Kung Fu Panda: Descubriendo el amor
Historia originalmente escrita por Fharkas, los personajes de Kung fu panda no me pertenecen y esta historia es sin fines de lucro.
Disfruten mi historia.
Capítulo 5: La Declaración.
La noche estaba presente, los héroes más barbaros de toda China utilizaban la oscuridad de la noche como un velo oscuro, para así poder llegar a su destino sin ser descubiertos. La visita al pueblo les había quitado tiempo que no tenían, así que decidieron trotar toda la noche.
Po parecía estar muy agotado, su frente yacía empapada de sudor y su respiración tan exaltada lo exhibía así sin más. -Tigresa.
Tigresa, que también estaba un poco cansada, entre jadeos le contestó. -¿Que pasa Po?
-¿Podemos detenernos un momento? Hemos corrido ya unas 2 horas y yo creo que con esto recuperamos la desventaja. –Dijo Po rápidamente quien al terminar tomó una bocanada grande de aire.
Tigresa estaba a punto de negarse, pero el rostro abatido de Po hizo que se enterneciera y se apiadara de su pobre alma. -Está bien Po, después de todo solo desayunamos, nos hizo falta comer.
Po miraba a sus al rededores, mientras seguía respirando agitadamente. -Mira allí. -Él le señalo una colina alta. -Podemos detenernos ahí, comer un refrigerio y seguir si gustas.
-Me parece perfecto, pero que sea en verdad muy rápido, tenemos que adelantarnos al camino. –Dijo Tigresa, mientras examinaba el terreno.
-¿Podemos quedarnos un poquito? –Dijo Po con una voz suave.
Tigresa volteo a verlo. –Po... La misión. –Lo dijo en un tono preocupante.
-Lo sé, pero... -Po puso una carita muy tierna con el fin de convencer a Tigresa.
-Oh no Panda, no me hagas esa cara. –Tigresa se dio media vuelta para no verlo.
-Además es un lugar muy bonito, ¿cada cuánto tenemos la oportunidad de estar en lugares así? –Dijo Po para terminar de convencerla.
-No Po, tenemos que concentrarnos. –Dijo Tigresa firme de su decisión.
-Tigresa... quiero tener recuerdos lindos de ti en mi memoria. –Dijo Po algo apenado.
Tigresa se sonrojo, lo que Po había dicho término por tentarla.
-Muuy bien panda, tú ganas, pero eso sí, terminando todo esto, correremos lo que nos falta de camino sin excusas, ¿trato?
-Trato. -Dijo Po muy feliz. Apenas ambos escalaron la colina, Po se tiró al suelo como muñeca de trapo, mientras que Tigresa tomó asiento en posición de loto junto a él.
-Wooow, este lugar es grandioso. –Lo dijo Po mientras se estiraba en el suelo. –Pareciera que casi podemos tocar la luna.
Tigresa solo sonreía al ver la felicidad de Po, así que decidió relajarse por un momento y admirar el mismo paisaje al que Po le prestaba toda su atención.
-Sí que es bonito este lugar, ¿me pregunto por qué la gente no viene más seguido por aquí? –Dijo Tigresa con una sonrisa en su rostro.
-Supongo que de allí su belleza, es hermoso porqué la naturaleza está intacta. –Dijo Po.
-Tienes razón, creo que nada superará la belleza natural de este mundo. –Tigresa sonrió.
Po levemente dio un vistazo al rostro de Tigresa, quien tenía una cara feliz y emocionada por dicho lugar, era una imagen hermosa la que tenía, la luz de la luna hacia que sus ojos brillaran en un tono carmesí más profundo, casi casi su mirada irradiaba luz y su pelaje anaranjado brillaba, detonada salud en todo su esplendor, Po notó cada rasgo facial de Tigresa para llegar a la conclusión que era una obra maestra, pues tiene unos ojos que irradian ternura y fiereza, su cara tenía una forma hermosa, Po veía sus labios, eran tan hermosos, pequeños y bonitos, con una sonrisa encantadora.
-Tigresa, ¿te gustaría comer algo? –Po comenzó a sacar unos panes que le regalaron los pueblerinos.
-No Po, gracias, yo estoy bien, come tranquilo. –De inmediato Tigresa se dio cuenta que Po comenzó a guardar los panes.
-¿De verdad no quieres? –Dijo Po quien tenía una mirada algo desilusionada.
Tigresa estaba divagando en sus conversaciones pasadas, y recordó que a Po no le agradaba comer solo. -Po espera, pensándolo bien, si quiero uno.
