Historia y personajes no me pertenecen

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LA MUJER DE NARUTO

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CAPÍTULO 6

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Hinata estaba nerviosa. Se sentó entre los muslos de Naruto mirando el planeta al que se acercaban. Konoha no era un planeta azul y blanco. Era de tonos rojos y tenía tres grandes lunas rodeándolo.

Naruto asintió con la cabeza a uno de sus hombres.

—Abre comunicaciones.

—Sí, Argis Naruto.

—Este es Argis Naruto—, gruñó. —Hemos vuelto a casa. Alerta a Hyvin Minato.

Un hombre gruñó en respuesta.

—¿Argis Naruto? Confirme su identidad.

Naruto emitió algunos gruñidos. El traductor no le dio a Hinata una traducción.

—Bienvenido a casa, Argis Naruto .— El hombre sonaba feliz. —Su padre estará muy contento. Lo hemos buscado y a nuestra gente, pero sin éxito.

—Hemos escapado de nuestros captores.— Naruto abrazó a Hinata. —Vamos a necesitar transporte.

—Inmediatamente, Argis Naruto—, dijo el hombre.

Ellos pusieron la nave en órbita sobre el planeta y Hinata no pudo dejar de ver Konoha. Se veía tan diferente de la Tierra-no es que ella hubiera visto realmente la Tierra desde el espacio, sólo en películas y fotos. Konoha era definitivamente diferente. El planeta se veía más grande que cualquier fotografía de la Tierra. Ella tragó.

—¿Estás bien, Hinata?— Naruto gruñó suavemente en su oído.

—Sí. Sólo estoy nerviosa. ¿Cómo es?

Se rió y la abrazó con fuerza.

—Te va a gustar. Es hermoso.

Eso fue todo lo que alguna vez le dijo de su planeta. En las últimas tres semanas, mientras que viajaban a Konoha Naruto había estado ocupado. Él la había dejado prácticamente sola en el cuarto del líder, pero llegaba en la noche para hacer el amor y dormir. Había evitado todas sus preguntas y la estaba empezando a preocupar. El qué sólo dijera que su planeta era hermoso no la aliviaba mucho. Naruto la levantó y la llevó a las entrañas de la nave con la mano en la suya. Vio a la mayoría de su pueblo reunido allí. Se veían inusualmente felices y emocionados, de pie en grupos.

Naruto les sonrió y asintió mientras atraía a Hinata.

—Estamos en casa. Ha pasado mucho tiempo desde que han visto a sus familias y amigos.

Hinata también perdió su hogar y su familia, pero de todas formas le sonrió. Naruto era su mundo ahora. Ir a casa significaba que tendría que dejarlo. Después de casi un mes que habían pasado juntos no podía imaginar la vida sin él.

—Ellos han enviado naves de transporte para llevarnos al planeta. Esta nave es demasiado grande para los muelles de embarque de nuestro planeta.

Miró alrededor de la nave.

—¿Qué pasará con ella?

Sonrió.

—La conservaremos. Ellos nos capturaron. Nosotros tomamos su nave.

Un fuerte ruido asustó Hinata. Naruto se rió entre dientes.

—Nuestro transporte se está acoplando.— Hizo un gesto con la cabeza hacia la esquina. —Vamos a ir primero. Mi padre y mis hermanos van a estar muy ansiosos por verme. — Se aferró fuertemente a su mano, mirándolo a la cara.

—¿Cómo se sentirán acerca de mí?

—Estamos ligados. Tendrán que aceptarlo.

—¿Tu padre puede desligarnos? Dijiste que era el líder de tu mundo.

Naruto frunció el ceño.

—No lo hará.

El terror invadió a Hinata. Naruto no dijo que el hombre no pudiera desligarlos. Había dicho que no lo haría lo que implicaba que era posible. ¿Qué pasaba si su padre quería a Hinata fuera de la vida de Naruto? ¿Qué sería de ella?

Las puertas se abrieron para ellos y grandes hombres Konoha vestidos con uniformes negros entraron.

Naruto sonrió. Él caminó hacia delante, arrastrando a Hinata detrás de él mientras cerraba el espacio entre él y los recién llegados.

— Menma.— Rió Naruto. —Has venido hasta aquí para verme.— Naruto libero a Hinata para dar al hombre un abrazo de oso.

Hinata vio el parecido entre los dos hombres.

Menma mantuvo la sonrisa mientras liberaba a Naruto.

—Te ves bien hermano. Teníamos miedo de que hubieras muerto.

