Capítulo 23: Pasado y presente
En la entrada del pueblo del Valle de Godric, un taxi inglés se detuvo. Dentro del auto había movimiento, tanto en el asiento del conductor como en el asiento trasero. Momentos después, una de las puertas de atrás se abrió y del taxi bajó una figura femenina y relativamente pequeña.
Era una chica joven.
Isabella Swan, la novia humana del vampiro Edward Cullen.
Ya había oscurecido, pero a Bella no le importaba. Su novio era una criatura de la noche y la familia de éste también. También, era peligroso que una chica joven como ella anduviera sola en la oscuridad… pero tampoco tenía miedo. Su novio también era una criatura peligrosa. Edward Cullen era un ser de la noche y del peligro y ellas, como su novia, solía estar en contacto con ambas cosas.
Y había tomado sus precauciones.
Estaba vestida con pantalón de jean, blusa, suéter, zapatillas y un abrigo largo hasta las rodillas con capucha. Edward le había comprado un abrigo gris oscuro para que no pasara frío en la noche (Bella no podía evitar sonreír cariñosamente y poner los ojos en blanco por eso).
En un bolsillo tenía un encendedor y un gas pimienta.
En cuanto bajó del taxi, se puso la capucha en la cabeza.
El taxi se marchó y ella se encaminó hacia el pueblo.
Sabía que no debía estar aquí, menos ya oscuro, mucho menos sola… pero algo le decía que sí tenía que estar en este lugar. Ya sabían por qué Harry estaba asociado a este pueblo, sabían que la tumba de sus padres estaba en el cementerio de aquí, sabían dónde había vivido Harry (la casa destruida y abandonada) y también sabían que los orígenes de Harry se encontraban en este pueblo. Aún así, Bella sentía que había algo más que este pueblo podía dar y que sólo podría conseguirse esa noche y en un momento determinado.
Bella tenía una fuerte corazonada que no podía ignorar.
Tanto Carlisle como Edward sabían que ella estaba sola en la oscuridad y en ese lugar porque bella sólo se había permitido avisarles cuando ya estaba en el taxi camino al Valle de Godric. Ella no podía dejar que la detuvieran. Ambos vampiros se habían ido a cazar y ella aprovechó que estaba sola para tener su propia aventura en solitario.
Siguió su instinto hasta el cementerio y se dejó cubrir por las sombras oscuras hasta que su corazón la llevó hasta muy, muy cerca de la tumba de los padres de Harry Potter.
En esa ocasión, había dos personas visitándola.
Una chica de espesa melena castaña y un chico pelirrojo.
La chica parecía vestirse y provenir de la misma clase media que Harry. Pantalón de jean azul, una camisa femenina lila lisa y chaqueta de mujer verde. En sus pies tenía botas cortas beige. En una mano tenía un bolsito y con la otra tomaba de la mano al chico pelirrojo.
El pelirrojo se veía más humilde y, claramente, no podía pertenecer a la misma clase que la chica y Harry. Pantalón de jean celeste, zapatillas, camiseta, suéter y una campera Nike. Él tenía una mochila sencilla en la espalda.
Siempre al amparo de la oscuridad, Bella se acercó un poco más a ellos para escucharlos.
- Me pregunto qué diría el señor Potter si supiera lo que está pasando entre su hijo y su esposa –dijo el pelirrojo con curiosidad y tristeza en la voz. Miraba la lápida.
- Estaría muy disgustado. Harry ya sufrió mucho y sigue sufriendo. Y Lily abandonó al único hijo que tuvo con él. Además, Harry es el único hijo que James Potter podía tener. Por lo que leí, los aristócratas no pueden tener más de un heredero. Harry era el heredero de uno de los linajes más importantes de la aristocracia. Para empeorar las cosas, Harry es el único Potter que sigue con vida. James estaría furioso con Lily, quizá hasta la odiara.
También leí que, una vez que el patriarca tuvo a su heredero, se queda estéril. Es como si la magia sólo permitiera que los patriarcas aristócratas tuvieron un único hijo varón.
- Por eso Harry no tuvo hermanos, porque James quedó estéril después de su nacimiento –dijo el chico pensativo.
- Exacto. Ya encontramos los papeles que documentan tratamientos y análisis que James se hizo para tener más hijos después de Harry. Aunque, el caso de james era difícil por sí solo. Los abuelos de Harry sólo pudieron tener a su único hijo siendo mayores, de ahí que Harry no tenga tíos paternos. Harry sólo está entre nosotros porque Lily venía de una familia en la que se podían tener más de un hijo. James se tardó tres años en tener a su hijo. Harry fue un golpe de suerte tremendo para su padre.