A Po se le encendió la mirada y puso una cara llena de ilusión. -¿En serio?
Tigresa le sonrió. -Si Po, me encantaría.
Po le dio un pan y fue así como empezaron a comer tranquilamente, ninguno de los 2 hablaba, estaban admirando el hermoso paisaje, a simple vista parecía que no había pueblo alguno viviendo cerca de allí, la luz de la luna alumbraba todo como una lámpara gigante, dando la vista de un bosque bastante bello.
Po recordó el regalo de Tigresa que se encontraba en su mochila, fue allí donde comenzó a elaborar un plan en su cabeza para dárselo de una manera linda.
Tigresa seguía admirando el paisaje y comía con una sonrisa en su cara, pues no solo le agradaba el paisaje, si no el viaje en sí, se sentía libre, no tenía que fingir nada con Po, no tenía que demostrar nada, pues le quedo en claro que ante los ojos de Po ella siempre será la mejor.
Po estaba perdido en sus pensamientos, apenado por querer hacer miles de cosas, pero la pena se lo impedía. -Bueno Po, es ahora o nunca. –Po se lo dijo a sí mismo. -Ehm, Tigresa.
Tigresa volteo a ver a verlo. -¿Qué pasa Po?
Para Po era difícil no perderse en su mirada, la luz de la luna y la oscuridad en sí, hacían que el brillo de sus ojos resaltara. –T-tengo que decirte algo.
-¿De qué se trata? ¿Te sientes bien? –Dijo Tigresa con una mirada compasiva.
-No Tigresa, estoy bien, es solo que quería darte esto. –Po sacó una caja pequeña decorada con un moño.
Tigresa había quedado impactada, nadie le había regalado nunca nada. -Po, pero, no puedo aceptarlo, yo no tengo nada para ti. –Dijo Tigresa mientras intentaba no mostrar su dolor.
-Tranquila, me di cuenta que estabas viendo esta pulsera. –Po abrió la caja mostrando aquella pulsera de cristal. -Y te la quise comprar. –Él se sintió apenado de recordar que fue regalada.
-Wow Po, no creí que me estuvieras viendo.
-Jejeje, espero no te moleste la idea de que te estaba viendo. –Dijo Po sonriente.
–No, para nada Po, supongo que estamos a mano... -Tigresa recordó la escena de Po desnudo en el manantial y de inmediato supo que había abierto la boca de más.
Po se quedó impactado. -¿Que? ¿Estabas viéndome?
Tigresa se puso muy nerviosa. -E-eh, no... yo...
-¿Cuando? –Po estaba emocionado por saber la respuesta.
-No exactamente, lo que pasa es que... Llegué a ver mi figura de acción entre tus cosas cuando las recogí. –Tigresa también recordó que había leído el diario de Po, y se sintió decepcionada de sí misma.
-Ahhh, ¿te refieres a esta obra maestra? –Po sacó felizmente la figura de acción de la Maestra Tigresa.
Tigresa tomó su propia figura de acción y se quedó admirándose a ella misma en silencio.
-Es bárbara, ¿no lo crees? –Dijo Po emocionado. –¡Y mira! –Po sacó una segunda figura de acción, pero era Tigresa de niña.
-No sabía que tenías una figura de acción mía de cuando era tan joven. –Tigresa quedó sorprendida.
-Soy un fan destacado, ¿qué te puedo decir? –Le dijo Po muy orgulloso.
-Po, ¿te puedo preguntar algo? Si no quieres responder no te preocupes.
-Claro que puedes Tigresa, ¿Cuál es tu pregunta? –Le dijo Po muy feliz.
-¿Por qué siempre cargas mi figura de acción? –Preguntó Tigresa ansiosa por saber.
Po se sonrojo. –Bueno, es una costumbre que tengo desde niño, la verdad Tigresa, es que siempre me has inspirado.
La respuesta había alegrado mucho a la Maestra.
Po se quedó pensativo con una sonrisa en su rostro. -Un día, cuando era un niño, estaba buscando por todas partes alguna figura tuya o algún dibujo, pero no encontraba nada en especial, yo suponía que no te tomaban en cuenta porqué apenas eras una estudiante, la única en el Palacio de hecho, y fue cuando me decidí a hacerla, todo completamente a mano, y si me lo permites, creo que ha sido mi mejor creación.
-Eres un gran artista Po, siempre supe que tenías un corazón de alguien que crea. –Le dijo Tigresa muy feliz por él, mientras devolvía ambas figuras a las manos de Po. –Incluso si se parece mucho a mi cuando era niña.
