Holis~ Aquí ando de nuevo n_nU Perdón por tardarme en actualizar de nuevo, a la mitad de escribir este capítulo tuve un pequeño problema de "sobrecarga" y además en el trabajo me pasaron unas cuantas cosas que... bueno, en resumen estuve enojada una semana y ese estado de ánimo consume mis energías y en ese momento también consumió mi creatividad(?) estaba en esa etapa en la que sabes lo que quieres escribir pero no sabes como llegar a ello y además no tenía ánimo u.u CamilSS y alguien de AO3 me ayudaron absolviendome de mis culpas por tomarme un descanso y Sonye-san me pasó el GiyuShinoday que me ayudó a limpiar la "sobrecarga" que tenía, una vez más les agradezco :') Y probablemente dirán "Pero el GiyuShinoday fue hace dos semanas y prometiste una actualización semanal de tus fics", bueno, como el fic que hice para esa celebración lo terminé a la carrera y apenas le pude dar una mínima edición, estuve hablando con alguien que me ayudó a rehacer mi agenda de escritura y entre los cambios quedó que dejara descansar el capítulo que escribiera una semana para estar más despejada al editar y luego publicar. Este es el primer capítulo que publico con ese método y por ahora me siento muy bien. Espero en verdad ayude a mejorar mi calidad :'v

Y si, seguir ese calendario implica que ya terminé de escribir lo que publicaré el próximo lunes, y no, no será el que sigue de este fic ni de La vacilación del corazón, será un one-shot algo diferente pero siempre con nuestros amados Giyuu y Shinobu. Sin querer me introduje en aguas desconocidas para mi, así que espero no haya quedado tan mal n_nU Pero volviendo a este fic, como mencioné, había dejado este capítulo a medio camino, así que no estoy segura si se sentirá algún cambio brusco de una mitad a otra. Espero que haya quedado decente :'v

Sin más que agregar, excepto que Kimetsu no yaiba y sus personajes le pertenecen a la genial pero malvada Gotouge-sensei, ojalá les guste esta cosa :'v

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¿Como se siente saber que nunca estarás sola al llegar a casa?

Al entrar al apartamento incluso Giyuu se sorprendió por lo limpio que estaba. Era la primera vez que regresaba desde que Douma lo había asignado como guardaespaldas de Shinobu y en ese momento, apenas tuvo tiempo de llevarse lo indispensable y hacer un pequeño trato con su vecino para que cuidara del lugar en su ausencia. Y dado que se trataba de un quinceañero, en realidad esperaba un poco de negligencia, pero no, el lugar estaba impecable, listo para ser ocupado.

Shinobu también lo notó.

– ¿Cuándo tuviste tiempo para ocuparte de tu apartamento, Tomioka-san? Pensé que siempre estabas tras de mi – seguía pálida y ojerosa, claramente estaba debilitada, pero al menos su estado mental parecía ir mejorando.

– No lo hice yo – se limitó a responder, tirando nuevamente de su muñeca para que entrara de una vez. Aunque no llevaba mucho tiempo viviendo ahí, prefería evitar que sus vecinos se percataran de que se había aparecido llevando a una estudiante de preparatoria – Entra, por ahora empieza tomando un baño.

– ¿Por qué un baño? – Shinobu frunció el ceño con indignación – ¿Acaso estas insinuando que apesto?

– Fuiste tú quien lo dijo. – respondió mirándola de la cabeza a los pies, repasando una vez más su aspecto, aunque se sintió tentado a reír por su tono – En todo caso sería mejor limpiar tu ropa y el baño te ayudará a relajarte – explicó, conduciéndola al baño.

– ¡Tomioka-san! – Kochou intentó resistirse, pero él la superaba en fuerza por mucho, aunque trataba de no ser demasiado brusco.

– Te traeré algo que puedas usar mientras tu ropa está lista, por ahora hazme caso – ordenó antes de cerrar la puerta e ignorar sus protestas.