- No sé por qué Harry viene a preocuparse por su linaje paterno ahora. ¿Qué cambia el que sea parte de la aristocracia? Todos lo queremos por ser como es desde que era un niño desnutrido –dijo el pelirrojo desconcertado.
- Yo tampoco lo sé. Hay algo que no cuadra aquí, Ron. Harry jamás se fijó en estas cosas y ahora nos mandó una carta pidiéndonos que averiguáramos cuanto pudiéramos sobre el linaje aristócrata de su padre. Además, ¿cómo sabe Harry que su padre pertenecía a la aristocracia? Eso sólo pueden saberlo los merodeadores y los cuatro están muertos. Y los otros que podrían saberlo, o están muertos también o Harry no los conoce o Harry se niega a tener contacto con ellos. Lily seguro que lo sabe, pero Harry dejó claro que no quiere relacionarse ni tener nada que ver con ella. Además de que Harry está del otro lado del océano, realmente lejos de aquí. No tiene forma de saber nada de esto estando donde está.
- Tendremos que hablar con él estos días, pero está muy lejos. No creo que las lechuzas de la escuela puedan viajar tan lejos sin que se agoten o algo.
- Ginny sabe dónde está Harry, Ron, ella podría ayudarnos a contactarnos con él… O los Dursley, quizá. Harry dijo en sus cartas que las cosas con ellos estaban bien y Ginny dijo que fue el primo quien la envió con Harry. Sinceramente, no creo que los parientes de Harry nos nieguen dar con su ubicación. A ti te conocen desde hace años, no te ocultarían dónde está Harry. Ellos saben que eres su mejor amigo, Ron.
- A ti también te conocen, Hermione. Ellos ya te han visto con Harry años antes.
Cuando escuchó sus nombres de pila, Bella se dio cuenta de quiénes eran esos dos y lo importantes que eran para el tan mencionado Harry (el mismo que ella conocía, sin duda).
Eran los amigos más íntimos de Harry Potter.
Hermione Granger y Ronald Weasley.
Si eran ellos, entonces ella estaba a salvo y hasta podría ayudarlos con Harry ahí mismo. Los amigos de Harry, eran sus amigos.
Muy lentamente, empezó a salir de las sombras que la escondían para descubrirse ante ellos.
El problema del que se percató segundos antes de mostrarse realmente, fue que otra persona se le adelantó… y lo hizo de una forma belicosa.
- USTEDES DOS, DÍGANME YA DÓNDE ESTÁ MI HIJO.
Un grito femenino resonó en el cementerio.
Del lado opuesto al que ella se encontraba, también de la oscuridad, salió una mujer evidentemente adulta, madura.
Era muy hermosa.
Era una mujer alta, delgada, de bonita figura. Su cabello pelirrojo y largo le caía suelto por la espalda, pero no brillaba mucho. Su piel era pálida. Tenía ojos verde esmeralda brillantes y labios rojos. Tenía puesto un vestido morado, un abrigo beige y tacones negros en los pies.
Era una mujer bella.
Los ojos de la mujer le dijeron quién era ella, gracias a que conocía a alguien que tenía los mismos ojos.
Era la madre de Harry.
Lily Evans, viuda de Potter.
La mujer se veía de verdad furiosa… Bella tuvo un escalofrío y un presentimiento que la inquietaba.
¿Harry habrá sacado el carácter de esta mujer? Si era así, rogaba al cielo por no enfurecerlo nunca… Porque la pareja de jóvenes se estremeció visiblemente.
- ¡Usted! –gritó Ronald Weasley claramente furioso.
A su lado, Hermione hizo un movimiento con la cabeza, y luego se puso toda derecha y tensa.
- ¿Lily? –preguntó cautelosa y con enojo contenido.
Bella vio que apretaba el agarre de su bolso hasta tener los nudillos blancos.
- Sí, soy Lily. La madre de Harry, querida –dijo la mujer con un tono de voz controlado y orgulloso- Veo que me reconociste, ¿quizá por los ojos? James siempre decía que Harry había heredado mis ojos y tú pareces conocer muy bien a mi hijo –sonrió con satisfacción.
