POV NARRADOR
... flashback...
El chico corría hacia el bosque para llegar a la cueva con Chimuelo, estaba asustado, no del hombre, si no de su triste realidad, estaba solo, perdido y sin muchas oportunidades para sobrevivir. Al llegar al límite del bosque, se detuvo un instante, recargó sus manos en sus rodillas y se dio un segundo en respirar.
-No debí irme de Berk- murmuró el chico, respiró un poco más profundo y rendido comenzó a caminar.
-Ejem...- escuchó a un hombre aclarase la garganta, el niño se giró hacía él con los hombros hacia arriba, su cuerpo se destensó cuando notó que era el mismo pelinegro que hacía un momento lo había protegido –dejaste esto- le dijo tranquilo entregándole parte de su mercancía
-Gracias- murmuró apenas el chico tratando de tomar el objeto
-En realidad...- le dijo cancelando su intención de entregárselo –quería saber ¿Cuánto pedías por él?-
-Loo... ¿lo quiere comprar?-
-Toda tu mercancía para ser honesto- le dijo tranquilo recargándose en un árbol –son tesoros difíciles de encontrar por aquí- respondió tratando de que no sonara falso aquello -¿Cuánto por todo?-
-10 monedas de oro ¿le parecen bien?-
-¿Quién eres muchacho?- le preguntó el paciente hombre
-No soy nadie...- respondió el pequeño comenzándose a poner a la defensiva
-Todos somos alguien- le respondió tranquilo entregándole un costal con 50 monedas de oro
-Pues yo no-
-¿Al menos puedo conocer su nombre extraordinario mercader?-
-No tengo nombre...-
-Vaya tu vida debe ser una incógnita- le respondió sarcástico caminando hacia él -¿Dónde están tus padres?-
-No tengo-
-¿Cuidador? ¿Tutor? ¿Secuestrador? ¿algo?...- el chico negó
-Si es todo...- murmuró Hipo tratando de librarse de aquel interrogativo hombre.
-Entonces, quizá debería ir a Berk a preguntar...- el castaño abrió los ojos al sentirse descubierto
-¿Me escuchó?-
-¿Qué? ¿No escuchaste que hice "ejem" justo después de que dijiste eso?- se burló Ossur –en los bosques, nunca pienses en alto porque no sabes que tan curiosos pueden ser los árboles- le recomendó –Claramente estas huyendo, claramente no eres un mercader, e hijo, claramente no vas a sobrevivir solo... nadie podríamos, así que, comienza por tu nombre- le ordenó sentándose e invitándolo a sentar también.
El chico apenas podía debatirse entre aceptar la manda de aquel hombre o no, pero sin alternativa ante la decisión del hombre, se sentó.
-Hipo- respondió el chico
-Ossur- le correspondió –espera... eres el hijo de Estoico-
-¿Cómo lo sabe?-
-Parte de la diplomacia es conocer al menos el nombre de los cercanos a los líderes-
-Es el líder de la isla Wesster- comprendió el ojiverde, Ossur asintió –por favor, no diga nada, nadie puede saber que estoy aquí... nunca-
-¿Por qué estás aquí hijo?- Hipo no pudo responder cuando el cuerno del centro del pueblo sonó desesperado –ataque- comprendió Ossur –quédate aquí- le ordenó desenvainando su espada.
Bolas de fuego del cielo comenzaron a llegar al centro de los mercados del norte, una nueva horda de dragones dispuestos a atacar comenzó a llegar. Cuando una bola de fuego cayó cerca de ellos, el hombre sujetó el brazo del castaño
-No, no, mejor no te quedes aquí- corrigió el hombre tratando de ponerlo a salvo, poco sirvió cuando un cuerpo en llamas aterrizó frente a ellos.
Una pesadilla monstruosa enojada se detuvo frente a ellos, Ossur tragó saliva y lo miró atento poniéndose al frente del chico que quería acercarse al dragón sin razón.
-Ossur no- le pidió el chico, pero antes de que el dragón o el vikingo pudieran atacarse, una bola de plasma se apoderó del lugar.
Aquel movimiento de un dragón negro, lanzó a un lado al pelinegro y se colocó en modo defensivo frente al castaño. Dos disparos más hicieron al dragón irse asustado, entonces Chimuelo concentró su atención en el pelinegro que veía asombrado aquel espectáculo.
