Decidido a alegrar a Aioria, Milo le empezó a organizar una fiesta sorpresa por su cumpleaños. Lo único malo es que nunca había hecho una y aunque conocía a algunos de sus amigos, la verdad es que nunca tuvo el interés suficiente en ellos para tener una manera de contactarlos y no se iba a poner a buscarlos a esas alturas.

En poco tiempo llamó a Afrodita, quien se encargaría de llenar el lugar de invitados. En especial uno que pondría la comida. Dohko se apuntó con poner la primera ronda de bebidas y él se encargaría de la música.

Llegado el día de la fiesta, Aioria se infartó al ver su casa llena de desconocidos después de haber hecho horas extras. En un rincón reconoció al mejor amigo de Milo, Dohko, compitiendo con un pelirrojo a ver quién tomaba más en menos tiempo. En la pista había un par de nudistas que se sentían en una plena función de Ladys-night. Milo coqueteaba atrás del mezclador con un sujeto muy alto y, cuando se fue a su cuarto, descubrió que Afrodita ya tenía su propia fiesta privada.

Con calma, fue a la cocina que estaba hecha un asco y bajó los suiches de electricidad. Tuvo que aguantar los gritos de desconcierto en lo que buscaba la lámpara de emergencia y, cuando la encontró, fue directo a correr a la bola de gente que había invadido su casa.

—Sorpresa —le dijo Milo a Aioria una vez que estuvieron solos.

—Dime que no saliste con un número nuevo.

—No, esta vez se lo di yo. Tendrá que rogarme para que salga con él.

—Por tu bien, espero que en mi cama no hayan quedado mecos.

Milo estaba a punto de responder cuando un auto se detuvo enfrente de su puerta y Aioria se olvidó que el mundo existía por la marca tan imponente. Del auto salió un rubio de figura estilizada que impactó de inmediato a Aioria.

—¿Aquí es la fiesta? —preguntó confundido el recién llegado.

—Era, ya se acabó —le respondió Milo.

Molesto, el dueño del auto sacó su teléfono y se comunicó con alguien antes de volver a hablar con ellos.

—Lo siento. ¿Les molesta que espere aquí a alguien?

—No, para nada —volvió a responder Milo, ya que a Aioria le habían comido la lengua.

Entre vasos tirados, latas y botellas, el trío se abrió paso hasta el sillón. Aioria salió volando a conectar la luz y Milo se tumbó.

—Se puso buena, eh.

—Seguiría, si no fuera por este aguafiestas.

—No recuerdo haber pedido que celebraran una fiesta sin mi en mi casa.

—Así que tú eres el festejado —Aioria asintió con la cabeza al extraño—. Feliz cumpleaños.

—Gracias —respondió sonrojado.

A los pocos minutos llegó un tipo muy raro a la casa. Milo salió a recibirlo y apareció detrás de él un sujeto muy raro con pocas cejas.

—Shaka, que bueno que llegaste —saludó efusivo al rubio.

—Déjate de teatros. ¿Tienes mi dinero?

—¿Tienes mi regalo?

Como si fuera lo más normal del mundo, el par llevaron a cabo su intercambio y quitado de la pena el raro se acercó a Aioria.

—Feliz cumpleaños —dijo alegre—. Es la mejor de la zona.

Al ver esto, el tal Shaka se acercó también a Aioria.

—Si quieres más. Esta es mi tarjeta.

—Gracias… —respondió una vez más Aioria, quien no comprendía por qué Milo estaba espantado.

Sin más, el par se fueron, encendieron sus autos y desaparecieron a mitad de la noche. Aioria abrió el paquete y, muy cortesmente le pidió a Milo que se deshiciera de los estupefacientes una vez que terminaran de limpiar su casa.

—Vele el lado bueno: tú también saliste con un número —bromeó Milo, que por lo menos cumplió su objetivo de cambiar el estado de ánimo de Aioria y que fuera un día inolvidable.

º•FIN•º

.

.

Este Fic no sé de donde salió o si tendrá continuidad, pero fue inevitable. Nada complejo pero me relajó y si algo más sale pues lo subiré. Espero al menos haber sacado una que otra risa.

Gracias a Lesath Al Niyat por bautizar este OneShot, y a ti por darle una oportunidad.

Invitación:

Puedes encontrar aquí otros trabajos en proceso (no abandonados) y ya concluidos de Saint Seiya, Sherlock, Yu Yu Hakusho, Naruto, Príncipe Cautivo y Gundam Wing. Espero que los disfrutes.

También te recomiendo visitar la cuenta de Lesath Al Niyat si te gusta el Milo x Camus, de Saint Seiya.

Besos. n.n/