Hola amigos, soy Yuzu

El día de hoy les tengo un one shot donde expongo otro concepto o aspecto que me interesa explicar, donde esta vez involucro a Madoka Magica y expongo al Madohomu en esa interesante costumbre de la cultura japonesa.

Espero que lo disfruten

Yuzu y fuera

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Madoka como Homura iban de paseo al centro comercial como lo planearon pero se toparon con una de las vitrinas de alguna tienda del sector comercial de Mitakihara. Estaban dos vestidos blancos colocados a la vista general del establecimiento, de hecho eran dos vestidos nupciales bastante llamativos como tan iguales y diferentes entre sí aunque las diferencias entre ambas prendas matrimoniales eran más allá de los diseños, detalles y decorados como también el ámbito religioso.

El primero de ellos era un vestido nupcial como lo conocemos comúnmente, vestido de una sola pieza donde no había nada de mangas dejando al descubierto desde el cuello hasta el comienzo del busto que por cierto se haría notar en el uso en cuestión de la prenda, falda larga sin llegar a ser exagerada con pliegues y bordes como una pequeña cola amarrada en el comienzo de la falda, exactamente a la altura de la espalda baja.

El otro vestuario era el típico vestuario japonés o como se le suele llamar Shiromuku, era un kimono blanco con una enorme capucha que se extendía sobre cuello y brazos llamada wataboshi, un decorado de cintas rojas en el pecho, la función de ese tocado grade o capucha sobre su cabeza hasta casi cubrírsele el rostro era que la novia ocultase su mirada hacia el final de la ceremonia.

Las dos chicas quedaron maravilladas y absortas ante el encanto expuesto de aquellos vestidos nupciales y obviamente la imaginación estaba haciendo de las suyas en las mentes de ambas chicas comenzando por Homura que imaginaba a Madoka quizás con el vestido o con el kimono, quizás con el primero pues la imaginaba usando la prenda ceremonial con sus coletas decoradas con hermosos listones blancos aparte de que haría juego con su hermosa piel, quizás su vista panorámica era bastante buena, como se diría de un cuento de hadas.

Madoka por su parte imaginaba a Homura en ambos vestidos, sobretodo en el nupcial occidental donde su cabello negro como la mismísima oscuridad daría un buen contraste con el lino blanco del vestido como el velo que decoraría toda su cabeza y su rostro, y con el shiromuku pues se le resaltarían el brillo de sus ojos violetas mientras que el velo le cubriría la totalidad de su rostro, sin duda alguna la azabache sería la mujer ideal para esas prendas.

Pero habían problemas que afrontaban y cuanto problemas se refería a que el total de ambas prendas era de una buena suma de dinero aunque también contaban con el infortunio de ser menores de edad por lo que las ilusiones entre ambas en un momento importante en sus vidas se hayan ido en picada sobre para Homura que quería verse lo mejor para Madoka en su día especial a futuro.

Pero como dice aquel dicho, lo último lo que se pierde es la esperanza pues de pronto se colocó un cartel en aquella vitrina que decía que tenían que probarse los vestidos sin cargo alguno a lo que ambas chicas vieron en eso su muy buena oportunidad para probárselos pero también para quizás experimentar una boda, bueno, su boda entre ambas, como un juego entre ambas para quien de ellas le quedaba mejor las prendas nupciales.

Las dos chicas estaban tomadas de las manos mientras estaban gritando con efusividad varias personas pasaban por el lugar pensaban que eran fans de algún grupo musical u otros las consideraba como un par de escandalosas mientras que las dos jóvenes se miraban con completa emoción pues pareciera que se les iba a cumplir un sueño.

-¡Homura-chan, vamos a probarlo!

-¿Aunque seamos estudiantes de secundaria? ¿ Además te refieres a mí o a ti?

