Una Estancia Apacible

Londres Inglaterra 1 año antes.

Mikaela Hyakuya caminaba por las calles de Londres, impresionado de ver a tantos humanos, caminar como si nada.

"¿Cómo...es...esto posible?"pensó Mikaela, había transcurrido un año desde que lo habían convertido en vampiro.

-Veo que estas impresionado Mika-kun-expreso Ferid Bathory sonriendo como siempre lo hacía.

-¿Qué significa esto?-pregunto Mika.

-No me digas que creías que Japón era el único-respondió Ferid sonriendo.-Realmente eres alguien adorable.

Mikaela Hyakuya, el Séptimo Progenitor Ferid Bathory, junto a 4 vampiros que vestían capas negras con capucha debajo de su uniforme militar blanco.

-¿Qué quieres decir?-cuestionó Mikaela exigiendo una respuesta.

-Quien sabe-respondió Ferid.-Este lugar es muy bonito, creo que a Yuu-chan le gustaría.

Mika sintio un impulso tremendo de abalanzarse sobre Ferid, pero se contuvo al ver la mirada de los demás y la de Ferid.

-Pudrete-soltó Mika con desprecio.

-Pero que cruel eres Mika-kun-dijo Ferid en tono dramático.-Después de todo lo que he hecho por ti.

-¿Y que es lo que venimos a hacer aquí?-preguntó Mika fastidiado.

"Ojalá algún día te mueras bastardo"pensó Mika internamente.

-Nosotros a hablar con el gobernante de este país-dijo Ferid.-Tu por otra parte veniste a estudiar.

-¡¿QUE?!-gritó Mika.

Ferid se detuvo y le dio una carta.

-Es de Krul-sama ¿Por que no la lees?-pregunto Ferid.-Por supuesto que yo la leí, espero que no te moleste.

"Jodete malparido infeliz"pensó Mika, mientras sacaba la carta que contenía el sobre abierto.

-Querido Mikaela, he pensado últimamente que eres muy ignorante y algo estúpido respecto a muchas cosas respecto a los vampiros, y al mundo que te rodea en general-

-Además que clase de madre sería si no le doy a mi único hijo al menos un mínimo de educación, asi que por este motivo y otro que no te dire por que un arrogante y conflictivo niño como tú no entendería, he decidido que estarás en Inglaterra durante 3 meses-

"¿Qué demonios significa esto?"pensó Mika con una venita apareciendo en su frente, antes de proseguir leyendo.

-Aprenderás más sobre el mundo donde vives, la dirección de un viejo amigo esta abajo, cuidate, comportate y no hagas una tontería atentamente Krul Tepes-

Mika terminó de leer la carta pero cuando vio de nuevo Ferid ya estaba en la esquina de la calle.

-Suerteee Mika-kun-se despidió Ferid.

-¡PUDRETE!-

Mika miro molesto la carta y leyó la dirección.

Tres meses en un país que no conocía, ¿Qué era lo que pretendía Krul?, ¿Apoderarse del país?...tal vez pero el hecho de que hubiera tantos humanos aqui y que Ferid o algunos de sus compañeros no hicieran nada le pareció extraño.

"¿Un territorio neutral?"pensó Mika mientras leía la dirección de la carta.

Parece que Krul lo estaba dejando sin opciones, así que sin más se dedico a seguir caminando para encontrar la dirección del amigo de su Superior.

XXxx.

Elías Ainsworth se encontraba releyendo la carta que Krul Tepes le había enviado deberle favores sin duda le suponía un problema, ahora se vería obligado a cuidar de un niño.

El era el Mago de la Espina, no un niñero que cuida niños, era de noche y pensó que se había tratado de una broma o tal vez el mocoso se debió haber perdido después de todo su para nada amable conocida le había enviado sus pertenencias y estas se ubicaban en el cuarto de arriba, salió de su estudio, el cual estaba algo desordenado estaba por caminar hacia la mesa de la cocina donde seguro Silky ya tendría lista la cena.

Pero para su mala suerte el timbre sono, Elías suspiro y se acercó a la puerta y vio a un joven rubio de ojos azules con un uniforme bastante familiar.

El medio vampiro parpadeo al verlo, parecía creer que estaba soñando.

-¿Tu eres Elías Ainsworth?-pregunto el joven.

-Si, supongo que tu debes ser Mikaela Hyakuya-respondió Elías notando como el Joven asentía recobrando la compostura.

-Pasa, Krul me envió varias cosas tuyas están en el piso de arriba-dijo Elías haciendose a un lado.

Mika paso quitándose la capucha negra, pasando por la cocina donde cruzó una mirada con Silky la cual lo miro parpadeando.

-El es nuestro invitado, se quedará con nosotros por un tiempo-explicó Elías.

-Buenas noches-saludo Mika sin saber por que se estaba comportando con personas que no conocía.

