Kung Fu Panda: Descubriendo el amor
Historia originalmente escrita por Fharkas, los personajes de Kung fu panda no me pertenecen y esta historia es sin fines de lucro.
Disfruten mi historia.
Capítulo 3: Iniciando el viaje.
Era de madrugada, los maestros partieron en la noche para así evitar todo tipo de mercados, y gente que los distrajera de su objetivo.
Ya estaban bastante lejos de Valle de la Paz, todo estaba muy tranquilo, los maestros caminaban en silencio, ambos tenían en mente lo que había pasado en la cocina, sin embargo, nadie se atrevía a romper el hielo con el tema de aquel hermoso abrazo.
Cuando de la nada, una sombra encapuchada comenzaba a aproximarse, Tigresa lentamente parecía ponerse en guardia conforme los maestros y aquella sombra se acercaban.
Aquella sombra se detuvo frente a ellos, lo que hizo que Tigresa estuviera alerta.
-¿Po? –Habló aquella sombra con una voz suave.
Po voltea a ver aquella sombra, la sombra se quitó la capucha y era nada menos que Song. -¡Song! ¿Eres tú?
-Claro que soy yo tonto. –Song notó que Tigresa estaba un lado. -¿Qué haces aquí a estas horas y tan solo?
Tigresa frunció el ceño por la actitud tan infantil de Song.
-¿Solo? –Al parecer Po no notaba las indirectas de mujeres. -Claro que no estoy solo, Tigresa viene conmigo. –Po tomó a Tigresa del brazo y la puso frente a él.
-Ah, hola Tigresa no te había visto, es un gusto saludarte. -Le extiende la mano. -La última vez me parece que te fuiste después de una escenita.
Tigresa recordó que la última vez que se vieron ella se molestó y se fue sin decir más.
Tigresa de igual modo le extiende la mano para tomar la mano de Song, y gracias a su gran fuerza, Tigresa apretó su mano, a lo cual Song hizo una expresión de dolor.
Song apartó su mano del dolor. –Wow, que fuerza tienes, ¿segura que no eres un chico?
Tigresa se enfureció, pero como líder de los 5 furiosos y representante del Palacio de Jade, no podía hacerle nada a una pueblerina, sin embargo, no había nadie que pudiera confirmar su actitud, a lo que contesta.
-Wow, hola Song ¿Qué haces por aquí? ¿Consiguiendo amigos para traicionarlos e intentar robarles? -Tigresa se cruzó de brazos.
Po se les quedó viendo. -Veo que se llevan muy bien, hasta se dan la palma y todo, me da mucho gusto. -Po les pone cara sonriente.
Tanto Tigresa como Song voltearon a verlo con un rostro de "¿En serio?", pero lo entienden, Po es tan inocente, motivo por el cual ambas aprecian mucho su amistad.
Po se dirigió a Song. -Bueno Song, fue un gusto saludarte, debemos continuar con nuestro viaje.
Song vio la enorme mochila de Po, por lo que se da cuenta que será un largo viaje. -Está bien Po, me da mucho gusto haberte saludado, nos veremos después, por cierto Po, quería decirte que me la pase increíble contigo todo el día en el Valle de la Paz, eres el mejor. -Song se acercó a Po, tomo su barbilla y la hizo a un lado para darle un beso muy fuerte y profundo en su mejilla, para después abrazarlo por un buen rato, todo esto pasaba mientras Tigresa se hallaba aun lado, intentando ignorarlos, mientras recordaba la "broma" de Víbora, a Tigresa se le revolvió el estómago de solo pensarlo, y aún más por tener que estar parada allí, viéndolos.
-Antes de que te vayas quería decirte algo. =Le dijo Song a Po.
-¿Que pasa? -Dijo Po lleno de duda.
-Estoy de camino al Valle para dar más espectáculos, especialmente aquí nos va muy bien, además, quisiera pagar por todo lo hice en el pasado, en especial al Valle de la Paz. -Tigresa notaba como Song suavizaba la voz a medida que se "disculpaba", ella solo rodó los ojos.