Bella frunció el ceño. La mujer no le estaba gustando y pedía al cielo porque Harry no fuera como ella.
- Ahora, los dos me van a decir dónde demonios se metió mi hijo y si no me lo dicen ustedes, ya se lo sonsacaré a la chiquilla Weasley… ¿tu hermana, no es así, querido? –dijo señalando al pelirrojo.
Bella empezaba a enojarse.
No podía creer el descaro de esta mujer. Está bien que quisiera saber de su hijo, pero ¿por qué sonsacar información así, a la fuerza y con amenazas? ¿Es que no podía ser civilizada, educada?
Le aliviaba saber que, hasta ahora, Harry había sido un caballero. Si Harry seguía así, significaba que no era como la mujer que decía ser su madre. Qué gran alivio.
Bella estaba dispuesta a ayudar a dar con Harry a Ron y Hermione, pero no cerca de esta mujer. No diría nada que ella pueda escuchar y utilizar a su favor.
- No lo sabemos y si lo supiéramos, no se lo diríamos –dijo Hermione segura.
La sonrisa desapareció del rostro de Lily y volvió la furia a su bello rostro.
- ¿Qué…? –empezó Lily, pero Ron la interrumpió.
- No olvide dónde estamos… señora –le espetó el chico y Bella lo felicitó por su maniobra.
Bella entendía lo que el chico tenía en mente. Recordarle a Lily que estaban junto a su traicionado y difunto marido, padre del hijo que abandonó. Le echaba en cara su traición y su abandono en el lugar donde reposaba el cadáver de su marido.
- Esta es la tumba que usted debería estar compartiendo con su marido y padre de su hijo, James Potter. James Potter murió a muy poca distancia de aquí y está sepultado a nuestros pies. ¡Tenga mucho cuidado con todo lo que diga y haga! ¡ESTÁ HABLANDO DE SU HIJO!
Bella sonrió ante las palabras del pelirrojo, lo admiraba por lo que hizo.
De pronto, una luz blanca y plateada llamó la atención de todos.
Un ciervo macho hecho de luz blanca y plateada salió de un rincón oscuro junto a la iglesia. Era un hermoso animal con una orgullosa cornamenta y paso majestuoso. La criatura se dirigió hasta donde estaban Ron, Hermione y Lily y se puso entre la pareja y Lily, mirando a Lily de frente.
La pareja dio señales de conmoción, como también Lily.
Lo más extraño e impactante, fue que habló.
- Fuera de aquí, Lily. Olvídate de Harry y deja a estos muchachos en paz. Ya te has ganado el odio de Harry. Felicitaciones por eso.
La voz era masculina. Era madura, la de un hombre casi de cuarenta años. Muy parecida a la del Harry que Bella conocía, pero más adulta.
El corazón de Bella latió fuerte.
Harry había dicho que su padre había sido asesinado teniendo 21 años, no casi 40. Se suponía que debía ser una voz medio juvenil y medio adulta, no plenamente adulta. Y la voz hablaba en presente… Y Bella sabía que Harry odiaba a su madre porque él mismo se lo había dejado claro.
Como dijo Hermione, algo no cuadraba aquí.
Bella era rápida de mente. No por nada era la novia de un vampiro. Era capaz de descubrir cosas que otros no… como el secreto de los Cullen. Rápidamente, su mente empezó a buscar piezas, datos para darle algo de sentido a la situación.
Harry estaba enterándose de cosas que sólo podían ser reveladas por gente que estaba muerta o fuera de su vida.
La voz del ciervo de luz sonó adulta de verdad.
El ciervo habló en tiempo presente.
Harry estaba demasiado lejos para enterarse de cosas que no podría saber ni estando en Inglaterra.
El ciervo sabía que lo que Harry sentía por la mujer que lo trajo al mundo.
El padre de Harry era capaz de transformarse en ciervo.
Ahora bien, esas eran las piezas sueltas. Y existía cierta relación entre ellas, pero el resultado hacía estremecer a Bella porque había algo que nadie podía negar.
El padre de Harry se convertía en ciervo y debía rondar los cuarenta si siguiera vivo. El ciervo había hablado con la voz de un hombre de casi cuarenta años y en tiempo presente. Si el padre de Harry viviera, tendría esa voz y casi cuarenta años.
El resultado que conmocionaba a Bella daba para pensar.
¿Y si James Potter nunca murió? ¿Y si está cerca de su hijo? ¿Y si Harry lo sabe? ¿Y si Harry está ocultando a su padre?
