Holis~ Finalmente actualizo esta historia, siento haberme tardado tanto n_nU La verdad es que estoy un poco sorprendida por lo largo que salió este capítulo e insegura porque como no tocaba este fic hace tiempo, siento que posiblemente haya perdido el "ritmo" y muy seguro Giyuu me salió OC :'v

Pero bueno, les dejo esta cosa :'v solo recuerden que Kimetsu no yaiba le pertenece a la genial pero malvada Gotouge-sensei.

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No puedo ser muy ruidoso

A primera vista, Giyuu parecía esperar a alguien en esa cafetería. Un observador casual diría que estaba aburrido y se dedicaba a jugar con su teléfono o quizá estaba escribiendo una larga reprimenda.

En la realidad, Giyuu si esperaba, pero no a alguien que se reuniría con él. No estaba aburrido, bajo su careta monótona estaba en completo pánico. Ya había escrito el mismo mensaje una docena de veces, también había entrado a la aplicación de llamadas al menos otras veinte, pero no podía pedirle a Sabito o Tsutako que le dieran un escarmiento sin revelar cosas que no debían saber y la otra opción que le quedaba no era la más adecuada para aliviar su conciencia.

Es que desde el punto de vista que lo enfocara, besar a Shinobu no fue nada correcto.

Ella solo era una estudiante de preparatoria, para empezar él mismo la consideraba casi una niña. No. El mero hecho de ser menor que él debería ser suficiente para que la viera de esa forma, igual que hacía con Kanao. Además, se suponía que era la persona a la que debía proteger y sobre todo, ella ya estaba comprometida. Aun le costaba digerir el hecho de que deliberadamente habían pasado por alto ese "detalle".

En la conversación que tuvieron antes, cuando afirmó que no le impediría cometer adulterio, no se estaba refiriendo a que él sería el amante en cuestión. ¿¡Qué pretendía esa chica!?

No, tal vez si era un poco entendible, al menos por parte de ella. Shinobu había estado bajo mucha tensión, la cual apenas pudo empezar a descargar hasta ese mismo día con la pequeña explosión de enojo y risa que tuvo por la mañana. Posiblemente el beso fue otra forma de desestresarse y hasta podría ser una forma de rebeldía. Lo besó a él simplemente porque era a quien tenía a mano.

Todo tenía sentido hasta ahí… pero no había excusa moral, ética o profesional que justificara su propio comportamiento.

Giyuu podía argumentar que ella lo había tomado por sorpresa con el primer beso -lo cual, de hecho dejaba en entredicho su eficiencia para el trabajo que debía desempeñar-, pero no podía presentar ninguna justificación racional para el segundo. El segundo beso que había iniciado él mismo. Para colmo no pudo conformarse con un beso inocente como el que ella le dio. No, la pequeña probada lo hizo querer saborearla y cedió a la tentación de tomar lo que pudiese. Ni siquiera dudó al llevar el beso más lejos cada vez… ¿¡En que estaba pensando!? Es que aún le costaba creer que había cedido a semejante impulso. Fue una suerte que Kochou estuviera lo suficientemente sorprendida y estresada por su cita para creerse el intento de excusa que hizo -que lamentablemente no dejaba de tener algo de verdad-, de lo contrario, seguramente no se habría conformado con recordarle su posición de estudiante.

Mientras más vueltas le daba al asunto, más lo consumía el sentimiento de culpa. Y estar observando a la causa de tales pensamientos coqueteando con su prometido no ayudaba en nada.

Por enésima vez, Giyuu se cuestionó su presencia en ese lugar. Así como no tenía excusa para besarla antes, tampoco tenía una razón concreta para vigilar su cita y atormentarse más… es decir, incrementar la culpa. Porque no había forma de que le molestara verla realizar tal despliegue de feminidad frente a su prometido. Admitía que le preocupaba lo que Douma quisiera hacer con ella, ya que fuera lo que fuera Shinobu seguía siendo solo una chica de secundaria -que no gustaba de él-, pero en cualquier caso no había nada que pudiera hacer al respecto.

