I find comfort in the sound
And the shape of the heart
How it echoes through the chest
From under the ground
As the hills turn into holes
I fill them with gold
Heavy stones fear no weather
2945 Tercera Edad
Kili miró a su hermano y éste le hizo un gesto para que llamase. Kili suspiró y golpeó la puerta, sabiendo que su madre tenía razón y era hora de volver a ser la familia que unida de antes de Erebor. Kili no sabía si sería tan fácil como tener una conversación y que todo volviese a la normalidad, pero quería intentarlo. Desde que se había ido Tauriel y su atención estaba completamente enfocada en Erebor, se había percatado de lo mucho que le quedaba por aprender, de cómo aún necesitaba a su tío. Era cierto que Fili y él habían madurado gracias a la aventura vivida, pero Thorin nunca los había preparado para ser príncipes, solo para ser guerreros.
La puerta tardó unos momentos en abrirse y al otro lado encontraron a Bilbo, con esa bata que tenía de trozos de otras telas entreabierta y ropa cómoda.
'Chicos. ¿Qué hacéis aquí?'
'¿Tarta?' Fili mostró el pastel de manzana que había hecho su madre. Bilbo sonrió al ver la comida. 'Pensábamos que si no estabais muy liados podíamos pasarnos un rato.' Dijo dándole la tarta y entrando en los aposentos, sin esperar a una invitación formal.
'La ha hecho amad.' Explicó Kili siguiendo a su hermano.
'¿Ella no viene?' Bilbo estaba sorprendido, pues no era muy común que los dos jóvenes enanos fuesen solos a una visita social.
'Está ocupada. Club de lectura.'
Bilbo cerró la puerta, asintiendo. 'Vuestro tío está en el salón.' Dijo dirigiéndose a la cocina, aunque no hizo falta, pues la suave música era guía suficiente. '¿Qué queréis de beber?'
'¡Leche!' Gritaron ambos. 'Chocolate.' Corrigieron al unísono unos segundos más tarde.
Bilbo pudo imaginar sus caras de felicidad ante la posibilidad y suspiró. Dejando la tarta en la mesa de la cocina y yendo a la despensa, en busca de la tableta de chocolate. Cogió la cesta que había hecho esa mañana de scones y un tarro de mermelada, porque ya que se ponían podían darse un pequeño manjar.
Thorin vio a sus sobrinos entrar al salon y dejarse caer en el amplio sofá, pero no dejó de tocar. Éstos no lo interrumpieron, simplemente lo escucharon, como cuando eran pequeños. No fue hasta unos minutos más tarde, con las últimas notas resonando por la estancia y los lejanos ruidos de Bilbo moviéndose en la cocina, cuando Fili rompió el apacible silencio.
'Nunca nos has contado cómo aprendiste a tocar el arpa.'
Kili miró a su hermano sorprendido, pues tenía razón, no tardó en mirar a Thorin, esperando una de sus historias, esas que tanto extrañaba.
Thorin miró al fuego de la chimenea, tratando de pensar por dónde empezar. 'Aprendí de muy pequeño.' Dijo recordando la primera vez que había visto un arpa de pie, en una gran fiesta a la que no se le había permitido asistir pero a la cual se había colado. 'No recuerdo el motivo de celebración, no debía de tener más de diez años. Pero recuerdo ver el instrumento y maravillarme por la música.' Thorin volvió la mirada a sus sobrino con una sonrisa irónica. 'La tocaba un elfo. Seguramente alguno de la corte de Thranduil, pues por aquel entonces aún teníamos un trato formal con ellos.'
'¿Estaban en Erebor?' Preguntó Fili.
'Sí. Seguramente sería una celebración en honor a mi abuelo, y Thranduil mandaría una delegación oficial. No recuerdo los detalles, pero recuerdo el arpa. El elfo me dejó tocarla una vez otros músicos fueron a reemplazarlos.' Thorin acarició el instrumento de plata que Bilbo le había regalado durante su cortejo. Era preciosa, mucho más robusta que la de esa noche, con pequeños motivos florales enredados en su columna y caja armónica. 'Me enseñó las notas básicas hasta que se fue unos días más tarde. Después de eso pedí una a mi padre y me pusieron un tutor a las pocas semanas.' Thorin acabó mirando a sus sobrinos, esperando esas preguntas que sabía que vendrían.
