Kung Fu Panda: Descubriendo el amor
Historia originalmente escrita por Fharkas, los personajes de Kung fu panda no me pertenecen y esta historia es sin fines de lucro.
Disfruten mi historia.
Capítulo 6: Una triste historia
Una vez llegando al majestuoso Palacio del Emperador, en la cúspide del enorme Pueblo de Han-Ying, nuestros héroes no se interesaron en lo hermoso que era el Palacio, lleno de reliquias históricas y obras de arte que dejarían boquiabierto a cualquiera, a ellos solo les intrigaba la parte vacía de la historia, que estaban pronto por descubrir.
En cuanto llegaron a una zona bastante privada del Palacio, fue Po quien tomó la palabra. -Y bien, ¿qué es lo que paso después con Serapis?
El Emperador les ofreció con tan solo un ademán sentarse en sillas lujosas y cómodas, no obstante, sin decir una sola palabra, abrió un frasco lleno de galletas que dejo en una mesa frente a los sillones donde yacían Po y Tigresa sentados.
A Po se le iluminó su mirada, mientras que Tigresa solo le apretó la mano sutilmente para que no las comiera.
-Bien. –Dijo el Emperador.
-Relato de la Historia.-
-Después de que tanto ese vil Emperador como sus fieles guardias se aseguraran únicamente que estuviera viva, nada parecía importarles más, sin embargo, en el reinado de aquel Emperador hubo muchos súbditos y guardias que decidieron acabar con su vida, las monstruosidades que el Emperador los obligaba a cometer, era más de lo que cualquier hombre pudiese cargar en su conciencia, se supo que por lo general eran los que le llevaban de comer, o los que estaban en contacto con los esclavos de aquel reino, y no les culpo, ir a ver el estado de una niña de 4 años a punto de desaparecer de la delgadez, hombres moribundos, mujeres pudriéndose en enfermedades, rodeados de plaga y peste, debe de ser insoportable tan solo de mirar.
-Siguiendo con la historia, Serapis creció dentro de ese calabazo, pues habían pasado alrededor de 10 años, donde increíblemente Serapis lo único que hizo fue meditar.
Según lo relatan sus seguidores y su autobriografía, ella dijo que fue lo único que la mantuvo suspendida en el hilo de la cordura, un hilo que evitaba que cayera en la locura y una psicosis total, estar 10 años en total soledad y sin poder ver algo más que una oscuridad infinita y abrumadora, ella sabía muy bien que tenía que tener la mente ocupada para no caer víctima de sus propias ideas y su dolor, fue así como empezó un entrenamiento forzado, día y noche, sin parar, por más de 10 años.
Po expresó su opinión, pues había quedado impactado. -No puedo creer que 10 años de completo entrenamiento, yo aún no cumplo 10 años como Guerrero Dragón y sé que he crecido y aprendido mucho, además no es a todas horas ni todos los días.
-Y eso no es todo. –Recalcó el Emperador. -No solo descubrió todo por sí sola, tenía pensamientos muy profundos y filosóficos, en pocas palabras se volvió una prodigio, las historias cuentan que ella analizaba y desglosaba la poca información que tenía y la convertía en grandes nubes de información, al no tener nada que estudiar, ella solía pensar en lo único presente que tenía, su cuerpo y mente, daba por sentado que de no comer moriría, su cuerpo como a todos nosotros nos habla, nos dice cuando sufre, cuando tiene hambre, cuando quiere algo, ella, según los libros que escribió, se preguntaba por qué el cuerpo es capaz de comunicarse y de reconocer sus propias necesidades, todo con el fin de seguir viviendo, fue gracias a ella que hoy en día tenemos comprensión de varios temas sobre la biología, física, yo personalmente he leído los libros, bastante recomendado, habla sobre termodinámica y lo que es la energía, ella supo que el alimento proporciona energía que de algún modo, su cuerpo lo transformaba en fuerza, para realizar un trabajo. Ella relataba que la energía no se iba como tal, solo se transforma, aun así había una energía que se desperdiciaba, en fin.
-Si quieren descubrir todo eso, deberían de darle un vistazo a sus libros sobre Física, Química, etc...
-Gracias. –Dijo Tigresa.
-Continuando, en un intento por no caer en la locura total, ella se obsesiono por el conocimiento, llena de curiosidad por saber todo lo que existía fuera de esa celda, Serapis había evitado perderse a sí misma, y estaba lista para dar un paso hacia adelante en la incursión sobre su mente, algo que más adelante la ayudaría a escapar.
De entre los jadeos agonizantes de los demás prisioneros y respiraciones débiles de otros, Serapis comenzó a escuchar voces que no acostumbraba a oír, en este caso fue la voz del guardia.
Ella intentó dar un vistazo, a ver que sucedía por un agujero que los años en la humedad había abierto, era una conversación, cosa curiosa, sabía muy bien que está prohibido para los guardias hablar entre ellos en horas de trabajo, y mucho menos a otros prisioneros.
