CAP 43 NADDOD (part II)

POV NARRADOR

El anochecer era aún más bello que el propio día, las calles se iluminaban junto con las estrellas y la luna de un cielo despejado, la calma del mar dejaba oír sus murmullos cuando la ciudad comenzaba a callarse. Solo ciertos hilos de humo les contaban que la gente ya comenzaba a refugiarse en sus hogares.

Dentro del salón, las grandes figuras de Naddod, sonreían y disfrutaban de un banquete improvisadamente planeado por Leah para dar la bienvenida a su nieta y sus amigos.

Los invitados, definitivamente lo estaban disfrutando.

-¿Pensando?- le preguntó el joven a la ojiazul que había decidido no quedarse en aquel banquete dispuesto para ella

-Escapando más bien- le confesó

-Los años solo te han hecho más hermosa- dijo el jefe de la guardia

-Gracias- respondió algo incomoda por aquel comentario perdiendo la mirada al frente

-¿Cómo se tomó tu abuela el asunto de la muerte de tus padres?- le preguntó notando su incomodidad.

-Supongo que bien, es decir viva o muerta no haría diferencia, no podría pisar de nuevo Naddod- le recordó

-Ella lo eligió así al preferir a uno de los clanes- le reprochó Einar

-Y sé que nunca se arrepintió de eso- contestó sonriendo de lado recordando el gran amor que sus padres tenían el uno por el otro.

-Por otra parte tu siempre eres bienvenida...- le dijo acercándose un poco más a ella y girando su rostro para verla -vamos Astrid deberías quedarte un tiempo más- le propuso el chico.

-Buenas noches- interrumpió una voz un poco más profunda

Einar asintió y el castaño se posó justo al lado de la rubia que lo recibía con una sonrisa.

-Hipo ¿verdad?- le preguntó Einar

-Exacto- respondió en calma sosteniendo la cintura de la chica dando paso a un incómodo y extraño silencio.

-Me gustaría visitar a tu madre- rompió al fin el silencio la ojiazul -no la vi en el banquete-

-Ella estará complacida en verte, permíteme guiarte- le dijo ofreciéndole su brazo, Astrid en un discreto movimiento comenzó a caminar hacia adelante rechazando elegantemente la invitación

-¿Vienes?- llamó al castaño, Hipo asintió y comenzó a caminar junto a Einar.

POV ASTRID

Pocas veces había visto la versión de un Hipo medianamente celoso, aunque admito que tenía cierto encanto, no me gustaba hacerlo sentir de esa manera, así que dejé a Einar tomar la delantera y sostuve la mano del Maestro Dragón, besé su brazo y después me abrace de él sin soltarlo ni dejar de caminar.

Durante un largo camino, Einar nos llevó a lo lejos de la ciudad en la parte solitaria de Naddod, su madre solía ser una mujer reservada y poco sociable, sin embargo era tan respetada incluso por la misma reina. Recuerdo que ella fue quien se ofreció a cuidar de mí, mi abuela la respetaba y conocía como una mujer sabia y se lo permitió, junto a mi tío Finn se encargó de cuidarme y educarme.

-Llegamos- dijo Einar abriendo la cabaña y dejándonos pasar. Era una cabaña bastante humilde en comparación con el resto de Naddod, un equivalente a la cabaña de Gothi en Berk. Pero siendo una mujer simple, no buscaba más. –¿Madre?- le llamó Einar, enseguida, una mujer de edad bastante avanzada, delgada y cabellos blancos hasta el suelo se apareció ante nosotros.

-Siv- murmuré completamente emocionada, ella se sorprendió por un instante hasta que se acercó a mi

-Los dioses me anunciaron de tu llegada... mi hermosa niña- dijo con lágrimas en los ojos para enseguida abrazarme, retribuí su abrazo encantada, era como sentir los abrazos de mi madre –y de la tuya también jovencito- resaltó señalando a Hipo, cosa que a ambos nos desconcertó –Einar, lleva esto a la reina- le dijo entregándole una nota –son mis más sinceras disculpas por faltar al evento esta noche- le ordenó a su hijo, Einar la miró confundido pero asintió y obedeció.

