Capítulo 28
Era un día de lluvia, viento y gris. Día lluvioso y nublado. Típico en Londres.
Harry estaba solo en su habitación, sentado al borde de la cama y viendo la lluvia por la ventana. Su habitación estaba poco iluminada, sólo los veladores puestos a ambos lados de la cabecera de su cama estaban encendidos.
Tres suaves toques en su puerta fueron suficientes para que una muy pequeña sonrisa apareciera en su rostro, apenas llegándole a los ojos.
- Pasa –dijo con voz suave.
No necesitaba moverse ni un centímetro para saber quién entraba a su habitación.
- ¿Hijo?
Esta vez, la sonrisa creció un poco más y sí le llegó a los ojos.
Palmeó la cama a uno de sus lados y segundos después lo sintió hundirse. Sintió una mano en su hombro derecho.
- ¿Qué pasa por tu mente?
Harry soltó un largo y profundo suspiro.
- Cuando volvamos a Forks, presentaré mi renuncia en la administración del hospital y pondré protecciones en nuestra casa.
James frunció el ceño.
- ¿Todo por ellos? ¿La chica muggle y esos vampiros?
- Sí. No quiero tener contacto con ninguno de ellos. Nunca creí que Bella o el doctor Cullen se atrevieran a husmear en mi vida.
Se quedaron en silencio unos pocos minutos hasta que James volvió a hablar.
- Yo tampoco creí que los Cullen eran así. He vivido muchos años en Forks. Los vi llegar y establecerse, vi cómo vivían. Ellos nunca tuvieron interés en ningún humano hasta que Isabella Swan fue a vivir con su padre y cuando supieron cosas de ella, sólo fue ella. Tiempo después descubrí que esa chica era la compañera de uno de ellos. Tú, sin embargo… -sacudió la cabeza dejando la frase sin terminar.
- ¿Cómo es que Bella es la compañera de Edward? ¿No es peligroso? –le preguntó Harry a su padre, algo desconcertado.
James se rió entre dientes.
- Claro que lo es… y lo fue.
- ¿Cuántos años has vivido allí?
- Me fui de allí cuando tú tenías dos años. Esa noche de Halloween tenías un año y tres meses. Por supuesto, me dieron por muerto. Estaba tan débil que nadie habría sido capaz de sentirme el puso. Cuando recuperé la conciencia y me di cuenta de dónde estaba, supe que estaba dentro de un ataúd. Como fui enterrado con mi varita y aún tenía magia en mi núcleo, pude salir a la superficie. No tardé mucho en ver dónde estaba y vi el nombre de Lily en la lápida que compartíamos. Creí que tu madre y tú habían sido asesinados. Si Lily no pudo sobrevivir al ataque, tú mucho menos. Sólo eras un bebé. Mi instinto me llevó a Petunia. Me escondí y la vi contigo en brazos, llorabas y ella trataba de calmarte. Viéndote a salvo y consciente tanto de mi creciente debilidad como de que me daban por muerto, decidí dejarte con ella… pero no sin hacer nada más por ti. Puse unas gotas de mi sangre en la pared y establecí una de las protecciones propias de la magia ancestral Potter.
Cuando estaba tejiendo la protección, sentí una muy débil. Sentí que era magia de sacrificio, ligada a la muerte… pero la sentí falsa.
- La de la sangre de Lily –supuso Harry con el ceño fruncido.
James asintió.
- La que yo puse no era de sacrificio. Era una ligada a la magia del linaje Potter que garantizaría tu supervivencia. Entre el ritual que hice entre nosotros antes de esa noche y esa protección, era seguro que vivirías. Después de dejarte con tu tía, me fui a la Casa de los Gritos y me desmayé. Puse mucho de mi magia en la protección y me aparecí cerca de la casa, así que me pasó factura.
Tratando siempre de no hacer magia y valiéndome de mí mismo, supe de Forks y viajé como muggle hasta llegar a los bosques de Foks.
- ¿Y la comida?
- Le pedía a un elfo doméstico del que me hice amigo en Hogwarts. Claro que le pedí que nunca dijera nada. No quería que nadie supiera nada de mí ni quería tener contacto con nadie. Me hice ermitaño. En Forks hice magia sólo para pasar desapercibido y así me enteré de cosas de los Cullen.
- Encantamientos.
James le sonrió.
- Exacto –dijo eso y se puso serio-. Volví a la casa de Petunia varias veces a lo largo de los años para ver las protecciones, siempre a la noche cuando sabía que todos dormían.
James suspiró.
- Cuando tenías cuatro años, la protección de sacrificio ya había caído. Se había extinguido completamente. Sólo quedabas protegido por la de la magia ancestral Potter. Cuando estabas en Hogwarts, la protección se desactivaba y sólo estaba activa cuando tú estabas en Privet Drive.
Escuchando atentamente a su padre, Harry sintió que preguntas surgían. Preguntas que nunca en su vida habían aparecido.
- Voldemort se regeneró con mi sangre, creía que con eso podría tocarme y beneficiarse de la protección de Lily. Dumbledore también tenía mucha fe en esa protección.
James se rió.
- Bueno, hijo, debo decirte que ambos se equivocaron. Esa protección, en la que tanto todos se apoyaron, sí habría sido fuerte y real si Lily sí hubiese muerto. Ella tenía que morir para que tuviera un verdadero valor.
- Dumbledore creía que la protección de Lily me ayudó a sobrevivir esa noche de Halloween y que lo haría también cuando Voldemort me lanzara la maldición asesina cuando destruyera el horrocrux dentro de mí.
- No fue así. Nada fue como Dumbledore dijo. Aunque tampoco es que supiera todo lo que hice para mantenerte con vida.
Harry miró a su padre y éste le sonrió algo presumido.
- Soy un sangre pura aristócrata, Harry. Ni tú ni Dumbledore ni Voldemort fueron criados dentro de una familia sangre pura. Todas y cada una de las familias sangre pura de la aristocracia mágica tienen secretos y estos secretos sólo pueden ser de conocimiento de sus integrantes. Tú deberías haber aprendido de tu herencia desde una temprana edad. Sirius pudo haber sido alocado, pero él los conocía. Tus abuelos y yo mismo le enseñamos cuando lo elegimos para ser tu padrino. Uno de sus deberes era enseñarte –James suspiró y negó con la cabeza, con pesar-. Lo hicieron todo mal. Deberías haber sido entregado a Sirius y haber crecido como el heredero Potter que ya eras. Sé que Sirius se equivocó y que por su error terminó en prisión, pero Dumbledore debería haber luchado por él.
James gruñó con enojo.
- Es vergonzosa la actitud del ministerio en lo que respecta a Sirius Black y la de Dumbledore no se queda atrás.
Harry observó a su padre y vio que de verdad estaba enojado con Dumbledore y con el ministerio. Enojado y decepcionado, en realidad.
- ¿Entonces nada fue que como creíamos?
- No. Voldemort nunca se pudo haber beneficiado de la protección de Lily porque, simplemente, esa protección ya llevaría como diez años expirada. Y tú sobreviviste gracias a la protección Potter. Tú siempre fuiste el único en beneficiarse de esa protección. Esa protección expiró cuando te hiciste mayor de edad, pero la magia de la protección te hizo más fuerte. Nuestro vínculo aún existía.
Se quedaron en silencio un buen rato, hasta que Harry hizo una pregunta.
- ¿Te divorciarás?
- Sí. Realmente amaba a tu madre, hijo, pero no puedo pasar por alto el que se diera por vencida con nuestro hijo. Me he llevado una gran decepción. Además, no sería bueno para ti tenerla de regreso a tu vida. Sufriste por su supuesta muerte, pero lograste hacer tu vida sin necesitarla. Molly Weasley desempeñó muy bien su autoproclamado papel de madre para ti y no se puede negar que estás mucho más apegado a ella que lo que podrías estar a tu verdadera madre. No, Lily tendrá que vivir con las consecuencias de sus propios actos.