Llena de deseo por saber más, ella miró por la pequeña reja donde pasa su comida, de entre la oscuridad, el guardia que le brindaba sus alimentos, como de costumbre se acercó, haciendo que Serapis volviese al rincón más alejado de su celda.
-Maldita sea, transfirieron a mi primo a la guardia del Palacio, y yo, pudriéndome con todos los enfermos y moribundos. –El guardia pensó.
Sin embargo, Serapis escucho todo, ella curiosa por si el Emperador por fin les dio la libertad de hablar, la pequeña Serapis le susurró –Señor, ¿puedo hablarle un momento?
El guardia bruscamente sacó un bastón con el que suelen golpear a los prisioneros y golpeó con fuerza la reja de Serapis, haciendo que la pobre se tirara al piso del susto, su corazón estaba acelerado, creyó que la iba a golpear.
-¡Cállate niña, si nos descubren hablando nos matan a ambos! –El guardia le susurro enojado.
-Pero... Usted comenzó a hablar. –Dijo Serapis asustada.
-Yo nunca dije nada, ¡ya cállate! –El guardia volvió a golpear la celda. –Maldita niña, por su culpa me van a cortar el cuello, debería dejarla morir de una buena vez, a ella y a todos en este maldito lugar, sirve que ya no tendría a nadie a quien hacerle la maldita guardia. –El guardia pensó, en donde Serapis escucho claramente todo, como si dichas palabras hubiesen emanado de la boca del guardia.
Serapis se hallaba impactada por la pequeña posibilidad que había presenciado, pensó en si quiera si era posible poder leer lo que otra persona piensa, al haber visto al guardia hablar sin la necesidad de emitir sonidos por su boca, se decidió a probar nuevamente por si era solo una extraña casualidad, o una ilusión.
Ella tomó un fragmento de un barrote oxidado y lo comenzó a chocar con otro barrote de metal, provocando un ligero ruido entre los demás prisioneros, adoptó rápidamente una pose cómoda y se dispuso a concentrarse por el más mínimo sonido, y para su sorpresa, fue un prisionero al que Serapis pudo escuchar.
-Esta niña quiere suicidarse, con suerte el guardia no escuchó la tontería que hizo. –Dijo un prisionero moribundo en otra celda, algo alejada de Serapis.
Gracias a su concentración, ella se percató de algo interesante, leer mentes es parecido a escuchar a alguien hablar, pero si te concentras, es como si la conversación apareciera en tu mente y no fuera captada por tus oídos.
Ella estaba impactada, al abrir los ojos no lo podía creer, ¿es una habilidad que se consigue entrenando la mente sin parar? Ella no tenía la respuesta, lo que tenía, era una pizca de esperanza.
Esa fue su inspiración para continuar su entrenamiento, pasaron 3 años donde Serapis ya podía leer las mentes a la perfección, con el tiempo, el guardia cruel y despiadado fue asesinado por órdenes del Emperador, dicho Emperador vio en él, rastros de ambición, y tenía que acabar con ella a como dé lugar si quería mantener su lugar.
Un nuevo guardia había sido su reemplazo, sin embargo, no era un sujeto sin corazón, al parecer era una víctima más del Emperador, pero se infiltro como uno de sus hombres para no ser víctima de él, o ser encerrado como un esclavo más.
Dentro de esos 3 años, solo bastaron 2 años para que Serapis lo conociera a la perfección, su habilidad tan desarrollada ahora le permitía escuchar pensamientos, que ni el mismo guardia pensaba, Serapis podía leer todo lo que escondía, sin problema alguno.
Serapis, ahora con 17 años, tenía el plan perfecto para escapar, tenía todo listo, todo calculado con una precisión quirúrgica.
-Señor. –Serapis había suavizado su voz.
El guardia fue a verla. –¿Qué ocurre?
-Ya no lo soporto más. –Serapis estaba fingiendo llorar descontroladamente. –Por favor, máteme.
El guardia lleno de remordimiento por verla dentro de su celda, comenzó a recordar porqué fue un infiltrado, quería matar al Emperador personalmente, no podía creer que estaba obedeciendo sus órdenes.
Entre lágrimas fingidas y palabras titubeantes, Serapis le dijo. -Por favor señor, déjeme ir, se lo ruego, no puedo soportar un día más, no quiero pasar ni un segundo más en esta fría celda.
-No puedo dejarla aquí, pobre niña, toda una vida encerrada. –El guardia pensó, siendo que Serapis escuchó cada palabra, ella sabía que lo tenía en sus manos.
-Escucha niña, soy un infiltrado. –El guardia le susurró, mientras que Serapis fingía sorpresa. –Cuando pueda, te sacaré de aquí, necesitaré toda la ayuda posible para matar al Emperador.
Serapis sonrió mentalmente. –Yo tengo un plan.
-Dime cual es. –El Guardia seguía susurrándole.
-Escuche de otro guardia, que el Emperador era pedófilo. –Serapis recordó que lo sacó de un guardia que fue ordenado para traerle al Emperador una niña menor de edad.
-Creí que solo era un rumor. –Dijo el Guardia sorprendido.
