Historia y personajes no me pertenecen

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LA MUJER DE NARUTO

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CAPÍTULO 5

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—Despierta.

Hinata abrió los ojos.

—Maldita sea que temprano te levantas. ¿Dormimos mucho? ¿Cómo sabes qué hora es?

—Lo he oído. Tenemos patrullas en el pasillo nos dicen la hora. Mi oído es agudo. Vístete rápido. Tenemos que darnos prisa. Tenemos mucho que hacer.

Se vistió mientras Naruto se ponía una camisa. Ella lo observó.

—¿Llevas camisa hoy?

—Dónde vamos hoy es más frío que en las minas

—De acuerdo.

Naruto agarró la manta de la cama. Hinata vio como volcaba toda la ropa que tenía apilada en el suelo dentro de la manta. Algo estaba definitivamente mal con Naruto, pero no le decía lo que estaba pasando. Levantó la bolsa de ropa, se la echó al hombro y abrió la puerta.

Le tomó la mano.

—Quédate a mi lado. No importa lo que pase, quédate conmigo. Estas ligada a mí. Y yo a ti. Permaneceremos juntos.

—De acuerdo. No saldré de tu vista y me quedaré muy cerca de ti en todo momento.

—Perfecto.

La llevó al baño. Naruto les ordeno a los cuatro hombres que se encontraban dentro que salieran para que ella pudiera tener privacidad. Cuando terminó, Naruto se acercó a utilizar el baño. Tres hombres lo siguieron dentro, por lo que Naruto la atrajo hacia su cuerpo y sacudió la cabeza para que no mirara. Ella volvió los ojos, pero mantuvo su mirada en Naruto. No quería ver a los tres hombres orinar.

Le dio privacidad a Naruto, sin salir de su vista. Se lavaron antes de salir del baño. Naruto se la llevó al comedor.

—Come rápido.— Él le entregó los platos con comida y las tazas con agua.

Miró alrededor. Estaba lleno, a diferencia de la mañana anterior. La habitación estaba inusualmente tranquila. Naruto se sentó en el banquillo al final de la mesa, extendiendo sus muslos anchos. Se movió en el banquillo para dar lugar a que Hinata se sentara.

Sin que él tuviera que decirle, Hinata se deslizó sobre su regazo. Comían rápidamente. Naruto hizo un gesto a los hombres a su alrededor. Ella levantó la vista. La gente de Naruto estaba tensa. Casi podía sentirse en el aire. Se preguntó qué demonios estaba pasando.

Ella miró a Naruto. Él la miró y sonrió.

—¿Naruto?

—Confía en mí y pregunta después.

Cerró la boca y asintió con la cabeza. Naruto quería que estuvieran en movimiento. Salieron del comedor.

Sin embargo no se dirigieron hacia la mina. Agarró la manta sobre el hombro, tomó su mano y se dirigió hacia las puertas marcadas con palabras que no sabía leer. Las marcas en forma de rasguños parecían moverse. Apretó la mano en que sostenía la de ella e hizo una pausa para mirarla.

—Quédate conmigo. Si algo sale mal, tendremos que correr. Corre conmigo. Prométemelo, Hinata. No voy a perderte y moriré si te separan de mí, porque voy a luchar para mantenerte sin importar las probabilidades.

El miedo la golpeó. ¿Qué demonios estaba pasando? Naruto abrió la puerta que daba a un pasillo pequeño. Naruto la tiró hacia delante y casi corrió por el pasillo. Terminó en una de esas cosas con forma de plataforma elevadora con las paredes de piedra en bruto. Naruto se subió tirando de ella en sus brazos.

—No toque las paredes.

—No lo haré.— Se estremeció. —Sería como tocar un rallador de queso eléctrico por la velocidad a la que estas cosas se mueven arriba y abajo.

—¿Un rallador de queso?

—No importa. Estaba hablando conmigo misma.

La plataforma se detuvo. Naruto, olió el aire mientras la empujaba hacia adelante. Bajaron corriendo las salas hasta que llegaron a otra puerta grande. Se parecía a la puerta que había atravesado con Kisame el día en que la llevaron a la mina. La puerta se agitó antes de abrirse.

Hinata estaba un poco sorprendida de ver a uno de los hombres de Naruto ante ellos.

—Estamos listos. Te seguimos.

Naruto asintió y se fue sin previo aviso. Apretó la mano sobre Hinata mientras la ponía detrás de él.