El resultado eran cuatro preguntas cuyas respuestas Bella pensaba encontrar cuando regresaran a Forks.
En Forks, Harry estaba sentado a los pies de la cama de su padre.
Era hora de ir a dormir, pero no pensaba moverse de allí hasta que su padre apareciera. Para desgracia de su padre, Harry podía tener mucho aguante y podía ser muy terco, hasta obsesivo. Si Harry quería estar despierto para cuando su padre llegue de su aventura, así sería.
James Potter aún no sabía la clase de persona que su hijo era… algo bastante beneficioso para Harry porque así su padre no podría sorprenderlo. Además, Harry intuía que no debería bajar nunca la guardia. Su padre era Cornamenta y, seguramente, él sería el padre de un merodeador en un futuro si sus planes con Ginny funcionaban. Su vida estaba suspendida mientras permaneciera en estados Unidos viviendo como muggle, pero esta situación llegaría a su fin en algún momento.
Harry no iba a permitir que Lily destruyera lo que le costó años de terrible sufrimiento construir.
Esa mañana, le había llegado una carta de su tía y Harry recordaba sus palabras.
Querido sobrino:
Sé que aún no te has recuperado del todo y que tampoco has hecho planes de volver, yo lo sabría. Sabes que cuentas con mi apoyo, pero me preocupa tu situación aún más.
Los dos sabemos que tendrás que volver para retomar la vida formada y planeada que tienes aquí. Sabes que tu verdadero hogar es Inglaterra, no Estados Unidos. Me preocupa que lo arrojes todo por la borda por culpa de Lily.
Si bien no estuve a tu lado durante todo el tiempo, estoy segura de que te costó muchísimo lograr lo que ahora tienes aquí. Tienes tu lugar establecido en el mundo mágico y gente que te quiere, toda una familia. ¿Qué harás? ¿Tirarlo todo por esa mujer? Te ruego que pienses en tu difunto padre. Sé que James odiaría que lo dejaras todo por Lily. Lo tienes todo aquí y estoy segura de que eres capaz de enfrentar a Lily y seguir con tu vida sin que ella forme parte de ella. Eres más que suficientemente valiente como para ganarle esta batalla. Por la memoria de tu padre, gánale.
Así como te vengaste de Voldemort, véngate de ella también. Eres un Evans y lo sabes tan bien como yo. No permitas que Lily someta tu espíritu y destruya con su presencia todo lo que conseguiste con tanto dolor. Demuéstrale quien eres.
Con cariño,
Tía Petunia
Harry sabía que su tía tenía razón, pero aún no era momento de volver. Ahora, con más motivo debía quedarse en Estados Unidos.
Él era el único humano capaz de hacer frente a un vampiro. Tenía que matar a todos los vampiros de Seattle que pudiera.
También estaba Bella.
Harry sabía que esa muggle no era la santa que parecía ser ni tampoco una humana normal. Esa chica era la novia de un vampiro y la mejor amiga de un metamorfo. Harry también sabía que ella debía de saber lo que eran esos dos y que era cómplice de ambos.
Tenía que hacer algo con respecto a eso.
Otro tema preocupante era una de las cosas que su padre le había contado.
La débil y cuestionable amistad entre los Vulturis y los Cullen.
Su padre le había contado que esa no era una auténtica amistad. Los Vulturis tenían vigilados a los Cullen. James también le había contado que los Cullen también tenían defensas. Dones, poderes, cualidades extraordinarias.
Harry no dudaba de eso.
Rosalie era una de las criaturas más bellas que Harry había visto en su vida. Emmett era muy grande físicamente, sus brazos daban testimonio de una gran fuerza física. Jasper tenía la habilidad de mantener un ambiente tranquilo. Alice siempre parecía ir un paso adelante. Edward siempre parecía mirarlo a los ojos con ojos penetrantes. Esas cosas no eran habituales en humanos normales, o no tanto.
Fue entonces que se le ocurrió una idea.
Poner trampas a todos los Cullen de distintas maneras para ponerlos en evidencia ante él. Si eran vampiros y tenías dones, ellos mismos se delatarían ante él.
Empezaría al día siguiente.
Improvisaría.
Después de unas cuantas horas nadando y corriendo como loco, Félix finalmente llegó a Forks. Estaba empapado, pero sólo olía a sí mismo y a agua.