-Déjeme salir, y deme un cuchillo, y yo me encargaré. –Dijo Serapis, quien no se contuvo en decir sus palabras con odio.
-¿Estas segura de esto? –Preguntó el Guardia.
-Jamás, en todo lo que llevo aquí encerrada, jamás había estado tan segura de algo, en toda mi vida. –Dijo Serapis, encendida de odio.
-Al anochecer, te traeré una muda de ropa, podrás estar por el Palacio sin problemas, escuché de otros infiltrados, que despidieron a quien hacia el aseo del segundo piso, entra diciéndole a todos que eres el reemplazo, ve con el Emperador, y haz lo que tengas que hacer.
-¿Que harás tú? –Serapis preguntó, sabiendo completamente todos los detalles, de lo que el guardia le iba a explicar a continuación.
-Llevo meses planeando un ataque, y estamos casi listos, con tu ayuda, todo saldrá a la perfección, de hecho, me suena raro que nos hayamos encontrado justo hoy.
-Lo sé, es casi como si supiera que es lo que tiene en mente. –Dijo Serapis.
El guardia asintió, y ambos quedaron de acuerdo. –En la noche traeré la muda de ropa, te darás un baño y visitarás al Emperador, y liderare un grupo de ataque desde el interior, y mataremos al hijo de perra, de una vez por todas.
Serapis le extendió la mano. –Así será.
-Pausa en la historia-
-Disculpe. –Exclamó Po. –Me está diciendo que Serapis va a... -Po hizo una cara un tanto asqueada.
-Es lo que las historias cuentan. –Respondió Yuan-Di
-Continuando con la historia-
A fin de cuentas, la noche llegó, tal y como se acordó, el guardia liberó a Serapis, este le dio una muda de ropa de una sirvienta, y procedió a abrir su celda.
Un escalofrió recorrió toda su espina cuando por fin puso un pie fuera de esa infernal celda.
Fue así como se puso en marcha, ella entró por el Palacio, a nadie le sorprendía que ella tuviera agachada la cabeza, quienes vivían dentro del Palacio acostumbraban a tener a la servidumbre como esclavos con derechos a estar dentro del Palacio.
Ella se acercó con una señora que tenía su misma vestimenta de sirvienta, y Serapis le pidió ayuda.
-Disculpe, hola, soy la nueva. –Dijo Serapis fingiendo un tono apenado.
-Ahh, tú debes de ser Gao, creí que eras un chico.
-No, soy una chica. –Serapis bajó la cabeza. –Disculpe, ¿sabe dónde puedo tomar un baño?
-Pero por supuesto, los sirvientes tenemos un baño personal, sígueme, te lo mostraré.
Ambas caminaron directo al cuarto, la señora solo le dijo. –Avísame si necesitas algo. –Mientras cerraba la puerta y la dejaba sola.
Serapis quedó impactada, era un espejo, lo que había llamado su atención, ella jamás había visto su rostro, para su sorpresa era alguien linda.
Llena de curiosidad, Serapis comenzó a quitarse la ropa, miró sus pechos, y su cuerpo en desarrollo, asqueada de lo que iba a suceder, ella dio un gran suspiro, tomó un baño, y se puso en marcha.
Una vez vestida con la misma ropa, se dispuso a encontrar al Emperador, no fue hasta que llegó al 3er piso del Palacio, cuando unos guardias le pusieron un alto con espadas.
-Nadie puede entrar. –Dijo el Guardia con un gran uniforme.
-Necesito ver al Emperador en persona. –Le contesto Serapis.
El guardia la empujo, tirándola al piso, y para suerte de Serapis, el Emperador había admirado dicha escena, el desgraciado se percató de que era una jovencita, y aprovechó para hablarle.
-Retírese Guardia. –Dijo el Emperador, quien enseguida volteo a ver a Serapis. – ¿Que se le ofrece jovencita?
Serapis, llena de odio, volteo a ver al Emperador, mientras leía su mente, ella sabía las verdaderas intenciones del Emperador, por lo que ella le siguió el juego. –Necesito hablarle de algo importante, en... "privado". –Dijo Serapis.
-Por su puesto. –El emperador sonrió por la "oportunidad" que tenía presente.
Ambos se dirigieron al cuarto privado del Emperador, y una vez allí, él comenzó a hablar.
-Y bien, ¿que se le ofrece? –Dijo el Emperador, quien la miraba profundamente con un tono de deseo.
Serapis llena de furia, pues no solo eran sus negras intenciones lo que la enfermaban, era el hecho de haber torturado a una niña toda su vida, y ni siquiera sabía quién era a esas alturas.
-Soy la nueva sirvienta del segundo piso, solo quería presentarme y a decirle que estoy a sus órdenes para lo que sea que necesite. –Dijo Serapis, quien tenía las manos atrás, donde sus dedos acariciaban el filo de una cuchilla, que su amigo el guardia le había dado y escondió en la parte trasera del vestuario
-¿Para lo que necesite? –Dijo el Emperador.