Los gritos indignados cesaron más rápido de lo que esperaba y pronto escuchó el sonido del grifo abierto. Mientras esperaba, enumeró mentalmente lo que debía hacer: Primero debía conseguirle ropa, luego poner a lavar la de ella. El segundo paso era sencillo, pero con el primero no estaba seguro de cómo proceder. Podría ir a buscar a su vecino, que tenía una hermana de catorce años, aunque Shinobu tenía dieciocho su cuerpo era pequeño, quizá las tallas coincidieran -aunque era imposible dudar que fueran a hacerlo en el área del pecho- pero eso conllevaría demasiadas explicaciones. Pensándolo bien, sería extraño desde el punto de pedir un cambio de ropa de una niña que apenas conocía. Giyuu negó con la cabeza, le gustara o no, Kochou tendría que conformarse con usar su ropa. Le quedaría muy grande, pero cumpliría su propósito y de igual manera nadie más iba a verla.

En cuanto tomó la decisión, entró a su habitación en busca de las prendas. Una vez más se sorprendió: recordaba haber dejado un pequeño desorden por la prisa con la que había hecho la maleta, pero el chico había ordenado y guardado casi todo de manera eficiente. Había solo unos pocos objetos alineados en la cama junto a una nota que decía "Tomioka-san, me tomé la libertad de ordenar tu cama, por si al volver estabas muy cansado para hacerlo tú, pero no supe donde debía guardar estas cosas. Traté de no mirar demasiado, igualmente me disculpo. Tanjirou Kamado."

Por un momento, Giyuu frunció el ceño, molesto consigo mismo por haber cometido esa negligencia. Pero rápidamente trató de calmarse. Con lo poco que llevaba de conocerlo, Tanjirou parecía un buen chico y había probado ser eficiente cuando se le encomendaba un trabajo, por lo que posiblemente sería digno de confianza. En todo caso, se ocupó de guardar las fotografías y los demás objetos… aunque dudó un poco al detenerse en una máscara de zorro particular.

Pero justo en ese instante se percató de que el sonido del agua corriendo se había detenido, por lo que Shinobu ya debía estar metida en la bañera. Terminó de guardar todo y fue a buscar la mudada, era mejor que la ropa de Kochou estuviera lavada y seca lo antes posible.

Cuando abrió la puerta del baño para intercambiar las prendas, su intención era hacerlo de manera rápida, pero la ligera cortina verde no ahogaba la voz de Shinobu, pese a que tarareaba quedamente. Le habría gustado decir que lo que sintió fue alivio al saber que si se estaba relajando, pero lo cierto era que acababa de caer en cuenta de que ella tenía una bonita voz.

Era la primera vez que la escuchaba cantar -o algo parecido- pero se dio cuenta de que lo había notado desde que se conocieron. Su voz era aguda, pero no al punto de ser un chillido molesto como le sucedía a otras chicas, su tono era suave y dulce. Incluso cuando no estaba cantando, su forma de hablar tenía cierta musicalidad, aunque era un poco difícil notarlo cuando estaba siendo hostil o regañando a alguien. Pero cuando ella fingía ser una chica educada y recatada, la entonación clara y pausada que empleaba realzaba su encanto natural. También ayudaba a anular el aire infantil que le confería su estatura, le daba un toque de madurez y feminidad difícil de ignorar.

Comprendió que por eso lo perturbaba cuando lo llamaba: viniendo de ella, su nombre sonaba… bien… le daban ganas de seguir escuchándolo… y eso que solo lo llamaba por su apellido. Si apenas había podido disimular su perturbación hasta ahora, y medio empezaba a acostumbrarse, no quería saber cómo reaccionaría si Kochou lo llamara por su primer nombre. Era una suerte que la posibilidad de que llegaran a ese punto de confianza fuera muy baja.

– ¿Tomioka-san? – lo llamó dudosa, con una nota de vergüenza en su voz. Giyuu volvió a ser consciente de donde estaba, qué se suponía que tenía que estar haciendo y la situación de la chica de golpe – No me digas que estas planeando algo – le increpó ya a la defensiva, con toda razón.

– Lo siento – se disculpó mientras cambiaba las ropas – no era mi intención.

