As you go through life you'll see

There is so much that we

Don't understand

And the only thing we know

Is things don't always go

The way we planned

But you see everyday that we'll never turn away

When it seems all your dreams come undone

We will stand by your side

Filled with hope and filled with pride

We are more than we are

We are one

2945 Tercera Edad

Era tarde, el aire aún estaba cargado con la humedad del baño que habían disfrutado, el ambiente con un ligero aroma a lavanda. Ambos vestían sus ropas de noche, Bilbo un ligero camisón, Thorin unos pantalones. La habitación iluminada lo justo para ver pero sin romper el sentimiento de intimidad que habían creado entre ambos.

'¿Has hablado con él?' Preguntó Bilbo, cogiendo el peine de madera y sujetando un mechón del cabello de Thorin.

'Más o menos.' Respondió el rey, cerrando los ojos y dejándose hacer.

Bilbo trabajó poco a poco en los enredos, pues aún sabiendo que el pelo enano era mucho más resistente y grueso que el suyo, no quería dañarlo. Amaba que Thorin no se lo recogiese en sofisticados peinados como la gran mayoría, pues le encantaba ver sus mechones moverse con él, poder acariciarlos cuando estaban a solas. Además, conseguía que las contadas ocasiones donde se hacía laboriosas trenzas decoradas con piedras preciosas para fiestas y galas fuesen mucho más especiales.

'Deja que lo adivine: le has cogido y obligado a verte trabajar sin decirle el porqué.'

Thorin no dijo nada, pero Bilbo pudo ver su cara en el espejo, aunque no le hizo falta. Lo conocía demasiado bien. Sonrió.

'Thorin, debes hablar con él, explicarle el motivo de tus actos, de su cambio de rutina.'

'Lo haré. Es solo…' Thorin giró la cabeza, pero Bilbo le dio un pequeño tirón para indicarle que se estuviese quieto. 'Es solo que no sé cómo abarcar el tema. Esperaba que quizás Dís lo hiciese por mi.'

El nombrar a su hermana hizo que los remordimientos le volviesen, sabiendo que debía hablar con Thorin. Al mismo tiempo no quería hacer el asunto más importante de lo que era en realidad. Aunque ese era el problema, no sabía cómo de grande era. Algo le decía que no podía hablar con Dagril sin haber hablado antes con Thorin. Pero aún así no quería hablar con Dagril si resultaba ser cierto lo que él suponía. Aunque tampoco podía ignorarlo eternamente si era verdad que su nuevo amigo sentía algo por su esposo.

Thorin dio un pequeño gruñido que devolvió a Bilbo al presente, y se dio cuenta de que había estado tirando del cabello de Thorin y peinándolo intensamente todo ese tiempo. Lo soltó como si quemase, preocupado por seguir haciéndole daño.

Thorin se giró a él, cogiéndose la extensa melena en una coleta baja y atándosela con el trozo de cuero que siempre llevaba en la muñeca. '¿Qué sucede?'

'Nada.' Se excusó Bilbo. 'Lo siento.'

Thorin se levantó, acercándose a Bilbo y cogiéndole de las manos. '¿Qué te preocupa, kurdûh?'

Bilbo suspiró, sabiendo que era ahora o nunca, que no podía esperar al momento adecuado porque no existía. Se fue hacia la cama, sentándose en ella y esperando a que Thorin lo imitase. Se giró al enano, viendo la preocupación en sus ojos, y le acarició la cara, disfrutando del tacto de su barba, tratando de hacerle ver de manera silenciosa que todo estaba bien.

'Es algo que me lleva rondando la cabeza varios días, pero que no sabía cómo hablar contigo de ello.'

'¿Es algo que he hecho?' La voz de Thorin reservada, sin dejar entrever sus verdaderos sentimientos.

'No.' Dijo Bilbo, acariciando los ásperos dedos del rey. 'Lo que te voy a contar, me gustaría que quedase entre nosotros.'

Thorin asintió. 'Tienes mi palabra, Bilbo.'

Bilbo suspiró y dejó que todas esas dudas que había tenido, todas esas preguntas, saliesen. Le había prometido a Thorin hacía ya un año que trataría de ser abierto con él, de comunicarse, de no tener secretos el uno con el otro. Y, por mucho que le costase, pensaba cumplir esa promesa.

