Capítulo 24: Revelaciones
La casa de los Potter, en medio del bosque, era preciosa y muy bien mantenida. Félix podía ver en ella pequeños rasgos de aristocracia. Padre e hijo no parecían ser aristócratas, pero su casa no parecía la casa de alguien de clase media.
Los muebles eran de muy buena y cara madera (como algarrobo). Tenían cosas de porcelana, terciopelo, cristal, metales preciosos (oro, plata y bronce), la decoración era tan hogareña como elegante. Se notaba que era la casa de gente inglesa de buen dinero. Félix lo sabía porque Aro también disfrutaba de cosas lujosas.
En esos momentos, Félix se encontraba sentado en un sofá tapizado de terciopelo y de esqueleto de algarrobo. La chimenea estaba prendida. Félix estaba solo en la sala, pero podía escuchar cenar a padre e hijo. El dúo británico no había querido descuidar su visita, pero él los dejó porque necesitaban alimento y su cena ya se había terminado de cocinar. Además, él ya estaba donde y con quienes quería. Minutos después, escuchó el agua correr, seguido del olor a detergente. Habían terminado de cenar y ya estaban lavando los platos. Faltaban sólo minutos para que se reunieran con él en la sala. También podía manejar eso.
Momentos después, padre e hijo caminaban hacia los sillones que enfrentaban a su sofá y cada uno se sentó en un sillón.
Cabe decir que el terciopelo del tapizado era rojo escarlata.
- Muy bien –dijo el padre sin rodeos-. ¿Qué quiere de mi hijo?
Al grano. ¿El hijo sería igual de directo?
- Necesito hablar con… ustedes de los Cullen. Es una familia que vive aquí.
El hijo asintió confirmando la última oración de Félix.
- ¿Cómo es que sabes de ellos? –preguntó el padre.
Félix se preguntó si el que haría las preguntas sería el padre… Fue entonces cuando se le vino a la cabeza la idea de que no sabía el nombre del padre.
- Disculpe –dijo Félix, dejando claro que él quería hablar de otra cosa-. Me he dado cuenta de que sé el nombre de su hijo, pero no el suyo, señor Potter.
El hombre asintió, reconociéndole eso.
- Me llamo James. Soy James Potter –dijo solemnemente.
Félix jadeó.
Eso no se lo esperaba.
- ¿Cómo puede ser que usted sea él? ¡Vi su tumba en el cementerio del Valle de Godric! –exclamó perplejo.
James sonrió con satisfacción.
- Los hombres Potter tenemos nuestros secretos. No diré más que eso. El que mi hijo sepa que estoy vivo, es suficiente –dijo en tono misterioso.
Félix se dirigió a Harry.
- ¿Y tú lo ocultas de todos? –le preguntó incrédulamente.
No lo podía creer. Se suponía que Harry Potter siempre había sido huérfano, por la información que pudo conseguir, desde que era un bebé… ¿y ahora esto? ¿Qué demonios estaba pasando?
- Sí, lo escondo desde hace días –respondió el hijo.
Félix se tranquilizó.
Eso significaba que el chico no supo nada hasta hace unos días. Él no engañó a nadie porque no sabía lo de su padre. Bueno, Félix podía dejar pasar eso.
Se le ocurrió preguntar algo, quizá hacerlo podría ayudarlo.
- ¿Ustedes saben de alguien llamado William Potter? –preguntó tanteando el terreno.
Supo su respuesta en la postura que James Potter adoptó al escuchar ese nombre y en el ceño de Harry. El padre conocía al individuo, pero no el hijo.
- ¿Qué pasa con él? –preguntó con apremio James.
- ¿Están emparentados con él? –preguntó Félix con ansiedad.
- Sí, es familia nuestra.
Bien, muy bien.
- ¿Saben que no es humano, no? –preguntó de nuevo.
Que quedara claro que Félix no quería evadir las preguntas de los Potter, pero lo cierto es que descubrió una forma diferente de encarar sus asuntos. William Potter era el gancho que uniría a esa pequeñita familia a lo que lo llevó a él allí. Si padre e hijo sabían de William Potter y su condición, entonces sería más fácil encarar los asuntos que él quería tratar con Harry Potter. Podrían creer todo lo que él dijera.