Para empezar, ella se había metido a ese lío por voluntad propia, tenía sus razones, pero de igual manera lo estaba haciendo porque quería. Aunque debía considerarla una niña, tampoco podía negar que tenía la edad suficiente para analizar y conocer las consecuencias de sus actos. Por el otro lado, Douma era su empleador y además uno bastante impredecible. Lo único seguro con él, era la posibilidad de ser despedido si se atrevía a intervenir de cualquier manera sin estimular su retorcido sentido del humor. Normalmente eso no le preocuparía, no era como si no pudiera encontrar otro empleo, pero difícilmente conseguiría otro tan bien remunerado. Sobre todo, dejaría en mal a la persona que lo había recomendado y, dada la conversación que tuvieron por la mañana camino a la escuela, existía la posibilidad de también le causara problemas a Shinobu si se iba ahora.

Aunque… era difícil creer que una chica estuviera dispuesta a someterse a un matrimonio arreglado en estos tiempos. Especialmente una que era tan independiente como ella. Porque, como Kanae había mencionado en alguna ocasión, durante esas semanas él había hecho poco más que seguirla. Si tomaba en cuenta lo mucho que la posibilidad de que él le hiciera algún reporte a Douma la alteraba, existía la posibilidad de que ella estuviera tramando algo, pero…

Uno de esos particulares prendedores de mariposa apareció frente a él, entrando a la cafetería y Giyuu tuvo que dejar de lado su línea de pensamiento. Escribió en su teléfono de manera apresurada y lo guardó. Aunque casi arqueó una ceja al verla con semejante acompañante, rápidamente pensó que podía ser una ventaja, era mejor alejarla de ahí lo más rápido posible.

– Ara~ Tomioka-san ¿No estas junto a Shinobu? – la pregunta de Kanae casi sonaba tan natural como siempre, pero falló en esconder un deje de preocupación que agregó otro tipo de culpa a la que ya sentía Giyuu.

– ¡¿HA!? ¿¡Cómo es que conoces a Tomioka, Kochou!? – había visto a Sanemi Shinazugawa había intentado evitar entrar al lugar al notarlo, así que no le extrañó tanto que ahora estuviera fulminándolo con la mirada. Giyuu no le dio importancia, estaba acostumbrado a que el peliblanco se enojara con él sin nunca llegar a entender la causa exacta.

– ¿Eh? ¿Ustedes se conocen, Shinazugawa-san, Tomioka-san? – era en cierto modo gracioso, que los tres experimentaran la misma sorpresa -quería pensar que la hostilidad de Shinazugawa se debía a eso- por la casualidad.

– Tiempo sin verte, Shinazugawa – Giyuu se limitó a asentir en respuesta a Kanae antes de saludar a su acompañante.

– Tch, sigues siendo un lerdo al hablar – se quejó el peliblanco, de hecho moderando el lenguaje con el que solía expresarse.

– ¡Shinazugawa-san! ¿¡Porqué tienes que ser tan brusco!? – a Giyuu le pareció curioso que alguien tan indomable como Sanemi se limitara a voltear el rostro ante la reprimenda de Kanae ¿Era posible que su poder de hermana mayor lo afectara incluso a él? ¿O quizás ahí pasaba algo más? Al notar que empezaba a sentir curiosidad, decidió morderse el interior de la mejilla para mantener su cara de poker, previniendo la posibilidad de ceder ante algún otro impulso estúpido. Era suficiente con meterse en una situación que no le incumbía a la vez. Es decir, era suficiente con lo que ya estaba haciendo – Mejor, alguno de ustedes dígame de donde se conocen ¿si? – tras soltar un suspiro por la falta de respuesta, Kanae realizó su propuesta en tono conciliador.

Sin embargo, Giyuu no respondió de inmediato. Kanae estaba relacionada a su entorno de trabajo, y él pensaba que no debía hablar de asuntos personales durante este. Pero por otra parte, técnicamente estaba en su "tiempo libre" y su relación con Sanemi no era algo que necesitara mantener de manera confidencial. En teoría no ocasionaría ningún conflicto hablando de ello… excepto que era muy probable que Shinobu volviera a actuar con hostilidad hacia él cuando se enterara de que había estado hablando con su hermana "sin su supervisión".

Definitivamente, aun si solo se dedicaba a protegerla como le habían ordenado, lidiar con esa chica era muy complicado. Y el hecho de que estuviera alterando su comportamiento debía ser prueba de estaba sacrificando su cordura para tener la paciencia de tratar con ella.

