Notas de autor: Entonces si, pude terminar este capítulo y subirlo. Aún no acaba el fin de semana, así que me alegra poder haberlo hecho entre los tiempos que e había establecido. Por lo tanto, espero que disfruten de la lectura.
Descargo de responsabilidad: Ningún personaje que haga parte de este manga/anime ha sido de mi invención.
Capítulo 2: Kanao lo vio primero.
Kanao fue la primera persona en atraparlos en el acto sin que ellos lo supieran. Cuando se enteró, vaya que estaba sorprendida.
Se dio cuenta de que algo estaba ocurriendo con su amiga cuando ella empezaba a sacar excusas para no reunirse con ellos o, cuando aceptaba, llegaba tarde a sus encuentros. Su acto ajeno le hizo más fácil a Kanao tomar nota de los cambios que le estaban sucediendo a ella. Después de todo, la chica era una persona observadora y aunque no hablara demasiado, notaba ciertas cosas que para los demás podría pasar desapercibidas. Su nuevo comportamiento fue algo que encontró extraño porque Aoi siempre estuvo dispuesta a pasar tiempo con ellos.
Fue por eso que, con preocupación genuina, Kanao la detuvo antes de que ella se fuera a casa cuando las clases habían finalizado, para interrogarla respecto a su comportamiento aislado.
—¿Estás bien, Aoi? Has estado actuando raro los últimos días —las mejillas de Aoi se pintaron de rosa al escuchar su pregunta.
—Yo… estoy bien —la chica aseguró en respuesta.
Kanao vio cómo se puso inquieta un momento, teniendo sus ojos fijos en algo que está en frente de ellas. La Tsuyuri frunció ligeramente el ceño y siguió la línea de visión de Aoi. Se sorprendió al ver a un silencioso Inosuke que la estaba mirando, con una intensidad curiosa en sus ojos, antes de girar su cabeza para seguir a Zenitsu y Tanjirou.
—Yo ... todavía no me siento bien, supongo. Ya sabes, el resfriado fue muy repentino —explicó entonces Aoi mientras recogía su bolso —. Me iré a casa. Suerte con las actividades de tu club.
Aoi asintió, despidiéndose de ella.
Las actividades extracurriculares de Kanao transcurrieron con relativa normalidad, y pronto llegó la hora para que ella también regresara a casa. Sin embargo, revisando sus cosas, se había dado cuenta de que había olvidado un libro en el salón de clases, por lo que se fue hacia ese lugar. Cuando llegó y tomó su libro de su asiento, se percató que en el asiento de al lado, en el que Aoi estaba sentada cuando la interceptó, había un teléfono celular. Kanao lo recogió y confirmó que era, en efecto, el móvil de Aoi cuando lo desbloqueó y vio la foto de ellas como fondo de pantalla.
Poniendo el teléfono en su bolsillo, Kanao comenzó a salir del salón, teniendo en mente hacer una parada extra a la casa de Aoi para dejarle su teléfono. No le tomó mucho tiempo llegar a la casa de su amiga, puesto que ella no vivía demasiado lejos de la escuela. Entró al restaurante de la familia de Aoi y saludó.
—Ah, hola Kanao-chan —la madre de Aoi la saludó. Kanao inclinó la cabeza.
—Aoi olvidó su teléfono en la escuela, estoy aquí para devolvérselo —ella informó cortésmente. La señora se rio suavemente y asintió con la cabeza.
—Está bien. Ella está en su habitación descansando ahora. Puedes pasar.
Haciendo lo que le dijeron, Kanao abre la puerta auxiliar que comunicaba el restaurante con la vivienda y, quitándose los zapatos, sube a la habitación de Aoi. Su habitación era la puerta más alejada a la izquierda. Al llegar a ella, redujo la velocidad y se acercó lentamente a la puerta. Quizá Aoi estaba dormida y no quería despertarla bruscamente.
Excepto que no, Aoi no estaba nada dormida.
Kanao pudo escuchar débilmente la voz de la chica de ojos azules hablando. ¿Ella está hablando sola? se preguntó con curiosidad mientras se acercaba más a la habitación. Para su sorpresa, la puerta del cuarto estaba parcialmente abierta. Ahora que estaba más cerca, Kanao podía escuchar otra voz. Una voz más profunda y más gruesa, muy familiar. Sus ojos se abrieron ante el reconocimiento del dueño de la voz, antes de mirar dentro de la habitación. ¿Qué estaba haciendo Inosuke aquí?
