Notas de autor: ¿Quién creyó que no volvería a actualizar esto? jaja Entonces sí, decidí pecar con el fic y poner un poco más intensos a Inosuke y Aoi xD Por lo tanto, el fic pasa a calificación M desde este momento.

Descargo de responsabilidad: Ningún personaje que haga parte de este manga/anime ha sido de mi invención.


Capítulo 3: Una maldición de olfato.


En las últimas cuatro semanas desde que aclararon los hechos en la casa de Aoi, realmente su dinámica no había cambiado mucho a como habían sido antes de aquella tarde en que se besaron por primera vez, Inosuke reflexionó. Todavía se sentaban juntos durante el almuerzo con sus amigos, el hombro de Aoi rozando el suyo con cada movimiento, sus muslos presionados juntos. Todavía la molestaba con sus comentarios. Todavía discutían como una vieja pareja casada, y sus amigos todavía miraban con diferentes matices de diversión.

No todo es igual, una mezcla de lo viejo y lo nuevo.

Algunas cosas, sin embargo, hacen sentir el cambio de su relación.

Por un lado, están los besos. Aunque lo negaría con vehemencia, el estómago de Inosuke todavía se agitaba de nerviosismo cada vez que Aoi apretaba sus labios. También está lo de tomarse de las manos. Ya sea que estén sentados juntos en el autobús o caminando juntos a casa, Aoi siempre deslizaba su pequeña mano en la calidez de la más grande de Inosuke y sinceramente es un contacto agradable para él.

Y, por supuesto, su toqueteo que inicialmente era muy bueno, pero que Ahora le estaba desquiciando porque sólo se quedaba en eso y nunca llegaban a más, cuando claramente ambos querían ir más allá. Además, ella nunca lo dejaba realmente quitarle alguna de sus prendas cuando él, por el contrario, casi siempre terminaba con la camiseta en alguna otra parte que no era su torso.

La libido de un adolescente solo puede soportar tantas burlas antes de que termine rompiendo a dicho adolescente e Inosuke sinceramente ha llegado a ese punto de ruptura.

—¿Estás seguro de que estás bien? —Tanjirou le preguntó como por milésima vez ese día, alegando que olía frustración emanando de su persona.

—Que sí, Gonpachiro. Deja de olisquearme —aunque podía dar fe que Tanjirou no le creyó, el pelirrojo dejó de insistir y cambió de tema.

—Entonces, ¿voy esta tarde a tu casa? Recuerda que el examen es mañana.

—Aoi me va a ayudar a estudiar, pero puedes venir en la noche, si quieres.

El chico pelirrojo asintió, decidiendo no reprocharle a su amigo el hecho de que el nombre de la chica si lo decía bien pero el suyo no, más que todo porque al mencionarlo, pareció desaparecer aquel aroma de frustración del muchacho y olía más feliz y quizá entusiasmado de que la tarde llegara.

Era raro, pero bueno, no le tomó mayor importancia.

Pero tal vez debió haberlo considerado.


Que Aoi estuviera en la casa de Inosuke ayudándole a estudiar no era nada nuevo. Por lo general, ella se compadecía de las malas calificaciones del muchacho y lo ayudaba—cuando se dejaba ayudar—, dado que ella cursaba tercero de preparatoria y le era mucho más útil que el resto de sus amigos. Así que nadie—a excepción de Kanao—vio con segundas intenciones el hecho de que ambos se iban a encontrar después de la escuela para ese fina académico.

Y por supuesto, deberían estar estudiando ahora mismo, porque mañana Inosuke tenía un examen de química, y era tan jodidamente malo en química que definitivamente iba a fallar en dicho examen. Tal vez si hubiera una prueba sobre cómo meter la lengua en la boca de una chica cuando debería estar revisando el material de estudio, él podría aprobar, pero lamentablemente ninguno de ellos tomará esa clase este año. Era responsabilidad de Aoi reprenderlo al ser la mayor, obligarlo a volver a concentrarse en la tarea, pero, honestamente, cuando Inosuke la invitó a su casa a ayudarle a estudiar esta tarde, no era como si ella hubiera imaginado realmente que iban a estudiar.

