Maybe I make things a mess

And maybe you're right to have doubts in me

Maybe, but nevertheless

If you for once could just trust me

Just this once let me come through for you

The way that you want me to

Let me make you proud

Let me show you the best in me

Let me give you a reason to believe that I can stand tall

2945 Tercera Edad

Las calles estaban aún llenas de gente, pues quedaba menos de una hora para el cierre oficial. A lo lejos, desde su esquina en las sombras, podía investigar la casa. Era obvio como antaño había sido una mansión, sin embargo ahora estaba divida para un uso más funcional. La tienda de herraduras cerrada, con maderas en las ventanas, y una tenue luz en la planta superior.

Fili sintió como el estómago se le revolvía y quiso ir, arrastrar al enano de la barba y exigirle que cediese la casa a la familia que tanto la necesitaba. Pero no podía, no debía. Thorin tenía razón, ya había hecho suficiente, y no podía desobedecer a su tío, no sabiendo que originaría un problema mayor. Enfadado y sintiéndose impotente se puso la capucha, tratando de pasar desapercibido, queriendo volver a sus aposentos y olvidar el día de hoy.

'Claro que se puso de su lado, es un noble. Siempre se acaban defendiendo entre ellos.' Oyó como un enano gritaba dentro de la taberna, su voz lo suficientemente alta como para que saliese por las ventanas y llegase a Fili. El joven se paró, pegándose a la pared, sorprendido al oír la discusión.

'Es verdad. Eso es algo que nunca cambiará.' Añadió una voz que creyó femenina. 'Sobretodo con los nobles de Urâd Zirnul. Esos llevan demasiadas generaciones viviendo de sus títulos y riquezas.'

'No todos son así.' Interrumpió un enano más anciano. 'El señor Bofur no es así. Ni su familia.'

Mucha gente asintió e indicó su parecer. Fili sabía que debía irse, que su presencia en el barrio solo originaría discordia, sobre todo cuando su tío no había solucionado el problema aún. Pero no podía, tenía que saber más y aprender la magnitud de su metedura de pata, pues pensaba que había destapado algo mayor que la disputa por una simple herencia.

'Él no cuenta.' Gritó el que Fili pensó que era el enano del principio. 'Ellos son como más nosotros, solo nobles de título.'

'¡Y por mérito!' Añadió el anciano. 'Y sí cuenta. No todos son iguales.'

Alguien le tocó el brazo y Fili estuvo a punto de gritar, dado que toda su concentración estaba puesta en la conversación de la taberna. Se giró, dispuesto a defenderse si hacía falta, y se relajó ligeramente al ver la afable cara de Bofur.

'Hola, Fili.'

'Bofur.' Dijo recuperando el aliento y pidiendo a su corazón volviese a la normalidad. '¿Qué haces aquí?'

'¿Qué haces tú aquí?' Contestó el enano.

'Nada.'

'No soy quién para decirte qué hacer o no, pero yo, si fuese tú, no me pasearía por estos barrios. Al menos durante unos días.' No había maldad en su tono, y Fili sabía que el enano solo lo decía por su bien.

'Lo sé, Bofur, es solo…' Pero cómo explicarle que él quería ayudar. Que quería entender. Que no podía permitir que Thorin diese la cara por él como si siguiese siendo un infante.

'Ven.' El minero le puso la mano en el hombro, indicándole el camino. 'Deja que te invite a una copa.'

'No sé si es una buena idea.' Pero no lo paró, se dejó guiar hasta una casa un poco más grande que las demás, pero no demasiado llamativa. Ahora que lo pensaba nunca había estado en casa de Bofur, aunque sabía que vivía con su primo Bifur. Siempre había imaginado que viviría en algún sitio mejor, pues ahora era rico, pero la casa era sencilla y funcional, con algunas decoraciones que claramente le había regalado Bilbo.

'Es acogedora.' Dijo fijándose en la gran sala central, en lo hogareña que se sentía.

'Gracias.' Bofur dejó su sombrero en lo que parecía un sombrerero dedicado sólo para esa pieza y su tradicional bufanda. 'Bifur ocupa la planta de arriba.'

Vio como el enano se iba a un área más alejada, y en seguida volvía con dos jarras de cerveza.

'¿No está?'