-No tienes que pagar por nada Song. -Po le sonrió. -Es cierto, estuviste en malos pasos, pero es bueno que al fin hayas encontrado tu camino.
-Y fue gracias a ti, Po. -Song le sonrió y le dio una mirada muy tierna, mientras que Tigresa seguía asqueada por la actitud de "niña indefensa" que tomaba.
-En fin, lo que te quiero decir. -Dijo Song aún con una voz muy linda. -Es qué tal vez puedas venir a un espectáculo que daremos, y no lo sé, tal vez después del espectáculo, salir, a algún lado...
Tigresa aun intentaba ignorarlos, sin embargo su cabeza se contradecía, pues estaba escuchando todo con lujo de detalle, esta solo se hacía la que no le importaba y seguía de brazos cruzados, mirando a otro lado.
-Me encantaría Song. -Po le sonrió. -Tal vez podamos invitar a Tigresa o alguno de los chicos.
Tigresa inmediatamente, mientras ninguno de los 2 la veían, sonrió como si se tratase de un logro.
Song suspiró ante su intento fallido de estar a solas con él. -Ehm... si, tal vez.
-Será grandioso. -Dijo Po.
Song ya por último le dijo. -Bueno Po, no te quito más tu tiempo, cuídate mucho, que tengas suerte. –Song volteó a ver a Tigresa. -Adiós Tigresa. -Lo dijo en un todo seco y sin darle la mano.
-Cuídate mucho Song. –Tigresa se acercó a ella y le da una mirada de muerte. -Pero en serio, cuídate mucho.
-Mucha suerte en tus espectáculos. -Le dijo Po, feliz por ella.
Song solo le sonrió como si no le importara, comenzó a caminar y se alejó hasta tal punto, que se perdió en la oscuridad de la noche, mientras tanto, Po le habló a Tigresa.
-Que agradable es ver que se llevan tan bien. –Po le sonríe a Tigresa.
Ella da un suspiro, pero ve el lado positivo, al menos ella le ayudo a romper el hielo de ese silencio incomodo.
-Y dime Po, que hay entre tú y Song, ¿cuánto llevan de novios? –Tigresa se siente algo feliz no solo de romper el hielo, si no porqué conoce los sentimientos de Po.
-Pues la verdad, antier después de que te fuiste, pasamos a comer al restaurante de mi Papa y le dije que si quería ser mi novia, pero por las misiones no tengo mucho tiempo para estar con ella, por eso tendremos una cita.
Tigresa quedo impactada, no podría creer lo que había escuchado, pero sabía que fue su culpa por preguntar, así que no debía molestarse, pero hasta la maestra Tigresa es débil ante los celos.
-Ojalá duren mucho. -Se lo dice enojada y cortante mientras empieza a caminar más rápido, alejándose de Po.
-Jajajaja, no me digas que te lo creíste. –Dijo Po muy sonriente.
-No puede ser, es otra de sus bromas y caí por completo, ¡soy una tonta! -Emhh, no, yo, estaba feliz por ustedes.
-¿Tigresa? ¿Estas celosa de Song? –Dijo Po con una sonrisa muy tierna.
-No, para nada, ¿por qué habría de estar celosa de alguien como ella? –Dijo Tigresa algo seria.
-Pues yo no sé, es solo que el viaje contigo hasta ahora ha sido muy tranquilo y divertido, al menos para mí, pero en cuanto se acercó Song te noté enojada, dime ¿pasa algo? Creí que eran buenas amigas.
-No es nada Po, es solo que soy un poco precavida, y ganarse mi confianza es más difícil, como intentó robarnos. -Tigresa recordó como Song traicionó a Po por lo que decide recordárselo, para hacerla quedar mal. -Además traicionó tu confianza, con eso es suficiente para que no tenga la mía.
