CAPÍTULO III "NUEVAS REGLAS"

Hogwarts. Dirección.

La profesora McGonagall entra a la dirección, seguida por Albus y Scorpius. Ahí esperan Harry y Draco. Adentro también están Hermione y Ron, que están en una esquina con Rose.

MCGONAGALL

¿Cuántas sorpresas más me van a seguir dando este par? Pareciera que, al igual que ciertas personas que conozco, no pueden permanecer mucho tiempo alejados de los problemas.

Harry y Draco miran a sus hijos.

MCGONAGALL

De cualquier forma, parece que, como la señorita Granger-Weasley ha corroborado, se trató más de un impulso de estupidez que de un acto premeditado. Draco, me parece que lo más prudente es restringir a Scorpius el uso de su varita, al menos por un tiempo. Así que, señor Malfoy, a partir de ahora tiene prohibido portar su varita fuera del horario de clases. Además, tendrá que disculparse en forma con la señorita Granger-Weasley y sus padres. Me parece que es justo que le descuente a la casa de Slytherin 50 puntos.

SCORPIUS (tragando saliva)

Sí, profesora.

MCGONAGALL

En cuanto a usted, señor Potter… Me parece que su único crimen fue tratar proteger al señor Malfoy. Me parece que 15 puntos menos serán suficientes.

HARRY

Profesora, si me permite… Yo no me opondría a un castigo más severo.

Albus mira con reproche a Harry, pero no dice nada.

MCCGONAGALL

Bueno, creo que puedo ponerlo en detención por lo que queda del curso.

ALBUS (en un susurro)

Gracias, papá.

Harry le da una pequeña patada en la pierna a Albus.

MCGONAGALL

De cualquier manera, Draco, te tengo que pedir que hables con Scorpius antes de que te vayas, y te sugeriría que estén en comunicación constante por lechuza. Eso es todo.

DRACO (severo)

Cuente con ello, profesora.

RON

Ejem…

MCGONAGALL

¡Claro, por supuesto! Señor Malfoy, ¿algo qué decir al respecto de lo que pasó en el salón de Adivinaciones?

Scorpius está confundido y sumamente apenado. No sabe exactamente qué decir, y tener de frente a Hermione Granger, que lo mira con expectación, no ayuda en nada a sus nervios. Scorpius mira a Albus, que también se mira petrificado. Ninguno de los dos sabe con exactitud cuánto contar, ni lo que espera la directora. Ambos se ruborizan.

SCORPIUS

Yo…

MCGONAGALL

Respecto a la señorita Granger-Weasley…

Scorpius y Albus suspiran aliviados. Scorpius habla un poco más seguro.

SCORPIUS

Yo… Yo fui quien lanzó el Desmaius contra Rose. Estaba… Estaba tratando de practicar el hechizo cuando ella entró al salón. Admito que fue algo estúpido de mi parte…

HERMIONE (autoritaria)

¿Y qué más?

SCORPIUS

Lo siento. Me disculpo ante Rose, y ante ustedes, señora Ministra, señor Weasley.

Scorpius desvía la mirada. Draco le da una palmada en la cabeza un tanto brusca, que recuerda a los gestos que Lucius solía tener con él. A pesar de avergonzarse por la situación en general, él realmente quiere hablar con Scorpius.

Para sorpresa de todos, Albus da un paso al frente. No está dispuesto a dejar pasar a Scorpius por eso solo.

ALBUS (con cierto esfuerzo, pero sin mucha sinceridad)

También dile a Polly y a los demás que lo siento, Rose.

ROSE (intrigada)

¿Por qué…? Sabes qué, no preguntaré. Está bien.

MCGONAGALL

Bien, ya pueden retirarse. Esta ha sido una tarde larga. Señor Malfoy, su varita.

Scorpius le entrega su varita a la profesora McGonagall, y sale de la dirección junto con su padre.

Hogwarts. Pasillo fuera de la dirección.

Draco mira con reproche a su hijo, un tanto atónito, sin saber claramente qué decir. Scorpius solo se encoge ante la mirada de su padre.