- Sí, lo sabemos –esta vez fue Harry el que respondió.
Félix miró al joven a los ojos y entre ellos se produjo un entendimiento importante.
Félix supo que el joven tenía mente abierta y el joven comprendió que Félix lo buscaba por algo importante… pero Harry también captó dos cosas más y Félix supo que lo había hecho.
Harry se dio cuenta de que era un vampiro y que no le haría daño.
- ¿Alguna vez oyeron hablar de los Vulturis? –preguntó Félix, mirando al padre.
- Sí, él me habló de ellos. Harry no ha tenido trato con William, nunca se vieron las caras. William sabe que Harry existe, pero nunca lo conoció. En cambio, yo nací delante de él y crecí cerca de él. Yo sí lo conozco y tuve trato con él. Y sí, también me habló de los Vulturis –dijo James con voz y expresión serios.
- Yo formé parte de los Vulturis hasta hace unos días. Soy Félix, ex Vulturis –dijo Félix cautelosamente.
Si el hijo no sabía de los Vulturis, el padre sí y puede que hasta tuviese una idea de cómo eran ellos… gentileza de William. Tendría que andarse con cuidado con James.
James se levantó de su sillón y se disponía a enfrentarlo, cuando su hijo le puso una mano en el brazo… deteniéndolo.
- ¿Ex Vulturis? –repitió a modo de pregunta Harry, su cara mostraba preocupación y confusión.
Félix le agradeció con la mirada y luego asintió con la cabeza.
- Logré separarme de ellos por un gran y grave descuido de una vampireza que forma parte de la guardia. Se llama Chelsea y es la que manipula los lazos entre personas y vampiros. Ella los mantiene a todos unidos y trabajando en equipo de manera armoniosa. Hace unos cuantos días mataron a otra miembro de la guardia Vulturis y eso produjo el fuerte tambaleo en los Vulturis. Chelsea perdió el control de su don y eso hizo que muchos consiguiéramos escapar. De los tres hermanos líderes Vulturis, Marco desertó. Él tiene el don de sentir las relaciones, saber de qué van y su intensidad. Él quería irse de los Vulturis desde hace muchísimos tiempo, muchos siglos… casi un milenio, pero no pudo porque lo tenían muy bien sujeto. Él y yo nos salimos junto a unos cuantos más –contó Félix con más confianza.
- ¿Está diciendo que los Vulturis se debilitaron? –preguntó Harry, notablemente sorprendido.
- Sí, hubo una fuga masiva.
Félix vio que esas palabras (fuga masiva) afectaban a Harry. Se preguntó por qué.
- Marco y yo sabemos que intentarán regresarnos con ellos en cuanto se hayan recuperado ellos y logren encontrarnos. Yo me disponía a pedirle ayuda a William, pero en el camino descubrí algo que podría interesarte mucho, Harry –dijo Félix.
Había llegado el momento.
Harry sabría todo lo que Félix había descubierto y ya no podía detenerse.
Mientras esto pasaba en Estados Unidos, Bella hizo lo suyo en el cementerio del Valle de Godric.
Sacó su celular de un bolsillo y tecleó un mensaje de texto a Edward.
No sé a qué hora volveré al hotel. No se preocupen por mí, estoy perfectamente bien. Mi corazonada estaba muy acertada. Les contaré lo que descubra cuando me reúna con ustedes. Te quiero, Bella.
Pacientemente, esperó a que Ron Weasley y Hermione Granger se separaran de Lily. Quería hablar con ellos, pero no podía hacerlo con esa mujer cerca.
Cuando los vio encaminarse hacia la destruida casa de los Potter, los empezó a seguir. Vio cuando los hombros de ambos se tensaron y supo que habían detectado que alguien los estaba siguiendo.
Tomó nota mental de eso.
El pelirrojo se volvió y la vio.
Bella no se asustó, aunque sí se estremeció imperceptiblemente.