-Creo que tienes razón. -Po se quedó pensando. –Es cierto que confiamos en ella y nos mintió.
-Punto para mí. –Tigresa pensaba para sí misma.
-Pero lo que paso con Song es otra historia. Pero bueno, gracias por aclarar mi duda, eres muy buena amiga para ver por el Palacio y por mí, por encima de otros lazos, sin duda eres la mejor del palacio de Jade.
Tigresa se sonrojó por los halagos de Po. –No puedo creer que Po tiene esa facilidad para hacer que las personas se amen así mismas, por más que lo intente, no puedo ser dura con él, me siento... libre con él. -Gracias Po, tus palabras significan mucho para mí. –Tigresa le sonrió dulcemente.
Po estaba sonrojado y feliz. -Tigresa es tan bella cuando expresa sus emociones, debo ser el hombre más afortunado del universo, no solo conocí a la mujer más hermosa del mundo, si no, soy la persona a la que más confianza le tiene, es como sacarme 10 veces la lotería, ser el mejor amigo de mi más grande ídolo. -¿Ehmm Tigresa?
Tigresa quien tenía una sonrisa en su cara, le contestó. -Dime Po.
-¿Puedo preguntarte algo? No te preocupes si no quieres contestar. –Dijo Po nervioso.
-Lo que tú quieras Po. -Ella volteó llena de curiosidad.
-Bueno, es que, creo que no es buena idea. –Dijo Po apenado.
-Po, ¿sabes que cuentas conmigo para lo que necesites? –Le dijo Tigresa.
-Claro que lo sé, Tigresa, es solo que... No sé si es buena idea preguntarlo. –Po de la pena no podía voltear a verla.
Tigresa detuvo sus piernas de caminar y lentamente se acercó a él, lo que acelero el pulso de Po.
Tigresa puso su palma en el hombro de Po. -Hey, no tienes que sentirte mal, si hay algo en tu cabeza que te atormenta y yo puedo ayudarte de algún modo, preferiría que lo sacaras.
Po se sentía mejor, después de esas palabras. -Solo no lo tomes a mal por favor, pero quería saber, ¿qué piensas de mí?
La pregunta tomó a Tigresa de sorpresa. -¿Qué que pienso de ti? Pues veras... -Tigresa estaba confundida consigo misma, no sabía si era el momento de revelarle todo lo que sentía o si debía esperar.
Los segundos pasaron y Po aún no recibía su respuesta, él volteo a ver la cara de Tigresa y parecía estar frustrada, por lo cual, Po pensó que diría algo desagradable de él, Po no pudo evitar sentirse mal, y mejor no quiso continuar. -Mejor olvídalo, no viene al caso, debemos continuar con la misión.
Po empezó a caminar rápidamente, dejando a Tigresa atrás para evitar todo contacto con ella, él se sentía triste y decepcionado.
Tigresa igual se sintió mal, pues alcanzo a apreciar su rostro triste, pero no sabía que decir.
1 Hora en completo silencio más tarde, ambos estaban en plena noche, abrazados por una manta oscura llena de estrellas en el cielo, solo la luna podría presenciar y ser testigo de lo que pasaría.
Tigresa da un suspiro diciéndose a sí misma. -Lo que tenga que pasar, pasara.
En ese momento Tigresa corrió y se puso enfrente de Po, ella le puso la palma de su mano en su pecho para detenerlo.
-Po, espera, no te vayas. -Tigresa dio un suspiro.
-Si es por lo que te pregunté hace un rato, olvídalo Tigresa, esta bien. -Dijo Po con una sonrisa en su rostro que denotaba un poco de dolor.
A Tigresa le dolía verlo sufriendo. -No puedo quitármelo de la cabeza. -Dijo ella. -No después de que me dijiste, que la manera en la que te veo te importa mucho. -Po intentaba seguir con su camino, mientras que Tigresa se ponía frente a él.
