* Disclaimer: Los personajes de Dororo (2019) pertenecen a Osamu Tezuka, Tezuka Productions y Studio Mappa, yo los utilizo solo para realizar este fanfic.
Capítulo 3
Otra boda
Los cuatro muchachos estuvieron charlando y comiendo por un buen rato más. Después del emotivo momento originado a causa de la imprudencia de Hyakkimaru, Dororo pudo relajarse y conversar alegremente con su cuñado y preciada amiga.
El tiempo continuó pasando mientras hablaban tanto del bebé que venía en camino, así como de la tan ansiada boda. Cuando comenzó a anochecer Tahomaru volteó con interés hacia la puerta para después dirigirse respetuosamente a su hermano mayor:
— Aniue, ya es tarde… Te invito a que tú y Dororo se queden a dormir esta noche en la aldea para que no tengan que regresar de noche a su casa.
— Es verdad, está anocheciendo. —Confirmó el mencionado observando al exterior—. Perdí la noción del tiempo.
— ¿No hay problemas por eso, Tahomaru? —Preguntó Dororo un tanto apenada— No queremos causarte molestias.
— Por supuesto que no, al contrario. —Respondió su cuñado con una sonrisa amable—. Para mí es un gusto que se queden esta noche. Es más, si Dororo quiere incluso puede quedarse a dormir en casa de la Sra. Hanami junto con Natsumi.
— ¡Esa es una excelente idea! —Exclamó Dororo ahora cambiando a un tono más entusiasmado— Me encantará quedarme con ellas y hacerles compañía.
— ¡Si! Así podremos conversar un poco más, Dororo.
La apoyó Natsumi y las dos comenzaron a reír aprobando la idea. Tahomaru las contempló con cariño por algunos segundos hasta que sintió un escalofrío recorrer su espalda. Movió la vista hacia su hermano mayor para encontrar que este lo fulminaba con unos ojos molestos y disconformes.
— ¿Y ahora qué pasa, Aniue? ¿Por qué me miras de esa forma?
— Por culpa de tu idea no podré dormir esta noche con Dororo.
La mencionada mostró una pequeña sonrisa resignada, Tahomaru por su parte río un poco antes de responder:
— Creo que será un poco incómodo si ustedes se quedan a dormir en mi casa ya como un matrimonio. Además ¿no crees que es bueno para Dororo que tenga un poco de tiempo a solas con otras mujeres? Nosotros podemos aprovechar para tener una agradable plática entre hermanos.
— No hay nada de emocionante en dormir contigo. —Se apresuró Hyakkimaru en responder con una voz atona e indiferente. Acto seguido abrazó a su esposa por la cintura y pegó su mejilla contra la de ella—. Es mucho mejor dormir junto a Dororo.
Mientras Dororo bajaba la vista un tanto avergonzada, Tahomaru negó lentamente con la cabeza desaprobando lo caprichoso que podía ser su hermano mayor a veces, Natsumi simplemente se tapó la boca con disimulo para reír en voz baja.
Una vez logró hacer la vergüenza a un lado, Dororo le habló a su esposo mientras jalaba cariñosamente la mejilla de este:
— Tahomaru tiene razón, no podemos faltarle al respeto siendo que él ha sido tan hospitalario con nosotros. Hyakkimaru, en verdad me vendría bien una noche a solas con Natsumi y la Sra. Hanami, ya sabes… Una noche solo de mujeres. Y estoy segura que Tahomaru debe tener muchas cosas de las cuales quiere hablar contigo. Vamos, sé un buen esposo y hermano mayor y duerme esta noche aquí.
Tras escuchar esas palabras Hyakkimaru mostró un semblante lleno de decepción, afortunadamente tras unos segundos asintió lentamente con la cabeza mientras Dororo le daba unas palmaditas en la cabeza a modo de consuelo.
— No cabe duda de que usted es un excelente esposo, Sr. Hyakkimaru. —Lo felicitó Natsumi con una gran y amable sonrisa.
— No quiero dormir separado de Dororo, pero tampoco quiero hacerla infeliz. Si ella lo desea, entonces debe quedarse con ustedes.
