Quisiera decir que aquí terminan las excusas, pero no :'v
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Tenía algunos problemas consigo misma
Shinobu despertó sintiéndose cansada. Su tía y su futura suegra le habían recomendado citarse con Douma de vez en cuando, para hacer que mantuviera el matrimonio en mente… es decir, para evitar que perdiera por completo el interés en ella. Le pareció una buena idea, así tendría material para el romance que le estaba inventando a sus hermanas.
Miró con desgana el calendario colgado en la pared y soltó un pesado suspiro. El día había llegado. Salió al pasillo, quería prepararse algo que le diera energías, pues le esperaba un largo y pesado día de sonrisas falsas.
Para su sorpresa, encontró a Giyuu en la cocina, nada más verla le sirvió una taza de café.
– Buenos días – murmuró simplemente, con cuidado de no despertar a las demás habitantes de la casa. Shinobu miró la taza con desconfianza un momento, luego decidió tomarla, si tenía suerte, le habría puesto alguna droga que le ayudara a soportar a su prometido.
Giyuu pareció esbozar una ligera sonrisa antes de voltearse para hacerle un par de sándwiches. Shinobu parpadeó confundida, aún sin decir una palabra.
En realidad, aún no estaba segura de cómo debía tratarlo. Giyuu era silencioso pero voluntarioso, aunque a veces su mirada ausente daba la impresión de que tenía la cabeza en las nubes, ayudaba siempre que se le pedía.
No era extraño que tuviera una buena relación con Kanae, pues su hermana estaba predispuesta a ello (aunque Shinobu no podía evitar alarmarse cada vez que lo veía junto a ella, se autoconvencía de que se trataba de su usual instinto de protección hacia su hermana y se prometía a si misma que no se contendría en darle una paliza si se atrevía a dirigirle siquiera una mirada sucia), pero si le sorprendía que hubiera logrado entenderse tan bien con Kanao, quien recientemente le había confesado que el guardaespaldas le agradaba mucho, lo cual era todo un logro, dado lo poco que se atrevía a expresar su hermana pequeña.
Si lo pensaba hasta ahí, no había razones para sentir hostilidad hacia Giyuu Tomioka. Pero Shinobu no olvidaba que trabajaba para Douma, ese simple hecho hacía que le resultara imposible sentirse relajada con su presencia, sin mencionar que también podía delatarla con sus hermanas. Además, no se acostumbraba al hecho de tener cerca siempre a alguien que no conocía de nada y cuya presencia le había sido impuesta ¿Qué tal si era peligroso? ¿O alguna especie de pervertido? ¿Y si en realidad estaba ahí para vigilarla y darle algún tipo de reporte a Douma o a sus padres? ¿Y si hacía algo para sabotearla? Shinobu temía cometer algún tipo de error frente a él, que la reportara y el trato se rompiera, pero tampoco podía meterse de lleno en el papel de doncella porque sus hermanas sospecharían de su comportamiento. La cantidad de estrés que esa situación le estaba generando era indecible.
El sonido de un plato siendo posado cerca de ella sobre la mesa interrumpió su línea de pensamientos. Giyuu se sentó a cierta distancia, viendo hacia la nada.
– ¿Tú no comerás, Tomioka-san? – preguntó, medio curiosa, medio a la defensiva. Su guardaespaldas negó con la cabeza.
– Acababa de comer cuando la escuché levantarse – Shinobu sintió un escalofrío y aferró la taza que tenía en las manos. No creía ser capaz de acostumbrarse nunca a tener a alguien tan pendiente de sus movimientos.
– ¿Ah sí? Pero eso no explica que supieras que necesitaba café – inquirió.
– Por lo que he podido observar, usted toma café cuando quiere mantener su mente relajada, pero despierta… - Giyuu habló sin mirarla directamente ni modificar su expresión estoica, pero Shinobu logró percibir un ápice de duda al final de su frase.
– ¿Y?