Cerró la puerta antes de que pudiera crearse un malentendido -mayor- y decidió concentrarse en todo lo que tenía que hacer: Poner a lavar la ropa de Shinobu, inspeccionar el trabajo de limpieza de Tanjirou, verificar con qué provisiones contaba, revisar su buzón, él mismo quería cambiarse de ropa… Y realmente necesitaba ocuparse, ya había tenido suficientes pensamientos innecesarios e impulsos estúpidos ese día, lo último que necesitaba era añadir más.


Cuando Shinobu salió del baño, Giyuu se había puesto ropa más cómoda, hecho la mayor parte de sus pendientes y escribía la lista de compra. Estaba claro que su tiempo "libre" sería limitado y verdaderamente inconstante, por lo que quería dejar algunas provisiones para no encontrar su despensa vacía la próxima vez. Dentro solo había encontrado un par de latas de atún, una sopa instantánea y otra nota de Tanjirou disculpándose por tomar los perecederos que estaban a punto de caducarse, prometía reponerlos la próxima vez que estuviera en casa. Tomioka ya había decidido no cobrarle nada al chico, se lo había ganado y también le habría sabido mal que toda esa comida se hubiese echado a perder.

– Eso parece poco correo para todo el tiempo que has estado en mi casa – comentó Shinobu, refiriéndose a la pequeña pila de papeles que Giyuu tenía a un lado – ¿No tienes muchas personas que te escriban, Tomioka-san?

Giyuu volteó a verla, dispuesto a defenderse, pero esta vez tuvo que hacer un esfuerzo considerable por mantener su cara de poker. Aunque le había dejado un par de shorts, Shinobu había prescindido de ellos, al parecer utilizando únicamente la camiseta que, por suerte, era lo suficientemente grande para cubrirle hasta media pierna. Lamentablemente, gracias a eso la abertura del cuello dejaba a la vista una buena porción de su hombro y clavícula en la que era difícil no fijarse gracias a que su cabello terminaba apenas un centímetro antes de cubrirlo.

– Deja de mirarme – demandó ella, frunciendo el ceño y sonrojándose. Giyuu decidió volver a intentar centrarse en la lista y tratar de olvidar esa expresión.

– Es tu culpa – declaró de manera tajante. Lo del baño había sido su error, pero ella era la responsable de esto, así como del beso de más temprano.

– ¡No tenía opción! Los shorts me quedaban enormes y me habría visto demasiado ridícula. – fue su justificación.

Tomioka soltó un suspiro. Si se viera ridícula sería más fácil para él.

– Por allá está la cama – señaló vagamente en dirección a su habitación.

– ¿Ah?

– Ve a dormir.

– Tomioka-san, aunque agradezco tu ayuda, no puedo dormir en una casa ajena sabiendo que solo estamos nosotros dos y con estas fachas – declaró. Y Giyuu esta vez le dio la razón, él tampoco podría si le ordenaran dormir en ese momento – Estoy bien, solo pásame una revista o algo mientras mi ropa esta lista.

Pero el guardaespaldas negó con la cabeza.

– Te sentará bien dormir – se preparó mentalmente y la miró una vez más, esta vez centrándose en su rostro – aun tienes ojeras. Si Kanae-san no lo nota, ten por seguro que Kanao lo hará.

– No menciones a mis hermanas con tanta confianza – Kochou volvió a fruncir el ceño – Y ya te dije que no podría dormir, ya pensaré en alguna excus-

– De todas formas saldré ahora, así dormirás tranquila ¿no?

– ¿¡Eh!? ¿¡Me dejarás aquí sola!? – contrario a la reacción que esperaba, Shinobu lucía preocupada.

– ¿Debería cargarte a la cama de una vez? – Giyuu necesitaba desesperadamente apartar la vista de ella, por lo que, en lugar de tratar de desentrañar que era exactamente lo que quería esa chica, decidió atacarla con esa propuesta. Rogando al cielo que su hipótesis fuera cierta y no se viera obligado a cumplir su amenaza: Por lo que había notado, no le gustó mucho que tirara de ella todo el camino. No sabía si se debía a que la había tratado como una niña o porque con ello dejaba patentado que la superaba en fuerza, pero supuso que una demostración mayor podría hacerla obedecer más rápido. Comprobó aliviado la veracidad de su teoría cuando la vio retroceder un paso instintivamente. Aunque su rostro volvió a colorearse.