Comenzarían a hacer más que besar pronto con la forma en que Aoi había hecho del regazo de Inosuke su propio trono personal, los pechos presionados juntos y los labios deslizándose contra los labios, resbaladizos, cálidos y húmedos, con un movimiento inadvertido de caderas que estaban creando resultados difíciles de ignorar en el cuerpo del chico. Pequeñas manos se metieron debajo de su camisa, arrugándola mientras Aoi arrastraba su boca sobre la mandíbula de Inosuke, y sí, esto realmente estaba llevándolo cada vez más al borde, creando un lío aún más grande en sus pantalones. Si Aoi se da cuenta, no dice nada y siguen besándose, como si nada estuviera mal.

En poco tiempo, la camisa de Inosuke—mal abrochada, de todas formas—se quita y las manos de Aoi están en todas partes y él necesita tomar medidas ahora mismo porque su cuerpo hipersensible no lo dejará pensar más allá después. Necesita decir algo antes de perder su determinación, por lo que aparta la boca de los labios de la chica e ignora el gemido de protesta mientras ella trata de inclinarse de nuevo, pero la empuja hacia atrás lo suficiente para mirarla, realmente mirarla; no la mirada bizca que podría estar haciendo si aún estuvieran demasiado cerca. Aoi se ve terriblemente molesta y abre la boca como si estuviera preparada para quejarse o regañarlo, pero Inosuke no la deja.

—¿Por qué nunca hacemos más que sólo esto? —Inosuke espeta, observando como Aoi se sonrojaba hasta la raíz de su cabello. Tal vez podría haber sido un poco más delicado, pero ¿desde cuándo lo delicado ha sido parte del vocabulario de Inosuke?

Los ojos azules parpadean hacia él, muy abiertos por la sorpresa, pero esa mirada es rápidamente reemplazada por una de timidez. Lo que no se ve bien en ella, en absoluto, y no es así como él quería que fuera esta conversación. No es así como quería que saliera todo esto. No se suponía que Aoi estuviera retorciendo sus manos en la tela de su falda, o mordiéndose el labio, o negándose a mirar a Inosuke a los ojos. Él definitivamente la ha cagado y prefiere mil veces él solo tocarla sin hacer nada más a no poder hacerlo.

—No importa —se enmienda apresuradamente, razonando consigo mismo para olvidar todo esto. Si Aoi realmente no quería tener sexo, estaba bien. Inosuke tenía dos manos y se había vuelto bastante bueno con ellas desde que cumplió trece años —. No tenemos que hacerlo si no quieres.

—¡Sí quiero! —Aoi dice, en voz alta, demasiado fuerte, por lo que el chico más joven se alegra de que ni su mamá ni Douma se encuentren en la casa.

Ella lo mira de nuevo, con la boca fruncida en una mueca o un puchero, y si este no fuera un momento tan serio, Inosuke incluso podría reírse de eso por lo infantil que se veía.

—Es solo... —se lamió los labios con nerviosismo y luego tomó una respiración profunda —. No estaba segura de que quisieras que… bueno, eso.

Inosuke parpadea y la mira como si le hubiesen dicho que había ganado el concurso de deletreo. —¿Por qué no querría que lo hiciéramos? Literalmente me has sentido ponerme duro antes mientras nos estábamos besando y te has movido encima de mí mientras estaba completamente vestido más de una vez. ¿En qué universo alternativo eso no equivaldría a que yo quisiera verte desnuda?

Agitando las manos salvajemente, Aoi gimió un poco más. —¡Cállate! Solo... pensé eso, ya que soy mayor que tú y no quería sentir que me estaba aprovechando de ti o algo parecido.

Y de repente, Inosuke no tiene más dudas sobre su hipótesis. Sabe que Aoi es, al 100%, sin lugar a dudas, la mayor idiota que jamás haya tenido el placer de conocer. Y eso que le decía idiota a él y se jactaba de ser muy lista.

—¿Estás bromeando, enana tonta? ¿En serio pensaste que no querría que lo hiciéramos porque eres dos putos años mayor que yo?

—¡Es un razonamiento completamente lógico! —Aoi protestó, frunciendo el ceño con enojo —. ¡Además, tampoco es que estuviese completamente segura de tener intimidad con un mocoso como tú!