'¿Un elfo te enseño a tocar?' Preguntó Kili sorprendido.
'Mi tutor me enseñó a tocar.' Explicó Thorin. 'El cual era enano. El elfo solo me descubrió el instrumento.'
'Tío, eres un pozo de sorpresas.' Dijo Fili, reposando la cabeza en el brazo mullido del sofá.
'Espera.' Dijo Kili recostándose. '¿Por qué nunca nos enseñaste a tocar el arpa?'
Fili miró a su hermano mientras asentía. Pues ambos eran músicos decentes, pero nunca habían estado al nivel de su tío. Quizás les faltaban décadas de práctica.
'Porque desde muy pequeños os gustaba escuchar a Dwalin tocar y fue éste el que os regaló vuestros primeros violines. Además, os va más el violín. Es más alegre.'
'Es más común.' Se quejó Kili, cogiendo un almohadón y abrazándolo.
Thorin levantó una ceja, mirando a Kili a los ojos, no pudiendo evitar una sonrisa al ver como éste fruncía el ceño.
Bilbo entró en ese momento, cargado con una bandeja llena de comida que puso en la mesa de café que había delante del sofá.
'Id sirviendo la tarta.' Dijo mientras colocaba los platos en la mesa, tratando de limpiar la bandeja para volvérsela a llevar. Thorin se levantó y lo ayudó, viendo como Fili y Kili cogían los platos y los colocaban junto con los cubiertos. Bilbo se fue, volviendo en seguida con las bebidas. 'He hecho chocolate para todos.' Dijo dándole la taza a Thorin, el cual se había sentado en su butaca. Thorin asintió, dándole las gracias de forma silenciosa.
Bilbo no tardó en mover su sillón para estar más cerca de todos. Cogiendo su plato de tarta. '¿A qué se debe la visita?' Sabía que Thorin estaba intentando reconstruir ese vínculo con sus sobrinos y él quería hacer todo lo posible para ayudarlos.
'¿Necesitamos una excusa para ver a nuestro tío favorito?' Preguntó Fili, su cara radiando inocencia.
'Soy vuestro único tío.' Farfulló Thorin.
'Bueno, quizás ahora que estáis aquí me podéis ayudar con mi proyecto.' Propuso Bilbo antes de meterse otro trozo de la deliciosa tarta en la boca, buscando un tema neutro de conversación.
'¿Qué proyecto?' Preguntó Kili intrigado.
Bilbo dejó el plato en la mesa, haciendo un gesto con las manos para añadir dramatismo al momento. Con una voz profunda, cargada de emoción, contestó.
'La historia del pueblo de Durin.' Hizo una pausa, viendo el interés en sus ojos. 'Desde Durin el Inmortal, pasando por la construcción y pérdida de Moria, el asentamiento de Erebor, la llegada de Smaug el Terrible, la Batalla de los Cinco Ejércitos, hasta llegar al día de hoy.'
'¡Uuuoooh!' Aullaron ambos príncipes impresionados.
'¿No crees que se te está empezado a ir de las manos el proyecto?' Preguntó Thorin con una sarcástica sonrisa, la taza rozando sus labios. Pero Bilbo le hizo un gesto con la mano para que se cayese, sin dejar de mirar a los dos hermanos.
'¿Cómo podemos ayudar?' Preguntó Fili mientras Kili asentía.
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2855 Tercera Edad
(Cuatro años antes del nacimiento de Fili)
'¿Qué me dices de esa?' Preguntó Dwalin señalando a un grupo de tres enanas que se encontraban al fondo de la fiesta.
Era el día de Durin y todo su pueblo se había reunido para celebrarlo, cada uno había aportado comida y diversión, el gran salón de Ered Luin estaba a rebosar de enanos, no solo los de su clan, sino de todos aquellos de los otros clanes que querían unirse a la festividad.
'¿Cuál?' Thorin dio un sorbo a su cerveza, tratando de averiguar cuál de las enanas había llamado la atención de su amigo.
'La del medio. Tiene buenas caderas, esa seguro que te da un hijo.'
Thorin no pudo evitar escupir la bebida que le quedaba, mirando a Dwalin sin poderse creer lo que acaba de oír. Dwalin se encogió de hombros, sabiendo que no había forma de ocultarle la verdad a Thorin.
