Sigo con mi pobre excusa :'v

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No todo son arcoiris y mariposas

Había llegado el día, Shinobu "conocería" a su futuro esposo. En realidad, ya había escuchado algunos rumores acerca de él, gracias al poco trato que había tenido con algunos trabajadores de su compañía y a algunos comentarios aleatorios de Kanae.

Kanae.

Shinobu tragó con dificultad de solo pensar en lo difícil que sería engañar por completo a su hermana, la conocía como la palma de su mano. Por si fuera poco, engañar a la aguda visión de Kanao tampoco sería fácil. Así que no solo debía hacer que ese pelele la aceptara, sino que también debía convencerlo para que le ayudara en la farsa que se proponía representar.

Estaba nerviosa y esa importante gente de negocios se estaba tomando su tiempo para llegar, Shinobu sentía que era una demostración de la gran caridad que hacían al concederles un segundo de su tiempo. La única pregunta que podía hacerse para distraerse de los nervios, el enojo y la frustración era: ¿Qué tan perdedor debes ser para que tus padres crean que comprándote una esposa aseguran en algo tu vida? El tipo al parecer era lo bastante problemático para necesitar una vigilancia constante y esa era la única razón por la que esos importantes señores decidieron hacer semejante trato con una compañía en declive como la de su familia.

Después de lo que le pareció una eternidad, la puerta finalmente se abrió, y Shinobu apenas pudo contener un respingo. Su tía le dio un discreto pellizco para recordarle que debía bajar la cabeza cuando los honorables señores entraron a la habitación seguidos de su hijo y varios guardaespaldas. Debían mostrarse sumisos y aceptar cualquier cosa que les dijeran.

Que frustrante.

– ¡Oh! ¡Madre, diles que levanten la cabeza! Quiero ver a mi linda prometida~ ¿Cómo dijeron que se llamaba? – la voz masculina que resonó primero en la estancia era claramente mayor que Shinobu, y, sin embargo, ella pensó que su tono era tan juguetón e infantil como el de un niño pequeño.

– ¡Douma! Cállate un momento, primero son los saludos y luego las negociaciones – el regaño provino del padre, aunque no fue tan firme como a Shinobu le habría gustado.

– ¡Pero no hay nada que negociar! Si no me gusta ella, me iré, y si me voy no hay trato ¿no? Básicamente, lo más importante aquí es que yo dé el visto bueno.

El padre de Douma empezó a reñirle mientras sus "invitados" mantenían la cabeza baja, la madre aparentemente se limitaba a observar la estancia. Shinobu apretaba los puños ocultos bajo las mangas de su kimono. Su futuro esposo era completamente consciente del trato, al igual que ella. Si lo pensaba, era lo justo, nadie poseía ventajas sobre nadie… o así se supone que debería ser, en realidad era evidente que, más que nada, él estaba consciente del peso de su dinero en esa "negociación".

Repentinamente, Douma tomó su mentón y la hizo levantar el rostro. Por un momento le impresionaron los ojos color arcoíris del hombre, había algo en ellos además de la coloración que le pareció extraño… hasta que la repasaron con una mirada lasciva.

– Bueno, su cara es bastante linda, y no tengo problema con que sea más joven – asintió – igualmente me parece que ya está bien desarrollada, aunque se vea pequeña – esbozó una sonrisa acorde a su mirada al repasar la suave curvatura que formaban sus pechos cubiertos por la pesada tela del kimono.

Shinobu no pudo más que centrarse en dominar sus ganas de borrarle esa sonrisa de un golpe, luego pensó en Kanae siendo sometida a ese mismo escrutinio, y la extraña mezcla de rabia y alivio que sintió le dio la fuerza suficiente para esbozar una sonrisa serena y dulcificar su tono de voz. Empezaba su representación de la perfecta doncella.

– Me halaga muchísimo que Douma-sama pueda encontrar atractivo en alguien como yo – consiguió decir, aunque sentía la bilis subir por su garganta con cada palabra. Douma soltó su mentón al tiempo que ensanchaba su sonrisa.

– ¡Tienes una voz muy bonita también! Eh…

– Shinobu, Shinobu Kochou.

– Ah sí, Shinobu-chan – Douma rio mientras extendía una mano para acariciarle la garganta, mostró una sonrisa torcida – como te decía, tienes una voz muy bonita, seguro suena aún mejor cuando estés g-

– ¡Douma! – otra reprimenda, esta vez de la madre, Shinobu la agradeció desde el fondo de su corazón.

