Hinata bajó despacio con el canasto de la ropa en las manos cuando se fijó en la figura de Naruto, que de espaldas a ella hablaba por el móvil haciendo movimientos y gestos extraños, como si la persona del otro lado de la línea pudiera verlo… O no estuviera comprendiendo lo que le quería decir.
- ¡No me vengas con requerimientos señoritinga! – alcanzó a escuchar Hinata antes de entrar de lleno en el cuarto de lavado.
- Me pregunto con quién estará hablando Naruto… - murmuró Hinata accionando los botones de la máquina.
- ¡¿CÓMO PUEDES SER TAN INCONSCIENTE-TTEBAYO?!
Ese grito hizo que Hinata por poco derramara todo el contenido del detergente, se acercó a la puerta y echó un vistazo rápido para asegurarse de la estabilidad mental de Naruto.
- ¿Está todo bien? – preguntó haciendo gestos para que la notara.
- Mi sórdida hermana cree que permitiré que se case a los 19 justo después de haberse graduado – le explicó Naruto tapando el móvil para no ser escuchado, aunque al parecer su hermana debía tener un excelente móvil ya que se escuchó su voz a pesar de ello.
¿A QUIÉN LE LLAMAS SORDIDA-TTEBANE?
- Oh, por todo lo que es santo – bufó Naruto mirando al techo con exasperación – No, es no Kurama y más te vale presentarme al tipo antes de cometer una estupidez, si llega a ponerte una mano encima voy a investigar hasta dar con él y sabrá que nunca debió engatusar a mi hermana menor.
Hubo un silencio después de eso, el chico permanecía atento mirando por la ventana, como si su mente estuviera mucho más lejos… Tal vez persiguiendo al novio de su hermanita a miles de kilómetros de distancia.
- Estaremos allí. Sí, aj, ya me escuchaste, iré con Hinata – su hermana contestó algo – Hinata Hyuga-ttebayo ¿es qué todo te lo tengo que decir dos veces? ¿Qué? ¿Por qué querrías hablar con ella? Ugh, eres tan molesta… Hinata, ella quiere hablarte un segundo, si no te molesta.
Hinata tomó el móvil con un poco de indecisión.
- ¿Hola?
- Hola Hinata, soy Kurama Namikaze, la hermana del tontito que tienes enfrente. Sé que no nos conocemos pero hay algo que me gustaría preguntarte.
- Uh… Claro.
- Aunque agradecería que mi hermano no se enterara de esto – aclaró la chica en voz agradable.
- Un segundo – Hinata le hizo un gesto a Naruto y desapareció en la habitación de lavado – todo en orden.
- ¿Ha sabido algo de Menma? – ahora el tono en la voz de la pelirroja sonó octavas más abajo, como si doliera preguntar.
- Intentó llamarle hace unos días, pero no creo que se hayan dicho más de tres palabras en realidad, si te hace sentir mejor he intentado que esté optimista al respecto.
- Lo sé, de lo contrario hubiera puesto más de mil excusas para no venir a mi graduación-ttebane – hubo un suspiro – muchas gracias Hinata, estoy segura de lo bien que le haces a mi hermano, nos encantará que formes parte de la familia.
- ¿Fami…? – demasiado tarde, Kurama ya había cortado la llamada.
Naruto asomó por la puerta apoyándose en el marco.
- ¿No te asustó la loca?
- No, sólo quería saber si íbamos a ir a su graduación.
- Tsk, llevo diciéndoselo como tres semanas – el chico tomó el móvil que Hinata le devolvía – no puedo creer que quiera casarse tan joven.
- ¿Tus padres no se casaron jóvenes?
- Sí, pero eran otro tipo de tiempos…. Además no sé nada del tipo, ¿cómo puedo estar seguro que es digno de ella? ¿Y si no tiene carácter? Kurama va a devorarlo a la primera pelea, le chupará el alma.