'Es Dagril.' Vio como los ojos de Thorin cambiaron ligeramente, y supo que no iba a ser una conversación fácil. 'Sabes que en los últimos meses hemos pasado mucho tiempo juntos. Primero con el viaje a La Comarca y ahora con la exhibición.'

Thorin asintió, y Bilbo le siguió acariciando los dedos. 'Y me gustaría considerarlo un amigo. Al menos creo que lo soy.'

'Lo eres. Él siempre me ha hablado muy bien de ti.' El tono de Thorin neutro, contenido.

Bilbo asintió, sabiendo que lo difícil estaba por llegar. 'Pero siempre he sentido que había algo que no me decía, algo que hacía que nunca se abriese del todo conmigo. El mismo sentimiento que ha hecho que yo sea más reservado con él también.'

'¿A qué te refieres?'

'Pues Thorin, me refiero a que creo que Dagril tiene sentimientos hacia ti. Y que creo que hay algo no resuelto entre vosotros.' Lo dijo del tirón, sabiendo que Thorin respondía mejor a los mensajes directos.

Notó como las manos de Thorin se paralizaban, sus ojos lo miraban fijamente, su cara era una expresión que Bilbo no supo leer.

'Y no quiero hacer un problema de ello, de verdad. No dudo de ti, es solo que necesito saber.' Bilbo tocó el brazo de Thorin, tratando de instigar una respuesta en él, queriendo hacerle ver que sentía sus palabras, subiendo poco a poco hasta llegar a su cuello. Fue entonces cuando Thorin se separó ligeramente de él.

'¿Piensas que te he sido infiel con él?' Su voz cargada de dolor pero con un ligero toque de ira contenida.

'No, Thorin. Para nada.' Bilbo se acercó más a él, rodeándole la cara y tratando de transmitir con sus gestos y ojos lo que claramente no conseguía con palabras. 'No dudo de ti. Es solo que creo que hay más entre vosotros que lo que me contaste en su momento.'

Thorin no se separó de él esta vez, pero tampoco se movió. Aún así Bilbo lo consideró una victoria. 'Solo quiero saber si me lo estoy imaginando, o si en algún momento, antes de que estuviésemos juntos, sucedió algo.'

'Yo opino que si no es por amor, no hay motivo para casarse.'

Esas fueron las palabras que le había dicho Dagril en la Colina del Cuervo a las pocas semanas de conocerse. Nunca podría olvidarse de ellas, pues le habían despertado muchos sentimientos encontrados. Thorin aún recordaba cómo había añorado a Bilbo, su corazón llorando la ausencia del hobbit, no solo por el futuro como pareja que hubiesen podido tener, sino por el amigo que había perdido.

Recordaba a la perfección la primera vez que vio a Dagril, la forma en la que el enano lo miró. Thorin había visto esa mirada en otros y, aunque tardó unos días en confirmar su sospecha, supo que no se había equivocado. Dagril lo deseaba. Si solo fuese eso hubiese sido fácil, pero el problema era aún mayor dado Thorin había empezado a conocerlo mejor, y había un enano realmente fascinante tras esa atractiva cara. Eso había complicado las cosas, sobretodo cuando había estado tan enfocado en la respuesta de Bilbo, en esperar cualquier carta que pudiese hacerle ver que el hobbit sentía lo mismo. Pero esa carta nunca llegó, y Dagril se había convertido en una constante en esas pocas semanas que acontecieron a la Gala.

Nunca había querido admitirlo, pero siempre había sabido que no iba a poder huir de ello continuamente. Aún ahora, cuando estaba felizmente casado y tenía todo lo que siempre había soñado, podía notar esa tensión entre ellos. Era cierto que consideraba a Dagril un amigo y, aunque en los últimos meses su relación se había transformado en algo cómodo para ambos, siempre había estado en su mente ese momento donde casi hizo caso a Dwalin en las primeras semanas y fue al cuarto de Dagril, dispuesto a calmar ese deseo, a romper de una vez por todas esa tensión que había entre ambos. Por las barbas de Durin, casi había bailado con él en la Gala…

Suspiró, sabiendo que podía mentirse él, pero no podía mentir a Bilbo. No ahora. Lo amaba demasiado para ello.