Pero antes de que Giyuu pudiera ordenar sus pensamientos y decidir que debía responder, Sanemi chasqueó la lengua.

– Éramos compañeros de habitación y de clase hasta el año pasado – explicó. Tomioka esta vez no pudo evitar dirigirle una mirada curiosa. Shinazugawa no era precisamente callado, pero tampoco le gustaba hablar demasiado sobre si mismo, por lo que era extraño que respondiera tan rápido.

– ¿¡Eh!? ¿Quieres decir en nuestra universidad? – Kanae alternaba su mirada sorprendida entre ambos – Tomioka-san ¿eso quiere decir que incluso eres de nuestra edad o menor?

Giyuu pensó que finalmente habían llegado al punto en el que debía ofrecer algunas respuestas, por lo que asintió.

– Shinazugawa y yo somos de la misma edad.

– ¡Entonces también eres de mi edad! ¿¡Porqué no lo mencionaste antes!? ¿¡Cómo es que no estuvimos en el mismo año!? ¿O si lo estuvimos y no te reconocí hasta ahora? – esta vez, el pelinegro negó con la cabeza.

– No compartimos ninguna clase, también me tardé un año más en entrar – aclaró, aunque cayó en cuenta de que Sanemi tampoco debería compartir clases con ella, lo que volvía a plantear la pregunta de como se conocían ellos.

Kanae también pareció caer en cuenta de algo, porque parpadeó con una expresión de confusión.

– ¿Entonces, ahora mismo no estas-

– Más importante ¿porqué conoces a Tomioka, Kochou? – Sanemi interrumpió bruscamente, con el ceño más fruncido de lo que Giyuu había visto hasta entonces. Pero Kanae no estaba nada intimidada, la mirada que le dedicaba simplemente expresaba que no comprendía su comportamiento.

– Tomioka-san trabaja en mi casa, es el guardaespaldas de mi hermana.

– ¿¡HAH!? – la mirada incrédula y airada de Sanemi se dirigió a Giyuu, quien no se inmutó, pese a que la razón de tal enfado una vez más escapaba a su comprensión – ¿¡Como que este bastard…

– ¡Shinazugawa-san! – Kanae volvió a reprenderlo al tiempo que lo tomaba del brazo, endureciendo ligeramente su mirada – ¿Podrías calmarte por favor?

– ¡NO!

– ¿Qué yo trabaje en la casa de Kanae-san te causa algún problema, Shinazugawa? – viendo que Sanemi se estaba alterando al punto de que empezaban a llamar la atención, cosa que Giyuu no podía permitirse, decidió intervenir para tratar de calmarlo.

– Tú, maldito… - obtuvo el efecto deseado a medias, porque aunque su ex compañero de habitación bajó su voz de manera drástica, su tono era claramente amenazante y varias venas empezaron a resaltar en su rostro y cuello.

– Si causa algún problema dímelo ahora, Shinazugawa-san. – Kanae jaló el brazo de su acompañante para que centrara su atención en ella y en la mirada severa que le estaba dedicando. Luego, agregó en un tono de voz más bajo, pero en el que claramente se mezclaban la preocupación, la frustración y el enojo – Te dije que algo le pasó a Shinobu que no quiere contarnos, pero fue lo suficientemente grave para que tenga un guardaespaldas. Tomioka-san está cumpliendo el trabajo de proteger a mi hermanita, de darle seguridad. Y hasta ahora lo ha hecho de manera muy profesional. Así que no permitiré que te comportes como un bravucón con él de la nada. Si hay algún problema, dilo de una vez. – el tono de voz de la muchacha dejaba claro que debía tratarse de algo sumamente importante para ser digno de ser mencionado.

Ambos muchachos se quedaron pasmados durante varios segundos ante semejante reprimenda. Era evidente que la normalmente amigable hermana mayor rara vez mostraba esa faceta, por lo que era fácil deducir que lo que la había sacado a relucir, no era necesariamente el extraño enfado de su acompañante, sino la incertidumbre que le causaba el no conocer la situación que había llevado a Shinobu a requerir un servicio de seguridad.

Cuando Shinazugawa apartó el rostro en un intento de ocultar su expresión de culpa de la mirada reprobatoria de la muchacha, fue evidente que tal reacción era lo último que quería provocar.

