Capítulo 27: Revelaciones

Jasper observaba el lugar donde se encontraba.

Una mansión acogedora a medias. Era como si su propietario hubiese empezado a redecorarla, pero sin poder terminar. No había colores predominantes definidos. Había verde esmeralda, gris, negro, plateado, dorado, rojo escarlata y blanco. La alfombra del vestíbulo era de un rojo escarlata con detalles dorados, las paredes estaban pintadas de un gris deprimente, empapeladas con verde, no había nada colgado en las paredes ni cosas contra las paredes y las baldosas eran blancas. Era como si el dueño de casa no hubiese podido cambiar las paredes, pero sí el piso. Las escaleras que llevaban arriba iban más acorde con el suelo que con las paredes. Las escaleras eran de madera y sus pasamanos eran de hierro forjado con detalles dorados. En el techo habían puesto arañas rústicas que iluminaban agradablemente el lugar. Jasper se fijó en que tenía lamparitas eléctricas. Hasta ahora, no había nada que diera señales de magia.

No obstante, entrar a esa propiedad sólo podía lograrse con magia. El joven Potter había tenido que decirle la ubicación exacta de la casa para que Jasper pudiera verla. El vampiro estaba seguro de que, si Harry no hubiese querido, no habría podido entrar ahí.

En ese momento, Jasper estaba sentado en la cocina. En esa cocina ya se veían señales de magia. Una de ellas, era el elfo doméstico que servía té y galletas a los tres humanos que estaban con él.

Jasper observó bien a los Potter y los encontró idénticos físicamente, pero no mucho por dentro. El hijo se veía más serio que el padre y en sus ojos se veía la madurez de alguien que había pasado por muchas cosas terribles. Jasper sentía pena por él. El joven Potter no debería de llegar ni a los veinte años y ya había sufrido tanto que parecía mayor.

El amigo de Potter hijo miraba a Jasper con desconfianza. Jasper tenía la sensación de que el joven pelirrojo también había pasado por lo suyo. Ninguno de los dos humanos jóvenes eran normales aunque lo aparentaran. Por fuera se veían como jóvenes normales, pero por dentro sentían emociones más propias de soldados. Guerreros jóvenes.

Potter padre, por su parte, tampoco era un hombre normal. James Potter era enérgico, pero también desconfiado. Ni los Potter ni Ron parecían confiar en Jasper, pero se sentían diplomáticos. Jasper sabía que él podía llegar a un buen trato con esos tres. Parecían bien predispuestos a escucharlo y eso podía serle de ayuda para hacerlos hablar.

Jasper se felicitaba por haberse ofrecido para esta misión Cullen. Esme se había ofrecido, pero él había intuido que la mejor opción para llegar a Harry era él. Carlisle les había dicho por teléfono que Harry no parecía ser la persona que aparentaba ser en Forks. Había dicho que en Estados Unidos parecía un humano normal y con deseos de vivir la vida de un buen enfermero… pero que no lo era.

Harry no era como Bella.

Jasper podía verlo con sus propios ojos en ese momento.

Bella no tenía esa mirada madura que Harry tenía. Sí era madura Bella, pero de una manera diferente. No había vivido cosas como las que Harry pudo haber vivido. Jasper tenía la sensación de que Harry era mucho más fuerte que Bella.

Tendría que hablar con Bella, Edward y Carlisle para saber qué descubrieron y así saber qué tan equivocado estaba con respecto a Harry.

***CAMBIO DE ESCENA***

Mientras todo ocurría, Carlisle se encaminaba hacia Hogwarts.

Había investigado a Albus Dumbledore, el hermano más llamativo de los Dumbledore. Su investigación lo llevó a otras personas relacionadas con él y así dirigió su búsqueda hasta llegar a un colegio pupilo en Escocia. Un colegio muy, muy curioso para Carlisle. Le sorprendía que desde los Dumbledore hasta las personas y familias asociadas a ellos fuesen al mismo colegio. Sólo una pequeña minoría no había ido a estudiar allí.

Hogwarts.

Unas cuantas familias relacionadas con Albus también tenían alguna asociación con Harry. De todas las familias que habían pasado por las vidas de Harry y de Albus, sólo dos no habían ido a estudiar a Howarts: los Dursley y los Delacoure. Los Dursley no tenían poderes y los Delacoure eran franceses. En Hogwarts habían estudiado familias enteras por generaciones.