– Y hoy usted verá al maestro Douma, así que supongo que está nerviosa – Shinobu soltó una risa sarcástica.
– ¿Por qué habría de estarlo? Sabes la naturaleza de mi relación con él – estaba tratando de ser fuerte y aparentar que no le molestaba estar metida en esa situación, pero el tono de la respuesta de Giyuu encendió una extraña mezcla de ira y curiosidad en ella.
– Precisamente.
– Tomioka-san… - estaba a punto de empezar a gritarle, pero recordó la hora, el lugar y quienes estaban cerca, así que se terminó la taza de café de un trago para contener su lengua y ganar tiempo para tranquilizarse – dime, Tomioka-san, y mírame a los ojos cuando te hablo – el guardaespaldas obedeció, y por un momento Shinobu deseó retractarse, había olvidado lo mucho que la hipnotizaba su mirada. Tomó uno de los sándwiches para tener una excusa para apartar la mirada y romper el hechizo – ¿Qué piensas de mi trato con tu maestro? – preguntó bajando la voz.
– Mi opinión no tiene la menor importancia – fue la respuesta inmediata – lo que haga o deje de hacer el maestro Douma con usted o con quien sea, no es de mi incumbencia.
– Si, claro que no lo es, pero quiero saberlo – insistió esbozando una sonrisa venenosa – seguramente piensas que soy una descarada y una interesada ¿no? – Shinobu mordisqueó el sándwich con rencor desviando la mirada hacia la mesa.
– No conozco todos los detalles, pero hasta donde he observado, no creo que usted lo sea en el mal sentido – Tal respuesta tomo por sorpresa a Shinobu. Lo miró con los ojos muy abiertos y trató de encontrar alguna señal de mentira o burla en sus profundos ojos azules. Pero no lo encontró.
– ¿A qué te refieres exactamente? – consiguió preguntar – dime qué es lo que piensas – Tras una pausa, obtuvo una respuesta.
– Me parece que usted hace esto porque quiere proteger algo importante – Giyuu no modificó su tono plano mientras se levantaba para tomar la taza vacía de Shinobu – y creo que eso la hace una persona admirable – Shinobu creyó ver una ligera sonrisa aparecer en el rostro de su guardaespaldas justo después de sentir sus mejillas calentarse.
Avergonzada, fingió limpiarse algunas migas para cubrir su sonrojo, aunque para su suerte, Giyuu le dio la espalda al dirigirse al fregadero. Luego resopló.
– Seguramente lo dices para quedar bien conmigo, después de todo, parte de tu trabajo debe ser vigilarme ¿no? – preguntó a la defensiva, luego agregó de manera venenosa – además, si todo sale bien, eventualmente seré tu jefa.
Pero en lugar de responderle, Giyuu levantó la cabeza como si tratara de escuchar algo.
– Es mejor que dejemos esta charla y usted se prepare para su día, creo que Kanae-san acaba de levantarse.
Shinobu le dedicó la mirada más mortífera de su repertorio en cuanto mencionó a su hermana. Entendía que tuviera que estar al pendiente de ella, pero ¿era necesario que también acosara a Kanae de esa forma? Menos mal que ya estaba interesada en alguien de su universidad, porque la idea de que pudiera entablar una relación amorosa con ese espía enviado de su "flamante" prometido le revolvía el estómago.
– Por cierto, Kochou-sama, al parecer Douma-sama me concedió un tiempo libre.
Estaban camino a la escuela de Shinobu, el único momento en el que casi podía relajarse estando con él, pues no había ninguna hermana a la que tuviera que ocultarle nada cerca, ni tíos evadiendo ver el recordatorio de lo que habían orillado a hacer a su sobrina, o amigas o compañeros de clase extrañados por ver a ese hombre siguiéndola a todos lados. Además, tampoco tenía que mantenerse en guardia para no ver sus ojos por mucho tiempo, pues Giyuu siempre caminaba unos pasos detrás de ella.
La chica detuvo su andar para voltear y dirigirle una mirada interrogante.
