Tremble for yourself, my man,

You know that you have seen this all before

Tremble little lion man,

You'll never settle any of your scores

Your grace is wasted in your face,

Your boldness stands alone among the wreck

Now learn from your mother or else spend your days biting your own neck

2878 Tercera Edad

(Decimocuarto cumpleaños de Kili)

Thorin vio como Kili volvía la vista de nuevo al puesto mientras caminaban. Fili iba más adelante, haciéndole preguntas a su madre que ésta contestaba con infinita paciencia. Habían comprado todo lo necesario para la cena que harían en celebración del cumpleaños de Kili y ahora les quedaba lo que Thorin consideraba lo más tedioso, la cocina. Nunca había disfrutado de dicho arte y no era particularmente bueno en él tampoco. Por suerte su hermana y Dori se encargarían de la mayor parte del modesto banquete. Con suerte Gloin traería una de las famosas empanadas de su esposa.

Pero eso no era lo que más preocupaba a Thorin, sino las constantes miradas que el menor de sus sobrinos había lanzado a lo largo de las semanas al puesto de armas destinadas a los cazadores. Había querido disimularlas cuando él había estado mirándolo directamente, pero no había sido capaz de ocultar su deseo hacia los arcos que ahí había. No eran especialmente buenos, no para los estándares de Thorin, pero eran funcionales. Thorin miró a Kili, como éste bajaba la mirada al suelo con resignación. Sabía que parte de la culpa era suya, que había expresado en numerosas ocasiones su odio a los elfos, y había descrito como éstos usaban como principal arma el arco. Era de esperar que el perspicaz de su sobrino hilase ambas ideas, llegando a la conclusión de que un arco no era un arma noble para un enano.

Thorin cerró los ojos y frunció el ceño, maldiciéndose a sí mismo y, en parte, a su suerte. Había sido tan claro para él que el arma predilecta de Fili serían las dos espadas, pues el niño era rápido y ágil, perfecto para dichos movimientos. Con Kili no había sido tan fácil. Desde que lo había empezado a entrenar había cambiado de la espada al hacha para ver si alguna le llamaba más y, aunque Kili había mostrado más destreza con la espada, nunca se le había visto igual de ilusionado que a su hermano.

Le dio su cesta a Kili, el cual cogió con sorpresa pero sin preguntar, y se acercó a su hermana. 'Dís, temo que no voy a poder ayudarte. Hay algo que debo de hacer.'

'¿Ahora?' Su voz sorprendida, parando en medio del mercado. Thorin asintió. '¿No puede esperar?'

'Me temo que no.' Dijo él, tratando de hacerle ver con su mirada que le explicaría más tarde. Ella asintió.

'¿Llegarás antes de la cena?' Pues era relativamente temprano, lo que le dejaba el tiempo justo a Thorin para poner su plan en marcha.

'Sí, os veo entonces.' Se giró a sus sobrinos, los cuales estaban charlando un poco más alejados con las cestas.

'Os veo más tarde.' Revolvió el pelo de Kili, soltando de él un gruñido y sonriendo. 'Portaos bien y haced caso a vuestra madre.'

'Sí, tío.' Dijeron ambos al unísono.

Thorin se marchó, de camino a casa de Dwalin, sabiendo que lo necesitaría para la tarea que tenía en mente.

'¿Qué haces aquí?' Preguntó éste al abrir la puerta.

'Necesito tu ayuda.'

Dwalin asintió y se dispuso a salir, pero Thorin lo paró con una mano en el pecho. 'Coge el hacha de talar, la vas a necesitar.'

Su amigo no hizo ningún comentario, simplemente siguió sus órdenes. Al poco tiempo el guerrero se encontró a las afueras de Ered Luin, buscando un tejo lo suficientemente bueno como para obtener la madera que necesitaría Thorin para fabricar el arco. Recolectó varios trozos y se los llevó a Thorin, el cual estaba trabajando en la fragua, con el diseño ya dibujado sobre la pizarra.

'Tienes donde elegir.' Comentó dejándolas en el suelo.

'¿Puedes cortarlas a esa medida?' Thorin indicó el dibujo con la cabeza mientras golpeaba la barra de hierro. Dwalin se dispuso a ello con un silencioso suspiro, pues no era así como había imaginado pasar su día de festivo.