'Nunca hubo nada entre nosotros.' Cogió las manos de Bilbo, besando sus dedos. 'Pero creo que quizás habría sido mejor si no hubiese sido así.'

Vio como los ojos de Bilbo se abrían, y pudo comprender el temor que vio en ellos. Sabía que Bilbo le había abierto su corazón, que había hablado de algo que hubiese sido mejor dejar en secreto. El hobbit había sido valiente y ahora le tocaba serlo a él.

'Fue antes de tu llegada, cuando aún no sabía si me responderías o no. Si vendrías a la Gala.' Se acomodó un poco más en la cama, no perdiendo la conexión con Bilbo, pues necesitaba tocarlo, hacerle ver que estaba ahí, con él. 'Desde que te fuiste nunca había pensado en nadie que no fueses tú, nunca estuve con nadie, pues la mera idea me era inconcebible.'

'Hasta Dagril.' Dijo Bilbo, comprendiendo.

'No es lo que tú crees. No estoy, o estuve, enamorado de él.' Pues Thorin necesitaba que Bilbo supiese eso. 'Solo me sentí atraído por él, al principio físicamente y luego… Luego pensé que si nunca venías, si decidías quedarte en tu amada tierra, pues quizás pudiese ser algo más.'

'¿Algo más?' Bilbo se levantó, necesitando moverse y comprendiendo que había sido mala idea sacar esa conversación en su dormitorio, en su cama. Él no había sentido celos antes, la mera idea le parecía absurda, pero pensaba que quizás lo que sentía ahora podía considerarse así.

Thorin movió las manos haciéndole ver que no podía culparlo por haber deseado un mínimo de felicidad por aquel entonces. '¿Qué quieres que te diga? ¿Qué iba a pasarme el resto de mi vida solo, tratando de recordar el sabor de tus labios? ¿El sonido de tu voz?'

Bilbo se sintió absurdo por haber sentido celos, aunque fuese por unos segundos. No podía culpar a Thorin, pues el enano tenía razón. Si hubiese elegido La Comarca, nunca volver a Erebor, hubiese querido que Thorin fuese feliz, aunque fuese en los brazos de otro.

'No me hubiese casado con él, si es lo que te preocupa.'

'¿Cómo puedes saberlo? Quizás con el tiempo…'

'No, Bilbo.' Thorin se levantó, cogiéndole de las manos y atrayéndolo hacia él. 'Lo que siento por ti es algo que nunca sentiré por nadie más. No eres lo que pensaba que quería en una pareja, sino todo lo que nunca supe que necesitaba. Eres la luz que me guía, eres la voz de mi conciencia, eres mi amigo, mi confidente, mi consejero.' Subió hasta llegar a su oreja, rodeándola, recorriendo la trenza y llegando a la cuenta, colocándola entre sus dedos. '¿Le deseaba? Sí, es un enano atractivo. Y el hecho de que sea alguien interesante con el que se pueda hablar y que además me desease era novedoso. No he encontrado a muchos enanos como él a lo largo de mi vida.'

'Imposible.' Negó Bilbo con una ligera sonrisa, pues no la había podido evitar ante las palabras de su esposo. Thorin tenía esos momentos donde le declaraba su amor y, lo que en cualquier otro a Bilbo le parecería cursi y exagerado, cuando el rey lo decía no podía más que deshacerse, pues Thorin creía cada palabra con todo su ser.

'Créeme, bunnel. No todo el mundo de mi raza me ve con tus ojos.'

'Tanto gusto para la arquitectura y tan poco para lo que realmente importa.' Elogió Bilbo, llevando su mano izquierda a la mano de Thorin, haciendo que soltase su trenza y entrelazando sus dedos.

Estuvieron unos segundos en silencio, analizando no sólo las palabras del otro en la conversación, sino sus sentimientos hacia ellas. Fue Bilbo el primero en hablar, en romper la pequeña tregua que habían conseguido.

'¿Te sigue atrayendo?'

Thorin suspiró, cerrando los ojos y pensando cómo contestar, cuál era la verdad. 'En cierta medida, sí.'