Se quedaron en silencio otro largo rato, hasta que James lo rompió.
- Harry, como te dije, nuestra familia tiene secretos y creo que es buen momento de revelarte uno de ellos.
Harry observó atentamente.
- No todos los ancestros Potter están muertos.
- ¿Qué? Pero…
Su padre lo frenó con una mano y negando con la cabeza.
- Él ya no es humano, hijo. Es un vampiro. Era un Potter que fue convertido hace siglos y se alimenta de animales, pero nunca sale de la mansión Potter. Él te vio nacer y podría haber ayudado a Sirius a criarte si las cosas hubiesen ido como Lily y yo lo planeamos. Entres Sirius y William te habrían criado y convertido en el heredero que siempre debiste ser. William ha estado solo en la mansión desde que Lily y yo nos escondimos en Valle de Godric. Gracias a él es que sé mucho de vampiros. Todos los Potter que han estado en su compañía saben de vampiros.
Una de las cosas que sé gracias a él es la existencia de los Vulturis. Un gran aquelarre de vampiros que sí se alimentan de sangre humana. Son una especie de realeza que gobiernan sobre los vampiros. William los conoció no mucho tiempo después de su conversión, pero nunca tuvo ningún interés de unirse a ellos. William es más bien un vampiro solitario que se niega a moverse de sus raíces Potter. Como puedes suponer, él conoció a Carlisle Cullen y creo que podemos estar seguros de que el doctor Cullen ha ido a verlo en cuanto supo nuestro apellido. La asociación es obvia. William es vampiro, pero también sigue siendo un mago. Esto fue codiciado por los Vulturis, pero ellos no volverán a buscarlo. William les ha dejado muy claro que sólo pertenece a sí mismo. Los Vulturis no nos tocarán, eso sería provocar a William y saben que eso podría perjudicarlos.
Escucha, mañana quiero que te quedes aquí. No quiero que salgas de esta casa. Iré a hacerle una visita a William y te llevaría, pero no quiero correr riesgos contigo. Quédate con Teddy. Con respecto a Ron, me lo llevaré. Lo llevaré a hablar con su madre. Si nos lo llevamos con nosotros, sus padres merecen saber algo. Ya he hablado con él y está de acuerdo.
- ¿Te presentarás a los señores Weasley?
- No. Pensaba hacerlo, pero decidí que lo mejor es que no. Todos me creen muerto. En mis años de Hogwarts me encantaba causar caos y canas a los mayores, pero ahora no me parece buena idea darle un ataque a Molly Weasley.
Harry soltó una pequeña risa y James sonrió ampliamente.
***CAMBIO DE ESCENA***
- ¡James!
Una voz profunda, aterciopelada y alegre se hizo oír entre los sonidos matutinos de los pájaros.
James sonrió ampliamente.
Su antepasado vampírico salía de la mansión para recibirlo.
James podría haberle pedido a Harry para enviarle una nota a William avisándole de su visita, pero supuso que no sería necesario. La visita de los Cullen y la señorita Swan no sería algo que el vampiro Potter pasara por alto. Además, William debía saber que tenía descendientes humanos vivos todavía. Y también reconocería a James en cuanto estuviera lo suficientemente cerca.
Acertó en todo.
James sintió a las protecciones de la mansión Potter darle la bienvenida. William ya no era el jefe, pero seguía formando parte de los Potter con todo el paquete que implicaba.
Ese día, William tenía zapatos, pantalón de vestir negro y camisa de lino blanca. Entre que era un vampiro antiguo y un aristócrata desde siempre, su elección de ropa no era nada sorprendente y encajaba. Lo que no parecía encajar con la imagen que llevaba desde hace más de diez años, era la amplia y luminosa sonrisa que tenía en la cara.
El vampiro y el humano se encontraron en medio camino y se abrazaron larga y fuertemente (William ya estaba acostumbrado a controlarse con los humanos, gracias a la vida que llevaba como vampiro Potter).
- Ven, vamos adentro –le dijo William a James mientras le pasaba un brazo sobre los hombros. Era unos centímetros más alto que James.
Una vez en la sala, James se sentó en el sofá mientras William llevaba a la mesa de té una bandeja de cobre. En la bandeja había una botella grande que contenía un líquido rojo y una botella mediana con líquido color ámbar.
James reconoció ambos líquidos. Sangre para William e hidromiel para él.
La mansión Potter tenía más de un piso subterráneo. Uno tenía varias habitaciones y una de ellas era una bodega llena de botellas que contenían distintos tipos de bebidas. Mágicas, muggles y diferentes tipos de sangre animal. La bodega era inmensa y cada generación Potter había aportado con algo. James mismo había puesto bebidas muggles cuando era novio de Lily. James se preguntaba qué agregaría Harry. Por lo que ya conocía de su hijo, no creía que las cervezas sean su estilo. Los Dursley parecían más de bebidas finas y vinos, eso era lo que Harry más conocía.
En la bandeja había también dos vasos de vidrio.
Se suponía que los Potter, como toda familia sangre pura, usaba sólo vajilla de cristal, metales caros y porcelana. Bueno, era una suposición. No la realidad. Porcelana, metales caros (bronce, oro y plata) y cristal sólo eran utilizados por situaciones especiales. De lo contrario, la vajilla era más bien cotidiana y económica.
Por ejemplo, una situación especial habría sido la reunión entre William y Harry ya adulto. Sin embargo, James aún no lo veía un buen momento. Harry tenía preocupaciones.
William sirvió hidromiel en uno de los vasos y se lo dio a James, luego se sirvió sangre en el suyo. Chocaron los vasos como saludo.
- ¿Cómo han estado tu hijo y tú, James?
- Ocupados.
- He sabido lo de Lily por uno de nuestros ancestros. ¿Cómo lo está llevando Harry?
James frunció los labios.
- Harry es fuerte…
- … como todo Potter –sonrió William.
James asintió.
- Es un joven fuerte, pero el daño también ha sido grande.
- No te preocupes, muchacho. Le tomará tiempo, pero se levantará aún más fuerte que antes. Los hombres Potter siempre hemos sido así. Somos fuertes, sufrimos y cuando nos recuperamos, somos aún más fuertes… pero también más sabios.
James suspiró, preocupado.
- Harry ya ha sufrido mucho por años, William. No tiene veinte años y parece de más de lo maduro que es. No se merece tanto dolor. Perdió mucho.
William le frunció el ceño a su descendiente.
- En parte, es tu culpa. Te advertí varias veces que no siguieras a Dumbledore a ciegas. El que haya sido un buen hombre no le quita el que sea un ser humano y los humanos cometen errores. Dumbledore era tan viejo que creía que era más sabio que la mayoría, pero cometió errores graves que perjudicaron más a los demás que a él. Uno de tus ancestros dijo que Dumbledore envió a tu hijo con tu cuñada para que la fama no se le subiera a la cabeza y para evitar que lo usen. Es cierto que funcionó lo primero, pero no lo segundo. La comunidad mágica lo usó de chivo expiatorio.
Cuando llegó la fecha del cumpleaños número once de tu hijo, envié uno de nuestros elfos a Hogwarts para que se ocupara de Harry.
- ¿A cuál enviaste? –preguntó un James sorprendido.
- A Dixy.
- ¿Dixy? –preguntó un confundido James, con el ceño fruncido.
James recordaba a Dixy. Un elfo doméstico de los jóvenes. James no tenía mucho trato con ese elfo, ni siquiera recordaba que tuviera alguna tarea asignada como los demás elfos de la mansión. Ese elfo era un misterio para él.
William asintió.