Ron debía de tener la edad de Harry, pero no se veía tan tranquilo y despreocupado como él. Bella se preguntó si Harry habría sido así estando en Inglaterra. Su amigo bien podría haber cambiado estando en Estados Unidos. La cara de Ron estaba a la defensiva, como también su postura y su mano derecha estaba dentro de uno de los bolsillos de su pantalón.
Hermione también se volvió, pero no encaró a Bella de la misma manera.
Su rostro se veía educado y evaluador. Ella estaba toda derecha donde estaba, pero también tenía una mano metida en el bolsillo.
Fue Hermione la que habló.
- ¿Quién eres? –preguntó amable y educadamente.
Bella se esforzó para sonreírle.
- Soy Bella Swan.
- ¿Qué quieres? ¿Por qué nos sigues? –preguntó Ron con brusquedad.
Bella le frunció el ceño. ¿Es necesario ser tan maleducado?
- ¿Ustedes son Ronald Weasley y Hermione Granger? ¿Los mejores amigos de Harry Potter? –preguntó sin mostrar curiosidad.
- Sí, somos nosotros. ¿Cómo lo sabes? –preguntó Hermione, poniendo una mano en un hombro de Ron.
- Porque lo conozco. Está en Forks, el pueblo donde vivo con mi padre –dijo Bella alegremente, pero con cuidado.
Ron y Hermione se relajaron.
- ¿Lo viste? –preguntó Ron estúpidamente.
¿En serio?, pensó Bella, les acabo de decir que lo conozco ¿y él me pregunta si lo vi?
Hermione le sonrió y asintió. Conocedora de lo tonto e impulsivo que Ron podía ser.
- ¿Cómo está Harry? –preguntó Hermione suavemente.
- Bien. Está trabajando como enfermero en el hospital del pueblo y vive en una hermosa casa en medio del bosque…
- … lejos de indiscretos –dijo Hermione sacudiendo la cabeza-. Harry no tuvo una vida fácil aquí y mucho menos tuvo privacidad. Es muy normal que viva en medio del bosque y lejos de chismes.
Bella asintió. Se notaba que Hermione conocía bien a Harry porque él llevaba una vida así. Medio aislado de personas metiches.
- Sí, no deja que nadie sepa dónde y cómo vive. Hasta creo que soy la única del pueblo que sabe dónde está su casa y a la única que deja entrar en su vida.
- Si es así, es porque confía en ti, Bella. No lo traiciones. Harry tiene problemas para confiar en la gente, tiene sus buenos motivos y la traición en algo terrible para él. No por nada Harry es huérfano. Su padre fue traicionado por uno de sus grandes y viejos amigos. Harry nunca perdonará eso –dijo Hermione sabiamente.
- Como tampoco perdonará a su madre –dijo Bella con una ceja arqueada.
- Nunca lo hará –sentenció Ron, más tranquilo, pero desconfiado.
Bella volvió a asentir.
- Cada vez que la menciona, lo hace muy a regañadientes. La odia, se le nota –les confió Bella en susurros… que ellos llegaron a oír.
Hermione abrió los ojos un poco más, de la sorpresa.
- Entonces, ¿es cierto? ¿Harry en verdad odia a Lily por lo que ella hizo? –preguntó Hermione un poquito consternada.
Bella se puso seria.
- Sí. Él mismo me lo dijo.
Ron mostró perplejidad.
- Algo muy extraño está pasando –dijo.
- Lo sé, Ron. Tendremos que ver y hablar con Harry lo antes posible –dijo Hermione con una expresión extraña. Parecía molesta, preocupada y ofendida.
Bella se preguntó por qué se sentiría ofendida… Aunque empezaba a darse cuenta de que Harry podría ser tan extraño como sus amigos… que parecían más maduros y desconfiados.
Sacudió la cabeza al recordar algo.
Harry era un veterano de guerra y, al parecer, sus amigos también.
Fue entonces cuando se le ocurrió algo.
- ¿Desde cuándo conocen a Harry? –preguntó interesada y curiosa por la respuesta.