'Balin me ha comentado…'
'Dwalin.' Thorin lo paró en seco, pues sabía perfectamente lo que su viejo consejero le había dicho a su hermano.
'No es nada personal, Thorin. Pero tiene parte de razón.'
Thorin le lanzó dos dagas con su mirada mientras trataba de secarse la cerveza de la ropa. 'No tú también.'
'Lo siento.' Dijo su amigo, subiendo las manos en son de paz. Vio como Thorin inclinaba la cabeza, perdonándolo.
Ambos estuvieron unos minutos en silencio, Thorin tratando de no caminar los metros que le separaban de Balin y decirle que dejase de meterse en su vida privada, por mucho que fuese vital para el linaje de Durin.
'No sé por qué te niegas tanto.' Dijo Dwalin, sorprendiendo a Thorin con la vuelta del tema, aún sabiendo lo mucho que le molestaba a él. 'Puedes hacerlo como algo político y seguir teniendo tu vida privada.'
'¡Porque es mi vida privada!' Le gritó Thorin, harto de tener siempre la misma conversación, de tener que justificarse continuamente. No le importaba si alguien los oía, quizás así le dejarían en paz. 'Porque es lo único que tengo, Dwalin. Porque lo he dado todo; todo mi tiempo, todo mi sudor y mi sangre por mi pueblo. Y no me arrepiento ni pido una recompensa, lo único que pido es que se me respete en la única cosa que es puramente mía.'
Dwalin lo miró, sorprendido ante esa revelación. No pudo más que mirar como Thorin dejaba la jarra y se iba, dando por concluida la noche. Dwalin, al igual que Balin, nunca más le mencionaría la palabra matrimonio o herederos.
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2945 Tercera Edad
'Un poco tarde para dar paseos por la muralla.' Dijo una voz a sus espaldas y Dís sonrió, esperando a que Dwalin se le uniese.
'Hace una noche preciosa, no quería perderme las estrellas.' Contestó mirando al cielo, sin fijarse en como el enano la miraba a ella.
'Sí que lo es.' Afirmó Dwalin, no pudiendo evitar perderse en la belleza de la princesa por unos momentos. Se colocó a su lado, llevando la mirada al cielo, recordando la primera vez que la había visto bajo la luz de la estrellas como la enana adulta y no la niña que había conocido todos esas décadas atrás.
Siempre había tenido un apartado especial en su corazón para Dís. Desde que se había hecho íntimo amigo de Thorin había sabido que su hermana formaría parte de su vida y estaría también bajo su protección, pero no había contado con su amistad. Dís era una enana especial, de una dureza interna que había sorprendido a muchos, en especial tras de la muerte de su esposo, cuando había asumido el papel que le pertenecía por nacimiento y se había empezado a involucrar en la vida jurídica de su pueblo.
'¿Qué haces tú aquí?' Preguntó ella clavando sus ojos azules en él.
Me dijeron que estabas aquí y quería verte, pero Dwalin sabía que no podía decir eso, que no debía.
'No eres la única que necesitaba aire. Y es un buen mirador.'
Dís sonrió y Dwalin no supo muy bien lo que estaba pensando, pero él volvió su vista a la ciudad de Valle, su cara seria, ocultando sus verdaderas intenciones.
'Hoy tenía mi club de lectura.' Comentó Dís, volviendo la vista también a la ciudad. 'Era en casa de Gira, por lo que me pillaba cerca de aquí.'
'¿Te ha gustado el libro?' Dwalin no tenía ningún interés en la literatura, pero quería seguir oyendo su voz.
'Oh sí, ha sido de los mejores.' Dís se giró a él y empezó a narrarle la historia, su cara con la misma emoción que cuando Thorin hablaba de algo que le entusiasmaba. Dwalin se perdió en el relato, haciendo los comentarios oportunos y disfrutando de la presencia de la enana, de ser su único foco de atención por unos preciosos minutos.
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2867 Tercera Edad
(Seis meses desde la muerte de Vili)
'Son preciosas.' Comentó Dís fijándose en las dos pequeñas espadas de madera que había en la mesa.