Black, Potter, Longbottom, Weasley, Lovegood, Lupin, Thomas, Finnigan, Malfoy, Pettergrew. Y más. Tres de esos apellidos estaban más relacionados con Harry que con Albus: Lovegood, Thomas y Finnigan. Los tres aparecían por algún lado… Lovegood más que los otros dos. Otros cuatro de los apellidos pertenecían a la aristocracia mágica: Black, Potter, Malfoy y Longbottom. Los Weasley eran parte de la vida de Harry. Lupin estaba estrechamente relacionado con Potter y Black, al igual que Pettegrew.

Carlisle sabía que el padrino de Harry era uno de los Black. Los Potter eran la familia paterna de Harry. Los Weasley eran la familia más unida a Harry de todo el mundo mágico, Harry había pasado su adolescencia interactuando con ellos. Carlisle estaba seguro de que los Weasley conocían a Harry mucho mejor que la mayoría del mundo mágico. El hijo varón más chico de los Weasley era el mejor amigo de Harry, casi su hermano. La única hija mujer de los Weasley era la prometida de Harry. Había un Longbottom que también estaba estrechamente relacionado con Harry. Por sus cálculos, el muchacho debería de tener la edad de Harry, por lo que podrían ser compañeros de clase. Había una Lovegood que tendría la edad de la novia de Harry y que parecía vivir cerca de los Weasley, así que no descartaba la posibilidad de que estuviese asociada a Harry. Thomas y Finnigan eran los apellidos de dos muchachos de la edad de Harry, posibles compañeros de clase. Había un Malfoy que también tenía la edad de Harry. Las únicas familias que no parecían tener jóvenes de la edad de Harry o un poco menores eran Pettegrew, Black y Lupin. No había nadie de apellido Pettegrew con vida, como tampoco de apellido Black.

¿Cómo sabía esto? Fácil: había leído algunos libros que Edward y Bella sacaron de la casa de Valle de Godric. También había encontrado documentos en esa casa. Rollos de pergamino donde aparecían nombres.

Harry era heredero universal de los Potter, por un lado. Por otro lado, Sirius Black habían nombrado a su ahijado como único heredero de la fortuna de los Black. Su hermano, Regulus, había muerto siendo aún joven. Ninguno de los dos se había casado ni tampoco habían tenido hijos. Sin embargo, James Potter había elegido a Sirius para padrino de su único hijo. Sirius no tenía hijos, pero sí un ahijado que podría heredar.

Harry Potter.

Entre todos los papeles que Carlisle encontró, había un certificado de defunción original. El de Sirius Black.

El hombre había sido asesinado hacía sólo unos tres años como máximo, teniendo treinta y seis años. Haciendo cuentas, Carlisle supo que ese homicidio ocurrió siendo Harry un adolescente de casi dieciséis años. Carlisle recordaba que Bella había dicho que Harry adoraba a su padrino. No sólo el propio Harry se lo había contando, sino que también ella pudo verlo cada vez que él hablaba de su padrino… lenguaje corporal y tonos de voz. El vampiro no necesitaba más para saber que la muerte de Sirius Black había sido un golpe tremendo para su ahijado. Harry era un adolescente en aquel entonces y ese hombre significaba mucho para él. Para empeorarla, Harry había pasado gran parte de su vida siendo huérfano.

Carlisle sintió mucha pena por el adolescente que Harry fue.

También había encontrado el certificado de defunción original de Remus Lupin. Y también una libreta de matrimonio.

El hombre tenía la misma edad de Sirius Black y los padres de Harry. Éste había muerto como dos años después de Sirius Balck. Sus cálculos le decían que Harry ya tenía diecisiete años, a dos o tres meses de cumplir dieciocho.

Remus Lupin había sido asesinado… como el padrino y los padres de Harry.

Lupin estaba casado con una mujer diez años más joven que él. Nymphadora Tonks.

También tenía un testamento.

Nombraban a Harry como padrino de un niño llamado Theodore. Haciendo cuentas… el niño aún era un bebé. Harry era el tutor de un bebé.

Carlisle no pasó por alto el sello ni la firma estampados en el pergamino del testamento. Su significado era claro: el testamento se había aplicado. Su confirmación fue una copia de un certificado de defunción: Nymphadora Tonks de Lupin.