En el centro de la habitación de Aoi estaba parado Inosuke. El niño que se supone que a esta hora debería estar en casa de Tanjirou y no en la habitación de Aoi. Completamente estupefacta, Kanao no estaba segura de sí debería entrometerse o no. Se sintió tentada a sacar su moneda y dejar que ella decidiera lo que debería hacer, pero el aire alrededor de ambos adolescentes estaba lleno de tensión, y también, algo más que ella no podía ubicar del todo, por lo que solo se quedó allí, observando como Inosuke estaba mirando a una sonrojada Aoi con mucha intensidad. Esa era la misma mirada que le dio antes en la escuela.
Decidiendo que definitivamente era mejor no entrar todavía, Kanao se mantuvo escondida junto a la puerta, segura de ocultar su cuerpo.
—¿Por qué le mientes a todos? No estás enferma, estúpida —acusó Inosuke, notablemente molesto por algo.
—Por Dios, Inosuke-san, sal de mi habitación antes de que grite —Aoi amenazó mientras presionaba su espalda lo más que podía contra el cabecero de madera de su cama. Lo curioso era que la chica no sonaba mal en absoluto. Inosuke puso los ojos en blanco y, caminando hasta la cama, se subió, gateando —. ¡Sal! ¡Lo digo en serio! ¡Mi mamá está abajo ahora mismo! ¡¿Tienes una nuez por cerebro, o qué?!
Verdad, verdad. Kanao asintió con la cabeza, dándole toda la razón a Aoi. De nuevo, Inosuke rodó los ojos cuando ella se cubrió con una de sus almohadas más grandes, entrecerrando los ojos peligrosamente hacia él. Hashibira solo resopló.
—¿Qué? —preguntó Aoi en un tono irritable.
—Si realmente quisieras hacerle saber a tu mamá que estoy aquí, ya habrías gritado —dicho esto, Aoi frunció los labios y acercó más la almohada contra su pecho, como para protegerla de que Inosuke se acercara lentamente a ella. Por supuesto, eso no es nada, porque el chico se encontró de rodillas frente a ella, arrancándole la almohada y tirándola al suelo —¿Por qué me has estado ignorando? Nadie ignora al jefe Inosuke, ¿entiendes?
—Yo no he… —comenzó a decir, pero fue detenida por el gruñido del adolescente de mal genio. Retrocediendo, Aoi miró a cualquier lado menos al chico frente a ella —… Yo... yo...
¿Tú... Tú...? Kanao insistió en que ella continuara, en su cabeza, muy interesada en el rumbo de esta conversación. ¿De qué se habían perdido ella y los chicos?
—Me pones nerviosa —ella confesó, evidentemente avergonzada de sus palabras —. Desde ese momento, mirarte... Me duele el corazón. Late muy rápido.
¿QUÉ? ¡¿Qué pasó?! Kanao abrió mucho los ojos, y si fuese una persona que expresara mucho verbalmente, habría soltado un chillido de sorpresa.
Desde su lugar, pudo ver a Inosuke asombrado, pero rápidamente su expresión cambió a una sonrisa infantil, de esas que hacía cuando le daban su plato de comida favorito. Estaba visiblemente complacido por las palabras de la chica de cabello negro. Luego se acercó lo suficiente a ella para que sus rodillas se tocasen. El color rojo cubrió instantáneamente la cara de Aoi cuando jadeó sorprendida ante el contacto y cuando él la enjauló entre sus brazos y el testero de la cama.
¿Ese era Inosuke? ¿El mismo Inosuke que gruñía cuando los perros ladraban, para comunicarse con ellos? Si sus ojos más agudos que los de la población normal no lo estuviesen presenciando, ella de seguro no lo creería. Y más si en toda esta situación también estaba involucrada Aoi, que nunca perdía oportunidad para quejarse de cada uno de los defectos que tenía Inosuke.
—Pues eso está bien, porque quiero seguir poniéndote nerviosa —sin previo aviso, Inosuke se inclinó y presionó sus labios contra los rosados de Aoi.
Dios mío, la está besando. Inosuke está besando a Aoi y ella no lo empuja. Kanao sintió que ya lo había visto todo. Nada podría lograr sorprenderla más que lo que estaba viendo en ese momento.
Salvo que sí había, y eso fue ver que Aoi le correspondía el beso.
Kanao fue testigo de cómo Aoi cerró lentamente los ojos y acercó las manos a los mechones negros azulados. Dedos delgados se enredaron en el cabello de Inosuke y él gruñó ruidosamente ante la sensación. Aoi cortó el contacto de sus labios brevemente.
—Inosuke-san, cállate. Mi mamá está abajo —ella le recordó. Asintiendo con la cabeza, él volvió a besarla.