'Las ha hecho Bifur.' Explicó Thorin, recorriendo el filo de una de ellas con la yema de sus dedos. Paró y se giró a su hermana. '¿Estás segura de esto?'
'Lo estoy. Cuanto antes aprenda mejor.'
Thorin asintió. '¡Fili!' Gritó, y el niño no tardó en aparecer, su hermano pequeño tras él.
'¿Qué sucede tío?'
'Tengo algo para ti.' Dijo Thorin con una sonrisa.
'¿Un regalo?' Se podía ver la sorpresa en los ojos del niño, pues no solía recibir regalos a no ser por su cumpleaños o por el día de Durin.
'Sí, ven.'
Fili corrió a la mesa, subiéndose en una silla para poder ver mejor. No tardó en soltar un gemido de admiración al ver las dos espadas.
'¿Son para mí?' Dijo sorprendido, pues siempre había querido una, pero nunca se la habían comprado.
'Sí. Te voy a enseñar a usarlas.' Thorin le acarició el pelo, haciendo que Fili se fijase en él, sus ojos abiertos como platos.
'¿En serio? ¿Me vas a enseñar a ser un guerrero como tú?'
Thorin miró a Fili y quiso decir no. No quería que su sobrino fuese como él, que tuviese que luchar en una guerra con apenas la mayoría de edad, que la espada y el hacha se convirtiesen en sus mayores aliados, que viese el horror que él había visto. Pero al mismo tiempo había querido enseñar a Fili a ser el guerrero que sabía que había en él, quería demostrar que la sangre de Durin que corría por sus venas era igual de potente que la suya.
'Sí. Empezaremos mañana al alba.' Fili asintió con una sonrisa, cogiendo una espalda y notando su peso. Mirando a Thorin, el cual sonrió también, contagiado por el entusiasmo de su sobrino. 'Las puedes coger, son tuyas.'
Fili cogió ambas y bajó de la mesa con cuidado. 'Akhmânul irak'adad'
'No rompas nada.' Advirtió su madre.
'Mira, Kili. Espadas.' Dijo el pequeño enseñándoselas a su hermano. Kili alargó su pequeña mano y las tocó, sonriendo al hacerlo.
Thorin sabía que no debía, pues no era su padre, pero no podía evitar sentirse orgulloso. Había amado a esos niños desde que los había cogido en brazos por primera vez. Siempre había deseado pasar más tiempo con ellos, sobretodo cuando Fili había sido hijo único. No había querido imponer su presencia en la casa de su hermana, sabiendo perfectamente que tenían un padre que los quería y el cual era el encargado de su educación. Más de una vez se había tenido que morder la lengua al ver como Vili hacía algo que él consideraba erróneo, que él hubiese hecho de forma distinta. Pero nunca había dicho nada, siempre yéndose cuando era oportuno, apoyando a Dís en su idea de criar a los niños en la infancia que ellos nunca tuvieron.
Pero Vili ya no estaba, y Dís ya no quería seguir fingiendo ser alguien que no era. Y Thorin, el cual no quería borrar el recuerdo de Vili, hacer que sus hijos le olvidasen, se encontraba en guerra consigo mismo. Pues cada día que pasaba los veía más y más como a sus propios hijos, como a sus herederos.
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2945 Tercera Edad
Thorin notó como alguien le tocaba el hombro y se despertó, su sueño ligero. Abrió los ojos y vio a Bilbo, vestido con el camisón que llevaba para dormir, con unas ligeras ojeras.
'¿Bilbo?' Su voz ligeramente ronca.
'Ven a la cama.' Le dijo éste, haciéndole un gesto en dirección a su dormitorio.
Thorin miró a su alrededor y vio a sus dos sobrinos dormidos profundamente en el sofá, una manta sobre ellos, la chimenea casi apagada. Debían de haberse quedado hablando más tiempo del que recordaba, se levantó con cuidado, tratando de no hacer ruido. Se acercó a la chimenea y colocó dos maderos más antes de coger la mano de Bilbo y seguir a su esposo a su cuarto, cerrando la puerta tras ellos con cuidado.
'¿Qué hora es?' Preguntó mientras se quitaba la ropa.
'No lo sé, ¿medianoche?.' Contestó Bilbo mirando a la ventana y viendo el cielo oscuro. 'Pero me desperté y no estabas.'