-Atrás amigo- le pidió Hipo, Chimuelo sin dudarlo lo obedeció
-¿Qué demonios?...- fue todo lo que pudo murmurar el hombre, Hipo asintió y acaricio la cabeza del desconfiado dragón, nervioso, no tuvo alternativa que subir a Chimuelo y salir volando de ahí, dejando a un hombre confundido en el suelo –esto lo cambia todo- fue todo lo que pudo escuchar de aquel jefe antes de desaparecer en el viento.
Miró una vez más, y se concentró en volar, hasta que el cansancio y un mal vuelo lo hicieron aterrizar en la isla de los Defensores del Ala.
... dos años después...
Hipo se despedía de los Defensores del Ala, ya no era aquel chico que se había escapado de Berk, había madurado, perdido el miedo, aprendido pelear y por mucho se había convertido en un verdadero jinete.
Pero debía irse de ahí, no era su lugar. Después de una melancólica despedida, el castaño tomó vuelo.
-Bien amigo... oficialmente no tenemos nada que hacer- se quejó risueño el chico sobre el aire –nuevo plan, iremos a tomar provisiones a los mercados del norte, lo sé, malos recuerdos pero es el más cercano, de ahí, comenzaremos a buscar el nido...- el dragón le reclamó –oyeee estamos oficialmente sin ningún motivo para vivir, necesitamos fingir que somos al menos útiles en este mundo-
Tras una aceptación de su dragón, el castaño aterrizó en los mercados del norte. No tenía la buena costumbre de cubrir su rostro, después de todo, había cambiado lo suficiente para no temer que alguien ahí lo reconociera.
Chimuelo se escondió en la misma cueva, y el castaño comenzó a caminar de entre la gente a comprar un par de provisiones.
Sonrió de lado cuando vio en el muelle un navío con velas adornadas con el escudo de la isla Wesster, siempre se sorprendió de que aquel hombre no dijera ni revelara su secreto tal y como se lo pidió. Una sonrisa más se apoderó de él cuando lo vio bajar de aquel barco instruyendo metódicamente a cada uno de sus hombres.
Hipo miró a su mano un par de monedas de oro, rio ahora entendiendo que el aquellas baratijas que le había vendido no valían ni una de plata, cerró su puño y se acercó a él.
-¿Día ocupado?- le dijo tranquilo el chico
-Todos los días son ocupados en estas fechas- le respondió aquel hombre tranquilo -¿te conozco?- Hipo sonrió de lado y le entregó un costal con 40 monedas de oro
-Tu cambio- Ossur frunció el ceño confundido –lamento haberte dejado ese día después del ataque de mi dragón- el pelinegro se tomó un momento para entender...
-Por las barbas de Odín... Hipo- murmuró su nombre, el chico asintió, por alguna razón, se sentía en confianza con él
-Te debo una conversación-
-Y quizá unos calzones...-
...fin del flashback...
POV HIPO
-Tengo una queja muchacho- me recriminó Ossur tomando mi hombro -¿Por qué siempre tengo que comenzar a pensar que ya estás muerto para que tengas el buen gusto de reportarte?-
-Por qué me encanta el drama- lo molesté
-De habernos puesto de acuerdo no nos hubiéramos coordinado tan bien- la voz gruesa y emocionada de otro viejo amigo llamó mi atención
-¿Por qué no me sorprende verte aquí?- me quejé cuando un abrazo para nada suave se apoderó de mí
-Porque Ossur no podría vivir sin mí- yo sonreí de lado
-¿Sabes Moggadon? Comienzo a pensar que él solo está esperando el momento preciso para deshacerse de ambos- le recordé al jefe de la tribu Meathead, vecina de los Wesster.
-Nah, somos la luz en su vida-
-Por eso vivo en las sombras- se quejó invitándonos a caminar
Después de las presentaciones debidas y los saludos entre todos, nos dirigimos a la cabaña de Ossur, en donde como antes, este par se ponían a beber y jugar algo de mazas y garras. Los chicos se quedaron junto a Patapez quien emocionado les contaba de sus aventuras en esas islas y me asegure de que Heather se llevara por otro lado a Astrid.
-Vaya papel que hiciste en Berk muchacho- bromeaba Moggadon –dejaste a Estoico mudo-
-No podía estar más orgulloso de ti- me felicitaba Ossur, sentándose mientras atento movía una de las piezas.