- Desde que los tres teníamos once años –contestó Ron con el ceño fruncido-. Mi familia también lo conoce desde ese entonces. Harry es un Weasley más –le dijo como si le advirtiera de algo.
A nadie se le escapó eso.
Bella se dio cuenta de que sacaría más información de Hermione que de Ron. Al parecer, Ron seguía sin confiar en ella y sólo había dicho cosas como para advertirle que no se metiera con Harry ni se entrometiera. Ron no parecía dispuesto a ayudarla a investigar información. Bella lo lamentó mucho y hasta se sintió culpable. Ron parecía conocer mucho a Harry, quizá más que Hermione, pero la veía como a una intrusa y una entrometida. Bella veía en los ojos azules de Ron algo que podría ver en los ojos verdes de Harry si éste supiera lo que ella, Edward y Carlisle hacían allí: acusación y enojo.
Ron no quería que Bella se metiera en los asuntos de su mejor amigo y no tenía ningún problema en dejárselo claro.
La cara de Ron se endureció, él se volvió severo.
- ¿Podrías darnos la dirección de Harry? Hemos estado pensando en visitarlo en cuanto pudiéramos para saber cómo está. No lo vemos desde hace rato –dijo Ron con voz tranquila, pero también inexpresiva.
Hermione parecía intimidada por el comportamiento hostil de Ron, lo suficiente como para no querer volver a decir nada.
Bella no tuvo más remedio de darle la dirección a Ron, se la anotó en un papel con un lápiz que él le dio.
- Gracias –le dijo Ron con una sonrisita que no le alcanzó a los ojos.
Bella sintió que él podía ser peligroso. No en el sentido en el que podía ser un ser perverso, malvado, sino que peligroso en el sentido "no te metas con mi mejor amigo".
- Vamos, Hermione, nos están esperando –dijo Ron mirando a Bella fijamente para después girarse e irse con Hermione de la mano.
Bella entendió que era su señal para reunirse con Edward y Carlisle.
Un par de horas después, Ronald Weasley se encontraba sentado en un escritorio, con el ceño fruncido y con la mano firme agarrando una pluma. Sobre el escritorio había papel.
Sorprendentemente, Ron estaba en un lugar donde nunca pensó que iría.
Estaba enojado con Hermione por haberle revelado cosas íntimas de Harry a una desconocida que ni siquiera era europea. ¿Cómo se atrevía decir cosas tan personales de su mejor y torturado amigo? Harry llevaba años queriendo tener privacidad y ahora ella iba tan confiada a contar cosas de la vida personal de Harry.
Por esa razón, Ron había dejado a Hermione en su casa y se había escapado a la casa de los Dursley.
Sí, Ronald Weasley se escondía en la casa de los tíos de su mejor amigo. Tíos que lo odiaron y maltrataron desde que era un bebé, tíos que Harry había odiado por años… Y ahora él, Ron, recurría a ellos.
¿Loco, no?
No tenía ni idea de cómo había ido a parar allí, pero ahora hasta le gustaba.
Sí, se había vuelto completamente loco.
Ahora que se lo pensaba, tenía la fuerte sospecha de que algún mortífago le lanzó algún maleficio inductor de la locura pensando que sería divertido. Bueno, ahora no podía negar que funcionó.
Mortífago con suerte.
Volvió a concentrarse en el pergamino que tenía delante y empezó a escribir lo que tenía en el pecho.
Harry:
No sé qué demonios te pasa. No voy a decir que estoy preocupado porque ya lo sabes. Mi problema es que no sé qué rayos está pasando por esa cabeza tuya.
Esta noche Hermione y yo conocimos a Bella Swan, una muggle de Estados Unidos que asegura conocerte. Dijo que trabajabas de enfermero. ¿En serio? ¿Se puede saber desde cuándo te interesa la medicina a ti? ¿Tu sueño no era ser auror? ¿Qué bicho te picó?
No sé qué se cree esa muggle. Estuvo haciéndonos preguntas sobre ti… ¡Y Hermione le contestó tan contenta! ¡No lo puedo creer!