Por su parte, Giyuu apenas se las arregló para mantener su expresión neutra. Había demasiadas cosas en el regaño de la mayor de las Kochou que aumentaban el peso que ya sentía sobre sus hombros. Aunque la mayoría no tenían que ver con decisiones que él hubiera tomado, Kanae le recordaba demasiado a su propia hermana para no hacerlo sentir mal por colaborar en una mentira que la tenía tan preocupada.

De hecho, Tsutako tampoco se lo tomaría bien cuando se enterara de que estaba trabajando a tiempo completo. Si lo pensaba un poco, quizá de ahí nacía su empatía con Shinobu.

– Lo siento, Kochou… – Sanemi habló entre dientes, haciendo evidente lo mucho que le costaba disculparse – No tengo un problema en particular – una vez más le dirigió su mirada fulminante a su ex compañero de habitación – es solo que este… – paró al notar que Kanae tiraba de su brazo de nuevo como advertencia – tipo, no me agrada y no se como tú… y tus hermanas lo soportan.

Después de tan extraña disculpa, la sonrisa de Kanae volvió a aflorar en su rostro, incluso con un deje de diversión.

– Si no hay ningún problema en particular significa que Tomioka-san no es una mala persona ¿verdad? – Shinazugawa gruñó en respuesta, pero al parecer la muchacha lo conocía lo suficiente para saber que se trataba de una afirmación – Bien. – La mayor de las Kochou dirigió su mirada, nuevamente amigable pero preocupada, al guardaespaldas – Aunque me gustaría saber que "pecado" cometiste para no agradarle a Shinzaugawa-san – el aludido volvió a gruñir – antes quisiera saber donde está Shinobu, Tomioka-san. ¿Por qué no estás con ella?

Finalmente había llegado ese momento. A decir verdad, Tomioka esperaba que con ayuda del mal humor de Shinazugawa lograra evitar esa pregunta de algún modo, porque tomando en cuenta lo que el regaño anterior dejó ver, no estaba seguro de como Kanae se tomaría la respuesta. Solo esperaba que Shinobu hubiera hecho un buen trabajo contándole sobre su supuesto enamoramiento.

– No hay de que preocuparse. – mintió – Ella solo me pidió un poco de espacio… y discreción para su cita.

– ¿¡Cita!? ¿¡Shinobu!? – la mayor de las Kochou no pudo ocultar su sorpresa y emoción, el guardaespaldas sintió una gota de sudor bajar por su nuca al ver que una vez más empezaban a llamar la atención.

– ¿Conoces el significado de la palabra "discreción", Kochou? – no era la primera vez que Giyuu escuchaba a Sanemi hablar en tono burlón, pero si la primera vez que lo veía sonreír sin el menor asomo de amenaza. Incluso podría decir que había un deje de… ¿cariño? en la sonrisa que le dedicaba a la muchacha.

– Oh, si – al caer en cuenta de su error, Kanae cubrió su boca con ambas manos y preguntó en un tono mucho más bajo – ¿Y? ¿Dónde está Shinobu? ¿Con que clase de chico está? – Giyuu se limitó a mirar en dirección al restaurante en el que estaban su jefe y su prometida, sabiendo que ella haría lo mismo. La muchacha abrió los ojos como platos pero mantuvo la voz baja – ¿¡Eh!? ¿¡Douma-san!? – rápidamente la preocupación volvió a aparecer en su rostro, acompañada de la decepción – No es posible… tiene que haber algún error… juraría que…

Dentro del restaurante, Shinobu reía y negaba de manera tímida por algo que Douma aparentemente le estaba susurrando. La mirada perpleja de Kanae pasó de la escena a Giyuu.

– ¿Cómo pasó eso?

– No lo se, al parecer ellos ya se conocían antes de que yo empezara a trabajar con ustedes – el hecho de que técnicamente estuviera diciendo la verdad, no disminuía el mal sabor que le dejaba.

– ¿Ah si? – Kanae no estaba muy convencida. Tras pensarlo un momento, agregó – Tal vez debería…

Su ademán de dirigirse a la salida de la cafetería fue detenido por Sanemi, quien posó una mano sobre su hombro.

– Kochou, espero que no estés pensando en entrar a ese lugar.