Po la miró a los ojos. -Escucha, no quiero sentir más dolor. -Tigresa sintió horrible de que Po dijera eso, y peor aún, que ella era parte del problema. -Sé que aún soy un holgazán, y tengo mucho trabajo que hacer en mi, solo, por favor, olvida la pregunta. -Dijo Po lleno de dolor.
Tigresa estaba muy dolida de verlo así. -Po...
-No Tigresa, solo... olvídalo. -Po subió bien su mochila a su espalda, y una vez reincorporándose, se dispuso a seguir el camino.
Tigresa nuevamente se había quedado parada en el camino, el dolor la inundaba, pero sabía lo que tenía que hacer, así que, nuevamente, se puso frente a Po. -Escucha... no soy buena hablando Po, pero lo haré por ti. -Tigresa cerró sus ojos y se dejó llevar. –Lo que pienso de ti, es que eres un gran guerrero, eres una persona excepcional, siempre ayudas a todos, eres leal, reconoces tus errores, sabes tratar a la gente para que ellos se vean así mismos como en verdad son, aunque la gente te trate mal tú siempre te levantas a intentar ayudarlos. –Tigresa comenzó a sentir un nudo en la garganta. -No te importa que la gente te vea como un tonto, tu nunca te das por vencido, y ni siquiera te interesa que te alaben, no eres codicioso, tienes un corazón puro, y de tus mejores cualidades es que eres sincero, haces sentir a la gente especial. -Tigresa comenzó a sentir melancolía, pues a cada palabra que decía iba revelando lo que en verdad piensa de él.
Po. –Tigresa sin darse cuenta había recargado su cabeza en el estómago de Po, y él sintió una lagrima caer en su pelaje. -Aunque el mundo me hizo sentir un monstruo, tú me haces sentir como la guerrera más poderosa y más querida del mundo.
Po estaba conmovido por sus palabras, pero se quedó en silencio para dejarla hablar.
-Siempre he intentado ser la mejor, pero ni yo puedo con todo, a pesar de eso siempre estas cubriéndome la espalda, y me haces seguir adelante. Y por eso creo que eres la persona más maravillosa del mundo, salvas al mundo, no por gloria, no por honor, y aunque es tu deber tú no lo ves así. Tu sueño es luchar contra el mal y lo haces porque te hace feliz. Y Po, perdóname por cómo te trate, en el pasado, estaba molesta, no creí que alguien sin entrenamiento lograra ser el guerrero dragón, pero ahora que te conozco, sé que Oogway tomo la mejor decisión.
Po se dio cuenta, de que la voz de Tigresa con el paso de las palabras titubeaba más y más, Po no lo pensó 2 veces y la atrapo en un abrazo, a Tigresa no le dio tiempo de sacar sus brazos, por lo que Po la acurrucaba entre su pecho y sus brazos, mientras ella rompió en llanto.
Po no sabía si sería lo correcto, pero de igual forma lo hizo, en aquel abrazo, Po tomó suavemente la cabeza de Tigresa y la llevo a que se recostara en su suave pecho.
Tigresa no solo sentía el calor de Po, ella podía escuchar el corazón exaltado de Po, lo cual de alguna manera la tranquilizaba.
-Tigresa, tengo que decirte algo. –Po se lo dijo con una voz muy suave.
Tigresa aun recargada en el pecho de Po, no podía verlo a los ojos, pero le contesto suavemente. –¿Si?
-La verdad es que te amo Tigresa, el Kung Fu es mi vida porque te vi practicándolo, lo ejecutabas con gracia y destreza, fue como ver una obra de arte. Tigresa, siempre has sido mi inspiración, si te das cuenta, eres la razón por la que siempre me levanto, recordando tu tierno abrazo en la cárcel, fue como conseguí mi paz interior, aunque Shen me disparo, en ese momento sentí que no tenía nada que perder, pero cuando te disparo a ti, me preocupe tanto que mi paz interior pudo detener no solo gotas de agua, si no balas de cañón, porqué quería salvarte.