-Así es señor. -Dijo Serapis, intentando contener todo el odio que sentía, y así mismo, el miedo.
-¿Por qué no comienzas quitándote ese atuendo tuyo? –Dijo el Emperador sonriendo.
-¿Señor? –Serapis estaba enferma del coraje.
-Aquí se hace, lo que el Emperador quiera, niña bonita, y si te digo que te quites la ropa, te la quitas. –Dijo el corpulento Emperador, casi amenazándola.
Serapis comenzó a quitarse la ropa, mostrándole sus pechos, ella estaba nerviosa, si se quitaba la parte inferior de la vestimenta, no tendría donde esconder el cuchillo.
-Ven aquí. –El despiadado Emperador la llamó, ella caminando muy lento se acercó, llena de asco, y terror.
El Emperador le dio media vuelta, este tomo sus pechos con fuerza por detrás de ella y comenzó a hacer lo que él quiso.
Ella no podía esperar el momento indicado para clavarle la cuchilla, pero tenía que esperar el momento perfecto, el Emperador le triplicaba fácilmente la fuerza, un paso en falso, y todo acabaría.
Despues de un momento donde le masajeaba los pechos, fue entonces donde él se abrió paso a su entrepierna, había metido su mano en las prendas de Serapis, mientras él estaba ocupado masajeando su vagina, ella estaba fingiendo disfrutar el momento, el Emperador no pudo resistir más y quiso quitarle el pantalón, la mano de Serapis lo detuvo, él rápidamente se molestó por el atrevimiento de Serapis, hasta que ella dijo. –Espere, déjeme hacerlo para usted.
Al Emperador le había gustado la actitud que Serapis había adoptado. Serapis volvió a darse la media vuelta, el Emperador se sentó en un sofá bastante amplio y solo admiraba los pechos de Serapis, que estaban en un vaivén por los movimientos de ella, el Emperador relamió los dedos con los que había masajeado su vagina.
Serapis se acercó a él, y delicadamente con un ligero empujón, acomodó al Emperador, de modo que ambos de sus brazos lo cargaban, pues estaba inclinado hacia atrás, teniendo paso directo al cuello de él.
Ella estaba muy cerca de su objetivo, a pasos lentos, se acercó hacia él, y le dijo. –Esta cosa tiene un nudo muy fuerte. –Lo dijo mientras sacaba el cuchillo de la parta trasera de su pantalón.
-Tomate tu tiempo. –El Emperador seguía admirando como se movían los pechos de Serapis ante el "forcejeo" por deshacer el nudo, y cuando menos se lo esperó, con toda su fuerza, Serapis le cortó la garganta.
El Emperador llevo sus manos a su cuello, intentando detener la hemorragia, la sangre de él había salpicado todo el cuerpo desnudo de ella.
-¡Mis padres le envían saludos bastardo! –Le dijo Serapis con odio, pero sin hacer mucho escandalo para no alertar a nadie.
Ella sin pensarlo 2 veces, con el cuchillo apuñalo su corazón, pues el forcejeo que el Emperador hacía, producía mucho ruido, ella admiraba a un cuerpo ya sin vida, pero no se sentía satisfecha, tomo su cadáver y le dijo muchas cosas que tenía que sacar, mientras seguía apuñalando el cuerpo.
Pasando unos 10 minutos, Serapis tenía que continuar con el Plan, ella recordaba la conversación que tuvo con el guardia...
-Recordando-
-¿Cómo sabré cuando el trabajo este hecho? –Le preguntó el Guardia a Serapis.
-No puedes saberlo, no hay manera en la que te pueda avisar, solo dame 30 minutos con él, en esos 30, te aseguro que estará muerto, tu inicia el ataque pasando esos 30, ya sea que acabe antes con el trabajo, esperare a escuchar el ruido del ataque para salir de allí, el ruido que hagas será mi señal de escape.
-Está bien, le avisaré a todos de como estarán las cosas, mucha suerte. –Le dijo el Guardia.
-Gracias. –Dijo Serapis pensativa.
-Fin del Recuerdo-
Pasaron menos de 3 minutos cuando se comenzaron a escuchar gritos y choques de metal, era el momento del paso final, del gran plan de Serapis.
Ella se refugió un momento en la oscuridad, cargaba consigo algo que seguramente le daría fin a la guerra, escalo al punto más alto del Palacio y frente a todos, enseño la cabeza decapitada del Emperador.
-¡ESCUCHEN! –Gritó Serapis. ¡NO TIENEN RAZÓN PARA SEGUIR PELEANDO!
Todos al ver la cabeza del Emperador, dejaron de luchar para voltearla a ver.
-¡HE MATADO A EL EMPERADOR, POR LO TANTO, YO SOY LA NUEVA EMPERATRIZ DE ESTE PUEBLO! –Serapis había admirado el ahora campo de batalla, los renegados superaban a los seguidores del Emperador 3 a 1, algo que sin duda usaría en contra de ellos. -¡SUPERAMOS POR MUCHO A SU EJERCITO! ¡TIREN SUS ARMAS Y RINDANSE, NO TIENE CASO MORIR POR UN PROPOSITO VACIO!
