Historia y personajes no me pertenecen

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LA MUJER DE NARUTO

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CAPÍTULO 7

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Hinata odiaba no poder hablar con Naruto.

Después de que retiraran sus implantes, la habían llevado al exterior, donde los esperaba un conductor. Habían dejado la ciudad por una zona boscosa. La casa de Naruto estaba a la orilla de un pueblo. Otras grandes casas estaban a la vista, pero estaban lo suficientemente distantes como para tener privacidad.

Naruto tenía una hermosa casa, aunque las casas Konoha no eran como las casas de la Tierra. Las casas Konoha estaban hechas de una piedra muy roja. Las paredes eran lisas al tacto, como si hubieran sido pulidas.

Tenían muebles de madera, pero los colores no venían de ningún tipo de árboles que Hinata hubiera visto jamás-tonos de rojo y púrpura profundo, algunos incluso negros. El material de tela en los sillones y en la ropa Konoha era grueso y suave como de mezclas de algodón.

Naruto le dio un recorrido a Hinata por cada habitación de la casa. Él le sonrió cuando la llevó a una última habitación de gran tamaño. Ella gruño en voz baja cuando él la llevó en sus brazos, hasta la cama. Él le devolvió el gruñido. Ella sabía que él estaba hablándole, no era sólo un gruñido, pero no lo podía entender.

Sus ojos se encontraron con los de Naruto. Le tocó la garganta con el dedo y lo pasó por su boca. Él le gruñó.

—¿Quieres oír cómo suena mi voz cuando hablo sin el traductor?

Asintiendo con la cabeza, Naruto sonrió. Había entendido lo que estaba pidiéndole o tal vez sólo quería animarla a seguir hablando.

—Me encanta tu casa. Es más grande de lo que pensé que iba a ser y me encantan los tonos más oscuros. Nunca me gustó mucho el color rojo, ni conocía tantos matices de rojo, pero están ahí. Me encantan. Nunca pensé que el morado estaría en la casa de un hombre heterosexual, pero no estamos en la Tierra. El morado es definitivamente sexy en torno a un trozo caliente como tú.

Naruto se rió entre dientes. No era necesaria ninguna traducción para ese sonido. Sus ojos brillaban con increíble atracción, bajó la cabeza. Rozó sus labios contra los de ella. Hinata le echó los brazos alrededor de su cuello para tirar de él más cerca. Ella era adicta al sexo con ese hombre desde que lo conoció. Ellos no tenían problemas de comunicación cuando se tocaban.

Ambos sabían exactamente lo que estaban diciendo con la profundidad del beso. Ellos se deseaban.

Un fuerte zumbido sonó. El cuerpo de Naruto se tensó. Rompió el beso, de mala gana tirando de la boca de ella. Gruñó algo mientras salía de encima de ella.

Echó un vistazo a su cuerpo con una mirada hambrienta. Levantó la palma de la mano hacia ella, y se dio la vuelta saliendo de la habitación. Ella se quedó en la cama como su mano le indicó.

Pasaron unos minutos hasta que Hinata escuchó un fuerte sonido. Sonaba como vidrio rompiéndose. Los gruñidos fueron lo siguiente. Saltó de la cama para salir corriendo de la habitación. El pánico se apoderó de ella-algo andaba mal. Ella se detuvo al ver la sala de estar.

Naruto se enfrentaba a una mujer Konoha con gruñidos.

La mujer era alta y musculosa. Era una mujer atractiva.

Cabello rubio corría por la espalda hasta las rodillas. Gran parte de su cuerpo atlético se mostraba por el vestido que llevaba, de corte bajo en sus pechos y alto en sus piernas bien torneadas.

La mujer agarró el brazo de Naruto con un gruñido.

Dio una palmada en su mano, gruñendo algo nuevo hacia ella que no sonaba bien. La mujer dejó caer la mano. Se miraron el uno al otro. Las ventanas de la nariz de la mujer se abrieron. Volteo la cabeza en su dirección. Hinata no necesitó un traductor para entender que la mujer la odiaba. La rabia era evidente. La mujer gruñó y dio un paso en la dirección de Hinata.

Naruto se interpuso en el camino de la mujer. Siguió gruñéndole a la mujer por un tiempo. Hinata sabía que estaba enojado por su tono. Era evidente que estaban discutiendo. Naruto señaló la puerta principal y gruñó.