Naruto se echó a reír.

—Soy demasiado malo para morir.— Naruto se volteo, buscando a Hinata. Él la atrajo hacia adelante.

Hinata se quedó mirando al gran Konoha. Ella vio como se le abrían los ojos al devolverle la mirada. Su boca se abrió, pero de inmediato la se cerró de golpe.

Sus ojos fueron hacia Naruto.

—Huele fuertemente a ti.

—Esta es Hinata. Estoy ligado a ella.

El horror transformó las facciones de Menma.

—¿Estas ligado al enemigo?

Naruto gruñó.

—Ella no es el enemigo.

—Ella es una de tus captores.

—No. Ella fue capturada de su mundo, así como nosotros.

Menma todavía se veía enojado.

—Es de otro mundo. No te puedes enlazar a una de otro mundo. Padre no lo permitirá.

Naruto gruñó ferozmente.

—Ya está hecho. Ella es mía. Estamos ligados.

Menma dio un paso atrás. Él alzó las manos.

— Bueno se lo dejó a Padre.— Sus ojos se dirigieron a Hinata. —Ella es muy pequeña y pálida.

—Ella es mía.— Gruñó Naruto a su hermano. — Nadie la alejara de mí.

Menma parecía preocupado y un poco enojado.

—¿Es sexualmente compatible? ¿Puede llevar a tus hijos?

Naruto vaciló.

—No sé, ni me importa. Ella es mía.

Menma suspiró profundamente.

—Vámonos. Padre tiene un fuerte deseo de verte rápidamente. — Sus ojos se volvieron a Hinata.—¿Puede ella entendernos?

—Sí—. Naruto centraba su atención en Hinata. —Habla a mi hermano para que vea si los traductores Konoha trabajar con tu idioma.

Hinata trago.

—Hola, Menma. Es un placer conocerte.

Menma frunció el ceño. Sus ojos se dirigieron a Naruto. Él negó con la cabeza.

—No puedo entenderle. Ella habla en voz baja. Ella no habla como nosotros.

Naruto frunció el ceño irritado.

—Vamos a tener que poner a alguien en esto. Los traductores que pusieron en nosotros funcionan. Vamos a tener que modificar nuestros traductores Konoha para su lengua.

—Esto no es aceptable—, gruñó Menma. — Trajiste a una mujer a casa que ni siquiera puede hablar o entendernos.

Hinata miró a Naruto.

—Yo le entiendo.

Naruto asintió con la cabeza.

—Bueno.

—¿Qué te dijo?— Parecía Menma sombrío.

—Se puede entender perfectamente. Vamos. Ponte en contacto con alguien y hazlo trabajar en esto inmediatamente. Quiero que mi mujer sea capaz de hablar para que todos puedan entenderla y no sólo los Konoha en esta nave.

Menma parecía furioso. Sus ojos azules brillantes se dirigieron a Hinata por un segundo, podía sentir su mirada directa haciéndola sentir incómodo. Él hizo un gesto con los ojos a su hermano. Asintió antes de que el hombre se diera la vuelta y atravesara la puerta por la que había venido.

El transporte era del tamaño de un autobús de la Tierra. Naruto puso a Hinata sobre su regazo para que los Konoha llenaran los asientos. Las puertas se cerraron y volaron hacia el planeta. Naruto la abrazó con fuerza sujetándola. Cuando chocaron contra la atmósfera el transportador se sacudió, fue un viaje difícil. Naruto se rió de su miedo y la abrazo con más fuerza, acariciando su mejilla con la suya, le susurró al oído malo. En voz baja- ella gruño.

Ella no le recuerdo que no le podía entender, ella sabía la esencia de lo que había dicho. Él le estaba asegurando que era seguro. El transporte no tenía ventanas por lo que no llegó a ver nada. Naruto la soltó del asiento y le cogió la mano para llevarla fuera.

Ella supo inmediatamente quién era el padre y hermanos de Naruto. El padre de Naruto se parecía tanto a él que no necesitaba una presentación para conocer su identidad. Los cuatro hombres más jóvenes que rodeaban a su padre compartían un fuerte parecido familiar. Naruto mantuvo el agarre en su mano hasta llegar frente a su padre. Naruto soltó la mano de Hinata para agarrar al hombre mayor en un abrazo de oso.

Hinata no se movió ni un centímetro mientras observaba a Naruto abrazando a cada uno de los miembros de su familia. Los hombres parecían muy contentos de tenerlo de vuelta. Uno de los hermanos de Naruto dirigió su atención a Hinata. Frunció el ceño y sus ojos se volvieron hacia Naruto.