-Sí, he vivido muchas cosas con esta figura de acción. –Po parecía perdido, pensando en la figura de acción con una sonrisa dibujada, lo que enterneció a Tigresa, ella sin darse cuenta, solo puso suavemente su mano en la nuca de Po, muy suavemente. Él sentía el amor de Tigresa con ese mínimo tacto.
-¿Te puedo contar la verdad? –Le dijo Po.
-Claro que si Po, siempre puedes confiar en mí. –Le sonrió Tigresa mientras muy delicadamente masajeaba la nuca de Po.
-¿Juras que no te vas a reír? –Dijo Po apenado.
Tigresa despego la mano que posaba en la cabeza de Po y la levanto para decir. –Lo juro.
-Muy bien, la verdad es que hubo muchas noches donde tuve miedo y recordaba que solía tomar tu figura de acción de cuando eras pequeña, y me escondía debajo de todas las sabanas, y me ponía a platicar contigo.
Tigresa sonrió de manera muy linda, se le hizo muy lindo saber cómo fue Po de pequeño. – ¿Y luego? ¿De qué platicábamos?
-Es algo doloroso para mi contarte esto, siento que no disfruté mucho mi infancia, un día yo tenía mucha frustración, tú sabes, de que no cocinaba como mi papá, y sentía que no era mi destino estar allí, así que solía preguntarte "¿Qué se siente entrenar en el mejor lugar del mundo?" Y recuerdo que me contestabas que era bastante duro, pero que siempre dabas lo mejor de ti, y también recuerdo mucho decirte que me agradaba mucho que fuéramos amigos, no sé si sepas, pero de niño nunca tuve ningún amigo, me sentía muy solo, y como, el hecho de saber que tú me escuchabas, me hacía sentir muy bien, que mi ídolo, mi motivo de seguir adelante, mi inspiración, le preocupaba como me sentía. –Po comenzó a lagrimear. -Y siempre me decías... Que todo iba a salir bien. –Las lágrimas de Po comenzaron a emanar de sus ojos.
Tigresa sin pensarlo, tomó la cabeza de Po y lo abrazo entre sus pechos, mientras sobaba tiernamente su cabeza y espalda para arrullarlo.
-Y recuerdo que me decías, que tenía que soportar todo eso que pasaba, pues ya vendrían tiempos mejores, y era cada noche la que me decías lo mismo, porqué siempre era yo el que venía con malas noticias, o días donde no me sentía bien, y siempre fuiste tú. –Po abrazó a Tigresa y sus ojos no paraban de lagrimear, sus lágrimas estaban cayendo en la ropa de Tigresa. –Siempre fuiste tú, mi motivo de seguir adelante. Y siempre eras tú, la que me arrullaba diciéndome que todo saldría bien, que diera lo mejor de mí, porqué al final encontraría la felicidad, una felicidad que no encontraba en nada de lo que yo hacía. Y ahora que estas aquí, me siento muy feliz, porqué por fin puedo contarte las cosas en persona, mi ídolo está aquí conmigo. –Po se tocó su corazón. -Pero hay algo que me sigue quemando. –La voz de Po era interrumpida por el nudo que tenía en la garganta. –Pareciera que al final sigo siendo yo el que cuenta todo su dolor, y quisiera poder ayudarte a ti, tú eres radical y pareciera que tienes todo bajo control y creo que tengo que aceptar, que nunca seré como tú, por más que aspire, me duele un poco admitir que no puedo ser tan radical como tú, soy débil y muchas cosas de las que hago, o lo que soy, me avergüenzan. No sabes cuánto deseo tener tu admiración y ser yo el que escuche lo que te duele o sucede.
Tigresa se puso delante de Po y suavemente con sus manos limpio las lágrimas de Po, la mirada compasiva de Tigresa parecía calmar a Po de sus emociones y de las ideas que lo torturaban.
-Tú ya tienes mi admiración y atención Po... Y es bueno que te des cuenta que no serás como yo, y me alegra que no lo llegues a ser, porqué lo que soy yo no es bueno. –Le dijo Tigresa sobándole sus mejillas suavemente.
-¿Quién no quisiera ser como tú? –Dijo Po idolatrándola.
-Pues yo. –Le contestó Tigresa.
Po se quedó sin palabras, claramente supo que había llegado a algo sensible en la vida de Tigresa.