Al escuchar las palabras de esa joven, todos los enemigos tiraron sus armas, algunos exclamando que no querían seguir siendo sus seguidores, y que estaban dispuestos a seguirla a ella, todos la conocían por ser la niña que se atrevió a desafiarlo una vez en su niñez, y ahora de adolescente, lo asesino, es por ello que nadie se opuso a que ella debía de ser la Emperatriz, no por su conocimiento, si no por su valor.
A sus 17 años, fue proclamada Emperatriz, y fue cuando llegaron por fin buenos tiempos para ese mítico pueblo, Serapis fue de la mano con el conocimiento para llevar al mundo a un lugar mejor, innovo muchas áreas del conocimiento como la medicina, el combate, las ciencias, etc...
Sin embargo, su obsesión con la paz la llevo a hacer cosas bajo la mesa, es decir, aquel que se oponía a su gobierno, terminaba muerto, todo por un ideal de "nadie lo haría mejor", no solo muchos querían estar dentro de su gobierno, ella podía conseguir lo que fuera, con ese gran poder mental que poseía, era la más grande comerciante y mujer de negocios del mundo, la mentira no existía para ella, no había nada que se le pudiera escapar, ella conocía lo que la gente más añoraba, y ahí se dio cuenta de su verdadero poder, pues ella no solo leía mentes, leía la voluntad de la gente, leía sus sueños, sus anhelos, ella podía conocer más de lo que la persona sabia de ella, y hacer con esa información, lo que ella quisiera.
Así se abrió paso ante todos, toda su gente era feliz de ser gobernados por ella, la información sin duda es lo más preciado en el mundo, y ser acreedora de toda información, la volvían un ser prácticamente indestructible, no tenía ningún defecto como gobernante, nadie podía tocarla, ni llegar a ella.
Estando libre se dedicó a seguir su pasión, estudiar y estudiar, llegó a conocerlo todo, con leer un libro 1 vez era más que suficiente, su memoria y su atención estaban tan desarrollados que podía leer 1000 páginas de un libro 1 sola vez y todo se le quedaba al pie de la letra, con una precisión inigualable y un comprendimiento supremo.
Investigo, se enteró, y ponía en marcha todo estudio.
Para terminar con la historia, ella lentamente fue conquistando toda China, con un ideal de querer llevar paz a todo el mundo, mucha gente con gusto la siguió, siendo que muchos otros, cuestionaban su manera de hacer las cosas, pues asesinaba o mandaba a asesinar a cualquiera que no compartiera su ideal de "paz", no importa que o como, ella era la máxima gobernante de China, algunas historias relatan de las cosas horribles que hizo, el lado oscuro de la historia, se dice que debido a sus traumas, por todo el dolor que tuvo que sufrir, no estaba completamente cuerda, no para gobernar China, o el mundo, existen testimonios, pero de una fuente cuestionable, que explican sus métodos de tortura, se llegó a decir, que su poder mental era tal, que suplantaba ideas dentro de la cabeza de la víctima, como si inyectara pesadillas en la cabeza de alguien más, y estas lo torturaban hasta volverlo loco, se dice que las victimas preferían suicidarse, antes que seguir sufriendo esas torturas.
- Pausa en la historia -
Yuan Di, dirigió la mirada a nuestros héroes, y les dijo. -Imaginen todo el dolor que les hizo pasar Serapis, tanto dolor que la única salida que te quedaba era acabar con tu vida, todo para no seguir sufriendo.
Tigresa y Po tragaron saliva, ciertamente el poder de ella era descomunal.
-De regreso con la historia-
-Su actitud era muy amada, era toda una poeta, tenía un poder de convencimiento en sus palabras, una elocuencia sublime, que según los dichos era irresistible negarte a un acuerdo con ella.
Sin embargo, los antiguos escritos relatan su lento camino hasta la locura, ni su mente tan entrenada pudo contra los placeres, como tener todo el poder o la riqueza del mundo, empezó a crear guerras, y no solo entrenó su mente, se hizo increíblemente fuerte físicamente, pues teniendo la preparación mental, sabía que nada era imposible, podía desactivar sus terminaciones nerviosas del cuerpo, dejando de sentir dolor y entrenar durante semanas enteras, fue toda una Maestra, pero la corrompió el poder, quería más y más, que no encontró oponentes dignos de su poder, ni el maestro Oogway pudo contra ella.
-Po pauso la historia-
-Un momento, el Maestro Oogway era viejo, eso sí, ¿pero Serapis?, su época fue hace 300 años como usted dijo, ¿qué pasa con eso?
-Ah eso voy. –Dijo el Emperador amigablemente.
-De regreso con la historia-
Serapis parecía toda una deidad en el planeta, pero por más cosas e inventos que lograra para que su cuerpo hiciese más cosas, la muerte no se hizo esperar, su cuerpo moría y no podía detenerlo, se obsesiono con vivir para siempre y por más que investigó, no logro nada, solo alargo su vida, cuando ella tenía unos 100 años, Oogway la reto cuando él era joven, y así fue como pelearon, sin embargo, por más que la retrasara, la muerte es algo inevitable, y así término la historia de Serapis, una persona brillante cegada por el poder.