DRACO

Aquí vamos de nuevo…

SCORPIUS

Papá, yo…

DRACO

Ya me imagino cuánto habrá disfrutado ese Weasley esa disculpa… Qué ridículo.

SCORPIUS

Yo solo quería…

DRACO (subiendo el tono paulatinamente)

No intentes remediarlo.

Draco mira la cara acongojada de su hijo, reflexionando sobre sus últimas palabras. Pese a todo, él no le debe eso. Logra empatizar con él y, para sorpresa de Scorpius, lo abraza. Scorpius se termina de quebrar. Probablemente es la tensión acumulada de todo el día.

DRACO

Tu madre sabría qué decir…

Draco se separa de su hijo, y lo mira a los ojos, aún algo enfadado.

DRACO

Escucha. No estoy molesto contigo por lo que pasó. Pero tienes que entenderme. Después de lo que pasó hace unos meses, me es imposible no preocuparme por ti cada vez que me llaman de la escuela. Ya casi te pierdo una vez…

Draco sostiene la mirada en el infinito un momento. Scorpius no analiza muy bien sus siguientes palabras, pero realmente se arrepiente de haber preocupado a su padre.

SCORPIUS (en un chillido)

Te prometo que lo haré mejor la próxima vez, papá.

DRACO (un poco más calmado)

¿Hacer qué? ¿Mejores travesuras? Por ahora, será mejor que me vaya. Seguiremos hablando por lechuza.

Draco le da otro abrazo a su hijo, y se marcha. En ese momento, salen también Harry, Albus, Rose, Hermione y Ron.

HARRY (a Albus)

Ya estarás contento…

RON (mirando a Harry, y apresurando a Rose)

Vamos, Rosie. Deben querer estar solos…

Rose se acerca a Albus, quien mantiene cierta distancia de su padre.

ROSE (a Albus, por lo bajo)

No voy a decir nada al respecto de lo que ustedes dos estaban haciendo en el salón… De cualquier forma, hablamos luego.

Albus se ruboriza y se prepara para responderle a su prima, pero ella ya se ha vuelto a acercar a sus padres.

HERMIONE

Bueno, hija, se me hace tarde. ¿Vas a estar bien?

ROSE

¡Claro, mamá! ¡Puedo cuidarme sola!

HERMIONE (sonriéndole a Rose, pero viendo a Albus con inquietud)

Está bien, confiaré en ello. Tengo que irme ya, ¡no por ser la Ministra de Magia puedo tomarme todas las libertades que quiera!

RON

¡Y yo dejé unas cosas en el horno!

Ron y Hermione se van, y Rose se aleja con ellos.

Harry mira a su hijo, y se agacha un poco hacia él.

HARRY

Bueno, Albus… Hay más preguntas que respuestas…

ALBUS (tratando de alejarse)

¿Te importa si lo dejamos para otro día?

HARRY (suspirando)

Parece que siempre encuentras maneras nuevas de preocuparnos… ¿Hiciste magia accidental? Eso decía la nota de la profesora McGonagall…

ALBUS

Escucha, papá, no pasó nada. Ya oíste a Scorpius. Ya oíste a Rose. Ya oíste a McGonagall. Nadie resultó lastimado de gravedad, y… Y ellos nos estaban molestando.

HARRY

Es solo que me siento un poco impotente…

ALBUS

Papá, estoy bien. Estaré bien. Lo he estado hasta ahora. Solo confía en mí, ¿sí? Ya hablaremos de esto después, ahora quiero descansar; ha sido un día bastante largo. Salúdame a mamá. Ya puedo oír su vociferador zumbándome en el oído mañana.

HARRY (tratando de no presionar)

¡Te lo tienes merecido! ¡Eres el que más canas nos ha sacado!

ALBUS (alejándose, pero sonriendo)

¡Aún no descartes a Lily! ¡Tiene potencial!

Albus se aleja. La profesora McGonagall sale de su oficina, encontrándose con Harry.

MCGONAGALL

¿Y bien? ¿Pudiste hablar con él?

HARRY

Es terco, soberbio, y cree que debemos perdonarle todo…

MCGONAGALL (con aplomo)

Todo un Potter.