No fue hasta horas más tarde cuando Thorin finalmente se sentó al lado de su amigo, viéndolo comer un trozo de carne seca. Le cogió la pieza ofrecida y le dio un mordisco, admirando su obra.

'Es bonito.' Comentó Dwalin. 'No sabía que sabías hacerlos.'

Thorin lo miró con cierta indignación. 'No es mi predilección, si es a lo que te refieres.' Y se comió el último trozo de carne, viendo la fugaz ira en los ojos del joven de los Fundin y sonriendo por dentro.

Llegaron justo a tiempo, cuando Dís había acabado de colocar el pollo asado en la mesa. Thorin dejó el regalo que llevaba envuelto en la mejor tela que había encontrado en la forja en una esquina, escondido tras su chaleco de pieles. Se acercó a su familia, viendo como sus sobrinos estaban jugando con el pequeño de los hermanos Ri en una esquina. Balin se encontraba charlando con Dori y Mizim, la esposa de Gloin, a la cual el embarazo empezaba a notarse. Su esposo no muy lejos del grupo, escuchando a su hermano mientras bebía lo que Thorin suponía que era hidromiel.

Se fue a la cocina, tratando de pasar desapercibido, y besó a su hermana en la mejilla a modo de disculpa.

'Espero que fuese importante.' Dijo ésta dándole el pan para que lo llevase a la mesa. 'Pues he tenido que amenazar de muerte a Gloin para que no comiese nada.'

'Gracias.' Dijo él cogiendo también la jarra de agua. 'Ha habido un cambio de planes en el regalo de Kili.'

'¿Pensé que ya le habías comprado ese zurrón que tanto quería?'

'Tengo algo mejor.' Thorin se fue sin decir más, con una sonrisa en los labios ante la mirada de desesperación de su hermana, pues sabía lo poco que le gustaban las sorpresas a la enana.

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2945 Tercera Edad

Kili caminó por las ajetreadas calles, disfrutando de los aromas y del calor del sol en su cara. La ciudad no era tan grande como Erebor, pero había aún muchos rincones que no conocía. Tauriel y él habían paseado por allí a menudo, un sitio neutral para ambos, cuando la elfa se había alojado en una de las alejadas casas de la parte sur. Ahora no era más que un vago recuerdo, pero uno que el enano había querido atesorar. Subió por las escaleras que llevaban a la gran plaza del nivel medio de la ciudad, donde casi todos los lugares de comida y bebida se encontraban. Esa mañana había tenido la necesidad de recordar que no había sido un error su decisión, que era lo mejor para ambos, pero aún así había querido acercarse a sus recuerdos.

Fue por casualidad que los vio, quizás porque Bilbo no pasaba tan desapercibido como él pensaba, y no supo si acercase o no. No quería interrumpirlos, pues bien sabía él que ambos no tenían muchos días donde sus obligaciones no fuesen su única actividad, pero por otro lado se encontraba melancólico y sabía que el hobbit lo alegraría.

Se acercó a su tío, el cual estaba sentado en una de las mesas con vistas a Erebor, escuchando ensimismado a Bilbo. Había un servicio de té entre ambos y varios pasteles, casi todos cerca del hobbit. Kili no pudo evitar sonreír al ver la cara de Thorin, pues no creía que nunca se acostumbraría a verle tan relajado, tan enamorado. Las sonrisas de su tío eran para él y su hermano como gemas preciosas, difíciles de encontrar pero una vez que lo hacían nada podía igual su belleza. Siempre habían hecho todo lo posible por hacerle feliz, mucho antes de comprender que el corazón de su tío nunca sanaría por completo, que su pesar no se lavaría con tardes de juegos o días de caza. Pero Bilbo había sido capaz de aliviar parte de ese pesar, de ofrecerle una paz y amor que solo podía encontrarse en los brazos de tu merlar.

'Y se fueron sin decir nada.' Oyó decir a Bilbo antes de verle girarse hacia él. 'Kili, ¿qué haces aquí?'

'¿Todo bien en Erebor?' La voz de su tío ligeramente preocupada.

Kili levantó una mano en señal de que todo estaba bien y se sentó con ellos, llamando la atención de una joven camarera al hacerlo. 'Todo bien, solo he salido a pasear y os he visto.'

