"V" DE VICTORIA.
Disclaimer: Todos los personajes reconocibles pertenecen a J. K. Rowling. "Este fic participa en la primera prueba del Torneo de la Copa de la Casas 2020/21 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black".
Prueba: Escribir un WI? En el que Voldemort, el día 31 de octubre, mató a la familia Potter, incluyendo al pequeño Harry. Aún así, la Orden del Fénix intentó luchar como pudo, pero, al final, muchos terminaron muriendo o bastante heridos y apenas sobrevivieron. Por lo tanto, Voldemort tomó el control del mundo mágico de Reino Unido, haciéndose con el poder de Hogwarts y del Ministerio.
Agradecimientos especiales a KatherinDiBello por betear la historia. Muchas gracias, nena.
Sabía que él era el ser más poderoso del mundo; fuerte, inteligente y astuto, no como el hombre que tenía por padre, que lo único que hacía era manchar un apellido tan puro como el suyo con sus aventuras con asquerosas impuras. Casi lo hacía envidiar la suerte de su primo Philippe, ¿qué se sentiría ser el hijo del hombre más poderoso del país y del continente?, ¿saber que todo eso sería suyo algún día? Apretó más fuerte la varita entre sus manos rogando para ser elegido por su Señor. La suerte le sonrió, ya que el hombre se detuvo frente a él.
—Draco.
—¿Sí, mi Señor?
—Te he estado observando, y tu tía piensa que tienes potencial.
Una sonrisa satisfecha se dibujó en su rostro.
—Estaré honrado —hizo una reverencia y sintió la satisfacción del Innombrable.
—Muy bien, tu entrenamiento inicia mañana, serás entrenado junto a mi hijo y después tomaré mi decisión.
Sintió la mirada retadora de alguien sobre él, volteó con una sonrisa satisfecha y se deleitó con la mirada molesta de la señora Longbottom; ambos odiaban trabajar juntos, pero mientras que ella obtuvo su puesto como mano derecha casi en cuanto llegó a Inglaterra, él había tenido que luchar por el último puesto relevante que quedaba, el de mano izquierda.
Habían pasado veinte años desde que Lord Voldemort se erigió como amo y señor del mundo mágico tras deshacerse de lo único que se lo podría haber impedido, el hijo de los Potter; ahora podía vivir una vida tranquila y sin mayores preocupaciones que limpiar al mundo mágico, aunque para eso bastaba con que diera una orden y sus vasallos lo hacían por él. A pesar del tiempo, conservaba las facciones apuestas que lo habían caracterizado, y su sonrisa viperina sólo aumentaba su atractivo.
—Veo que no está satisfecha con mi decisión, señora Longbottom —señaló, advirtiendo la mirada que le dirigía a su sobrino.
La chica recompuso su expresión de manera inmediata.
—Lo lamento, mi Señor, desafortunadamente no alcanzo a comprender el motivo de su decisión; pero yo no soy nadie para cuestionarlo.
Lord Voldemort sonrió satisfecho.
—No te preocupes, mi querida Hermione, te aseguro que más adelante comprenderás el motivo.
Ella asintió no muy conforme y enlazó su brazo con el Neville, que estaba a su lado.
—Respecto a tu esposo —continuó—, me temo que no pude considerarlo, lo que han hecho sus padres…
—Él no tuvo nada que ver, mi Señor —lo interrumpió la castaña—, cuando ocurrió, ambos estábamos en la misión que usted nos encomendó en Albania.
Un destello rojo cruzó por los ojos del hombre.
—Confiaré en tu palabra, sólo por ser la mano derecha de mi hijo les concederé el beneficio de la duda. Pero deberá limpiar su apellido.
Neville, que había permanecido mudo hasta entonces, bajó la mirada y tragó pesadamente.
—Sea lo que sea, él lo hará —respondió inmediatamente su esposa.
Voldemort sonrió satisfecho.
—Quiero que le den una lección a sus padres, no me gustan los traidores.
Neville abrió los ojos, horrorizado, y levantó el rostro con el temor grabado en su rostro.
—Mi… mi Señor —tartamudeó.
Un pellizco de su esposa en el brazo lo interrumpió, volteó a verla pidiendo una explicación y el fuego en su mirada lo aterrorizó.
—Por supuesto —respondió Hermione por ambos.
Sacó a Neville de allí prácticamente a rastras, y poco después salieron también los demás mortífagos, excepto dos.
—¿Crees que cumplan la misión? —preguntó Draco sin voltear, sabiendo ya quién se encontraba atrás de él.
El pelinegro sonrió divertido.
—Él no, ella quizá.
—Si fracasan… —comenzó con un deje de esperanza.
—Oh no —respondió adivinando sus pensamientos—, a él no lo necesito, pero a Hermione la necesitaré a mi lado. Heredaré el mundo hecho una obra de arte, primo, necesito a los mejores a mi lado.
Philippe le apretó el hombro cariñosamente y lo dejo sólo. Siempre habían tenido una buena relación a pesar de la diferencia de edad, pero Draco aún se sentía ofendido porque no lo había elegido a él como su mano derecha. ¿Es que acaso Granger siempre le fastidiaría sus planes?