—¡Me importa un carajo eso! Hemos hablado de esto antes, no me importa, ¡y no soy un mocoso!

—¡Ni siquiera somos novios!

—¡Entonces seamos novios y punto!

Por un segundo, Aoi parpadeó ante el chico sin palabras, pero la mueca que su boca estaba haciendo rápidamente se rectificó con una suave sonrisa, aun con su cuerpo sobre el regazo de Inosuke.

La chica presiona su rostro contra el hombro del muchacho. —Eres un gran idiota —Inosuke se eriza y farfulla, pero Aoi lo calla con un beso en el cuello y un muy bajo: —. Un gran novio idiota.

Inosuke medio sonrió antes de besarla de nuevo. Desliza sus lenguas juntas y la besa hasta que ambos quedan sin aliento y su piel comienza a arder otra vez a medida que empiezan a tocarse, con el nuevo detalle de que cuando Aoi presiona sus propias caderas hacia abajo y se mueve, es con verdadera intención.

Inosuke cae al suelo, llevándose a la chica con él sin tener que separar sus bocas al tiempo que desliza sus dedos debajo del dobladillo de la camisa de Aoi. Él había hecho esto antes, pero nunca con la verdadera intención de quitárselo y esta vez, lo hace. Empuja la prenda hacia arriba hasta que Aoi tiene que levantar sus propios brazos temblorosos para poder quitarse la camisa, y no la deja en nada más que en su sostén. Era la primera vez que Inosuke la veía y decidió que era una vista muy buena. Del tamaño justo para sus manos.

—Deja de mirarme así —Aoi le dijo, evidentemente incómoda y muy nerviosa.

Inosuke asintió—aunque sin dejar de mirarla de todas formas—antes de besarla otra vez, suave, aunque rápidamente se volvió hambriento, con la boca besando en cada lugar que pudiese alcanzar y sus manos errantes comenzando a moverse. Se necesitó algunas maniobras debido a la posición en la que estaban para poder quitarse los pantalones, pero Aoi le ayudó con las manos torpes desabrochando botones y cremalleras para deslizarlos por sus fuertes muslos y juntarlos alrededor de sus tobillos donde él pudo patearlos.

La falda de Aoi sigue ese mismo destino y ella lo permite, sin dudarlo, nada más que con una urgencia hambrienta mientras levanta las caderas para empujar la prenda hacia abajo, sacudirla y luego usar todo su peso para presionarse completa y legítimamente sobre la erección de Inosuke, lo que lo hizo inhalar bruscamente, e incluso a través de dos capas de tela, por endebles que fueran, era capaz de sentir lo húmeda que estaba Aoi; cuán resbaladiza y caliente, y tuvo el deseo más animista de saborearla casi de la nada.

Dejó que Aoi se arrastrara sobre su miembro por un rato, moviendo de adelante hacia atrás hasta que ambos estaban gimiendo en la boca del otro, con las manos raspando la piel sudorosa, y Aoi es virgen, Inosuke es virgen, y esto va a terminar más rápido de lo que le gustaría sin él conseguir lo que quiere si deja que esto continúe como va.

Invertir sus posiciones fue bastante fácil, solo un movimiento de distancia para tener a Aoi boca arriba, con los ojos muy abiertos y la boca jadeando, y, Dios, Inosuke nunca había visto esa mirada tan oscura y sedienta en sus ojos, como si pudiera devorarlo entero si pudiera. En ese momento, sin embargo, él se imagina que preferiría devorarla a ella. No pierde tiempo en presionar los dedos contra la parte delantera de su ropa interior, y la chica se encoge, se cubre la boca con el dorso de la mano mientras su cabeza cae hacia un lado con los ojos cerrados en señal de satisfacción.

Inosuke lo frotó a través de la tela y su boca se seca por lo húmeda que ella ya está, y se enoja tanto porque podría haber estado disfrutando de esta vista durante muy posiblemente semanas atrás si Aoi no fuera tan tonta. Sin embargo, ahora lo tenía, y eso era todo lo que importaba. Las posibilidades eran infinitas ahora, y se preguntó si Aoi dejaría que él se la follara hasta que le temblaran las piernas, hasta que estuviera tan extasiada que no podía respirar, no podía moverse, no podía caminar al día siguiente.