'Está aún en la tienda. Suele quedarse una horas siempre al final del día.' Le dio la jarra a Fili, el cual la cogió con una breve sonrisa, y se sentó en el amplio sofá que había entorno al fuego. 'Dice que es cuando mejor se concentra.'

Fili se sentó en el sillón que había al lado, fijándose en el cuadro con un paisaje de montañas que no conseguía ubicar.

'Es Dunland.' Explicó Bofur. 'Está al sur de las Montañas Nubladas, cerca de Rohan.'

'¿Por qué lo tienes?' Preguntó curioso, pues aunque en los últimos años había entablado una afable amistad con el minero, nunca había sabido mucho de su vida antes de la reconquista de Erebor.

'Es de donde soy.' Explicó Bofur dando un sorbo a la cerveza. 'Me gusta recordarlo, aunque haga décadas que no visito esas tierras.'

Fili se sorprendió al oír eso. 'Pensé que eras de Ered Luin.'

Bofur rió. 'No, no nos movimos a Ered Luin hasta después de la Batalla de Azanulbizar.'

'¿Por qué os fuisteis?' La curiosidad estaba clara en su voz, y sabía que Bofur siempre sería sincero con él.

Bofur miró el cuadro, transportándose al momento. Su voz menos alegre, más seria de lo normal. 'Nuestros padres habían muerto por aquel entonces, y solo nos quedaba Bifur. Yo no podía cuidar de Bombur solo, y lo sabía. Para cuando Bifur volvió de la batalla…' Bofur miró a la jarra, moviéndola y perdiéndose en el amarillento líquido durante unos segundos. Fili le dio su tiempo, pues podía comprender que no debió de ser fácil. 'Él quería seguir a Thorin. Y yo quería seguirle a él, pues sabía que me necesitaba, que nos necesitábamos.'

'¿No has vuelto desde entonces?'

Bofur lo miró, tratando de poner su habitual sonrisa, pero había tristeza en ella. 'No ha habido motivo. No hay nada allí para mí.'

Fili no comprendía entonces el motivo del cuadro, y así se lo dijo.

'Para recordarme de donde vengo.'

Y Fili notó el cambio en su voz, en la conversación. 'En Dunland hay pocos enanos, la gran mayoría no pertenece a ningún clan, no hay clases sociales ni grandes leyendas sobre ellos. En Dunland se sobrevive, sin más. Pero Ered Luin no era así.' Bofur dio un trago, su semblante más abierto, como cuando contaba una de sus historias. 'Lo que más me sorprendió al llegar fue la clara división que había entre la nobleza y el resto. Se nos dejó muy claro que éramos inferiores, no solo por ser plebeyos, sino por no pertenecer a un clan. El único motivo de permitir nuestra estancia ahí fue que Bifur había luchado en nombre de Thrór, por lo que los demás clanes nos dejaron quedarnos bajo la supervisión y en las tierras designadas a los Barbiluengos.'

'¿Cuándo fue esto?'

'A los pocos años de que Thorin consiguiese hacerse con lo que luego se llamarían sus salones.' Bofur se llevó las piernas al sofá y las colocó, estirando su espalda ligeramente, en postura de narrador. Y Fili, el cual nunca había pensado en el afable pero simple enano como fuente de conocimiento, no pudo evitar escuchar con atención, absorbiendo cada palabra.

'Tú siempre te has criado en la nobleza, Fili. Es normal que nunca te fijases en los privilegios de tu clase.'

'No pensaba que los tenía.' Pues era cierto. En Ered Luin nunca se había sentido más especial que el resto, aunque ahora que lo pensaba era cierto que había tenido una vida muy plácida. No había tenido nunca que trabajar por necesidad desde una temprana edad como Ori, para él la fragua siempre había sido más un pasatiempo que un trabajo.

'Es lo que suele pasar con la gente que los tiene.' Bofur dio otro trago, casi cayéndose del sofá al colocar la jarra de nuevo en la mesa, pero manteniendo el equilibrio al final. 'Están enfadados contigo no porque le cedieses la casa al noble ese, pues legalmente era suya. Sino porque no dudases en hacerlo.'

Fili suspiró, comprendiendo que Bofur no le había contado su pasado por abrirse a él, sino por un motivo en concreto. Fue entonces cuando finalmente entendió que fuese el mejor amigo de Bilbo, ambos eran muy parecidos en ese aspecto. El enano más directo, el hobbit más cauteloso, pero ambos te hacían sentir cómodos antes de clavarte la puñalada de la dosis de realidad que necesitabas.