– Tomioka-san, solo porque estemos en tu casa no puede– cuando Giyuu hizo ademán de levantarse, Shinobu retrocedió un poco más al tiempo que un ligero rubor se apoderaba de sus mejillas – ¡Está bien! ¡Me iré a la cama, pero que sepas que no podré dormirme! ¡Simplemente me quedaré mirándote desde allá! – declaró dando media vuelta furiosa.

Giyuu disimuló un suspiro de alivio cuando ella desapareció de su campo de visión. Decidió terminar de ocuparse de la lista y el correo antes de salir.

Y pese a lo que había dicho, para cuando entró a su habitación a buscar su billetera, Shinobu dormía plácidamente envuelta entre las sábanas.


El ir a hacer compras ayudó a Giyuu a despejar su cabeza un rato, pese a que se encontró eligiendo algunas marcas de alimento que había visto en casa de Kochou en lugar de las que solía comprar. Decidió que, dado que empezaba a relajarse, no lo estropearía dándole demasiadas vueltas y se limitaría a echar en la cesta de compra lo que le pareciera necesario.

Cuando volvió a su apartamento, comprobó que Shinobu seguía durmiendo y aparentemente no se había despertado, por lo que se movió de manera sigilosa. Pensó que debería parecerle extraño andar con cuidado en su propia cocina, pero como no llevaba demasiado tiempo viviendo en ese apartamento tampoco se había familiarizado lo suficiente para considerarlo «su» hogar. Lo que si le causó cierto desconcierto fue entrar con la expectativa de que hubiese alguien esperándolo. No se concretó, por supuesto, pero el sentimiento que tuvo justo antes de abrir la puerta fue muy familiar, pero al mismo tiempo demasiado lejano.

Cuando compartía habitación con Sanemi no lo había experimentado, porque, a pesar de que compartían varias clases -estudiaban la misma carrera después de todo-, sus trabajos de medio tiempo hacían que rara vez sus horarios coincidieran por mucho tiempo. Sin mencionar que, dado que su sola presencia parecía irritar al peliblanco, no era como si pudieran intercambiar un saludo cortés al llegar.

Los tres años que llevaba viviendo en la ciudad antes de mudarse al dormitorio de estudiantes había estado viviendo solo en un pequeño complejo de apartamentos, por lo que los únicos "bienvenido a casa" que escuchó durante ese tiempo fueron de la casera, las veces que se la encontró, y de su hermana cuando lo visitaba por sorpresa. Cosa que ya no pudo hacer cuando entró a la universidad.

Realmente, llevaba mucho tiempo lejos, mucho tiempo huyendo. Tal vez ya era hora de ir pensando en dejar de hacerlo.

– Huele muy bien… – el murmullo somnoliento de Shinobu lo devolvió al presente. La escuchó mover una silla y acomodarse en el desayunador. Como lo más probable era que no se hubiese decidido a ponerse los shorts, decidió que no se voltearía hasta que estuviese preparado mentalmente – Ah, fuiste de compras ¿verdad? Bienvenido a casa, Tomioka-san.

A pesar de que al saludo le siguió un bostezo, Giyuu no dejó de encontrar la voz de la chica particularmente hermosa. Y realmente lo tomó por sorpresa con esa simple frase. Dada toda la hostilidad que había desplegado contra él las semanas anteriores y pasada la pequeña decepción inicial al volver del supermercado, realmente no esperó que lo saludara.

– …Estoy en casa – respondió con algo de esfuerzo, alegrándose de estar dándole la espalda, porque sus mejillas y su pecho se sentían calientes.

Por supuesto, para Shinobu, quien había vivido siempre con más personas, ese pequeño saludo no tenía nada de extraordinario. Y así lo demostró al seguir hablando tranquilamente.

