- Bueno, muchas gracias por acompañarme – se despidió Hinata en el rellano del anexo haciendo una leve reverencia formal, no sólo por el paseo en realidad sino porque Naruto se había encargado hasta de subirle las bolsas con las compras.

- No te preocupes – le respondió visiblemente incómodo – bueno, será mejor que te deje organizar todo, nos vemos.

Bajó la escalera como una exhalación con las manos bien dentro de los bolsillos, Hinata mantuvo la puerta abierta hasta que escuchó como entraba él al primer piso de la casa, cerró y le dedicó una mirada a todas las bolsas y cajas que yacían en el piso ocupando espacio de la sala de estar, la mayor parte de las bolsas contenía comida de modo que optó por ordenar eso teniendo la cocina más cerca que la habitación, además así mientras sacaba los alimentos elegiría algunos que dejar fuera para cocinar algo.

El chico de ojos azules y cabello rubio no pudo más que suspirar al ver el estado de su comedor, bueno, de todas partes en realidad, por donde miraba solo veía más y más envases de comida rápida esparcidas aquí y allá junto con botellas vacías y palillos rotos, nunca había sido una persona muy organizada pero estar todo el día con Hinata y ver lo pulcra y ordenada que era, incluso en la manera en que ordenaba las cosas en el carro de la compra, le había hecho recordar a Kushina Uzumaki y a los gritos que les soltaba a él a su hermano y a papá cuando encontraba algo fuera de lugar y nadie se había dignado a recogerlo.

- Esto te volvería loca, ¿verdad Okāsan? – dijo en voz alta sin mirar nada en concreto.

Tomó una de las bolsas para basura que guardaba bajo el fregadero y se dispuso a recoger todo lo que había por allí regado, haciendo muecas cuando algo de comida de hace semanas quedaba en el fondo de las cajas, le faltaba ya solo limpiar la superficie de las mesas para borrar las marcas de suciedad cuando escuchó tres golpes sobre madera, extrañado se dirigió a la puerta pero entonces volvieron a sonar tres golpes desde dentro de la casa, siguiendo el sonido se encontró con la trampilla que daba al anexo.

- ¿Hinata? – preguntó para asegurarse.

- ¿Naruto? Quería hablar contigo, pero está cosa se trancó, no puedo moverla.

- Tal vez se atoró, apártate, intentaré empujarla desde aquí ¿le has quitado el seguro?

- Claro que sí, sino ya sabría porque está trancada.

Subiendo la escalera el chico revisó las bisagras de su lado de la trampilla, la verdad había un truco para este tipo de cosas, tanteó con las manos hasta encontrar los bordes de ambas bisagras y apretó lo más que pudo hacia el centro.

- Prueba ahora – le avisó retrocediendo un par de escalones.

Esta vez la trampilla cedió y dio acceso al anexo.

- ¿Quieres subir? Estoy cocinando y pensé que te podría apetecer un plato.

- Uh, ¿estás segura? Estoy acostumbrado al ramen y a la comida para llevar

- Y es una suerte para ti que seas mecánico, de lo contrario estarías tan ancho que no cabrías por esta escalera – le devolvió ella.

- ¿Estás tratando de insultarme?

- Estoy tratando de decirte que vengas a comer de una vez. Por el paseo y subirme las bolsas. A ver a qué te esperas. Sube.

No estaba acostumbrado a que alguien que no fuera su madre lo mandara de esa manera, pero fingiendo desinterés subió con las manos en los bolsillos y una ceja enarcada, la verdad es que no olía nada mal el asunto, se dirigió a la cocina donde Hinata cocinaba con un delantal color azul oscuro, se había recogido el cabello en una coleta y movía sin parar un sartén haciendo que su contenido saltara al aire en repetidas ocasiones. Naruto no pudo evitar pensar otra vez en Kushina y su delantal verde, su sonrisa cuando hacía la comida y su furia cuando alguien osaba siquiera intentar dejar algo en el plato.

- Pareces distraído, ¿te gustan las verduras salteadas?

- Sí, es que verte cocinando me recuerda un poco a… Bueno, a mi mamá.

- Ya veo, seguro que cocinaba excelente.

- Sí, era realmente grandiosa, de hecho, rara vez podías verla sin su delantal verde, era como una especie de sello característico en ella, delantal verde, cabello rojo, carácter del demonio.

- ¿Tú padre no cocinaba?

- Uh, el lavaba los trastes, ahora que lo pienso Menma y yo siempre nos reíamos de su delantal – Hinata alzó una ceja – era color rosa bebé, muy femenino.

- Vaya, creo que mi padre se arrojaría por el segundo piso antes de permitir que alguien le viera vestir algo así – le dedicó una sonrisa a Naruto – me gusta oír hablar de tu familia, suena feliz, mucho más real que la mía.

- ¿No te gustaba tu familia? – el chico se sentó en uno de los banquillos y apoyó los brazos en la isla de la cocina.

- No es que no los quiera, claro. Solo… tenemos distintas formas de ver lo que debe o debería ser mi vida.

- Y por eso viniste a Tokio.

- Y por eso vine a Tokio, ¿me acercas un plato?

- Sí.