Oh, y eso no es todo.
Tu adorable mami se apersonó en el cementerio. Sí, como lo lees. La muy descarada hizo acto de presencia donde está enterrado tu padre. ¿Lo puedes creer? Me morí de ganas de lanzarle algún maleficio, pero no, Hermione no me dejó.
Por cierto, que no te sorprenda si alguien se te aparece por allí. Tanto Hermione como yo queremos verte. Y no te molestes en negarnos tu ubicación porque la muggle nos anotó tu dirección.
Hasta la próxima
Ron
Harry y James se encontraban en la sala después de que Félix se fue.
La conversación fue larga, informativa y civilizada. Una vez que Félix se había ido, padre e hijo se dirigieron a la sala a hablar. Lo creían muy apropiado dado que ese ex Vulturis les había dado información importante. Aunque, lo que más le preocupaba en esos momentos era el asunto de los Cullen. Tenían que tomar medidas.
Era ya muy tarde, pero necesitaban planear y decidir algo. Se irían a dormir después de hacerlo.
- Tienes que hacerlo, hijo. Por tu bien –decía James con preocupación.
- ¡Pero no me ha pasado nada, papá! –exclamó un indignado Harry.
- Todavía, todavía no te ha pasado nada –dijo James con mucha paciencia, dándose cuenta de que su hijo había heredado su terquedad-. Harry, ya escuchaste a Félix. Los Vulturis tienen a los Cullen en la mira, sobretodo a la novia humana de Edward Cullen… quien resulta ser tu amiga. Los Vulturis no deben relacionarte con los Cullen. Sería un desastre absoluto. Si se enteran que los Potter somos magos y que existe un mundo mágico, querrán reclutar todos los magos que pudieran y tú serías el primero en su lista por la simple razón de ser el enfermero favorito del doctor y vampiro vegetariano Carlisle Cullen. Bella sola ya es extraña y no es más que una muggle, para más, ya es la novia de un vampiro y, para empeorar su situación, está al tanto del secreto vampírico.
No te lo estoy pidiendo sólo por ti, así que no te indignes ni protestes. Desde los once años estuviste luchando para defender y proteger al mundo mágico, ahora es lo mismo. No los estarás protegiendo de un mago tenebroso, sino de vampiros codiciosos y amantes del poder. Aléjate de los Cullen por el bien del mundo mágico. Nos darán caza si se enteran de nuestra existencia.
James sabía que su hijo tenía un gran complejo de héroe y sentido del sacrificio. No podría argumentar contra él, ese sentido del deber no le permitiría exponerse al peligro de una forma tan riesgosa y estúpida. Por experiencia propia, James sabía que los hombres Potter podían comportarse muy temeraria y estúpidamente cuando se dejaban llevar por su gran complejo de héroe hereditario. Al parecer, Harry no era la excepción, algo que lo preocupaba mucho. James siempre quiso que su hijo tuviera una vida normal y libre de guerra, pero el destino dictó otra cosa y él ya no podía hacer nada para evitarle el dolor y la pérdida. Harry había nacido y crecido en la guerra, algo que lo marcaría para siempre e inevitablemente. James sabía que su Harry se convertiría en un auror tarde o temprano. Ese era su destino y nada podría impedirlo. Sólo podía resignarse.
Por su parte, Harry sabía que su padre tenía razón. Si delataba su naturaleza de mago, su gente serían cazados por esos Vulturis y él no podía permitirlo. Su padre y él se habían reencontrado hacía unos días, pero su padre empezaba a darse cuenta de que su hijo tenía un complejo de héroe enorme que lo había regido desde los once años. Harry le reconocía a su padre el que supiera qué teclas tocar para mantenerlo protegido, a salvo. No lo subestimaba como los demás. Lo preservaba y le hacía ver que ciertas acciones podrían perjudicar a aquellos por los que luchaba desde hacía años.
Harry asintió y James suspiró de alivio.
Un susurro proveniente de la puerta les llamó la atención. Como la casa estaba silenciosa, a excepción de sus voces, el sonido suave sonó fuerte.
