POV NARRADOR
-Bien chicos, hora de irnos, tomaremos el rumbo al Primer Pilar, el más cercano al norte- instruía Hipo acomodando la mochila de Chimuelo
-¿Y los gemelos?- se preguntó Astrid cuando notó que no estaban -¿no les dije que no los dejaran solos-
-¡Aquí estamos!- gritaron los chicos corriendo mientras dejaban ver sus manos llenas de cosas
-¿Pero que traen ahí?- preguntó Heather con una mueca
-Oye no todos los días vienes a Naddod, solo son unos pocos souvenirs- contestó Brutacio llenando la mochila de Eructo
-Souve que...?- preguntó rascándose la cabeza Patán
-Son cositas que nos planeamos llevar de recuerdo... Thor a esta gente le falta tanto mundo- manoteaba Brutilda cargando su lado del dragón.
-¿Los almohadones eran necesarios?- señaló Patapez al notar que hasta la ropa de cama se habían llevado
-Eran lo primordial curioso amigo-
-Astrid- llamó de repente el jefe de la guardia haciendo girar a Astrid, ella sonrió y se acercó a él –es una pena que no consideraras quedarte-
-No es mi lugar...- le confesó con una sonrisa de lado -fue un gusto volver a verte de igual manera- la mirada de la ojiazul entonces se enfocó en la elegante y hermosa mujer que caminaba hacia ella -Cuídate Leah- le murmuró cuando ella llegó a su frente.
-Para ti siempre habrá un lugar a aquí... solo reconsidéralo- le suplicó la abuela.
-No pierdas tu tiempo- respondió Astrid calmada antes de montar a Tormenta. Einar se acercó a ella y le entrego una nota.
-De mi madre- le dijo entregándosela y retirándose de ahí. Discretamente se acercó al jinete del Furia Nocturna –cuídala- le suplicó
-Con mi vida- respondió. Einar asintió y comenzó a caminar hacia atrás –bien jinetes... es hora-
Con solo esa orden, todos tomaron vuelo hacia el cielo. Tiempo después vieron desaparecer poco a poco Naddod y su esplendor, su visita fue corta y todos deseaban tener al menos una oportunidad para volver, y explorar todo lo que tenía que ofrecer. Pero no era el momento, la misión de sus vidas los estaba alcanzando a pasos agigantados.
Astrid abrió el papel: "Se mas terca que el destino, aférrate a la vida". Ella sonrió de lado, era una Hofferson, ser terca lo llevaba en la sangre.
Durante un poco menos de una semana los chicos repitieron el trayecto de regreso, descansaron en los mismos lugares y continuaron, cuando llegaban a los límites del archipiélago Patapez ordenó que se desviaran.
-Primer pilar, el del norte, abríguense bien- ordenó
-¿Enserio otro lugar frío?- se quejó Patán – ¿cuándo vamos a hacer una agradable misión tropical?-
-Quizá el sur te sorprenda, pero por ahora, esto es lo que hay- respondió Hipo con los ojos en blanco
Conforme se acercaban todo lo que podían ver era un islote lleno de nieve y ráfagas de viento, Astrid subió la capucha de su capa y respiró profundo.
-Ojos atentos chicos- ordenó el ojiverde al aterrizar
-No saben cómo los estoy comenzando a odiar- se quejó Patán tallándose la frente cuando notó que no era más que una isla llena de nieve.
-Aaaaah... ¿Qué buscamos exactamente?- preguntó Heather bajando de Cizalladura
-Emm chicos- decía Patapez mientras su miraba estaba fija en un bloque de Hielo
-¿Es lo que creo que es?- interrogó el líder mientras se acercaba junto a él y repasaba con su índice la silueta de los colmillo de aquel enorme dragón.
-Un Skrill- forzaba a que salieran las palabras de su boca el tímido vikingo
Astrid miró de repente a la nada, el viento parecía pedirle de nuevo que solo caminara, y de nuevo, había decidido seguirlo.
-¿As?- le llamó su amiga cuando vio a la rubia caminar cuesta abajo
-Ahí- murmuró señalando una pequeña cabaña en el medio de la nada después de caminar unos minutos.
-Ustedes- les murmuró el castaño a los gemelos y Patán –vigilen... y nadie toca el hielo mientras no estoy- sentencio Hipo para continuar caminando
Después de tocar dos veces los chicos desanimados pensaron en retirarse, hasta que la puerta comenzó a abrirse, con nerviosismo inexplicable comenzaron a caminar.