'¿Te gustaría acostarte con él?' Pues Bilbo estaba dispuesto a ese diálogo. Si era algo que Thorin deseaba, si se había quedado con las ganas, pensaba que era mejor lidiar con ello juntos que dejar que pasase aún más tiempo. Además, podía entender lo que era querer estar con alguien de tu raza, pues aunque Bilbo nunca elegiría un hobbit antes que a Thorin, no después de haber estado con él; podía comprender que no fuese igual para el enano.

'No.' No había duda en la voz del rey, aún así Bilbo buscó en sus ojos que esas palabras eran ciertas.

'Es cierto que me atrae, más que otros, pero no por ello quiero consumar ese deseo.' Thorin tomó la cara del hobbit entre sus manos, tratando de hacerle ver. 'Tú eres el único que deseo entre mis brazos.' Le besó la frente. 'En nuestra cama.'

Y Bilbo suspiró, cerrando los ojos, pegándose a su esposo, dejando que su tacto lo aliviase. No podía negar que tenía sentimientos encontrados ante esas palabras, pues nunca había deseado a nadie que no fuese al enano desde el día que Thorin llamó a su puerta. Pero su mente le decía que no tenía porqué ser así para su esposo, que no por ello el deseo que sentía hacia él era menor. Aún así necesitaría tiempo para alinear su mente y corazón.

'Te pediría que no hablases de esto con él.' Dijo Thorin, sorprendiendo a Bilbo, haciendo que se separase ligeramente de él para mirarlo a los ojos. 'Pues para mi es algo del pasado. No más que una mera idea de una vida que por suerte nunca viviré, pero puede que no sea igual para él.'

'¿Crees que siente algo por ti?'

'Temo que sí, pero valoro demasiado nuestra amistad como para indagar más, pues sé que solo puede traerle dolor a él. Y te pediría que hicieras lo mismo.'

Bilbo colocó sus manos en el pecho de Thorin, notando su calor tras la túnica. '¿No sería mejor ayudarlo? ¿Hablar del asunto?'

'Las palabras solo traerían más pesar. Deja que el tiempo lo disuelva.'

Bilbo asintió, sabiendo que Thorin tenía razón, que tiempo era lo único que podía ayudar. Pero aún así quería hacer algo, pues Dagril era un enano amable, inteligente, leal. Tenía grandes cualidades que, desde su punto de vista, estaba desperdiciando como mero guardia real. Bilbo pensaba hacer algo por él y, si de paso le ayudaba a superar sus sentimientos hacia Thorin, pues mejor.

/

Fili miró el documento que le había entregado Thorin. La firma del rey y su sello indicando su legitimidad. Nunca antes había visto un documento de propiedad y pensó que quizás debería pasar un tiempo con su madre, familiarizarse con los distintos contratos y documentos oficiales con los que trabajaba.

'Quiero que se lo entregas a la familia Justi.' Dijo su tío, mirándolo desde su mesa de despacho.

'¿Por qué yo?' Pues sabía que su presencia en el barrio no sería muy bien recibida.

'Porque así vas a usar la ocasión para disculparte y hacerles ver que los has ayudado, recuperando su fe y lealtad a la Corona.'

'No dudan de la Corona o de ti.' Rebatió Fili. 'Dudan de mí.'

Thorin se levantó, rodeando la mesa y dirigiéndose a la puerta. 'Ven, coge el documento.'

Y Fili así lo hizo, sabiendo que su tío quería enseñarle algo. Thorin nunca había sido como Balin, explicando lo que iba a aprender y su utilidad e importancia. Su tío siempre le había hecho hacer algo y luego, cuando lo había perfeccionado, le había preguntado que le explicase el por qué de su enseñanza. Era más frustrante para el joven pero al mismo tiempo más eficaz. Nunca había olvidado ninguna de las enseñanzas de su tío, pues siempre había tenido que averiguarlas por su cuenta, usando su razonamiento.

Caminaron hasta salir del Palacio, Thorin negando a los dos guardias de la entrada su servicio. La plaza central que les llevaba a diferentes niveles y distritos estaba llena de gente. Algunos se giraron a verlos, inclinando su cabeza ligeramente, pero la gran mayoría los ignoró.

'Dime, ¿qué ves?' Preguntó su tío, dirigiéndose al mirador principal, donde se podían ver numerosas escaleras que iban a diferentes barrios.