James fue hacia la puerta y encontró una carta tirada en la alfombra. El sobre era de pergamino, la tinta utilizada para escribir era azul y se notaba mucho que había sido una pluma de ave el instrumento que trazó las palabras. También llevaba una D sellada en cera verde.
A todas luces, era la carta de alguien del mundo mágico y con autorización de los Dursley.
James llevó la carta a la sala y se la dio a su hijo. Harry la recibió y supo de quién era en cuanto vio la letra.
- Es de Ron –dijo Harry con el ceño fruncido y voz confundida.
James se sentó frente a su hijo y esperó hasta que éste terminó de leer. Una vez que terminó, Harry le dio la carta a su padre para que él también la leyera. Cuando él acabó, Harry esperó su opinión.
- Se nota que tu amigo está muy enojado y no sólo contigo, hijo –dijo su padre con preocupación.
- Me preocupa todo lo que dice, papá –dijo Harry con molestia en la voz.
- No puedo creer que Lily se apareció en el cementerio donde está mi tumba. La verdad, me alegraría leer alguna vez que Ron le lance algún maleficio. Yo no puedo atacarla, pero me encantaría que él sí lo hiciera.
- No te ilusiones, papá. Ron es un Gryffindor y un Gryffindor también es caballeroso. Aunque lo quisiera realmente, Ron no la atacaría porque, simplemente, no se atrevería a tocarle un pelo a una mujer y Lily es mujer. Ron ya no es tan impulsivo como en Hogwarts. Ahora se lo piensa mejor antes de golpear.
- Y se nota. Lily no logró sonsacarle nada de información sobre ti… algo que no puede aplicarse a Hermione. La chica Swan sí logró sacarle información a esa chica –dijo James molesto y con el ceño fruncido.
- ¿Qué crees que debo hacer? Ron dice que me espere visitas imprevistas, pero no dio señales de quién. Podría ser Bella, Hermione, Lily o él mismo.
- Deja que yo me encargue de eso. La magia ancestral Potter es algo que se me dio muy bien siempre… desde niño. Puedo poner defensas y conjuros que nos digan quién nos visita. Entre tus aparatos y mis conocimientos podemos proteger muy bien esta casa, hasta de vampiros.
Mientras los Potter levantaban defensas sobre su casa, otra historia ocurría en un hotel Inglaterra.
Carlisle, Edward y Bella conversaban sobre lo que ella descubrió en el cementerio del Valle de Godric. Edward y Bella estaban sentados en una cama tomados de la mano, y Carlisle estaba sentado en un banco junto a la ventana y de cara a la pareja. Los tres tenían expresiones entre serias y confundidas.
- Todo esto es muy extraño, realmente extraño –dijo Carlisle-. Un mundo mágico clandestino, espectros de animales que hablan en tiempo presente y personas que dejaron de estar muertas después de casi veinte años.
- Y Harry en el centro de todo –añadió Bella.
Carlisle la miró y asintió.
Edward frunció el ceño, pensativo.
- ¿Y si los padres de Harry nunca murieron? –aventuró con cuidado.
- ¿Qué estás sugiriendo, hijo?
Edward se encogió de hombros.
- Quizá Harry nunca fue huérfano. James y Lily Potter siempre pudieron estar vivos mientras todo el mundo los creía muertos. Harry se crió con personas que no eran parte del mundo mágico, desapareció antes de los dos años de vida para volver a los once… cuando entró en Hogwarts. Harry podría haberse creído huérfano casi toda su vida, como todos pensaban que lo era.
- ¿Estás diciendo que Harry nunca fue huérfano y que sus padres estuvieron vivos toda su vida sin que nadie supiera nada? –preguntó Bella.
- Sí, exactamente.
- Los periódicos que encontramos reflejan consternación y mucho enojo. La reaparición de la madre de Harry tomó a todos con la guardia baja y ahora la odian. Harry creció siendo vigilado por las autoridades y su condición de huérfano era algo de conocimiento mundial. Harry siempre ha sido de interés mundial, su vida siempre estuvo bajo el foco público. El mundo mágico lo conoce quizá más de lo que él se conoce a sí mismo.