'Pensé que tenía razón, no era mi intención tomar partido entre clases.'

'Pero lo hiciste. Y ese es el problema, Fili.' Bofur se levantó, cogiendo la pipa que tenía encima de la chimenea y encendiéndola. 'Éste es un distrito mayoritariamente obrero, muy pocos nobles viven aquí, y casi todos con un trabajo que aporta algo al barrio. Tienes que comprender que para ellos no es fácil, pues la gran mayoría es como yo.'

'Pero tú eres noble.' Refutó Fili, queriendo recordarle su cargo.

'Lo soy porque Thorin le dio el título a toda la compañía, pero ambos sabemos que soy lo más alejado a un noble que existe.' Extendió las manos, señalando no solo su casa sino su forma de vida. Y Fili tenía que reconocer que era cierto.

Bombur no había tardado abrazar la vida de noble, comprarse una buena casa, mantener a su mujer y educar a sus catorce hijos. Pero su hermano no había sido igual. Bofur se había gastado todo su dinero no solo en esa humilde morada donde vivía con su primo, sino en comprar la mina más grande del distrito Oeste, convirtiéndose así en el Jefe de Mineros y, con las sobras de su catorceava parte, la taberna, que era el punto de reunión de gran parte de dichos mineros. Siempre había sido un enano trabajador y Fili sabía que se moriría siéndolo.

'¿Qué debería hacer?' Preguntó el joven príncipe. 'Quiero arreglarlo, pero no sé cómo.'

Bofur se volvió a sentar, disfrutando de la pipa. 'Dales tiempo. Y cuando se les haya pasado el enfado piensa en algo que les de un poco de alegría, que les haga ver que no estás por encima de ellos.'

Fili asintió, pero la verdad era que no sabía ni por dónde empezar.

'Eres un buen chico, Fili. Solo necesitan conocerte, eso es todo.'

Fili lo miró, sonriendo por primera vez ese día, agradecido por tener un amigo como Bofur, comprendiendo que había más en las personas de lo que se veía a simple vista, incluso en aquellos que pensaba conocer.

/

Dís miró a Thorin, sorprendida ante el tono tan calmado de su hermano, pues ella estaba furiosa.

'¿Cómo no me lo has dicho antes?' Le preguntó dejando el grueso libro encima de su escritorio.

'Me enteré ayer, nana´. Y pensé que sería mejor calmarme antes de venir a ti.'

Dís se llevó las manos al pelo y las paró en seco, recordando que se había hecho un moño bastante laborioso esa mañana para el caso que tenía en unas horas. Miró a Thorin y se volvió a la cafetera, sirviéndose su segunda taza.

'¿Le has regañado?'

'Sí.'

'Bien.' Dís dio un sorbo al café antes de dejarlo de un golpe y volver a caminar de un lado a otro. 'No me puedo creer que hiciese eso. ¿No es consciente del problema que ha originado?'

'Lo es ahora, Dís.' Thorin la paró llevando su mano al brazo de su hermana, haciendo que ésta le mirase a los ojos. 'Entiendo tu enfado, pues es el mismo que sentí yo. Más tarde hablé con Bilbo y me dijo algo que creo bastante sensato y cargado de cierta razón.'

Dís giró la cabeza, pues rezaba porque Bilbo no hubiese dicho aún nada de toda su conversación. 'Es la criatura más sensata de esta Montaña.' Esas palabras las dijo más para reconfortarse ella que dar la razón a Thorin.

'Creo que Fili debería pasar más tiempo con nosotros, aprender directamente a nuestro lado.'

Dís lo volvió a mirar, separándose un poco de él, Thorin la dejó ir sin problemas. Dís se apoyó contra el pesado escritorio. '¿A qué te refieres?'

'A que siempre le hemos puesto tutores y dado tareas desde que llegamos a Erebor, pero creo que si aprendiese de ti el sistema legal y de mi el real, sería más eficaz.'