Tigresa a pesar de saber ya sobre los sentimientos de Po, pudo sentir la magia como si nunca lo hubiera leído, pues nunca había sentido algo similar a lo que estaba sintiendo en ese momento.
-Po... sabes, yo también te amo. –Tigresa con mucho dolor y escurriendo algunas lágrimas de su rostro le dice. -Pero no creo que funcione lo nuestro.
De pronto, el mundo entero de Po se vino de cabeza, de una alegría infinita a una decepción dolorosa.
-¿Por qué dices eso Tigresa? –Po quería una respuesta que diera fin a todo su dolor.
Tigresa dio un gran suspiro. -No soy el tipo de persona que sepa expresarse, no soy cariñosa, soy dura con todo el mundo. Además ¿que pensarían todos? Somos maestros Po, creo que cuando aceptamos los títulos, sacrificamos toda posible relación. Y eso no es lo peor, sé que te amo Po, pero, mi pasado siempre me ha impedido disfrutar mi vida, tengo miedo de decepcionarme, de arruinarlo, de no ser capaz o suficiente, seguro esto arruina la manera en la que me ves. Incluso decirte todo esto me duele, porque me gusta la manera en la que me ves como persona, pero seguramente después de verme... así, no pensarás que soy tan radical.
Po atrapó nuevamente a Tigresa en un abrazo, la cabeza de Po quedó cerca de la oreja de ella, donde se preparó para decirle unas palabras que venían de lo más profundo de su corazón.
-Tigresa, la razón por la que me enamore de ti es por tu actitud, eres una mujer perfecta, tu no entras en ningún estereotipo, eres simplemente tú y eso me agrada de ti, no te detienes por nadie, tal vez no lo buscas pero siempre logras superar a todos, y eso te hace bárbara. Si tú crees que arruinaras la manera en la que te veo, estas muy equivocada. Po la separó de el para tomarla de sus manos. -¡Mírate! Entrenaste tus palmas por 20 años para no sentir dolor, eres la maestra de Kung Fu que siempre se esfuerza más que los demás, y ser fuerte no quiere decir que no tengas miedo, pero siempre lo has combatido, me gusta tu valentía, y si en algún momento sientes que no puedes, quiero que sepas que me tienes aquí, para apoyarte siempre que me necesites y eso no te hará menos bárbara, seria todo un honor para mí ayudarte en lo que desees y necesites. Contigo siento que siempre hay esperanza, tu apoyo, tu tacto, hasta tu mirada me llenan de energía y me hacen querer seguir adelante. –Po le sonrió dulcemente. -Siempre he sido inseguro y penoso, pero tú me has hecho entender que solo conseguiré lo que más deseo esforzándome, desde decirte lo que siento, hasta luchar por ti, porqué ahora que sé que me amas, veo una oportunidad y no la dejare escapar, ¡Tigresa, yo te amo! Y no me interesa nada de lo que piensen, me atrevo a decir que no me interesa si tú piensas que no funcionará, por tu carácter u otra cosa, enamorarme de ti fue cosa mía, y nadie me arrebatara ese sentimiento.
Po abraza nuevamente a Tigresa. -Tú dices que soy una persona muy alegre, lo que no sabías es que siempre has sido la razón de cada una de mis sonrisas.
Tigresa quedo impactada, jamás en su vida había visto a Po tan decidido, aunque ella por un momento se rindió, ahí estaba Po cubriéndole la espalda, sus palabras le hicieron entender a la maestra que en efecto, Po tiene razón, no existen fronteras más grandes que las que tú decides ponerte.
-Po... Te amo demasiado. -Llorando logra sacar sus brazos de entre Po para abrazarlo también.
Los minutos pasaron, llevaban mucho tiempo en esa tierna escena, ambos con los ojos cerrados, pero no les importaba, porque disfrutaban cada segundo de poder tenerse el uno al otro, era como sentirse completo, pues ambos maestros se complementaban.