– Pero es pe… podría ser peligroso, Shinazugawa-san, pensé que cuando Shinobu se enamorara elegiría otro tipo de persona... solo quiero advertirle un poco… ta-tal vez Douma-san no sea como dicen, pero por las dudas… además con el estado mental de Shinobu…

Hasta donde había podido observar, Kanae no era alguien que creyera en rumores y chismes tan fácilmente, además tenía una predisposición natural a perdonar errores y otorgar segundas oportunidades. El hecho de que le estuviera costando trabajo mantener esa mentalidad con Douma quizás era otra prueba de lo afectada que estaba por la desconocida situación de su hermana menor.

– Si me disculpa, Kanae-san, por mucho que Kochou la admire, no creo que aprecie su intervención esta vez – Giyuu decidió que lo mejor era evitar una escena e hizo un intento por detenerla, aunque no estaba seguro de que tan efectivas podían ser sus palabras.

– Pero… - en efecto, la hermana mayor intentó protestar, pero Shinazugawa tiró suavemente de su hombro, de manera similar a como ella había tirado de su brazo antes.

– Tch, así que de vez en cuando dices cosas con sentido, Tomioka – comentó con un ligero gruñido para luego dirigirse a Kanae – Kochou, te entiendo, a mi tampoco me gustaría saber que a mi hermanita le gusta un bastardo como ese, pero debes calmarte. Para empezar ¿no eres tú la que siempre dice que no hay que ser demasiado entrometidos y dejar que cada quien se equivoque a su manera, que todas las personas merecen una segunda oportunidad y todo eso? – esta vez, Kanae desvió la mirada al suelo como una niña regañada – Además, puedo asegurarte que a nadie le gusta que interrumpan su cita.

Por primera vez en toda la conversación el ceño fruncido de Sanemi se dirigía a Kanae, a quien le tomó varios segundos levantar la cabeza, claramente avergonzada y sonrojada. Cuando lo hizo, su mirada aun reflejaba preocupación, pero las palabras de Shinazugawa habían tenido un efecto que Giyuu agradeció.

– Tienes razón. Lo siento, Shinazugawa-san – la muchacha se disculpó con una reverencia que hizo que el peliblanco chasqueara la lengua, lo que podría traducirse en que tampoco pensaba obligarla a hacer una disculpa tan formal.

– Si lo entiendes, larguémonos de una vez, me estoy poniendo de mal humor – gruñó.

– ¿Eh? Pero tú siempre estas de mal humor, Shinazugawa-san – Kanae argumentó con tono de inocencia.

– No cuando estoy co… no siempre – de no haberlo visto, Giyuu jamás habría creído que su ex compañero de habitación tenía la capacidad de sonrojarse sin estar furioso. Por suerte, tuvo el buen tino de no comentar nada al respecto, ni siquiera señaló que la suave risa de Kanae no despertó su furia como habría esperado, porque definitivamente se veía más avergonzado que molesto cuando agregó – ¡Larguémonos de una vez! ¡Que Tomioka haga su trabajo, que para eso le pagan!

– Disculpa, Tomioka-san, nos retiramos. – la mirada de Kanae no mentía, aun le inquietaba el asunto de su hermana, pero se había calmado y estaba dispuesta a esperar un poco más a que todo siguiera su curso – Te encargo mucho a Shinobu – agregó, esta vez haciendo una reverencia hacia él.

Aunque sentía que estaba mintiendo de nuevo, Giyuu no tuvo más remedio que asentir.

Y pese a que sentía algo de curiosidad por el extraño comportamiento que Shinazugawa había mostrado, decidió una vez más que no era de su incumbencia. Probablemente, ahora que sabía que se conocían, la mayor de las Kochou haría preguntas sobre él, pero no era algo que le preocupara. No había nada que necesitara ocultar y además, pese a la convivencia que implicaba compartir habitación y algunas clases, ni Giyuu ni Sanemi sabían demasiado sobre el otro. Lo poco que conocían era por las interacciones que habían tenido con alguno de sus familiares las pocas veces que se los encontraron en el dormitorio o la universidad cuando fueron a visitarlos, así que Shinazugawa tampoco tenía mucho que decir.

En todo caso, si había una cita de la que debía -en realidad no- estar pendiente, era la que se desarrollaba en restaurante que estaba en la otra calle. Por lo que volvió a teclear rápidamente en su teléfono antes de prestar atención a lo que sucedía ahí. Y poco después no pudo evitar fruncir el ceño.