- Cuando Harry nació, yo mismo elegí ese elfo para que se ocupara de tu hijo. Cuando naciste, tu padre asignó a su madre para cuidar de ti. Dixy aprendió de su madre. Si Harry hubiera crecido aquí, Dixy se habría ocupado de él como Missy lo hizo contigo. Por suerte, Dumbledore jamás supo de la existencia de Dixy, así que el elfo pudo cumplir con su trabajo siempre que Harry estuvo en Hogwarts. Cuando Harry se iba a Privet Drive, Dixy me contaba lo que podía y luego iba a la habitación de Harry. Me las ingenié para que tu hijo siempre estuviera protegido por nuestro linaje.
- ¿Qué hiciste?
- Hice que Dixy me trajera sus anteojos mientras tu hijo dormía para hechizarlos. Esto le ayudó con las cosas de la escuela. Tu hijo es inteligente, pero su problema de la vista es tan grande como el tuyo. También envié pociones que Dixy transfirió a todo lo que se servía en vasos y botellas. Esos muggles le negaron muchas comidas, las pociones lo mantuvieron nutrido. Tu hijo se alimentaba como un chico normal en Hogwarts, pero no en casa de sus parientes.
Las protecciones basadas en la sangre de Lily cayeron cuando tenía cinco años, desde ese momento fueron sólo tus protecciones las que lo mantuvieron a salvo de magos tenebrosos. Lamentablemente, no podían protegerlo de sus parientes muggles. Petunia estaba demasiado resentida contra su hermana como para pensar con claridad. Harry parece haber heredado más que los ojos de Lily. Petunia veía a Lily en Harry y por eso lo trató tan mal durante tanto tiempo.
- Lo mismo que Snape. Él me veía a mí en Harry –gruñó James, enojado y amargado.
- Así fue –asintió el vampiro Potter-. Físicamente es casi idéntico a ti, pero tiene mucho de su madre también. Sólo aquellos que de verdad se acercaron a conocer al verdadero Harry apreciarían las diferencias. Los Weasley, unos pocos de esa llamada Orden del Fénix, los amigos de tu hijo y algunos profesores de Hogwarts.
Lo de Severus Snape fue algo hasta patológico. El hombre nunca logró avanzar. Algunos, como el mismo Snape, dicen que él amaba a Lily, pero yo creo que estaba obsesionado con ella. Separar a una madre de su hijo bebé no es algo que una persona en sus cabales haría.
- Pero ha ayudado a salvar a Harry –dijo James, algo débilmente… y con duda.
William sonrió dándose cuenta.
- En realidad, no. Él nunca protegió a Harry, James. Snape hizo de espía para Dumbledore, pero nunca le hizo ningún bien a Harry. Fueron otros lo que estuvieron ahí para protegerlo. Snape lo ha acosado todos sus años en Hogwarts, le ha bajado puntos incluso por respirar fuerte. Fue de robarle su madre hasta cosas mínimas como quitar puntos por insignificancias. Sin pensarlo ni dos veces, reveló la profecía que marcaba a tu hijo a su amo, luego le arrebató a Lily. Él es una de las razones por las que tu hijo sufrió tanto. Lo obligó a vivir como huérfano. Lily podría haberlo criado, pero Snape se la llevó. Jamás tuvo intención de que Harry y Lily se reencontraran.
Envió su patronus a ayudar a tu hijo porque no tenía opción –William hizo una pausa y suspiró-. James, Snape sabía que no tenía opciones ante Dumbledore. Era un mortífago que necesitaba de la protección de Albus Dumbledore si no quería ir a prisión y sabes que Dumbledore no hacía nada gratis. Snape también lo sabía, así que no podía hacer otra cosa que ceder a las demandas de Dumbledore. Además, si tu hijo moría, Lily habría oído algo cuando estuviera por fin fuera del escondite, le habría exigido explicaciones, él no habría podido explicarse y ella se alejaría de él para siempre. En cambio, con tu hijo vivo, él podía mantener a Lily en cautiverio.
- Suena enfermizo –dijo James con cara de asco.
- He tenido mucho tiempo para pensar. Me he dado cuenta de que Severus Snape ha tenido una especie de fijación con Lily desde que eran niños. Lily me ha contado su historia con él y no lo perdí de vista desde que supe que sería profesor de Pociones. Cuando Harry cumplió once años, supe que Snape no se la haría fácil. Contigo también estaba obsesionado, pero de distinta manera. Con Lily se obsesionó creyendo amarla, pero contigo se obsesionó de odio. Por lo que sé, él jamás mencionó a Lily delante de Harry, pero sí a ti y lo comparó mucho contigo. En su cabeza, herir a Harry era herirte a ti.
- ¿Por qué tanta saña?
- Porque tenías todo lo que él quería y fue peor cuando Lily aceptó ser tu novia. Creció en un hogar más bien hostil, su padre era abusivo y su madre no hacía mucho para protegerlo, un mal ambiente. Lily era la única cosa buena que tuvo, así que se aferró a ella y acabó obsesionado. Lo tuyo sí era amor, James.
- No puedo odiarla, nunca la odiaré –dijo James, refiriéndose a Lily.
James había pensado mucho en esa situación desde que Harry se lo contó. James había estado furioso con ella por no buscar a Harry. Si bien no buscó a Harry, tampoco era toda su culpa. El maldito Quejicus impedía todo. Sentía emociones encontradas con respecto a Snape. Por un lado, lamentaba que hubiese muerto porque estando muerto no afrontaba las consecuencias de su locura. Por otro lado, se alegraba de que lo estuviera. El odio que James había sentido antes del nacimiento de Harry había resurgido. Su hijo no tenía la culpa de parecerse tanto a él físicamente. ¿Es que no era suficiente con saberlo muerto a James y robarle su madre que también tenía que acosarlo durante años en Hogwarts?
A James le dolía saber cuánto había sufrido Harry sólo por parecerse a é su madre. Lo calmaba saber que Petunia se había arrepentido y que ahora estaba en buenos términos con él. El daño estaba hecho y no se podía revertir, pero ella reconoció haber actuado muy mal y ahora los ayudaba con Lily. Snape, por su parte, era una historia muy diferente. James se había arrepentido de haber sido un desgraciado con él durante Hogwarts, pero ahora veía que el hombre nunca había avanzado. Snape se había quedado estancado en esa época y había sido incapaz de distinguir pasado de presente siendo ya un adulto.
Sólo había una conclusión.
Todos eran culpables y Harry había estado en el medio.
- ¿Qué harás con Lily? –le preguntó William.
James se quedó pensativo un largo minuto.
- Aún no estoy seguro. Si me hubieras preguntado esto cinco años atrás te habría respondido que arreglaría las cosas y volvería con ella, principalmente por Harry… Pero la realidad es otra. Harry ya es adulto y ya tiene dos figuras maternales. Petunia lo ha criado en el mundo muggle y ahora está para él, mientras que Molly Weasley se hizo cargo de él en el mundo mágico y aún sigue estando presente. Harry no necesita a Lily. Lily sí es su madre, pero él ni la recuerda. Sus recuerdos de bebés son muy vagos y muy pocos. No tiene sentido que vuelva con Lily por Harry. Por Harry volvería, pero ya no es necesario. Por mí mismo… No lo sé.
- ¿Sigues amándola?
- No lo sé.
- Te has pasado casi toda tu vida en Hogwarts detrás de Lily, James. Te casaste con ella y juntos tuvieron un hijo.
- Lo sé, pero también estuve sin ella casi toda la vida de mi hijo. Harry se acerca a los diecinueve años. Son casi veinte años de separación, William. Por ahora, yo sólo quiero formar una familia con mi Harry. Él me necesita.
- Dijiste que Harry ya no necesitaba a Lily por ser adulto –destacó astutamente William.
