There's miles yet to go

How far, we don't know

But we can do so much more

Onto the next endeavour

We're stronger than ever

We'll never say never

We're stronger than ever before

2945 Tercera Edad

(Tres meses después de la boda real entre Thorin Escudo de Roble, hijo the Thrain y Rey Bajo la Montaña con Bilbo Bolsón, saqueador.)

Kili entró en Erebor y no pudo evitar abrir la boca, asombrado al ver la transformación que había sufrido en su ausencia. No había estado fuera más de siete días, pero por un momento pensó en salir y comprobar que había vuelto al reino adecuado. La calle principal estaba decorada entera de guirnaldas naranjas con bordes y motivos esmeralda, a juego con las paredes. Enormes pancartas colgaban de distintas barandillas, indicando los diferentes nombres de los gremios. Había puestos hasta más allá de donde la vista podía alcanzar. Enanos y hombres hablaban y comerciaban animados, mientras los niños corrían, jugando unos con otros.

'Príncipe Kili.' Oyó alguien a sus espaldas decir y se giró, reconociendo a uno de los guardias. '¿Me permite la montura?'

Kili asintió y se bajó del pony, acariciándolo antes de darle las riendas al guardia. '¿Puedes hacer que lleven mis pertenencias a mis aposentos?'

'Por supuesto.' Asintió el enano antes de irse.

Kili se colocó el carcaj mejor y empezó a caminar, dispuesto a descubrir cada recoveco de la Feria de la Cosecha que había organizado Bilbo. Antes de irse no había estado al tanto de los preparativos, solo de que Bilbo estaría al mando de organizarla y que sería inclusiva con Valle, pero no se había esperado algo así de excepcional. Sabía que el hobbit había estado preocupado, pues este era su primer acto oficial, pero Kili no había sabido por qué. Bilbo era perfecto dando fiestas, por lo que era de esperar que fuese un éxito, y lo que veía le devolvió parte de calor al corazón. Los puestos estaban organizados por sectores, con el área para comer a un lado y otra donde poder sentarse y disfrutar. Había de todo, no solo los productos del cultivo de Valle, sino todo lo que se fabricaba en la Montaña y lo que se importaba de fuera. El aire estaba lleno de diferentes aromas, todos embriagadores guiándolo a diferentes puestos de comidas.

Kili se decantó por un cuenco de pollo asado antes de sentarse en una esquina y fijarse en la gente, tratando de dejar atrás los últimos días. Decirle adiós a Tauriel no había sido fácil, por mucho que hubiesen partido como amigos. Él la quería y sabía que ella le correspondía, pero no era suficiente. Al menos no para ella. Tauriel quería ver mundo, quería descubrir nuevas ciudades y pueblos ahora que no estaba atada al Bosque Negro. Quería visitar Lothlórien, conocer más sobre su raza, ver otras formas de vida. Y a Kili le hubiese gustado acompañarla, en un mundo perfecto lo hubiese hecho, lo habría dejado todo atrás y le hubiese cogido la mano y seguido a donde ella hubiese querido.

Pero sabía que nunca lo haría. Su vida estaba en Erebor, junto a su hermano y su tío. Ya no era un simple enano en Ered Luin, por mucho que le hubiese gustado. En los años desde la recuperación de la Montaña, Kili había empezado a comprender la importancia de su linaje, de su papel y del de Fili. Había sentido esa conexión con la Montaña, se había involucrado en la vida política y social, había pasado a ser alguien cuya voz era escuchada, cuyas ideas consideradas. Thorin había aceptado su idea de crear una división militar de arqueros, sus planes de caza estaban siendo debatidos por el Consejo. Kili había empezado a amar su vida ahí, la persona en la que se estaba convirtiendo, el poder que poco a poco encontraba cada vez más a su disposición.

Amaba a Tauriel, pero quizás no era suficiente, quizás no estaba destinado. Ella se merecía ser libre, se merecía descubrir todo lo que siempre había soñado ver. Él se merecía conocerse, averiguar quién era en realidad, su potencial interior que ahora veía aflorar. Sabía que en el futuro su caminos volverían a cruzarse, estaba seguro de ello, pero no podían seguir viviendo en un fantasía.

