Kung Fu Panda: Descubriendo el amor

Historia originalmente escrita por Fharkas, los personajes de Kung fu panda no me pertenecen y esta historia es sin fines de lucro.

Disfruten mi historia.

Capítulo 4: Un gran viaje.

Estaba amaneciendo, para la sorpresa del universo, Po se levantó primero que Tigresa, Po se percató que Tigresa estaba delicadamente acurrucada en su estómago, era una tierna escena, ver a Tigresa tan desprotegida y llena de confianza con él.

Po, con todo su esfuerzo se intentaba levantar sin despertarla, al mínimo sonido o movimiento sus orejas parecían estar alerta, a Po le tomó buen rato ponerse en pie, pero por el gran cariño que le tiene, hizo el esfuerzo en no molestarla.

Una vez en pie, salió de aquella cueva, decidido a explorar un poco, no sin antes estirar sus músculos en pleno amanecer, mientras que le llegaba una fragancia que emanaba de su cuerpo, era uno dulce, al parecer el olor corporal de Tigresa se impregno en su pelaje, Po se sentía feliz de ello, Tigresa tenía un aroma que lo dejaba enamorado por completo.

Al pasar alrededor de una hora, Tigresa comenzó a abrir los ojos, diciendo "buenos días Po", no tardo más que unos segundos para enterarse que se lo dijo al viento, pues Po no se encontraba allí.

Tigresa se puso en pie de un salto. –Esto es malo, ¿Dónde está Po? ¿Sucedió algo? –Ella pensó rápidamente. Tigresa salió de la casa de campaña para notar que no estaba Po cerca de allí.

Tigresa estaba preocupada, no sabía dónde estaba Po o porqué actuó sin avisarle, de la nada Po apareció cargando una bolsa en su espalda.

-¡Tigresa! ya despertaste. –Po le sonrió dulcemente.

Tigresa corrió y lo abrazó. -Po, creí que había pasado algo, por favor avísame cualquier cosa, es una misión y siempre estamos en peligro.

Po sonrió ante el abrazo, era algo a lo que se podría acostumbrar. -Claro Tigresa, perdóname, es solo que quería prepararte de desayunar y fui por leña, ya sabes, como una sorpresa. –Po le sonrió dulcemente. –Y mira. –Po le mostró como construyo un mecanismo para calentar agua en una fogata con una olla suspendida.

Tigresa quedó impresionada por el mecanismo. –Eres muy bueno en esto.

-Cuando se trata de comida, saco mis mejores cualidades jejeje. Eso me recordó a mis entrenamientos con Shifu.

Tigresa le sonrió. –Nunca me contaste como entrenaron.

-Es una larga historia. –Po se comenzó a sonrojar por lo "patético" que fue su entrenamiento.

-Sea como sea, funcionó, pudiste derrotar a Tai-Lung. –Tigresa le puso su mano en su hombro.

-Sabes Tigresa. -Po se agacho y usó el agua para vaciarla sobre fideos crudos, y dejarlos reposar en los mismos tazones donde trajo los dumplings, así mismo, comenzó a rebanar varios vegetales, mientras que seguía con lo que le iba a decir.

-¿Si? –Tigresa solo lo veía como se concentraba en preparar el desayuno.

-A veces siento que piensan que soy más poderoso de lo que en verdad soy.

Tigresa lo miró con una mirada dulce y compasiva, dejándolo terminar de hablar.

-Es decir, me dices que derroté a Tai-Lung, pero si llegáramos a enfrentarnos de nuevo, dudó mucho que le gane, siento que perdió por el enojo que guardaba, lo mismo Shen, es decir, no soy tan fuerte, ellos no pelearon con toda su fuerza, y tú sabes, esto de ser el guerrero dragón, he llegado a pensar que no soy el indicado, bueno, no me siento tan fuerte, además...

Tigresa le puso un dedo en su boca para que dejara de hablar.