'¿No deberías estar con Dwalin?' Preguntó Thorin, el cual sabía perfectamente que su sobrino estaba escaqueándose de nuevo de sus obligaciones. Kili tuvo la decencia esta vez de mirar con una ligera cara de arrepentimiento.

'Lo tiene controlado.' Sonrió, poniendo esos ojos que sabía que su tío no podía resistir. No le habían fallado en setenta años, no iban a hacerlo ahora. Cuando Thorin suspiró, resignado, supo que había triunfado.

'¿Qué desea?' Preguntó la chica.

'Una limonada, por favor.' Pidió antes de girarse a ambos y poner los brazos sobre la mesa. 'Bueno, y ¿qué hacéis vosotros aquí?'

'¿Tú qué crees?' El tono de voz de Thorin ligeramente molesto, pero Bilbo le tocó el brazo para relajarlo y Kili tuvo que morderse el labio para no reír, pues era adorable cómo el pequeño hobbit conseguía controlar a su tío con solo un gesto o mirada.

'Es nuestro día libre. Y hemos venido a probar la cafetería de la que tanto hablar Dori.' Bilbo se sirvió un poco de té. 'Está pensando en hacer negocios con el dueño. Quieren expandirla pero necesitan capital.'

Kili miró a su alrededor, a las vistas tan buenas que tenía, a lo céntrica que estaba en la parte media, a su proximidad con el mercado. 'Es un buen sitio. Podría hacer negocio.'

'Eso piensa él, pero quería nuestra opinión.'

'Quería la tuya.' Corrigió Thorin. 'Y si te gustaba o no la comida.'

'¡De ahí todas las tartas!' Exclamó Kili, comprendiendo finalmente.

'¿Esto?' Señaló Bilbo mientras cogía un pastel y lo dividía con el tenedor para comerlo. 'No, esto es solo la merienda, nos quedan aún platos que probar.'

Kili miró a su tío impresionado, pues seguía sin poder creerse que alguien tan pequeño como Bilbo comiese tanto. ¿Dónde lo metía? Thorin se encogió de hombros, sabiendo a qué se refería su sobrino.

Fue entonces cuando Bilbo vio algo o alguien y se disculpó, yendo al encuentro de una señora que acababa de entrar en la plaza. Kili aprovechó la ocasión para terminarse su tarta, dando el primer trago a su fresca limonada y apreciando el sabor.

'¿Qué haces por aquí?' Preguntó Thorin con esa voz que dejaba claro que quería la verdad. Y Kili no sabía si serle sincero, pues su tío había dejado claro lo que pensaba, pero por otro lado creía que quizás él lo comprendería mejor que nadie.

'Tauriel y yo solíamos venir aquí días como hoy.' Dijo mirando deliberadamente a la plaza.

'Es normal que la eches de menos.' El tono de Thorin suave, íntimo. Kili lo miró sorprendido. '¿Sabes algo de ella?'

Kili negó con la cabeza mientras comía otra de las tartas.

'¿Has pensado en escribirle?'

'Sí, pero no lo haré. No hay mucho más que decirnos.' Kili dejó que el chocolate lo relajase, dándole tiempo a pensar su respuesta. 'Al menos no por ahora. Creo que es mejor si seguimos con nuestras vidas.'

Thorin asintió, dando un sorbo al té y mirando hacia Erebor, los enormes estandartes no eran más que motas, pero el verdor de la roca era brillante y puro. Sabía que debía considerarse afortunado, pues había acabado recuperando su reino, con sus sobrinos sanos y salvos, en línea directa al trono, y con Bilbo a su lado. Aún así, él mejor que nadie sabía lo rápido que podía cambiar su suerte, lo importante que era disfrutar cada momento.

'¿Cómo supiste que Bilbo era tu merlar?' Preguntó Kili, sorprendiendo a Thorin. Nunca había hablado de relaciones con su sobrino, ese tema se lo había dejado siempre a Dís, pues bien sabía que él no era el mejor modelo a seguir. Y, aunque se había sorprendido al saber de la predilección de su sobrino hacía los elfos, aún entonces no había tratado de hacerle ver que no era tan raro sentir atracción hacia otra raza, que él más que nadie le comprendía.

