Aquí está, la visión de Cas desde que aparece por primera vez (en este fic). La verdad es que no estoy muy segura de haber conseguido captarlo bien (dejadme en comentarios qué os parece y si os gustaría otro capítulo desde su punto de vista).
También hay un momento en que se menciona al arcángel Miguel, pero la verdad es que he visto la serie en inglés y "Miguel" me suena rarísimo, así que lo he dejado como "Michael", sorry not sorry.
Espero que os guste!
POV CASTIEL
Quizá sacar a los dobles de los Winchester de la pared del búnker no había sido la mejor idea del mundo. Que existieran dos Dean en el mismo universo le parecía un cruel giro del destino. Bastante le costaba ya no quedarse mirando a Dean como si escondiera todas las respuestas del universo en sus rasgos. ¿Pero dos? ¿Sería una broma de Chuck especialmente dedicada a él y a su secreto?
Eso pensaba Cas hasta que el doble de Dean vertió toda su atención en él. Era extraño porqué no era su Dean; el Dean de su misma realidad, se corrigió. Pero sí que era Dean… sus almas compartían un mismo centro, un punto de inflexión que les hacía ser quiénes eran y les hacía tomar las decisiones que tomaban.
El nuevo Dean había vivido mucho más tranquilo, eso se notaba en el exterior. Pero Cas, que también podía ver dentro de ellos, sabía que ése Dean no había sufrido las torturas del infierno. Lo que significaba que el Castiel de su dimensión no lo había salvado. No pudo evitar preguntarse como sería su propio doble. Los Winchester le habían enseñado lo que significaba ser humano, lo que importaba de verdad, y lo mucho que valía la pena luchar por lo que uno creía. Así que, quizá ése otro Castiel seguía siendo el buen soldado que había sido. Sí, con sus pequeñas rebeliones que no levantaban sospechas, pero siguiendo ordenes al fin y al cabo. O quizá había encontrado otra razón por la que luchar por la humanidad. Aunque, siendo sincero consigo mismo, no sabía qué podía haber encontrado que causara tanto impacto en él como Dean Winchester.
—No soy ni de lejos el ángel más impresionante de la creación, te lo aseguro.
Le decía en ése momento a el doble de Dean. Al lado de la mesa de la cocina. Al lado de su Dean; el Dean de su misma dimensión, volvió a corregirse.
—¿En serio? A mi me lo pareces. —Le contestó el hombre con una sonrisa de medio lado.
¿Estaba coqueteando con él?
Cas agradeció que Dean le pidiera que avisara a su hermano, porqué no tenía ni idea de como responder a aquello.
Con los años había entendido mejor el subtexto de ciertas situaciones, que normalmente eran indicativos de que el interlocutor ofrecía la posibilidad de tener sexo. Y le había pasado en alguna ocasión. No solo cuando Dean lo llevó al burdel, o cuando realmente tuvo sexo con April; la que había intentado matarle cuando era humano. Le había pasado durante sus viajes en solitario. Personas que se sentían atraídas hacia él físicamente, pero Cas no había sentido lo mismo, así que nunca había correspondido a aquellos avances. Sin embargo, en aquella ocasión, el interlocutor tenía el rostro, el cuerpo, y un poco del alma de Dean.
Dio media vuelta y salió por la puerta sintiendo como se le subían los colores. Si pudiera soñar, habría soñado con ése momento un millón de veces. Y un millón de veces más. No podía evitar que su corazón se acelerara cuando los ojos verdes del hombre al que… los ojos verdes de Dean lo miraran sin muros ni barreras. Mostrándose tal y como le gustaría a Cas que se mostraran.
Los dos Sam estaban sentados en la mesa del mapa, así que hizo lo propio y se sentó con ellos.
—Sam, he dejado a Jack durmiendo para que coja fuerzas. Saldremos en unas dos horas.
—De acuerdo. —Respondió el menor de los Winchester antes de volver a su discusión amistosa con su doble.
No tuvo que esperar mucho para ver aparecer a Dean por la puerta, con una cerveza en la mano y una sonrisa fácil en los labios. Era el otro Dean, por supuesto. Se sentó a su lado sin preguntar y arrastró un poco la silla hasta quedar increíblemente cerca de él.
—Dime, ¿dolió cuando caíste del cielo?
A Cas le pareció una pregunta un tanto personal, pero su rostro le era demasiado familiar como para estar receloso.
—En extremo. Pero lo peor fue ver caer a mis hermanos y hermanas.
—¿Hablas en serio?
—Por supuesto. Ni la peor de las torturas puede comparársele.
El doble de Dean pareció sopesar si estaba haciendo broma. Pero, ¿por qué iba a hacer broma con un tema tan doloroso? Era en ésos momentos en que Cas se daba cuenta de que aun no había conseguido dominar el arte del humor humano.
—Perdona. No sabía qué estaba diciendo. Es una manera de empezar una conversación con alguien que te gusta en mi dimensión.
—No te preocupes. —Le dijo Cas con tono calmado, sabía que no lo había dicho con malas intenciones.
Le pareció oír al doble de Dean decir "¿cómo me recupero de esto?" en voz muy baja, como para sí mismo, y creyó que sería de mala educación preguntar a qué se refería, así que siguió en silencio.
—¿Como has acabado aquí con estos chicos? —Preguntó el otro Dean, al fin.
—Es una historia larga. Pero todo comenzó cuando el Cielo me encargó salvar a Dean para que pudiera ser el recipiente del arcángel Michael. Después de aquello todo se complicó, acabé rebelándome para poder quedarme aquí con ellos, y luchar a su lado.
El doble de Dean parecía sorprendido.
—Tío… es una historia super épica.
Cas frunció el ceño e inclinó un poco la cabeza inconscientemente. Su historia no le parecía épica en absoluto, sino un conjunto de errores que se habían ido apilando unos encima de otros. Pero no iba a ser él quien borrara aquella mirada de admiración de los ojos de Dean; del otro Dean, se recordó.
El Dean de su misma dimensión decidió hacer acto de presencia por fin. Cas no pudo evitar que su mirada se desviara hacia él. El cazador se sentó al lado de su hermano, ignorándolos a todos. ¿Qué le pasaba? Parecía molesto. Claro que Dean solía estar molesto a menudo. La cuestión era si estaba molesto porqué alguien le había cogido un trozo de pizza que él creía suyo, o si era algo relacionado con las emociones humanas que tan poco parecían gustarle. La diferencia entre los dos tipos de molestia era mínima en el rostro de su mejor amigo.
Antes de que pudiera decirle algo, girarse hacia él, o inspeccionar su alma en busca de respuestas, el Dean de la otra dimensión volvió a llamar su atención.
—Y dime, ¿quién es el chico?
Se refería a Jack. Y consiguió recuperar su atención, porqué ¿qué padre no querría hablar de su hijo? Cas estaba más que dispuesto a exponer todos los puntos fuertes de Jack.
Pero, aunque habló y rió con el Dean de sonrisa fácil, su mirada se escapó un par de veces más hacia su Dean; el Dean de su misma dimensión, se flageló mentalmente.
