CAP 39. EL MAESTRO DE LOS DRAGONES (Part. I)

POV NARRADOR

...flashback...

10 años atrás

-Shhh... quédate aquí Chimuelo- le ordenó el pequeño niño haciendo al dragón esconderse en una pequeña cueva –está bien, estaré bien- lo tranquilizó cuando aquel dragón se rehusaba a dejarlo ir solo –oye un día tendremos que comer algo... así que, esto lo voy a tener que hacer en algún momento- le recordó tomando una pequeña bolsa cruzándosela en su pecho, respiró profundo y comenzó a caminar hacía el poblado.

Miraba al suelo en su totalidad, no era reconocido, pero no quería arriesgarse a que algún Berkiano estuviera rondando por esos lugares.

Cuando llegó, no pudo evitar mirar encantado aquel lugar. Lleno de gente, gritos y bullicio en todos lados, los puestos se llenaban de gente que buscaban los mejores precios, los mercaderes gritaban sus mejores ofertas apoderándose del sonido mucho más que las olas del mar rompiéndose en la costa.

Tan pequeño, era imposible no perderse entre la gente, pero era decidido y estaba ahí para una sola misión.

Respaldado por un manto de inocencia y desconocimiento, se hincó en un pequeño rincón, estiró la única manta que se había llevado de Berk unos días atrás y comenzó a depositar algunas baratijas que lo acompañaban junto a otras que había encontrado en los caminos estos días.

Respiró profundo y tímido, sonrojado y sin llamar la atención de nadie trató de imitar a los mercaderes que tenía a su lado. Paso desapercibido por absolutamente todos los vikingos, excepto uno...

-OYE TÚ... NIÑO- escuchó a un cabreado hombre acercarse a él -¿Quién te dio permiso para vender aquí?-

-Yo... yo...- apenas tartamudeaba el chico

-Para vender necesitas un permiso- le informó tomándolo del brazo agresivamente levantándolo –así que llévate tus porquerías de aquí y no nos estorbes- le gritaba jaloneándolo dejando al chico apenas capaz de defenderse, fue una fuerte mano de un hombre la que intervino aquella conversación.

El asustado chico y el enervado hombre miraron hacia arriba para ver al tercero en cuestión.

-No es manera de tratar a un niño...- lo reprimió haciendo en un delicado pero decidido gesto que el que hombre soltara al pequeño ojiverde.

-Está vendiendo sin permiso- le informó mientras Hipo trataba desesperado de guardar sus cosas aun en shock por aquello.

-Uy, seguramente te va a llevar a la quiebra...- se burló el hombre – ¿Por qué no te preocupas por tus clientes y un poco menos por tu obvia competencia?- le sugirió con un sabor a sarcasmo.

Insultado el mercader, pero a conocimiento de la persona con la que trataba asintió tragándose su orgullo y con solo una mirada prometiendo matanza se despidió del lugar.

El castaño tragó saliva volviendo a mirar hacia abajo, asintió en modo de agradecimiento sin hablar y se fue corriendo lo más rápido posible hacia el bosque.

El pelinegro lo miró curioso sonriendo de lado y negó enternecido, hasta que notó que había dejado un pequeño espejo de plata parte de su mercancía. Se inclinó por él y miró al bosque una vez más, resignado comenzó a caminar hacia ahí también...

...fin del flashback...

POV HIPO

-Bien chicos, ahora tomaremos rumbo al este, después de eso ya retomamos el camino- les ordené mientras dirigía a Chimuelo hacia adelante.

-¿Qué? Hipo eso solo nos desviaría innecesariamente... si seguimos en el norte llegaremos a Naddod mucho más rápido- me reclamó Patapez

-Lo sé- admití mirándolo -pero necesitamos hacer unas escalas necesarias- todos me miraron curiosos –solo... confíen en mi- sin mucha opción, todos decididos me dieron su voto de confianza.