Se preguntaba qué estaría sucediendo en ese momento en Volterra, la situación Vulturis. Se preguntaba cómo estarían tomando el que Marco y él los abandonaran. También se preguntaba qué sería de Marco en ese mismo instante.
Félix no había podido irse inmediatamente a Estados Unidos. No podía. Necesitaba hacer algunas cosas antes y se felicitaba por ello porque fue una de las mejores ideas que tenía desde que se convirtió en Vulturis, lo cual era verdaderamente decepcionante. Ahora se daba cuenta.
William Potter tenía familia enterrada en el cementerio de Valle de Godric. Isabella Swan lo había descubierto y se había interesado en otras cosas… algo que llamó la atención de Félix.
Félix descubrió lo que podría ser lo que atrajo a la chica allí y ya no estaba tan sorprendido como antes. Hasta le encontraba cierto sentido.
William Potter tenía un descendiente muerto y enterrado en el Valle de Godric, pero también tenía un descendiente vivo y joven. Un joven sólo un año mayor que la novia de Edward Cullen, Bella.
Harry Potter.
Un muchacho de ya casi diecinueve años que, por alguna extraña y misteriosa razón, se había ido a Estados Unidos. Un joven aristócrata inglés que actualmente era el más reciente habitante de Forks.
Félix podía entender que la humana de Edward Cullen sintiera curiosidad por el joven Potter, pero no podía entender por qué lo había ido a investigar a su país natal si lo tenía como vecino. Harry Potter estaba al alcance de su mano para preguntarle todo lo que quisiera y ella se cruzaba a otro continente para saber cosas de él. ¿Qué pasaba con esa chica?
Sinceramente, eso no le gustaba a Félix y, por eso, no iba a quedarse sin hacer nada como tampoco iba a fingir no haberla descubierto. Aro Vulturis tenía la maldita costumbre de querer saberlo todo de todos para atacar y/o conseguir miembros para su guardia. La chica Swan estaba haciendo lo mismo con el chico Potter: buscar información para saber si considerarlo enemigo o aliado.
Esa chica lo enojaba con su actitud.
Además, ¿es que esa humana no se daba cuenta de que los Vulturis podrían descubrirlos y tomar medidas? Si seguía así, ella dejaría de ser el único ser humano en captar el interés Vulturis. Harry Potter se vería puesto bajo el mismo foco. El muchacho llevaba los genes de un vampiro que podía mover cosas con la mente. Aro querría experimentar con él para saber si él también lleva la telekinesis como don y convertirlo en un vampiro para meterlo en su guardia en caso afirmativo.
Los Cullen tampoco podían saber lo ocurrido en Volterra, algo que Cayo podría utilizar en su favor.
Ese vampiro los tenía en la mira a los Cullen, sería un placer para él acabar con ellos. Si Cayo supiera, enviaría a alguien en busca de ellos.
Por eso, Félix había tomado una decisión.
Buscaría a Harry Potter y le contaría lo que sabía. Isabella Swan no encontraría a Harry Potter con la guardia baja. El joven aristócrata sabría qué demonios estaba haciendo la novia de Edward Cullen en Inglaterra.
Félix también había tomado otra decisión.
Estaba dispuesto a contarle todo lo que sabía a Harry Potter. Le contaría todo lo que sabía de su especie y de los Cullen.
Los Cullen se habían introducido en la vida de una humana, pero no se meterían en la vida de este humano de la misma manera. Félix haría que el joven Potter levantara defensas para que no lo encontraran desarmado y débil.
Harry Potter no sería un humano más.
Frunció el ceño al cielo oscuro y muy nublado, levemente molesto.
Llovía mucho en Forks en esos momentos. A Félix no le agradaba mucho la lluvia porque, en parte, los olores podían hacerse más fuertes y porque también significaba mojarse. A él no le gustaba salir a cazar cuando llovía o cuando amenazaba con llover. Siempre trataba de no salir en esos días, pero ahora ya no podría andarse con eso.
Si bien en Volterra les llevaban la comida, sí salían del castillo para cazar vampiros infractores.
Ahora, su caza no serían vampiros fugitivos. Ahora cazaría para alimentarse.
Lo que no le gustaba de la lluvia en esos momentos era que los Cullen podrían detectarlo… o peor: poner a los Vulturis sobre su rastro.
Ese pensamiento le trajo emociones encontradas.
Tenía que encontrar al joven Potter antes de que los Cullen lo encontraran a él. El miedo que le provocaron los Cullen aumentó la determinación por encontrarse con Harry Potter.