– ¿Y qué periodo abarca ese tiempo libre?
– Al parecer solo debo permanecer con usted hasta su cita de hoy con Douma-sama, tendría que volver a su casa mañana temprano.
Shinobu no pudo evitar chasquear la lengua, por un momento había tenido la esperanza de librarse de la vigilancia de Giyuu al menos un par de días.
– ¿Este no es el tipo de cosas que deberías informar con tiempo? – preguntó a la defensiva.
– Acabo de recibir la información – Giyuu extendió la mano para mostrarle su teléfono. Al parecer había recibido un mensaje del propio Douma donde expresaba "¡Hola! Nuevo-san~, hoy solo debes entregarme a mi pequeña mariposa, quiero divertirme con ella, así que no te necesitaremos. Puedes tomar tiempo libre hasta mañana que volveré a ponerla bajo tu cuidado. Ella aún es estudiante ¿verdad? No dejes que llegue tarde a sus clases por tu culpa."
Un estremecimiento de disgusto sacudió el cuerpo de Shinobu, odiaba la forma en la que Douma se refería a ella. Aunque, a juzgar por lo que había oído, suponía que debía agradecer que aún recordara que tenía una prometida. Irritada, iba a apartar de un manotazo el teléfono, pero se contuvo a último minuto y simplemente bajó la mano de Giyuu. Notó que él se tensaba, así que levantó la vista, le sorprendió ver que luchaba para mantener su cara de póker ¿lo que trataba de esconder era una expresión de preocupación?
– ¿Qué pasa, Tomioka-san? ¿No deberías estar feliz por tener tiempo libre?
– … - Giyuu desvió la mirada, claramente no quería responder.
Shinobu suspiró exasperada y decidió que al menos necesitaba un par de respuestas, ya que no resistiría tanta tensión e incertidumbre. Así que, una vez más se acercó a Giyuu y jaló el cuello de su camisa para tenerlo a su altura.
– Tomioka-san ¿Sabes si Douma… sama está tramando algo? – Giyuu siguió sin dignarse a verla, pero negó con la cabeza. Shinobu frunció el ceño y volvió a tirar del cuello de su camisa – ¿Por qué no me ves a los ojos? – más silencio, cero contacto visual. Shinobu casi visualizó su propia paciencia extinguiéndose – ¡Si no vas a responder, deja de jugar poniendo cara de que algo te preocupa y luego quedándote callado! ¿¡Es esto algún tipo de prueba!? ¿¡Es solo juego!? ¿¡Que intenciones tiene ese tipo!? ¿¡Que papel juegas tú!? ¿¡Estás aquí para espiarme!? – sujetaba tan fuerte la camisa de Giyuu, que sus nudillos empezaban a blanquearse – ¡Necesito saber que esperar de ti!
En cuanto las palabras abandonaron su boca, Shinobu se arrepintió de ellas, pero no podía reprimirse más. Sentía que la incertidumbre la estaba llevando al borde de la locura, y la tensión adicional solo la acercaba más rápido.
Finalmente, Giyuu posó su mirada en ella, pareció estudiar su expresión furiosa y desesperada por largos segundos antes de que su máscara de inexpresividad se rompiera, mostrando preocupación y algo que Shinobu etiquetó como "lástima".
– No apruebo este matrimonio arreglado – el tono de su voz era ligeramente vacilante, Shinobu pensó que él tampoco estaba seguro de cómo tratarla y su furia se desvaneció un poco – además – la miró de la cabeza a los pies, y aunque no fue una mirada ni remotamente parecida a la de Douma, la hizo apretar más los puños para evitar mostrar la inquietud que le provocó – usted es casi una niña, me pregunto porque Ka…
– No te atrevas a insinuar que nee-san debería estar en mi lugar – su susurro fue muy bajo, pero claramente amenazante. Giyuu calló, así que Shinobu cerró los ojos para tratar de calmarse y enfocarse en volver a hacerlo hablar. Tras una corta reflexión, cayó en cuenta de algo – ¿Acabas de responder mi pregunta de más temprano, Tomioka-san? – Giyuu asintió, exasperándola una vez más – necesito que te muevas hacia adelante, responde lo que acabo de preguntarte, Tomioka-san – una vez más Giyuu tardó varios segundos en hablar.