No recordaría gran cosa del resto de la reunión. Los padres de Douma les preguntaron a sus tíos en detalle sobre la compañía y sobre Shinobu. Ella trataba de prestarles atención, pero el rubio no dejaba de hacerle preguntas, presumir con aparente aburrimiento sus últimas y costosas adquisiciones y tocarla. Fuera el rostro, el cabello, las muñecas, el cuello, al parecer Douma no era capaz de mantener las manos quietas. En más de una ocasión, sus padres le llamaron la atención. Shinobu estaba casi segura que de no ser por ellos, habría tenido el descaro de manosearla ahí mismo sin importar quien estuviera presente. Gracias a eso, limitarse a responder las preguntas y soltar risitas tontas se tornaba cada vez más difícil. Finalmente, su prometido recibió un mensaje en su teléfono.

– Ah, debo irme – dijo levantándose de repente.

– ¡Douma! Es grosero irte cuando tu padre aún está hablando – lo regañó su madre.

– Está bien, mi mariposita me perdonará ¿verdad? – Shinobu parpadeó, le tomó un momento procesar que se había referido a ella con un "mi" y que probablemente ya había olvidado su nombre. Pensó que sería el último esfuerzo que tendría que hacer por sonreírle ese día.

– Si, estoy consciente de que Douma-sama es un hombre muy ocupado.

– ¿Lo ves, madre? – sonrió triunfal, aunque claramente a su progenitora no le agradaba el comportamiento de ninguno de los dos – ¡ah, sí! Lo olvidaba, traje un regalo para ti – dijo agachándose para volver a acariciarle el rostro – y creo que lo elegí muy bien, eres tan linda que me da miedo que alguien pueda intentar robarte – rio – ¡Entra, nuevo!

Shinobu vio entrar por la puerta a un guardaespaldas más. Antes de tener tiempo para preguntarse de qué podría tratarse el regalo si el hombre no llevaba nada en las manos, se vio atrapada por el azul profundo de sus ojos. Mas tarde pensaría que era extraño como la habían impresionado aún más que los extraños arcoíris de Douma, y concluiría que, quizá el hecho de que no cambiara su expresión o su mirada en ningún momento había evitado que rompiera el hechizo y simplemente siguió atrapada en él.

– Él es… bueno, ya te dirá su nombre, pero será tu guardaespaldas a partir de ahora – anunció alegremente Douma. Shinobu parpadeó tratando de espabilar, quizá había escuchado mal.

– ¿Disculpe? – sus tíos también habían interrumpido sus conversaciones para ver sorprendidos a Douma y al "regalo" alternativamente.

– ¡Si! – rio alegremente mientras volvía a levantarse – es que pensé "si la chica que me están ofreciendo es realmente linda, debería enviar a alguien que evite que me la roben o algo", porque últimamente hay cada loco pervertido – rio – así que lo contraté – Douma interpretó mal el gesto de sorpresa que Shinobu no pudo esconder – no te preocupes, mi padre correrá con sus gastos, incluyendo la estadía y alimentación, creo que será una gran ayuda para tu casa ¡ahora tendrán un refrigerador lleno siempre! ¿no es genial?

El teléfono volvió a sonar y Douma salió sin despedirse, seguido de la mitad de los guardaespaldas que habían entrado a la habitación. Shinobu estaba atónita, no solo por el "regalo", sino también por la idea que su futuro esposo tenía sobre la situación de su hogar y toda su forma de expresarse cuando se refería a alguien que trabajaba para él ¿Qué se creía?

Estaba a punto de explotar. Sus nudillos estaban blancos debido a la fuerza con la que estaba apretando los puños, quería gritar y patalear, terminar con esa farsa de una vez. Estaba segura de que no soportaría a ese tipo.

Su línea de pensamiento fue interrumpida por una voz clara y serena, que resonó en su caótica mente como una sola gota cayendo y limpiando una superficie.

– Ya que el maestro Douma se fue, me presentaré yo mismo – el guardaespaldas estaba frente a ella, con la cabeza baja, pero su voz no expresaba sumisión, era firme – mi nombre es Giyuu Tomioka, a su servicio.

Shinobu apenas fue capaz de responder, le tomó un gran esfuerzo que su voz no sonara temblorosa y su tono fuera considerablemente educado.

– Shinobu Kochou, al parecer estaré a su cuidado a partir de ahora.

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Sip, esto también debía escribirse más rápido y ser cortito XDu ¿Alguien llegó a sorprenderse con la identidad del prometido? Siento que hice spoilers con los títulos y el summary XDu