Theodore Lupin era huérfano… siendo un bebé.

Los Potter, Sirius Black y el matrimonio Lupin fueron asesinados.

Carlisle no pasó por alto el que todos murieran por homicidio siendo Harry un bebé (los Potter), un adolescente (Sirius Black) o un joven (los Lupin).

Sanguini había mencionado guerras y períodos turbulentos.

Tampoco pasó por alto los trozos de tela que cada certificado de defunción tenía.

Los Potter, Sirius y Remus tenían un listón cuyos colores eran el rojo y el dorado. Nymphadora Tonks tenía un listón amarillo con negro.

Esto lo llevó a leer más.

Sirius y ambos matrimonios habían estudiado en Hogwarts. En una de las paredes de la casa en ruinas había una pintura de un castillo con un escudo estampado. Ese escudo tenía dibujado otros cuatro escudos, pero también daba un nombre: Hogwarts. Esto lo había hecho buscar algún libro que dijera algo, pero no había encontrado ninguno. Haciendo uso de su memoria, fue a buscar a la casa que había sido residencia de los Dumbledore y ahí sí había encontrado un libro.

La habitación de Albus tenía una estantería llena de libros.

Hogwarts era un colegio situado en Escocia, fundado en la Edad Media y todavía en funcionamiento.

No paró de correr hasta que divisó un gran castillo.

Se lo quedó mirando durante largo rato, admirando su grandeza. Hacía mucho tiempo que no veía un lugar así, ni de esa manera. El castillo era inmenso y de gran belleza, pero también tenía terrenos, zonas verdes.

Para su suerte, empezaba a anochecer. Si ese castillo era la escuela Hogwarts, entonces sus estudiantes deberían de estar adentro ya.

Como pudo, fue acercándose sin que nadie pudiera verlo. Se cercioró de que no había nade que pudiera verlo antes de entrar al castillo y fue de sombra en sombra para que no pudieran verlo.

El castillo tenía un cierto estilo gótico por dentro y estaba bien mantenido.

Carlisle se fijó en la ropa de los estudiantes, que le pareció extraña. Algunos tenían túnicas. Los chicos tenían pantalón y suéter negros, camisa blanca; las chicas tenían faldas grises con tablas. Ni los escudos i las corbatas tenían el mismo color. Algunas eran verde y plata; otras azul y bronce; otras eran de amarillo y negro; otras rojo y dorado. Unos escudos tenían una serpiente, otros un tejón, otros llevaban un águila y otros tenían un león.

Muy cerca de él tres chicos pasaron hablando con preocupación y un poco de tristeza. Carlisle vio que los tres tenían corbatas rojo con dorado y un escudo con un león en el suéter. Puso su atención en ellos.

- ¿Se enteraron de algo nuevo, chicos? –preguntó uno con cabello arena.

- No, yo nada –dijo un moreno.

- ¿Y tú, Neville? ¿Has recibido alguna carta de Ron o Harry? –preguntó el primero.

Carlisle supuso que Neville era el que iba callado y con el ceño fruncido.

El muchacho asintió lentamente. Los otros, discretamente, se le acercaron más.

- Vamos a algún aula vacía. Las paredes oyen aquí –susurró el que sería Neville.

Siguiéndolos como podía, Carlisle fue con ellos. Entraron en un aúla vacía y oscura. Las ventanas estaban cerradas, así que no entraba luz.

- ¿Y bien? –preguntó el de pelo color arena.

- Recibí una carta de Ron esta mañana. No era mi abuela, tuve que mentir.

Los otros dos asintieron comprensivos.

- Ron está con Harry. Se escapó para ir con él. En su carta, Ron decía que Harry se fue a Estados Unidos. Creo que se fue a Forks, un pueblo de Washington. Vive como un enfermero muggle. En ese hospital trabaja un doctor llamado Carlisle Cullen y parece que el doctor lo tiene como subordinado de mayor confianza.

- ¿Qué más? –preguntó el de pelo de arena.

- Espera, espera, espera… ¿Harry… enfermero? ¿Harry Potter es enfermero? No, imposible. O tú y Ron mienten o Harry se volvió loco. ¡Por Dios! Harry tiene de enfermero lo que yo de sangre pura –dijo el moreno con escepticismo.