Había dejado Erebor queriendo pasar unos últimos días con ella, queriendo recordarla paseando entre el Bosque, con la luz de las estrellas iluminando sus ojos, su piel cálida a la caída del sol, sus cabellos brillantes cual fuego. Siempre recordaría las suaves palabras que se dijeron en susurros, las promesas que sabían que no podrían cumplir. Pero eso había quedado atrás, como los recuerdos de un sueño al despertarse. La vida en Erebor lo devolvió a la realidad, las voces, las risas, el aroma, los colores. Sonrió, aunque sabía que la felicidad no llegaba a sus ojos. Por extraño que fuese, amaba ese lugar y no podía imaginar dejarlo atrás.

/

Bilbo miró la feria desde una de las terrazas superiores de Erebor con una ligera sonrisa de satisfacción. El evento había sido un éxito, consiguiendo más comercio en dos días que en un mes entero de Erebor, ayudando a la imagen del reino y atrayendo nueva clientela de otros lugares. Ya podía imaginarse la cara de Bodin en la siguiente reunión del Consejo, tragándose sus palabras. Bilbo no odiaba, no estaba en su naturaleza, pero lo que sentía por el mayor de los Consejeros reales era muy parecido a lo que sentía por los Sacovilla-Bolsón.

Se fijó en una figura solitaria en el área de comida y entrecerró los ojos, tratando de fijarse mejor. Dio un pequeño salto al reconocer al enano y dejó su elevado escondite, bajando al encuentro de Kili. El joven príncipe no había dicho el motivo de quererse ir unos días, pero Bilbo sabía que tenía relación con Tauriel. Había sabido de la propuesta que la elfa había recibido de visitar Lothlórien desde su boda, pero pensaba que quizás la denegase. Parte de él había tenido esperanza en que la relación de ambos tuviese futuro, pues hacían una pareja adorable. Bilbo recordaba el cariño que había visto en sus miradas cuando se habían quedado en Bolsón Cerrado, y la esperanza que le habían dado a él.

Ignoraba si Kili desearía hablar del asunto, pero quería dejarle claro que él estaría ahí para escucharlo si así era. Siempre había sentido esa necesidad de proteger a los hijos de Durin, pero con Fili y Kili sabía que el cariño que les tenía era distinto al resto de enanos. Se habían convertido en familia, no solo legal sino elegida. Thorin los quería como a hijos, y había escuchado las suficientes historias como para saber lo mucho que los dos jóvenes enanos adoraban a su tío.

'No te esperaba tan pronto.' Dijo con tono alegre mientras se sentaba a su lado.

Vio como Kili se sobresaltaba y sonrió, orgulloso al saber que aún podía andar sin ser visto, sin necesidad de anillos mágicos. No había perdido su toque hobbit después de tanto tiempo viviendo entre enanos.

'¡Bilbo! No te he visto venir.' Exclamó Kili, el cual no tardó en girarse a él. Bilbo se limitó a mirarlo con una sonrisa y coger una de las patatas que había en el cuenco del enano. La comió de un bocado y cogió otra.

'¿Qué tal la excursión?'

Kili volvió la vista a la comida, cogiendo un trozo de pollo con los dedos. Bilbo estuvo a punto de regañarlo y decirle que cogiese un tenedor, pero decidió dejarlo pasar por esa vez.

'No quiero hablar de ello.' Dijo Kili en voz baja.

Bilbo puso su mano en el brazo del joven. 'Si alguna vez quieres hablar, estare ahí.'

Kili asintió. Bilbo le golpeó ligeramente el brazo en señal de cariño antes de coger otra patata y ponerse en pie. 'Voy a avisar a tu tío de tu llegada. Seguro que quiere verte.'

/

'¿Estás seguro?' Preguntó Thorin sentándose en el banco de piedra que Bilbo había pedido hacer para él.