Elías miro con curiosidad al medio vampiro, el cual subía por las escaleras, dirigiéndose a su habitación asignada.

"Al menos es educado"pensó Elías.

XXxx

1 Semana después

Mikaela se encontraba arando el campo, estaba plantando un par de vegetales, ahora vestía un pantalón azul, tenis negros, y una camisa azul claro.

Por mucho que le jodiera admitirlo, su estadía aquí era ligeramente agradable, Silky era agradable, y su instructor por así decirlo era más tolerable que Ferid y Krul, que se la pasaban molestandolo, lanzando comentarios sarcasticos cada 5 minutos.

Elías Ainsworth le parecía alguien extraño, pero era prudente y bastante formal a la hora de entablar conversación, cosa que le agradaba por que todos los vampiros que el conocía eran sumamente excéntricos, raros e irritantes.

Laccus y René eran sumamente desagradables, Crowley era demasiado curioso y bastante chismoso, característica que suponía había sacado del malnacido de Ferid, si bien agradecía de vez en cuando cosas a Krul la cual a veces parecía entenderlo, no quitaba que fuera sumamente cruel, egoísta en algunos aspectos y bastante despiadada, en cierta forma la respetaba pero no por eso confiaba en ella.

El mago de la Espina como el le había explicado que lo llamaban, era algo extraño pero alguien más prudente en algunos aspectos, en tan sólo una semana le había parecido curioso, y hasta cierto punto intrigante, no se fiaba de el y estaba seguro de que el Mago tampoco lo hacía pero el suponía que ambos tenían cierto balance en la tolerancia, debido a que pese a su curiosidad no se hacían preguntas personales y mucho menos hacían comentarios vulgares o subidos de tono, cosa que hacia que a pesar de su apariencia Mikaela sintiera algo de respeto por el Mago.

Siguió con las tareas de jardinería por un par de horas más y después de terminar, se dirigió adentro del lugar, para ir al estudio del mago.

XXxx

Elías Ainsworth sólo podía describir de una forma a Mikaela Hyakuya y esa palabra era, "respetable", en todos sus años de existencia siempre había llegado a conocer personas sumamente excéntricas, desagradables, o demasiado peculiares, cosa que lo hacía pensar que todos los magos eran sumamente subnormales y que esa característica formaba parte de los magos y de los hechiceros.

Titania, Oberon y otras criaturas parecían juzgarlo y temerle por su apariencia, o en el caso de los soberanos del mundo de las hadas tenerle compasión o lastima.

A pesar de llevar una semana con Mikaela Hyakuya el mediovampiro que otra irritante persona llamada Krul Tepes denominaba como un hijo, le parecía respetable, el chico emitía un aura de soledad, por lo cual suponía que era alguien sumamente desconfiado sin embargo al menos no lo juzgaba y no hacia comentarios sarcasticos, no empleaba un lenguaje informal no se burlaba de su apariencia o hacia chistes como otras personas solian hacer, simplemente era un joven con buenos modales, frío y cordial sin exagerar su comportamiento.

No sabía que le había pasado antes de ser convertido pero conociendo como eran los vampiros no le extrañaba que el joven fuera desconfiado, el en particular, también tenía sus reservas con el.

-Entonces para el proceso de esta pocion se necesita una gran cantidad de magia-observó Mikaela sentado en una silla leyendo parte del libro mientras pasaba pagina.-Eso sin contar los posibles efectos secundarios.

Los 2 estaban sentados en su estudio leyendo y ordenando libros.

-Es una medicina algo difícil de procesar-afirmo Elías.-Comprendiste el concepto bastante rápido.

Mikaela lo miro por un segundo y volvió a su lectura, así permanecieron cerca de 10 minutos en silencio sin comentar nada sólo enfrascados en lo que hacían que era únicamente leer.

-Elías-san-dijo Mika observando las páginas de un libro.-¿Qué significa esto?.

Elías miro al Hyakuya.

-¿Qué cosa?-pregunto Elías.

Mikaela se levantó el libro y le mostró la página que estaba leyendo.

-Esta escrito en runas, es fácil de traducir pero cuesta aprenderlos-dijo Elías.

-Entonces eso es lo que quiero aprender-afirmó Mika mirando a Elías.

-Muy bien te enseñaré Runas y lenguajes antiguos, creo que es algo que se adecuaria mejor a ti, si alguna vez decides recurrir a la magia, sin ayuda de un familiar-dijo Elías mientras caminaba hasta una pila de libros, mientras el timbre de la puerta sonaba.

-Yo iré-dijo Mika caminando afuera del estudio para abrir la puerta y recibir a quien estuviera tocando la puerta.

XXxx

Horas después Mika y Elías estaban caminando por un pueblo abandonado, ubicado en medio de un Valle.

"Qué este lugar?"penso Mika mirando a su alrededor.