HARRY (llevándose la mano a la cabeza)

Solo quisiera… un poco más de sinceridad de su parte.

MCGONAGALL

Probablemente todavía no puede bajarte de tu pedestal. Solo dale tiempo. Sabes tan bien como yo que es un buen chico. Tienes que tratar de aproximarte a él más sutilmente, seguro se dará cuenta…

HARRY

¿Sutilmente? Profesora… ¿Usted sabe algo más?

MCGONAGALL (en un leve tosido)

Sé que ya es hora de que te vayas. Adiós, Harry.

Harry mira a McGonagall con suspicacia mientras se pone su túnica. Se marcha sin decir nada más, y la directora vuelve a entrar a su oficina.

Hogwarts. Sala común de Slytherin.

Tras despedir a sus padres, Albus y Scorpius se reencuentran en la entrada de la sala común de Slytherin. Tras decir la contraseña, entran, encontrándola aparentemente vacía.

SCORPIUS

Esto va a ser una pesadilla, ¿cierto?

ALBUS

Sin duda. Pero nos hemos enfrentado a cosas peores… De cualquier forma, ¿dónde estarán todos?

SCORPIUS (a nadie en particular)

¡Venimos en son de paz!

En ese momento, un grupo de Slytherins, compañeros de Albus y Scorpius, aparece. Lentamente, los acorralan en un rincón.

ANTONIA MEADOWES

¡75 puntos! ¡En un parpadeo, perdimos 75 puntos! ¡Ustedes dos son increíbles!

ATHENEA DOHERTY

Y todo porque no pudieron aceptar su responsabilidad cuando debían… No les interesa la casa en lo más mínimo, ¿verdad?

DOMINICK PAYNE

Tranquilos, podemos resolver esto de forma civilizada.

Albus y Scorpius retroceden justo un punto justo debajo de un balde cuidadosamente alineado. Dominick saca su varita y apunta al balde, que se vuelca derramando sobre Albus y Scorpius una poción viscosa de color rosa. Ellos quedan cubiertos de pies a cabeza de esta sustancia. Las niñas ríen tenuemente.

DOMINICK PAYNE

Creo que estamos a mano. Aunque debo admitir que el que también les tiñera el cabello de rosa es un detalle con que no contábamos.

Albus y Scorpius se sacuden. Tate Baker saca una cámara y toma una fotografía.

SCORPIUS

¿¡Eso fue todo!? Honestamente, esperaba algo peor…

TATE BAKER (sacudiendo la foto)

Sus amiguitos de Gryffindor harán el resto… A Polly le encantará esto.

Albus y Scorpius tragan saliva. Ambos destacan fuertemente entre el resplandor verdoso de las mazmorras.

ATHENEA DOHERTY (entre risas)

¡Pero si ese color les queda tan bien! ¡Ya quiero que todo el colegio los vea!

SCORPIUS

¡Al menos nos queda mejor de lo que le quedaría a cualquiera de ustedes!

El balde de la poción termina de caer, golpeando a Scorpius en la cabeza, sin hacerle mucho daño, pero provocando risas entre sus compañeros. Albus arrastra a Scorpius hacia el dormitorio, dejando a sus compañeros todavía riendo en el vestíbulo. Sin embargo, cuando entran, suspiran de alivio. La poción fue una respuesta justa y, hasta cierto punto, merecida. Ambos saben que toda la situación pudo terminar mucho peor. Por primera vez desde que terminó la clase de adivinaciones, se relajan un poco.

ALBUS (sonriéndole a Scorpius)

¡Vaya día! ¡Estoy muerto!

SCORPIUS (devolviéndole la sonrisa)

¡No tienes que mencionarlo! Pero presiento que esto apenas empieza…

ALBUS

Supongo que ya nos preocuparemos por eso después…

Albus y Scorpius se quitan la túnica, se limpian con un hechizo, y se meten a sus respectivas camas. En efecto, el rosa del pelo no desaparece. Sin embargo, y pese a todo el escándalo del día, ambos se duermen con una sonrisa.