- No es lo mismo y Harry lo sabe. Harry está muy interesado en su familia paterna. Me ha preguntado sobre sus abuelos y ha bebido todo lo que le dije –dijo James con una pequeña sonrisa triste y tierna-. En el fondo, él aún es ese niño huérfano deseoso de saber de su familia. Nunca supe por qué los huérfanos eran tan diferentes de los que crecimos con nuestros padres, pero ahora lo veo en mi propio hijo –dijo James con los ojos húmedos de lágrimas- Harry nunca fue un verdadero huérfano, pero ha crecido como si así fuera y es imposible borrar eso.
Se quedaron un largo momento lamentando esa triste verdad.
- ¿Qué harán ahora? ¿Se quedarán en Inglaterra?
- No, volveremos a Forks.
- James, no, es peligroso.
James negó con la cabeza.
- No lo es. Una de las razones por las que vine aquí fue un libro que tenemos en la biblioteca. Quiero hacerle una copia. Uno de magia ancestral Potter para proteger un hogar de vampiros.
El vampiro Potter asintió.
- ¿Y con los Cullen qué harán?
- Harry quiere poner distancia. Está muy molesto porque se metieran a investigar su vida. Estuvo trabajando de enfermero bajo el cargo del doctor Carlisle Cullen.
William miró sorprendido a James.
- ¿Enfermero? ¿Por qué? ¿No le habría venido mejor ser policía?
James negó con la cabeza.
- No. Ron dice que la guerra lo ha cambiado. Harry quería ser auror, pero cambió de opinión después de ganar la guerra. Harry descubrió que ser enfermero hasta le gustó, pero no quiere darle la oportunidad de sacarle información sobre su vida.
- ¿Qué piensa hacer ahora?
- Aún no está seguro.
- ¿Tomarás el señorío?
- No. Las cosas han cambiado, los políticos no son los mismos, tampoco la sociedad.
- Entonces tu hijo puede hacerlo. Con nuestra guía, lo logrará.
- Le hablaré de la idea.
- Nuestro asiento ha sido manejado por el abogado que Fleamont te puso antes de morir. Yo he movido los hilos en las sombras. Como ni tú ni Harry estaban disponibles para ocuparlo, le he dado esa tarea. Tú y él son los únicos magos vivos que saben que vivo como vampiro. Pronto Harry deberá conocerme.
- Hablaré con él dentro de un tiempo. Tiene bastante en la cabeza por ahora. Los Cullen, su madre, su ahijado, su trabajo en Forks, Isabella Swan y su pasado –dijo James y luego gruñó- Si los Cullen no se hubiesen metido a investigarlo, Lily y Teddy serían sus únicas preocupaciones.
- ¿Cuándo volverán a Estados Unidos?
- Dentro de un par de días. Harry no quiere hacer apariciones estando Teddy con nosotros, es muy pequeño y le preocupa que sufra daños. Hemos podido conseguir boletos de avión recién para dentro de dos días.
Se quedaron en silencio unos minutos, cada uno metido en sus pensamientos.
- ¿Y los Vulturis? –preguntó James, curioso y preocupado.
William era un vampiro bastante especial. Tenía cosas que lo hacían deseado por los Vulturis. Mucho poder, mucho talento, habilidades, una mente estratega, mucho conocimiento.
Cuando un mago era convertido a vampiro, su magia no sólo seguía con él, también aumentaba. Lo mismo pasaba con su poder mágico y habilidades. Su poder aumentaba y podía hacer más cosas. Incluso magia sin varita y no verbal. También eran más difíciles de matar que los vampiros normales. Como podían crear fuego con su magia, también podían controlarlo y hasta apagarlo.
Una cosa era convertir a un muggle y otra, muy diferente, era cambiar a un mago.
Los Vulturis habían aprendido eso.
Los Vulturis tenían casi imposible tener contacto con los magos.
Los magos sabían de la existencia de los vampiros, pero su conocimiento era el equivocado… Gracias a Dios y a Merlín. Como creían ciegamente en los mitos sobre vampiros, no querían saber nada de estar ni a metros de un vampiro. Creían en las estacas, un sol que te vuelve cenizas, vivir sólo por las noches y todo ese abanico de ideas que, en realidad, sólo eran puro cuento barato.
Sólo los Potter tenían el verdadero conocimiento sobre vampiros. Era uno de los secretos ancestrales del linaje Potter. La familia tenía muchas razones para no compartir esa información tan valiosa.
Ser vampiro era una forma de casi garantizarse la inmortalidad, entre otras cosas.
Después de escuchar toda la vida de su hijo, James felicitaba fervientemente a sus antepasados por reservar ese conocimiento y guardarlo sólo para los miembros de la familia. Si Voldemort hubiese tenido esa información en sus manos… James se estremecía por dentro ante la idea.
Era risible saber que un simple mito protegía a los magos de los vampiros.
Fleamont Potter, el padre de James y abuelo de Harry, solía decir que los Potter sabían por instinto cómo protegerse de los vampiros. Fleamont le había contado a James que en una ocasión había sido acosado por un vampiro y que lo había eliminado sin saber realmente qué hacía.
James no pudo dejar de notar que había pasado lo mismo con Harry.
Harry, sin saber sobre vampiros, había asesinado una vampireza dejándose llevar por su instinto y nada más. Su hijo le contó que el hechizo le vino a la cabeza de la nada. Sinceramente, él no sabía lo que hacía.
James nunca corrió un riesgo así, nunca tuvo un enfrentamiento con un vampiro de ojos rojos.
Fleamont había tenido trece años y Harry ya casi diecinueve.
Los Vulturis aún deseaban al vampiro Potter, pero no hacían más movimientos para ganarlo. William y James sabían por qué. Marco había sentido un lazo demasiado fuerte entre William y su linaje. William se apegaría a cualquiera que llevara la sangre Potter y era capaz hasta de matar por su hogar y descendencia. Chelsea no era lo suficientemente poderosa como para hacer algún daño a ese vínculo, pero sí lo suficiente como para que William la sintiera actuar. Eso podría cabrear a ese mago vampirizado y los Vulturis no querían eso.
Los Vulturis no lo sabían aún, pero ya habían sufrido una baja a manos de un Potter.
- No he recibido nada de ellos y no tengo intención de retomar comunicación con ellos.
- ¿Crees que sepan algo de Harry? -preguntó James, preocupado por su hijo.
- No, así que puedes estar tranquilo. Mi informante me asegura que no saben nada actual.
James sabía quién informaba a William.
William no había sido el único mago atacado y transformado.
Lo ocurrido ese día era una laguna en la historia mágica inglesa. Las casas aristocráticas mágicas habían perdido miembros. Ninguna de las familias sabía por qué. O, mejor dicho, CASI ninguna.
Al patriarca de una de las familias neutrales se le ocurrió la idea de organizar una cacería. El grupo debía estar formado por brujas y magos de todas las casas. La intención era poner algo de armonía y paz entre las familias de las tres facciones (oscuros, de luz y neutrales). Algunos aceptaron de buena gana y otros reacios, pero todos pusieron un miembro. Un miembro por familia, era la regla, y no podía haber excepciones.
En ese tiempo, William aún era el heredero Potter. Se había casado cuatro meses antes y su esposa ya estaba embarazada. Como el linaje Potter ya no corría peligro de desparecer (los Potter sólo lograban tener un varón, como pasaba con otras casas), el padre de William, Howard, lo mandó sin miedo.
Era un día nublado, pero cálido.
William fue al encuentro en uno de los carruajes Potter.
En aquel tiempo, la casa Peverell aún estaba firme. Eran los descendientes de Ignotus, por supuesto, el único de los tres hermanos que se casó y tuvo hijos. Lord Peverell tenía dos hijas, Raven y Christin. La mayor era Raven. William y Raven se habían conocido y enamorado en Hogwarts, él era un Gryffindor y ella una Slytherin. Howard Potter y Gabriel Peverell quedaron muy contentos con su unión, así que los jóvenes se casaron a los veinte años. Los padres querían casarlos después de Hogwarts, pero las madres lograron convencerlos para que se casaran más maduros de mente y corazón. Como resultado, la hermana menor, Christin, se volvió la heredera Peverell.