Naruto tomó uno de los platos y se lo acercó para que sirviera el arroz y las verduras salteadas con salsa de soya, olía maravillosamente bien, sobre todo después de un año entero sin comer comida casera.

- Esto se ve delicioso – admitió tendiéndole el otro plato.

- Gracias, ¿bebes algo? ¿un refresco? ¿Sake?

- ¿Una chica como tú bebiendo sake?

- Las chicas como yo queremos experimentar más cosas, será refresco por boca floja.

La chica de ojos perla sirvió dos vasos y los dejó en la mesa junto con los platos, luego se sacó el delantal y dio la vuelta para sentarse junto a Naruto, ambos juntaron las manos y agradecieron la comida antes de comenzar a comer, en un tiempo récord de diez minutos Naruto había limpiado el plato, Hinata apenas llevaba la mitad, pero le sonrió y antes de que pudiera negarse se paró a servirle otro plato.

- Aquí tienes.

- Muchas gracias, está delicioso.

Luego de comer un poco más en silencio comenzaron a conversar, al principio de cosas banales y luego de cosas un poco más personales.

- ¿Tienes una mejor amiga?

- Ajá, Sakura Haruno, hemos estado juntas por muchos años, ahora está en Europa con su novio Sasuke.

- ¿Sasuke? Un minuto, no será… ¿Uchiha Sasuke?

- ¿Lo conoces?

- Demonios sí, solíamos ser como hermanos antes de que se fuera a trabajar con Kakashi y dejara Tokio, en el fondo creo que nos unimos más cuando perdió a su hermano. Ambos reemplazamos a Menma y a Itachi el uno en el otro.

- Itachi, sólo hablé con él un par de veces, pero me agradaba mucho, siempre hacía esa cosa con los dedos – Hinata señaló su frente – a Sakura realmente le molestaba porque pensaba que se burlaba de su frente ancha, ahora Sasuke es quién lo hace para picarla, pero creo que se ha convertido en algo romántico entre ellos dos.

- Me alegra saber que encontró a tu amiga. Es de esas personas que necesita cuidar de alguien y que lo cuiden, aunque no le guste admitirlo y siempre diga que puede hacerlo todo solo.

- ¿No se parece a ti entonces? – Hinata tanteó el terreno antes de continuar – me da la impresión de que… te da miedo acercarte a la gente.

- Bueno, es más bien… - Naruto bajó la mirada – que siempre termino alejando a la gente.

- Vaya espero que me tengas algo de paciencia, no planeo quedarme menos de dos meses más – le dijo intentando amenizar un poco el ambiente.

- Tranquila, confío en que una escalera y una trampilla sean suficiente barrera para eso – la picó de vuelta mejorando el humor - ¿me dejas lavar los trastes?

- Eso depende, ¿incluye verte con un delantal rosa?

- Me temo que solo tenemos uno azul en el inventario.

- Está bien, pero… Ven a comer también mañana, ¿quieres? Me da urticaria pensar que te alimentas tan mal.

- Voy a tener que bajarte el alquiler – bromeó tomando el delantal.

- Cierto, ¿sabes de algún trabajo que se ofrezca por aquí? No busco algo específico en realidad, solo algo que no me quede tan lejos.

- En realidad…

Shikamaru no pudo esconder la sonrisa socarrona de suficiencia cuando vio a la chica que había ido por el anuncio del anexo trabajando como secretaria en la pequeña oficina del taller, no se detenía en nada, ordenaba recibos, contestaba el teléfono y discutía con los proveedores por precios más bajos en los repuestos, a medida que se iba acercando se percató de que Naruto también la observaba de reojo mientras ajustaba unas tuercas.

- Creí que no necesitabas una secretaria – se burló el castaño acercándose a su amigo.

- Cierra el pico. Llegaron dos camionetas y un Wrangler, y como tú no te aparecías por ninguna parte…

- Oye estoy en mis vacaciones – le recordó el chico alzando las manos - ¿Cuánto tiempo la has puesto aprueba?

- Un día.

- ¿Un día?

- Sí, la verdad casi lo hace demasiado bien así que la dejé al día siguiente, lleva cuatro días en el teléfono y ya ha conseguido que los repuestos me los vendan a la mitad, creo que ha amenazado por lo menos a dos gerentes de distribuidoras y todo lo que pedimos ahora llega dos días antes.

- Okey, eso es más de lo que me esperaba.

- Naruto, llamó Shino Haburame por la camioneta – dijo entonces Hinata acercándose a ellos, se dirigió a Shikamaru – Buenos días, soy Hinata Hyuga.

- Shikamaru Nara.

- ¿Se quejó por lo que tardan las reparaciones? – preguntó Naruto comenzando a sentir rabia.

- Sí, bueno… comenzó con eso hasta que le recordé que había depositado plena confianza en nosotros, lo que incluía carrocería y su sospechosamente borrado número de motor. En resumen, ha dicho que te tomes tu tiempo y volverá por ella la semana próxima.

- No sé si darte la bienvenida como salvadora o temerte – dijo Shikamaru entre risas.

- La verdad, yo tampoco tengo idea – agregó Naruto.

- ¿Te quedas a almorzar Shikamaru?

- Chico – dijo dando a Naruto una palmada en la espalda – si la despides no voy a perdonarte nunca.