- Gracias por la comida – agradeció Naruto dejando los palillos sobre el plato – estoy realmente lleno.

- No hay de qué – Hinata levantó los platos y los dejó en la encimera de la cocina – Naruto, quería preguntarte ¿hay algún problema con que Sakura se quede unos días aquí? Ella y Sasuke viajan a Japón en una semana y le he dicho que preguntaría.

- No hay ningún problema, tranquila, además creo que Sasuke podría pasar por aquí – el chico se levantó apartando a Hinata del lavaplatos – yo lo hago, deja.

- Está bien.

- Antes habías mencionado que tenías una hermana, ¿no hablas con ella?

- Hanabi es… - Hinata hizo una mueca – diferente. La quiero mucho pero no somos tan cercanas como en otras familias, creo que siempre encuentra algo que criticar de mí.

- Y dicen que los hermanos menores son menos complicados – la apoyó Naruto – Ayer intenté llamar a Menma como me aconsejaste, no contestó.

- Vaya familia, Naruto… Nunca te he preguntado que les pasó a tus padres, creo que tienes todo el derecho de guardarlo para ti pero, si quieres hablar de ello un día, bueno, solo tienes que subir.

- Te lo agradezco.

Cuando terminó de lavar los platos se secó las manos en el mantel y dejó el delantal sobre la isla de la cocina que hacía también de comedor, había algo nostálgico en sus ojos pero no parecía triste, Hinata se quitó el cabello de los ojos escondiendo un mechón tras la oreja para seguir observando con cuidado.

- Hay otra persona de mi familia en realidad, aunque llevo ignorándola desde hace tiempo.

- ¿Y eso por qué?

- Tal vez… Porque me recuerda demasiado a mamá. Kurama estaba estudiando en el extranjero cuando ocurrió el accidente, y decidió quedarse allá hasta terminar los estudios, Menma y ella no se llevaban bien pero yo realmente la adoraba, es la única de nosotros que sacó el cabello de mamá… y sus ojos, son como los tuyos pero de un violeta vuelto gris.

- Debe ser muy bella.

- Lo es, y muy inteligente, a veces manda postales desde la escuela, es su último año.

- ¿Y volverá cuando termine?

- No le he preguntado, y ella tampoco parece saberlo en realidad.

- Podrías preguntarle, ir a su graduación, esta semana nos ha ido muy bien en el taller, seguro que otra semana más y podrías viajar y traértela aquí.

- Sería un recuerdo constante de lo que ya no tengo.

- Y también un recuerdo de lo que tienes – Hinata le tomó la mano – oye, lo peor que podría pasar es que las cosas sigan como están, y aun si fuera así… no es tan malo ¿verdad?

- Tienes razón – Naruto apretó la mano de Hinata – pero si lo hago quiero que me prometas algo.

- Claro.

- Sí ella quiere que viaje a su graduación… promete que vendrás conmigo.

- ¿Yo? Pero si no la conozco y…

- Hinata, solo es un viaje – la chica estaba roja como las fresas – no una petición de matrimonio.

- No quise decir que… - balbuceó nerviosa – lo prometo.

- Eso me pone más tranquilo – Naruto le sonrió y le aplastó el cabello con la mano libre – eres una buena chica Hinata. Buenas noches.

- Buenas noches.

El chico bajó por las escaleras y cerró la entrada, Hinata se tocó el corazón con la mano que había sujetado la de Naruto, iba a acostarse pero tres golpes la detuvieron, abrió la trampilla con timidez.

- ¿Si?

- Esto… Me preguntaba si aún tenías energía para dar una vuelta – la cara de Naruto se notaba avergonzada – hay algo que quiero mostrarte aprovechando que ya oscureció.

- ¿Te refieres a salir fuera?

- Si no quieres puedo entender ha sido duro hoy en el taller y…

- Me pondré algo con más abrigo – lo interrumpió Hinata - ¿en la entrada en media hora?

- Suena bien, sí, treinta minutos, esperaré junto a la camioneta.

Hinata corrió a su cuarto para tomar una chaqueta larga color malva y una bufanda roja, estaba por irse cuando notó la bolsa que había dejado allí después de sus compras de fin de semana en Shibuya, era una bufanda que había comprado para Naruto junto con la suya, se sonrojó ante la idea pero la tomó para entregársela.

Naruto la esperaba apoyado en su camioneta, aún no empezaba el invierno pero el frío se sentía en el ambiente, aun así el chico solo se había puesto encima la chaqueta negra con naranja que solía usar siempre.

- ¿Ya estás lista?

- Uh, sí. Naruto… - Hinata le tendió la bolsa.

- ¿Para mí?

- Es que he notado que nunca usas algo sobre el cuello y… Bueno, me ha parecido que te podía hacer falta.

Naruto abrió la bolsa intrigado y sacó una bufanda color azul oscuro, se sorprendió tanto que sus ojos se abrieron mucho.

- ¡Vaya! Gracias Hinata.

- No hay de qué.

El rubio se pasó la bufanda por el cuello y se adelantó para abrirle la puerta del copiloto a la chica, Hinata subió y se puso de inmediato el cinturón de seguridad.

- ¿Nerviosa?

- Intrigada, me pregunto a dónde quieres ir.

- Te va a encantar, al menos eso espero, ¿nunca has ido a la torre de Tokyo?

- Jamás.

- Pues de noche vale mucho más la pena.