El de pelo de arena soltó una risotada.

- ¿Te oyes, Dean? ¡Harry siempre estuvo loco!

Ahora se rieron los tres.

- ¿Y… Neville?

- Harry encontró una casa en un bosque para vivir.

- Normal. No quiere que lo molesten –dijo Dean, comprensivo.

- Lo que no logro entender es por qué Harry no enfrenta a su madre. Todo el mundo mágico sabe que Lily Potter nunca murió, ella se encargó de que todos lo supiéramos.

- Harry creció como huérfano, Seamus. Harry estaba perfectamente bien, contento… hasta esa tarde que fue a la dirección y ya no regresó. Estoy seguro de que su madre estaba ahí cuando él fue a ver a McGonnagal y oyó todo. Además, uno de los centauros del bosque me lo dijo cuando fui s investigar al bosque. Bane dijo que Harry había ido corriendo al Sauce Boxeador, pero que no volvió –dijo Dean, como si hiciera memoria.

- Si así fue, yo creo que Harry se las ingenió para encontrar un sitio donde desaparecer –dijo Seamus, el de pelo arena.

- No se puede desaparecer y aparecer en Hogwarts –dijo Neville.

- Lo sabemos, Nev, pero Harry puede ser tan o más inteligente que Hermione y lo sabes. Además, su padre le dejó una herencia importante, ¿no? James Potter era un sangre pura según algunos y Sirius Black también.

- ¿Y qué pinta Sirius Black en esto, Dean? –preguntó Seamus confundido.

- Sirius Black y James Potter eran miembros de familias de la aristocracia mágica, Seamus. Sirius se lo dejó todo a Harry y James Potter también. Ninguno de los hermanos Black tuvo hijos, pero Sirius tenía ahijado. Harry, además, es hijo único. Harry es el actual cabecilla Potter y fue nombrado heredero universal de un Black. Tanto los Black como los Potter eran aristócratas de sangre pura. Harry heredó a las dos familias. Mi abuela dijo que Harry tomó posesión plena de las dos herencias en cuanto terminó la guerra. Bellatrix puso trabas para que Harry apareciera a reclamar y así atraparlo. Eso por el lado de la herencia Black. Por el lado Potter, simplemente, Harry no tuvo ni la más mínima intención de hacer movimientos. Los Weasley se encargaban de que Harry siempre tuviera dinero encima y Harry confiaba en ellos. Molly Weasley sacaba dinero para Harry y Bill Weasley estaba siempre al pendiente. El otro bando no podía hacer nada. Harry no necesitaba ir a su bóveda de Gringotts porque el dinero que le daban los Weasley siempre le alcanzaba –les decía Neville.

- ¿Cómo lo sabes? –preguntó Seamus asombrado.

- Por un familiar que trabaja en Gringotts. Él le contó a mi abuela. Mi pariente dice que la última vez que Harry sacó dinero del banco fue cuando tenía trece y que nunca más sacó él mismo. Molly Weasley sacaba, luego Bill Weasley y después aparecía un elfo doméstico con una carta de Harry. Y según sabe mi abuela, Harry heredó un elfo de su padrino. Cuando Harry tomó total posesión de sus herencias, decidió mandar a su sirviente.

- ¿La señora Longbottom conoció a la madre de James Potter? –preguntó Seamus.

- Sí. ¿Mi abuela? Sí. ¿Por qué?

- Porque hay quien dice que Frank y Alice Longbottom eran amigos de los padres de Harry. Así que supuse que Tu abuela pudo haber conocido a la abuela paterna de Harry.

- Sí, es cierto… todo eso que dices que dicen. Mi padre era compañero de James y mi madre lo era de Lily. Y según mi abuela, los padres de James eran sangre pura, pero maravillosas personas. Charlus y Dorea Potter.

Carlisle puso más atención en ese chico llamado Neville. Había leído que uno de los herederos aristócratas era Neville Longbottom, hijo de Frank y Alice Longbottom.

No podía ser otro que ese chico.

- Haciendo memoria… -dijo Dean-. Harry se fue a Estados Unidos, trabaja de enfermero en un hospital y vive como muggle. ¿Me equivoqué en algo?