'Erebor.' Contestó Fili, apoyándose a su lado, tratando de buscar algo que se le podía haber escapado.

'¿Qué es Erebor?' Le preguntó Thorin, mirándolo.

Fili no supo muy bien cómo contestar a eso. Volvió a mirar a las calles, a su gente, a la belleza de la montaña. La respuesta seguía eludiéndolo.

El rey volvió a hablar ante el silencio del joven. '¿Qué diferencia Erebor de Ered Luin?'

Fili miró a su tío, tratando de averiguar la respuesta en sus ojos, los cuales brillaban gracias a las vivas luces de su alrededor. 'Ered Luin es un conjunto de clanes. Una cordillera de montañas dividida por sectores entre los Barbas de Fuego, los Nalgudos y los Barbiluengos. Erebor es un reino barbiluengo.'

Thorin empezó a andar, bajando por una de las escaleras principales. 'Basándonos en esa definición solo barbiluengos viven en Erebor.'

Fili recordó a Bofur, y supo que había más como él, enanos de otros clanes, que habían dejado atrás sus tierras o familias por poder vivir en la Montaña Solitaria, enanos como la familia Justi.

'Es cierto que hay enanos de otros clanes, pero todos ellos han jurado su pleitesía a Erebor.'

'Lo que nos devuelve a la pregunta original. ¿Qué es Erebor?'

Fili empezó a sentirse frustrado, pero más consigo mismo que con su tío. El rey se percató y, sin dejar de caminar, decidió ayudarlo.

'Es cierto que muchos de los enanos que viven aquí son nuestro pueblo, familias que han viajado desde la llegada del dragón conmigo a Ered Luin y de vuelta aquí. Otras que decidieron cobijarse en Urâd Zirnul. Pero hay un gran número de enanos que pertenecen a otros clanes, que llegaron sin título o aparente porvenir a nuestras puertas. Que me juraron lealtad.'

Fili asintió, recordando esos días años atrás. Cómo había ocasionado cierto revuelo entre ancianos nobles de su clan. Sin embargo, Thorin había aceptado a todos aquellos que le habían jurado pleitesía. Era ahora cuando empezaba a comprender la importancia de ese acto, el claro mensaje que había mandado el rey al mundo.

'Erebor es la suma de todos sus habitantes. Es un ideal al mismo tiempo que una realidad.' Dijo, sabiendo que estaba llegando a una respuesta, pero sin conocerla aún.

Thorin sonrió. '¿Y qué tienen todos ellos en común?' Pasaron por la entrada del mercado de la zona Oeste y Fili se fijó en la gente, en la vida que lo rodeaba, en la mezcolanza de acentos que podía oír, de peinados y características físicas. Aún así todos tenían algo que los diferenciaba como ciudadanos de Erebor, ya fuese las ropas, o la forma de ser.

Vio como algunos se fijaban en ellos, como miraban a Thorin e inclinaban la cabeza a modo de respeto, su devoción clara en sus ojos. No fue hasta unas cuantas calles más tarde cuando Fili comprendió.

'A ti.' Dijo parándose en seco y mirando a su tío. 'Su lealtad y fe hacia ti.' Pues ahora la respuesta le era clara.

Pero Thorin negó con la cabeza, acercándose a él y colocando su mano en su hombro. 'No Fili, no solo a mi. A nosotros. A tu madre. A nuestro linaje. A ti.'

Fili no estaba seguro de eso, no había hecho nada para merecer la lealtad del pueblo.

'La Corona no soy solo yo, Fili. Eres tú, tu hermano, tu madre. Bilbo en cierta medida.' Thorin sonrió, apretando su hombro. 'Es nuestra obligación y deber cuidar de nuestro pueblo. Esa fue la misión que Mahal le dio a Durin junto a los otros Padres, que ha sido transmitida durante siglos hasta llegar a mi. Y un día será tuya.'

Thorin lo giró, no dándole tiempo a pensar en la importancia de esas palabras, en la gravedad y carga que había en ellas. 'Ve.' Dijo el rey empujándolo ligeramente hacia la posada. 'Devuélveles la fe en nosotros.'