El lugar era lúgubre y desolado, como las ciudades que visitaba con los vampiros donde se ocupaban de cazar y llevar niños a Sanguinem, hace unas horas habían revisado la visita de un clérigo de parte de la Iglesia, este le había entregado una petición de la cual el mago tenía que hacerse cargo.

Si bien tuvo sus dudas al acompañarlo, pensó que lo mejor era ir con el, la magia y hechizeria no era un aspecto que el desconociera, Krul y Ferid hacían alusión al respecto en un par de ocasiones, y habían un par de libreros respecto al tema en la Biblioteca de Sanguinem, había leído al respecto y pese a que le interesará el tema, por que no había otra cosa que hacer ahí más que ir a misiones y matar humanos cosa que a veces aborrecia, miro la espalda del mago, y pensó que probablemente disfrutaría de esos 3 meses.

XXxx

Elías Ainsworth contemplo como Mikaela Hyakuya acababa con la criatura que estaba causando problemas por el lugar.

De acuerdo con lo que estaba escrito en la carta que Simon le había entregado, los habitantes del poblado habían desaparecido repentinamente sin dejar rastro.

Después de encontrar el origen del problema Elías había pasado a hacer la purificación del lugar, pero la reacción habia sido mas violenta de lo que había esperado o anticipado.

Mikaela Hyakuya acababa de partir por la mitad a la monstruosa criatura, con su espada, su mirada estaba llena de frialdad mientras veía como el espíritu del niño se desvanecia poco a poco.

El poblado había sido liberado, y poco a poco había personas que parecían aparecer como si hubieran despertado de un largo letargo.

Estaba lloviendo mientras amanecía, Elías Ainsworth siempre había establecido una relación algo apática de las personas si bien era receptivo por su apariencia, siempre había sentido ese matiz de soledad.

Siempre solía mirar a las demás personas desde lejos, no sabía como llamarle a este sentimiento, ni tampoco como llamar a su reciente interés en los humanos.

El espíritu del niño se iba en lágrimas, mientras decía que no era justo nada era justo.

-La vida no es justa-dijo Mikaela Hyakuya mirando al niño.-Pero...eso la hace preciada.

El niño se desvaneció y con ello todo el lugar volvió a la normalidad al mismo tiempo que el sol se elevaba marcando un nuevo día mientras una suave brisa caía por el lugar.

Elías miro a Mika y vio una emoción en sus fríos ojos azules, esa emoción era odio, pero no odio a los humanos, a las criaturas, tampoco al mundo.

Era un odio a si mismo, este joven vampiro se odiaba a si mismo.

"Se odia a si mismo por ser diferente, ¿Por que? ¿Que es el odio en si?"pensó Elías.

Si bien creía haberlo sentido antes, no sabía con precisión que era el odio, le daba curiosidad, como si fuera un niño pequeño, deseaba poder aprender emociones de los humanos, cruzando su mirada con el medio vampiro se dijo asimismo que estos 3 meses no iban a ser para nada aburridos y monótonos.

XXxx

3 meses después.

Mikaela Hyakuya caminaba con una maleta hecha y su espada envainada, Ferid lo esperaba con la cara de imbécil que siempre tenía así que sólo se volteó mirando la casa del Mago de la Espina, a Silky que lo miraba por la ventana y a Elías Ainsworth el cual lo miraba parado en la entrada de su casa.

Odiaba admitirlo pero había disfrutado estos tres meses

-¿Estas seguro de que no quieres llevarte nada ni tus cosas?-dijo Elías.

Mika bajo la mirada.

-Son sólo fotos, y recuerdos de algo que ya no existe-dijo Mika recordando a los niños del orfanato.-Es mejor así.

-Elías-san...gracias por todo-dijo Mika despidiéndose dándose la vuelta.

-De nada...espero que encuentres lo que estas buscando-dijo Elías.

Mikaela Hyakuya se volteó y sonrió.

-Igualmente...Adiós-

Mikaela volteó hacia el frente dejando de sonreir.

-Acaso ¿Acabas de sonreir Mika-kun?-pregunto Ferid burlón.

-Cierra la boca-respondió Mika sin voltearse.-Ya vámonos.

XXxx

-Y esa es la historia-dijo Elías acostado en el pasto con su cabeza en el regazo de Chise la cual estaba recargada en el tronco de un árbol cercano a la casa.

-Ya veo-dijo Chise mientras Ruth dormía al lado.-Eso explica las cosas del ático, no sabía que alguien había vivido ahí.

-Le ofrecí una de las habitaciones de huéspedes pero prefirió el ático-respondió Elías.-Hyakuya Mikaela era extraño a su modo.

"¿Por que el apellido me suena?"pensó Chise.

-Esta tarde iremos a mi estudio creo que hay libros que acomodar-dijo Elías.

-Esta bien mañana iremos a la Facultad después de todo-dijo Chise.

XXxx