-¿Cómo has estado?- pregunté rompiendo el silencio después de que Einar nos dejó

-Bien, dentro de todo, solo con los achaques de una anciana- me decía mientras nos invitaba a pasar a su extraña cocina y preparaba algo de té –tu nombre muchacho-

-Hipo señora- le contestó un poco incómodo, jah, que sienta como me he sentido con las últimas visitas a las otras islas.

-El más pequeño de la manada, interesante nombre para alguien con una carga tan importante- los dos nos miramos con la misma curiosidad -oh- dijo antes de salir apresurada.

-¿De qué está hablando?... ¿Sabe que eres una valkiria?- me susurró

-¿Quién crees que me cambiaba los pañales?- le contesté sarcástica

–Creí que solo quedaba Gothi en saberlo, antes de bueno... ya sabes- lo único que hizo en mi fue que resoplara

-Bueno no creí que alguna vez conocieras a Siv... en mi mente jamás regresaría aquí- le contesté justo antes de que Siv regresara apresurada

-Bien, los búhos ya están en su lugar- dijo volviendo a su asiento –entonces muchacho, creo que tienes algo que me pertenece- decía mientras estiraba su mano

-¿Disculpe?, le juro que no he tomado nada- respondía angustiado

-La lente- contesté mirándola –tú me la diste- al fin recordaba de donde la había sacado. Hipo lo comprendió, la sacó de su armadura y se la entregó

-Me da gusto que la hayas cuidado- decía mientras la examinaba –hermoso tallado... ¿AH?- leía mientras yo me sonrojaba

-¿Sabes algo de estas cosas?- le pregunté notando su familiaridad con ella.

-¿Tienes el Ojo del Dragón?- me preguntó. ¿Qué diablos era eso?

-Así que así se llama esta cosa-murmuró Hipo mientras sacaba la "lámpara sofisticada"

-¿Cuantas lentes tienen?- cuestionó mientras lo abría como si nada

-Solo esta- le respondí para después ver que ella la colocaba.

-¿Y con qué fuego lo han activado?- continuó interrogando

-El de Chimuelo... un Furia Nocturna- respondió Hipo

-¿Tienen al Furia Nocturna?...- preguntó emocionada -el destino es sabio- susurró casi para si

-¿A qué te refieres?- le pregunté

-Permítanme contarles una historia- decía mientras nos servía té.

Mientras el té se acababa de nuestras tazas, Siv nos contaba la historia completa de la Maldición de las Valkirias, con la parte que jamás me contaron a mí, la parte de los dragones.

-¿Así que de esa forma nació el nido?- preguntó Hipo completamente emocionado por la historia, no importa que tenga a la valkiria a su lado a este tipo siempre le va a emocionar más una historia de dragones. –... y esto es el mapa-

-Exactamente, pero los dioses en su sabiduría se guardaron algunas cosas, como el hecho de que solo el fuego del Furia Nocturna podría hacerlo funcionar completamente, o que el nido solamente puede ser destruido por aquel que tenga el corazón de un líder y el alma de un dragón- dirigí mi vista a mi candidato

-El destino es sabio- repetí yo. Hipo poco parecía entender eso, mientras Siv asentía orgullosa de que yo lo había comprendido – ¿en dónde conseguimos el resto de las lentes?-

-A los sabios más antiguos se los entregaron, y estos nos los han heredado por generaciones, los dioses nos han anunciado su llegada, vayan a los 4 pilares de la tierra, cada protector se los entregará complacido- nos instruyó levantándose y guiándonos, casi empujándonos a la puerta –esta quinta lente se la dieron a guardar a mis antecesores porque Naddod tenía la responsabilidad no solo de cuidar de la valkiria, si no de la clave del mapa-

POV HIPO

Cuando estuvimos en la puerta, prácticamente ya fuera de la cabaña, solo nos miró sonriendo

–Jovencito, ¿te has preguntado por qué Frigg eligió a Astrid para ser su valkiria?...- Yo solo miré a Astrid –úsalo sabiamente- mencionó antes de cerrar la puerta.

¿A qué se estaba refiriendo?... "el destino es sabio" me repetí para mí, ¿qué tendría que usar sabiamente?, vaya esta mujer me dejo con más dudas que respuestas.