Y Fili así lo hizo, comprendiendo que sus actos no solo hablaban de él, sino de su linaje, de su tío. Entendiendo el porqué Thorin quería que fuese él el que diese la cara solucionando el problema, con las escrituras para la nueva casa de la familia en la mano y una disculpa en sus labios. Fili entró en la posada, no sin antes lanzarle una mirada a su tío, tratando de hacerle ver que entendía su enseñanza, que no lo defraudaría.

/

'¿Bilbo?' Llamó Dagril a la puerta sin entrar los aposentos, no queriendo ser descortés. Se giró, viendo como los dos guardias lo miraban al fondo del pasillo, sabiendo que el hobbit los había avisado de su visita. Esperó unos minutos y volvió a llamar. '¿Seguro que está?' Preguntó a sus compañeros.

'Estará en el jardín.' Dijo una enana, saliendo del cuarto de al lado con una bandeja vacía. Sin duda parte del servicio de la casa real por su perfecta apariencia. 'Segunda puerta a la derecha, pasando la sala de estar.' Y no dedicó más tiempo a él, saliendo del pasillo a paso rápido, pero no sin antes lanzarle una sonrisa al guardia de la derecha.

Dagril volvió a llamar y, ante el silencio, abrió la puerta, pasando a las estancias y sorprendiéndose al verlas. Era la primera vez que estaba ahí y, aunque había oído rumores, nunca podía haberse imaginado algo como lo que estaban viendo sus ojos. Era como si hubiesen transportado la casa de Bilbo a Erebor.

Caminó por ella, no queriendo cotillear pero sin poder evitar fijarse en todo. Llegó a la sala de estar y vio como había un pequeño cuarto más adelante. Volvió a llamar al hobbit pero no recibió respuesta. Dedicó unos minutos a lo que lo rodeaba, la chimenea, los dos sillones, sin duda del rey y Bilbo. Un arpa plateada preciosa en una esquina, unos sofás contra la pared, la mesa de té con libros sobre ella. Los cuadros. Todo era extremadamente hogareño y cotidiano. Inimaginable que fuesen los aposentos del rey. Dagril se dirigió a la pequeña sala redonda, pensando que sin duda su tío no debía de saber de la re-decoración que había hecho Thorin con los aposentos de su abuelo. Ya podía imaginar su ira ante lo que él consideraría sin duda una ofensa familiar.

Fue al llegar a la pequeña sala circular cuando Dagril vio la puerta y notó el fresco aroma de principios de otoño. Pasó, pensando que su asombro no podía ser mayor, y viendo el precioso jardín que había al otro lado.

'¡Dagril!' Llamó Bilbo desde un lado, donde se encontraba arrodillado con las manos en la tierra. 'Perdona que no vaya a saludarte.'

Dagril negó con la cabeza con una sonrisa, agradecido por las palabras. Se acercó al hobbit, viendo las diferentes frutas y hortalizas que había a su alrededor. Todas colocadas en líneas. Un precioso invernadero hecho con cristales de colores se situaba al fondo a la derecha. Valle quedaba en la distancia. Era, sin duda, el lugar más mágico de toda la montaña. Y más secreto, pues ahora podía ver como la gran apertura podía ser una debilidad si alguien sabía de ella y decidía escalar. Difícil, pero no improbable a los ojos del enano.

'¿Querías verme?' Preguntó, fijándose en cómo el hobbit sacaba de la tierra zanahorias y las colocaba en una cesta.

'Sí, quería saber de ti, de tus planes.' Bilbo lo miró, no tardó en indicarle un pequeño taburete que había a un lado y Dagril lo cogió, acercándose al hobbit pero sin pisar su trabajo. 'Estamos a menos de una semana de abrir la exhibición.'

'Cierto.' Sonrió Dagril.

'¿Has pensado en lo que vas a hacer a continuación?' Bilbo cogió la preciosa pala que tenía a su izquierda y la clavó con cuidado, moviendo la tierra más que empujando. Al poco llevó la mano al tallo y sacó otra zanahoria.

'Supongo que volver a mi cargo.' Se sentó, tratando de imaginarse de nuevo al mando de la Colina del Cuervo y le dio un escalofrío. Era lo último que quería hacer, pero no podía seguir evadiendo a Dwalin por siempre. La protección que tenía gracias a Bilbo acabaría la semana siguiente.