Corriendo, llegó a un sendero que se dividía. Inhaló fuertemente para tratar de reconocer aromas y sí encontró aromas variados en el aire. Rastros para seguir. Y eran muchos, lo que le dificultaba su búsqueda. Se concentró en escuchar sonidos que delataran humanos y eso también le trajo otro problema. Había muchos corazones latiendo, posiblemente animales que vivían en el bosque. Probó con otro tipo de sonidos, sonidos propios de vida doméstica.
Sabía que los Cullen tenían una casa allí, Aro siempre decía que Carlisle y los suyos tenían una forma de vida parecida a los humanos… lo que significaba que también tenían una casa con la que aparentaban ante los humanos ser una familia humana. Sin embargo, eso no quitaba el que fueran vampiros que no necesitaban hacer ciertas cosas propias de los humanos. Por ejemplo, lavar los platos, cocinar, preparar algo para tomar.
Sonrió cuando encontró lo que buscaba.
El viento le trajo un aroma que sólo podía delatar a un humano británico.
Alguien estaba friendo pescado y papa.
Fish and chips. Una comida típica de Inglaterra.
Siguió el aroma a comida hasta que llegó a una casa que no podía ser de los Cullen, así que sólo podía ser propiedad del joven Potter.
Seguro de que ya nada ni nadie podía detenerlo, caminó hasta la casa y no paró hasta que tocó el timbre.
Oyó que dentro se interrumpían todos los sonidos menos la música clásica que sólo podía salir de un equipo de música. También escuchó susurros de voces humanas masculinas, una parecía la voz de un señor y la otra era la de un joven.
Al parecer, Harry Potter no vivía solo.
- No creo que debas ir tú. Puede ser peligroso para ti –dijo la voz joven con preocupación y cautela.
- Iré yo. Calma, hijo, no puede ser nadie peligroso si tocaron el timbre. Termina de cocinar tranquilo, por favor –dijo la voz adulta de forma tranquilizadora y razonable.
Luego oyó pasos acercándose a la puerta, el ruido de una llave, cerrojos y la puerta abriéndose.
Félix siempre había esperado que le abriera un joven de menos de veinte años mirándolo con desconfianza.
El que le abrió fue un hombre cerca de los cuarenta con mirada penetrante. Tenía el pelo negro alborotado, ojos avellana tras unos anteojos redondos y la frente en alto. Rostro delgado. Piel pálida
Con sólo verlo, Félix se dio cuenta de que el hombre era aristócrata aunque su apariencia y su casa no lo delataran. Tenía puesto un pantalón de jean oscuro, una camisa de manga larga lisa de color celeste, un suéter verde y mocasines marrones. No parecía aristócrata, sólo un humano que se acercaba a los cuarenta años normal. De él salía aroma a hogar, a colonia y a limpio.
Félix no encontró nada fuera de lo normal en él.
- Buenas noches –dijo el hombre educadamente- ¿Qué se le ofrece?
- Buenas noches, señor –dijo Félix con un asentimiento-. Busco a Harry Potter.
El humano entrecerró los ojos y se puso serio.
- ¿Quién busca a mi hijo? –preguntó el hombre con desconfianza.
- Mi nombre es Félix, un conocido de Carlisle Cullen… un médico que trabaja en el hospital de Forks.
Unos sonidos de dentro de la casa delataron a la otra persona que habló antes. Momentos después, un joven apareció en el vestíbulo.
Félix supo que era Harry Potter… y que el hombre que lo atendió antes era su padre. Eran idénticos.
Harry tenía el mismo pelo, la misma piel, el mismo rostro y la misma estructura física de su padre… pero también era diferente. Esa diferencia inquietó un poco a Félix, le llamó la atención. Tenía ojos verde esmeralda brillantes, pero no tan amables como los ojos avellana del adulto. Su mirada era sabia, madura a pesar de su juventud, pero también era la mirada de un guerrero veterano. Su postura no era muy despreocupada y lo miraba como analizándolo.
Definitivamente, algo no estaba bien en el joven Potter.
Este muchacho escondía algo grande.
- ¿Qué quiere de mí? –preguntó el joven directamente-. Yo soy Harry Potter.
Eso fue suficiente para que Félix supiera que los Cullen no iban a encontrar debilidad en ese humano.
A diferencia de Isabella, Harry Potter era un veterano de guerra.