—¿Qué es?

Naruto se echó hacia atrás de los brazos de su hermano. Se volvió, sonriente, y llegó a Hinata.

—Esta es Hinata. Estoy ligado a ella.

El anciano gritó-se veía furioso. Hinata se quedó sin aliento cuando casi se cae de culo al tambalearse hacia atrás intentando poner distancia del hombre. Naruto la agarró por la cintura y la atrajo contra su cuerpo.

Gruñó a su padre.

—¿Qué fue eso?

—No estás ligado a eso.— Gruñó el padre Naruto.

Naruto apretó la boca en una línea sombría.

—Ella es de la Tierra. Es humana. Fue capturada de su planeta por los Akatsuki que capturaron a nuestro pueblo. Me he unido a ella. Ella es mía. Nunca le ruja otra vez, Padre.

—Es pequeña y débil. Mira su piel. Es clara.

Hyvin Minato miró a Hinata mientras hablaba. Si las miradas mataran ella sabía que acababa de tomar su último aliento. Este hombre gobernaba Konoha según Naruto.

Si el hombre mayor deseaba su muerte tenía el presentimiento de que no le quedaba mucho tiempo de vida.

—Ella es hermosa y valiente. No me importa lo que usted piense. Estoy ligado a ella. — Naruto gruño las palabras a su padre. Su cuerpo estaba tenso y su agarre en probablemente le provocaría moretones. — Ella es mía y no voy a dejar que la alejen de mí.— Su padre le lanzó una mirada feroz a Hinata.

— ¿Qué tipo de influencia tiene ella en ti?— Giró la cabeza para mirar a una mujer Konoha.—Llévala al médico. Quiero saber si ella está haciéndole algo a mi hijo para que pierda la cabeza.

Naruto gruñó.

—No.

Menma se puso entre padre y hermano.

—Que sea examinada. Estarás a su lado, Naruto. Esto hará que padre vea que no te ha embrujado. También puedes hacer que su traductor sea evaluado para ver si se puede ajustar para que otras personas además de los de la nave puedan entenderla.

A Naruto le costaba respirar y evidentemente, todavía estaba furioso. Señaló a Menma. Sus ojos se dispararon a su padre.

—Si usted intenta alejarla de mí voy a tomar esa nave y vamos a ir a su mundo. Usted me perderá para siempre.

Naruto agarró la mano de Hinata y salieron. Ella tenía que correr para seguir el ritmo de sus pisadas. Hinata tuvo una visión de la cara furiosa de Hyvin Minato antes de que se perdiera de vista. Siguieron a la mujer Konoha hacia el médico.

Hinata miró a su alrededor. Era hermoso. Los edificios eran en su mayoría negros y el cielo tenía un tinte rojo que le recordaba una puesta de sol en casa, solo que todo el cielo era una luz roja. La tierra era de un rojo oscuro y la hierba morada. Se acercó a un pequeño puente y se detuvo.

Naruto se detuvo con ella. Siguió la dirección de su mirada.

—¿Qué pasa?

—El agua es de un color púrpura oscuro.

—¿De qué color es el agua en tu planeta?

—Clara, pero nuestros océanos son de color azul.

Se frotó su mano en la suya.

—Suena bien.

—Estoy contenta de poder respirar. Estaba un poco preocupada por eso.

Se rió entre dientes.

—Yo no. Respiramos lo mismo. Vamos.

La mujer Konoha estaba esperando. Sus ojos estaban fijos en Hinata. La mujer la miró como si fuera un error.

Hinata suspiró. Ella habló en voz baja.

—No creo que le guste a tu gente.

—Te ves diferente, pero eres hermosa a la vista.

Ella lo miró a los ojos.

—¿Eso crees?

—Ellos piensan lo mismo. Que simplemente eres diferente y que no han visto una piel tan pálida antes

—¿Qué está diciendo?—, Preguntó la mujer Konoha suavemente.

Naruto dirigió su atención a la mujer.

—Ella piensa que no te gusta. Le estaba explicando que simplemente tienes curiosidad.

La mujer miró a Hinata y asintió con la cabeza.

— Ella nos puede entender, pero yo no puedo entenderla. Ella habla tan suave y extraño, pero es agradable al oído.

—Nos dimos cuenta de eso.— Naruto se rió entre dientes.

En el interior del edificio médico fueron conducidos al segundo piso. La mujer sonrió a Hinata.