Bilbo se secó la frente con la manga, tratando de no llevarse tierra a los ojos. Volvió a coger la pala y cavó en el suelo un poco más profundo.

'No me ha dicho nada, pero estoy seguro.' Enterró la patata en la tierra y se pasó al siguiente agujero en la fila. 'Tenías que haberle visto la cara, Thorin. Nunca lo había visto tan melancólico.'

Thorin miró al horizonte, perdiéndose en el Bosque por unos segundos. 'No puedo decir que me entristezca su separación.' No le hizo falta mirar a Bilbo para saber la cara que puso el hobbit. 'Pero me entristece su sufrimiento.'

'Podían haber funcionado.' Respondió Bilbo. 'Puede que en unos años…'

'No.' Negó Thorin mirando al hobbit. 'No va a funcionar. Él es un príncipe de Erebor, su vida está aquí. Ella es una elfa silvana. No puede funcionar.' Thorin se inclinó en el banco, acercándose un poco a Bilbo, queriendo verle en su elemento. 'No dudo de sus sentimientos, pero no está destinado a ser. Sus caminos no pueden ser más dispares.'

'Los nuestros también lo eran y míranos ahora.' Refutó el hobbit.

'No es lo mismo y lo sabes.' Thorin le miró dejándole claro que Bilbo estaba siendo difícil porque quería.

Estuvieron unos minutos en silencio, Bilbo plantando sus patatas, Thorin mirando Valle. El sol empezaba a esconderse en el horizonte, pero aún les quedaban un par de horas de luz.

'Deberías hablar con él.' Dijo Bilbo, rompiendo el apacible silencio.

Thorin lo miró sorprendido. '¿Y decirle qué? No creo ser la persona más indicada.'

'Eres su tío. El chico te adora.' Bilbo se limpió las manos en la gruesa tela del pantalón, mirándolo de rodillas desde el otro lado del jardín. 'Y quizás necesite hablar con alguien que comprenda sus sentimientos.'

'Él sabe lo que pienso de su relación, nunca he ocultado mi opinión de que estaba destinada al fracaso. Dudo que quiera hablar conmigo, de hecho yo sería la última persona a la que querría ver.' Thorin se fijó en sus manos, moviendo su anillo hasta colocarlo en la posición correcta. Tratando de ocultar lo mucho que le dolía la verdad.

Era cierto que siempre había sido honesto con Kili, diciéndole que no debía de hacerse ilusiones, que no podría funcionar. Sabía que en el pasado había sido incluso cruel a veces con él en la forma de decírselo, que el dolor por ver cómo su sobrino estaba con la elfa y él no podía estar con Bilbo le había llevado a la ira. Era precisamente la relación de Kili lo que les había distanciado en los últimos años, y ahora Thorin no sabía cómo recorrer el abismo que había entre ellos. Quería abrazarlo, hacerle ver que aunque sus sentimientos eran válidos, también era su primer amor. Pero sabía que no podía, no cuando él había conseguido casarse con Bilbo, cuando él era feliz y su sobrino no.

'Thorin, te necesita más que nunca.' Dijo el hobbit acercándose a él. Thorin levantó la mirada y se fijó en Bilbo, en el cariño que había en sus ojos, en cómo el sol iluminaba sus cabellos, haciendo que parecieran de oro. 'Bastante tiempo ya habéis pasado separados.' Bilbo le cogió la mano, acariciándole los dedos. 'Prométeme que hablarás con él.'

Thorin sabía que no iba a ser fácil, pero estaba dispuesto a lo que fuese con tal de recuperar la relación con el menor de sus sobrinos. Bilbo tenía razón, era hora.

'Te lo prometo, kurdûh.'

/

Bilbo sentía que el momento había llegado. Había sobrevivido a sus primeros meses como Consorte, había programado una feria que había sido un éxito y había conseguido cerrar el acuerdo con Thranduil para el paso protegido por la ruta principal que iba del Este al Oeste del Bosque Negro, asegurando el comienzo del comercio con Ered Luin.