Dororo río alegremente observando con dulzura a su esposo. De igual manera Tahomaru observó con aprecio al feliz matrimonio uniéndose a la conversación:
— No tienes remedio Aniue, Dororo es la única que puede hacerte cambiar de opinión. Sin embargo, no te preocupes, tengo algo con que entretenerte. A decir verdad, fue otra de las razones por la cual quería que vinieras a vernos.
— ¿De qué se trata? —Preguntó Hyakkimaru levantando una de sus oscuras cejas con curiosidad.
— Hace unos días me pasaron el reporte de que avistaron a un gran monstruo a los alrededores. Pensaba tomar cartas en el asunto y terminar con él antes de que se acercara más a nuestros territorios… ¿qué me dices, quieres ayudarme?
— Por supuesto, vamos ahora mismo. —Afirmó Hyakkimaru levantándose rápidamente, tronándose los dedos de las manos con unos ojos que centelleaban un profundo interés.
— ¡Sabía que podría contar contigo! —Tahomaru lo imitó hablándole con admiración—¿Trajiste tu katana?
— Si, la dejé guardada junto el equipaje que dejamos encima de Chibi.
— Perfecto, vamos antes de que anochezca más.
— Por favor, tengan mucho cuidado. —Suplicó Natsumi a los dos hermanos, lo intentó, desafortunadamente no logró ocultar la preocupación en su voz.
— No te preocupes por eso, mi hermoso gorrión. —Contestó Tahomaru mientras tomaba con cariño las manos de su prometida—. Sabes el gran espadachín que es mi hermano mayor, a su lado nada malo puede pasarme. Debemos detener a ese monstruo cuanto antes para evitar que siga haciendo más daño.
— Si, lo sé. —Se rindió Natsumi al tiempo que dejaba escapar un bajo suspiro. Tomó unos segundos para serenarse por completo y mostrar una tierna sonrisa al continuar—: Estoy segura que regresarán triunfantes. Te esperaré pacientemente, mi amado guerrero.
— "Mi hermoso gorrión, mi amado guerrero".
Repitió Dororo en un tono travieso entre risas, mirando a la melosa pareja con gesto burlón. Natsumi se sonrojó mientras que Tahomaru le reclamó igual de avergonzado:
— ¡Basta Dororo, deja de burlarte de nosotros! No es mi culpa que ustedes nunca hayan sido tan cariñosos como lo somos yo y mi amada Natsumi.
— Es porque no lo necesitamos. —Siguió su burla Dororo al tiempo que le sacaba la lengua—. Hyakkimaru tiene razón, es divertido molestarte.
— Sin duda son tal para cual.
Se rindió Tahomaru para mejor ignorarlos y centrar su atención de nuevo en Natsumi. A pesar de las burlas, Dororo en verdad se sentía feliz por ellos. Ambos se observaban con un cariño y una devoción inmensos, estaba más que segura que serían un matrimonio muy dichoso y hermoso.
Dejó de mirarlos al sentir como Hyakkimaru dejaba apoyada su frente contra la de ella y comenzaba a frotarla suavemente.
— Dororo…—La llamó Hyakkimaru en voz baja con ese tono que hacía su pulso se acelerara.
— "Ellos serán igual de felices que Hyakkimaru y yo, estoy convencida de eso". —Pensó Dororo conmovida, una dulce sonrisa se formó por si sola en sus rosados labios—. Mucha suerte Hyakkimaru, pateen el trasero de ese espantoso y malvado monstruo.
— Si, no dejaré que dañe a nadie más. —Declaró el hábil espadachín con seguridad.
— Sé que Tahomaru también es muy hábil con la katana, pero por favor cuídalo mucho, no lo descuides ni un instante.
Hyakkimaru guardó silencio unos segundos en los cuales observó con atención a Tahomaru y Natsumi. En ese momento su hermano menor besaba galantemente las manos de su prometida. Para Dororo no pasó desapercibido que los indiferentes orbes caramelo de su esposo cambiaron para detonar ternura mientras apreciaba a su hermano y su futura esposa. Finalmente le respondió apaciblemente:
— No te preocupes. Nunca permitiré que nada le haga daño a mi hermano menor.
— Tienes mucha suerte, Dororo. —Le dijo la Sra. Hanami mientras volvía a servirle un poco de té—. Hace unos días una partera se estableció en nuestra aldea.