-Po, escúchame. –Tigresa se agacho junto con el para mirarlo cara a cara, Po solo se perdió en sus ojos color carmesí.

-... -Po se quedó en silencio.

-En verdad yo y todos creemos que eres muy fuerte, y no solo eso, eres capaz de sacrificarte por otros, de sacrificarte por la verdad, y enfrentar la verdad es la lucha más difícil que cualquiera pueda pelear en sus vidas, así que, no dudes jamás de tu fuerza, yo sé que eres mucho más de lo que tú mismo te consideras, sé que lo eres, y lo has demostrado, solo tienes que creer en ti. –Tigresa muy cerca de Po le sonrió dulcemente.

Po tenía 1000 emociones haciendo explosión en su interior, él no pudo decir ni 1 palabra, solo seguía perdido en sus ojos.

Tigresa aun agachada le dio un abrazo muy lindo, uno que tranquilizo todas las emociones que Po sentía.

Ella después de un breve momento se separó de él, le puso la mano en el hombro y lo sacudió levemente, dándole a entender a Po que siguiera su consejo, Tigresa le sonrió por última vez y se puso en pie y le dijo. – ¿Necesitas algo? ¿Te ayudo con el desayuno?

-Muchas gracias Tigresa. –Po le sonrió de manera muy dulce. –Y no, para nada, déjame preparar todo para darte una sorpresa.

Tigresa le sonrió. –Muy bien Po, iré a dar un vistazo a la zona, a ver si encuentro algo útil.

Ella lentamente se fue caminando, a explorar que había cerca de allí, o de algún posible peligro, sin embargo, se encontraba algo dispersa en sus pensamientos, pues solo podía pensar en Po, imaginaba el futuro entre ellos, pues Po le hizo entender que no existen fronteras cuando quieres algo en verdad.

Tigresa aunque quisiera no podía borrar su enorme sonrisa, era verdaderamente feliz, pero le llego un pensamiento, donde ellos no quedaron en ninguna relación concreta, por lo que pensó que si sería lo correcto que ella inicie o debe esperar el momento indicado.

Así siguió bastante tiempo hasta que escucho a Po llamarle para que lo acompañara a desayunar. Ella rápidamente regreso a donde estaba él.

-¡Hola Tigresa! ven siéntate conmigo a desayunar. –Dijo Po ofreciéndole un tazón vacio.

Tigresa pudo admirar la variedad de comida, desde sus fideos especiados, unos sándwiches, panes de frijol y dumplings.

-¿De verdad cargabas con tantas cosas? Es decir, yo nunca pensé en la comida.

-Qué curioso, yo es en lo único que pienso. –Po se empezó a reír.

-Pues muchas gracias que lo pienses por mi. –Tigresa comenzó a servirse un poco de comida en tu tazón. -¿Pero oye? ¿No crees que es malo terminarnos la comida? Faltan 2 días para que lleguemos al pueblo de Han-ying y para ese entonces necesitaremos comida.

-Ah sobre eso, cuando fui a buscar más leña para el fuego pude notar un pueblo cerca de aquí, además traje un mapa conmigo –Po se levantó y fue por un mapa a su mochila. –Mira. -Po le enseñó el mapa a Tigresa. -Y mira aquí en esta ruta de camino al pueblo de Han-ying, pasaremos por este pueblo que acabo de ver, que no sé cómo se llama.

-Qué extraño, no me di cuenta de ningún pueblo. –Tigresa comenzó a recordar que estaba perdida en los pensamientos entre Po y ella. –Pues en ese caso, tomaré más dumplings. –Dijo Tigresa feliz de poder deleitarse con tan sabrosa comida.

Ambos maestros terminaron de desayunar hasta que quedaron completamente satisfechos.

-Tigresa, cuando bajé por la leña también me di cuenta que hay un manantial cerca de aquí, está bastante agradable y no hay nadie cerca, y estaba pensando en tomar un baño antes de partir, ¿no te molesta?