Dís pensó por unos minutos en esa idea, pues era cierto que tanto ella como Thorin habían estado extremadamente ocupados desde la reconquista de Erebor, con muy poco tiempo para disfrutar de su familia y menos aún enseñarles el papel que se esperaba de ellos en esa nueva vida que ahora tenían. En su momento tutores y clases había sido la lógica opción, pero ella debería haber sabido que no sería una solución a largo plazo. Todo su conocimiento, en gran medida, se lo debía a las enseñanzas de Thorin. Él la había convertido en la guerrera que era, la había educado desde niña, haciendo que Balin o Dwalin reforzase sus lecciones cuando su hermano estaba demasiado ocupado. Fue Thorin el que décadas más tarde le enseñó todo lo que él conocía del sistema judicial, abriéndole un mundo nuevo, una pasión hasta entonces desconocida.

Quizás sus hijos eran más como ella en ese aspecto. Y en el fondo sabía que les haría bien que pasasen más tiempo juntos, aunque fuese por trabajo. Mahal sabía que Kili estaba desperdiciando sus mejores años viviendo en las nubes y Fili se pasaba el día encerrado entre paredes, alejado de todo lo que debería disfrutar y conocer.

'¿Qué propones?'

'Que nos acompañen, al menos parte del día.'

Alguien llamó a la puerta y Dís maldijo en khuzdûl. 'Buena idea.' Dijo cogiendo los papeles y el pesado libro. 'Empieza tú con Fili.' Se dirigió a la puerta y antes de irse añadió. 'Solucionad el problema juntos.'

No oyó como Thorin gruñía al otro lado, pero se lo pudo imaginar. Si su hermano pensaba hacerla responsable de solucionar el caso Frar contra Justi, estaba muy equivocado.

/

'¿No crees que es excesivo?' Le preguntó Bilbo a Bofur, viendo como Bifur acababa de montar el dragón de madera en el techo.

'Para nada.' Dijo el enano con un movimiento de mano. 'Es perfecto.'

Bilbo asintió, creyéndoselo, pues la verdad es que a él también le gustaba y solo necesitaba un poco de validación.

'Además, no has visto lo mejor.' Bofur se fue a la columna donde Bifur había dejado una cuerda bastante gruesa. '¿Listo?' Le preguntó a su primo.

'Sí.' Contestó éste bajándose de las escaleras.

Bofur tiró de la cuerda y Bilbo vio como las alas y boca de Smaug se abrían, aumentando su tamaño y majestuosidad.

Por suerte sus sonidos de sorpresa no fueron los únicos, dado que el resto de trabajadores habían dejado lo que estaban haciendo y se habían quedado mirando al maravilloso juguete. Bofur soltó la cuerda y Smaug volvió a su estado normal. Un enano, al fondo, aplaudió.

'Ahora es, oficialmente, excesivo.' Dijo Bilbo. Bofur se acercó a él, levantando las cejas, esperando las siguientes palabras de su amigo. '¡Me encanta!' El enano sonrió y lo rodeó con un brazo, fijándose en el dragón de madera e imaginando la cara de los niños al verlo.

/

Fili oyó unos ruidos a las afueras de su despacho pero los ignoró, era muy extraño que alguien fuese a visitarlo y siguió leyendo la última misiva del nuevo líder de los Puños de Hierro. Pero la puerta de su despacho se abrió y, al subir la mirada, vio a su tío.

'Ven.' Fue todo lo que dijo, y se fue.

Fili se preocupó un poco, pues no habían vuelto a hablar desde antes de ayer, cuando Thorin se había enterado de lo sucedido en el barrio Oeste. Aun así no podía ignorar a su tío, por lo que dejó todo y le siguió. No tardó en verlo al fondo del pasillo, hablando con uno de los secretarios de Balin.

'¿Qué sucede?' Preguntó.

'Él se ocupará de tus obligaciones por hoy.' Dijo el rey señalando al enano. Éste asintió con una ligera reverencia. 'Ven conmigo.' Y dicho eso se puso a andar en dirección a la Sala del Trono.

'Tío.' Lo llamó mientras andaba rápido para ir a su encuentro. '¿Qué sucede?'

'Vas a pasar el día conmigo.' Fue todo lo que dijo mientras caminaba a un ritmo bastante rápido.

'¿Por qué?' Preguntó el joven, no comprendiendo ese cambio de planes, ni que su tío no siguiese enfadado con él. No después de cómo le había gritado.

'Porque lo digo yo.' Fue toda la respuesta que tuvo hasta que se encontraron delante de las puertas que daban paso a la entrada lateral de la Sala del Trono. En ese momento Thorin se giró a él, su mirada cargada de una cierta gravedad. 'Quiero que escuches y no digas nada. ¿Entendido?'