Tigresa le acaricio suavemente su mejilla. -Y lo que quiero para ti, es que seas mejor que yo, y que tú. –Le dijo Tigresa quien suavemente con su mano alzó el mentón de Po.
Po tomó la mano de Tigresa. -Siempre serás mi inspiración. –Le dijo ya más tranquilo.
-Sabes... -Tigresa se sentía apenada. -Tú también me inspiras mucho Po. –Tigresa le sonrió.
-Tigresa, hay mucho de ti que aún no conozco pero quiero conocer, quiero comprender tu mundo, Tigresa yo... Quiero ser parte de tu vida. Sé que no soy perfecto, ni el más fuerte, o el más hábil ni siquiera el más listo, pero cuando estoy a tu lado me siento como si yo fuera todo eso, el hombre más fuerte del mundo, y en verdad quiero saber si... –Po se levantó y le extendió la mano a Tigresa, para luego llevar la mano de ella a su corazón.
Tigresa estaba sonrojada y nerviosa. -¿Si, Po?
-Si quieres ser mi novia. –Lo dijo Po quien estaba muy sonrojado de la cara y su corazón bombeaba con fuerza.
Tigresa abrazó a Po con fuerza y le dio su respuesta al odio. –Claro que quiero ser tu novia Po.
Po la tomó entre sus brazos, no tenía palabras para decir, pero su cuerpo y alma tenían urgencias de abrazar a su amada.
Él acurruco su cabeza entre el hombro y el cuello de Tigresa, ambos se sentían muy felices, incluso Tigresa dejo salir una lagrima mientras igualmente se acurrucaba en el suave pelaje de Po.
El abrazo duró bastante, ambos se separaron y sonrieron al verse cara a cara, Po recordó el regalo que le había dado, él lo tomó del suelo y se lo dio en las manos.
-Es un cristal muy especial, su color lo definen los rayos del sol, por lo que si le da mucho el sol se volverá negra y si se deja en la oscuridad, lentamente se tornara de color rojiza, naranja hasta llegar al blanco. –Le dijo Po feliz.
-Po, de verdad no es necesario, menos si yo no tengo nada que darte. –A Tigresa le llamaba mucho la atención el regalo, pero se sentía muy mal de no haber pensado en él.
-Yo me sentiría mal si no lo aceptas. –Po tomó la pulsera y la puso en la muñeca de Tigresa. –Mira nada más, quedó a la perfección.
A Tigresa le agradó bastante la idea de tener un regalo, miraba su muñeca y esta parecía embellecer su mano.
-Muchas gracias por todo Po, de verdad, mi vida se ha vuelto muy feliz desde que te conocí. –Tigresa abrazó a Po con mucha felicidad. -Y tal vez no pueda darte un regalo pero puedo darte esto. –Tigresa se acercó a Po, él estaba nervioso de lo que sucedería después, pero se dejó llevar por el momento, Tigresa se acercó lentamente y poso sus labios con los de Po, ambos sintieron una explosión de emociones al besarse.
Pasando unos instantes, cuando el beso terminó, Po se quedó paralizado de la felicidad, este solo cayó al piso desmayado.
Tigresa sonriendo, relamió un poco de la saliva que Po había dejado en sus labios. -Parece que acamparemos aquí.
Tigresa estaba sumamente feliz, oficialmente ya eran pareja, como Po estaba desmayado en el suelo Tigresa decidió armar la casa de acampar, y así se le fueron 20 minutos donde aún no acababa de construirla pero Po comenzaba a despertar.
-Auch, ¿Que paso? –Po parecía despertar de un profundo sueño.
-Te desmayaste. –Le dijo Tigresa sonriendo.
-No te imaginas el sueño que tuve, te había regalado una pulsera y luego tu...
-¿Yo qué? –Tigresa le sonrió dulcemente, mientras se acercaba nuevamente a Po.
-Ehh... -Po estaba muy nervioso.
-¿Acaso hice esto? –Tigresa tomó los cachetes de Po y lo besó nuevamente dulcemente, los ojos de Po incontrolablemente se cerraron lentamente conforme Tigresa lo besaba.
Po estaba impactado, cuando el beso terminó le dijo. -¿No fue un sueño? ¿Somos novios entonces?
-No fue un sueño Po, somos novios y estoy muy feliz de ello. –Tigresa le sonrió dulcemente
Po se volvió a desmayar, cayendo nuevamente al piso.
Tigresa comenzó a reír con la graciosa escena de Po. –Al menos tendré tiempo para terminar de construir todo. –Se dijo a sí misma.