Una historia que fue olvidada con el tiempo, pero que sin duda recordaremos, pues su tumba fue profanada.
-Fin de la historia-
Tigresa quedó impactada. –Extraordinario, solo que... ¿En verdad era necesario escuchar tan explícitamente aquella "parte" de la historia?
Yuan-Di se disculpó. -Lamento si exageré, la verdad es que lo relaté literalmente como viene en su autobiografía, ella hizo mucho énfasis en dicha escena, explicando que sería clave, para entender su dolor y el odio que le tenía al Emperador.
-No se preocupe, no quise incomodarlo, solo, fue al grotesco. –Dijo Tigresa.
-Para ser sincero, no había escuchado de ella, ¿Porque será? –Pregunto Po, lleno de curiosidad.
-Pasaron muchos años, la gente que la conoció ha muerto, y sus historias fueron víctimas de burlas, pues era un poder tan grande, que parece imposible si solo te lo cuentan.
-En eso tiene razón, a simple vista, su poder parecer una broma, o al menos yo desearía que lo fuera. –Dijo Po asustado.
El Emperador sonrió. -No se preocupen, sé que esto se arreglara pronto, y todos continuaremos con nuestras vidas.
-Muchas gracias por su amabilidad. –Dijo Tigresa. -Pero ya conociendo la historia, ¿qué haremos?
-Pues primero lo primero, necesitamos revisar su tumba, pues el sarcófago hecho de piedra fue abierto, y no creo que alguien quiera abrirlo porque si, como está hecho de piedra, la tapa pesa más de 200 kilos.
Po volteo a ver a Tigresa. –Es un buen inicio, vayamos a inspeccionar.
Tigresa volteo a ver al Emperador. – ¿Podría llevarnos al lugar?
-Por supuesto. –Contestó amablemente.
Así los 3 fueron a su tumba en el cementerio, un poco alejado del pueblo donde estaba la capilla donde se encontraba la tumba de Serapis.
Tigresa quedó sorprendida al ver el lugar. -Wow, esta capilla es enorme, casi una iglesia solo para su cuerpo.
-Claro, mucha gente la veneraba como una diosa, pues ayudó bastante a muchos pueblos que estaban en ruinas. –Respondió el Emperador. -Así que el mismo pueblo la sepulto como se debía, y le construyeron este sarcófago de piedra, lo interesante es que todo alrededor esta labrado con figuras, donde cuenta su historia muy resumida, como fue capturada, como escapó y como gobernó.
-Hmmm. –Po emitió ese peculiar sonido.
-¿Que pasa Po? ¿Notaste algo? –Le preguntó Tigresa.
-Pues este lugar está lleno de polvo, pareciera que nadie viene aquí, solo que hay unas huellas en el sarcófago, pues no hay polvo en ciertas partes.
Tigresa observó detenidamente el sarcófago. -Tienes razón, no son huellas comunes, parecen pezuñas, eso nos ayudara a saber que especie de animal lo hizo.
-Y mira. –Po le señalo ciertas zonas den sarcófago. -Son varias alrededor, eso quiere decir que fue más de 1, pues todas las huellas son iguales, de pezuñas.
-Bastante astuto Po. –Tigresa le sonrió dulcemente. -Pero ahora necesitamos iniciar una investigación en el pueblo.
-Tienes razón, vamos enseguida. –Dijo Po emocionado.
-Está bien, iré al pueblo también. –Dijo el Emperador. -Cada quien pregunte a diferentes personas.
Así los 3 regresaron al pueblo a preguntar si habían escuchado o visto algo sospechoso los pueblerinos.
Pasaron las horas, y como parte de su plan, los 3 se reunirían nuevamente en la entrada del Pueblo para compartir lo que habían descubierto, sin embargo, solo habían llegado Po y Tigresa.
-¿Averiguaste algo Tigresa? –Preguntó Po.
-Nada importante, solo que nadie se atreve a acercarse, se me hace curioso que se rían de la historia, pero no se atreven a ir a su capilla, muy en el fondo todos tienen miedo.
Po compartió su idea con ella. -Tienes razón, pero por mi parte escuché de unos conejos, que vieron a un grupo de personas encapuchadas dirigirse a la tumba, pues el salió en la noche a regar sus plantas y los logro ver desde su segundo piso.
-Hmmm que extraño, tal vez si inspeccionamos un poco por donde los vio pasar, encontremos algo útil, unas huellas, o lo que sea. –Dijo Tigresa.
El emperador se estaba aproximando a ellos.
-Hola chicos, ¿encontraron algo? –Era el Emperador quien recién llegaba.
-Nada por el momento. –Dijo Po algo desmotivado.
-Tenemos una idea pero lo más posible es que no lleguemos a nada. –Dijo Tigresa.