'¿En serio? ¿Es eso lo que quieres?'

'No.' Dijo sin poder evitar ser sincero. 'Es lo último que quiero, pero ¿qué sino?'

'¿Qué te gustaría?' Preguntó el hobbit sin dejar su tarea.

Dagril miró al exterior, viendo como un cuervo se posaba en la gruesa barandilla, no sabiendo si era un animal normal o de los que podía entenderlos. En todo ese tiempo en Erebor no había conseguido que ningún cuervo le hablase por voluntad propia, algo que lo irritaba, pues sabía que eran capaces del lenguaje común al igual que khuzdûl. Aún así parecía que solo le dirigían la palabra cuando tenían un mensaje que transmitir.

'Me gustaría seguir nuestro trabajo.' Dijo por fin. 'Investigar más a otros clanes. Aprender de su historia y costumbres.'

'¿Cómo los de Ered Luin?'

'Si y no. Más como los del Orocarni.'

Bilbo levantó la mirada, clavando toda su atención en él. Dagril supo que debía seguir, que ese era su momento si quería ganarse el favor de Bilbo y que lo ayudase.

'Había pensado que estaría bien saber de ellos. Nuestro clan, al igual que los de Ered Luin, nunca han tenido gran trato con ellos, al menos no documentado en la Tercera Edad. Sin embargo, todos juraron lealtad a Thorin en su coronación.' Dagril aún recordaba la Gala, su asombro al ver a enanos tan distintos a él y al mismo tiempo tan parecidos en carácter. Sus ropajes vibrantes. Sus pieles más oscuras, adaptadas sin duda al calor y clima de sus montañas.

'Estudiaste diplomacia, ¿no es así?'

Dagril asintió. Bilbo arrancó la última zanahoria y se limpió las manos en su pantalón, poniéndose de pie con esa mirada que Dagril conocía ya como la que ponía cuando estaba tramando algo.

'¿Y si te encargases del trato con ellos?' El hobbit le clavó sus ojos, una pequeña sonrisa apareció en sus labios. Bilbo recordaba a la perfección las palabras de Thorin casi un año atrás en la Sala Azul de su Consejo.

Quiero devolver la dignidad a nuestra raza. No solo a nuestro pueblo.

Bilbo sabía que Thorin tenía interés en el Orocarni, que había algo en esas montañas que lo llamaban. Sabía que se escribía con Dain sobre ellas, aunque el rey aún no había ido a pedirle consejo sobre lo que fuese que estaba tramando. Pero a él no le importaba ni le hacía falta. Él había prendido esa llama en Thorin, lo había instigado a ser el rey de su raza, no solo de su pueblo, y sabía que era cuestión de tiempo que Thorin moviese su interés de Erebor al mundo exterior. La montaña estaba casi reconstruida, era operativa, y los pocos sectores que aún estaban deshabitados no eran una prioridad. Sin embargo, rutas de comercio lo eran.

Thranduil había puesto un impuesto de paso por el Bosque Negro, algo que había enfurecido a Thorin muchísimo y había complicado el comercio con Ered Luin. Bilbo tenía en asuntos pendientes llegar a un acuerdo con el Rey Elfo, pero sabía que no podían depender solo del oeste. Necesitaban abrirse al este también, pues de ahí llegaban las especias y los tintes. Había una riqueza distinta que encontrar en el Orocarni, una que, si Erebor conseguía ventaja sobre otros reinos, podía ayudarlos a prosperar.

Pero para ello iban a necesitar a alguien que conociese esa cultura, que tuviese ventaja sobre otros también interesados en los productos del oeste. Y, aunque Fili había hecho un buen papel como mediador, el joven príncipe carecía de conocimiento y experiencia en ese momento. Bilbo sabía que Thorin quería mantener a su heredero cerca de él, hacerlo partícipe de su día a día. Lo que significaba que su puesto de embajador tendría que ser ocupado por otro enano.

'¿Qué te parecería ser el nuevo embajador entre clanes?'

Dagril lo miró sorprendido, sabiendo que ese era el puesto del príncipe. Bilbo le leyó la mente.