Nope, pensó Hinata. No necesitaba traducción. La mujer estaba furiosa con Naruto porque estaba con ella y porque quería que se fuera. La mujer no se iba. En lugar de eso se abalanzó sobre Naruto. Él dio un paso atrás cuando la mujer lo atacó y la tomó por los puños y la lanzó lejos de él, aterrizando de culo cerca de la puerta. Naruto gruñó una vez más, apuntando a la puerta principal.

Hinata podía verla ahora. La mujer le lanzó una mirada y gruñó en voz baja. Se puso de rodillas y se cogió el dobladillo del vestido. En estado de shock, Hinata vio como la mujer se sacaba el vestido de un tirón por la cabeza. Parecía que las mujeres Konoha no llevaban ropa interior porque la mujer estaba completamente desnuda.

Las mujeres Konoha no eran tan diferentes. Sus pechos eran iguales, pero entre sus piernas eran ligeramente diferentes. La mujer, obviamente, carecía de la máquina de afeitar que tanto necesitaba. Le daba un nuevo significado a la palabra peludo. Los ojos de la mujer estaban centrados en Naruto cuando extendió las manos. Gruño suavemente, bajando la cabeza. Se inclino hasta que sus pechos tocaron el suelo y puso su culo en alto entendiendo sus piernas.

—Oh, mierda no—, exclamó Hinata. Se sorprendió, pero de nuevo no necesitaba de traductor para entender que la mujer se estaba ofreciendo sexualmente.

Naruto le frunció el ceño a Hinata. Ella lo miró a los ojos. Él le señaló la habitación. El dolor la atravesó.

¿Iba a aceptar la oferta de esa perra? Quería que Hinata regresara a la habitación. Eso estaba claro. Ella negó.

Sintió una ráfaga de emociones, pero los celos y el dolor fueron los más fuertes. La ira y la sorpresa estaban en segundo lugar. Naruto respiró hondo y continuó frunciéndole el ceño. Le señaló de nuevo la habitación.

—Vete a la mierda—, Negó con la cabeza, cruzando los brazos. —Si tocas a esa perra me voy de aquí.

Hinata vaciló y luego señaló a la mujer. Señaló a la puerta. Señaló a Naruto y le mostró la mano. Luego lo señaló a él y después a la mujer. Se señaló a sí misma y a la puerta. Ella esperaba que él entendiera lo que estaba diciendo. Dejó salir su ira y le gruñó.

Naruto seguía con el ceño fruncido. Parecía confundido. Hinata levantó la vista para mirarlo a los ojos. Se señalo a sí misma y luego a él. Ella señaló a la mujer y luego él. Ella negó con la cabeza. Él sabía lo que quería decir, el movimiento de cabeza era universal. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Si tocaba a esa mujer lo dejaría. No le importaba lo que podría ocurrirle en su planeta. No iba a quedarse con un hombre que se acostaba con otra mujer.

El ceño de Naruto se suavizó. Señalo a la mujer, negando con la cabeza. Se tocó el corazón y luego el de ella. Suspiró cuando sus ojos dejaron los de ella para mirar hacia la mujer desnuda inclinada en el suelo. Le gruñó algo.

Hinata vio la respuesta de la mujer. La mujer gruñó mientras se levantaba del piso. Parecía enojadísima cuando recogió su vestido. Se lo puso por encima de la cabeza mientras se ponía de pie. Gruñó antes de abalanzarse sobre Hinata.

Naruto se movió rápidamente y envolvió su brazo alrededor de Hinata sacándola del alcance de la mujer furiosa. Colocó a Hinata detrás de él todavía rodeándola con el brazo y empujó a la mujer hacia la puerta con el otro brazo. Gruñó cuando liberó a Hinata.

La mujer se abalanzó de nuevo sobre Hinata, pero Naruto la agarró por la garganta. La levantó del suelo, abrió la puerta principal y la lanzó fuera. En cuestión de segundos la mujer se levantó lesionada intentando entrar, pero Naruto le cerró la puerta en la cara. Sus ojos azules se reunieron con los de Hinata.

Hinata quedó sin aliento cuando Naruto la agarró.