-Las dos vamos a usarlo- La pelirrosa le dedicó una sonrisa causándole un repentino rubor a la azabache mientras la llevó de la mano como casi corriendo hacia el establecimiento donde no solo pidieron el permiso de ponerse los vestidos sino también que eran de las primeras personas en usarlo sin cargo

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Homura por extraño que parezca le lucía muy bien el kimono nupcial blanco, aunque no tenía la capucha encima si no que su peinado era tan similar al de una geisha o cortesana, lo cual le era bastante extraño para ella aunque comprendió lo del ancho velo o capucha a la cabeza logrando ser a la perfección una novia japonesa común y corriente.

La azabache se sentía muy extraña pues pareciera que hubiese sido la prometida de un samurái cuando en realidad ella lo había dado todo con tal de derrotar a Walpurgis como en salvar a su querida alma gemela de un aparente cruel como triste destino pero quizás dentro de aquella chica seria que siempre se tomaba demasiado en serio una responsabilidad simple seguía siendo aquella chica torpe, tímida e indecisa como lo era en un comienzo.

Aunque al menos el vestido extraño le estaba quedando de maravilla, quizás solo ver como estaba Madoka en alguna de esas dos prendas pero al menos se sentía muy cómoda con el shiromuku. De pronto una presencia se posó detrás de la joven que se volteó en menos de nada para ver que cierta personita en su corazón estaba al frente suyo, justo en plena pequeña sala de convenciones cuyos asientos no estaba ninguna presencia humana pero el ambiente era lo demasiado adecuado para esas cosas.

La pequeña pelirrosa estaba ahí con ese hermoso vestido que de hecho resaltaba en ella algo de madurez, su cabello estando recogido en sus coletas se hizo un poco largo llegando hacia los hombros, su busto se realzaba, una cinta roja resaltaba alrededor de su cuello, su falda estaba decorada con extraños símbolos rosas estampados alrededor de ella, sus manos como brazos estaban cubiertos por guanteletes blancos de muy fina seda, usaba unas medias largas hasta la pantorrilla y su peinado era decorado con dos grandes como hermosos listones haciendo que más que una chica pareciera una hermosa diosa descendida que llegó hacia la misma Homura.

La azabache quedó tan roja como una manzana sin poder asimilar lo que sus orbes amatistas presenciaban, la pelirrosa notaba aquella reacción en su pareja a lo que preguntó con leve preocupación.

-Homura-chan… ¿Te pasa algo?

-N-no… Para nada

-Bueno…- La más pequeña se miraba se atuendo nupcial que pareciera más el atuendo presentativo de una idol que un simple vestuario matrimonial- Dime, ¿Me veo muy aniñada?

-¡Nada que ver!- Respondió tajante mientras no soportaba ver la hermosura de su chica- Te ves muy… hermosa- Ladeó sus ojos mientras trataba vanamente de evadir a tan hermosa joven plasmada con la hermosura y talle de una deidad.

Las dos jóvenes se pusieron de rodillas asimilando una especie de boda sintoísta donde ambos cónyuges estaban al lado respectivo del sacerdote o monje que oficializa por lo general en esa clase de ceremonias aunque no había nadie pero simulaban que era su momento especial por breve momento.

Las bodas sintoísta a diferencia de la católica se celebran en los santuarios o en su defecto un santuario familiar, la novia tendría que esperar a su cónyuge o en caso viceverso. Los asistentes a esa ceremonia solo serían los familiares o el núcleo familiar de los cónyuges, en este caso los padres de Homura y Madoka.

Homura por ser la novia en cuestión se sentaba de rodillas en la derecha del altar, luego de eso vendría Madoka escoltada por Sayaka pues en tiempos antiguos el futuro marido siempre venía de la mano del padrino que en ese caso sería un amigo de la familia. Obviamente Sayaka vendría vestida como un samurái con su característico vestuario, haori negro y hakama gris con sus katanas encintadas y coleta alta dándole un porte bastante respetable y muy masculino.

La pretendiente Madoka se sentaría a la izquierda mientras que un monje o sacerdote llamado también bonzo rezaba a los dioses propios de su credo por el bienestar de las cónyuges y luego una miko o sacerdotisa rociaría agua bendita en señal de purificar a la pareja en unión. La misma miko serviría sake para la pareja en tazas redondas, cada pretendiente tomaría tres tazas de sake cada una de diferente tamaño, dicho proceso se llama sansakudo que era una especie de recalque desde su unión definitiva hasta sus días finales.