'Sí.'

Thorin asintió, y Fili quiso decir más, preguntarle qué sucedía, si iban a atender alguna reunión especial. Pero no tuvo tiempo, pues Thorin abrió las puertas y él no pudo más que seguirlo.

No fue una reunión especial, sino lo que a Fili le pareció un día común en la vida de su tío, aunque no podía saberlo con certeza, pues nunca había sido partícipe de uno. Varias personas lo visitaron, siempre anunciadas y con unas leves pausas entre ellas, donde Balin le exponía a Thorin el motivo de la siguiente reunión y le dejaba unos segundos para leer cualquier documentación necesaria y hacer las preguntas que considerase. No fue hasta que él dio su consentimiento cuando la puerta del fondo se abrió, dando paso a la siguiente audiencia.

En ningún momento se giró a él. Fili se pasó horas de pie, al lado del trono, sin saber muy bien qué hacer o si podía irse. Balin, a ratos, le lanzaba miradas de entendimiento que no conseguía descifrar en su totalidad. Quería preguntarle a Thorin qué demonios hacía ahí y por qué estaba perdiendo el tiempo, pero la única mirada que le lanzó su tío al cabo de un par de horas le hizo callarse. No sabía si estaba siendo castigado, pero no iba a arriesgarse a otra reprimenda, no delante de los soldados. Por lo que se tragó su orgullo y se pasó toda la mañana viendo a enanos entrar y salir, pedir y negociar, siempre cayado, buscando en su mente la forma en la que pudiese demostrarle a Thorin que podía arreglar el problema que había originado.

Horas más tarde el estómago de Fili empezó a protestar, justo cuando Thorin le dirigió la palabra. '¿Sabes por qué le he negado el derecho de abrir esa mina?' Preguntó el rey levantándose del trono y mirándolo. Balin se había ido hacía unos minutos.

'¿Perdón?' Preguntó, no sabiendo muy bien a qué se refería su tío.

'Al señor Glovor. Cuando ha venido pidiendo que le facilitase los permisos para abrir la nueva mina que ha encontrado en la zona Sur.'

Fili trató de recordar ese caso, pues había visto a mucha gente hablar con su tío y al principio había estado atento, pensando que Thorin le pediría su opinión. Pero al ver que no era así, su mente había empezado a vagar, recordando las palabras de Bofur.

'Porque le faltaba el permiso de la inspección de seguridad.' Contestó, orgulloso de acordarse en el último minuto.

'No.' Respondió Thorin, acercándose a él y mirándolo de esa forma paternal que tanto lo conmovía, por muy adulto que fuese. 'Esa es la excusa que le he dado. ¿Sabes cuál es la verdad?'

'No, irak'adad.'

Thorin empezó a andar hacia las puertas que daban al Ala Real, Fili le siguió. 'Porque ya posee una de las minas más grandes de Erebor de esmeraldas. Y su sector es uno de los más fructíferos en oro. No necesitan más minas. Y Erebor no necesita más mineros.' Thorin lo miró mientras caminaba, y Fili se asombró al conocer todos esos datos, pues nunca había pensado en cosas como esas.

'Las minas que no están abiertas en esa zona requerirían de mucho trabajo para hacerlas seguras, pues fueron unas de las más destrozadas por Smaug.' Dos guardias les abrieron las puertas de Palacio, y Fili siguió a Thorin, bebiendo de cada palabra. 'Fondos que ya he destinado este año a otros oficios, entre ellos el de la creación de pergamino, un arte relativamente nuevo para los nuestros.' Subieron las escaleras y Fili pudo imaginar que iban al Ala del Rey. 'El señor Glovor tiene una venganza personal contra la señora Dilura, única Jefa de dicho gremio. Pues no solo ella no es una barbiluenga, sino que además, antes de su llegada a Erebor hará un par de años, solía habitar un pueblo de hombres, donde aprendió su arte.'

Los guardias reales que protegían la entrada a los aposentos de Thorin y Bilbo los saludaron, abriéndoles las puertas y cerrándolas a su paso. Caminaron por el pasillo hasta llegar a la puerta que separaba Erebor del hogar que su tío había hecho para Bilbo. Fili nunca se cansaría de visitar esos aposentos, pues era como transportarse a La Comarca.