Gruño suavemente mientras la levantaba y la llevaba al dormitorio. Detrás de ellos, la mujer golpeaba fuertemente la puerta. Tocaba el timbre molesta. Naruto la ignoró mientras se dirigían al dormitorio. Se volvió cerrando la puerta de una patada. Casi silenciando el sonido de la mujer golpeando la puerta principal. Se acercó depositando a Hinata suavemente en la cama.

Se desvistió mientras Naruto hacia lo mismo. El alivio inundó a Hinata. Él la quería. Había echado a patadas a la otra mujer de su casa. Él subió a la cama y se puso de espaldas. Sonrió gruñéndole suavemente. Le acarició los muslos, dándole esa mirada que tanto conocía. Su posición favorita era con ella arriba montándolo.

Ella se colocó encima manteniendo su erección detrás de ella. Sonrió mientras le acariciaba el pecho.

El hombre tenía un cuerpo para lamer por lo que no dudó en hacerlo. Bajó la cabeza y comenzó con su pezón derecho. Los gemidos también eran universales.

Naruto tenía la respiración pesada después de unos minutos de usar la lengua y los dientes en él.

Naruto se apoderó de sus caderas, levantándola. Se quedó sin aliento. Su fuerza siempre la sorprendía, él la bajo lentamente sobre su polla. Extendiéndole las piernas un poco más. Estaba mojada y lista para él cuando la penetró. Ella echó la cabeza hacia atrás gimiendo mientras el establecía el ritmo en su interior.

La sensación era increíble.

Hinata montó a Naruto lentamente. Giraba sus caderas mientras se movía arriba y abajo sobre Naruto por lo que cada pulgada de su grosor le acariciaba los nervios internos llevándola cada vez más cerca. Cerró los ojos.

Naruto le pasó las manos sobre el cuerpo hasta la V entre sus muslos para acariciar su clítoris. Él gruño cuando le acaricio el nudo sensible. La mirada en sus ojos le dijo que lo que fuera que intentaba decirle era algo bueno. Se podía imaginar lo que estaba pensando.

Seguramente pensaba que estaba muy mojada y apretada. Sabía que le encantaba la forma en que su cuerpo lo rodeaba mientras su verga entraba y salía.

Apretó los músculos internos mientras se movía más rápido.

Hinata se corrió con un grito. El clímax la golpeó cuando Naruto le froto el clítoris más rápidamente, ejerciendo más presión. Naruto palpitó dentro de ella mientras explotaba. Se dejó caer sobre su pecho.

Naruto le acarició la espalda. Hinata amaba la textura rugosa de su mano sobre la piel, se estremeció. Él comenzó a endurecerse de nuevo dentro de ella, era impresionante su tiempo de recuperación. Los hombres Konoha se parecían mucho a los hombres humanos en muchos aspectos, pero al mismo tiempo eran muy diferentes en otros. Naruto tenía la resistencia de al menos cinco hombres humanos. Le dio la vuelta suavemente hasta colocarla debajo de él.

Hinata le sonrió.

—Te quiero.

Naruto la miró y ladeó la cabeza. Hinata tocó su corazón y luego el suyo. Una sonrisa se dibujo en su rostro. Movió las caderas penetrándola. Se movió rápido y duro. Hinata envolvió las piernas alrededor de su cintura, para que sus talones pudieran seguir el movimiento de su culo. Se aferró a él respondiendo al movimiento de sus caderas. El éxtasis fluía a través de su cuerpo, sus músculos internos temblando alrededor de su polla, gritó minutos después corriéndose duro.

Naruto la siguió y se desplomó sobre ella. Tuvo cuidado de no aplastarla. La besó en el cuello con un gruñido suave.

Ella tuvo que admitir que el suave gruñido tuvo el mismo efecto en ella que si le hubiera dicho palabras de amor. Le acarició el pelo mientras sus dedos se deslizaron en su espesa cabellera. Le encantaba su pelo largo. Nunca creyó que encontraría sexy el pelo largo en un hombre, pero todo lo relacionado con Naruto la excitaba.

Él salió de Hinata. Sonrió y le tendió la mano para ayudarla a levantarse de la cama. La llevó en silencio al baño donde se bañaron juntos. Ella amaba bañar a Naruto.