- No, acertaste en todo –dijo Neville sacudiendo la cabeza-. Lo que sigo sin entender es cómo le hizo Harry para ser enfermero. Él dejó de estudiar como muggle para estudiar en Hogwarts. Hermione dice que se necesita todo el colegio completo y aprobado, además de un título de enfermero… Y Harry nunca pisó una escuela secundaria. Además, casi todos los años fue a parar a la enfermería. No puede curarse a sí mismo. ¿Cómo le hará con los muggles así?

Carlisle abrió los ojos como platos. Todo lo que ese muchacho decía era cierto. En el hospital, Harry había demostrado ser muy bueno en su trabajo, pero… nunca se le había visto el título. Tampoco figuraban en su expediente ni un colegio secundario ni una universidad. Harry nunca había presentado esa documentación tan necesaria… pero nadie en el hospital se la había pedido.

Ay, Dios. ¡Qué estúpido era! Harry le había jugado una buena desde el principio en la cara y él ni cuenta se dio. Carlisle tuvo la repentina y sospechosa idea de que Harry había hecho mucha magia en el hospital hasta lograr que nadie le impidiera cumplir su objetivo, ni en lo más mínimo.

Buscó en su cabeza cualquier cosa que indicase que Harry era una amenaza. No encontró nada. Lo único destacable era la sorprendente mejoría de muchos pacientes que habían corrido peligro de muerte. Todos ellos habían empezado a mejorar desde que Harry había empezado a hacer guardias nocturnas.

- Aquí hay algo que no sabemos, que nos ocultan… como siempre –suspiró Dean, como resignado y frustrado.

- ¿Por qué no nos cuentan? ¿Es que no confían en nosotros? –gruñó Seamus, molesto.

- Tú, mejor, no hables, Seamus. Recuerda que en quinto apoyaste la basura que Fudge y su séquito vendía a la comunidad. No te importó nada lo que Harry sufrió. Tú no sabes lo que es crecer sin padres ni tampoco luchaste junto a Harry en la batalla en la que su padrino fue asesinado, tampoco viste a Harry cuando estaba yendo a entregarse a Voldemort para que Voldemort nos dejara en paz. Yo sí estuve ahí. Sirius Black era alguien a quien Harry quería como a un padre, Ron me dijo que Harry veía a un padre en ese hombre, que siempre estaba muy preocupado por él y que tenía mucho miedo porque lo encontraran y le dieran el beso del dementor. Cuando Black fue asesinado, Harry salió corriendo tras Bellatrix Lestrange para matarla y así vengar a su padrino él mismo. No le importaba mancharse las manos teniendo quince años. Yo lo vi, también luché junto a él contra esos mortífagos en el Departamento de Misterios. Tú no estabas, Seamus, yo sí. Maté a Nagini, la serpiente de Voldemort, porque Harry me lo pidió. Él confiaba en mí lo suficiente como para darme esa tarea y cumplí. Esa tarea me la dio por si ni Hermione ni Ron pudiesen matarla. Y así fue, ellos no pudieron, pero yo sí.

Carlisle sentía el dolor y la furia en ese chico, pero también la compasión.

- Te lo dije, amigo –dijo Dean-. Te advertí que tuvieras cuidado en cuanto te pusiste en contra de Harry. Los que le creyeron y lo apoyaron siempre tuvieron las de ganar porque Harry siempre dijo lo que pasaba. Desde el momento en que Harry dijo que Voldemort volvió, muchos empezaron a levantar defensas y lograron salvar sus vidas. Harry no inventaría nunca cosas graves, jamás mentiría con esas cosas. Y para que lo sepas, Ron aún no te ha perdonado.

Momentos de silencio después, Carlisle vio que el chico Neville salía del aula y, con mucho cuidado, lo siguió. El muchacho lo condujo a lo que parecía una sala de trofeos.

Los colores predominantes eran el rojo y el dorado. Había un poco de azul con bronce, verde con plateado y muy apenas algo de amarillo con negro. Los colores rojo y dorado hacía referencia a la casa Gryffindor, el verde con plateado indicaba Slytherin, azul con bronce para Ravenclaw y amarillo con negro para Hufflepuff. Leones para Gryffindor, serpientes para Slytherin, águilas para Ravenclaw y tejones para Hufflepuff.