Sabía que aún le quedaba mucho camino para conseguir el apoyo del Consejo, o para al menos evitar pelear con ellos cada vez que proponía algo, pero no por ello pensaba dejar de luchar. Thorin había sido honesto con él cuando le había dicho que no iba a ser fácil, que cada acción suya sería cuestionada, que aunque fuese Consorte, su Consejo, al igual que muchos de los ciudadanos de Erebor, no olvidaban que no era un enano. Aún así Bilbo no se sentía intimidado, sabía lo que quería hacer, tenía planes y contaba con el apoyo de Thorin. Si había conseguido la lealtad del más cabezota de los hijos de Durin, era capaz de conseguir la de cualquiera.

El hobbit entró con paso firme en la Tesorería de Erebor, caminando hasta la mesa que había al final del pasillo, viendo cómo el señor Botín tenía la cabeza enterrada entre libros de cuentas. Su larga barba estaba recogida en un moño suelto bajo su garganta, y sus mangas manchadas de tinta.

'Buenos días.' Dijo Bilbo con una sonrisa. En seguida vio los ojos del enano fijarse en él y dejar de lado lo que estaba haciendo mientras se colocaba las gafas de forma apresurada. 'Tengo cita con Lord Gloin.'

'Por supuesto, zubdabud.' Dijo antes de levantarse y entrar por un de las puertas. Bilbo no tuvo que esperar mucho hasta que vio a su amigo salir con paso apresurado.

'¡Bilbo!' Dijo el enano antes de abrazarlo. 'Qué alegría verte, muchacho.'

Bilbo pretendió no fijarse en las miradas de asombro de los enanos que le rodeaban, se limitó a abrazar a Gloin y a darle unos golpecitos para que le soltase. 'Es bueno verte, Gloin. ¿Cómo está la familia?'

'Gimli cada día está más mayor. Tienes que venir a cenar un día de estos.' El enano le puso la mano en la espalda, indicando el camino. 'Mi esposa no para de preguntar por ti. No te han visto desde la boda.'

'Lo siento de veras, he estado ocupado.'

Gloin lo guió por los pasillos, dejando detrás las múltiples salas llenas de preciosas gemas y torres de monedas. Vio cómo los enanos que ahí había se giraban a mirarlo con discreción, sin duda preguntándose qué haría él ahí.

'No tienes de qué preocuparte.' Contestó Gloin. 'Es natural.' Sacó la llave que llevaba colgada del cinto y abrió la puerta de metal. 'La verdad que tu propuesta me pilló desprevenido.'

Bilbo lo sabía, pues a todo el mundo le había sorprendido que el hobbit, la criatura que menos interés tenía en riquezas y lujosas posesiones, quisiera hacer una auditoría del Tesoro de Erebor. Y no es que Bilbo dudara de la palabra de Gloin o de su papel como Tesorero Real, pero quería asegurarse de que todo estaba en orden. Thorin no iba a visitar el tesoro, la especialidad de Dís era la jurisdicción, no la contabilidad, y Fili y Kili eran demasiado jóvenes e inexpertos como para saber por dónde empezar. Bilbo sabía que tenía que ser él, que era hora de saber con certeza lo que había en la parte más segura de Erebor.

'No dudo de tu palabra, Gloin.' Dijo Bilbo antes de que el enano empujase la puerta. 'Es solo que deseo comprobar que todo está en orden, nada más.'

'Entre tú y yo, muchacho,' dijo Gloin susurrando, 'creo que es una buena idea, pues nadie ha pisado estos salones desde que movimos todo aquí.' Y dicho esto abrió la puerta, dejando pasar a Bilbo antes de cerrarlas tras ellos.

Bilbo tuvo esa sensación de déjà vu que le hizo imposible moverse. La sala era enorme, llena de todo tipo de objetos de oro y piedras preciosas. Todo había sido colocado en pilas enormes sin ningún tipo de cuidado, como si de chatarra se tratase. Había escudos, platos, copas, cofres con joyas, armaduras, cuberterías, armas, muebles, espejos, lámparas, y todo tipo de objetos que Bilbo no alcanzaba a ver enterrados entre las pilas y pilas de cosas que llegaban hasta los altos techos.