Lo miró, leyendo en sus ojos vergüenza pero también inquietud. Y supo que le preguntaba pues temía que Tauriel fuese la suya. Algo que Thorin dudaba, pero que nunca le diría.

'No estuve seguro del todo hasta nuestra boda, si he de ser sincero.'

Kili lo miró sorprendido, pues nadie hubiese pensado eso al ver la cara de Thorin cuando Bilbo había aparecido en la Gala, volviendo a cambiar sus vidas para siempre. Thorin comprendió su sorpresa y sonrió, tratando de hacerle entender.

'Nuestro belhazsatf fue la prueba definitiva, aunque la verdad no me hubiese importado si no lo hubiese sido.'

'¿Cómo pudiste dudarlo? Era obvio para todo el mundo.' Pues Kili había estado ahí cuando su relación había florecido en amistad, y de amistad en algo demasiado intenso como para definirlo en su momento. Pero que años más tarde, cuando lo habían tenido delante, le había sido completamente obvio a toda la Compañía.

'Porque es de otra raza.' Los ojos de Thorin lo buscaron, queriéndole transmitir la importancia de sus palabras. 'Es difícil de por si que un enano tenga o encuentre a su merlar, las posibilidades de que sean en otra raza son casi inauditas.'

Kili se quedó pensando en esas palabras, en la razón que tenía Thorin. Desde muy pequeño había sabido que había más posibilidades de que su corazón estuviese atado a un arte que a una persona, pero siempre había tenido esperanza de que no fuese así. Nunca se había sentido especialmente atraído por un arte como otros enanos, lo único que le apasionaba era la arquería, pero no tanto como para dedicarle su vida. Tauriel había despertado algo en él, por primera vez se había enamorado, pero ahora dudaba si sus sentimientos durarían el resto de su vida o sería solo el primero de varios.

'¿Has tenido otras parejas antes de Bilbo?' Preguntó volviendo a la conversación, queriendo saber más. 'Nunca te vimos con nadie.'

Por la expresión de su tío Kili supo que no era un tema del que quisiese hablar, y él bien sabía que su madre quizás sería más apropiada para ello, pero quería la opinión de Thorin, la necesitaba.

'Sí, pero no cortejé ninguna.'

'¿Por qué?'

Thorin suspiró, separándose un poco de la mesa, claramente tratando de organizar sus pensamientos.

'Muchas razones.' Lo miró, y Kili supo que no iba a elaborar sobre ellas. 'Pero creo que lo que quieres saber es si me he enamorado antes.' Kili asintió. 'Sí, Kili, me he enamorado antes. Hace muchos años.'

Kili se acercó más a la mesa, cautivado con esa respuesta. '¿Qué pasó?'

Thorin volvió la mirada a la montaña. 'No estaba destinado a ser, eso es todo. Pero no por ello fue menos real, no por ello lo que sentí es menos válido.' Volvió su mirad a su sobrino, sonriendo y tratando de hacerle ver. 'Eres joven, Kili, es muy pronto para saber lo que la vida te va a deparar. No niego tus sentimientos por la elfa, solo que consideres que puede que no sea la única que va a llamar a tu corazón; que mantengas una mente abierta.'

Kili asintió, pues aunque quería pensar que Tauriel era su único amor, sabía que había sabiduría en las palabras de su tío. Y, sin saberlo, parte de ese pesar que había sentido todas esas semanas se disipó, dejando lugar solo al cariño y al recuerdo.

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Dwalin miró a su alrededor, sabiendo que estaba jugando con fuego, pero no pudiendo evitarlo. En las últimas semanas había notado los ojos de Dís en él más de lo normal, había sentido su presencia cuando ésta pensaba que no la veía. Y más de una noche la había pasado en vela imaginando lo que podría ser, pero siempre la mañana lo había devuelto a la realidad, y al hecho de que era la hermana de Thorin. Eso era un problema. Dwalin sabía que Thorin no llevaría bien que se acostase con Dís y no podía culparlo. Thorin había sido no solo hermano, sino mentor y sustituto de Thráin como su figura paterna. A Thorin le había costado mucho asimilar que Vili era el merlar de su hermana, que ésta ya era una enana independiente, que había alguien lo suficientemente bueno para ella.