Carlisle se sorprendió cuando vio que muchos trofeos de Gryffindor tenían grabado en una placa el apellido Potter, el apellido de Harry. Algunos decían James Potter y otros tenían escrito Harry Potter. Padre e hijo le habían dado mucho honor y gran reputación a la casa Gryffindor. También estaban la madre de Harry, Lily Evans (de soltera) y la que sería la mejor amiga de Harry, Hermione Granger. Al parecer, James y Harry eran los mejores en deporte y en alguna asignatura. A James le iban las transformaciones y a Harry la lucha contra la magia oscura. Por lo que decían, Harry era el mejor duelista de su época. Lo único que padre e hijo no habían logrado fue ser prefectos y luego delegados, pero sí lo consiguió Lily, la madre. La mejor amiga de Harry, Hermione Granger, aparecía como la bruja más inteligente de su época y la mejor estudiante. James Potter, Harry Potter, Lily Evans y Hermione Granger eran los estudiantes que aparecían en la mayoría de los trofeos Gryffindor. Otro nombre conocido para Carlisle que aparecía era el del mejor amigo de Harry, Ronald Weasley. Prefecto (junto a Hermione) y premio por servicios al colegio (junto a Harry).

Carlisle se preguntó qué habrán hecho Ron y Harry para recibir el premio por servicios al colegio. Según sus cálculos y la información que tenía en la cabeza, los chicos estaban en su segundo año de colegio. Doce años.

El vampiro todavía pensaba en lo que Neville le había echado en cara a Seamus. Al parecer, Harry había tenido una vida muy dura, había perdido a su familia por culpa de la guerra, todos asesinados. Había crecido huérfano, perdido a su querido padrino en la adolescencia, enfrentado al asesino de sus padres desde jovencito, sobrevivido a una guerra y ahora huía.

De a poco empezó a entender por qué Harry se había ido.

El joven Potter había vivido como huérfano y tenido una vida dura. Todo el sufrimiento lo tuvo que pasar sin sus padres, ya que se suponía que los dos habían sido asesinados siendo él sólo un bebé. Y ahora que él tiene una buena vida, aparece su madre diciendo que nunca murió y que quiere que sean una familia. Esto no sólo provocaría dolor, sino que también podría enfurecer a cualquiera. Era cierto que Harry Potter tenía mucha gente que lo quería y apoyaba, pero quedándose en Inglaterra corría el riesgo de reencontrarse con su madre y eso era lo que él pretendía evitar.

Con un suspiro, decidió irse de ese colegio.

***CAMBIO DE ESCENA***

- En nombre de mi hijo, mi cuñada y mío, quiero agradecerte por habernos librado, esta vez, de mi esposa.

El que había hablado fue James Potter.

Jasper lo miró.

Había esperado que el hijo le reprochara el que su familia investigara sobre su vida. Sin embargo, Harry no le había dirigido la palabra en ningún momento, ni siquiera en Privet Drive.

Jasper había logrado calmar a la madre de Harry para que Petunia Dursley pudiera sacarla de su casa. Mientras esto pasaba, James y Ron hablaban en el piso de arriba y luego James se iba con el bebé en brazos a Londres. Ron, Harry y Jasper fueron a Londres en auto hasta un estacionamiento y de ahí se fueron a encontrar con James en una plaza para ir todos juntos a la mansión que Harry heredó de su padrino. Durante el trayecto a Londres, Ron y Jasper habían hablado un poco, Harry no había dicho ni media palabra.

En esos momentos, Ron miraba a Jasper con atención, mientras que Harry lo miraba con cautela.

- No se preocupe, señor Potter, no fue gran cosa –dijo Jasper con una sonrisa.

- Eso es lo que tú crees.

A Jasper le sorprendió eso.

Había sido Harry quien había dicho eso. Por fin, Potter hijo le había dicho algo.

- ¿Cómo?

- Mi hijo lleva un cierto tiempo pasando un mal rato por culpa de su madre. Desde hace algún tiempo, Lily lleva siendo un mal asunto para nosotros. La evadimos cuanto podamos, pero ya has visto que no es tan fácil.

- No fui a Estados Unidos por vacaciones –dijo Harry a regañadientes y con una mueca.