Sin embargo, una gran brisa helada golpeó el pelaje de ambos.
Po abrió lentamente sus ojos, para ver la tierna imagen de Tigresa aferrada a él con los ojos cerrados, Po no pudo evitar sacar lágrimas de felicidad, pues era un sueño hecho realidad, pero él conocía su deber, protegerla.
-Tigresa, empieza a hacer mucho frio, tenemos que acampar. –Le dijo Po.
A Tigresa le costó mucho trabajo separarse de él, ella quería que no acabara ese abrazo nunca, pero conocía las intenciones de Po. –Oye Po.
-¿Si, Tigresa? –Le contestó Po con su dulce voz.
-Quiero decirte que quiero que esto funcione. Y que no tengamos más miedo, el miedo siempre me ha impedido vivir, pero ahora que me mostraste la verdad, no quiero vivir con miedo nunca más. -Tigresa le sonrió, aún entre lágrimas.
Po le regala una sonrisa enorme. -Estoy de acuerdo contigo Tigresa.
Tigresa le regresa la enorme sonrisa. -Aún seguimos en una misión, y tienes razón, tenemos que cubrirnos.
-Lo sé, debemos buscar un refugio, pero no puedo ver nada. –Dijo Po entrecerrando sus ojos.
-Tal vez esto funcione. -Tigresa cierra sus ojos un momento, y los abre rápidamente.
¿Qué haces Tigresa? –Dijo Po algo sorprendido.
-Acostumbro mis ojos a la oscuridad para que mis pupilas puedan ver mejor. –Dijo Tigresa mientras buscaba a sus alrededores.
Po nota como los ojos de la maestra de color carmesí, pasarón a ser un tono rojo bastante brilloso.
Po dijo algo susurrándolo para sí mismo. –"Que ojos tan hermosos". -A lo que Tigresa le pregunta. -¿Dijiste algo? –Po se puso muy nervioso y le contestó. –No, no dije nada.
-Tal vez a la próxima agudice mis oídos, así podré escuchar lo que dices en secreto. –Tigresa lo voltea a ver para sonreírle.
Po igualmente le sonrió de manera dulce, cada expresión que ella hacia le agradaban a Po.
De la nada sigue inspeccionando y se da cuenta que había una cueva cerca de ahí. -Po veo un posible refugio justo ahí, vamos.
Po ajustó su enorme mochila en su espalda y caminó justo detrás de Tigresa.
Ambos entran a la cueva para darse cuenta que era perfecta, espaciosa y no estaba mojada, ni si quiera húmeda, donde el frio no penetraba pero el piso dejaba mucho que desear.
-¡Wow Tigresa, eres bárbara! Aquí podremos acampar de lujo. –Dijo Po, mientras recorría un poco el espacio de la cueva.
Tigresa se sentía alagada por el comentario. -Sera un poco terrible dormir en este suelo de piedra.
-Déjamelo a mí. Po de su enorme mochila sacó una casa de acampar y comenzó a armarla.
Tigresa sonrió, pues siente que Po siempre la va a completar en todas las formas posibles.
Tras un tiempo, Po logró terminar de armarla. -Listo Tigresa, esta armada.
Ella entró en la casa de campaña donde nota que es inmensa. -Es bastante grande.
Po se puso nervioso por lo vergonzoso que era la respuesta. -Digamos que no había individuales de mi "tamaño", así que compré una familiar.
Tigresa le sonrió dulcemente. -Pues me alegra, cabremos muy bien aquí, será un buen refugio para esta noche.
Po sacó unas velas de su mochila, y con la ayuda de una piedra para hacer fuego, creo chispas para encenderlas.
Ambos dejaron todas sus cosas en un rincón, Tigresa aprovechó para estirarse y tronar su cuello.
Po aún continuaba buscando cosas en su mochila. -Ehm Tigresa.