'Nos quedamos hablando y no sé cómo acabamos abriendo una botella de vino.' Pues Thorin aún tenía el sabor en su lengua.
'Tres.' Bilbo se sentó en la cama, abriendo la parte de Thorin a modo de invitación. Thorin lo miró con una pregunta silenciosa mientras se quitaba el pantalón. 'Os habéis bebido tres botellas de vino de Dorwinion.'
Thorin se quitó la camisa y se metió en la cama, acercándose a Bilbo y atrayéndolo con un brazo. Bilbo se dejó hacer, recorriendo con sus dedos la fina capa de vello del pecho del enano.
'¿Buena noche?'
'Sí.' Thorin le besó la cabeza, dedicando unos segundos a olerle el pelo. Reconfortado al saber que la conexión que tenía con sus sobrinos no se había perdido después de todo ese tiempo, que podían volver a ser la familia de antes. 'Creo que estaremos bien.'
Bilbo cerró los ojos, colocándose mejor en los brazos de su esposo. 'Me alegro.'
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Bifur entró en la Gran Sala Azul, tratando de que las miradas del Consejo no lo intimidasen. Dejó la maqueta que había hecho para Bilbo en la mesa y, con una pequeña reverencia hacia Thorin, se fue.
'Gracias Bifur.' Oyó a Bilbo decir antes de que le cerrasen la puerta. Bifur sonrió y caminó de vuelta a su juguetería.
'¿Qué es esto?' Preguntó uno de los enanos.
'Es una propuesta.' Explicó Bilbo levantándose, haciendo que la atención de la sala recayese sobre él. 'Hace unos meses visité la Tesorería para examinar todas aquellas piezas que habían quedado olvidadas, pues quería saber de su valor y procedencia.'
'¿Para qué?' Preguntó otro, con un tono suspicaz.
'Para saber de su valor y procedencia, señor Sokvi.' El tono de Bilbo cordial, pues estaba acostumbrado ya al tira y afloja de esos enanos. Sokvi se calló, sabiendo que había perdido esa pelea.
'Dagril y Ori fueron una ayuda fundamental para dicha tarea. Ellos me explicaron la procedencia de los objetos que allí había, al igual que su valor. ¿Saben que en el tesoro hay objetos que se remontan a la construcción de Moria?'
'Imposible.' Exclamó Frái, la enana de larga barba blanca que solía interponerse menos en el camino de Bilbo.
'En efecto, mi señora. Y después de analizar cada objeto, creo que el mejor uso que podemos hacer de ellos es ponerlos a disposición del pueblo. De ahí esto.'
Todos los enanos miraron sin comprender la maqueta que señalaba Bilbo, la cual representaba habitaciones con pequeños muebles y carteles, con gente dentro. Era como una casa de muñecas hecha de fina madera. Un trabajo precioso, sin duda, pero no lo suficientemente descriptivo como para que el Consejo lo entendiese.
'Quiero asignar un pequeño sector de la Montaña a crear un espacio donde podamos exponer los objetos junto con partes de la historia del pueblo de Durin. Servirá para que tanto los más jóvenes como todos aquellos que quieran aprender puedan ir, conocer fragmentos de la historia, como si de un cuento se tratase, y ver con sus propios ojos objetos de esas épocas.' La voz de Bilbo cargada de ilusión, intentando transmitir lo fundamental que le parecía su idea. 'Creo que sería una gran idea no solo para ayudar a ilustrar épocas pasadas a los más jóvenes, sino para educar a todos aquellos enanos que viven en Erebor, aquellos que no se criaron en un clan cuya educación se centrase en los Barbiluengos, a entender mejor el reino en el que viven.'
Bilbo apoyó las manos en la mesa, mirando a los ancianos enanos, tratando de hacerles ver con su expresión corporal que no pensaba echarse atrás. Esperaba que Thorin los estuviese mirando con esos ojos intimidatorios que recordaban a todo el mundo que él era el rey y la ley.
'¿Y quién les enseñaría? ¿Tú?' Dijo Bodin con ironía, dejando claro que la idea le parecía absurda.