Le encantaba pasar sus manos jabonosas por sus músculos.

Se tocaban con algo más que el deseo de limpiar.

Su cuerpo se calentó y sonrió cuando la polla de Naruto creció excitada. Ella dejó que sus manos jabonosas vagaran por los músculos de su estomago trazando un camino hasta que su mano asió su carne dura. Cuando sus manos se cerraron en torno a él, sus dedos lo exploraron.

Naruto se apoyó contra la pared con los ojos entrecerrados por la lujuria. Hinata vio su expresión cuando ella lo frotó y le recorrió las bolas con las uñas.

Naruto cerró los ojos y dejó escapar un gemido. Echó la cabeza hacia atrás. Sus labios se abrieron para que pudiera ver sus dientes afilados. Sus dientes una vez la había asustado. Ahora sabía la maravillosa sensación que producían cuando los tenía sobre la piel.

Naruto se corrió con un rugido. Se sacudió por la violencia de su liberación. Hinata le sonrió cuando por fin abrió los ojos. Su sonrisa era amplia y feliz, ya que se quedó mirándola. Él se acercó y le tomó la cara con ambas manos. Bajó la cabeza para frotar sus labios contra los de ella. Se vistieron en el dormitorio.

Mientras se vestía la irritación se apoderó de ella la mujer de fuera no se había rendido. El timbre de la puerta aún sonaba acompañado por los golpes ocasionales de la mujer dando patadas o puñetazos a la puerta. Naruto observó a Hinata. Él se tocó el corazón y luego el de ella. Salió de la habitación. Hinata le siguió.

Ella se sorprendió cuando lo vio abrir la puerta y hacerse a un lado. La mujer irrumpió en la casa gruñéndole a Naruto. Sus ojos entrecerrados. El odio brotaba de sus entrañas cuando le lanzó una mirada a Hinata. La mujer volvió la cabeza en dirección a Naruto, cuando ella le habló en voz baja.

La mirada de Naruto se volvió hacia Hinata se tocó el pecho y la señaló. Le estaba diciendo que la amaba.

Hinata frunció el ceño y sus ojos volvieron a la mujer. Si él la amaba, ¿por qué diablos permitió que la mujer entrara de nuevo en la casa?

La mujer se dejó caer de rodillas y buscó de nuevo su vestido. Ella empezó a tirar de él. La ira atravesó a Hinata. Si Naruto pensaba que podía tener a ambas, estaba a punto de descubrir la realidad. Hinata atravesó la puerta principal. Se iba. No le importaba lo que su pueblo tuviera contra ella. Probablemente terminaría en el centro médico como un conejillo de indias, pero sería mejor que ver a Naruto tocar a otra mujer.

Vio como Naruto frunció el ceño cuando pasó junto a él. Salió furiosa por la puerta y la cerró de golpe. Se quedó mirando, todo era ajeno a ella en Konoha. Casi todo teñido de rojo. Comenzó a caminar por la calle, luchando por contener las lágrimas. Naruto la había llevado a su mundo, negándole regresar a su hogar, y ahora la descartaba. Tal vez descartada no era la palabra correcta, admitió. Él no le había pedido que se fuera.

Sólo trajo a una mujer desnuda a sus vidas.

Oyó un rugido segundos antes de que la puerta principal se abriera. Hinata no se volvió. No iba a correr aunque tuviera un poco de miedo. Sonaba que Naruto estaba muy enojado. Bueno, se sentía terriblemente mal, pensó. Estaba herida por sus acciones y furiosa con él. Ella no era de la clase que compartía. Estaría condenada si se quedaba con un hijo de puta que estuviera medio tiempo con ella y el otro medio tiempo con la otra. Llegó a la calle antes que Naruto la agarrará del brazo y la girara para que lo encarara.

Hinata vio la confusión y la rabia en el rostro de Naruto. Él le habló. Ella se encogió de hombros.

—No entiendo una mierda de lo has dicho y sé que no me entiendes, vete a la mierda. No voy a estar allí, mientras te jodes a otra mujer. Púdrete, amigo. Me voy de aquí. No me mires así yo no soy la que tengo a un hombre desnudo de rodillas en mi casa, idiota.

