso.
-Nada que decir Hofferson, eres una dama afortunada- respondió arrogante caminando hacia la cabaña, estiró su mano en modo de invitación que encantada la chica aceptó entrelazando la suya con la de él. Sujetó su brazo también y se recargó en su hombro sin dejar de caminar.
-Mmmm...- fingió una mueca la chica –así que ¿tú eres el resultado de mi buena fortuna?-
-JAJAJAJA- se burló el chico – ¿decepcionada?- le murmuró antes de llegar a la puerta acorralándola contra esta
-Nah, ya aprendí a no reprochar nada de mi destino- respondió en el mismo tono la chica acercando un poco más su rostro casi retándolo a besarla
-Interesante ¿te digo la cosa más romántica y melosa que vas a escuchar en tu vida?-
-Me tientas Haddock- Hipo sonrió de lado y se acercó temerario a su oído haciendo a la chica estremecerse
-Si el destino te puso en mi vida en dos ocasiones... no importa lo que pase, no puedo tener ningún reproche para él- le dijo antes de besar su cuello dejando a la chica sonrojada y encantada con aquellas palabras.
Tras aquel ataque tan rápido y esporádico, ambos se decidieron a entrar a la cabaña en donde todos, para su sorpresa habían aceptado la idea de Spitelout de cenar.
-Me veo en la obligación de confesar... siento envidia del trabajo que han realizado aquí- decía con la boca llena Spitelout
-Oh sí que nos hemos lucido- presumía Brutacio
-Aunque por alguna razón todas las construcciones las hemos tenido que hacer al menos dos veces- decía su hermana mientras se tallaba la barbilla
-Quizá porque todas las han volado ustedes dos- contestó rodando los ojos Heather
-Es una posibilidad- admitió Brutacio –aunque también hay otra...-
-SABOTAJE- gritó su hermana
-Bien hablen... ¿Quién es el traidor?- comenzó a interrogar Brutacio
-¿A que extrañabas a esos dos?- le susurró Bocón a Hipo en forma de broma
-Como no tienes una idea- si bien le dio un tono sarcástico a su respuesta, en el fondo, se había encariñado con esa extraña familia que había formado, incluyendo a los raritos del grupo.
-Oigan la anciana ya se durmió- se quejó Patán al sentir a Gothi recargada en su hombro babeándolo
-Deben estar agotados por el viaje, Bocón puedes dormir aquí en mi otra recamara- le ofreció Hipo
-Que Gothi duerma en mi cabaña y yo duermo con Astrid- se ofreció Heather
-Noche de chicos papá- le invitó Patán a Spaitelout
-Eso no será posible...- le informaron los gemelos a Patán –a menos de que no les moleste el asunto de las cenizas y gases tóxicos
-¿Pero de qué diablos están hablando?- preguntó espantado Patán
-Bueno, creo que fue bastante irresponsable de tu parte guardar tus reservas de gel de pesadilla moustrosa en tu cabaña- se quejó Brutilda –un cremallerus puede llegar y BOOM- decía mientras manoteaba al aire
-¿VOLARON MI CABAÑA?- gritó Patán mientras ahorcaba a Brutacio, la hermana de este, se limitó a carcajearse al ver tal escena
-Bien chicos, nueva distribución- ordenó Hipo recordándose porque quería a los gemelos –Heather, Astrid y Tilda duermen donde los gemelos, Gothi en la cabaña de Astrid, los Jorgenson en donde Heather y Brutacio con Patapez, ¿bien?- todos asintieron un tanto recelosos –y ustedes dos, regresando de Naddod van a reparar esa cabaña- dijo señalando a los gemelos –Descansen, salimos mañana temprano-
Después de aquella orden, nadie se negó a obedecer, con todas las luces de las Orilla consumidas por el viento, al fin, todos se dispusieron a dormir.
La Orilla estaba en paz.