– No tengo idea de que planea el maestro Douma para hoy, no hace mucho que empecé a trabajar con ellos, así que tampoco soy parte del personal de confianza, la única orden que recibí fue protegerla, y es lo que puede esperar de mi – se sostuvieron la mirada durante varios segundos más.
Shinobu concluyó que Giyuu se estaba mostrando firme y absurdamente honesto, incluso llegó a pensar que quería que confiara en él… lo más alarmante era que se sentía tentada a hacerlo.
Lentamente relajó sus puños y soltó su agarre. Notó que algunos transeúntes los veían extrañados y se sintió cohibida de repente.
– Disculpa mi rudeza, Tomioka-san – Giyuu simplemente asintió mientras arreglaba su camisa, había vuelto a tornar su rostro inexpresivo, lo cual la hizo recordar algo más – si no tienes idea de cuáles son las intenciones de Douma… sama…
– Kochou-sama – la interrumpió – disculpe mi atrevimiento pero, llegados a este punto, no creo que tenga la necesidad de presionarse fingiendo frente a mí, como le dije, el trato entre usted y mis maestros no es asunto mío, le di mi opinión antes porque me la pidió pero – la boca de Giyuu se curvó para formar una sonrisa tan etérea, que por un momento Shinobu se preguntó si la estaba alucinando – no haré ningún tipo de reporte acerca de cómo usted se refiere al maestro Douma, así que siéntase libre de llamarlo como le plazca.
– ¿Y si lo llamo "bastardo mimado de mierda"? – la sonrisa desapareció de verdad y en cambio Giyuu expresó su desaprobación hacia su lenguaje a través de su mirada.
– No hay necesidad de hacer un reporte por eso – el hecho de que lo afirmara con tal seriedad aun cuando era evidente que quería reprenderla le sacó una carcajada.
Giyuu pareció confundido y eso la hizo reír más. Rio hasta que le dolió el estómago y una lágrima resbaló por su mejilla, sintiendo como una buena parte de la tensión que había estado acumulando en esas semanas se iba.
Finalmente trató de controlarse, pues empezaba a costarle respirar. Una vez más miró a su guardaespaldas, sonriente y limpiándose la lágrima. Por primera vez le habló de forma genuinamente amigable.
– Está bien, Tomioka-san – él aún se veía aturdido por su repentina risa, así que tuvo que controlarse para no soltar otra carcajada – para no ofenderte me limitaré a llamarlo "Douma", pero a cambio, tú también lo harás, sino seguiré pensando que eres un perro faldero enviado a vigilarme en lugar de protegerme.
– Está bien, Kochou-sama – no parecía ofendido por la comparación, no estaba segura si eso era bueno.
– Y, una cosa más – añadió – aún no me siento tan a gusto contigo para darte permiso de usar mi nombre, pero puedes dejar de usar el "sama" y el trato formal – una vez más, Giyuu mostró esa sonrisa casi imperceptible.
– Como quieras, Kochou.
Shinobu sonrió satisfecha y reanudó su camino a la escuela sintiendo que acababa de quitarse un peso de encima. Se sentía bien, tanto que olvidó la pregunta que se proponía plantearle a Giyuu.
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Esto es todo por ahora, sip, este día aún no concluye para el fic, pero ya me sentía cansada y me parecía muy largo, así que decidí dejarlo hasta aquí. Aunque también, sinceramente aún no decido como continuarlo, no se si poner la cita con Douma, en parte porque realmente detesto escribir de él XDu pero alguien digame ¿debería escribir algo de ella? ¿siquiera despierta curiosidad?
Nos leemos~