Y así pasaron otros 10 minutos, la Maestra por fin terminó de construirla, pero Po no parecía despertar, así que decidió cargarlo hasta la tienda.
Tigresa, lo cargó sin ningún esfuerzo, su fuerza tan colosal le facilitaba todo.
Ella veía a Po dormir, se sentía tan feliz, Po le había mostrado el lado divertido de la vida, no todo era Kung Fu, había tantas cosas más de las que se estaba perdiendo.
Tigresa cerró la casa de campaña, abrió el brazo de Po y se recostó a su lado acurrucándose en él, el calor que emanaba de Po le hacía olvidar el frio que hacía en el exterior. La maestra se quedó dormida a su lado con mucha felicidad.
Pasó la noche donde ellos durmieron juntos, aunque Po no se percató, igual dormía plácidamente, no dejó de abrazar a Tigresa en toda la noche.
Y así pasaron las horas hasta el amanecer, Tigresa comenzó a abrir los ojos, aunque seguía plácidamente acurrucada entre los brazos de Po, sabía que tenía que levantarse.
-¿Seguirá dormido? –Tigresa se susurró a sí misma. Ella se acercó a Po y le dio un pequeño beso en los labios para recordar esa sensación, le agradaba sentir los besos de Po.
-Ojala me despertaran así siempre, y no con bromas como las que acostumbra mono. –Po tenía una sonrisa dibujada y los ojos cerrados.
-¡Po!, Ehm... Creí que estabas dormido. –Tigresa estaba muy avergonzada.
-Estaba. –Po abrió los ojos y le sonrió dulcemente. -Pero no te preocupes, no sabes cómo me encanta que me beses.
-Me gusta besarte. –Tigresa sonrió. –Además es justo que te los robe, te desmayaste 2 veces.
-Es cierto jaja, pero entiéndeme, la chica que más me gusta en este mundo, mi Maestra de Kung Fu favorita y la persona que hace que me supere día a día aceptó ser mi novia. –Po abrazó a Tigresa. -Imagina mi grado de felicidad.
-No tienes idea cuanto te quiero Po. –Tigresa respondió al abrazo de Po.
Pasando un breve momento, Po le dijo. -Creo que es hora de movernos, no se me ha olvidado que correremos lo que hace falta.
-Al menos cumples con tu palabra. –Le dijo Tigresa sonriendo.
-Eso siempre... Pero antes, ¿desayunamos? –Po le sonrió tiernamente.
-Hmm... -La expresión de Tigresa fue algo seria.
-Mira ¿Qué te parece si recoges la tienda en lo que te preparo un desayuno especial? –Le dijo Po con una sonrisa culposa.
Una vez más, Tigresa no pudo con el encanto natural de Po, y cedió. -Está bien Po, pero hay que darnos prisa.
-Tus deseos son órdenes. –Le dijo Po sonriendo quien rápidamente se puso en marcha.
Así ambos Maestros se pusieron a trabajar, cada quien haciendo sus cosas pero lanzándose una que otra mirada desde lejos.
El tiempo pasó rápido, cuando menos se dieron cuenta todo estaba ya empacada y el desayuno, estaba listo.
-Espero te guste lo que te prepare, en el pueblo conseguí frutas y verduras, y decidí hacerte una ensalada.
Tigresa vio la enorme ensalada, muy bien decorada y para su sorpresa, descubrió que estaba acomodada para hacer su rostro, se dio cuenta pues estaba muy bien hecho.
-¿Acaso es mi cara? –Dijo Tigresa aún con dudas de que pueda llegar a ser una casualidad.
-Así es, jeje, para tu pelaje anaranjado, tome gajos de mandarinas, para tu pelaje blanco rebane coco y lo puse alrededor de tu barbilla, y para tus rayas negras, utilicé moras, además que todo el contorno es de diferentes verduras verdes simulando jade, y para esos hermosos ojos amarillos tuyos utilicé mango, además de que utilicé cerezas para tus pupilas. –Po le dio un beso en la mejilla. -Espero que te guste.
-¿Gustarme? Po, esto es más de lo que podría desear. Muchas gracias. –Tigresa le dio una pequeña lamida en la mejilla.
-Es un placer Tigresa. –Po le sonrió dulcemente. -Bueno desayunemos y vámonos rápido.
Así fue como ambos se sentaron a disfrutar de sus alimentos, Tigresa disfrutaba de ver su rostro en una ensalada, ella tomaba un poco de fruta y la compartía con Po, paso media hora y decidieron ponerse en marcha, para por fin llegar a Han-ying.