Dwalin podía entenderle, pues a él también le había costado aceptar esa nueva atracción después de tanto tiempo. Pero quizás no era nueva, quizás siempre lo había pensado en secreto pero nunca había dejado correr su imaginación, sabiendo que era imposible. Antes había mucho en lo que pensar, mucho que hacer. Y Dís tenía dos hijos que criar y cuidar, un trabajo como magistrada y vivía con Thorin…. Ahora…

'Dwalin.' Dijo esa fuerte y dulce voz que tan bien conocía. 'Una sorpresa verte aquí.' Dwalin se giró, fijándose sin reparos en la belleza de la princesa, en su precioso pelo recogido en un medio moño, dejando caer una larga trenza por su lado derecho. En su vestido azul claro, cuyo corset solo ampliaba sus curvas, haciendo imposible no fijarse en ellas. '¿No estás con mi hermano?'

'Está en Valle.' Respondió fijándose en sus ojos, invitándola a que diese el primer paso, sabiendo que tenía que venir de ella.

'¿Y no eres su sombra?' Dís abrió la puerta de sus aposentos, entrando y colocando la cesta que llevaba en la mesa más cercana. Dwalin entró tras ella.

'Está en una cita.' Cerró la puerta sin perder de vista a la princesa, buscando una señal que le indicase que se sentía incómoda. 'Además, sabe cuidarse él solito.'

Dís asintió, sonriendo y caminando despacio hasta estar a meros centímetros de él. '¿Y tú?' Dís tocó el pecho de Dwalin con un dedo, subiéndolo despacio hasta llegar a sus labios. '¿Cuál es tu intención aquí?'

Dwalin esperó a que Dís alejase el dedo, controlando su respiración, pues no era un chaval cegado por su pasión, y dos podían jugar a ese juego. 'La que tú desees.' Dio un paso hacia ella, sus bocas a meros centímetros, los amplios pechos de la enana ligeramente presionados contra él. Pudo sentir el aire salir de los labios de la princesa cuando ésta sonrió, pero no se vio venir el empujón, pegándolo contra la puerta. No tuvo tiempo de sorprenderse, pues toda su atención pasó a los firmes labios que ahora cubrían su boca, apoderándose de ella, reclamándola con fervor.

No tardó en llevar sus manos a la cintura de Dís, bajando por ella y subiendo la tela con prisa, queriendo llegar al tesoro que cubría. Pero Dís se separó de él, agarrándolo por el cuello de la túnica y atrayéndolo mientras caminaba hacia el interior de la estancia.

Dwalin fue a hablar, pero ella puso su dedo en sus labios, y él comprendió que tenía razón, no había palabras que necesitasen decirse, no ahora. La siguió, quitándose la fina armadura a los pies de su cama, subiendo por sus fuertes piernas, perdiéndose en ellas.

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2878 Tercera Edad

(Decimocuarto cumpleaños de Kili)

Thorin esperó hasta que todos los invitados se hubiesen ido para sacar el regalo de su escondite. Lo colocó con cuidado en la mesa y llamó a sus sobrinos, los cuales estaban en la cocina ayudando a su madre.

'¿Se nos ha olvidado algo?' Preguntó Fili, su hermano tras él, con un trapo húmedo en las manos.

Thorin señaló el gran objeto cubierto con la gruesa piel y no tardó en oír los gritos de Kili, tirando el trapo al suelo, y corriendo a la mesa.

'¿Es mi regalo?' Los ojos del joven llenos de ilusión.

'En efecto, mimûn.'

Kili se subió en la silla, y miró a Fili, el cual claramente estaba igual de ilusionado que su hermano pequeño. El joven abrió el envoltorio con cuidado, y Thorin pudo ver la esperanza que había en sus ojos, y supo que había hecho lo correcto. Cuando la piel ya no tapaba el interior, Kili vio un precioso arco, robusto, algo como no había visto nunca en el mercado. Debajo había un sencillo pero funcional carcaj, con unas diez flechas. Quiso tocarlo, pero temía que desapareciese bajos sus dedos si así lo hacía.

'Te puedo enseñar a usarlo.'

Kili miró a su tío, sorprendido ante esas palabras.