– ¿Cómo sabías que tenía hambre? – Giyuu pensó que eso era buena señal y le alegraba escucharla incluso algo animada – De hecho, ¿Cuánto tiempo dormí?

El guardaespaldas miró el reloj del microondas y luego siguió cocinando.

– No sabía si tenías hambre, pero pensaba obligarte a comer de todas formas. – respondió – Y dormiste cerca de hora y media.

– ¿Obligarme? – el tono defensivo de Shinobu volvió inmediatamente – Vaya, Tomioka-san, te vuelves realmente mandón una vez estás en tu territorio ¿no? – comentó de manera ácida.

Giyuu tenía sentimientos encontrados. Por un lado no le agradaba estar en malos términos con nadie, especialmente alguien con quien debía pasar la mayor parte de su tiempo, pero por otra parte estaba más familiarizado con esa faceta de Kochou, y cuando se encontraba a la defensiva era menos probable que hiciera algo que a él le provocara un impulso estúpido. Por tanto, decidió que lo más seguro era no dignarse a responderle hasta terminar de cocinar y servir las gachas de arroz que le había hecho.

– No se si soy mandón – admitió, después de todo, durante los últimos seis años de su vida la única persona con la que había convivido lo suficiente para preguntarle era Shinazugawa, y francamente no consideraba su opinión muy confiable – solo estoy haciendo lo mismo que mi hermana cuando era pequeño – explicó, dándose la vuelta y mirándola por fin. Mentalmente agradeció que el desayunador evitara que viera sus piernas, aunque la camiseta estaba más torcida, dejando casi todo el hombro al descubierto. Sin embargo, no dejó de notar que el descanso le había sentado bien, las ojeras habían desaparecido y tenía mejor color. Pero decidió que lo mejor era empezar a comer y centrarse en su plato como siempre hacía en casa de ella.

– Oh, tienes una hermana – el tono defensivo se relajó un poco, aunque sonaba algo confundida – ¿Es ella quien cuida este lugar? ¿No vas a esperarla para comer?

– Ella no vive en la ciudad. – aclaró, tomando nota de que estaba un poco más habladora – Gracias por la comida – murmuró antes de empezar a comer.

– Gracias por la comida – lo coreó Shinobu, pero a diferencia de él, siguió hablando – ¿Entonces no me equivoco al pensar que vives solo? – Giyuu se limitó a asentir, tratando de tener presente que lo mejor era no hablar de sus asuntos personales con alguien relacionado al trabajo – Es un poco inesperado… – murmuró Shinobu antes de tomar su primer bocado de comida.

– ¿Qué es inesperado? – preguntó con cierta reticencia, sabiendo que posiblemente estaba mandando a volar el pensamiento que debía tener presente.

Shinobu tomó un par de bocados más antes de responder.

– Que seas capaz de vivir solo – el guardaespaldas no tuvo más opción que mirarla, tratando de encontrar alguna pista en el rostro de la chica que le ayudara a entender su línea de pensamiento. No la encontró, pero ella si comprendió su interrogante – Es que te ves un poco torpe, Tomioka-san. – Kochou le sonrió sin ocultar su burla – La manera en que me trajiste aquí, me hiciste tomar un baño, dormir y que pensaras obligarme a comer fue tan brusca que es difícil pensar que estabas siendo amable – Giyuu sintió como si una enorme roca lo golpeara en la cabeza ¿en serio fue tan malo? – pero si lo pienso de nuevo, me sacaste de ese callejón rápidamente, me trajiste a un lugar seguro y estas cuidando de mi apropiadamente – la burla desapareció de su sonrisa solo por un momento – …porque tu hermana te enseñó como hacerlo. Es decir, de no ser por ella, quizá no sabrías que hacer en esta situación. Y de todos modos, viendo lo brusco que eres, seguro te prestas mucho para malos entendidos.