- No puede ser tan mala – dijo Hinata a pesar de no estar segura.
Naruto entrecerró los ojos y se levantó la camiseta para señalar una cicatriz que rodeaba su ombligo en un arco casi perfecto.
- Mala – repitió.
- No voy a preguntar – avisó Hinata tomando la canasta vacía para subirla otra vez – Voy a salir con Ino hoy a Shibuya aprovechando sus vacaciones ¿querrías venir con nosotras?
- No me gustaría interferir en su tiempo de chicas, además realmente no la conozco y…
- Sería incómodo, lo sé, perdona, pregunta estúpida.
- Hinata… - la detuvo Naruto sujetando su playera, la chica se volteó para mirarlo – Eso no significa que no pueda llevarte hasta allá.
Hinata se sonrojó y asintió una sola vez antes de ir corriendo escaleras arriba, el chico de ojos azules la observó alejarse, cada día comprendía más que la familiaridad que la chica desprendía era signo de que comenzaba a gustarle más de lo esperado, y aunque sabía que ella no le era indiferente ninguno se había atrevido a decir nada todavía, en ello Kurama había sido muy clara, si iba a viajar con Hinata a su graduación, más le valía que fuera como su cuñada.
El viaje fue silencioso al inicio, solo intercambiaron un par de palabras sobre el clima y algún comentario sobre el vestido de la chica, tan pálido que se confundía con sus ojos.
- Hay algo que quiero preguntarte – dijo Naruto de repente – ya que al parecer tú has tenido más que ver de Sasuke en este último tiempo, ¿cómo fue que terminó con tu amiga?
- Uh, no es una historia tan simple… en realidad… - Hinata pensó en todas las veces que Sakura había hecho numeritos y se había decepcionado luego de sus pocos avances conquistando al Uchiha – cualquiera diría que lo ganó por méritos… o por cansancio.
- Déjame adivinar ¿parecía totalmente inalcanzable? Siempre fue así, muchas lo intentaron por aquí, pero ninguna consiguió nada, menos después de lo de Itachi, si antes parecía impenetrable la muerte de su hermano se llevó la mayor parte de su lado humano.
- Puedo recordar eso, Sakura estuvo haciendo sus prácticas en el hospital durante algún tiempo, y no pudo estar conmigo cuando Neji… Eso, pero Sasuke fue en su lugar, no era algo que me esperaría de él, quiero decir, nos llevábamos de manera cordial pero no esperaba verlo ahí. Me dijo muchas cosas que me hicieron sentido ese día. No sé si lo hubiera sobrellevado tan bien yo sola.
- Es un tipo decente.
- Lo es, luego de eso comenzamos a hablar más y eso incluyó mucho a Sakura, aunque intentaba no darse a notar demasiado. Algo debió convencerlo de que era la indicada. Y cuando se alejó de todos ella fue tras él, creo que es el tipo de cosas que las personas hacen por amor.
- No pareces muy a gusto con eso.
- Es solo que eso me hizo pensar en que he estado fuera mucho tiempo… Y nadie se ha preocupado realmente de buscarme – miró por la ventana – ni siquiera Hanabi.
- No creo que debas preocuparte por eso.
- ¿Por qué no?
- Porque si te fueras mañana – un semáforo en rojo los detuvo y permitió que Naruto la mirara a los ojos – yo iría hasta el fin del mundo para buscarte.
- Na… Naruto-kun…
Hubieran concretado un beso en ese instante, de no ser porque el semáforo había tardado menos de lo usual y el conductor detrás de ellos parecía ir con prisa, un silencio incómodo invadió todo hasta que llegaron al lugar en que Hinata había quedado con Ino.
- Gracias por traerme – dijo Hinata muy apresuradamente abriendo la puerta presurosa por bajar pero una mano bronceada la detuvo y la arrastró de vuelta a su asiento.
- La propina es un beso – le anunció Naruto con una sonrisa de niño travieso que le derritió el corazón.