Corrieron a través de la gran sala a otra puerta grande. Naruto se detuvo y miró hacia atrás. Hinata miró por encima del hombro para ver a decenas de Konoha entrar en la gran sala con más Konoha sobre sus talones.

La sala se llenó de Konohas.

El hombre que permitía la entrada en el cuarto, finalmente cerró la puerta. Tenía que haber más de cien Konoha en la habitación con algunas otras especies que no había visto antes. Los otros no Konoha parecían tan confundidos como ella. Sólo había un puñado de ellos, todas mujeres.

—Vamos a hacer esto.— Naruto asintió con la cabeza.

Las puertas se abrieron. Hinata giró para ver lo que había en la habitación a la que se dirigían. Se quedó sin aliento al observar la nave más grande que había visto estacionada en lo que parecía ser el espacio abierto. Entonces vio la cúpula de cristal apenas perceptible con el espacio profundo como fondo.

Había más hombres Konoha por la nave. Todos se agitaron. Como una estampida, los Konoha comenzaron a correr. Naruto apretó su mano y tiró de ella más cerca de su cuerpo. Corrieron juntos hacia la nave.

Era una nave espacial. Ella lo entendía. Se preguntó acerca de lo que iba a suceder. La comprensión la golpeó conforme se fueron acercando a la nave. Estaban tratando de escapar. La sorpresa la golpeo a medida que corrían por la rampa y el vientre de la nave.

Parecía un amplio espacio de carga. Más Konoha esperaban dentro. Naruto se mantenía en movimiento, tirando de Hinata, mientras corrían a través del área de carga hacia un pasillo de metal.

—Por aquí, Argis Naruto—, gritó un hombre. —Nos estamos preparando para el vuelo.

Naruto ni siquiera perdía el aliento mientras corrían.

—¿Has dañado los otros barcos?

—Sí—, gruñó el otro Konoha que corría junto a ellos. —No van a ser capaces de seguirnos. No por mucho tiempo.

Jadeando, y con un dolor en el costado, Hinata comenzó a disminuir el paso. Naruto gruñó. Se detuvo y giró, empujando la manta y la ropa al otro hombre le soltó la mano a Hinata y en un instante la levantó por la mitad. Sus caderas golpearon duro el hombro de Naruto. Él se dio la vuelta y echó a correr otra vez mientras la sostenía con fuerza contra su cuerpo.

Terminaron en un elevador. Naruto se quedó con el otro hombre Konoha conforme el ascensor ascendía. Hinata se quitó el pelo de la cara para mirar al hombre Konoha de pie a pocos metros de ella y Naruto.

—El barco está lleno—. El Konoha se tocó la oreja.

Hinata vio un dispositivo de metal en la oreja del hombre.

—Ellos están asegurando las puertas de carga. Estamos listos.

—Salgamos de aquí—, gruñó Naruto. —No me esperes a llegar al centro de mando.

—Despegue—, ordenó el Konoha. —Argis Naruto ha ordenado el despegue.

Los motores de la nave no sonaban fuerte, pero aún así Hinata los oía por la vibración. La puerta del ascensor se abrió cuando se detuvo. Naruto se trasladó rápidamente a la habitación. Se inclinó para depositar a Hinata en sus pies con suavidad. Él la cogió del brazo y la hizo girar.

Hinata se quedó con los ojos abiertos por el asombro al ver la gran ventana. La habitación era una especie de centro de control. Cinco Konoha se encontraban en los controles. Naruto se movió al asiento largo llevando a Hinata con él. Se sentó, tirando de ella en su regazo. Envolvió su brazo alrededor de la cintura de Hinata para asegurar que no se pudiera mover.

—Informe—, ordenó Naruto.

—Se activó la alarma cuando la nave se encendió, pero hemos reemplazado sus sistemas.— El hombre detrás de ellos gruñó. —La cúpula se está retrayendo. Cuarenta segundos para el despegue.

Naruto gruñó.

—Más rápido, maldita sea.

—Eso es lo más rápido que podemos ir. La cúpula se ha comenzado a abrir. No pueden llegar a la nave. Los sellos de presión se rompieron. Serían absorbidos por el muelle, incluso si pudieran pasar por alto las medidas de seguridad.

Naruto asintió con la cabeza.

—¿Qué pasa con sus defensas?

—Están destruidas.— El hombre sentado en una silla a su derecha rio. —Nosotros las volamos cuando dio la orden de despegar. Esos hijos de puta azules están ocupados en este momento lidiando con los incendios que provocamos. Vamos a ser claros. No nos pueden detener.