Giyuu frunció el ceño. Ciertamente, a veces tenía malos entendidos con otras personas -siendo Shinazugawa el primero en aparecer en su mente- y se encontraba un poco perdido debido a las circunstancias que los rodeaban -su "relación de trabajo" y sus estúpidos impulsos de más temprano- pero estaba seguro de que lo que hizo fue puro sentido común. Aun si Tsutako no hubiera cuidado de él de la misma manera, habría sabido que eso era lo que tenía que hacer… ¿verdad?

– No soy torpe – declaró. No tenía sentido dudar de si mismo a esas alturas. Shinobu soltó una risita, suave como el aletear de una mariposa, pero no menos burlona.

– Claro~ – el tono de su voz daba a entender que no se había creído nada – lo único que reconozco es que eres buen cocinero. – admitió antes de tomar otro bocado.

Comieron en silencio un par de minutos antes de que ella volviera a hablar.

– ¿Por qué no vives con tu hermana?

Una vez más, Giyuu se recordó su posición y que no era conveniente compartirle sobre su vida personal.

– No tienes necesidad de saberlo.

Kochou alzó una ceja, como si no pudiera creerse su insolencia al no responder su pregunta. Giyuu no pudo evitar pensar que quizá ya empezaba a hacerse a la idea de que estaba prometida a su empleador.

– Tomioka-san – Shinobu se enderezó y pronunció su nombre de esa forma clara y pausada que le confería madurez y feminidad. No estaba seguro si se disponía a ejercer algún tipo de autoridad o a negociar con él – creo que estas consciente de que ahora no puedo esconder ningún secreto de ti. Por lo tanto, me… – bajó la mirada y vaciló por un momento, luego levantó la cabeza y lo miró directamente a los ojos de forma decidida – me gustaría confiar en ti, pero no puedo hacerlo si no estamos en igualdad de condiciones. Es decir… tampoco intento hacer que me cuentes toda tu vida, solo quiero conocerte un poco… tal vez podríamos llegar a ser amigos – sus mejillas se sonrojaron ligeramente al hacer tal propuesta.

Giyuu estaba realmente sorprendido. ¿Porqué ella estaba cambiando tanto la postura que quería tener hacia él en un solo día? Se le ocurrió por un momento que quizá fuera una treta o algún juego de palabras, después de todo, aunque lo había hecho sonar como si el hecho de que no pudiera ocultar nada de él no fuera una posición desventajosa para ella, en realidad era todo lo contrario. Quizá sería natural pensar que era ella quien necesitaba ganar su simpatía.

Pero la había visto mentir muchas veces durante las semanas que llevaba trabajando con ella: la vio mentir y confundir a sus hermanas -incluso a la excepcional capacidad de observación de Kanao-, presentar excusas y evasivas en la escuela, y por supuesto, recordaba perfectamente su actuación ante Douma el día que se conocieron. En ninguna de esas ocasiones, las mejillas de Kochou se habían coloreado como en ese momento, llevándolo a sospechar que estaba hablando en serio.

Lo peor y más sorprendente era que se sentía tentado a aceptar su propuesta, y no por uno de los impulsos estúpidos que lo habían atormentado todo el día. La realidad era que llevaba seis años aislado en esa ciudad, siendo incapaz, por una u otra razón, de encajar y acercarse lo suficiente a nadie como para poder ser amigos. Agradecía a todos los dioses por el desarrollo de la tecnología que le permitía comunicarse con su hermana y los dos amigos que había dejado en el pueblo de manera instantánea. Estaba seguro que de no ser por ello, esos años habrían sido increíblemente miserables. Pero había cosas de las que no podía hablar con ellos. Quizá le vendría bien tener a alguien en quien confiar que no estuviera tan lejos.

Y en realidad, llevarse bien con Shinobu, a quien tenía que mantener vigilada, haría sus días mucho más llevaderos.

Pero…

– Mi trabajo actual es ser tu guardaespaldas. Aunque no puedas pasar completamente por alto mi presencia, mi papel se limita a permanecer en el fondo y solo moverme cuando necesites ayuda. No veo razones para cambiar eso – afirmó, declarando de manera tácita que no pensaba aprovecharse de cualquiera de sus secretos – ¿Porqué me propones ser amigos?