-Llegaron más rápido de lo que pensé- dijo una voz a sus espaldas generando que todos se voltearan de golpe
-Siv nos envió- respondió nervioso Hipo
-Te equivocas jovencito, los dioses los han enviado, Siv como yo, somos unos simples mensajeros- decía el hombre bastante bajo, regordete y con el cabello blanco
-¿Puedo preguntarle por el dragón congelado de afuera?- preguntó tímido Patapez, su sed de conocimiento solía superar sus temores
-Es el gran protector del Pilar del Norte- los instruía mientras los invitaba a pasar
-¿Y por qué está congelado?- continuaba Patapez
-Los dioses guardaron a los protectores hace más de dos décadas, fue cuando nos informaron que en algún momento llegaría el elegido- les explicaba mientas dos de los cuatro presentes se sorprendían, los otros dos ya tenían sus propias teorías.
-¿El elegido?- preguntó Heather
-El mortal destinado a destruir el nido y liberar a los dragones- murmuró abriendo una pequeña caja de madera y se la entregaba a Hipo
Antes de que alguno pudiera interrogar más una explosión llamó la atención de todos, aunque una parte del jefe sabía exactamente lo que pasaba.
–No es tan grave- se consolaba a si misma Brutilda mientras el humo terminaba de disiparse
- Si, tal vez Hipo no lo note- le contestó su hermano en el mismo estado
-No... Definitivamente lo va a notar- se quejó Patán cuando una nube negra comenzó a apoderarse del cielo y el humo desapareciendo dejaba ver a un terrorífico dragón
-Tengo un plan- dijo un motivado Brutacio
-¿Cuál?- contestó su hermana menos motivada y más asustada que él
-Culpar a Patán- antes de que algo más pudiera ser pronunciado el dragón tomó vuelo y el cielo comenzó a llenarse de rayos que se dirigían al cuerpo del Skrill
-Es hora de que se vayan- les ordenó el anciano
-Tormenta y yo lo llevaremos- le ofreció Astrid preparada para ayudarlo a subir
-No... Mi misión en este mundo se ha cumplido- repuso el anciano tranquilo caminando hacia atrás.
-Hora de irnos- le dijo Hipo ya montado en Chimuelo, la chica simplemente se quedó perdida en la mirada del anciano sin moverse – ¡Astrid ahora!- gritó al no ver respuesta de la chica. El anciano inclinó la cabeza en forma de despido y entró a su cabaña –Vamos Chimuelo- le ordenó al dragón quien rápidamente voló y permitió a su jinete sostener a la inmóvil rubia.
Mientras salían volando una luz por un momento los cegó a todos, Hipo abrazó aún más fuerte a la chica protegiéndola de la luz blanca, solo cuando pasó el efecto pudieron ver que la cabaña había desaparecido.
Astrid tragó saliva confundida cuando salió de su estado de shock y miró al castaño.
-Lo dejé morir- se reprochó entre murmullos Astrid
-Era su tiempo- le contestó el único que pudo escuchar sus palabras mientras estrechaba aún más su agarre.
Astrid miró a la nada una vez más antes de cerrar los ojos un poco y refugiarse en él.
POV VIGGO
-Llévenselo y póngalo junto al otro- ordené a mis hombres, llegar a este infierno no ha sido sencillo. Y capturarlo tampoco, pero no soy el jefe de los Cazadores por nada, si fuera sencillo el trabajo, mi hermano podría hacerlo.
Capturar al guardián del Este fue poco más simple, un Tifomerang, vaya simpleza de nuestros dioses al ponerlo de guardia, escondido en un capullo de fuego, creí que solo era una clase de defensa, pero ahora veo que este Triple Ataque, guardián el Sur, también estaba guardado en una jaula de roca casi dormido ¿Por qué les está pasando esto?.
Aunque para ser sincero la respuesta me da igual, ese estado me ha facilitado capturarlos y apoderarme de las lentes que los ancianos poseen y eso es todo lo que me importa si debo ser honesto.
-¿Siguiente rumbo?- me preguntó mi hermano
-El pilar del Oeste- le ordené.
Dos lentes en mi poder, conseguiré las otras dos mientras mi nuevo socio se encarga de encontrar en Naddod la última, y me encargaré de ver a la chica y sus amigos jinetes una última vez para recuperar mi Ojo.
Él quiere evitar que el nido sea destruido, yo solo quiero hacer una muy productiva captura. Supongo que el trato nos conviene a ambos.