Naruto asintió con la cabeza. Los ojos de Hinata volaron hacia su mirada. Él no la miró. Parecía triste mientras miraba por la ventana.

—Hasta no estar libres y tranquilos no me sentiré demasiado confiado, Kiba. Shikamaru,¿tienes acceso a su sistema de navegación? ¿Sabemos dónde estamos y cómo llegar a casa?

—Sí, Argis Naruto. Estamos a tres semanas de casa a plena capacidad.

Naruto cerró los ojos y sonrió.

—Casa—. Sus ojos se abrieron de golpe. —¿tiempo?

—Diez segundos. Estamos listos. Alertaré al pueblo para que espere.

Naruto apretó a Hinata con más fuerza contra su cuerpo.

—Espera, Hinata. Este barco tiene motores fuertes y no tendremos una salida fácil. Queremos causar daño cuando nos vayamos. Quemar su muelle de embarque.

Ella le echó los brazos alrededor del cuello para aferrarse con más fuerza a él. Los motores de la nave vibraron más fuerte cuando la nave salió disparada hacia adelante en el espacio. Su cuerpo fue lanzado hacia Narut. Él la sostuvo con más fuerza. Volvió la cabeza para mirar como la nave volaba en el espacio.

—Ellos tienen un arma que no exploto—, espetó un hombre. —Maniobras evasivas.

Naruto gruñó.

—¿Podemos evitar ser golpeados?

El hombre se rió.

—No hay problema. Estaremos fuera de alcance dentro de tres, dos, uno, ahora. Somos libres.

Naruto se echó a reír. Él cargo a Hinata en sus brazos mientras se levantaba. Él le sonrió.

—Somos libres, mi Hinata.

La sorpresa golpeó a Hinata. Ella miró a Naruto. Le guiñó un ojo.

—Abran las comunicaciones completas de la nave.— Él sentó suavemente a Hinata en el asiento que había dejado vacante.

Hinata se fue recuperando del golpe. Habían escapado de la Akatsuki. Sin siquiera saberlo. Por eso la reunión de la noche anterior. El Konoha no se había entusiasmado con los nuevos prisioneros. Sino que había estado entusiasmado con el hecho de tener una gran nave lista para usarla en el escape.

El dolor se apoderó de Hinata. ¿Por qué Naruto no le dijo? ¿No confiaba en ella?

—Este es Argis Naruto—, gruñó Naruto. —Somos libres. En tres semanas estaremos regresando a casa. Veremos Konoha otra vez.

Los hombres echaron hacia atrás la cabeza y gritaron en voz alta. Hinata se estremeció. Naruto le sonrió ampliamente. Él se pasó la mano por la garganta. El hombre de la izquierda asintió.

—Las comunicaciones están apagadas, Argis Naruto

Naruto miró a uno de sus hombres.

—¿Alguna persecución?

—No, Argis Naruto. Los dañamos demasiado bien.

Naruto asintió.

—Estate atento. No quiero sorpresas.

—Sí, Argis Naruto.

Naruto se volvió para mirar a la ventana que daba espacio. Cruzó los brazos sobre su pecho musculoso.

La satisfacción en su rostro era evidente.

Hinata se trago. —¿Naruto?

Él le sonrió. —¿Sí?

—¿Me llevaras a casa?

Él asintió. Se acercó y agachó frente a ella. Sus manos se apoderaron de su rostro con suavidad.

— Estamos ligados. Serás muy bien recibida en mi planeta

—Me refiero a la Tierra—, susurró.

La sonrisa de Naruto murió.

—Estamos ligados, Hinata. No sabemos dónde está tu mundo o incluso en dónde buscar. Lo siento. Mi casa es ahora tu hogar.

Ella asintió se sentía un poco entumecida. ¿Qué otra cosa podía hacer? Naruto le sonrió y la liberó para que se pusiera de pie. Se dirigió hacia una de las estaciones y habló en voz baja a uno de sus hombres.

Hinata se sentó en la silla que le habían puesto y se limitó a observar a Naruto. La llevaba a su planeta. No iba a regresar jamás a la Tierra. El dolor y el enojo la llenaron cuando se dio cuenta de que los hombres de Naruto tenían acceso al sistema de navegación Akatsuki para encontrar su mundo, pero que ni siquiera lo iban a buscar. Cerró los ojos y luchó contra las lágrimas que queman detrás de sus párpados.