'Pensé que no querrías.' Volvió a mirar el arco y esta vez lo tocó, notando lo suave que era su superficie. 'Que no era digno.'

Thorin le tocó el hombro, volviendo su atención a él. 'Un buen guerrero debe conocer todas las armas. Que no sea una común entre nuestra gente no significa que no sea merecedora de alguien como tú.'

Kili sonrió, dejando el arco en la mesa y abrazando a su tío. Thorin le devolvió el abrazo con cariño, subiendo la mirada y viendo el orgullo en los ojos de su hermana.

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2945 Tercera Edad

Fili dejó la taberna de Bofur, sintiéndose bastante más alegre que cuando había entrado. El minero tenía esa virtud, y era justo lo que había necesitado esa noche. Sabía que era tarde, la mayoría de los habitantes estaban ya en sus casas, las antorchas que iluminaban las calles eran las mínimas, pero a Fili no le importó, pues se sabía el camino a palacio de memoria. No fue hasta que estuvo saliendo del distrito cuando oyó unos golpes y ligeros gemidos. Al principio pensó que sería su cabeza, pues había bebido más de lo que se había propuesto, pero luego escuchó un insulto y supo que alguien estaba en problemas. Se dio la vuelta, dejándose guiar por los tenues ruidos, hasta que llegó a un callejón sin salida, poco iluminado. En él pudo ver como tres enanos estaban dando patadas a un bulto en el suelo. Se acercó con sigilo, pues no quería precipitarse, y fue gracias a eso que vio como el bulto era otro enano, el cual trataba de protegerse la cabeza.

Fili no tuvo que pensárselo dos veces y, dando dos grandes zancadas, cogió del cuello de la túnica al del medio, tirándolo al suelo, y separando a los otros dos para ponerse entre los agresores y el indefenso enano.

'¿Qué sucede aquí?' Exclamó, recordando que llevaba dos dagas escondidas si hacía falta.

'Nada que te incumba.' Contestó el enano a su derecha, el más bajo de los tres. 'Esto no es asunto tuyo.'

'Me atacaron sin razón.' Gimió el enano tras él, aún en el suelo.

El que él había tirado al suelo se había levantado y caminaba hacia ellos, claramente el líder. '¿Sin razón?' Escupió y clavó sus ojos en Fili, no reconociéndolo. 'Esa sabandija no se merece tu protección.'

'Está jugando con cosas que no le pertenecen.' Añadió el bajito.

'Esa propiedad es de mi familia.' Dijo el enano tras él, poniéndose en pie mientras se apoyaba en la pared. Fili se giró ligeramente y pudo ver como sus vestimentas eran más elegantes que la de los otros, aún así estaban ligeramente rotas y manchadas de sangre, sin duda a causa de la goteante nariz. 'Me pertenece.'

'¡Es nuestra!' Gritó el bajito, dando un paso al frente, pero Fili lo paró. Vio como éste se dispuso a golpearlo y le agarró el brazo, parándoselo en seco y torciéndoselo, colocándoselo en la espada. Miró al resto y vio en sus caras que comprendían que él no era un enano cotidiano, que sería una pelea difícil aún siendo tres.

'Estos malnacidos se hicieron con mi propiedad cuando estaba en Zirinhanâd, y ahora que he vuelto se niegan a dármela.'

'¿Es cierto?' Preguntó al líder sin soltar al enano.

'No tiene ningún derecho a ella.'

'Tengo las escrituras. Es de mi familia.' El enano magullado se acercó a él y le miró a los ojos, pidiendo piedad. 'Uzbadê, tiene que creerme.'

Fili no se daría cuenta hasta más tarde cómo el enano había utilizado el honorífico de su cargo a su favor, cómo había jugado con sus emociones, evitando que los otros dijesen nada que pudiese contrariar su defensa. Y Fili se dejó llevar por el momento, pensando que el débil tenía razón y los otros no. Que era de cobardes golear a un enano que claramente no podía defenderse, que tres contra uno no era una pelea justa y, por lo tanto, el magullado enano era la víctima.

'Si tiene las escrituras y la casa pertenece a su familia desde hace generaciones, es suya.' Dijo con tono serio, imponiendo respeto. No sabiendo que esas palabras le causarían tantos problemas y pesares.