William fue en el carruaje con Christin.
Cuando el grupo empezó a separarse en el bosque, aparecieron muchos encapuchados. De todos los nobles participantes, William Pottter y Christin Peverell fueron los únicos que lograron aferrarse a la vida, por muy poco.
William había sido rápido para darse cuenta que los encapuchados eran vampiros. El conocimiento que su linaje tenía de los vampiros se remontaba a la Edad Media y todos los hombres Potter eran educados en ellos. William supo que eran vampiros en cuanto vio que uno se expuso a un ligero y rebelde rayo de sol que hizo brillar sus manos fuera de la capa como si estuvieran hechas de puros diamantes. Fue lo suficientemente rápido para lanzar un hechizo Potter a su cuñada y a sí mismo, un hechizo que les permitiría reservar sangre suficiente para sobrevivir.
Christin y William supieron que solo tenían dos opciones: morir o dejar que el veneno los convierta en vampiros. Eligieron la segunda. William podría proteger a su familia y Christin, como buena Slytherin, quería sobrevivir a cualquier costo.
Cuatro días después, despertaron como vampiros. El problema vino cuando apareció la sed.
Wiiliam se esforzó mucho, pero logró controlarse hasta beber sangre animal. Él quería volver con su familia y poder vivir con ellos, por lo que sabía que la sangre humana estaría prohibida para él por toda su eternidad. Gracias al cielo, uno de los rasgos distintivos Potter era la terquedad, así que logró lo que quería. Entre su determinación, el apoyo y amor de su familia, logró sobreponerse y volverse insensible ante la sangre humana.
Christin no tuvo tanta suerte. Ella tuvo que luchar dos años para poder estar cerca de sus padres y de los Potter.
Por supuesto, William y Christin fueron dados por muertos para la comunidad mágica… pero la familia siempre supo la verdad. Los Peverell fueron dados por extintos por la condición de Cristin y permitieron que la casa Potter los absorbiera. Como Raven había logrado concebir antes del ataque, ambos linajes estaban a salvo. Ambas sangres fluirían vivas en sus futuros descendientes. Lo Slytherin de las hermanas Peverell fue transmitido a los descendientes de Raven. Si bien los hombres Potter siempre fueron a Gryffindor, recibieron rasgos Slytherin por generaciones.
En realidad, no era ninguna sorpresa que Harry casi terminara en Slytherin.
Christin, por su parte, había sido libre. Había aprendido muchas cosas, viajado mucho, logrado cambiar su apariencia y creado una identidad como vampira. En su mente no se podía relacionarla con la magia. No había nada que la delatara como bruja. Se alimentaba de sangre animal y de sangre humana de criminales.
En uno de sus viajes, se encontró con un vampiro que quedó deslumbrado por su belleza. Ella le hizo legeremancia y supo que fueron los Vulturis quienes los atacaron. El vampiro resultó ser Demetri Vulturis. Cristin dejó que la llevara a Volterra y logró que Aro la introdujera en su guardia haciéndole creer que su belleza podía ser beneficiosa. Cuando tuvo acceso a su biblioteca y conoció a los demás miembros, obtuvo una gran cantidad de información.
Una de las habilidades de Christin era la telepatía, que empleaba para comunicarse con William, así que no tenía necesidad de salir para verlo.
En gran medida fue gracias a ella que William y Carlisle se conocieron. Christin creía que sería buena idea que se conocieran, ya que eran afines. No se equivocó.
Cuando hubo una fuga en los Vulturis, Christin decidió que ya había obtenido más que suficiente de ellos y volvió a viajar sola. Su escape provocó la deserción de Demetri. Él se había enamorado de ella y ella lo sabía. Christin no tenía intención de tener compañero, pero sabía que Demetri podía llevar peligro a otros poniendo a sus amos tras la pista de objetivos.
Había algo que Christin no sabía, pero que William sí.
Demetri era el compañero de Christin.
Christin rechazaba tener lazos con otro vampiro que no sea William. Rechazaba a Demetri como compañero con tanta fuerza que su magia la insensibilizaba.
Los Vulturis sabían de la existencia de William Potter sólo por un par de sus reuniones. Cada cien años, Aro hacía una fiesta para que los jefes y sus parejas se conocieran. Tenían vampiros nómadas que conocían a posibles jefes. William fue encontrado por uno cuando cazaba en un bosque. Cuando lo conocieron y supieron qué era él, Aro hizo varios intentos para reclutarlo, pero logró que William se molestara mucho y le hiciera una amenaza. Cayo intentó someterlo, pero perdió una pierna. Marco tuvo que intervenir y sólo así lo dejaron en paz. Desde ese momento, William rechazó todos los intentos de contacto de los Vulturis. Ellos nunca supieron dónde encontrarlo, gracias a la magia Potter. Por supuesto, jamás se enteraron del lazo que lo unía a Christin.
Como Christin se contactaba, exclusivamente, con William y no había nada que delatara su vínculo, no había forma de dar con ella.
Actualmente, William y Christin eran inaccesibles para cualquier Vulturis.
Conocedor de los dones de los Cullen, William protegía su mente. Si Edward o Alice supieran algo de Christin, los Vulturis irían tras su cuñada.
Lo que nadie sabía era que Christin había vigilado siempre a Harry.
Se había asegurado de que los cuidados y protecciones de William y James funcionaran, pero también había ocultado su existencia de los vampiros para que no pudieran hacerle nada ni utilizarlo para dar con William. Para los Vulturis, Harry había muerto de bebé. No había ningún papeleo que dijese que Harry estaba muerto, pero cualquiera creería que un bebé no sobreviviría a la explosión de media casa.
La vampireza-bruja había dejado de cuidar a Harry en cuanto éste cumplió la mayoría de edad. Las protecciones Potter ya no tendrían efecto, habían estado programadas para que lo cuidaran siendo menor de edad. Christin se reencontró con William para encontrar a su otro descendiente, James. Lo consiguieron con una muestra de sangre que Christin logró extraerle a Harry mientras dormía en Privet Drive. Christin había tenido que alterar un poco la memoria de Harry para que no se diera cuenta de nada. Cuando supieron dónde estaba James, Christin fue a verlo.
Lo que encontró, no fue una imagen a la que estuviera acostumbrada. James siempre había sido alegre, enérgico, saludable y orgulloso. Sin embargo, el James que vio en una cueva en los bosques de Forks se veía más delgado, algo enfermo, nada alegre, algo cansado y casi sin nada de orgullo. Incluso peor de lo que Harry había estado en su adolescencia. Lamentablemente, Christin sólo podía mantenerlo lo suficientemente sano como para que se alimentara y se mantuviera fuerte. Había hecho mucho por Harry porque era un niño que sabía relativamente poco de magia y vivía con su mente en muchas cosas que no le correspondían, pero James era un mago con experiencia, mucho conocimiento, buenos instintos y sentidos agudizados por su forma animaga. Christin no quería ser descubierta.
Había sido un gran alivio para William y Christin que Harry y su elfo encontraran a James herido en su forma de ciervo. Desde ese momento, James fue recuperando su salud.
Christin había aprendido mucho de Harry. Ella sabía que los dos estarían perfectamente. Harry no lo sabía, pero nadie podría cuidarlo mejor que él mismo. Vivir como huérfano en un lugar hostil con familia que lo despreciaba lo había hecho fuerte. Crecer como muggle y tener experiencia en la magia lo hicieron un chico fuerte, astuto y capaz de adaptarse. Tenía astucia Slytherin, corazón Gryffindor, experiencia de huérfano, conocimientos de muggle, era mago y buen duelista. Podía cuidarse solo.
A veces, Christin se preguntaba quién sería el padre. ¿Harry o James?
***CAMBIO DE ESCENA***
A las orillas de una playa, se encontraba un joven de pelo oscuro sentado en una roca junto a un cochecito.