- La reacción de Harry es muy lógica y todos lo saben. Vivió como huérfano toda su vida para descubrir a los casi diecinueve años que su madre nunca murió y que lo abandonó. El dolor, la furia y el sentimiento de traición pudieron con él y se fue a Estados Unidos para escapar –dijo Carlisle-. Por eso vive una vida tan reservada en Forks, porque no quiere que lo encuentren. Harry Potter quiere paz y su gente lo entiende. De ahí que no investiguen su ubicación. Si tanto lo conocen, entonces comprenden lo que él quiere y están dispuestos a concedérselo.
- Lo conocen, lo quieren y lo respetan. Lo están protegiendo –dijo Bella con un asentimiento de la cabeza.
- Y Lily no encuentra la forma de dar con él porque el mundo mágico ya no quiere buscarlo. Saben lo que está pasando y toman partido –dijo Carlisle.
- Tampoco hay que olvidar una cosa –dijo Edward, dejando claro que iba a recordarles algo importante-. Harry Potter es uno de los principales líderes del mundo mágico y, ahora, el único que sigue con vida. El mundo mágico tampoco olvida todo lo que él hizo por ellos y es muy posible que quieran devolverle algo de todo lo que les dio. Lily tocó con una parte muy sensible de ellos.
- Entonces ya tenemos claro lo de Lily y los demás. Ella no muere y engaña a todos, esos todos no están dispuestos a perdonar y luchan contra ella para defender a uno de los suyos… alguien muy importante para ellos y su historia.
Otra cosa que hemos descubierto que lo que Bella encontró en el cementerio. El espectro animal parlante y esa figura misteriosa que sólo Bella logró ver.
- El espectro habló con una voz masculina, madura y muy parecida a la de Harry –recordó Bella.
- Lo que nos haría pensar que James Potter tampoco murió en 1981.
- Y que sabe de Harry porque sabe algo que sólo puede saber alguien que habló con el Harry que está en Forks ahora. Y resulta que la única que habló con él es Bella. El mismo Harry le dijo que odiaba a su madre, pero Harry no habla con nadie más de él que con Bella –dijo Edward.
- Yo me preguntaba si el señor Potter logró dar con Harry y Harry lo oculta –dijo Bella.
Edward y Carlisle la miraron.
- ¿Cómo es eso? –preguntó Carlisle sorprendido.
- ¿Cómo podría hacer eso Harry? –preguntó Edward con mucho escepticismo.
- Harry detesta a su madre y habla de su padre con adoración, además de con mucha tristeza. James Potter era un mago sangre pura descendiente de una de las principales familias de la aristocracia mágica inglesa. El señor Potter podría haber tenido acceso a información que le asegurara la supervivencia. De esa forma, podría utilizar el legado Potter para encontrar a su hijo. Lily no cuenta con eso. Harry era uno de los herederos de la aristocracia y su vida es de interés mundial –dijo Bella con seguridad. Había pensado mucho en eso.
Edward y Carlisle intercambiaron una mirada de asombro.
- Es muy posible –dijo Carlisle después de un momento reflexivo.
- Y ya escuchamos la historia del legado familiar Potter. El hijo se refugia en el padre si la madre lo hiere. Lily hirió a Harry y Harry perdonó cualquier cosa que James hiciera, para tenerlo a su lado –aportó Edward.
- Y tampoco hay que olvidar la necesidad de Harry de paz. Él no quiere llamar la atención y sabe que todo lo que le pasa acaba siendo sabido por todo el mundo. Harry debe querer ocultar a su padre de todos para vivir tranquilo con su padre recientemente recuperado. Una vida tranquila en familia, aunque sea de forma temporal. En algún momento, Harry va a tener que volver a Inglaterra a retomar su vida aquí y Harry lo sabe, como también sabe lo que eso implica.
- El foco público sobre él de nuevo… un foco que también estará sobre su padre –dijo Carlisle, entendiendo.