'Pero…' Se dispuso a debatir el líder.

'El príncipe ha hablado.' Dijo el enano a su lado y Fili pudo ver la cara de sorpresa de los otros tres, el rápido reconocimiento, cómo dos de ellos bajaban ligeramamente la mirada en señal de respeto mientras el líder cerraba la boca, sus ojos llenos de ira e impotencia. Pues sabía que la palabra del príncipe heredero era ley, y no había nada más que él pudiese decir para cambiar lo sucedido.

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2880 Tercera Edad

(Primer año sin noticias de Smaug)

Kili respiró y tensó el arco, no perdiendo de vista al ciervo, y aguantó su respiración, concentrándose en el punto que Thorin le había indicado. Esperó unos segundos, notando como su corazón se calmaba, y soltó la flecha. Al principio no pudo creerse cuando el animal cayó al suelo, pues ya tenía otra preparada en caso de que hubiese fallado, pero no hizo falta. Fili se subió a sus hombros gritando de alegría y Kili no tardó en gritar con él.

Irak'adad!' Quiso llamar la atención de Thorin, pero su tío estaba más alejado, hablando con Dwalin.

No le importó, se movió, haciendo que Fili se cayese, y se levantó, yendo al encuentro de su trofeo. Iban a tener que cargarlo entre ambos, pero podía imaginar la sonrisa de orgullo de su madre.

'Ha sido suerte.' Se mofó Fili con una sonrisa.

'Es talento y lo sabes.' Kili le sacó la lengua y se arrodilló, acariciando la suave piel. De ahí podrían hacerse unos chalecos nuevos. Sacó la flecha, guardándola, pues aún podía arreglarla, y empezó a tirar del ciervo, Fili no tardó en ayudarlo, levantándolo entre ambos y yendo al encuentro de su tío.

'Que no haya nuevas no significa que esté muerto.' Oyeron como Dwalin decía mirando a Thorin con intensidad, una que solía dedicar a momento peligrosos y no a conversaciones con su tío.

'Pero podría.' Contestó Thorin, y en sus ojos había un brillo que solo habían visto en contadas ocasiones, y siempre cuando les narraba historias sobre Erebor.

'Es demasiado peligroso, y lo sabes.' Refutó Dwalin. Fili y Kili se pararon, no queriendo interrumpir y demasiado intrigados como para hacerlo. 'Deberíamos esperar un par de años, ver si los presagios de Óin se cumplen.'

'¿Y si no? ¿No hemos esperado ya bastante?'

'¿Qué propones? ¿Partir a lo desconocido? ¿Con quién?'

'Dain podría ayudar.' Dijo Thorin, pero en su voz había duda, sabía que era una batalla perdida.

Dwalin fue a contestar pero en ese momento Kili cambió su peso a su otra pierna, rompiendo una rama y llamando la atención de los dos enanos. Ambos los miraron, sabiendo que la conversación había acabado.

'¿De qué hablabais?' Preguntó Fili, dejando su parte de ciervo en el suelo y obligando a Kili a hacerlo también.

'De nada.' Respondió Dwalin.

Thorin lo miró, levantando la mano y tocando el hombro de su amigo. 'Dwalin, es hora de que lo sepan.' Dwalin gruñó y se fue a sentar en una roca más alejada. Esa fue toda la aceptación que necesitó Thorin para acercarse a ellos, sentándose en un gran tronco que yacía sobre el bosque, cubierto ligeramente de musgo. Fili y Kili se sentaron a su lado, sabiendo que su tío tenía algo importante que decirles.

'Hablábamos de Erebor.' Su tono íntimo, como quien compartía un secreto. 'De la posibilidad de regresar.'

'Pero ahí vive el dragón.' Argumentó Fili, el cual siempre se había interesado más en las historias de Thorin que Kili. 'Pensé que Erebor estaba perdido.'

Thorin miró al infinito, hacia el este. 'Hay un mundo más allá de estas montañas, chicos, un mundo lleno de peligros, si, pero también lleno de posibilidades, de grandeza.' Volvió la mirada a ellos. 'Balin os ha enseñado la historia de los Siete Clanes y cómo somos descendientes de Durin, ¿cierto?'