Era una sonrisa forzada en su opinión.

—Yo soy un sanador y un científico. ¿Me entiendes? Soy Shisune.

Hinata asintió con la cabeza.

La mujer parecía aliviada. Miró a Naruto.

—¿Te quedarás por lo que puedes traducir?

—No voy alejarme de Hinata.

—¿Puede quitarse la ropa? Me gustaría examinarla.

Hinata se puso tensa.

—Ahora me siento como un insecto.

—¿Qué es eso?— Naruto arqueo la ceja.

Ella miró a sus ojos curiosos.

—Como un experimento científico. ¿Es una mejor descripción?

Naruto la tomó en sus brazos para darle un abrazo.

—Sé que esto es difícil para ti, Hinata. Lo siento.

Ella asintió contra su pecho y dejó que la comodidad la invadiera por un momento. Hinata se retiró.

—Todo está bien.— Se quitó la ropa. Shisune la miró con abierta curiosidad. Hinata se ruborizó y vio como la mirada de la mujer, recorría cada centímetro de ella.

—Tuvieron relaciones sexuales.— Shisune miró a Naruto. —¿Correcto?

—Sí. Te dije que estoy ligado a ella.

Shisune asintió con la cabeza.

—¿Cómo es físicamente diferente de nuestras mujeres?

—¿Además de su aspecto obvio?— Gruñó Naruto.

—Además.

—Está bien—, suspiró Hinata. —No te enojes.

Estaba enojado. Hinata lo podía ver. Naruto miró a la mujer Konoha.

—Su unis está en el frente.

—No entiendo.

—Su unis está en el frente, expuesto entre sus piernas cuando se separan.

Los ojos del científico Konoha viajaron a Hinata.

—¿Puedo verlo?

Hinata sabía que Shisune tenía que examinar, pero aún así sentía vergüenza. Ella se subió a la mesa de examen y abrió los muslos, pero cerró los ojos para no tener que ver como la miraba. Cuando sintió una mano sus ojos se abrieron de golpe y empezó a poner distancia.

Cuando vio que era Naruto el que la tocaba se relajó al instante. Extendió sus labios inferiores con los dedos para exponer mejor su sexo. Los ojos de Naruto estaban cerrados junto con los de Hinata.

—Mira, pero no toques, Shisune.—, Advirtió Naruto. — La estás haciendo sentir incómoda y tienes que tratarla con el respeto que se merece mi mujer.

La mujer bajó la cabeza en un gesto de asentimiento.

—Por supuesto, Argis Naruto.

Hinata vio a Shisune mirando cada centímetro expuesto.

La mujer alcanzó algo. Naruto gruñó. Estaba furioso.

—No.

Shisune se congeló.

—Quería documentarlo.

—No vas a tener la documentación de la sexualidad de mi mujer para compartir con otros científicos. Deja eso ahora. —Gruñó.—Ningún otro hombre verá a mi mujer así, sólo yo.

Shisune colocó el dispositivo electrónico abajo. Se acercó a estudiar a Hinata. Ella estaba fascinada.

—Su color es diferente. Ella es de color rosa.

—Ella es más suave en el interior también.— Naruto libero a Hinata y deslizó su mano sobre ella, ahuecando su montículo para cubrir su sexo. —Has visto lo suficiente.

La mujer retrocedió.

—¿Puede entrar en tu mente? ¿Cualquier signo de habilidades como esa?

—No.— La mano de Naruto abandono su montículo para ayudarla a incorporarse. Le entregó su ropa de nuevo y empezó a ayudarla a vestirse.—Ella no tiene habilidades para controlarme.

Shisune con el ceño fruncido.

—Entonces ¿por qué te ligaste a ella?

Naruto levantó a Hinata de la mesa para ayudarla a ponerse los pantalones.

—Verla fue suficiente. Me sentí atraído por su frágil belleza. Olía bien y yo le quería profundamente. Cuando estábamos solos llegue a conocerla muy bien. Sabía que era mía y tenía que conservarla. Yo sabía que ella era la mujer a la que quería estar ligado

La científica estudió a Naruto.

—¿Te complace?

Naruto asintió. Ahora que Hinata estaba vestida la ira de Naruto pareció disiparse.

—Más de lo que he sido complacido en mi vida.— Miró hacia abajo a Hinata. — Deja que mire tu implante.— Miró a Shisune. —¿Puedes descargar el programa y la carga su lenguaje en nuestros traductores para que todos los Konoha la entiendan? ¿Cuánto tiempo llevará?