'Fili va a tener otras tareas dentro de poco, y alguien va a tener que ocupar su lugar. Si te hicieses embajador a tiempo completo podrías lidiar con la correspondencia al mismo tiempo que aprender e investigar a los clanes.'

'¿Sería posible? Técnicamente juré mi servicios al rey y a su protección.' Pues Dagril era consciente de ello, por mucho que sus acciones hubiesen sido más llevadas por la necesidad que la lógica cuando lo hizo, no se arrepentía de ello.

'Y le estarías sirviendo como embajador y protegiendo sus intereses. Nadie podría negarte que no estás sirviendo a la Corona.'

Bilbo lo hizo sonar tan simple, tan lógico. Y Dagril recordó que el hobbit había hablado con un dragón y vivido para contarlo. Sin duda era capaz de salirse con la suya en cualquier situación.

Dagril sonrió, levantándose. '¿Harías eso por mi?' Pues no sabía qué había hecho para merecer su amistad, pero estaba agradecido de ello.

'¿Es lo que deseas?' Su pregunta sincera. Dagril asintió. 'Déjalo en mis manos.' Dijo el hobbit con un guiño de ojo.

/

'¿Dagril?' Preguntó Balin sorprendido.

Bilbo asintió, cogiendo otra pasta de la bandeja. Amaba esa tetería, era su favorita, y nunca se arrepentiría de haber invitado al dueño y a su esposa a su boda. Por mucho revuelo que el acto hubiese ocasionado en el Consejo.

'¿Para embajador?'

'Es perfecto.' Explicó Bilbo. 'Es noble, ha sido educado en diplomacia, es experto en historia y con ganas de aprender.'

'Está al mando de la Colina del Cuervo.' Argumentó Balin.

'Desperdiciando su tiempo y talento.' Devolvió Bilbo. 'Y lo sabes, al igual que lo sabe Dwalin.'

'Es el mejor soldado que tiene.' Pues numerosas veces había oído a su hermano elogiar al sobrino de Dain.

'¿Quizás Dwalin debería ser mejor profesor?' Dijo Bilbo sin poder evitarlo, relajándose al ver la pequeña sonrisa del viejo enano. 'Balin, confía en mí.' Acabó suplicando, antes de coger la taza de té.

'Confió en ti, Bilbo. Es solo que no entiendo por qué quieres que le proponga yo la idea a Thorin.'

Bilbo bebió té, usando esos segundos para pensar una respuesta. No podía ser sincero y decirle que Thorin y él necesitaban tiempo, a poder ser semanas, antes de hablar de Dagril en cualquier tipo de situación. Bilbo quería que su conversación se enfriase, pero no por ello quería perjudicar al enano. Sabía que estaba haciendo lo correcto y pensaba ayudar a Dagril sin meter el dedo en la llaga de Thorin.

'Seguro que será mejor recibido por el Consejo si viene de ti.'

Balin lo miró sin creerse en absoluto esas palabras, y así se lo dejó ver su mirada. Pero Bilbo se negó a explicarse más, en un pulso silencioso con el enano.

'¿Desean algo más?' Preguntó Nyar, el dueño, cortando el momento y dándole la excusa perfecta a Bilbo para cambiar el tema de conversación.

'Quizás un trozo de tarta de queso. Balin, ¿quieres un pedazo?' Su tono inocente.

'No gracias.' Rechazó Balin mirando a Nyar. 'Creo que tengo todo lo que necesito.' Esto último lo dijo mirando a Bilbo, dando la conversación por finalizada.

Bilbo suspiró, agradeciendo tener en su vida alguien tan bueno como Balin.

'Quizás coja un poco de tu tarta.' Oyó decir al enano.

Y Bilbo quiso decirle que debía haber pedido la suya si quería tarta, que no iba a compartirla. Pero miró a Balin y supo que éste lo estaba haciendo más como pago por su silencio que por gula.

'Vale.' Acabó aceptando Bilbo. Era un precio que estaba dispuesto a pagar.

Continuará…

Kurdûh: Mi corazón

Urâd Zirnul: Colinas de Hierro (nombre dado por los habitantes de Erebor)


Muchas gracias por todos los comentarios que hacen que siga con esta historia. ¡Solo queda un capítulo más de esta parte!