-Para nada Po, igual a lo mejor tomo un baño, ve a bañarte y me quedo a recoger las cosas. –Dijo mientras comenzó a recoger los tazones.

-¿No hay problema si no te ayudo a recoger? –Dijo Po con una voz culposa.

-Sabes que no, anda, corre. –Dijo Tigresa feliz mientras pensaba para sí misma. –Primero el pueblo y ahora el manantial, ¿Cómo no pude percatarme de ninguno? Tengo que dejar de pensar en nosotros y ver por la misión.

Tigresa seguía recogiendo la casa de acampar, los restos de la comida y todo en general, mientras intentaba dejar de pensar por 1 segundo sobre Po. Sin embargo, cuando ella levanto la mochila de Po, se dio cuenta que dejó caer algo al piso.

Ella hace a un lado la mochila para poder ver que se había caído, y resulto ser su propia figura de acción.

Ella con un rostro normal comenzó a sonreír al saber que Po siempre carga su figura de acción, sin decir nada, solo la volvió a dejar en la mochila de Po, cuando sintió algo suave al meter su mano, Tigresa agarró aquel objeto y lo sacó, dándose cuenta que era el pantalón de Po.

Ella se sonrojo, en ella despertó cierta curiosidad por revisar más cosas dentro de su mochila, pero recordando lo que hizo con el diario, rápidamente se controló y regreso todo a su lugar, ella por unos instantes volvió a intentar escombrar todo, hasta que pensó que Po no llevo ni ropa ni alguna toalla para cuando se terminara de bañar.

Tigresa tomó el pantalón de Po, y tomó la toalla que ella trajo consigo para prestársela.

Tirando algo de agua sobre los restos de la fogata, se levantó una nube de humo, esto con el fin de no perder el rastro de sus cosas, ella comenzó a caminar directo al manantial, para descubrir que detrás de unos arbustos bastante grandes estaba dicho lugar, ella se adentró y vio el hermoso manantial, volteó a sus alrededores para ver donde se encontraba Po.

Y en efecto, Tigresa alcanzó a ver a lo lejos y entre muchas plantas apenas la cabeza de Po. Ella feliz de haberlo encontrado, se abrió paso entre las plantas para llegar hasta él, hasta que se dio cuenta que había pisado algo que irradiaba calor.

Tigresa se había encontrado el pantalón de Po tirado en el piso, por lo que rápidamente se ocultó detrás de algunos arbustos donde tenía muy buena vista del manantial.

-Po no tiene nada de ropa, qué pensaría si me ve. -Tigresa lentamente saca su cabeza para ver donde estaba Po cuando se percata de que estaba parado tallándose la cabeza con un jabón que el trajo, Tigresa con su vista aguda, puede ver que Po tenía los ojos cerrados, decidió sacar más la cabeza para, poder observar aún mejor la situación, entonces pudo ver el enorme miembro de Po. -Tigresa estaba impactada, jamás había visto a un hombre desnudo, además de que Po tenia, un miembro considerablemente grande, lo cual hizo sonrojar a la Maestra al máximo.

-No debería estar aquí, mucho menos espiando, pero... -Tigresa volvió a ver un poco más. – ¿Que me está pasando? No debería estar haciendo esto, no solo hice lo del diario, ahora estoy haciendo algo mucho peor. –Tigresa sacaba lo menos posible su cabeza para poder seguir viendo a Po, que seguía tomando un baño. –Pero que estoy diciendo, estoy segura que si Po me viera desnuda también estaría viéndome sin detenerse. –Tigresa se quedó pensando. -O tal vez no, él me respeta mucho. Hmm, aunque si el me viera desnuda... tal vez... sería algo interesante... -Dijo Tigresa, divagando en varios pensamientos, hasta que escucho la voz de Po gritando desde lejos.

-¡¿Quien anda allí?! –Dijo Po al unísono.

A Tigresa le había dado un mini infarto, de solo pensar que la había atrapado espiando, ella pensó rápido y se escabullo un poco lejos para comenzar a gritar el nombre de Po.