Fili y Kili asintieron, pues dos veces por semana tenían clases de historia con el viejo enano, aunque no sabían muy bien para qué, pero su madre les decía que eran importantes. Aún así Fili disfrutaba más del trabajo que su tío le había dado en la forja, y Kili de la caza.

'No sólo somos sus descendientes, sino que mi abuelo, Thrór, fue el último Rey Bajo la Montaña.'

Fili sabía esto, pues había querido aprender el árbol genealógico de su familia a una temprana edad, y siempre le había parecido que había enanos que miraban a su tío con demasiada veneración, más de la que se le dedicaba a los otros líderes de los Nalgudos o Barbas de Fuego. No sabía por qué nunca ni su madre ni su tío le habían querido contar que habían sido de la realeza, que eran, aún sin reino, príncipes. Pero en los últimos meses había comprendido que, con o sin título, sus vidas no cambiarían. Que su tío seguiría siendo el líder de los Barbiluengos, que los salones en los que ahora habitaban no eran más que un pequeño sector de las montañas, y que ellos, aun técnicamente nobles de nacimiento, nunca habían sido tratados de forma diferente al resto de niños.

'¿Eso no te hace rey?' Preguntó Kili, sin darse cuenta de cómo sus palabras afectarían a su tío.

'No sin Erebor.' Respondió él, pero Fili pudo notar como esa no era toda la verdad.

'¿Y quieres ir a recuperar la montaña?' Indagó Fili. '¿Por qué?' Pues era cierto que a veces soñaba con la idea de ser príncipe como los de las novelas de su madre, pero la realidad era que él era feliz en Ered Luin, le gustaba su vida y el exterior no le llamaba tanto como a Kili.

Pero Kili no le dejó contestar, pues él también tenía preguntas para Thorin, su adicción a la aventura se había encendido en él. '¿Nos llevarás?'

Su tío los miró sorprendidos, como si la idea fuese una locura. 'Sois muy jóvenes, y si un día parto hacia Erebor me temo que será muy peligroso. No es lugar para niños.'

'¡No somos niños!' Pero la pasión de Kili poco sirvió para hacer cambiar de opinión a su tío, y Fili no podía culparlo, pues a su hermano ni siquiera le había empezado a crecer su barba.

'Puedes esperar a que seamos mayores de edad.' Negoció Fili, sabiendo que eso le ganaría tiempo. Pues no le gustaba la idea de que su tío fuese al otro lado del mundo a luchar contra un dragón. Él lo quería en Ered Luin, con ellos, enseñándole el arte de la forja, contándoles historias, entrenando, pasando días de caza como los de hoy. Él era feliz, y no quería que nada cambiase. 'Entonces podríamos ir contigo.'

'Para eso faltan muchos años.' Dijo con una sonrisa Thorin, pues el espíritu de los dos jóvenes lo reconfortaba, le recordaba lo que era realmente importante para él en ese momento. Le acarició el pelo, notando la pequeña sonrisa del joven. 'Vamos, regresemos.'

Y no sería hasta años más tarde, cuando las aventuras de la adolescencia quedasen atrás y algo dentro de él le dijese que debía madurar, que había más que la vida de paz y prosperidad que su tío y madre les habían proporcionado, cuando Fili volviese a interesarse por la historia de su familia, por el significado de su sangre, por el reino que yacía al otro lado del mundo, bajo el dominio de un dragón. No sería hasta escuchar la discusión entre Dís y Thorin, décadas más tarde, cuando comprendería que había una parte del corazón de su tío que siempre pertenecía a ese mítico reino, que no había forma de llenarla por mucho amor que él o Kili le diesen. Y, aunque sabía que rompería el corazón de su madre, le debía a su tío ayudarlo.

Pues algo había cambiado en él, una voz en su interior le decía que podía ser más, que estaba destinado a más. Que Thorin no les había contado historias, sino recuerdos, que su tío era el legítimo rey al trono, él último de los Siete Padres, y él, quisiese o no, era su heredero. Y no pensaba decepcionarlo.

Continuará…


Khûzdul en este capítulo:

Mimûn: pequeño (afectivo para niños)

Zirinhanâd: Colinas de Hierro

Uzbadê: mi Señor.

Irak'adad: tío


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