-Les agradezco por proteger a Astrid por cierto- les recordé sarcástico reprochándoles que no se interpusieron a las acciones de Estoico
-Oh vamos amigo, era más bien un regalo para ti- se reía Moggadon –espero que no estés perdiendo el tiempo de nuevo, el destino no da terceras oportunidades-
-Con lo que no contamos es que el regalo llegaría con otros 6 - continuó la burla Ossur –y que los harías jinetes también-
-Ja ja ja- me reía sarcástico –ni siquiera sé por qué los tengo a ustedes de amigos- les reclamaba sentido
-Porque no tenías otras opciones pequeñín- me molestó Moggadon, ellos eran solo unos años menores a mi padre, cuando me fui de los defensores del Ala y comencé a sobrevivir con mi trabajo como herrero, este par me protegió y guardó mi secreto, y me terminó de educar en las artes de la guerra.
-Quizás- les respondí riendo con ellos –ahora a lo que vine-
-¿Que no era a saludar?... me siento claramente ofendido y un poco utilizado- fingía Ossur tristeza
-Sé que en tres semanas se reunirán de nuevo en Berk...- les explicaba
-Si, a tu padre al parecer ya le está gustando hacer citas para tomar el té todos juntos- me decía un sarcástico Moggadon
-Necesito que la retrasen, una semana, dirán que están en tratos con los Avigg, Camicazi está de acuerdo- les pedí a lo que ambos me miraban ahora a mí y no a su juego
-¿Yeso por qué?...- me cuestionó con una ceja levantada Ossur
-Si confían en mí, en su momento lo sabrán y entenderán todo... ahora solo necesito que hagan eso, por favor- les supliqué
-Conozco tu mente muchacho, cuando no nos quieres contar las razones es porque algo estúpido de tu parte se avecina- decía Moggadon
-Me alegro que me conozcan tan bien- les respondí con una sonrisa de lado.
-Que así sea-
-Lleven a sus mejores hombres, las cosas se pueden poner interesantes- les advertí
POV NARRADOR
...flashback...
Hipo le contó su vida entera a Ossur, que atento, en el refugio de su camarote le escuchaba.
Ossur lo supo, si el chico confiaba en él, él le debía al menos un poco de seguridad.
Le hizo una oferta que un chico sin rumbo no podía negar, en su isla necesitaban de un herrero, le daría comida, un hogar y se aseguraría de que fuera educado en las artes de la guerra y de la diplomacia, Hipo no lo sabía pero Ossur si, en sus ojos, estaba la mirada de un futuro líder.
Por algunas semanas, Hipo encontró al fin el hogar que estaba buscando, pero algo lo hacía sentir mal, Chimuelo vivía escondido en una cueva cercana, volaban por las noches y se refugiaba en su cabaña hasta que el amanecer lo obligara a esconderse de nuevo. Hipo lo supo, ni él, ni Chimuelo estaban contentos con aquel trato.
-Tienes un hogar aquí siempre-
-Lo sé- le respondió tranquilo Hipo al Ossur que le entregaba una maleta de provisiones
-Cuídalo bien- le pidió al encantado dragón cuando comenzó a ser acariciado por el pelinegro
-Oye pedazo de idiota... ¿te vas sin despedir de mí?-
-Nunca lo haría- le respondió Hipo a Moggadon, aquel viejo amigo de Ossur que hacía unos días había descubierto su secreto –pero creí que estarías en tu isla-
-Este tipo nunca está en su isla- se quejó Ossur
-Los voy a extrañar- confesó el chico
-No tienes que irte hijo- le pidió el pelinegro
-¿A quién voy a culpar por mis estupideces?- le reclamó Moggadon envuelto en su propio melodrama
-Debo de... no puedo seguir escondiendo a Chimuelo-
-A donde vayas... igual vivirás escondiéndolo... vivirán escondiéndose- murmuró Moggadon acariciando a Chimuelo
Ossur miró a la distancia las viejas construcciones de su pueblo, en especial el nuevo molino que el castaño había diseñado y que encantados ellos construían.
-No tengo alternativas...-
-Tal vez si- murmuró Ossur –dime algo Hipo ¿Qué tan dispuesto estas a ser una leyenda?-
-¿De qué hablas?-
-Un hombre capaz de controlar aquello que nos aterra tanto... hijo, no lograremos que amen a los dragones, pero haremos que el mundo sepa que alguien es capaz de usarlos a nuestro favor...-
-Un Maestro de los dragones- murmuró Moggadon
-Trataran de matar a Chimuelo y a mí también-
-No si tienes a dos jefes que te respalden... además, tengo entendido que retar a la muerte es un buen pasatiempo-
-Creí que solo los hombres se convertían en leyendas cuando morían- le refutó el castaño.
Ossur sonrió de lado entregándole la recién creada cola roja del dragón.
-No todas ellas-
... fin del flashback...