-¡Po!, ¿Aquí estas? –Dijo Tigresa gritando mientras tenia sus mejillas muy sonrojadas.

Po se sintió más aliviado. -Ahh, eres tú Tigresa, esteee... ¿Necesitas algo? Es que no tengo... -Po estaba muy apenado. –Ropa

-No, solo vi que no trajiste muda de ropa ni una toalla, y te traje ambas.

-Muchas gracias. –Ambos seguían hablando a lo lejos. –¿Podrías dejarlo por allí? En un segundo lo recojo. –Dijo Po nervioso de que lo pudiera ver.

-Si Po, regresare a recoger todo. –Dijo Tigresa ya aliviada de que no la atrapó.

-Oye Tigresa. –Dijo Po con una voz algo apenada.

-¿Si?

-Sé que la toalla es tuya porqué la mía se me olvido, ¿no hay problema con que la use? No te sientas mal de decir que si hay problema.

-No Po, adelante, yo traje 2. –Dijo Tigresa feliz de poder ayudarle.

-¡Sí que eres bárbara! Te das cuenta de todo, muchas gracias Tigresa. En un minuto voy.

Po se terminó de dar un baño en el manantial, se secó con la toalla de Tigresa donde Po podía olfatear el aroma que Tigresa le dejaba impregnado a la toalla. Que simplemente lo volvían loco, se cambió de pantalón y aprovecho para lavar su pantalón sucio y poder lavar la toalla de Tigresa.

Mientras tanto, Tigresa estaba en la cueva terminando de arreglar ciertas cosas, recordando esa excitante escena.

-No puede ser que haga este tipo de cosas, aun no es mi novio o algo por el estilo y ya vi su cuerpo desnudo. -Tigresa se sonroja al recordar al amigo de Po.

-Bueno, es algo de lo que no estoy orgullosa, pero tampoco decepcionada, podría decir que hasta valió la pena. -Tigresa sintió como su entrepierna comenzaba a calentarse. –No puede ser, la última vez que me sentí así fue en aquella misión con Po, y estaba en mis días de celo. Tigresa comenzó a morder sus labios. –Okay, lo haré un momento y después a concentrarme. –Tigresa rápidamente comenzó a desabrocharse su pantalón, se recostó sobre la pared de aquella cueva y metio su mano a su entrepierna, al más mínimo roce sentía un choque de placer increíble, hasta que sus agudos oídos escucharon a Po aproximarse.

Tigresa se levantó rápidamente y abrocho su pantalón, 1 segundo después Po entró dentro de la cueva ya fresco por el baño, saludándola y devolviéndole su toalla.

-Muchas gracias Tigresa. –Po le sonrió dulcemente a Tigresa hasta que la vio algo roja y sudada. –Tigresa, ¿te sientes bien?

Po se acercó a Tigresa y le tocó la frente, lo que hizo acelerar el corazón de Tigresa y su excitación.

-Me parece que tienes fiebre, te siento muy caliente. –Le dijo Po.

Tigresa parecía estar malpensando cada cosa que Po le decía. -Yo... -Tigresa estaba muy sonrojada que no supo que decir.

-Será mejor que te tomes un baño, te hará bien. –Le dijo Po sonriendo. –Por cierto, muchas gracias por la muda de ropa, es un alivio no tener que caminar hasta acá desnudo, no me imagino andar sin ropa por allí, jajaja.

-Yo sí. –Pensó Tigresa mientras imaginaba el miembro de Po dentro de su ropa. –No es nada Po, me gusta ayudar.

-Veo, que ya limpiaste ¿qué te parece si me quedo a empacar todo? En lo que tomas un baño. Déjame decirte que el agua esta fría pero disfrutable.

-C-Claro Po, me vendría muy bien tomar un baño... ¿Podrías... prestarme la toalla? –Tigresa intentaba mantener su compostura.

-Creí que tenías otra, ¿me mentiste para que la usara? –Dijo Po sintiéndose apenado.