Siendo sincero consigo mismo, Jasper seguía sorprendiéndose. La verdad era que no le estaba haciendo nada a Harry. No intentaba tranquilizarlo ni darle confianza. No sabía por qué, pero era como si Harry hubiese decidido que a él sí podía contarle cosas.

Harry respiró profundo y habló más.

- He vivido como huérfano casi toda mi vida. Se suponía que tía Petunia era la única familia que me quedaba viva. He vivido con mis tíos hasta que cumplí diecisiete años. Todo el mundo creía que Lily y James Potter, mis padres, estaban muertos. Yo tenía planes, ¿sabes? Pensaba terminar la escuela, convertirme en Auror, casarme con la hermana de Ron y formar mi propia familia. Sólo quería una vida tranquila y feliz.

Una tarde, algo me dijo que tenía que ir a la dirección. Cuando ya estaba del otro lado de la puerta, escuché voces. Algunos gritaban, otros sólo hablaban. Me tardé minutos en descubrir qué estaba pasando. Descubrí que Severus Snape había hecho pasar por muerta a mi madre durante casi toda mi vida y ella sólo salió del escondite un par de meses después de que Snape muriera. Lily, mi madre, nunca hizo nada para saber si yo estaba vivo y bien. Ella sólo creía en lo que Snape le decía, nunca se molestó en saber más de mí de otras personas. Nunca se preocupó lo suficiente como para buscarme. Corrí y corrí hasta derrumbarme en una casa abandonada. Decidí irme de Inglaterra. No quería que ella me encuentre y también quería irme en Inglaterra porque no me trae muchos buenos recuerdos. Con ayuda, me fui a Estados Unidos.

Papá y yo nos reencontramos sólo por casualidades. Y claro, le conté todo lo que pude. Aunque sabe otras cosas más por sí mismo.

Jasper se quedó pensando en eso unos momentos. Sinceramente, ya no le extrañaba que Harry Potter sea tan celoso de sus secretos. Tendría que hablar con los demás Cullen para que dejaran de investigar.

Tenía que sacarse una duda.

- ¿Por qué decidiste hablar conmigo? –le preguntó a Harry.

Harry lo miró a los ojos, serio y comprensivo.

- Porque creo que no eres como los otros.

- Pero no es sólo por eso, ¿verdad? –Jasper sabía que había más.

- No me gusta que me investiguen. No quiero que se metan en mi vida. No me gusta que metan la nariz en mis asuntos. Es MI vida. Desde que volví al mundo mágico a los once años, la gente cree que tiene derecho a investigarme, entrometerse en mi vida. Por años he sido un foco de atención pública y también fui un chivo expiatorio. Sé que algunos miembros de tu familia han venido a buscar información sobre mí, mi familia y mis amigos. No tienen derecho. Creí que estaría a salvo de ustedes, que comprenderían mi necesidad de privacidad… pero hace poco tempo me di cuenta de que no era así. Ron ha visto y hablado con Bella. Han estado en valle de Godric, donde todo empezó.

Jasper sintió el enojo y la decepción en Harry. Él sabía que no había hecho nada, que no tenía la culpa… pero también sabía que se entrometieron en la vida de alguien que no lo merecía. No deberían haberse metido a investigar a Harry. Los Cullen se habían acostumbrado a varias cosas, una de esas costumbres chocaba con los deseos de alguien que no les hizo nada malo como para que se metieran a husmear.

Lamentablemente, Harry tenía razón en enojarse y decepcionarse de ellos.

- Te trajimos aquí para ser claros y civilizados –dijo Potter padre-. No queremos problemas. Sólo queremos vivir en paz, que nos dejen tranquilos. Quizás Lily ya no sea bienvenida en nuestras vidas, pero mi hijo y yo tenemos la intención de recuperarnos como familia. Creo que nos ganamos tener una vida tranquila, en paz. Harry ha vivido bajo los focos desde que era bebé por una razón u otra. Ahora que es libre de ciertas cosas, merece tener privacidad en su vida.

Jasper miró a los tres magos y vio que los tres se veían serios.

Estaban siendo diplomáticos, había que reconocerlo. También había que reconocer que los Cullen se habían equivocado esta vez. Otra cosa que había que reconocer entre las expresiones serias y las palabras de Potter padre era que estaban siendo diplomáticos… ahora.

Jasper intuyó en ellos cierta afinidad con el fuego.