Fue una suerte que Shinazugawa se hubiera llevado a Kanae, porque no tenía idea de cómo habría reaccionado al ver a Douma tomar a su hermana por sorpresa al inclinarse para besarla sin importarle en lo más mínimo las miradas escandalizadas que les dirigían las personas dentro y fuera del lugar. Para Shinobu la sorpresa fue tal que el teléfono se le resbaló de las manos y desde su posición, Giyuu pudo vislumbrar su oreja enrojecer solo un momento después.

Tal visión provocó que a Giyuu se le revolviera el estómago. Estaba bastante seguro de que tal reacción se debía a que sabía un poco de la situación de fondo y al hecho de que la diferencia de edad fuera tan notoria para él, lo que hacía la escena sumamente grotesca.

Por supuesto, no había razones para que pensara en el beso -o los besos- que habían compartido más temprano, o se le ocurriera la idea de que ella se había adaptado bastante rápido. No, no había forma de que tuviera algún tipo de pensamiento remotamente parecido a los celos. Simplemente no notó que estaba haciendo una expresión de disgusto hasta que una camarera se le acercó.

– Disculpe, ¿está todo bien? ¿Hay algún problema con su pedido?

Tan pronto como volvió a la realidad, Giyuu también volvió a su expresión neutra.

– No.

– Oh, entonces también le incomoda eso ¿verdad? – la chica hizo un discreto gesto en dirección al restaurante, donde continuaba el desvergonzado beso – No es algo muy común de ver en la vía pública. – comentó con expresión apenada.

– Aunque sea incómodo, hasta donde sé no es un crimen, así que no es de mi incumbencia lo que dos extraños hagan. – Giyuu pensó que era un buen momento para verificar una vez más cuantos guardaespaldas se encontraban en los alrededores, porque serían los únicos que genuinamente no estarían prestando atención a la escena. Estaban acostumbrados. Por lo tanto, se levantó de la mesa y se dispuso a irse – El café estaba bien. – le comentó a la camarera al tiempo que pagaba, para evitar un malentendido.

– G-gracias – la chica le dirigió una mirada desconcertada hasta que recordó lo que debía decir cuando un cliente se retiraba - ¡Esperamos que vuelva pronto!

Giyuu no le prestó mayor atención, rápidamente se concentró en asegurarse de haber contado bien a sus "colegas" en su camino a la librería de al lado. Al parecer ese día solo lo acompañaban los dos de mayor confianza: Akaza parecía metido en una frenética discusión por mensajes y Kokushibo disfrutaba de su bebida con tranquilidad, aparentemente metido en su propia burbuja, ignorando todo el bullicio a su alrededor.

Justo cuando Tomioka eligió un punto en la librería desde donde podría vigilarlos, Douma se alejó de Shinobu para tomar una llamada telefónica. Pudo vislumbrar el adorable rostro avergonzado de Kochou solo un momento antes de que ella lo cubriera con sus manos.

La llamada duró el tiempo suficiente para que ella se recompusiera, recordara su teléfono, lo recogiera y guardara después de revisarlo. Cuando Douma volvió a dirigirse a Kochou, ella escuchó con atención, aunque aun ruborizada notoriamente, luego hizo varias reverencias.

Mientras fingía ojear un manual de kendo, Giyuu empezó a cuestionarse durante cuanto tiempo más seguiría vigilándolos. No era como si tuviese algo particularmente importante o urgente que hacer, pero en cualquier caso estaba haciendo horas extras que nadie le había pedido. Podía simplemente librarse de atestiguar más situaciones incómodas, que le causaban malestares extraños y arriesgaban su empleo. Podría simplemente descansar hasta el día siguiente.

Una vez más no encontraba una razón lógica que lo retuviera ahí.

Y al ver la limusina de Douma aparecer, decidió que sus horas extras definitivamente habían terminado. Si Shinobu subía a ese vehículo, no solo no tendría sentido seguirlos, sino que ni siquiera tenía un medio para hacerlo.

Aunque la decisión le causaba sentimientos encontrados, no pudo reprimir un suspiro de resignación.