-No te preocupes de eso. No me molesta compartir contigo. –Le dijo Tigresa intentando guardar la calma.

-Entonces déjame por lo menos secarla. –Po tomó la toalla y con mucha fuerza comenzó a exprimirla, Tigresa se quedó viendo los ahora musculosos brazos de Po, marcándose cada que exprimía la toalla, imaginando 1000 cosas que aquellos brazos podrían hacerle.

Tigresa le arrebato la toalla a Po por su propio bien. –A-Así está bien Po, vuelvo enseguida que ya es tarde. Ahora vuelvo.

Tigresa tomó ropa, un pequeño jabón y salió rápidamente de la cueva. Ella se aseguró que Po no la siguiera o estuviera cerca de ella, una vez ahí comenzó a quitarse la ropa.

Quitándose primero el chaleco rojo de entrenamiento, para luego desvendarse los pechos, los cuales estaban muy hinchados de la excitación, ella sentía una libertad tener los pechos sin vendajes, son grandes y vendarlos es doloroso, se fue quitando su pantalón negro de seda para quedar en un ropa interior y se dio cuenta que estaba muy mojada, sentía su entrepierna muy caliente.

-Lo que me faltaba, tengo que lavar mi ropa interior.

Tigresa se metio al manantial con el agua algo fría, que era todo lo que necesitaba en ese momento, ella cerro los ojos de la relajación, pues ese manantial era más que perfecto, pasando unos pequeños minutos, Tigresa sacó su pequeño jabón y comenzó a tallarse la cabeza para luego sumergirse dentro del agua y limpiarse poco a poco, se limpiaba el cuello y llego a sus pechos, donde el jabón frio al contacto con sus pezones le hizo sentir una sensación agradable.

Limpio sus pechos muy bien, sus brazos, y así termino dándose su respectivo baño, tomó la toalla con esperanza que Po le dejara impregnada alguna pista para su increíble olfato, pero nada, al parecer el panda la había lavado y Tigresa pudo notar eso.

Ella terminó saliendo del manantial secándose muy bien, el cuerpo de la maestra era un cuerpo escultural, trabajado toda su vida con ejercicios de todo tipo, tenía glúteos firmes, hasta sus mismos pechos eran duros, con un pelaje muy hermoso y brilloso así como sus ojos, que irradiaban salud, pues la felina se alimenta bien.

Una vez concluido el baño, se cambió, no sin antes lavar su ropa, en especial su ropa interior, pues seguía sucia de lo que Po le origino.

Tigresa terminó por lo que regreso a la cueva rápidamente para encontrarse con Po, ella se sentía mucho mejor, ya podía mantener el control.

Po estaba listo, tenía todo preparado, el equipaje en sus espalda, más la mochila de Tigresa en sus manos, Tigresa simplemente guardo sus cosas ya limpias para después cargar su mochila en su espalda y ahora sí, ya estaban listos para partir.

Así empezaron a caminar directo al pueblo, cuando Tigresa volteo a ver al cielo dándose cuenta que el tiempo no estaba de su lado, pues esos baños que tomaron no estaban planeados, por lo que se le ocurrió una solución.

-¿Po?, Que te parece una carrera para despertarnos al 100%, sirve que tienes una revancha de tu última derrota. –Tigresa le sonríe retadoramente.

-Jajaja, siempre haces que suba mi adrenalina. –Po se puso en posición de despegue para iniciar su carrera.

-Y tú a mi Panda, tú a mí... -Vamos entonces, 3...2...1.

Ambos gritaron al mismo tiempo. -¡Ahora!

Tanto Po como Tigresa iniciaron una carrera, Tigresa debido a su mochila no pudo correr en 4 patas por lo que empezó a correr en 2, se sentía incompleta, algo con lo que Po se percató y empezó a correr el doble de rápido, como iban colina abajo Po se tropezó con una raíz de un árbol haciendo que cayera rápidamente como si se trataran de las escaleras del Palacio de Jade, de la nada, de 1 segundo a otro Po había llegado a la entrada del pueblo, aunque tirado en el piso, el había ganado la carrera.