Apenas un par de horas después se divisó mi primer objetivo, mucho más grande que Berk, pocas veces había venido aquí, su antiguo líder concordaba con el pensamiento anti dragones, y era muy fanático de la idea de odiarme, lo normal por estas islas, pero, ahora mismo sentía confianza en ir, una vieja amiga había tomado el trono y ella compartía las ideas de las islas del norte, la conocí en la tribu Meathead cuando fue enviada para entrenar con ellos, y desde entonces, se ha convertido en una de las pocas personas en las que podía confiar con ojos cerrados.

-Bien chicos llegamos- les avisé respirando profundo.

-¿La tribu Avigg?- preguntó Heather- ¿Qué hacemos aquí?- No le contesté, solo aterrizamos y fuimos recibidos muy diferente a cuando fuimos con los Defensores del Ala, nueva gobernante no quitaba los viejos pensamientos del pueblo.

-Bien esto es incómodo- murmuró Patapez

-Solo tranquilos- les pedí bajando de Chimuelo

-Pero si es el maestro dragón en persona- una voz saliendo de entre la multitud llamó mi atención.

-Cami...- murmuré acercándome a ella, fui recibido por un abrazo, no miento, a esta chica se le acaba la vida en abrazar -Veo que has hecho un buen trabajo en la isla- le respondí sarcástico resaltando la clara negación de los aldeanos por dejar sus armas abajo frente a nuestros dragones

-Bueno con dragones atacándonos, no es fácil cambiar esa mentalidad- me decía recordándome que ellos aún eran víctimas del nido -¿Qué hay con eso?-

-Estoy trabajando en ello- le contesté... si, una cosa más a mi lista. Me giré y presenté a mi diverso grupo de acompañantes.

-Ustedes fueron los rescatados en Berk ¿eh?... sí que me impresionaron- constaba mientras saludaba a todos como si ya fueran amigos.

-Lo sé chiquitita, soy una leyenda- respondió arrogante Patán

-Normalmente, los hombres se convierten en leyendas hasta que mueren- le reprochó Camicazi burlona

-Yo que tú, me apresuraba Patán- lo molestó mi rubia llamando la atención de Cami.

-¿Astrid?- dijo al fijarse completamente en ella y la abrazó con mucho más fuerza.

Si es debido decirlo, ella conocía toda mi historia, sin excepciones, incluyendo a Astrid.

-Cami- llamé su atención ahora yo -necesito hablar contigo... en privado-

POV ASTRID

Cuando Hipo le pidió algo de privacidad, la pelirroja enseguida asintió y nos encamino a todos al Gran Salón junto con nuestros dragones, comenzamos a caminar, hasta que la sentí deteniendo mi paso obligándome a caminar más lento con ella.

–Lamento no haber dicho una palabra en tu defensa... pero no tenía voto en ese momento- se disculpó –aún era mi padre el líder, yo solo una espectadora-

-No sabía que estabas ahí- confesé tranquila, no se explicarlo, pero algo en ella me trasmite paz.

-Mantuve un perfil bajo, los líderes no estaban muy emocionados por que una chica tomara el puesto de jefe de un clan- me explicaba –no podía darles aún más razones para cuestionar la decisión de mi padre-

-Es triste... puedo apostar que una chica haría mejor el trabajo- le decía sonriendo sin dejar de caminar.

-No lo dudes hermana- se burló -y bueno dentro de todo... sabía que estarías en muy buenas manos- me dijo para después mirar a Hipo –cuando te vi entrar a ese salón y pelear con todo lo que tenías por llegar a Estoico pude notar porque Hipo te amaba tanto- eso me hizo detenerme en seco

-Espera ¿qué?...- le dije deteniéndola a ella también

-Su historia contigo siempre fue mi favorita-

-No sabía que él te había hablado de mí- le confesé realmente sorprendida y un tanto sonrojada

-Solo te diré querida que nadie en la tribu Meathead y ninguna otra aspiro a su corazón, siempre fue claro que era una batalla pérdida... pero muy pocos sabíamos que era porque su corazón estaba por completo ocupado- sus palabras fueron un abrazo para mí y solo pude sonreírle –anda, nos deben estar esperando-

-Claro- murmuré apenas no pudiendo guardar mi sonrisa.