Ambos tomaron sus respectivas cosas y ya con energía, decidieron correr para llegar al atardecer.
Ambos competían para comprobar quien era más rápido, y como siempre, Tigresa llevaba la delantera.
-Vamos Po, más rápido. –Tigresa miraba de reojo a Po, quien venía atrás de ella.
Po estaba jadeando con mucha fuerza. -Guardo mi energía para rebasarte en el mero final. –Po estaba alardeando, pero sabía muy bien que estaba llegando a su límite.
-Y eso que corro en 2 patas. –Tigresa le presumía su habilidad para motivarlo.
-Jaja ¡ya verás! Tengo un arma secreta. –Po comenzó a sacar un poco del chi de los héroes y comenzó a correr 4 veces más rápido, rebasando a Tigresa fácilmente.
-Esto si es un reto. –Tigresa aceptó el desafío y comenzó a correr en 4 patas, quien se puso a la par de Po.
-En serio que eres increíble Tigresa, siempre logras igualar o superar el poder que a mí me fue regalado.
-Gracias Po, pero igual te ganaré. –Tigresa corrió a su máxima velocidad.
Po no se quedaba atrás, ambos tenían que esquivar toda la maleza, árboles y demás cosas que se cruzaban por su camino, durante 3 horas enteras, a Po se le termino su Chi, mientras Tigresa debido a su gran entrenamiento de toda su vida no dejaba de correr, pero el cansancio ya se hacía notar en ambos. Sin embargo, ninguno quería aceptar tomar un descanso.
Po estaba jadeando como nunca. -Ríndete Tigresa, no tienes oportunidad.
Tigresa tomó una gran bocanada de aire para poder hablar. -Yo nunca me he rendido y nunca lo haré.
-¿Sabes por qué no perderé? –Le dijo Po confiado.
-¿Por qué? –Le pregunto Tigresa.
-Porque tú siempre has sido la razón por la que siga peleando y siga adelante, y si te tengo a mi lado, no creo detenerme jamás. –Le dijo sonriendo.
-Po, soy tan afortunada de tenerte. –A Tigresa se le enterneció el corazón. -No tienes idea cuanto te quiero, pero aunque te quiera no te dejaré ganar tan fácil.
-Entonces que así sea. –Po corrió tan rápido y fuerte, que los jadeos de Po aventaban saliva fuera de su boca.
Tigresa sabía que era hora de romper su propio límite, apretó los dientes con fuerza y corrió como nunca, su cuerpo ardía en calor igualando en velocidad a Po, cuando se dieron cuenta, ambos llegaron a la entrada del pueblo al mismo tiempo.
Ellos derraparon, era mucha velocidad a la que iban, y cuando se detuvieron se vieron a la cara.
Po estaba respirando agitadamente. -Creo que es un empate. –Po se hincó.
-Así parece, ahora si me dejaste sin palabras Po. –Tigresa igualmente estaba recuperando el aliento.
-Dímelo a mí, ¡estuviste bárbara! Como lo esperaba de mi maestra de Kung fu favorita, siempre eres la mejor.
-Diste buena batalla Panda, has crecido mucho. –Tigresa no se hinco, pero si tenía que admitir que usó mucha de su fuerza.
Po le sonrió por el cumplido, momentos después se percató que la mítica Han-Ying, más que ser un Pueblo lleno de vida, parecía un pueblo fantasma. -Mira Tigresa, hemos llegado, ¿crees que haya alguien?
-Llegamos mucho más rápido de lo que pensé. –Tigresa miraba a sus al rededores, y no vio a nadie, más que enormes edificaciones con viviendas rodeando, conformando así todo el Pueblo.
Pasaron unos minutos donde ellos daban pasos cerca de la entrada, y no hallaban ni una pista de nada.
-¿Crees que todo haya sido una trampa? ¿Un mensaje falso para hacernos venir solos? –Po estaba alerta a cualquier cosa.
Tigresa se quedó pensativa. -No lo sé Po, pero no hay que bajar la guardia, hay que salir de aquí e inspeccionar por otro lado.
-Tú mandas.
Ambos con mucho sigilo comenzaron a caminar lentamente, para salir del Pueblo, hasta que los oídos de Tigresa detectaron algo. –Escucho algo Po, pisadas, de alguien con pezuñas
De entre las viviendas, salió una cabra muy bien vestida, se trataba del emperador, quien los esperaba con ansias en su Pueblo.