'¿No hay una lista de lo que aquí se halla?' Preguntó horrorizado, pues no se esperaba esto.

'No.' Dijo Gloin con su tono serio pero afable. 'Solo anotamos las monedas y piedras preciosas, todo lo demás lo colocamos aquí.'

Bilbo se giró a él y lo vio con los brazos apoyados en sus caderas, como si estuviese viendo las margaritas de un campo y no pilas y pilas interminables de objetos de incalculable valor. 'Puede que necesites un ayudante.'

'¿Puede?' Dijo Bilbo sin querer evitar el extremo sarcasmo en su voz.

Gloin le lanzó una mirada dejándole claro que no apreciaba el tono, pero Bilbo no dejó de mirarlo con ira retenida. Pues su amigo bien podía haberle preparado para lo que tenía delante.

'Te puedo buscar a alguien, tengo algunos aprendices que podrían serte de ayuda para anotar y tal.'

Bilbo dio unos pasos, viendo como sus ojos no le engañaban y las pilas de cosas eran casi diez veces más altas que él. Fue entonces cuando se fijó en que todo tenía estilos distintos, que nada encajaba. Y supuso que lo que tenía delante no era solo el tesoro de la época de Thrór, sino tesoros que podían ser de varias edades. Iba a necesitar a alguien especializado en historia enana.

'Gracias, Gloin, pero no hace falta.' Se giró al enano, con un plan formándose en su mente. 'Creo que tengo al candidato perfecto.'

/

Thorin entró en la sala de entrenamiento despacio, indicando a los soldados que ahí había luchando que no le prestasen atención. Al fondo, en una de las elevaciones, estaba Kili tirando flechas, todas ellas dando en la diana. Se acercó a su sobrino, respirando y recordando que no hacía tantos años desde que había sido un niño, queriendo su atención y cariño siempre que volvía a casa de la fragua.

Esperó a que Kili lanzase la última flecha, sabiendo que éste había notado su presencia.

'¿Qué necesitas, Thorin?' Preguntó el enano sin darse la vuelta. El uso de su nombre le dolió, pero estaba acostumbrado a ello. Hacía mucho que no lo había oído llamarle tío.

'Venía a ver cómo estabas.' Su voz tranquila, queriendo dejarle ver que no estaba ahí por temas de estado. Vio cómo Kili se dirigía a la diana y quitaba las flechas. Esperó a que el enano se girase para buscar su mirada, haciéndole ver que no iba a irse hasta que tuvieran la conversación que había venido a tener.

Kili suspiró y dejó las flechas en la caja, sentándose al lado de Thorin. 'Estoy bien.' Dijo mirando su arco, no pudiendo evitar recordar el día que su tío se lo había regalado.

'Sé que no es verdad.' Refutó Thorin, tratando de que el enano clavase sus ojos en él. 'Y quiero que sepas que si quieres hablar de ello, estoy aquí.'

Vio como Kili se ponía de pie, mirándolo con dolor e ira. '¿Para que te regodees? No, tú dejaste muy claro lo que pensabas.'

'Kili…' La voz de Thorin elevada, indicándole que no era el momento para faltarlo al respeto de nuevo, que él solo quería ayudar. Pero Kili no se inmutó.

Kili dio un paso atrás. 'Deberías estar feliz. Al final tenías razón. Como siempre.' Había rencor en sus palabras, uno que Thorin reconoció pues él había hablado así en numerosas ocasiones.

No tuvo tiempo de hacerle ver que no era su intención demostrarle que había tenido razón, pues Kili dejó el area, caminando con paso firme a la salida. Thorin suspiró, tratando de pensar qué hacer ahora, sabiendo que Kili no hablaría con él si no quería. En eso, como es muchas otras cosas, eran muy parecidos.

/

'Por favor.' Volvió a suplicar el hobbit.