Finalmente abrió los ojos y miró hacia el espacio cuando tuvo sus emociones bajo control. De vez en cuando volvía la cabeza para ver a Naruto. Parecía emocionado mientras se movía por la habitación de una estación a otra. Finalmente, se dirigió hacia ella y le tendió la mano. Habían pasado horas.

—No estamos siendo perseguidos. No tienen nada más rápido que nuestra nave y hemos estado atentos a ellos. Hicimos una escapada perfecta. He memorizado el plano de la nave. Vamos a los dormitorios del líder.

—Está bien.— Dejó que él la levantara.

Naruto recuperó la sabana con la ropa en la puerta. Se fueron del cuarto de control y caminaron por un pasillo. Naruto se detuvo en una puerta y la abrió. No estaba cerrada con llave. Naruto entró primero y dejó caer su ropa. Las luces se prendieron de forma automática.

Hinata miró el cuarto.

—Bonito—. La habitación era enorme y parecía equipada con todas las comodidades de los Akatsuki.

—Nos metieron en las habitaciones de roca con alfombras gruesas.— Naruto parecía enojado. —Sin embargo, vivían con lujo.

Hinata miró la habitación de nuevo. Tenía una sala de estar con cómodos sillones y luego había una zona de dormitorio con una cama grande. En una de las paredes había una ventana. Era hermoso. Cuando se acostara en la cama tendría la vista del espacio para disfrutar. Naruto la alcanzo, y la envolvió entre sus brazos.

—Amarás Konoha.

Cerró los ojos.

—Podrías encontrar la Tierra si quisieras.

—No puedo permitir que regreses a la Tierra.

—No entiendo.

Él la apretó con más fuerza.

—Yo podría encontrar tu planeta, pero no puedo dejarte de lado ahora Hinata. Estoy enamorado de ti. Tú lo eres todo para mí. Estamos ligados.

—¿Qué significa eso? ¿ligados?

—Significa que te he tomado como mía. Significa que estaremos juntos hasta la muerte. Dedicare mi vida a la tuya.

—¿Quieres decir que estamos casados?

—¿Casados?—

—Eso significa comprometidos el uno con el otro hasta la muerte.

—Sí. Entonces eso es lo que significa. Estas ligada mí, Hinata. Nunca te arrepentirás.

—¿Qué es Argis?—

—Mi título real.

—¿Y Naruto?—

—Mi nombre.

—¿Debo llamarte Argis Naruto ahora como todo el mundo?

Él sonrió.

—Estas ligada a mí. No es necesario que me llames por mi título. Nunca. Cuando fuimos capturados y llevados, ordené a mi gente a abandonar el título para proteger mi identidad. Yo era sólo un Konoha de muchos.

—Si los Akatsuki te capturaron una vez, ¿podrían regresar a tu planeta para llevarte otra vez?

—No. No nos capturaron de nuestro planeta. Nos capturaron en otro que estábamos visitando. Era nuestro planeta caza. Los Akatsuki cometieron muchos errores con nosotros. Pensaban que no éramos lo suficientemente inteligentes como para hacer frente a la tecnología y que no éramos dignos de ver, incluso de cerca. Les permitimos que pensaran eso. Funcionó para tener una buena oportunidad de escapar.

—¿Qué es un planeta caza?

—Mi raza vacaciona en nuestro planeta caza. Es un planeta primitivo sin civilización. La nave que nos llevó nos dejó por una semana. Los Akatsuki pensaron que éramos una especie muy primitiva, sin tecnología, porque no la permitimos por razones de caza. Ya que podría arruinar las vacaciones si la tecnología nos permite envenenar el planeta y a los animales que cazamos por deporte. Ahora los Akatsuki están aprendiendo seriamente cómo nos subestimaron. —Él se rió entre dientes.

—¿Así que no pueden venir detrás de nosotros a Konoha?

Los increíbles ojos azules de Naruto se veían divertidos.

—No. Tenemos naves mucho mejores que esta y un sistema de defensa que no les permitiría llegar cerca de nuestro planeta. Sólo nos capturaron porque estábamos en nuestro planeta caza. Cuando vuelva a casa voy a tomar las medidas necesarias para defender el planeta caza para que lo que nos sucedió nunca vuelve a ocurrir.

Continuará...

Volví a Wattpad, mí usuario NaruhinaMasAlla... para el que quiera y tenga una cuenta. Empecé a subir otra historia allí. No sé preocupen, también estará aquí ( ꈍᴗꈍ)