— ¿Lo dice en serio? —Preguntó la futura madre abriendo los ojos con interés.
— Si, cuando conversamos me contó que tiene ya bastantes años de experiencia. Creo que sería buena idea que mañana antes de que regresen a su aldea fueran a hablar con ella.
— Por supuesto—respondió Dororo con serenidad mientras se llevaba una mano instintivamente a su vientre—, mañana la buscaré para contarle que esperamos a nuestro primer hijo, espero acepte asistir mi parto.
— Verás que así será.
Hanami le mostró una cariñosa sonrisa, Dororo solo se la pudo regresar a medias. En verdad consideraba una bendición de sus padres encontrar a una partera en el momento justo, pero al mencionar la palabra "parto" un enorme miedo se apoderó de ella.
Muchas veces se sentía terriblemente nerviosa y preocupada de todo lo que faltaba, apenas estaba en el segundo mes de embarazo, aún le quedaba un largo camino por recorrer hasta que su hijo naciera.
— "Ojalá mi bebé pudiera aparecer de pronto en mis brazos sin tener que pasar por todo el proceso del parto".
Pensó Dororo esforzándose por hacer esas preocupaciones a un lado. Siguió enfrascada en sus pensamientos al seguir conversando con Hanami cuando se dio cuenta que su querida amiga estaba igual de preocupada que ella. Natsumi tenía ya un buen rato en silencio observando ansiosamente al exterior hacia la entrada de la aldea.
— No te preocupes, Natsumi. —Le habló Dororo mientras le servía un poco de té y le pasaba la pequeña taza—. Nada malo le puede pasar a Tahomaru mientras esté al lado de Hyakkimaru.
— Ah… si…—Contestó Natsumi sin poder desaparecer la preocupación de sus ojos—. Supongo que últimamente todo me tiene muy ansiosa, lo siento por estar tan distraída.
— Es normal que las futuras novias se encuentren tan nerviosas, y más a un mes de su boda. Opinó Hanami con tono maternal, ante esto la taza de té casi cae de las manos de la sonrojada muchacha. Natsumi se acomodó algunos mechones de su hermoso cabello castaño detrás de su oreja en un ademán nervioso antes de responder con debilidad:
— Lo siento mucho, siempre he sido una persona tan insegura, es solo que… En verdad lo amo, quiero ser una excelente esposa para Tahomaru, y temo fallar cuando ya comencemos a vivir juntos.
— ¡Eso nunca va a pasar! —Aseguró Dororo con voz fuerte antes de que alguien más pudiera hablar. Dio dos golpes con sus palmas abiertas en el tatami como para darle más fuerza a su aseveración—Natsumi, tú eres una mujer en verdad maravillosa. Eres tan gentil, dulce, refinada y educada… Todos los hombres en nuestra aldea siempre afirmaron que el hombre que se llegara a casar contigo iba a ser más que afortunado.
«Además, no te dejes llevar por mis bromas tontas…—Dororo guardó silencio unos segundos para darse un pequeño coscorrón a sí misma en un auto regaño—Yo puedo notarlo siempre que están juntos, tanto por la forma en que se miran, así como se tratan el uno al otro. Siempre lucen tan felices, cualquiera que los vea puede asegurar que están perdidamente enamorados. Tahomaru también es un joven sumamente educado y noble, es perfecto para ti, ambos se complementan a la perfección.
Ya que los dos se aman tanto no debes preocuparte por nada Natsumi. Tahomaru te adora, él nunca se sentirá decepcionado de ti. Puedes estar más que segura que los dos podrán formar un hermoso y feliz matrimonio.»
— Dororo tiene razón, Natsumi. —Intervino esta vez Hanami con su actitud tan apacible y cariñosa de siempre—. Es normal sentirnos nerviosos cuando nuestra vida está por cambiar de una manera tan significativa, sin embargo, no debes preocuparte. Los dos se aman profundamente, y mientras se sigan respetando y cuidando tanto como hasta ahora todo estará bien, no tienes nada que temer. El que ahora estés tan preocupada es la clara muestra del inmenso amor que hay entre ustedes, por eso no debes angustiarte. Además, siempre nos tendrás a mí y a nuestra querida Dororo para aconsejarte ¿no es así?