'No es la primera vez que me pide que le de esos permisos, ni será la última.'

'¿Por qué te los sigue pidiendo? ¿Por qué le das excusas en vez de negárselos?'

Thorin se dio la vuelta, parándose a las puertas de la cocina. 'Porque por muy cerrado de mente y arraigado al pasado que esté, lo necesito de mi lado. Es el Jefe de su gremio, habla no solo por él, sino por todos los mineros de la zona Sur, a los cuales quiero contentos. Él no puede cavar sin mi permiso y yo no puedo negárselo explícitamente sin hacerme un enemigo en él, de ahí la excusa.'

'No comprendo. ¿Qué sentido tiene? Si eres rey, ¿no se supone que lo que digas se cumple?' Pues ese era uno de los motivos por los que él estaba en esa situación.

'Tengo el poder para que así sea, pues mi palabra es ley, pero no por ello debo. Poder y deber son cosas muy distintas, Fili. Una lección que quiero enseñarte.'

Y dicho eso entró en la cocina. Fili se quedó pensando en esas palabras hasta que tiempo más tarde, sin duda unos minutos, oyó la puerta y la voz de Bilbo preguntar por Thorin. Su tío no habló del trabajo durante la comida, sino que se limitó a escuchar a Bilbo, a preguntarle por la exhibición y su progreso. Y Fili comió en silencio, viendo la escena cotidiana que tenía ante él. Su tío era casi otra persona, sus preocupaciones y esa tensión que solía cargar habían desparecido, dejando solo a una discreta pero potente felicidad. Fili miró a Bilbo cuando éste preguntó si había tenido una buena mañana, en sus ojos había algo que nunca supo descifrar, pero el príncipe asintió, dándose cuenta en ese momento que sí lo había sido. Extraña, pero buena.

/

Dagril se paseó por el gran edificio, asegurándose de que todo estaba en su sitio. Pasó los dedos por la hermosa silla restaurada de mediados de la Tercera Edad y suspiró. Nunca hubiese imaginado que haría algo así, que podría no solo aprender y tocar la historia de su pueblo, sino enseñársela a otras generaciones. Sonrió, recordando el momento en el que Bilbo le había contado la idea por primera vez, cómo casi se había negado. Ahora daba gracias a Mahal por haber seguido al hobbit al Tesoro, despertado esa parte de él que llevaba dormida demasiados años. Su hermana siempre se había metido con él por su pasión por la historia, no comprendiendo que había enseñanza y grandeza en el pasado, dado que ella era más de vivir en el futuro.

Dejó el ala de la construcción de Erebor y se fue a lo que era, sin duda, su parte favorita. Los tiempos dorados de Erebor y la llegada del dragón. En una vitrina, guardado para que nadie pudiese tocarlo, se encontraba uno de los dientes de Smaug. Fragmentos de la flecha negra podían verse en otra, junto con un dibujo a tamaño real grabado en el mural de piedra.

Se sentía orgulloso, pues ese proyecto era tanto de Bilbo como suyo. Y tenía ganas de que se abriese al público, sabiendo que era algo único. Quería que su tío lo viese, que se diese cuenta que había más en él que lo que aparentaba a simple vista y que, si se le daba una oportunidad, había también mucho más en Bilbo de lo que uno pudiese imaginar.

No podía negar que le era extraño pensar en el hobbit como un amigo, pero era la realidad. Al principio no había querido acercarse demasiado a él, queriendo negar la evidencia de su existencia. Lo respetaba, siendo un héroe de Erebor, y lo protegería, como hizo cuando visitaron su tierra natal. Pero no quería ser más, pues temía que si se acercaba demasiado éste pudiese ver en su corazón algo que no estaba dispuesto a compartir con nadie.

Sin embargo, los meses habían pasado y, aunque sus sentimientos hacia Thorin no se habían disuelto, era cierto que se habían enfriado. Ahora sabía con certeza que nunca podría ser más que un amigo y soldado para el rey, pero era feliz con ese puesto. Y Bilbo… Bilbo había hecho algo más. Lo había sacado de su tedioso trabajo, abriéndole las puertas a su verdadera pasión, demostrándole que podía ser y hacer lo que quisiese, si ponía su corazón en ello. El hobbit era una criatura extraordinaria, tras toda esa fachada de amabilidad y educación había un alma fiera y una mente inteligente, ávida por aprender y mejorar todo lo que pudiese a su alrededor. Era un digno Consorte de Erebor, y un gran aliado.