-Al fin, los Guerreros de China y nuestros futuros héroes han llegado.
Tigresa de inmediato comenzó a desconfiar de un sujeto tan extraño.
-Emperador. –Habló Tigresa. -Me parece que la cita era en la noche, es peligroso que ronde por aquí esperando nuestra llegada. –Le dijo Tigresa con el fin de sacar información de un sujeto tan extraño a simple vista.
-Por supuesto que no, tenemos el apoyo del Palacio de Jin Bian como escoltas, quienes estuvieron al tanto de vigilar a cualquier sospechoso que estuviera rondando por aquí.
Po quedó impactado -¿Jin Bian? ¿Los famosos guerreros sombra? –Po se emocionó.
Tigresa volteo a ver a Po. –Po, compórtate.
-Jeje, es correcto muchacho. –Están en las torres más altas vigilando, es normal que no podamos verlos, yo sé su paradero exacto y no los puedo ver desde aquí, el problema es que solo nos prestaron su escolta hasta hoy, cuando llegaran ustedes ellos se irían, tienen una misión importante, no les puedo dar más detalles, espero comprendan.
-No se preocupe en lo absoluto, ya estamos aquí. –Dijo Po emocionado.
-Es hora de irnos Emperador. –Tigresa dio un pequeño salto del susto, era un Guerrero Sombra quien estaba atrás de los 3.
-Que susto me diste, dijo el Emperador, sí que son hábiles chicos, por cierto, antes de que se vayan, les presento a la Maestra Tigresa y al Guerrero Dragón.
Po y Tigresa voltearon a ver, y para sus sorpresa, eran 3 Guerreros los que lograron tomarlos desprevenidos, completamente cubiertos en un traje negro que parecía ser de seda, solo podían ver sus ojos, sin embargo una cola que sobresalía de sus trajes delataban que se trataban de chitas, por su complexión delgada y ágil.
-Es un honor conocerlos. –Dijo Tigresa quien les extendió la mano.
Los 3 Guerreros se quedaron viendo la mano de Tigresa.
-¿Sucede algo? –Dijo Po.
-Lo siento sí parece una grosería, no confiamos en nadie. –Contesto un guerrero de los 3, quien por su tono de voz parecía ser una chica.
Tigresa lentamente guardo su mano.
-No se preocupen. –Po tomó de los hombros a Tigresa. –Ella también es muy hábil.
-Tigresa, escuché mucho de ti y tu colosal fuerza, no sé si sepan pero siempre hubo disputa entre nuestras ramas de aprendizaje. –Contestó nuevamente la chica.
-Sí, la interminable pregunta sobre si es mejor la velocidad o la fuerza. –Dijo Tigresa.
-Ambos sabemos la respuesta, ¿no? –Dijo la guerrera sombra.
Hubo un momento de tensión entre Tigresa y la Chita.
-¿Siempre sucede esto? –Le preguntó el Emperador quien estaba emocionado a Po.
-Creo que solo cuando hay otra chica. –Dijo Po igual de emocionado.
-Sabemos que un golpe dejaría a uno de ustedes derribado. –Dijo Tigresa.
-Eso si es que logran acertar dicho golpe. -Contestó la Chita.
El Emperador intervino antes de que sucediera cualquier cosa. –Oigan chicos, tengo una duda antes de que se vayan.
Todos voltearon a excepción de Tigresa y la Chita, quienes se miraban fijamente.
-Nunca escuché la voz de los otros 2 guerreros, ni sus nombres o su nombre de Guerrero. –Dijo el Emperador.
Después de un momento de más miradas retadoras, la Chita volteó y contestó -No tienen permitido hablar, solo la jefa de grupo puede, es decir yo.
-¿Es parte de una estrategia? -Preguntó Po.
-Así es, se pierde mucho tiempo a veces haciendo una recopilación de ideas, es mejor que 1 piense y que todos actúen instantáneamente.
-¿Y cómo te aseguras que tienes la mejor idea? –Preguntó Tigresa.
-El Jefe de grupo está capacitado para todo tipo de situaciones, protocolos, si yo llegó a morir, sigue el segundo al mando, hasta llegar al tercero.
El Emperador estaba maravillado. -Bastante interesante chicos, y pues, no les quitamos más su tiempo, muchas gracias por su servicio, enviare la remuneración a su Palacio, estaremos eternamente agradecidos por su escolta.
-Fue un placer Emperador. –La Guerrera hizo una reverencia para despedirse, e hizo otra para Po y Tigresa.