'No, lo siento mucho Bilbo, pero no puedo.' Dijo Ori cogiendo la pila de libros que tenía en la mesa y moviéndola al carrito. 'Estoy demasiado ocupado. No puedo dejar la Biblioteca desatendida.'

Bilbo miró a su alrededor, a los pocos enanos que ahí había, sabiendo que no solía estar más ocupada de lo que estaba ahora. 'Solo un par de horas al día.' Negoció, viendo como Ori empujaba el carrito hacia las estanterías y colocaba libros. 'Seguro que la Biblioteca puede estar cerrada un par de horas al día.'

Ori miró a su alrededor, indeciso. 'No sé, Bilbo. ¿Qué sucede si hay una emergencia?'

¿Qué emergencia puede haber en una Biblioteca? Quiso gritar desesperado el hobbit, pero se contuvo, aun así no pudo contener su cara. Por suerte, Ori no lo estaba mirando en ese momento. Bilbo abrió y cerró sus manos, tratando de relajarse.

'Podemos dejar un cartel en la puerta, así sabrían dónde ir a buscarte.'

Vio cómo la idea funcionaba, cómo Ori dejaba el libro y se quedaba quieto, pensando. '¿Has dicho que hay muchos objetos?' Preguntó girándose a él. '¿Puede que de todas las edades?'

'Pilas y pilas llenas, Ori. Tu conocimiento es justo lo que necesito para categorizar todo.'

Ori abrazó el libro que tenía, inseguro de si él era el mejor enano para la tarea. Él era joven, todo su conocimiento meramente académico. Se había criado en Ered Luin, educándose por cuenta propia. Era cierto que sabía más que suficiente como para estar al mando de la Biblioteca y el Archivo de Erebor, pero no estaba seguro de si estaba preparado para ayudar a Bilbo en tamaña tarea.

'Vamos a necesitar ayuda si es cierto lo que dices.' Contestó finalmente. 'Alguien que sepa más de historia que yo.'

'¿A qué te refieres?' Dijo Bilbo, apoyándose contra la alta estantería.

'Pues que yo te puedo ayudar a reconocer piezas siempre y cuando tenga un punto de referencia, pero quizás necesitemos a alguien que sepa de historia para que yo pueda ubicar dichas piezas.'

Bilbo movió la nariz, pensando en que Ori tenía razón. Aun así no sabía a quién pedir ayuda. Balin seguramente sabría más que nadie, pero el enano estaba ocupado todo el día con Thorin. Quizás podría buscar a alguien de la Academia, pero no quería pedir ayuda a un desconocido.

'¿Conoces a alguien?' Preguntó a Ori.

Éste se quedó unos momentos perdido en sus pensamientos, hasta que al final sonrió, los ojos abiertos como platos, una clara idea en ellos.

/

'Kee, no es propio de él regodearse.' Dijo Fili mientras desenredaba el pelo de su hermano, tratando de hacerle una trenza con la parte superior.

Kili partió la flecha rota que tenía entre las manos por la mitad. Dejando un trozo en el suelo y jugando con el otro nerviosamente.

'¿Para qué iba a hablar conmigo sino?'

'Quizás está preocupado.' Fili colocó el broche de plata en el pelo y empezó a trenzar. '¿Hace cuánto que no hablabas con él?'

Kili no contestó, pues ambos sabían la respuesta. Era cierto que hacía mucho que no hablaba con su tío, no como antes de la recuperación de Erebor. Lo que al principio había sido indignación e ira ante la negativa de Thorin de aceptar oficialmente su relación con Tauriel, se había transformado con los años en resentimiento y cabezonería.

'Quizás es hora de que hagáis las paces.' Fili cogió el fino trozo de cuerda y ató el final de la trenza.

Kili no dijo nada, pero sabía que su hermano tenía razón. Además, por mucho que quisiese negarlo, echaba de menos a su tío.

/

'¿Estás seguro de ello?' Volvió a preguntar Bilbo mientras se acercaban a la Colina del Cuervo.