Era por eso por lo que quería alejarse de Thorin y de sus frustradas pasiones por el rey. No podía poner en riego su amistad con ninguno de ellos, no ahora que estaba viendo un futuro distinto para él, algo alejado del noble que había sido en Urâd Zirnul o del soldado que era ahora.

Salió, cerrando tras él y sonriendo al guardia que había estacionado en la puerta, los objetos eran de demasiado valor como para no tomar toda precaución necesaria. Se fue a sus aposentos pensando que, si la exhibición era un éxito, quizás podría empezar otros proyectos por su cuenta. Pues el hobbit no era el único con sed de aprender y había mucho de los otros clanes que Dagril desconocía, mucho que no se enseñaba en las escuelas. Ahora que lo pensaba, nunca había sabido con exactitud de las traiciones o diferencias de los clanes del Este, situados en los alrededores de Rhûn. Podría ser algo interesante de investigar, e incluso de visitar.

/

Fili se dejó caer en el sillón de la sala común que compartía con Kili, sabiendo que su hermano estaría al llegar con una bandeja llena de dulces de la cocina, pensado en el día tan extraño que había tenido. La puerta se abrió al poco y, aunque Kili entró con la bandeja y una sonrisa, se sorprendió al ver a su madre tras él. Eso no podía premonizar nada bueno.

'Tenían manzanas caramelizadas.' Anunció Kili, poniendo el manjar en la mesa y cogiendo una.

'Hola, amad.' Se levantó para darle un beso y volvió a sentarse, haciendo sitio para ella.

'Ibrizbunt mim.' Dijo ella a modo de saludo, consiguiendo una sonrisa de Fili.

Kili le ofreció la tartaleta de moras, sabiendo que era la favorita de su madre, y ésta la aceptó sin rechistar.

'Me dijo que tenía que hablar con nosotros.' Explicó Kili mientras daba otro bocado a la manzana.

'¿Es por lo del barrio Oeste?' Preguntó Fili, pues su madre debía saberlo y, si había ido a regañarle, cuanto antes mejor.

Kili los miró con interés, tratando de hacerse invisible y pegándose al sofá. Su hermano sabía de su metedura de pata, pero no de su día con Thorin.

'En parte.' Dijo ella. Le dio un mordisco y la dejó en la mesa, mirando seriamente a Fili. 'Sé que eres lo suficientemente inteligente como para comprender las repercusiones de tus actos.'

'Amad, no era mi intención cuando…'

'Lo sé. Y es por eso por lo que quería hablar con vosotros.' Miró a Kili. 'Con los dos.'

'Yo no tuve nada que ver.' Se excusó Kili, y Fili le dio un ligero codazo.

'Sé que nuestras vidas han cambiado desde que llegamos aquí.' Señaló las pareces, pero ambos supieron que se refería a Erebor. 'Y sé que al principio no debió de ser fácil, pues es una nueva vida, con nuevos problemas y responsabilidades. Y tanto vuestro tío como yo pensamos que hacíamos lo mejor dejándoos libertad, como la que habíais tenido en Ered Luin. Pensamos que, con unas cuantas lecciones y tareas, todo estaría bien. Al menos por un tiempo.'

Ambos hermanos se miraron, pues no comprendían a qué se refería su madre. Era cierto que su vida había cambiado desde que había llegado a la montaña, pero no era cómo si hubiese sido para peor. De hecho ahora eran incluso más libres de hacer lo que les pareciese que antes, dado que el dinero ya no era un problema.

'Pero no puede seguir así, nednâr. Ya no sois simples enanos, sois príncipes de Erebor.' Cogió la mano de su primogénito. 'Eres el futuro rey del pueblo de Durin.' Fili pudo notar como se le hacía un nudo el estómago, pues aunque siempre había sabido que sería el heredero de Thorin, nunca había sido tan consciente de lo que eso significaba como hasta ahora. 'Y es hora de que os comportéis como tal.'

'¿A qué te refieres?' Preguntó Kili.