Po se quedó en el piso, retorciéndose de dolor.

Tigresa llegó pocos segundos después. -No fue lo que esperaba pero igual ganaste, jajaja, ven, te ayudo a pararte. –Tigresa le extiende la mano.

-Espérame, estaré aquí un momento. –Po comenzó a reírse. –Esto duele demasiado.

Tigresa dejo a Po en el suelo un momento mientras inspeccionaba el pueblo desde la entrada con la mirada, era bastante tranquilo pero sus agudos oídos lograron atrapar algo, era gritos muy muy a lo lejos.

-¡Po! Escucho gritos, tenemos que ir. –Tigresa aventó su mochila al piso y se puso en marcha.

-Voy detrás de ti. –Po con mucho trabajo se levanta y corre detrás de ella.

Ambos corrieron tan rápido como podían para descubrir a un grupo de bandidos asaltando una tienda de víveres, eran 4 lobos corriendo a toda velocidad con bolsas de dinero y pertenencias.

Po y Tigresa que se hallaban escondidos detrás de unos barriles, decidieron hacer una pequeña apuesta.

-Po, te apuesto a que puedo vencer a esos 2 lobos más rápido que tú.

-Jo, jo, jo, ¿no te cansas de ser derrotada? –Po le sonrió.

-Solo procura no caerte, jajaja. –Tigresa se lanzó al ataque.

-JA, JA, eres muuuy graciosa. –Po entro en combate con una patada.

La pelea no duro más que unos cuantos segundos, puesto que no tendrían piedad con los pobres lobos, pues cada quien quería ganar su apuesta.

Después de una golpiza, como casi siempre la Maestra Tigresa ganó en cuestión de fuerza y destreza, dejando a los lobos golpeados sin ganas de moverse del piso.

Po terminó segundos después, aceptando su derrota.

-Tengo que admitirlo, eres excelente maestra del Kung Fu. –Po recuperaba un poco el aliento.

-Muchas gracias Po, pero igual no lo haces nada mal, casi use todo para terminar rápido. –Tigresa de un suspiro se recupero completamente.

De la nada muchos pueblerinos escondidos salieron a felicitarlos y a rodearlos. Los maestros se sintieron presas pues, todos en el pueblo eran pequeños conejos, quienes los rodearon, se sentían como monstruos gigantes a un lado de ellos, pero se terminaron sintiendo a gusto cuando todos los saludaban y agradecían.

-¡Son los maestros del palacio de jade! –Dijo una pequeña niña coneja.

-No puedo creerlo, vienen a defender este pequeño pueblo. –Dijo una señora.

De repente sale un conejo un poco más grande que los demás, salió a saludarlos, era nada menos que el alcalde de ese pequeño pueblo.

-Saludos maestros, ¿que los trae por este humilde pueblo?

Po fue el primero en hablar. -Venimos en busca de provisiones, estamos de camino a Han-ying, hasta que la maestra aquí presente. –Po toma a Tigresa del brazo y la posa frente a todos. -Logro escuchar gritos que provenían de aquí, y detuvimos a los lobos.

-Simplemente extraordinario, este pueblo les estará eternamente agradecidos, esos lobos vienen seguido, aunque son solo 4, como conejos no podemos hacer mucho, muchas gracias por encargarse, sobre esas provisiones que buscan, con mucho gusto los ayudaré a que encuentren todo lo que buscan.

-Muchas gracias por su hospitalidad. –Dijo Tigresa.

-Pero que dice, es un honor, he escuchado mucho de usted Maestra Tigresa y del Palacio de Jade, y sé que usted es el guerrero dragón. –El alcalde se refirió a Po. –Pero me temo que no sé su nombre.

-Ahh, es porque soy un novato, acabo de ingresar al Palacio.

