Después de aquel caso que les llevo días, Atsushi se ofreció a hacer todo el papeleo con tal de que Ranpo descansara un par de días, el presidente lo permitió y Edogawa encantado se quedó en casa de su novio.
Aquella mañana el detective se quedó meditando su situación, la casa -mansión- de Edgar era ya más su casa que el departamento de la agencia, era un lugar seguro y tenía las cosas más cómodas del mismo, una enorme cama con mullidas almohadas, los sillones suaves y esponjosos, y lo mejor, Poe estaba la mayor parte del día allí, dándole todos los mimos que quisiera.
Edgar salió del baño antes de volverse a meter a las sabanas al lado de su novio quien no dudo en moverse hasta quedar frente a el para seguir la charla que tenían antes de que los invadieran las ganas de ir al baño.
-Ranpo, ¿te puedo preguntar algo?- pregunto Poe entrelazando sus manos por debajo de las sabanas
-ya hiciste una pregunta- se burló el detective viendo el mohín que hacia el escritor
-ayer creí ver a Akutagawa cerca de donde te recogí, ¿era él? Es muy extraño ver a la mafia a plena luz de día- y es que aquel momento no se había ido de su mente
-oh ¿ayer que dijo Atsushi cuando me recogiste?- pregunto Ranpo emocionado por abducir a su novio al mundo de los detectives, fácilmente podía decirle la respuesta pero quería que pensara un poco más
-que ya había llamado un taxi para irse a su casa- respondió Poe
-¿y había algún taxi cerca? Además del tuyo, era una avenida muy concurrida- empezó Ranpo a darle pequeñas pistas
-tienes razón, no había ninguno estacionado cerca- a Edgar se le iluminaron los ojos ante tal descubrimiento- que tiene que ver Atsushi con Akuta…-
Y la pregunta se quedó en el aire, en ese momento todo tuvo sentido, había visto de primera mano el buen equipo que hacían ellos dos y todo concordaba con lo dicho por Lucy, Atsushi estaba saliendo con Akutagawa.
-¿están saliendo?- preguntó casi aseguro Edgar
-eres muy bueno resolviendo misterios- sonrió Ranpo antes de besarlo y rodar en la cama hasta quedar el arriba, sentado en las caderas de su novio
Y esa frase era lo que prendía a cualquier escritor de misterio, Edgar no se negó a todo lo que paso después, lo sentía por su amiga, cuando Ranpo lo dejara salir de la cama le avisaría.