POV HIPO

De repente pude notar que Astrid no estaba caminando junto a mí, y al voltear la vi caminando lento con Camicazi, perfecto puedo comenzar a sonrojarme al adivinar que le está platicando.

Después de unos metros llegamos al Gran Salón, misma estructura que Berk, los vikingos no son los más reconocidos por su creatividad.

-Tomen lo que gusten y pónganse cómodos- les invitó a los chicos los cuales felices le tomaron la palabra.

-Astrid... tu no- le pedí sujetando su mano para interrumpir su caminar, confundida ella asintió y comenzó a caminar conmigo hacia una distante mesa a donde fuimos a parar los tres.

-Muy bien Hipo, ahora dime- me comenzó a interrogar -¿en qué nuevo conflicto mortal y sin sentido estas metido?-

-Los de siempre- le respondí sarcástico –Cami, necesito tu ayuda... sé que te han avisado sobre una futura reunión de los clanes en Berk- cuando dije eso pude ver a mi ojiazul abrir los ojos, sé que para estas alturas ella ya sabía a donde iría.

-En unas tres semanas, así es...- contestó ella más interesada

-Necesito que la pospongas, di que tienes un tratado que firmar con el Norte, necesito que me des una semana más- le pedía mientras ella me miraba extrañada –el norte dirá lo mismo que tú, y sin 3 de los 10 no podrán hacerla-

-¿En que estas metido ahora Haddock?- me cuestionó

-Tengo a alguien que proteger...- respiré profundo y apreté la mano que tenía capturada desde hacía un rato -y esa reunión va a desatar un infierno como mínimo- le expliqué

-Uy, así suena más que inetersante- se burló -no te entiendo ni un poco pero cuenta conmigo- dijo cruzándose de brazos y recargándose sobre la silla –ahora si me disculpan, me uniré a su grupo de los que están comiendo... se ven interesantes y tú solo me metes en problemas- yo sonreí de lado cuando se levantó y se fue con el resto de los chicos.

-Hipo ¿qué estás haciendo?- me reclamó Astrid en cuanto nos quedamos solos

-Lo necesario para protegerte- le dije levantándome para no darle tiempo de que me dijera algo más.

La protegería este o no esté de acuerdo.

No nos quedamos más que una hora ahí, nos esperaba un largo viaje y aun teníamos dos islas más que visitar.

-Cuento contigo- le recordé al despedirme subiendo a Chimuelo, Cami se acercó a mí asegurándose que nadie pudiera escucharla.

-En las islas del sur se rumorea que hay una valkiria con vida...- yo solo pude empalidecer -si es ella, confía en que daré mi propia vida por protegerla-

-Lo sé...- le respondí -te lo agradezco- ella asintió en modo de despedida y me permitió volar.

Bien, me quedan dos islas más.

Más al norte, una isla comenzó a aparecer a nuestra visión, no pude evitar sonreír de lado, muy diferente a cualquier isla de clanes, podía respirar tranquilo, estaba en mi vieja casa.

Cuando aterrizamos, a diferencia que con los Avigg, nadie recibía tanto amor que un muy arrogante y vanidoso Furia Nocturna, el héroe innato de ese lugar.

-Oh la isla Wesster- decía Patapez al bajar –siempre es un gusto venir aquí-

-¿Has venido a esta isla?- pregunto sorprendida Heather

-Claro, las islas del norte los mejores mercaderes y no olvides que mi papá lo fue hasta que murió, solía traerme de pequeño- nos iba relatando. Apenas era un pequeño cuando su barco desapareció, el después de eso se quedó al cuidado de su madre con sus hermanos

-Pero miren a quien traé el viento- yo solo sonreí cuando lo vi

-El viento es un ser sabio- le respondí arrogante cruzándome de brazos

-See... pero a veces también traé cada desecho-

-Ja ja ja...- me reí sarcástico recargándome en Chimuelo –Hola Ossur-