'A que ha llegado el momento de que aprendáis lo que significa reinar, que conozcáis a vuestro pueblo, sus leyes, sus costumbres, y que ayudéis a vuestro tío con su pesado deber, como hago yo, como hacen Balin y Dwalin.' Dís miró la pequeña tarta, sonriendo con cariño. 'Como hace Bilbo.' Su tono más bajo, pero no por ello pasó desapercibido a los dos enanos.

'¿Qué podemos hacer?' Preguntó Fili, dado que eso era todo lo que él quería, demostrarle a su tío que podía contar con él. Y él quería aprender, sobre todo después de su mañana con Thorin, de su conversación sobre los tejemanejes de la corte y la forma en la que su tío conseguía reinar de una manera tan natural, como si lo hubiese estado haciendo toda su vida.

Quizás lo ha hecho y tú simplemente no te has dado cuenta. Quizás solo lo veías como tu maestro de armas, como el padre que nunca tuviste, y no como el líder y rey que también era.

'Eso es algo que solo vosotros podéis contestar.' Puso sus manos en el pecho de los dos. 'Debe de salir de vuestros corazones.' Dejó unos segundos antes de continuar, esperando a que comprendiesen. 'Todos tenemos una vocación. La mía es la ley y su jurisdicción. La de Balin es la mentoría y tradición. La de Dwalin la protección.' Bajó sus manos, llevándoselas al bolsillo de su vestido, sacando dos broches casi idénticos de plata. 'Solo vosotros podéis escribir vuestra historia, pero tanto vuestro tío como yo queremos asegurarnos que os damos el apoyo para ello.'

Depositó el broche más grande en las manos de Fili. 'Era de tu tío, de cuando era príncipe heredero en Erebor.' Fili lo cogió con devoción, fijándose en cómo el tiempo y el uso lo habían arañado y abollado ligeramente, pero era algo que solo se podía ver de cerca.

Le dio el más pequeño a Kili. 'Y este era el mío, cuando era princesa.'

'Es precioso.' Halagó Kili. '¿Cuándo los encontraste?'

'Llevan conmigo desde que cayó Erebor.' Ambos enanos miraron a su madre asombrados. 'Tuve que esconderlos cuando era muy pequeña, pues sin duda Thorin los hubiese vendido a cambio de comida por aquella época.' Dís se tomó un momento, recordando el día que había robado el broche a su hermano cuando éste se había ido a bañar al río. Era lo único que les quedaba de su madre, de su hogar, y no quería deshacerse de ellos. Había oído las conversaciones entre Thorin y su padre y sabía que era cuestión de tiempo que su hermano los vendiese. 'Siempre soñé con dárselos a mis hijos.'

'Amad.' Fue todo lo que pudo decir Fili, cargado de emoción. Kili la abrazó, besándole la mejilla. Fili no tardó en besarle la otra. Dís sonrió, abrazando a ambos como cuando eran pequeños.

'Pero vienen ligados a una promesa.'

'¿Cuál?' Preguntó Kili, abriendo el broche y fijándose como el mecanismo seguía intacto.

'Quiero que dediquéis más tiempo conmigo y con vuestro tío, que os involucréis más en vuestro reino y cargo.' Se giró a Kili, cogiéndole el broche e indicando que se girase, separando un sector de cabello y trenzándolo rápidamente. 'Que dejes de pasarte tanto tiempo paseando por Valle, o cazando, y que te enfoques en algo productivo, algo que sea de utilidad aquí.' Le dijo a Kili. Éste asintió, sabiendo que era justo, aunque no muy ilusionado por la tarea. Aún así quizás era lo que necesitaba, ahora que Tauriel no estaba. Quizás le haría bien.

'Y tú.' Miró a Fili, y éste asintió, dispuesto a prometer lo que hiciese falta. 'Quiero que pases más tiempo con tu tío, que aprendas de él. Y que conozcas mejor la ley, que la estuviese de verdad, no como una tarea, sino como una necesidad.' Le acarició la cara, sacando una sonrisa involuntaria de él. 'Sé que estás destinado a grandes cosas, Fili.'

En sus palabras no había duda y Fili, más que nunca, quiso creerla.

Continuará…


Khûzdul en este capítulo:

Urâd Zirnul: Colinas de Hierro (nombre dado por los habitantes de Erebor)

Nana': Hermana

Irak'adad: tío

Amad: Madre

Ibrizbunt mim: Pequeño león

Nednâr: Hijos


¡Gracias por los maravilloso comentarios!