La miro condenadamente frustrado. Hinata tiró duro para liberar su brazo se volvió para empezar a caminar de nuevo. Pero Naruto rugió de rabia y la agarró de nuevo.

Todo lo que Hinata podía hacer era jadear mientras la giraba y la colocaba sobre su hombro. Dos brazos fuertes se enredaron alrededor de sus muslos mientras caminaba de nuevo hacia la casa. Había dejado la puerta principal abierta.

La coloco suavemente en el piso de la sala de estar. La perra estaba todavía de rodillas en el suelo, aún desnuda, y, obviamente, a la espera de que Naruto la montara. Naruto la fulminó con la mirada cuando se tocó el corazón y le rozó el pecho a Hinata con la punta de los dedos.

—¿Me amas? ¿Quieres que recuerde que estamos ligados? ¿Qué demonios significa eso? ¡Maldito seas, Naruto! —Ella señaló a la mujer desnuda en el suelo y sacudió la cabeza. —De ninguna condenada manera nos tendrás a ambas, imbécil. Si joder con quien sea es la versión de tu mundo de una relación, entonces olvídalo. Deja que tu padre no desligue. No me quedaré.

Naruto gruñó suavemente. Se dio la vuelta y caminó hacia el dispositivo de comunicación en la pared. Era algo así como un teléfono inalámbrico amplificado. Ella lo escuchaba hablar con alguien ya que el dispositivo estaba en alta voz. Hablaba con una mujer. Minutos más tarde se veía frustrado. Sus ojos fueron a Hinata, hizo otra llamada esta vez a un varón. Cuando colgó miró a la mujer desnuda.

Le gruñó algo.

Lo que sea que dijo, no hizo feliz a la mujer. Le lanzó una mirada asesina a Hinata, y finalmente se levantó. Se puso el vestido de nuevo. Naruto la iba a echar.

Finalmente debió de haber entendido el mensaje de si-tocas-a-esa-mujer-me-largo-de-aquí. Sin embargo la mujer no se fue. Sino que se dirigió a la cocina.

Hinata apretó los dientes. Naruto se colocó delante de ella, con el ceño fruncido. Sus ojos se suavizaron mientras le frotaba los brazos con sus manos grandes y calientes. Fue un gesto reconfortante. Hinata no sabía qué demonios estaba pasando, pero no estaba feliz.

Se sacudió para salir de su abrazo. Él frunció el ceño y alargó la mano hacia ella. Su mano fue suave al tomarla del brazo. La llevó a la puerta principal. La sorpresa la atravesó.

¿Iba a echarla? Acababa de perseguirla y llevarla de vuelta para echarla ahora.

Abrió la puerta, y salió, cerrando detrás de ellos. Se dirigió con ella hacia la calle. Ella vio un vehículo aproximándose.

El dolor la atravesó. Naruto pensaba deshacerse de ella inmediatamente. El vehículo se detuvo y Naruto mantuvo su agarre en ella mientras abría la puerta del auto. La empujó suavemente al interior del vehículo.

Hinata luchó contra las lágrimas mientras subía al interior del vehículo. Se sentó rígida y se quedó boquiabierta cuando Naruto la empujó para que le hiciera espacio. Se subió con ella. Cerró la puerta. Hinata le miró sin ninguna idea de lo que estaba pasando. No se estaba deshaciendo de ella.

Él se tocó el corazón y luego el de ella. La atrajo a su regazo para sostenerla mientras hablaba con el conductor. El vehículo se fue. Hinata se acurrucó en sus brazos. No tenía idea de a dónde iban, pero estaban juntos. Se sintió aliviada de que no se deshiciera de ella. Además estaba confundida, enojada y quería respuestas.

Naruto la sostuvo mientras hacían el largo viaje de regreso a la ciudad. El conductor se detuvo frente al edificio médico. Naruto la levantó de su regazo, para salir del auto. Le tendió la mano. Hinata la tomó. Esperaba que tuvieran listo su traductor. Realmente necesitaba hablar con Naruto.

Dentro vio a otros Konoha. Naruto mantuvo su brazo en ella y avanzó por el pasillo. Vio a Shisune caminar a su encuentro. Shisune le sonrió a Naruto, pero le dirigió una mirada sombría a Hinata. Naruto le gruñó a la mujer. Y ella le devolvió el gruñido. Hinata no entendía ni una maldita palabra, pero deseaba entenderles para enterarse de lo que estaba sucediendo. Shisune se dio la vuelta. Naruto aferró a Hinata, cuando ambos siguieron a la mujer Konoha.