Bilbo respiró, esperando unos segundos antes de contestarle al retrógrado enano. 'No, señor Bodin. Dagril estaría al cargo del proyecto.' E hizo un gesto con la mano, señalando al enano en cuestión, el cual había estado todo ese tiempo contra la pared, tratando de pasar desapercibido y consiguiéndolo gracias a su uniforme de Guardia Real. Dagril dio un paso al frente, mirando a Bilbo y asintiendo.
'Lord Dagril ha sido criado en la historia del pueblo de Durin desde una temprana edad.' Expuso Bilbo, poniendo especial énfasis en el "lord", pues sabía que ese título tendría peso para su audiencia. 'Su tío, Dain II Pie de Hierro, señor de Urâd Zirnul, se encargó de ello. Y no solo aprendió lo básico, sino que ha dedicado años de su vida a su estudio y aprendizaje.' Dedicó una sonrisa de triunfo al ver las caras de asombro del Consejo. 'No creo que haya un candidato mejor. Además, contará con el apoyo del señor Ori. ¿Quién mejor que el Archivista Real para este proyecto?' Su tono cargado de inocencia, su sonrisa perfecta.
Todos los enanos se miraron entre sí, no sabiendo muy bien qué decir, pues aunque tenían sus dudas, no sabían cómo exponerlas sin antes hablar del asunto entre ellos. Al final fue Frái la que habló.
'Es una propuesta interesante, Su Alteza.' Su tono cordial, pues realmente lo creía. 'Imagino que la ha traído por escrito.'
'En efecto.' Bilbo se fue hacia la puerta, abriéndola y regresando en seguida con un cuaderno que dejó encima de la mesa. 'Aquí está descrita no solo la propuesta, sino los conceptos de las historias y los murales.' Lo empujó al centro de la mesa, haciendo que quedase junto a la maqueta.
'Creo que es una gran idea.' Dijo Thorin, hablando por primera vez. 'Y me gustaría llevarla a cabo.'
'Thanu men, estamos hablando de habilitar una parte de Erebor para esto. La Montaña aún no está reconstruida del todo.' Argumentó Bodin.
'Por eso quiero que se lean la propuesta de Bilbo y busquen el mejor área para su localización, al igual que el coste.' La voz de Thorin no dejaba lugar a discusiones, y Bilbo decidió sentarse, sabiendo que la batalla estaba casi ganada.
'Hay asuntos más importantes que este, uzbadê.'
'Con todo respeto,' dijo Thorin con ese tono donde dejaba claro que le daba igual si era respetuoso o no 'soy yo el que dice que es prioridad y que no.' Sokvi cerró la boca, mirando a la mesa. 'Erebor está en suficiente buen estado como para permitirse algo dedicado al entretenimiento y a la educación. Por lo que quiero un informe para finales de mes.'
Nadie objetó y Bilbo apretó la mano de Thorin por debajo de la mesa, dándole las gracias antes de levantarse e irse con Dagril a sus espaldas.
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2867 Tercera Edad
(Casi un año desde la muerte de Vili)
Thorin entró en la casa de los hijos de Fundin, llamando a Balin al hacerlo.
'¿Thorin?' Preguntó el enano asombrado saliendo de su despacho. '¿Sucede algo?'
'Tenemos que hablar.' Dijo Thorin, dirigiéndose a la chimenea y sentándose en la silla que solía ocupar.
Balin se sentó en su sillón, mirando sorprendido a Thorin pero dispuesto a hablar de aquello que estuviese inquietando a su rey.
'He estado pensando sobre el tema de tener un heredero.' Dijo Thorin mirando el fuego.
'Thorin, comprendo que no…' Pero Thorin lo paró con un gesto de mano, mirándolo, y no había ni ira, ni resignación en los ojos del enano.
'Tienes razón, Balin. Necesito un heredero, ya sea con o sin Erebor, el linaje de Durin debe continuar.' Balin asintió, pues llevaba años diciéndoselo a Thorin. 'Lo he pensado y he tomado la decisión de nombrar a Fili y Kili mis herederos.'
'¿Cómo?' Su tono alto, sorprendido. '¿Los hijos de tu hermana?'
Thorin asintió. Ambos estuvieron unos minutos en silencio, Thorin esperando a Balin y éste tratando de asimilar la noticia, las implicaciones que tenía.
'Thorin, ¿eres consciente de que si los nombras tus herederos, y dentro de unos años tienes hijos, ocasionaría un gran problema de sucesión?'