-¿Entendiste una palabra ahí?- le pregunté a Astrid mientras caminábamos de regreso

-Cada una de ellas- me presumió

-Pues explícamelas, porque yo no- le confesé mientras me rascaba la nuca, esto en verdad me puso nervioso

-Es la clase de cosas que no se explican Hipo... las descubres por ti mismo, pero tranquilo, eres un chico listo... En algún momento lo entenderás- me decía mientras se aferraba de mi brazo.

-¿Conoces los pilares de la tierra?- le pregunté

-¿Qué no el genio de la cartografía aquí eras tú?- me retó

-Pues para su información señorita, yo sé perfectamente que son...- le dije con aires de superioridad, aunque no tenía ni la más mínima idea de donde quedaban

-Bien... dime donde están- me enarcó una ceja deteniéndose y se cruzó de brazos, yo rascaba de nuevo mi nuca y trataba de pensar en una buena respuesta –eres un terrible mentiroso- se burló

-Pero lo compenso con otros encantos- murmuré acercándome a ella para robarle un pequeño beso... bueno admito que mi intención era que fuera pequeño, aunque con ella respondiéndolo quizá se alargó más de lo esperado.

Sostuve su cuello su cintura acercándola aún más a mí, si me iba a besar de esa manera, me iba a besar bien, mordí su labio inferior y le recalque lo poco que me gustan los besos a medias.

Cuando recobramos la compostura Astrid sostuvo sus manos en mi pecho y regulaba su respiración.

-Idiota- me reclamó sin dejar de sonreír. Negué, besé su cabello, recorrí mi mano por su brazo, entrelacé sus dedos con los míos y me dispuse a caminar.

-Lo admito, este lugar es increíble- le iba diciendo después de caminar en un cómodo silencio un rato, ni siquiera teníamos un rumbo de regreso, por ese momento, solo queríamos estar los dos juntos, sin nada que hacer más que hacernos compañía.

-Supongo- me contestó sin ganas.

-¿Pasa algo?- cuestioné girándome un poco

-Es hermoso Hipo, pero, no lo sé... supongo que solo no es mi estilo...- esa mujer no importa cuando se empeñen en hacerla una princesa, era una vikinga.

A obligación más que petición de su abuela, todos tuvimos que utilizar ropa que estuvieran acorde con el lugar, ella usaba un discreto vestido color azul que acentuaba hermosamente su figura, definitivamente era una visión verla con un vestido, pero esa no era mi Astrid.

-Si debo confesar M'Lady... la prefiero con armadura- dije tratando de animarla un poco –o sin ella- le susurre al oído bromeando

-Oh, yo definitivamente te prefiero sin ella- respondió siguiéndome el juego, yo sonreí de lado, al menos sabía que teníamos los mismos gustos en cuanto a ropa en el otro, después de un momento, se detuvo a mirar al cielo -¿Sabes que es lo que Naddod jamás me podrá ofrecer y que nuestro hogar si?-

-¿Un apuesto jinete montado en un Furia Nocturna sin una pierna?- le murmuré tomando su cintura –por qué ese tal Einar, lo siento, pero no lo veo como buen candidato- ella solo puso los ojos en blanco

-Número uno- me decía entrelazando sus brazos en mi cuello –eres un celoso sobreprotector, número dos ¿Quién te dijo que eras apuesto? Y número tres... hablaba de una aurora boreal-

-Oh... acabas de masacrar mi autoestima- me quejé –creo que iré con Kaira a que la renueve- bien creo que me pase de la raya

-Adelante... ¿preparo su Furia Nocturna señor?- me respondió aterradoramente tranquila –aunque... sería una pena que su cola sufriera un desperfecto y bueno ya sabe caiga al frio mar mientras tiene una muerte dolorosa causada por el golpe y la hipotermia- bien jugado Astrid, bien jugado.

-Si caigo al mar señorita ¿Quién la besaría entonces?- le murmuré sujetando su barbilla –lamento infórmale esto, hermosa dama... pero nadie la va a besar como yo-

-Y a nadie vas a besar como a mí- me advirtió, yo sonreí y cumplí mi manda besándola una vez más... -...solo a tu novia... y ya-

-Creí que sin propuesta no había título-

-Detalles...-