— ¡Por supuesto! —Confirmó Dororo con una radiante sonrisa—Sabes que podrás contar con mi apoyo siempre.
— Dororo, Sra. Hanami, muchas gracias. —La hermosa muchacha por fin pudo mostrar una sonrisa mucho más tranquila y sincera. Dejó escapar unas pequeñas lágrimas dado lo mucho que las palabras que acababa de escuchar la habían conmovido, las cuales se apresuró a secar rápidamente con la manga de su kimono—. Puedo sentirme mucho más tranquila tras escucharlas, ahora sé que no tengo nada que temer, pondré mucho empeño para hacer a Tahomaru un hombre muy feliz.
— Costó algo de trabajo, pero finalmente lo logramos. —Dijo Tahomaru con voz cansada mientras apreciaba el cadáver de la enorme monstruo araña que acababan de exterminar.
— Era muy grande, pero nada que no pudiéramos manejar. —Respondió Hyakkimaru sin interés mientras limpiaba con cuidado la sangre de su katana.
— Muchas gracias por tu ayuda Aniue, sigues siendo tan buen espadachín como siempre. —Continuó el menor con admiración—¿Has seguido practicando?
— Si, de vez en cuando lo hago. Además, también les doy lecciones a algunos hombres y jóvenes de la aldea. Ni Dororo ni yo aprobamos la violencia, sin embargo, sabemos que es necesario saber defendernos.
— Tienes razón, creo que debo plantearme hacer lo mismo en mi aldea.
— Tú técnica también sigue siendo muy buena.
— ¿¡En serio lo crees!? —Exclamó Tahomaru abriendo sus ojos con asombro.
— Si… No la descuides tampoco, ya que muy pronto tendrás tu propia familia a la cual deberás proteger a toda costa.
— Por supuesto que lo haré. Gracias por el cumplido, es un gran honor viniendo de ti, Aniue.
Tahomaru siguió hablando visiblemente emocionado al tiempo que hacía una leve reverencia en señal de respeto a su hermano mayor. Hyakkimaru río para sus adentros ante esto, no importaba que tanto tiempo pasara, al parecer el siempre sería el ejemplo a seguir para su hermano menor.
Hyakkimaru comenzó a juntar piedras y algunos leños de los alrededores mientras le seguía hablando a Tahomaru:
— Hoy hace una linda noche… ¿te parece bien si dormimos a la intemperie hoy?
— ¿Dormir aquí? —Preguntó su hermano intrigado acercándose a él.
— Si… Haré una fogata, y ya que hay un río cerca podemos ir a pescar y asarlos.
— Nunca lo hice antes. —Confesó Tahomaru un tanto avergonzado. Comenzó a ayudar con la fogata también—. Es decir, llegué a dormir fuera cuando ayudé a padre en algunas batallas, pero nunca lo había hecho por diversión.
— Soy muy bueno pescando. —Afirmó Hyakkimaru con una pequeña sonrisa de nostalgia mientras comenzaba a golpear unas piedras para encender la fogata—. Te aseguro que atraparé unos deliciosos pescados para ti.
— La verdad es que me gustaría hacerlo. Durmamos esta noche aquí, Aniue.
Tras comer esos deliciosos pescados asados los hermanos se acostaron satisfechos en la fresca hierba al lado del río y contemplaron el hermoso cielo estrellado en silencio. La quietud de la noche los envolvió por un buen rato hasta que Hyakkimaru volvió a hablar:
— ¿Estás listo ya para tu boda?
— Aniue, siempre sacas esos temas personales tan de repente… —Se quejó Tahomaru soltando un suspiro de resignación.
— ¿No querías que habláramos de eso? —Preguntó el mayor estirándose y cruzando sus brazos por detrás de su cabeza.
— ¿Cómo lo supiste?
— Que no me muestre interesado no quiere decir que no me interese. Tal vez no sea tan hablador como Dororo, sin embargo, siempre pongo atención a mi alrededor.