Shisune se acercó a una pared y tomo otro dispositivo. Se acercó a Hinata.

—Dile que se siente.

Hinata se sentó

—Por favor, recuérdale que la puedo entender.

Naruto se rió entre dientes.

—Ella te puede entender, Shisune. Simplemente tú no puedes entenderla. — La mujer buscó el dispositivo en el oído malo. Hinata señaló.

—Este.

La mujer se movió y buscó en la oreja derecha. La mujer leyó la pequeña pantalla y frunció el ceño. Miró a Naruto.

—Deja que te vea.

Shisune escaneo ambos oídos en Naruto y frunció el ceño.

—Pusieron un nuevo implante en la oreja izquierda, Argis Naruto. Me gustaría retirar el implante del otro mundo, de ti. No sabemos lo que su tecnología puede hacer. Podría ser peligroso.

—No. Si lo haces no podré entender a Hinata.

—Tu padre pedirá que se remuevan todos los implantes del otro mundo. No sabemos si contienen dispositivos de seguimiento o incluso tendencias perjudiciales. Ellos podrían liberar veneno

—¿Cuáles son las probabilidades?

La mujer vaciló.

—Bien. Recuérdame la historia.

Hinata frunció el ceño. Ella miró a los ojos Naruto.

— No vamos a ser capaces de entendernos el uno al otro, ¿cómo haremos?

— Los traductores Konoha, obviamente, no saben cuál es tu idioma o seríamos capaces de entenderlo.

—Por lo menos vamos a sacarlos para las pruebas. Es posible que podamos descargar su programa para adaptarlo a los traductores Konoha —, dijo Shisune suavemente.

Naruto frunció el ceño.

—Elimina los otros implantes de nuestro pueblo y prueba con ellos.

—Todos deben ser removidos, Argis Naruto. Te juro que voy a trabajar muy duro para encontrar el camino para que nuestros traductores logren entender a tu mujer.

Naruto gruñó. No iba a haber traducción.

—Déjanos y cierra la puerta. Necesitamos tiempo juntos.

Shisune asintió con la cabeza.

—Los otros Konoha recuperados están llegando en estos momentos. Voy a remover sus implantes en primer lugar. —Salió de la habitación.

Naruto miró a los ojos de Hinata.

—Tenemos que hacer esto. Ella podría estar en lo cierto. Nos han ocurrido situaciones similares antes cuando algunos de nuestros guerreros fueron capturados por la especie de otro mundo. Estos les pusieron implantes extraterrestres que liberaron veneno los mato a todos. Ocurrió días después de que escaparon.

—Pero hemos estado viajando durante tres semanas.

—Hemos estado a bordo de su nave. Estamos fuera del alcance de cualquier señal de que podrían haber enviado ahora que estamos en el planeta. Es más seguro si hacemos esto. No voy a correr el riesgo con tu vida o la mía.

—Entiendo.

Naruto alcanzado por ella.

—No importa si podemos hablar o no.— Él la tomó en sus brazos. —Sabemos lo que ocurre entre nosotros.

—Lo sabemos

—Voy a cuidar de ti. No debe ser demasiado difícil para ellos conseguir un traductor que funcione. Tenemos la nave Akatsuki, así como sus programas. Vamos a encontrar tu idioma y trabajar con nuestros traductores. Podemos hacer esto juntos, Hinata.

—Podemos hacer esto—, se hizo eco de él, esperando que los dos tuvieran razón.

—No pasará mucho tiempo antes de que podamos volver a entendernos.

Hinata lo miró a los ojos y tomó su cara con las manos.

—Te quiero—. Una de sus manos bajó de su cara a su corazón. —Te quiero tanto, Naruto.— Ella le tocó el pecho. No estaba segura de si su corazón se encontraba en el lugar donde tocó, pero ahí había oído un ruido debajo de su oreja cuando dormían. —De mi corazón al tuyo

Naruto sonrió.

—Estoy enamorado de ti también, Hinata.

Ella forzó una sonrisa que no sentía. Tenía un poco de miedo de no poder hablar con Naruto por unos días. Hinata se preguntó si Naruto también se estaba haciendo el valiente. Ella sólo tenía que tener un poco de fe de que harían que funcionara de alguna manera.

—Eso sí, no me des de comer cosas calientes que hacen que me queme la boca. No voy a ser capaz de entenderte cuando me describas mi elección de alimentos.

Se echó a reír.

—Voy a recordar. Yo me ocuparé de ti.

Continuará...