El muchacho era Harry y en el cochecito estaba su ahijado. El pequeño se había dormido con el susurro del agua y bien abrigado con las mantas que James había encantado para él.
Harry no tenía ninguna duda de que habría sido un niño feliz de haber tenido a James durante su crianza. Harry ya era un adulto y sabía que, a su edad, su padre ya se había casado con su madre. Sus padres tenían veintiuno cuando él no llegaba a los dos años. No sabía cómo había sido Lily como madre, pero sólo tenía que ver a James con Teddy para saber que él había sido un gran padre para él cuando era un bebé.
Cuando la realidad de ser padrino le cayó encima, Remus y Nymphadora ya habían muerto. Sirius se había ido dos años antes. Harry aún no cumplía dieciocho años, había crecido sin un padre y tío Vernon nunca podría ser candidato al premio del mejor padre. Era padrino y no sabía qué hacer. No tenía a quién recurrir, ningún ejemplo a seguir, ningún consejero. Estaba solo.
Cualquiera podría preguntar "¿y Arthur Weasley?" la respuesta era fácil: él se había dedicado a trabajar para proveer. Sonaba frío, pero era la verdad. Molly y Arthur habían tenido siete hijos y no eran nada adinerados. Los hermanos de Molly no tenían suficiente para pasarles gran cosa y tía Muriel pensaba que debían arreglarse ellos mismos. Molly había tenido que criarlos, prácticamente, sola.
Ron y Hermione estaban más perdidos que Harry. Cuando Harry les hizo saber su realidad de padrino y pidió consejos (sobretodo a Hermione, claro), sus amigos entendieron por qué Harry prefería pelear con un colacuerno húngaro o Voldemort que lidiar con chicas.
Hasta Voldemort era más fácil que un bebé.
Sabían mucho de guerra, mortífagos y Voldemort… pero no tenían ni idea de bebés. Eran tres veteranos de guerra que no sabía qué hacer con un bebé.
Harry sabía que debía dejar a Teddy con Andrómeda, pero sabía que la mujer no podría estar cuidando siempre al bebé. Ron había asegurado que s madre estaría feliz de ayudarlos, pero el punto no era ése. Harry no necesitaba una niñera que ayudara a Andrómeda. Harry necesitaba saber qué hacer.
Sorprendiéndose a sí mismo, pensó en su tía Petunia.
A ver… era cierto que esa mujer no había criado bien a su propio y único hijo, y que había maltratado a Harry… pero no se podía negar que Harry no había resultado un mal chico. Petunia le había enseñado a manejarse en la casa, fue ella quien le enseñó a cocinar y mantener una casa limpia y ordenada. Ella nunca tuvo intención de sobreprotegerlo ni tratarlo como un niño. Había sido dura, fría y hostil, pero le había enseñado a Harry a ser fuerte, disciplinado y no dependiente de su magia.
Una mañana, Harry se levantó con la idea de visitar a su tía.
Y así fue cómo fueron cambiando las cosas entre los Dursley y Harry.
Vernon, al final, toleraba a su sobrino. Nunca serían muy cercanos, pero podían tolerarse y tratarse amablemente. Vernon vio que Harry jamás dañaría a su familia y que no dependía de la magia como otros, así que cedió. Dudley y Harry se había convertido en primos cercanos, incluso amigos. Crecer juntos les serviría para tener un lazo importante.
Petunia fue una historia diferente. Ella se dio cuenta de que había actuado muy mal con Harry y haber sido perdonada le demostraba que su sobrino tenía un corazón muy grande y generoso. Ayudó mucho que Harry fuese casi idéntico a su padre. El problema de Petunia era Lily, no James. Como James no tenía familia, había procurado siempre estar en buenos términos con Petunia para que Harry tuviese a alguien más de su familia, no quería que su hijo se quedara solo en el mundo. Petunia lo sabía y por eso se hizo cargo de Harry cuando Voldemort los atacó en Halloween.
Petunia aceptó ayudar a Harry con lo de su ahijado. Entre visitas, Harry fue aprendiendo cosas y la relación entre tía y sobrino mejoró mucho. Ahora eran muy cercanos.
Secretamente, Petunia no se sorprendía que eligieran a su sobrino como padrino.
James sabía de encantamientos para calentar, limpiar y otras cosas más. Le había contado a Harry que había enloquecido cuando Lily le dijo que estaba embarazada de él. Había tragado libros, preguntado y comprado cosas. Como era uno de los mejores en Transformaciones, había podido disfrazarse para ir al mundo muggle y nutrirse de toda la información que podía sobre bebés.
Harry le había preguntado por qué no se disfrazaron en lugar de esconderse de Voldemort. Su respuesta había sido:
- No queríamos correr riesgos contigo. Hicimos uno de los rituales Potter para saber cuán poderoso ya era tu núcleo como feto y cuando supimos cuánto, decidimos no correr riesgos. Siempre fuiste más poderoso del bebé promedio. Tu primera pieza de magia accidental la hiciste a los cuatro meses con un oso de peluche.
Harry, después de eso, entendió por qué su padre no se sorprendió cuando le habló de su primer lanzamiento patronus y la magia accidental antes de saber de Hogwarts. James siempre supo que su hijo era más poderoso que un mago promedio.
Cuando Harry parecía melancólico, James le sugirió ir con Teddy a tomar aire fresco. De sus andadas como ciervo, conocía La Push. Había pasado mucho tiempo allí para evitar las cacerías de los Cullen. Se había dado cuenta de que ninguno de ellos entraba jamás a esa reserva, así que sabía que Harry podría ir allí sin que lo molesten. Cuando Harry decidió hacerle caso, le armó cosas para Teddy.
Harry sentía una gran oleada de amor por su padre mientras veía a Teddy. James se había autoproclamado el padre del grupo. Cuidaba de Teddy, de Ron y de él. Decía que lo ayudaría con Teddy porque sabía que no estaba preparado; veía por Ron porque el padre de éste estaba del otro lado del océano; estaba siempre pendiente de Harry porque seguía siendo su niño, aunque ya fuera adulto.
Habían hecho arreglos en la casa para Teddy y Ron.
Le agregaron una habitación a la casa para Teddy, pero tuvieron que cambiar la forma de la casa para que las proporciones sean razonables. El piso superior había dejado la forma rectangular para ser en forma de L. Harry sabía que tenían suerte de que la casa estuviera tan metida en el bosque que nadie se daría cuenta.
En cuanto a defensas, la casa estaba aún más protegida. Habían sumado runas (idea de "James") y más protecciones. Ya no se podría aparecer en la casa. El único punto de aparición permitido era el armario bajo las escaleras, pero no pasaría desapercibido. Harry lo había encantado para que se escuchara el sonido de campanas y lo dejarían bajo llave.
Sabían que no había ninguna guerra, pero no querían ningún peligro. Los tres eran veteranos de guerra y ahora querían descansar, pero sabían que no podrían mucho.
Había vampiros en Seattle.
Con respecto a otros temas, James había reactivado algunas inversiones de los Potter en Estados Unidos. Si preguntaban, él diría que había estado en coma.
Por su parte, Harry había enviado su carta de renuncia al hospital y el director (que no era Carlisle) había aceptado.
Cualquiera podría pensar que renunciar era algo extremo y quizás sí lo era, pero Harry ya estaba muy cansado de que se metiera en su vida. Estaba cansado de luchar, de la guerra, de sufrir, de que quisieran saber de su vida. Era cierto que en Forks no había guerra ni lucha ni sufrimiento, pero había mucho chisme y entrometido. Una de las razones por las que decidió mudarse al bosque fue porque sabía que habría chisme sobre él. Forks era un pueblo con habitantes de mente más abierta que Privet Drive, pero era tan pequeño y se conocían tanto todos que era muy difícil que él pasara desapercibido y no se hablara de él. Había creído que se podía ahorrar esa molestia si se iba a vivir al bosque, pero al parecer, era insuficiente. Bella Swan y los Cullen igualmente se pusieron a investigarlo.