Tigresa seguía estirando unas partes de su cuerpo pero se detuvo para contestarle. -Dime Po.
-¿Te gustaría cenar? –Dijo Po apenado.
-Conseguir comida será difícil a esta hora, además estoy cansada para buscarla. -Le pone cara triste a Po.
-No te preocupes, traje suficiente comida para ambos. -Po sacó dumplings de frijol y panecillos de su mochila. -Mira.
Tigresa le sonrió y con su mirada asintió. Ambos dentro de la casa decidieron sentarse, poniendo toda la comida al rededor.
Ambos maestros empezaron a comer, disfrutando la comida mientras hablaban, era extraño para ellos, se declararon su amor pero no llegaron a una relación aun, por lo que se sentían más en confianza, pues sabían la verdad, pero conocían el límite, aun no eran pareja.
-Po, esto en verdad está delicioso, eres un chef prodigioso. –Le dijo Tigresa mientras sostenía un dumpling de frijol.
Po comenzó a recordar su infancia y las veces que hizo explotar la cocina del pobre Sr. Ping. -Jeje si, digaaaamos que la practica hace al maestro. –Po comenzó a reírse un poco de los tiempos de su niñez.
Tigresa: Pues muchas gracias Po, estuvo delicioso, así restaurare mis energías. –Tigresa le dio un gesto de agradecimiento.
Ella terminó de comer, por lo que se dispuso a guardar todo. Y limpiar las sobras de la comida regadas en la casa.
-Oye Po, ya sé cómo dormiremos, mira. –Tigresa sacó una manta de su mochila bastante grande.
-Oh, ya veo, igual traje 1, ¿así cada quien se duerme con 1 no? –Dijo Po feliz de que Tigresa no se siente incómoda de que duerman en la misma casa de acampar.
Tigresa se sonrojó por lo que iba a decir. -Pues iba a decirte que acomodáramos la mía abajo de nosotros, porque aunque la casa nos cubre, el piso sigue frio, y usamos la tuya para abrigarnos.
Po se sonrojó al extremo de la idea que estará muy cerca de la maestra, pues su manta alcanzaba a cubrir a ambos si permanecían casi abrazados.
Po no lo pensó 2 veces y aceptó. -Claro Tigresa, es una excelente idea.
Ambos acomodaron todo, preparándose para dormir, Tigresa acomodo la casa y Po puso velas dentro de una lámpara que se trajo en último momento, para así poder alumbrar dentro de la casa, además que producían un poco de calor.
Tanto Po como Tigresa se dispusieron a dormir, Tigresa se dio cuenta que la manta no los cubría así de alejados y así tendría una excusa para estar cerca de Po.
-Po. –Dijo Tigresa apenada.
-¿Si, Tigresa? –Dijo Po nervioso por lo cerca que estaban.
-Hace bastante frio y la manta no alcanza a cubrirnos. –Ella se sentía muy apenada. -No quisiera que nos enfermáramos, ¿te molesta si nos acercamos un poco? –Tigresa estaba muy nerviosa de acercarse aún más.
-Claro que no Tigresa, me encanta la idea. –Po tenía 1000 emociones agradables y desagradables a la vez.
-Si no te sientes cómodo, podemos dormirnos dándonos la espalda. –Le dijo Tigresa.
-Claro.-Po solo aceptaba cualquier propuesta con tal de estar a su lado. –Po se sentía muy feliz de estar cerca de ella, el calor que emanaba de ella lo hacía sentir muy cómodo, Po no podía desear estar en otro lugar.
Por parte de Tigresa, ella quería recostarse en el suave y cálido pelaje de Po, pero no podía tomar tanta confianza.
Así ambos maestros empezaron a quedarse dormidos muy cerca uno del otro, aunque fue una noche inolvidable para nuestros héroes, conocen su deber y tienen que completar su misión, pero todo será más sencillo, ahora que conocen sus sentimientos.
-Fin del Capitulo.-