'Lo sé, pero no debes preocuparte por ello, viejo amigo, no tendré hijos.'
'Eso no lo sabes, Thorin.' Dijo Balin molesto, levantándose. 'Comprendo que toda tu atención esté enfocada en tu pueblo, pero hay más en la vida que el deber. Y sé que en el fondo la idea de que tu padre siga con vida sigue en ti.' Dijo señalando su pecho.
'Balin…' Advirtió Thorin, pues no quería hablar de ello.
'No, Thorin. Esta vez me debes escuchar.' Balin dio unos pasos, tratando de centrar sus ideas, cayendo en algo que le había pasado inadvertido hasta ahora. 'Erebor.' Fue más un susurro que una afirmación. Miró a Thorin, esta vez con miedo en los ojos. 'Estás pensando en recuperar Erebor.'
'No, Balin.' Se apresuró a decir Thorin.
'Quizás no ahora, ni en cincuenta años, pero la idea está ahí, ¿verdad?' Balin lo miró a los ojos, queriendo buscar la verdad en ellos como siempre había hecho, encontrando esa confirmación que tanto había temido. 'Thorin…'
'Sé que un día tendré que hacerlo, Balin. No ahora, pues Smaug sigue a sus anchas por Esgaroth. Pero un día de estos mis pasos me devolverán a Erebor, estoy seguro de ello.'
'Thorin, no hay necesidad. Nos has dado paz aquí, gracias a ti estamos prosperando y tu pueblo es feliz.' Balin se acercó a él, poniendo la mano en el hombro de su rey. 'Puedes formar una familia aquí.'
Pues Balin quería por encima de todo ver a Thorin feliz, devolverle la sonrisa que había visto en la cara del enano tantas veces cuando aún era un joven príncipe que corría por los pasillos de Erebor escondiéndose de sus tutores. Aún así, él sabía mejor que nadie la importancia de que Thorin tuviese descendencia, la necesidad de cumplir la profecía de Durin. Un tarea que le pesaba recordar a Thorin, pero que no podía dejar caer en el olvido, por mucho que no tuviesen un reino que llamar suyo. Quizás más que nunca por dicha razón.
'Ya tengo una familia.' El tono de Thorin lo devolvió al presente, a esa sala, a ese tiempo, y una pequeña parte de Balin sufrió al saber que nunca más vería esa roca verde, que nunca más sentiría el calor de esa Montaña. 'Y Fili va a ser mi heredero.'
Balin se sentó, tratando de recomponerse y comprender a Thorin.
'Lo quiero como a un hijo, Balin. Y sé que la sangre de Durin es fuerte en él, sé que está destinado a grandes hazañas.' La voz de Thorin llena de orgullo, de amor. Y Balin sonrió, pues conocía al pequeño y sabía que Thorin tenía razón.
'El Consejo mencionará su parentesco.' Argumentó Balin.
'Su padre era un enano honorable. Puede que no fuese de nuestro clan pero eso no hace que Fili o Kili sean menos dignos de ser mis herederos.' Thorin se llevó la mano al bolsillo, sacándose la pipa y el pequeño saquito de hierba. 'Es mi decisión, Balin, y agradecería tu apoyo.'
Balin respiró, sabiendo que él siempre apoyaría a Thorin, pues había jurado a su padre protegerlo y guiarlo en el caso de su muerte. Había tratado por todos lo medios de alegrar la vida del joven príncipe, en hacerle ver lo mucho que había conseguido, la felicidad que se merecía. Pero Thorin era un enano demasiado honorable, demasiado orgulloso, con demasiada culpa en un alma tan joven. Por lo que Balin asintió, sonriendo, dejando de lado los deseos de su pueblo y queriendo cumplir los de su rey.
'Considéralo hecho.' Y se sentó, aceptando la hierba, rellenando su pipa, y disfrutando de unos minutos de paz. Pues sabía que ese sería el comienzo de un nuevo capítulo en su vida.
Parte 4/10
Khûzdul en este capítulo:
Akhmânul irak'adad: gracias tío
Urâd Zirnul: Colinas de Hierro (nombre dado por los habitantes de Erebor)
Uzbadê: mi Señor.
Thanu men: mi rey (honorifico)
Muchas gracias por todos los comentarios.