Shisune les hizo pasar de nuevo a una sala de examen. Hinata observó a la mujer caminar hasta lo que parecía ser un equipo. Naruto cerró la puerta detrás de ellos. Le habló a la mujer mientras ella trabajaba en el equipo. Finalmente Shisune se volvió hacia ellos.

—¿Puedes entenderme ahora?— Dirigió la mirada a Hinata.

Se lleno de alegría.

—¡Sí!

Naruto rió entre dientes.

—Nosotros también podemos entenderte. He echado de menos tus palabras.—Le sonrió.

—Este es un programa del traductor que te extrajimos—, explicó Shisune. —El conis lo reproduce para nosotros. No lo hemos resuelto completamente, así todavía no tenemos un nuevo implante para darte, pero aquí puedes hablar.

Los ojos de Naruto recorrieron a Hinata y luego miró a la otra mujer.

—¡Maldita sea, Shisune!. No ser capaces de entendernos todo el tiempo. Nos está causando problemas.

—Puedo copiarte el programa para que lo reproduzcas en alguna habitación de tu casa. Es difícil agregarle un programa extraño a nuestro implante traductor. Porque no lo reconoce. La única razón por la que funciona es porque el conis ejecuta casi cualquier tipo de programa.

—Conis?—, dijo Hinata en voz baja.

Shisune señaló el aparato. Hinata asintió con la cabeza.

—Entiendo.— Miró a Naruto.—¿Tienes un conis en casa? No recuerdo haber visto uno.

—Puedo conseguir uno.— Miró a Shisune. — Déjanos por favor. Consígueme una copia del programa. Dile a Kiba que necesito un conis inmediatamente para llevar a casa.

Shisune vaciló.

—Mientras estén aquí, tengo que hacerles más pruebas.

—No,— gruñó Naruto.

—Tu padre lo ha ordenado, Naruto. Él está muy preocupado.

Naruto gruñó de nuevo. No hubo traducción, pero Naruto tenía cara de estar muy cabreado.

—No necesita preocuparse.

—Él está muy preocupado. Permíteme realizar las pruebas. No puedes hacerlo cambiar de opinión tan fácilmente. Él ordenó que las especies de otros planetas abandonaran el nuestro, Argis Naruto. Él ordenará que ella se vaya. Permíteme realizar las pruebas para demostrarle que no hay peligro para tu salud y bienestar.

La rabia lo invadió.

—¿Él ordenó que las mujeres de otros planetas vinculadas a nuestros hombres se fueran?

Shisune vaciló.

—Ninguno de ellos estaba vinculado con las mujeres, Naruto. Sólo tú te vinculaste. Ellos sólo compartían sexo. Los otros hombres renunciaron fácilmente a esas mujeres. Están trabajando para encontrar los planetas a los que pertenecen para devolverlas.

—No voy a renunciar a ella. Si le ordenan que salga de nuestro mundo, entonces me voy con ella. Déjanos. —Hizo una pausa. —¿Qué pruebas hay que hacer ahora? No permitiré que sea herida de ninguna manera.

Shisune se dirigió a un gabinete. Y extrajo un par de cosas antes de ponerlas sobre la mesa. Miró a Naruto.

— Tu padre ha exigido que me asegure de que no tiene control sexual sobre ti. Necesito sus fluidos sexuales para hacerles pruebas y asegurarme de que no funcionan como droga para tu sistema. También voy a necesitar tus fluidos sexuales para hacerles pruebas y ver si sus fluidos causan alguna reacción en tu propio cuerpo.

Naruto gruñó.

—Bien.

—No se pueden mezclar los fluidos. ¿Será eso un problema? —Los ojos de Shisune se dirigieron a Hinata. — ¿Ella tiene fluidos?—

—Sí, sal. Yo me ocuparé de las pruebas. Cierra la puerta al salir.

Shisune asintió y salió de la habitación. Se oyó un fuerte clic desde el otro lado. Naruto suspiró cuando se dio la vuelta, toda su atención estaba en Hinata.

Continuará...