Los besos que Inosuke le estaba dando a Aoi rápidamente se volvieron furiosos y descuidados. Sus brazos bajaron de la cabecera para sostener los hombros de la chica, acercándola suavemente a él. Gimiendo, Aoi retiró una de sus manos de su cabeza para presionar su palma contra su pecho desnudo, sobre su corazón que, Kanao podría asegurar, latía rápidamente. Después, en un abrir y cerrar de ojos Inosuke se tumbó sobre la cama de Aoi, llevándola con él y quedando por encima, con sus piernas extendiéndose a cada lado de sus caderas y sentándose directamente en…
Aoi cortó el jadeo de Inosuke con su mano. —Shhh.
Kanao abrió de nuevo los ojos en sorpresa. Casi podía sentir el calor humeante de la habitación, y eso que ni estaba adentro. ¿Desde cuando fue que ellos tenían ese tipo de relación?
Su amiga se separó entonces de los labios de Inosuke para colocar besos ardientes a lo largo de su barbilla y hasta su garganta. Jadeando, el adolescente menor visiblemente parecía disfrutar de la forma en que Aoi lo estaba tratando, ansiando más de ese toque. Sus manos se posaron en la espalda de la chica para estabilizarla, sin hacer nada más.
Mientras tanto, Kanao estaba bastante estupefacta por lo proactiva que Aoi parecía ser en.… lo que sea que estuviese haciendo con Inosuke. En lo profundo de su mente, todavía no podía creerlo. Pero ahí está. Dios, realmente lo están haciendo. Con la garganta seca, Kanao intentó calmar su cabeza. Debería ... Definitivamente irme. Y, sin embargo, ella no lo hizo.
De repente, las manos de Inosuke dejaron de estar quietas y, atrevidamente lentas, fueron deslizándose por la espalda de la chica hasta a su trasero. La falda del uniforme de Aoi se elevó tanto que su ropa interior casi se veía. Ella gimió cuando Inosuke repentinamente apretó.
—¿Quién es la ruidosa ahora? —él le dirigió una sonrisa triunfante.
—Esto no es un concurso, idiota —ella frunció el ceño.
—¡No me digas idiota, tonta!
—¡Inosuke-san, cállate!
Esos. Esos eran Aoi e Inosuke.
Fastidiado, el chico llevó su boca al cuello de Aoi y le dio un mordisco algo doloroso, a percepción de Kanao, por supuesto, pero pareció que para Aoi no fue así, porque soltó un gemido en voz alta, haciendo fricción contra el lugar en donde estaba sentada. Eso fue como haber desatado a una bestia o algo, porque al siguiente segundo, la espalda de la chica estaba contra la cama con Inosuke sobre ella, intentado sacarle la camiseta.
Ellos van…ellos definitivamente van a… sacudiendo su cabeza, Kanao buscó en su bolsillo el teléfono de Aoi. Lo dejó justo afuera de la puerta antes de darse la vuelta para irse de allí.
—¿Qué haces ahí parada, Kanao-chan? —las palabras de la mamá de Aoi le bajan la presión a Kanao, y escuchó, desde el fondo de la habitación, un poco de ruido momentáneo, como si alguien estuviera corriendo. Antes de que Kanao contestara, la señora tocó la puerta.
—Aoi está durmiendo. No la desperté porque ha estado indispuesta últimamente.
—¿Es así? —la mujer abrió un poco la puerta, y desde su lugar, Kanao pudo observar la figura de Aoi dormitar en su cama y ni un rastro aparente de Inosuke —. Bueno, dejémosla dormir entonces.
—S-Sí... así que me iré ahora. Hasta luego —desplazándose hacia la plata baja, Kanao se puso los zapatos y casi salió corriendo por la puerta.
¿Cómo fue que llegó Inosuke a la casa entonces si la madre de Aoi no tenía idea de su presencia? Curiosa, recorrió rápidamente la casa por fuera hasta estar frente a la ventana que sabía, pertenecía a la habitación de su amiga. Cerca de ahí había una rama gruesa que pertenecía a un árbol viejo, y en dicha rama colgando estaba la mochila de Inosuke. Por supuesto, con la agilidad que su cuerpo tenía, se le había hecho fácil trepar el árbol, y no había estado en la habitación cuando la mamá de Aoi abrió la puerta porque había saltado por la ventana.
Kanao suspiró, tratando de olvidar el asunto. Vaya chicos.
Pero, en serio, ¿Inosuke y Aoi? No le sorprendería que los cerdos empezaran a volar algún día de estos.
Más notas de autor: ¡Y aquí está, la primera víctima, jaja! ¿Quién creen que sigue? Aprovecho para agradecer a DreamedSilverWings y SpineCricket por sus comentarios y, por supuesto, a los que pusieron la historia en Favs y Follows, mil gracias.