El sacerdote oficiaría la boda leyendo los votos ceremoniales aunque hay casos en que entre ambos cónyuges se leían los mismos votos o un poema dedicado hacia al otro, en este caso sería Madoka que pondría a leer sus votos correspondientes escritos en un pequeño panfleto.

-Akemi Homura-san, en presencia de Kamisama y de todos los presentes hago este voto. En la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, para amar y protegerte hasta que la muerte nos separe

La prometida, en este caso Homura leía la respuesta ante el juramento de su pretendiente

-Kaname Madoka-sama, aceptaré por siempre su palabra como aceptaré estar a su disposición en todo momento

La conclusión de la boda no era el tan famoso beso cumbre sino que simplemente era la promulgación y aceptación de los votos como también el reafirmación de la unión, en este caso, el ritual del sansakudo. Después de celebrarse la ceremonia en el templo las familias de los cónyuges irían a celebrar con baile y cena en alguna propiedad sea de una de las dos familias y posteriormente luego de la fiesta la pareja en cuestión consumaría su unión de la manera como conocemos obviamente en uno de los aposentos de algún lugar elegido por la pareja o por alguna de sus familias.

Las jóvenes abrieron sus ojos, quizás aquello fue su imaginación pero por otro lado se sintió como si lo hubiera sido, la joven recepcionista irrumpió llevándolas a la realidad preguntando en cómo se sentían sus vestidos a lo que las cónyuges que no fueron del todo aquello se sonrojaron como pidiendo disculpas por hacer ese tipo de cosas en plena sala vacía.

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Madoka como Homura iban directo a sus hogares, sobretodo la última que quería pasar la noche en la casa de su amada tachi. Ya eran altas horas de la tarde donde el sol naranja se mostraba imponente aunque no por mucho pero su fuerza era la suficiente para perdurar lo que quedaba del ocaso mientras ambas chicas se dirigían por un pequeño parque público de Mitakihara.

-Qué día tan difícil, ¿No, Homura-chan?- La pelirrosa miraba el hermoso y brillante ocaso mientras sus pequeños rubíes brillaban intensamente

-Sí, así es. No todas esas cosas ocurren todos los días- La azabache se refería a hace unos momentos cuando se probaron sus atuendos matrimoniales y se sentían estando en su boda real

-Por cierto Homura-chan- La pequeña se volteó al frente de su amada y se puso de rodillas extendiendo su mano hacia la de su amada princesa la cual quedó sonrojada ante tal romántico gesto de esa pequeña chica- ¿Aceptarías ceder tu mizuage conmigo?

La joven hacía referencia a la pureza como castidad de la mujer, también referido como la cueva que toda mujer debe tener para que su amado dejara su unión por medio de su anguila aunque en este caso ambas chicas consumirían sus almas para sellar definitivamente sus votos de matrimonio.

La más alta sonrojada pero con sus amatistas brillando de total felicidad no evitó lanzarse sobre la pequeña pelirrosa y plantarle un beso tan intenso que hizo que la más bajita perdiese la respiración pero a la vez disfrutando y adentrándose en un breve mundo de ensueño como si una especie de milagro surgido de una petición cayese del cielo y se convirtiera en una hermosa figura femenina que recalcara e hiciera más inolvidable ese dichoso milagro.

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Lamento si metí o detallé muchas cosas como los procedimientos de la boda sintoísta pero es que soy de las personas que escriben o detallan lo que quiera explicar con tal de tener una muy buena información como comparación con otras cosas en este caso, de una ceremonia sintoísta con una católica o en ocasiones algunos aspectos como los vestuarios o costumbres.

Aunque espero que se hayan llevado esos datos para tenerlos en cuenta como para que ustedes lectores se informen aunque sea un poco al respecto de ciertas cosas culturales que les causan algo de interés.

Bueno, por ahora ya me despido pero volveré por estos lares dentro de un tiempo.

Les habló Araki y les deseo lo mejor para ustedes en medio de esta situación que está pasando en el planeta.

Yuzu y fuera