'Claro que sí.' Respondió el joven enano. 'Me dijo que se había especializado en historia en sus estudios, en especial la de los Barbiluengos.' El pony de Ori se adelantó ligeramente y éste tiró de sus riendas para volverlo al paso del de Bilbo. 'Saca muchos libros, siempre a última hora, cuando acaba su turno.'

Bilbo miró a Ori sorprendido, pues no se lo podía haber imaginado. Aunque tenía parte de lógica. Dagril era un noble y se había criado en las Colinas de Hierro. Había tenido una educación privilegiada desde niño y era normal que, si tenía interés en un tema, tuviese a su disposición todo tipo de libros y mapas para poder aprender más de él. El enano nunca le había mencionado nada, pero la verdad era que no habían tenido muchos momentos de conversación. Dagril era más amigo de Thorin que suyo.

Dejaron los ponies a la entrada con uno de los guardias y pidieron direcciones. No tardaron en encontrar a Dagril en la sala de mando, al lado de la torre de los cuervos mensajeros. 'Bilbo, Ori, es una sorpresa.' Dijo levantándose y yendo a su encuentro.

'Hola señor Dagril.' Dijo Ori, siempre cortés, con una diminuta reverencia.

Bilbo vio como Dagril sonrió y no tardó en fijar los ojos en él. 'Hola Dagril, es bueno verte.'

'Es bueno veros, zubdabud.' Dijo el enano con una inclinación de cabeza. Bilbo le había dicho que no hacía falta que le tratase con su título numerosas veces, pero Dagril era parte de la Guardia Real y pensaba que debía hacerlo. '¿A qué se debe la visita?' Preguntó indicándoles las sillas que había en la sala.

'A una propuesta.' Dijo Bilbo sentándose en una de ellas. Vio como Ori lo imitaba y esperó a que Dagril también lo hiciese antes de seguir. 'Ori me ha mencionado que tienes especial interés en la historia. De forma académica, me refiero.'

Dagril se sorprendió ante la conversación pero asintió. 'En efecto. Es un tema que siempre me ha apasionado, desde niño.'

'Y dime, ¿está tu interés solo centrado hazañas y datos históricos o abarca también estilos artísticos y artesanales típicos de diferentes épocas?' Bilbo trató de sonar lo más natural posible, aun sabiendo lo extraña de su pregunta. Dagril lo miró sorprendido, miró a Ori, quien solo sonreía, y volvió la vista a Bilbo.

'Mi interés es académico, como has dicho. No sólo historias, sino arte, decoración, artesanía…' Dagril se recostó un poco en la silla. 'Se puede decir que abarca todo.'

Bilbo sonrió y miró a Ori con ojos conspiradores. El joven enano asintió, orgulloso de haber podido ayudar a Bilbo, el cual siempre había estado ahí para él cuando lo había necesitado. El hobbit era perfecto cuando quería hablar de temas que a todos los demás le parecían aburridos.

'Tengo un proyecto entre manos.' Bilbo miró a Dagril, colocando sus dedos en el borde de la mesa de madera, notando lo ruda que era. 'Y necesitaría de alguien con un alto conocimiento en cultura enana, en especial en cultura de los Barbiluengos.' Quitó las manos, acariciando las yemas de los dedos para asegurarse de que no se había clavado una astilla. 'A poder ser alguien de extrema confianza.'

'¿Qué clase de proyecto?' Preguntó Dagril intrigado.

Part 1/10


Este fanfic está dedicado a todos mis lectores. Tanto a los nuevos como a los que llevan conmigo desde "There and Back Again".

Está escrito en su totalidad y editado por mi editor. Quiero que sea accesible a todo el mundo pero al mismo tiempo me he creado un P.a.t.r.e.o.n para aquellas personas que deseen tener acceso a los capítulos antes que nadie y que deseen dejarme un donativo. He dedicado muchas horas a esta historia y estoy muy orgullosa de ella. Espero que os guste tanto como a mi.

Para cualquier duda o explicación de mi investigación de Tolkien y sus escritos de los enanos, os veo en mi P.a.t.r.e.o.n.

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