Edward negó con la cabeza, con pesar en la cara.
- Van a juzgar a James Potter en cuanto sepan de su reaparición, va a ser un caos –dijo Edward lamentándose por padre e hijo Potter.
- Harry lo sabe y sé que hará lo posible para proteger a su padre, como también que hará lo que pueda para reincorporarlo en su sociedad mágica –dijo Carlisle seguro y tranquilizador.
- Y yo no creo que Harry tenga que hacerlo solo –dijo Bella, recordando su encuentro en el Valle de Godric.
- ¿Qué quieres decir con eso? –preguntó Carlisle confundido.
- Conocí a Ronald Weasley y Hermione Granger, los mejores amigos de Harry… sus más íntimos amigos. Harry me había hablado y mostrado fotos de ellos y esta noche estuve con ellos –contó Bella-. Estaban visitando la tumba de los padres de Harry, los escuché hablar de Harry y de James. Ellos creen que Harry nunca perdonará a Lily y que la querrá fuera de su vida.
- Algo que sabemos que es cierto. Harry se fue a Forks para huir de ella, en parte –acordó Carlisle con un asentimiento de comprensión.
- Y a ti Harry te dio señales de detestar realmente a su madre –añadió Edward con el ceño fruncido-. Lo conocen bien.
- ¿Y por qué dices que Harry no estaría solo ante el problema de su padre, Bella? Sabemos que son sus mejores amigos, pero ellos bien podrían sentirse ofendidos porque Harry les oculte información.
- Lo digo porque Ronald no quería que yo me metiera en los asuntos de Harry, lo protegió. Fue Hermione la que me dio información y Ron parecía disgustado con ella por lo que hizo. Al parecer, él es más leal a Harry que Hermione –dijo bella insegura. Ahora que lo pensaba estaba muy preocupada, pero preocupada de verdad.
¿Y si Ron se las arreglaba para hacerle saber a Harry que lo estaban investigando?
- Hay algo que no entiendo –dijo un confundido Carlisle con un dedo en el mentón-. Si Harry es un veterano de guerra siendo tan joven, ¿por qué no vimos señales de guerra en él?
- Porque él es discreto –supuso Bella pensativa-. Ronald y Hermione sí daban señales de ser veteranos de guerra, su lenguaje corporal los delata. A lo mejor, Harry sí supo ocultar las marcas y fingir ante todos ser alguien que no es. Hasta ahora, Harry no ha hecho ni dicho nada que indicara algo anormal en él. Es un guerrero, pero no lo demuestra. En lugar de ser policía, eligió ser enfermero. Vive en una casa de clase media y parece preferir la soledad del bosque a la actividad del pueblo. Tampoco parece haber nada fuera de lo normal en su casa. Yo estuve en ella y se ve todo de lo más normal.
- Y hace sus compras en Seattle, donde hay mucha más variedad de negocios –aportó Edward. En Forks hay sólo un restaurante y un par de tiendas de ropa. Sólo hay dos supermercados y una única biblioteca. Además, todos esos lugares son muy frecuentados. Por no hablar de cómo vuelan los cotilleos. Es lógico que Harry prefiriera ir de compras a otros lugares. Él detesta llamar la atención.
- Ronald y Hermione dijeron que Harry siempre quiso una vida normal, tranquila y sin llamar la atención.
- Y en Forks la tiene. Se las ha ingeniado para que nadie pudiera entrar en su vida sin su permiso. Sólo Charlie, Bella y yo logramos tener trato con él –dijo Carlisle.
- Si así están las cosas, es lógico que nadie pudiera ver al guerrero que vive dentro de Harry –dijo Edward con los labios tensos-. Se protege muy bien a sí mismo.
Se quedaron en silencio por un largo momento, asimilando a Harry.
Bella rompió el silencio, poniendo voz a su preocupación.
- ¿Qué haremos si Ronald le hace saber a Harry que los estuvimos investigando?
Edward y Carlisle intercambiaron una mirada tan preocupada como la voz de Bella.
Si Ronald Weasley se salía con la suya, habría problemas.