— Ya veo, lo siento… Supongo que te he juzgado mal. —Confesó Tahomaru con una pequeña sonrisa, acomodándose de una manera más cómoda en la hierba—. Estoy ansioso por casarme. Natsumi es una mujer maravillosa, no puedo esperar por poder llamarla esposa, sin embargo, he de confesar que también estoy nervioso. Cuando me observa con sus hermosos y profundos oscuros ojos, no puedo evitar preguntarme si soy lo suficientemente bueno para ella.
— Lo eres. —Interrumpió Hyakkimaru sus pesimistas pensamientos con seguridad—. Si no lo fueras, Natsumi nunca se hubiera fijado en ti, y mucho menos hubiera aceptado casarse contigo.
— Supongo tienes razón. —Confirmó Tahomaru observando el cielo embelesado, mientras la imagen de su hermosa prometida se colaba a su cabeza—. Quiero ser un excelente esposo para ella, quiero ser el hombre que se merece, pondré todo de mí para que así sea.
— Sin importar lo que pasó antes, ahora tienes una segunda oportunidad. —Intervino Hyakkimaru con serenidad—. Natsumi y tú están destinados a estar juntos y formar un matrimonio feliz, me doy cuenta de eso cada vez que los veo. A pesar de todo, cuando haya problemas sabes que siempre podrás contar con mi apoyo o mi consejo.
— Aniue…
— A veces eres fastidioso, pero es mi obligación como tu hermano mayor. Podrás contar con mi ayuda siempre.
— ¡Muchas gracias, Aniue!
Hyakkimaru mostró una apenas perceptible sonrisa cuando Tahomaru se acercó a él para abrazarlo. Hyakkimaru no hizo nada para corresponderlo sin embargo tampoco lo evitó, dejó que su hermano menor le mostrara su afecto tanto como quisiera.
Una vez Tahomaru se separó de él, Hyakkimaru observó extrañado que este no volvió a acostarse, por el contrario, se quedó sentado en la hierba con sus piernas cruzadas y la vista baja al volver a hablar:
— Bueno, ya que lo has dicho Aniue, a decir verdad… Me gustaría pedir tu consejo para algo más.
— ¿De qué se trata?
Preguntó el mayor ocultando la curiosidad en su voz. Se incorporó para sentarse frente a él. Tahomaru aún tenía la vista clavada en el suelo, le tomó unos segundos juntar el valor necesario para continuar hablando lleno de timidez, sus orejas se veían coloradas bajo la pálida luz de la luna:
— B-bueno, no quiero ser imprudente al preguntarte esto, a decir verdad, ni siquiera debes decirme nada si no lo deseas. —Un leve sonrojo asomó en sus mejillas mientras jugaba nerviosamente con sus pulgares entrelazándolos entre ellos—. Esto te lo pregunto porque tú ya estás casado…
— Tahomaru, comienzas a fastidiarme. —Dijo Hyakkimaru con una voz plana—. Lo que sea que necesites dilo ya.
— ¡S-si! —Continuó entre balbuceos torpes, cerrando sus ojos a causa de la vergüenza—Aniue… ¿podrías darme algún consejo para ya sabes…? ¿Mi noche de bodas?
— Entiendo. —Respondió Hyakkimaru sin perder la compostura—. Quieres dejar a Natsumi más que satisfecha esa noche.
— ¡No lo digas de esa manera tan vulgar! —Reclamó Tahomaru cerrando sus manos en puño—Sabía que no debía preguntarte nada.
— Complacer a tu esposa es muy importante, Tahomaru. —Continuó Hyakkimaru con voz autoritaria dejando apoyadas sus manos en los hombros de su hermano menor—. Pregunta todas las dudas que tengas, te diré todo lo que necesites saber.
A pesar de que a Tahomaru le costó mucho trabajo dejar su pudor a un lado al principio, estuvieron hablando un buen rato sobre eso. Tal como su hermano mayor le dijo, contestó a todas sus dudas sin inhibiciones y de la manera más explícita posible para incomodidad del menor.
Conforme los consejos seguían, Tahomaru simplemente podía escuchar todo con suma atención con su boca semi abierta a causa de la sorpresa al darse cuenta de lo experimentado que ya era su hermano mayor en ese aspecto.
— …Y con eso estoy seguro que la dejarás más que satisfecha.
— Ahora entiendo porque embarazaste a Dororo apenas a un año de casados. —Dijo Tahomaru tímidamente en una voz apenas audible.