No tenía planes de volver a trabajar. Ni James ni Ron intentaron detenerlo. James había asegurado que no necesitarían trabajar porque las inversiones en Estados Unidos se habían reactivado y Ron decidió ir él de compras al pueblo. Su amigo sabía que Harry necesitaba pasar tiempo con su padre y su ahijado.
Estarían bien.
De pronto, Harry oyó un ruido a metros de distancia. Rápidamente, echó encantamientos para que no pudieran a detectarlo ni a él ni a Teddy. Justo a tiempo.
Unos muchachos corpulentos, musculosos y morenos fueron acercándose a la playa. Eran cuatro. Nunca los había visto a tres de ellos, pero reconoció a uno.
Jacob Black.
Él y otro más tenían el entrecejo fruncidos. Parecían molestos. Los otros dos se veían normales, algo relajados. Harry vio que discutían. Lamentaba el que no se acercaran un poco más a él, pero no se iba a mover hacia ellos.
Como si el cielo lo escuchase, se acercaron más y entonces sí pudo escuchar algo.
- Eres un idiota. Si hubieras estado en buenos términos con Bella, sabríamos más.
- No es mi culpa que despareciera, Sam. Además… ¿por qué te importa?
- Porque es algo.
- ¿Y qué? Ni siquiera vive por aquí –dijo otro de los muchachos, encogiéndose de hombros.
- ¡Ya déjalo, Sam, no le ha hecho nada a nadie de La Push! –dijo el cuarto muchacho.
- Tienes que tranquilizarte. ¡Es sólo un humano!
Sam iba a protestar, pero no llegó a decir nada.
- Estuvo aquí –dijo de repente.
- ¿Y qué?
Sam ya parecía prepararse para decir algo más, pero Black parecía haber tenido suficiente.
- Déjalo en paz o hablaré con mi padre. Sam, Potter sólo es un humano. Nuestra tarea es proteger de vampiros, no de humanos. O lo dejas en paz o hablaré con mi padre para que te suspendan.
Harry se molestó.
Primero los Cullen ¿y ahora ese tipo? ¿Por qué demonios no lo dejaban en paz?
Lo único que lo frenó de irse encima del tal Sam fue Teddy. No se arriesgaría con su ahijado ahí.
Había creído que estaría bien en La Push, pero era evidente que ya no. Entonces, se conformaría con el río que pasaba por su casa y por la casa de los Cullen.
***CAMBIO DE ESCENA***
El ambiente en la casa Cullen era un poco tenso, había nervios.
Con el permiso de Charlie, se habían llevado a Bella a pasar el fin de semana con ellos, así que estaban todos en la sala
Carlisle había vuelto del hospital con no buenas noticias para todos.
Harry había renunciado a su puesto de enfermero en el hospital.
No había que ser un genio para saber que ellos eran culpables de eso.
Los más afectados eran Bella y Edward. Bella se sentía muy culpable por haber investigado a su amigo cuando éste había confiado en ella y Edward detestaba que Bella no estuviera contenta. Edward la quería siempre contenta y tranquila, pero verla así lo hacía sentir mal.
La pareja estaba sentada en un sillón. Esme había querido consolar a Bella, pero Edward quería ese lugar para él solo.
Sí, Jasper les había dicho que dejaran de investigar a Harry, pero era evidente que el daño ya estaba hecho y que el joven Potter estaba tan molesto que hasta renunció a su trabajo.
Por Alice sabían que Harry había vuelto a Forks y acompañado. La vidente vampireza lo había visto en su casa con un hombre años mayor que él e idéntico a él, un bebé y un joven pelirrojo de su misma edad. Por su aspecto, Edward dedujo que sería un amigo de Harry. Del pequeño no sabían nada, como tampoco del hombre… aunque Edward sospechaba que el señor era un familiar. Bella había estado sola cuando conoció a los amigos de Harry, pero había mencionado que el amigo era pelirrojo, así que se guiaban con eso. Harry, el pelirrojo y el señor habían hecho cambios en la casa que él no supo comprender. Supusieron que era magia empleándose. Harry había instalado una computadora y otros aparatos usando la electricidad de la casa, eso sí.
Bella tuvo la sensación de que esa casa era una mezcla discreta de magia con no no-magia. Harry, evidentemente, era muy discreto.
Alice también había visto a Harry ir a La Push con el bebé y volver visiblemente cabreado.
Alice podía ver a Harry, incluso un poco mejor que a Bella. Tenían la teoría de que se podría deber al hecho de que Harry no parecía tomar decisiones precipitadas muy seguido. Parecía un poco más cuidadoso que bella y ahora aún más. Esme creía que Harry no querría correr riesgos con el bebé. No comprendían de dónde había salido ese bebé, estaban seguros de que Harry no tenía hijos. Esme y Rosalie mostraban deseo de ver al bebé, pero sabían que Harry no lo permitiría. Él no las conocía como para confiar en ellas y ellos habían metido la pata con él.
Siendo sinceros consigo mismos, el aquelarre Cullen nunca se había visto en una situación así.
Isabella Swan era el único ser humano con el que realmente habían tenido contacto. Ni Jencks ni los habitantes de Forks contaban, el contacto con ellos era estrictamente necesario y punto. Bella sería, en un futuro, una Cullen plena. Bella nunca había tenido algo importante para ocultar. Ella no ocultaba nada de ellos.
Harry Potter era una historia muy diferente a todos los demás humanos mencionados. Trabajaba subordinado a Carlisle y era amigo de Bella. Estaba medio vinculado a la familia Cullen por ser amigo de Bella. Los Cullen sentían interés por todo lo asociado a Bella. El joven Potter había sido muy reservado, tan celoso de su privacidad como ellos. Tenía tanto secretismo como ellos. Y era un joven humano de menos de 20 años.
Por no poder controlarse con él, ahora no sabían cómo traerlo de regreso.
Edward se dio cuenta de que Jasper no hacía nada para suavizar el ambiente.
Cuando el vampiro rubio sintió su mirada en él, lo miró con una ceja arqueada.
No pueden esperar que todo el mundo se tome bien que indaguen en su vida. Hay límites.
Edward no pudo evitar ver cierto distanciamiento entre Jasper y Alice. Mientras que Alice compartía preocupación y esperaba que Jasper se acercara a ella, Jasper no hacía nada para participar y se quedaba viendo por un ventanal hacia el exterior, con los brazos cruzados.
Cuando la conversación terminó, casi todos se dispersaron.
Edward se llevó a Bella a su habitación. Carlisle se fue a su estudio y Esme fue a buscar un cuadro que había restaurado para su compañero. Rosalie se puso a ver revistas de autos mientras Emmett jugaba, en la sala.
Cuando Alice no pudo más, fue a buscar la compañía de Jasper, pero éste huyó al bosque corriendo todo lo rápido que pudo. Cuando Alice estaba por seguirlo, Edward la frenó.
- No, Alice, déjalo solo.
- Pero…
- No.
***CAMBIO DE ESCENA***
Jasper corría y corría. No tenía un rumbo en mente. No tenía nada planeado. Corría porque se sentía enojado con todos.
No quería hacerle daño a ninguno de los demás, pero sabía que igual estaba hiriendo a Alice. No podía evitarlo. Todos habían puesto a investigar a Harry como si tuvieran derecho y no era así.
Jasper sabía que Harry quedaría muy ofendido.
Oh… él sí que sabía quién era el señor que viajaba con Harry, pero no les diría a los demás.
Era James Potter. El padre, supuestamente, fallecido de Harry. Los demás creían que estaba muerto y Jasper no quería saber cómo es que seguía vivo el hombre, pero no revelaría esa información.
De pronto, sintió un aroma ya conocido y emociones ajenas.