-Yo escuché que unos cocodrilos fueron a la tumba, los vieron pasar una noche. –Exclamó el Emperador.
-¿En serio? ¡Entonces ya está! Busquemos a los cocodrilos y repartamos justicia. –Dijo Po.
-Tienes razón, valdrá la pena investigar a los alrededores, cada uno de nosotros hará guardia, haremos un triángulo alrededor del pueblo. –Dijo Tigresa, como parte de su plan.
-Lo siento chicos, pero no podre vigilar con ustedes. –Dijo Yuan-Di apenado.
Tigresa un poco alterada le respondió. -¿Por qué no? Es su pueblo, debe defenderlo.
-Soy el Emperador, tengo muchos deberes que atender, les ofrezco una disculpa. –Les dijo Yuan-Di.
Po tomó a Tigresa de los hombros. -Tigresa, él tiene razón, nuestra responsabilidad es hacerlo nosotros, si alguien nos quiere ayudar lo aceptaremos pero no lo obligaremos.
Si, tienes razón Po. –Tigresa hizo una reverencia al Emperador y ofreció una disculpa. -Lamento mi comportamiento, hay algo en el ambiente que no me agrada.
-Usemos ese increíble don para atraparlos. -Le dijo Po.
-No se preocupe Maestra, para lo que sea que se les ofrezca, estaré en el Palacio. –Dijo el Emperador, quien al mismo tiempo comenzó a tomar su camino, directo hacia el Palacio.
-Bueno, somos tú y yo. –Le dijo Po sonriente. -Vamos a hacer guardia. –Po comenzó a caminar.
Tigresa tomó la mano de Po, este volteo curioso por saber de qué se trataba.
-Po. –Le dijo Tigresa con una mirada preocupada.
-¿Si? –Le contestó Po, quien con una voz tierna le preguntó. -¿Qué pasa?
-No quiero que te preocupes, pero el emperador se me hace extraño, es tan amistoso, no lo sé, algo me hace dudar él. –Dijo Tigresa, quien aún tenía la mano de Po sujetada.
-Jaja, Tigresa, no pasa nada, ya lo dijo él, es un gran fan, ¿cómo podría no estar feliz cuando la maestra Tigresa está en su pueblo protegiéndolo?
Tigresa le sonrio dulcemente por el cumplido. –Gracias Po, pero no bajemos la guardia ahora, de verdad siento un gran peligro merodeando.
-Es un placer. –Po le tomo su otra mano. –Ahora en marcha.
El anochecer había abrigado el cielo, ambos se pusieron de acuerdo e hicieron guardia, Po en la entrada, y Tigresa en la salida trasera del Pueblo, cerca del cementerio.
Pasaron las horas y Tigresa empezó a sentir el cansancio, se sentó y dormito unos minutos, cuando de repente sus agudos oídos escucharon algo.
Ella volteo rápidamente, y una sombra desconocida la golpeo, pero Tigresa hábilmente cubrió el golpe con su muñeca, todo el impacto lo recibió la pulsera que Po le había regalado, esta se rompió y cayó al piso, Tigresa furiosa por que le rompieron su regalo, de un salto de abalanzo sobre el sujeto para derribarlo, Tigresa iba a quitarle la capucha, para saber de quien se trataba, cuando rápidamente, más sombras llegaron a rodearla.
-¿Quiénes son ustedes? –Pregunto Tigresa arrugando su rostro.
Muchas sombras se lanzaron al ataque, ella logró desviar y contraatacar, pero el número era aplastante, ellos lograron sujetar sus brazos, y golpearon rápidamente su nuca, dejando a Tigresa inconsciente en el piso.
Una figura encapuchada la cargó y se la llevó.
-Mientras tanto con Po-
Las horas habían pasado, Po intentaba mantenerse alerta, pero tenía sueño y hambre, entre las horas que pasaron, Po pensaba en su relación con Tigresa, no podía creer que era su novio, este sonriente, así mismo él juró siempre protegerla.
-Ya casi amanece y no hay rastro de ningún aldeano saliendo o entrando, será mejor ir con Tigresa para que descansemos un poco. –Dijo Po, quien tomó camino hacia ella.
Una vez llegando, no había rastro de Tigresa donde le dijo que estaría.
Po junto ambas de sus manos para gritar entre ellas. -¡Tigresa! –Po comenzó a Preocuparse
-Que extraño, no está aquí, ¿habrá ido a buscarme?
Po dio la media vuelta para regresar a buscarla al pueblo cuando uno de sus pies piso algo bastante peculiar, era la pulsera que le regalo, instantáneamente la recogió, y supo inmediatamente que no podían ser buenas noticias.
-Tigresa... -Dijo Po lleno de dolor.
Así se dirigió al Pueblo corriendo a toda velocidad a buscar al Emperador.
-Jure que siempre la protegería, como deje que esto pasara. –Dijo Po corriendo aún más rápido para llegar al Palacio.
Él rápidamente llegó y entro a la oficina del Emperador donde afortunadamente Yuan-Di estaba allí.