– Porque yo no soy como Douma. – declaró frunciendo ligeramente el ceño, indignada – No puedo confiarle mi espalda a alguien que no conozco. Y más importante, no puedo dejar de verte como un ser humano en lugar de una herramienta que aparecerá mágicamente para ayudarme cuando lo necesite. – su mirada y su tono de voz se suavizaron, el rubor apareció con más intensidad en sus mejillas – Mucho menos después de todo lo que hiciste hoy por mí. Pudiste haberme dejado en mi horrorosa cita y disfrutar de tu tiempo libre, pero no, esperaste por mi sin saber cuando iba a terminar e incluso te has tomado la molestia de atenderme cuando me encontraba mal a pesar de que no te he tratado muy bien... – de repente inclinó la cabeza en una reverencia – No tengo mucho que pueda ofrecer para agradecértelo, solo mi amistad.

Giyuu no pudo evitar que la sorpresa se reflejara en su rostro. Recordó notar como ella temblaba en el callejón. En ese momento creyó que se debía al esfuerzo que acababa de hacer su cuerpo al devolver todo el contenido de su estómago, pero de repente comprendió que en realidad estaba asustada. Bajo esa luz todo su comportamiento tuvo bastante sentido: Shinobu no solo había estado sometida a semanas de estrés, ese día también había soportado la ansiedad y el miedo a lo que pudiera pasar durante la cita. Un miedo que se había concretado en alguna medida.

Y aun así se mantuvo en su papel hasta que creyó estar sola. Probablemente la había asustado al ir por ella y había hecho un enorme esfuerzo para no mostrarlo.

Pero al agradecerle y admitir indirectamente que se sentía en deuda ofreciéndole en pago su amistad, estaba reconociendo que fue importante para ella. Giyuu decidió que el inusual sentimiento de satisfacción que lo inundó se debía al sentido de deber cumplido: él quería ayudarla y logró hacerlo.

Pero más importante, comprendió que ella hablaba en serio. Probablemente, necesitaba a alguien con quien poder contar y sincerarse tanto como a él le gustaría tenerlo.

– Yo pienso que no es bueno mezclar el trabajo con los asuntos personales – la vio levantar la cabeza con la decepción reflejada en el rostro, por lo que hizo un gran esfuerzo para no apurarse y empezar a hablar de manera atropellada – y ha pasado mucho tiempo desde la última vez que alguien me ofreció ser amigos, por lo que no estoy muy seguro de lo que debería hacer. – admitió – Pero si me gustaría llevarme mejor contigo, Kochou. – dejándose ganar por la emoción, no pudo evitar sonreír de manera mucho más abierta que esa mañana, cuando ella le dijo que prescindiera de usar el trato formal – Estoy a tu cuidado. – inclinó la cabeza en una corta reverencia.

– Soy yo quien está a tu cuidado, Tomioka-san. – Shinobu le devolvió la reverencia, luciendo una bonita sonrisa, muy parecida a las que dedicaba a sus hermanas, las que eran reales – Entonces~, empecemos a construir nuestra amistad conociéndonos un poco, háblame de tu hermana y dime quien se encarga de limpiar este lugar – pidió antes de tomar un bocado de comida.

– ¿Porqué te interesa saber quien se encarga de la limpieza? – preguntó extrañado.

– Simple curiosidad. – afirmó, encogiéndose de hombros, lo que causó que su vista volviera a fijarse en la porción de piel que su camiseta dejaba al descubierto – Quiero saber quien es la pobre alma encargada de recoger tu desastre – bromeó.

– Yo no hago desastres. – puntualizó, volviendo a centrarse en su plato para reordenar sus pensamientos y apartar la mirada de ella – Tengo unos vecinos…

Entre bocados y de manera resumida, le contó acerca de la numerosa pero amable familia que vivía en el apartamento de al lado y lo eficiente que le parecía el hermano mayor. Shinobu lo obligó a entrar en detalles con sus preguntas y afirmando que "así no se construye una amistad" cada vez que daba una respuesta demasiado corta o era muy obvio que evitaba mirarla, logrando que la conversación se extendiera durante casi una hora en la que terminaron de comer y lavaron los platos, antes de notar que la ropa de ella estaba seca desde hacía mucho tiempo.