Por ahora, sin embargo, sus manos se deslizaron hasta sus caderas y enganchó sus dedos en el borde de la tela que cubría lo que quería ver y tocar directamente. La mira a los ojos en busca de alguna duda y observa el movimiento de la garganta de Aoi mientras traga, asiente y luego levanta sus caderas para permitir que Inosuke deslice sus bragas hacia abajo y afuera.

Ahora no había nada que separase a Inosuke de la vista húmeda y brillante que tenía en frente. Era cierto que él no tenía idea de lo que estaba haciendo. Nunca antes había visto a nadie desnudo—mucho menos una chica—, aparte de él mismo, por lo que había muchas novedades aquí. Su corazón estaba latiendo como un martillo neumático, como si pudiera salir de su pecho y hacer un completo desastre en el piso de su habitación, pero cuando mira hacia arriba y se encuentra con los ojos muy abiertos de Aoi, no había nada como el arrepentimiento. Nerviosismo, por supuesto, porque es su primera vez, al igual que él, pero sus ojos no dicen miedo. Dicen: confío en ti. Dicen: está bien, quiero que lo hagas.

Él presiona un beso en la parte interna del muslo de la chica, sintiendo la forma en que la piel vibra con los nervios mientras arrastra sus labios hacia arriba y hacia arriba y hacia arriba, hasta que la fuente de su humedad está allí, tan cerca que es muy fácil inclinarse y presionar su boca ahí también.

—¡Ah! —exhaló Aoi, con una voz que Inosuke nunca había escuchado antes, pero rápidamente decide que quiere escuchar mucho más.

Él mete sus manos debajo del trasero de la ojiazul, levanta sus caderas y lame una línea recta sobre ella, lo que hace que la totalidad de su cuerpo se estremezca e Inosuke gruña contra ella. Le gustó la forma en que los dedos de Aoi se deslizaron hacia abajo y se enredaron en su cabello, le gustó el sabor fuerte y caliente de ella en su lengua, los ruidos que estaba haciendo, los estremecimientos y jadeos, la contracción de los muslos de Aoi a cada lado de su cabeza y la forma en que sus dedos se apretaban cada vez que arrastraba su lengua sobre su clítoris.

Se tomó su tiempo con eso, dejando que Aoi se moviera contra su boca para tomar su propio placer hasta que ya no fue suficiente, y estaba está lloriqueando y gimiendo, tirando del cabello de Inosuke, dividida entre presionarlo más y dirigirlo hacia donde él creía que más lo necesitaba y por supuesto, en ninguna circunstancia ella podía dejar de ser mandona.

—Dedos —jadeó Aoi, arqueando el cuerpo y echando la cabeza hacia atrás. Estaba haciendo prácticamente lo que quería con la lengua de Inosuke y todavía no era suficiente para ella —. Usa tus dedos también y concéntrate en mi clítoris…

Y tal vez era la urgencia en su voz sin aliento, o tal vez era porque Inosuke realmente quería ver a Aoi perdida de verdad, pero, por una vez, hizo exactamente lo que le dijeron sin una sola palabra de argumento o protesta. Dos dedos se deslizaron dentro de la chica y una sacudida la atraviesa mientras empujan hacia adentro, hacia afuera e Inosuke envuelve sus labios alrededor del clítoris de Aoi y chupa. Gira su lengua a su alrededor y hace que ella literalmente grite su nombre desesperadamente antes de que tener un orgasmo que la hace sacudirse de pies a cabeza, pero Inosuke sigue así hasta que Aoi está realmente lloriqueando, empujando una mano contra su frente para alejarlo.

Tenía el aspecto de una muñeca de trapo con las extremidades deshuesadas y evidentemente saciada. Sus mejillas estaban rojas y respiraba con la boca abierta cuando Inosuke se deslizó hacia arriba y presionó sus labios contra los de ella sin decir palabra. Aoi hace un ruido suave y acepta con avidez el beso. No es hasta que ella tocó ligeramente su mano en la parte delantera de los boxers de Inosuke que él recuerda que todavía estaba dolorosamente duro y que probablemente necesitaba tener algún tipo de liberación porque, de lo contrario, podría explotar, y no de la forma que él quisiera. Dejó que Aoi moviera sus dedos a lo largo de su eje a través de la tela, explorando y provocando, pareciendo totalmente nueva en esto.