Se detuvo repentinamente y buscó al dueño del aroma.
Harry estaba sentado en un tronco, solo.
Fue entonces que Jasper se dio cuenta dónde estaba. Sin haberlo pensado, había ido corriendo al terreno de Harry. Se acercó a él sabiendo que el joven no lo repelería.
- ¿Puedo? –le preguntó señalando un lugar a su lado.
Harry lo miró un largo momento, pero asintió.
Jasper lo sintió preocupado, desconfiado y algo molesto.
- ¿Qué te ocurre? –le preguntó sin más rodeos.
Harry suspiró larga y profundamente.
- Me fui de Inglaterra para tener tranquilidad y privacidad. Vengo a un pueblo que parece poder darme tranquilidad y logro a privacidad en el bosque. Y ahora descubro que no tendré privacidad porque una familia puso interés en mí y, por otro lado, un muchacho en una playa quiere saber de mí.
Jasper entendió el cabreo de las visiones de Alice.
- ¿Cómo se llama él?
- Sam.
Jasper frunció el ceño.
Los licántropos de La Push, su líder. Tendría que hablar con Carlisle.
Los pensamientos de Jasper se detuvieron.
Carlisle no, no podría hacer nada. Mejor sería que lo arreglara él mismo.
Jasper entendía el hastío de Harry. Eran ambos veteranos de guerra, así que se entendían. Harry había venido a buscar descanso, así como él lo había buscado lejos de María y sus neófitos.
Se sentaron en silencio un largo momento. Sólo se escuchaban los sonidos del bosque, la respiración de ambos y el pulso de Harry.
Jasper sabía que los latidos tranquilos de Harry no reflejaban sus emociones. El joven mago se sentía triste y algo cansado. No necesitaba tener el don de Edward para entenderlo.
Aunque Jasper procuraba no mostrarse a los demás Cullen, sabía que en Harry encontraría un compañero. Ambos habían pasado años luchando con distintos enemigos, recibiendo atención externa e interna, como también habían debido ser fuertes. La pesada carga del liderazgo no era para cualquiera. Carlisle sí era el líder del clan Cullen, pero nunca había empuñado ese título en un combate. Los Cullen no peleaban.
Este último pensamiento le hizo fruncir el ceño.
No necesitaba a Carlisle para resolver todos los problemas que se encontraba.
Sabiendo que Alice estaría espiando su futuro, no hizo planes. Trató de no pensar en ningún plan importante que se asociara con Harry.
A veces, era problemático vivir en el clan Cullen. Entre los dones de Alice, Edward y las habilidades vampíricas, tener privacidad era muy difícil.
Miró de reojo a Harry. Tenía una mirada ausente, como si estuviese ensimismado en sus pensamientos. Jasper, prácticamente, podía leerlos.
¿Por qué me pasa a mí?
Jasper suspiró larga y profundamente.
- ¿Volverás a trabajar al hospital?
Harry lo miró a los ojos, tomándose un minuto para analizarlo.
- No.
Jasper se lo pensó y habló.
- Sé lo que es no tener privacidad. Siempre ser observado, ser foco de atención., que te critiquen y te juzguen.
- ¿Alguna vez fuiste famoso?
El vampiro frunció el ceño.
- No.
Harry sonrió tristemente y suspiró antes de hablar.
- El mundo mágico es caprichoso, peor que el no mágico… o, como los magos lo llamamos, muggle. El mundo muggle avanza y no pone su atención en unas pocas personas solamente. El mundo mágico sí. En mis siete años en el mundo mágico fui amado y odiado, aclamado e insultado. Todo lo que pasaba en mi vida era tema de interés. Sólo había cuatro figuras de interés: el ministro de magia, Voldemort, Dumbledore y yo. Tenía sólo once años cuando me di cuenta que todos me observaban. Amor u odio, siempre. Siempre odié ser famoso, ¿sabes? Tener amigos reales era muy difícil. Sólo unos pocos me veían sin la maldita fama. Sólo algunos sabían que no estaba bien cuando decía que estaba bien. Muy pocos sabían cómo era mi vida en los veranos fuera de Hogwarts. Se fijaban en mí más que en los demás. Escribieron muchos libros hablando de mí, pero ninguno de esos autores jamás me preguntó nada. Sólo eran conjeturas que nunca llegaron a nada real. ¡Ni siquiera sé qué dicen sus libros! Ha sido así desde que me quedé huérfano al año y medio.
Poco tiempo después de ganar la guerra, contraté un abogado para que me ayudara con muchas cosas legales. Se sacaron de la venta todos esos libros cuyos autores se negaron a pagar por usarme, tuvieron que pagar multas por eso y se etiquetaron esos libros como no válidos. Uno de mis profesores me contactó con uno de sus ex alumnos para escribir mi biografía, no firmé ningún autógrafo, pero puso fin a otros libros. Supe que ese libro autorizado por mí fue un golpe duro para la gente. Mi mejor amiga decía que la gente ahora sabría el daño que habían hecho por creer cualquier cosa y dejarse llevar por rumores que no tenían ninguna validez.
Harry soltó una pequeña risita nada alegre, incluso amarga.
- Ésa era mi idea, ¿sabes? Quería que vieran que yo era tan humano como ellos, que tenía sentimientos y que me había herido mucho. Nunca me gustó la fama, pero sabía que publicar mi biografía era la única forma de expresarme. Aprendí esa lección en mi quinto año, cuando publicaron una entrevista que di. En aquel entonces, había sido idea de mi amiga. El libro fue idea mía. Mi profesor y el escritor estuvieron felices con mi decisión. Mientras la gente digería mi historia publicada, yo ponía orden en mi vida. Estaban tan ocupados leyéndome que nadie se enteró de la existencia de mi ahijado, el hijo de un licántropo. Fue uno de mis mejores planes.
Jasper le dio crédito. Usó su fama para mostrarle a la gente el daño que le hizo y ocultar la existencia de un bebé que, aparentemente, podría haber llamado la atención.
- ¿Y su abuela?
Jasper y Harry sabían que podían hablar y entenderse. Harry no parecía tener problema con que Jasper supiera de él, pero sí que los demás supieran. Jasper no entendía por qué esa distinción, pero creía que recibiría su respuesta en algún momento.
- Andrómeda ha cambiado. Perder a casi toda su familia por la guerra estuvo al borde de romperla. Por culpa de Voldemort, prácticamente toda su familia fue asesinada. Sus primos, su hija, su esposo. Una de sus hermanas fue asesinada peleando contra una madre furiosa y la otra estará en prisión por algunos años. Su único sobrino fue condenado a varios años de prisión. Sólo retuvo a Teddy el tiempo suficiente para que pudiera hacerme cargo de él.
Mi padrino formaba parte de la familia Black, uno de los linajes más antiguos de la aristocracia mágica británica. Tenía un hermano menor y tres primas, las tres casadas y dos de ellas con un hijo cada una. El hermano de mi padrino murió antes de que yo naciera, creo. Luego asesinaron a mi padrino, antes de mi decimosexto cumpleaños. Luego mataron al marido de Andrómeda. Meses después, siguieron su yerno, su hija y una de sus hermanas. El verano siguiente de terminar la guerra, los cuñados fueron sentenciados a muerte. La otra hermana se salvó, pero pasará algunos años en prisión. El sobrino pasará algunos años en prisión también.
Andrómeda no se siente capaz de soportar todo, casi toda su familia acabó entre la muerte y la prisión. No se cree capaz de criar a su nieto así como está y empeorará.
Jasper suspiró con finalidad.
- Morirá.
- Sí.
Se quedaron en silencio otra vez. Pasados unos minutos, Jasper cayó en la cuenta de algo.
No estaba nada sediento.
Estaba sentado al lado de un humano y no sentía nada de sed.
Sin previo aviso, Harry dijo algo muy inesperado para él.
- Maté un vampiro.