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Me hace gracia y me asusta un poco notar que los últimos ¿cuatro? capítulos transcurren el mismo día y posiblemente el próximo también XDu Me hace gracia porque hasta aquí todo me lo ido inventando sobre la marcha para que sirva de intro para lo que realmente quiero escribir y porque originalmente esto iba a ser un one-shot de escenas recopilatorias y ya llevo siete capítulos aun en la intro XD Me asusta porque creo que el ritmo del fic se verá aun más extraño con esto de abordar un mismo día en varios capítulos y después seguramente estaré saltando en el tiempo, además que se me terminarán las letras de la playlist y ni la he usado XDu en fin, ya veremos como sale esto. Igual creo que tendré que buscar más canciones porque parece que el fic está entrando a una etapa que no planeaba abordar...

No se si el cambio de actitud de Shinobu hacia Giyuu sea tan brusco como lo percibe él (después de todo, él no sabe todo lo que ella ha pensado) pero soy del pensamiento de que la pobre estaba aguantando mucho y se sentía sola, pero al ver que Giyuu se quedó ahí desinteresadamente para ella y la cuidó pues... no creo que ella sea desagradecida :'v Y confieso que no estoy nada segura sobre como describí la voz de Shinobu (soy mala describiendo), pero estoy de acuerdo con unas autoras que seguía en tumblr y publican en AO3 (en inglés) que decían que Shinobu seguro canta bonito, cosa que reforzaron porque su seiyuu Saori Hayami es cantante. En lo personal creo que solo he escuchado una canción de ella que no es mi favorita pero esta muy bien. Pero escuchando como interpreta a Shinobu, estoy totalmente de acuerdo en que debe cantar bonito y eso ayuda a mis propósitos, ya que tiene que ver con la canción que hizo nacer este fic y con la que aun no escribo :)

Por cierto, soy el tipo de persona que odia vomitar con toda su alma. Pasé cerca de un año comiendo muy poco por un problema de reflujo que hacía sentir que iba a devolver cualquier comida que ingiriera (no se asusten, ya estoy bien, mi estómago es pequeño pero ya puedo disfrutar del placer de comer) y lo que quiero decir es que... si alguien me atendiera como Giyuu atendió a Shinobu tal vez lo odiaría menos ;_; Ya se que Shinobu ahorita no puede reclamarlo pero... ¡SI ELLA NO SE CASA YO ME CASO CON ÉL! De hecho, me casaría con los dos XDDD

La verdad es que este capítulo iba a extenderse un poco más, ibamos a saber un poco más de Giyuu pero al llegar a donde él acepta ser amigo de Shinobu pensé que era un buen punto final y que realmente Giyuu no puede empezar a contar su vida así como así XD Además, como mencioné estaba "sobrecargada"... del punto de vista de Giyuu :'v Llevaba creo que tres semanas escribiendo desde su punto de vista y no se, supongo que como este muchacho piensa demasiado en un momento me sentí abrumada, soy una vergüenza, lo se u.u Por eso en el fic del tanabata volví a mi antiguo modus operandi(?) de no centrarme en el punto de vista de solo uno de los personajes, aunque creo que el narrador omnisciente no lo he perdido (espero :'v) y pues, lamentablemente no puedo cambiar eso en este fic ni en La vacilación del corazón porque ya los pensé con los capítulos centrándose en los puntos de vista de uno u otro (como en Atrapar una mariposa) pero trataré de retomarlo en los one-shots que tengo programados, para que no me vuelva a pasar lo de sobrecargarme u.u Realmente, ahora me pregunto como lo hacen las personas que escriben toda una novela en primera persona o.o ¿Es porque también narran en primera persona? Ok ya dejo mis divagaciones XD Lo que pasa es que aun no termino de leer una de esas novelas para mi otro trabajo XDu

Nos leemos(?) y perdón por las notas tan largas n_nU