— También hay una posición en la que los dos pueden…
— ¡No, ya basta por favor! —Lo interrumpió el menor con todo su rostro rojo—No necesito saber más de lo que me dijiste, con esto es más que suficiente.
— ¿Estás seguro?
— Si, en serio, no necesito saber más. "Si escucho más siento que les perderé el respeto por completo a ambos". —Completó el futuro esposo en su mente.
— Todo saldrá bien, Tahomaru. —Dijo Hyakkimaru con una voz serena y amable—. No pienses mucho las cosas, eso es lo mejor. Ya que los dos se aman tanto, tendrán una excelente noche de bodas, te lo aseguro.
— Gracias por tus consejos Aniue, ahora por favor, dejemos hablar de esto y vamos a dormir.
Fue un momento algo incómodo, aun así, Tahomaru apreció esa noche con todo su corazón. Conversar con su hermano mayor al lado de la fogata, observar la hermosa noche estrellada sobre ellos, dormir a la intemperie siendo arrullado por los agradables sonidos nocturnos de la naturaleza, fue una experiencia inolvidable. Estaba seguro que no le molestaría si se repetía en un futuro.
Cuando Dororo entró en el tercer mes de embarazo, Tahomaru y Natsumi contrajeron matrimonio. No sabía en qué escena debía concentrarse más pues ambas la hacían infinitamente feliz.
Por un lado, su corazón bailaba de alegría en su pecho al ver a la ahora pareja de casados salir del templo tomados de la mano con unas enormes sonrisas que irradiaban el inmenso amor que se tenían mientras eran felicitados por todos los presentes.
Y por otro, su pulso se aceleraba cuando fijaba la vista en su amado esposo al lado de ella. Hyakkimaru vestía un elegante y formal kimono negro para la boda, mientras que su largo y hermoso cabello lo estaba sujetando en una coleta baja. Se veía en verdad muy apuesto, Dororo apenas se las podía arreglar para quitarle la vista de encima.
— Dororo…—Escuchó que la llamó de pronto regresándola a la realidad.
— Ah, si ¿qué pasa?
— Vamos a pasar ahora a la celebración en casa de Tahomaru ¿quieres que vaya por los regalos que trajimos?
— Si, por favor, solo…—Dudó un momento a causa de la vergüenza que le daba pedirle ese favor, pero finalmente se animó a hacerlo—Me siento algo cansada, ¿te molestaría acompañarme a casa de Tahomaru para sentarme un rato dentro?
— Por supuesto que no. —Dororo río tímidamente cuando sintió como Hyakkimaru la cargaba en brazos para llevarla hasta la casa de Tahomaru—. Los deseos de Dororo son órdenes para mí.
Hyakkimaru la dejó con cuidado en uno de los asientos de madera que habían dispuesto para la ocasión, este aprovechó la cercanía para depositarle un beso en su frente, mientras que Dororo por su parte no resistió la tentación, atrapó sus labios obsequiándole un amoroso beso. Cuando se separaron se observaron por unos segundos con ternura, hasta que Dororo volvió a hablar:
— Hyakkimaru ¿recuerdas que el viejo monje lo mencionó algunas veces? "La rueda del destino" …
— Si, lo recuerdo.
— Es curioso ¿no lo crees? —Continuó Dororo con dulzura—La rueda del destino comenzó a girar desde hace años atrás para nosotros, y al hacerlo, también hizo que la rueda del destino de Tahomaru y Natsumi comenzará a girar a la par que la nuestra.
— Nuestras ruedas comenzaron a girar juntas, pues estábamos destinados a mantenernos juntos. Sin importar los momentos tristes, dolorosos o complicados del pasado, creo que estos valieron la pena sí pudieron traernos hasta este momento.
— Si, yo creo lo mismo que tú, Hyakkimaru. —Hizo una pequeña pausa para fijar su mirada en el feliz matrimonio, estos se sujetaban amorosamente de sus manos, no pareciendo querer separarse ni un segundo. Ante esta hermosa escena Dororo sonrió ampliamente y continuó—: Estoy segura que, así como nosotros, el destino de Tahomaru y Natsumi era estar juntos.
Continuará