La humildad de Po le hacía sonreír a Tigresa. -Él es el guerrero dragón, el que salvo a China 2 veces. –Dijo Tigresa feliz de presumir a Po.

El conejo tenía una cara impactada, no podía creer que en su pueblo estaban los maestros del Kung Fu más reconocidos y aclamados por China.

-El guerrero Dragón, aquel que derroto a Lord Shen y Tai-Lung, es un gusto conocerlos a ambos, pero me temo que aún no me dijo su nombre.

-Me llamo Po, es un placer alcalde... -Po le dio entrada para que el alcalde se presentara.

-Win-Yo, pero llámenme como ustedes quieran. Y sobre lo que vinieron a buscar, sera un honor ayudarlos entonces, este pueblo será más famoso cuando el mundo se entere que los maestros que salvaron China estuvieron aquí.

Como verán, este pueblo es un tanto nuevo, entonces solo tenemos conejos, estamos un poco invisibles ante el mundo, de hecho ni siquiera tiene nombre el pueblo.

-¿En serio? Un pueblo sin nombre jamás atraerá visitantes o nuevos habitantes. –Dijo Tigresa.

-Lo sé, espero que este lugar tan hermoso no se vaya a la quiebra. –El Alcalde lo pensó por un momento. -¡Ya sé! Tal vez ustedes puedan nombrar este pueblo, así la buena fama nos seguirá por siempre.

-¿Poder ponerle un nombre a un pueblo? ¡Bárbaro! Que honor tan grande. -Dijo Po emocionado.

-¿Pero cómo le pondríamos? –Se preguntó Tigresa.

Po estaba muy pensativo, cuando de repente se le ocurrió el mejor nombre. -¡Lo tengo!

Tanto el alcalde como Tigresa estaban impacientes por su respuesta, ambos pusieron una cara de atención total.

-Que se llame "La ciudad del Tigre".

-Po, si lo dices por mí, no es necesario. –Dijo Tigresa.

-Para nada, eres increíble, estamos escribiendo historia, cuando la gente se pregunte por el nombre del pueblo y escuchen que la poderosa Maestra Tigresa estuvo aquí, todos quedarán impresionados.

-Me alagas Po, pero, ni si quiera hay Tigres aquí, ¿no sería mejor algo con referencia a los conejos?

El Alcalde hizo una intervención. -Nada mal, a mi me gusta, desde hoy este pueblo se llamara "La ciudad del Tigre".

-Po, ¿por qué elegiste ese nombre? –Preguntó Tigresa curiosa.

-Ya te lo dije, la gente se impresiona por donde sea que vayas. –Po le sonrió dulcemente. Además, ¡Todo el mundo conoce a la imparable Maestra Tigresa!, ¡Tigresa eres bárbara! Tú fama te persigue en todos lados, no importa que digan que yo derrote a Tai-Lung o Shen, yo sé que gane por ti, además que ya te explique porque eres la verdadera heroína. –Po le sonrió y la tomo del hombro. –Vamos, deja el nombre, hazlo por mí.

Tigresa se quedó muda, sentía tantos sentimientos en todo su cuerpo era una enorme felicidad, Po la hacía sentir así. –Gracias Po.

Po le contesto con una sonrisa. -Bien, que se llame así, este pueblo estará inundado en gente visitándolo, pues no solo es sumamente hermoso para vacacionar, ¡La feroz Maestra Tigresa estuvo aquí! Vimos unos manantiales cerca de aquí, del otro lado de esa colina, en donde pueden usarlos como zona de hoteles, así su pueblo se haría más grande.

-Estaba sumamente apenada por todos los halagos de Po, la hacía sentir como la describía, fuerte, feroz y bárbara.

El Alcalde estaba fascinado por la idea. -Muchas gracias Maestros, le traerán una enorme prosperidad a este pueblo. –El Alcalde les hizo una reverencia a ambos. -Por favor, pasemos a la tienda, tomen todo lo que gusten.