Al verlo tan agitado, rápidamente le preguntó. -¿Que pasa Guerrero Dragón? ¿Sucedió algo? Te ves muy cansado.
-No lo podrá creer, estoy casi seguro que atacaron a Tigresa, necesito que me ayude a buscarla. –Po no se podía tranquilizar a si mismo.
-Pero claro Po, ahora mismo enviare a 10 soldados que investiguen a los alrededores, yo no poder estar, lo lamento tengo que arreglar asuntos importantes.
-Muchas gracias. –Dijo Po un poco más aliviado.
-Deberías descansar, ellos se encargarán. -Él se acercó a Po, dile a una posadera que te deje hospedarte, come lo que quieras y descansa, yo pagaré todo.
-Tal vez tenga razón pero no puedo, Tigresa me necesita y no descansare hasta encontrarla. –Dijo Po preocupado, el cansancio había desaparecido a estas alturas.
-Ten mucho cuidado, de inmediato llegaran los soldados. –Le dijo Yuan-Di.
-Gracias. –Dijo Po quien tomó camino rápidamente hacia el cementerio, era su única pista.
Al llegar, sin perder el tiempo, comenzó a examinar todo, Po encontró algo interesante en el polvo, en una esquina donde no llegaba la luz, encontró una compuerta donde tenía unas escaleras que bajaban a un subterráneo.
Po salió al escuchar ruido fuera de la capilla, eran los soldados que habían llegado. Así Po decidió llamar a los 10 soldados para bajar lentamente.
-Hey, encontré un subterráneo, bajaremos y veremos quién está detrás de todo esto, ¿de acuerdo? Lamento si no nos presentamos, no hay tiempo. –Dijo Po apresurado.
Todos hicieron una reverencia. –Entendido. –Dijo un soldado que se hallaba entre las filas.
Po sin miedo alguno, descendió por aquel subterráneo, él quedó sorprendido al ver una gran pista, había velas que alumbraban el pasillo, lo que significa que alguien está ahí o alguien visita ese lugar a menudo, con mucho cuidado y cautela, todos bajaron y siguieron el camino de las velas, para encontrarse con un salón un poco grande con una mesa redonda en el centro y velas alumbrando, sin embargo, todo tenía un toque lúgubre y sombrío, había un aura muy pesada en ese lugar.
-No puede ser, siempre creí que Serapis era una leyenda para asustar a los demás Pueblos enemigos. –Dijo un Guardia.
-Este lugar parece maldito, huele a sangre el ambiente. –Exclamó otro Guardia.
Po ignorando cualquier rastro de miedo o duda, volteo y susurrándole a los guardias les dijo. -Procederemos a investigar con cuidado, puede haber todo tipo de cosas, esperen siempre lo peor.
Todos cautelosos, examinaron ese cuarto, había muchas cosas tiradas, muebles llenos de polvo y un peculiar olor a humedad y hierro de la sangre.
-Miren aquí. –Exclamo un Guardia susurrando en un tono alto.
Todos fueron a ver lo que aquel Guardia estaba viendo.
Todos vieron un armario que estaba pegado a una pared. -Es muy grande y está destruido, pero atrás hay una compuerta que da a otro lugar.
Todos ayudaron a mover el armario, así revelando la puerta escondida donde tenía un letrero con una corta advertencia.
"La muerte es un destino bello, si lo comparamos con lo que le depara al que ose cruzar"
Un guardia exclamo. -No puede ser, no entrare allí, no me importa no recibir sueldo, me largo de aquí.
-Valoro mucho mi vida. Estoy fuera. –Ya 2 guardias habían abandonado el lugar.
Po un tanto furioso le dijo al resto. -Si es su deseo pueden irse, los que quieran quedarse les agradeceré mucho.
Los guardias se vieron entre ellos y 5 de ellos se retiraron, más los 2 que ya se habían ido, solo quedaban 3 guardias.
Po estaba molesto, Tigresa significaba todo para él, pero no para ellos, a pesar de que Tigresa ayudó a salvar a China múltiples veces, no todos quieren devolver el favor. –Bien, somos nosotros 4, antes de continuar quisiera preguntarles ¿Por qué no se retiraron?
Un Guardia con mucha humildad dijo. –Mi padre siempre me dijo que lo más seguro en esta vida es la muerte, y que no le tuviera miedo a lo que sea que me depare, además, siempre quise estar en una aventura, si he de morir aquí, será con honor.
Otro guardia exclamó. -Eres el Guerrero Dragón, de tan solo quedarme a su lado estamos haciendo historia, las canciones serán bellas, y será un honor que alguien cantase y mencionen que yo decidí quedarme.
El tercero y el último contestó. -Siempre quise saber sobre Serapis, y estoy dispuesto a morir por la verdad.
Po comprendió mucho el sentimiento del 3er guardia, le recordó a su situación con Shen.
-Muchas gracias por acompañarme, pongámonos en marcha, tenemos que salvar a Tigresa. –Dijo Po lleno de furia por descubrir quién es el culpable tras la desaparición de su novia.
-Fin del Capítulo-