—Puedes hacer mucho más que sólo eso.

—Nunca antes había tocado a un hombre, así que esta una experiencia trascendental.

Inosuke rodó los ojos. Ella no era la que sentía la urgencia ahora. —Así debieron sentirse los astronautas cuando aterrizaron en la luna.

Aoi se ríe de su comentario y la vibración de su cuerpo pasa directamente a su miembro necesitado. Ahogando un gemido, Inosuke empuja hacia abajo contra la mano de la chica, buscando más fricción. Lo que ella le da fácilmente, metiendo su mano en la tela y envolviendo sus hábiles dedos a su alrededor. Los mueve y los dobla y mueve su muñeca exactamente como Inosuke le indicó, y aunque de ninguna manera es algo perfecto porque Aoi está un poco ansiosa y el ángulo está un poco fuera de lugar, de todas formas se siente increíble y cuando finalmente se viene, una mancha pegajosa de humedad se extiende por la parte delantera de sus boxers y respira un gemido embriagador en la boca de Aoi.

Sacando su mano de los boxers de Inosuke, Aoi arrugó su nariz hacia el semen en ella, moviendo su brazo hacia un lado hasta que pudo envolver sus dedos alrededor de algo para limpiarse. Dio la casualidad de que la camisa de Inosuke era lo más cercana a su mano.

—¡Oye!

—¡Perdón, no miré qué era lo que tenía entre los dedos!

—¡Y me dicen a mí despistado!

—¡Inosuke, Tanjirou está aquí! —la voz de la madre del chico fue como un baldado de agua fría, por lo que ambos se pararon de inmediato en busca de sus respectivas prendas.

¿Cuánto tiempo había pasado que el chico Kamado ya estaba en su casa? No tuvo tiempo de ordenar todo adecuadamente y la camisa definitivamente no se la iba a poner, así que la tiró a cualquier lugar en el momento en el que Tanjirou tocó la puerta y entró, saludando con su radiante sonrisa.

—¡Hola, Inosuke! Tu mamá me dejó subir.

Lo primero que el pelirrojo encontró fue a Inosuke sin camisa mirando un cuaderno al revés y Aoi despeinada mirando un libro de historia cuando se suponía que debían estudiar para química. Si eso no fuese lo suficientemente extraño, el olor tan fuerte y tan parecido al que había sentido en su habitación cuatro semanas atrás cuando ellos dos se quedaron solos allí se impregnaba en cada rincón del lugar. Era como una mezcla extraña del olor de Aoi e Inosuke a tal punto que Tanjirou no podía decir cuál era cuál.

Antes de si quiera saludar también a Aoi, ella se puso de pie y tomó sus cosas. —¡Ya me voy! ¡Tanjirou-san, tienen que estudiar mucho porque este inútil no aprende nada! ¡Adiós!

—¡Espera! ¡¿Y cómo que inútil?! —Inosuke se puso de pie, dispuesto a perseguirla —. Ya vuelvo, Monjiro.

Con la soledad de la habitación y olor que parecía marearlo, el chico pensó. Por supuesto, Tanjirou podría ser inocente en muchos aspectos, pero no era estúpido, y sabía que la mamá de Inosuke no había estado allí porque había llegado a la par con ella, por lo que ellos habían estado solos. Sólo necesitó unir dos más dos y se reveló ante él un curioso caso que lo hizo sonrojarse casi del mismo tono de su cabello.

Nunca hubiera querido conocer este aspecto de la vida privada de su amigo, y aunque su prodigioso sentido del olfato era muy útil a veces, lo estaba maldiciendo justo ahora.


Más notas de autor: No revisé el capítulo, por lo tanto, es posible que tenga errores. Prometo corregirlo en la mayor brevedad posible. También quiero anunciar que el próximo capítulo será el último, por lo tanto en el próximo habrá lemon y ¿adivinen a la joyita que le toca escuchar todo? jajajaja Muchas gracias por el apoyo :D