Pronto Douma salió del restaurante seguido de su prometida y sus dos guardaespaldas, volvió a sorprender a Shinobu al inclinarse para darle un corto beso en los labios y luego subió a la limosina sin ella. Giyuu no pudo evitar fruncir nuevamente el ceño y esperó, como también parecía hacerlo Shinobu tras despedir a su prometido con un ademán de mano.

Tomioka pensó que quizá otro de sus "colegas" vendría por ella o quizá le enviarían a él mismo otro mensaje, porque no tenía sentido que la obligara a aceptar su protección para luego dejarla sin ella de repente.

Pero no apareció nadie. Tampoco llegó ningún mensaje.

De repente Shinobu se dio la vuelta, pero en lugar de volver a entrar al restaurante, entró en un callejón. Giyuu comprobó sus alrededores una vez más. Después de tan bochornosa muestra de afecto, al parecer nadie quería siquiera prestarle atención, mucho menos seguirla, así que él lo hizo.

La encontró en la parte trasera del restaurante, vomitando como si fuera víctima de una intoxicación.

Parece una reacción extrema para que se la provoque la comida ¿O tal vez es a causa de Douma? ¿Realmente le desagrada tanto? En todo caso, ¿Cuánto pensaba soportar el malestar? ¿Cómo logró disimularlo?

– Kochou – aunque Shinobu no podía siquiera voltear a verlo, el ligero respingo que notó en ella le indicó su sorpresa – ¿Quieres que te lleve al hospital? – ya que preguntar si estaba bien era estúpido, decidió ofrecer su ayuda directamente.

Shinobu negó con la cabeza y cuando finalmente calmó las últimas arcadas, susurró débilmente:

– Estoy bien. Solo iré a casa y dormiré un poco. – tras limpiarse la cara con un pañuelo, finalmente volteó el rostro hacia él. Estaba sumamente pálida y ojerosa, incluso temblaba levemente. Aunque Giyuu había pensado que ella no parecía alguien que necesitara protección o que se dejara dominar fácilmente, en ese momento la veía tan frágil y débil que tuvo que hacer un esfuerzo para no correr a ofrecerse de soporte – No creas que soy tan débil como para no poder manejar un par de besos en público… solo me puse nerviosa por nee-san... – aclaró. A esas alturas, Giyuu sabía que de encontrarse en buen estado, ese habría sido más un reclamo que una aclaración, por lo que no pudo evitar avanzar hacia ella algunos pasos – pero gracias por avisarme.

La sonrisa débil que le dedicó al agradecerle, hizo que Giyuu se decidiera a seguir hasta sentir la suave y fría piel de la muñeca de Shinobu en su mano.

– Ven conmigo – le ordenó – si Kanae-san te ve o se entera de que estuviste en esta condición tendrás que darle explicaciones – sabiendo que estaba cediendo de manera conciente a otro impulso, trató de justificarse a si mismo diciendo que había prometido ayudarla en su mentira y además su trabajo se vería cuestionado si la veían llegar en tal estado a su casa. Pero lo cierto era que no dudó en ningún momento en tirar de ella para que empezara a caminar y solo pensó en sus justificaciones un tiempo después.

– ¿Eh? E-espera ¿A dónde vamos? – preguntó Shinobu confundida e incapaz de intentar oponer resistencia debido a su debilidad.

– A mi apartamento – infomó – podrás descansar un rato ahí.

– ¿¡Eh!?

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Ok, hora de las confesiones: exceptuando lo largo, todo iba relativamente bien con este capítulo... hasta que llegue a la parte del beso... me entró un ataque de "¡TE ODIO DOUMA MALDITO! ¡HIJO DE TU PUCHA MADRE! ¡ALEJATE DE SHINOBU, PERRO!" y pues... casi que me bloquee... terminé de escribir esa escena prácticamente ahorita que editaba por última vez el capítulo antes de subirlo e.e así que lo siento, se que algunos esperaban ver más de la cita, pero no puedo :'v al menos no en este momento :'v Douma está entre los tres personajes que NO soporto y justo me tocó escribir esto después de terminar de nuevo donde salen los otros dos :'v

Pero bueno, excepto porque hoy ya es lunes y la publicación debió ser domingo, estoy feliz de decir que cumplí con el deadline(?) que me propuse :'D si todo sale bien, estaré trayendo el siguiente capítulo dentro de tres domingos :'D espero no sentirme tan fuera de ritmo para entonces :'v

Nos leemos(?)~