Ambos guerreros sombra, quienes estaba atrás de su Jefa de Grupo, arrojaron bombas de humo, y en un instante, abrigados por dicha nube, desaparecieron.
-Me parece que eso era innecesario, solo están presumiendo. –Dijo Tigresa mientras cruzaba sus brazos.
-Bueno Chicos, déjenme presentarme, soy el Emperador de Han-ying, mejor conocido como Yuan Di, es un placer conocerlos en persona Maestros, no es necesario que se presenten, tu nombre es Po, el guerrero dragón el que enfrento al temible Tai-Lung, y derrotó a Lord Shen.
Po se sintió alagado. –Ese mismo.
-Y usted es la Maestra Tigresa, el honor y la fama la persiguen, soy un gran admirador suyo.
-Y qué tipo de fama me persigue. –Preguntó Tigresa algo desconfiada.
-Usted soportó balas de cañón con su estómago, se dice que es más fuerte que el guerrero dragón pero siempre controla su verdadera fuerza, porque hasta el momento nadie ha sido digno de merecerla.
-Bastante... Preciso. –Dijo Tigresa confundida por todo lo que sabía.
-En eso tiene razón. Po volteo a verla. -Ella es bárbara, increíble e invencible. –Po le sonrió.
Tigresa le sonrió tiernamente.
Po tomó la palabra. -Y bien Emperador, ¿cuál es el problema? ¿Por qué solicitó ayuda del Palacio de jade?
-Verán, este pueblo hace muchos años, hablamos de unos 300, era gobernado por Serapis, la antigua emperatriz.
Ella tenía una fuerza inimaginable, con una historia oscura, que sería bueno que la conocieran.
-Comienzo de la Historia-
Hace muchos años, una pequeña bebé nació en este pueblo, todo era próspero y fantástico, la pequeña Serapis era muy feliz con sus padres en este pueblo, hasta que un hombre despiadado llegó con la intención de conquistar el pueblo por la fuerza, era un señor vil y desalmado donde la muerte le entretenía, pues mato innumerables familias, ese hombre, ni siquiera les dio la oportunidad de rendirse, solo vino a masacrarlos por diversión y por obtener respeto y poder.
Así esclavizaron a todos los que no mató, la familia de la pequeña Serapis había sobrevivido afortunadamente, pero toda su familia eran esclavos que servían al emperador.
Entonces, un día el emperador estaba de malas, todos tenían miedo, y los padres de Serapis cometieron el error de darle su ración de comida a su hija en las celdas,
Pues la pequeña estaba desnutrida y a punto de morir, no comían más que los restos de lo que comía el emperador, y el despiadado hombre se aseguraba de no dejar casi nada.
Así el emperador mando a matar a sus padres torturándolos hasta morir, mientras todos los esclavos los obligaron a ver esa cruel escena para que no cometieran otro error, como es el desobedecer.
La pequeña Serapis, solo observaba la mirada de sus padres, se dio cuenta que ellos intentaban no gritar de dolor para no espantarla, pero el resultado fue el mismo, sus padres terminaron masacrados a manos de ese monstruo.
La pequeña se lanzó al ataque contra el emperador, pues los guardias que detenían a los esclavos no la vieron salir de entre la multitud, es decir, tenía tan solo 4 años.
El Emperador la vio venir por lo que de un golpe logro apartarla del camino, para luego decirles a los guardias que la encerraran en un calabozo y que nunca la dejaran salir, solo le dieran comida y agua para que siga viviendo, y sufriendo por la estupidez que acaba de hacer.
Los guardias la llevaron a un calabozo donde la dejaron encerrada, era totalmente oscuro y nadie se acercaba, por lo que sería un castigo de lo peor, pues no volver a ver la luz del día era una idea aterradora, y el Emperador era tan malvado que no la dejaría morir, para que siguiera sufriendo, la dejaba sin nada que comer durante días, y se dice que no le brindaba agua potable del todo.
El desgraciado conocía mucho sobre la muerte, sobre la guerra, sabía que aunque le diera desperdicios, Serapis terminaría comiéndoselo, por mero instinto.
-Pausa en la Historia-
¿Entonces Serapis es una heroína? –Preguntó Po emocionado.
-No, te explicare el camino que tomo hacia la oscuridad... mientras tanto vamos a mi palacio, ahí les contare lo demás.
Los 3 se dirigieron al Palacio, había muchas dudas que aclarar con respecto a Serapis y su misión, y estaban en camino hacia la verdad.
-Fin del Capítulo-