-Muchas gracias. –Po se sintió muy feliz.

Al entrar a la tienda Po quedó maravillado, era tanta comida, tantos ingredientes, tanto de donde escoger que se derretía de la emoción.

Tigresa por otra parte estaba viendo como Po estaba feliz, nada parecía ser de su interés, pero de repente encontró una pulsera que le llamo la atención.

Po iba con Tigresa a decirle que ya tenían suficientes provisiones hasta para un apocalipsis, cuando notó que Tigresa veía cierta pulsera detenidamente.

Po fue corriendo con la señorita que atendía el negocio.

-Disculpe, esa pulsera que la Maestra está viendo, ¿qué es?

-La joven conejita, dio un brinco para fijarse que era, cuando instantáneamente reconoció esa pulsera.

-Ahhh es una pulsera hecha de un cristal muy raro de encontrar y tan resistente como un diamante, donde el cristal cambia de color según los rayos del sol, me refiero a que si el sol le da mucha de su luz, la pulsera se tornara de color negro, y cuando la luz le deja de dar por mucho tiempo se empieza a tornar, anaranjada, roja y luego blanca.

-Wow, ¡qué bárbaro! ¿Qué precio tiene?

-El alcalde dijo que pagaría todos los gastos así que llévesela.

-Pero eso ya es abusar de su confianza, por favor dígame cuanto es.

-No es solo porque el Alcalde lo pida, personalmente también quiero que se la lleven, recuperaron toda la mercancía que esos lobos robaron a esta tienda, habríamos perdido mucho si no hubieran estado aquí.

-Si ese es el caso y de verdad no le molesta, quisiera regalársela a ella.

-No es ninguna molestia, ¿quiere que la envuelva para regalo?

-Sería perfecto, pero sin que se dé cuenta por favor.

-Sera un placer. Si pudiera distraerla le agradecería. –La joven coneja se lo dijo con un tono muy gentil.

Po fue con Tigresa a decirle. -Tigresa tienes que ver esto, es increíble. -Tigresa volteo a ver a Po y comenzó a caminar hacia él.

-Mira nada más. –Po le señalo un lugar en un estante.

-¿Qué es? –Tigresa estaba confundida, al parecer no veía nada relevante.

-¡Son dumplings de frijol a mitad de precio!

La coneja a lo lejos se da una palmada en la cara.

-Po, nos están regalando todo. –Dijo Tigresa con una mirada compasiva por Po.

-Lo sé, pero si no fuera el caso, unos dumplings así no se ven a mitad de precio en ningún lado.

Tigresa se queda con cara sumamente confundida, mientras tanto la coneja estaba empacando en una cajita de regalo aquella pulsera, arreglándolo decentemente con un moño rojo y una caja azul pequeña.

La conejita se acerca por detrás a Po y le toca la pierna.

-Ya están listas las especias que me pidió. -Lo dijo en un tono raro, haciéndole entender a Po que tenía el regalo listo.

-Espérame aquí Tigresa, tengo que ir por algo. –Dijo Po siguiendo a la coneja.

Tigresa se quedó parada esperándolo, ya impaciente por partir de nuevo, de regreso al viaje.

Po escondió el regalo en su enorme mochila, le agradeció con toda su fuerza a la coneja y fue con Tigresa. -Listo, ya podemos irnos.

Ambos Maestros le dieron un último gracias al Alcalde por tan increíble hospitalidad y se fueron alejando de la Ciudad del Tigre, dejando a todos los conejos felices.

Así siguieron su camino a Han-ying, ya era el atardecer así que si querían llegar a tiempo debían apresurarse.

Ambos caminaban nuevamente entre el bosque, había un silencio entre ambos, sin embargo, ambos pensaban bastantes cosas que lo relacionaban con el otro, Po por su parte se hallaba muy emocionado por el regalo que le tenía como sorpresa a Tigresa.

Pero lo que a ambos les deparaba el destino, aún estaba por verse.

-Fin del Capítulo-