Al salir, le dio un codazo a Ronald Weasley, que vigilaba la entrada al salón. El chico se limitó a mirarlo con molestia y Draco sonrió, le gustaba que dentro del régimen se tuviera en cuenta la posición social y la inteligencia, aunque Hermione Granger estuviera más arriba que él.
Cuando se aparecieron en su casa, Neville se quedó tirado en el suelo y Hermione se sentó y esperó a que se le pasara el shock a su esposo, que no tardó mucho en levantarse y se acostó en las rodillas de la castaña.
—¿Hablaba en serio? —preguntó, aún incrédulo.
—Sabes que sí, Neville —empezó a acariciar suavemente su cabello, el heredero de los Longbottom era todavía un niño, y sólo ella sabía cómo cuidarlo.
—No quiero hacerlo —empezó a sollozar.
—Tendrás que hacerlo o te considerarán un traidor, como a ellos.
—Es que tú no lo entiendes, Hermione —exclamó desesperado—, a ti no te están pidiendo que asesines a tus padres.
—No, pero si me lo pidieran lo haría. Son traidores, merecen ser castigados por ello —declaró fríamente.
Se levantó con cuidado y se encerró en su habitación, no tenía sentido intentar razonar con Neville. Mientras esperaba que su esposo subiera, limpió su máscara de mortífaga y acomodó sus herramientas de trabajo; si había algo que reconocerle a los muggles, era su imaginación para apañárselas sin la magia, así que ella había tomado algunas cosas para sus misiones.
Como esperaba, Neville entró poco después.
—Cariño…
—Ni siquiera lo intentes, Neville Longbottom, no pienso desobedecer a nuestro señor.
—Pero…
Se volteó claramente enfadada.
—No, además —añadió con voz melosa—, sólo es darles una lección, no asesinarlos, haremos eso y redimiremos a tus padres ante los ojos del Señor Oscuro.
Neville asintió, no muy convencido y dejó que su esposa le secara las lágrimas.
Durante dos días, la pareja Longbottom no fue vista en la mansión Black, Draco sabía que, o estaban cumpliendo su misión, o estaban intentado esconderse. Tratándose de Hermione Granger (se rehusaba a llamarla Longbottom) definitivamente era la primera, esa chica era hielo puro y, como el hielo, era cortante y filosa cuando se rompía; no era británica, su familia era una de las más puras en Suecia, y de las primeras en apoyar los planes de Lord Voldemort para expandir su dominio.
Recordó con rabia lo fácil que ella había tenido su camino hasta ser la mano derecha de Philippe, e inconscientemente se sobó la mejilla.
—¿Recordando tiempos felices, primo? —se acercó el heredero del Señor Oscuro.
Draco se volteó sorprendido.
—Philippe…
—No tienes que explicarme nada, por tu gesto sé que estabas pensando en esa noche.
—¿Estabas ahí?
—Por supuesto que sí, la escena solo me motivó a elegirla como mi mano derecha.
Draco negó con la cabeza. Había ocurrido hace varios años, pero lo recordaba como si fuera ayer; desde que ella llegó a Hogwarts se había escuchado en el castillo que ya tenía la marca tenebrosa, él no había querido creerlo, con suerte recibiría la marca cuando cumpliera los quince, pero ¿ella?, ¿una niña de solo once años?
Cuando iban en tercero decidió confrontarla, consiguió acorralarla en un pasillo cuando iba a su clase de astronomía.
—Dímelo.
La chica lo miró retadora.
—Aunque tuviera algo que decirte, definitivamente no te daría ninguna explicación, Malfoy.
Golpeó violentamente la pared a su derecha esperando atemorizarla, pero la castaña le mantuvo la mirada.
Pasaron quince minutos en los que ninguno dijo nada, y Draco ya sentía el dolor del golpe en su muñeca; harto, tomó la mano derecha de ella y le levantó la manga sin miramientos. La marca tenebrosa se mostró ante él.
—Tú… tú —había conservado la esperanza de que fuera sólo un rumor.
—¿Yo qué, Malfoy? Tengo algo que tú deseas —se vanaglorió.
El rubio retrocedió y ella avanzó peligrosamente.
—Jamás vuelvas a tratarme así, ¿oíste? —los papeles se habían invertido y ahora era él quien estaba apoyado contra una pared—. Ahora soy superior a ti, y no toleraré que seas tan irreverente.
Sintió un dolor agudo cruzar su mejilla y chocar contra su nariz, pero sólo fue consciente de lo que había ocurrido cuando sintió algo cálido resbalar hasta su cuello y vio a Granger sobándose los nudillos. La bruja cuadró los hombros y siguió su camino con dignidad. Le había roto la nariz.
—Debió de quedar en Slytherin —murmuró, saliendo de sus recuerdos.
Philippe se rio.
—Oh no, amigo, ella estuvo bien en Ravenclaw, hubieras sufrido más si hubiese quedado en Slytherin.
—¿Y sólo porque me golpeó decidiste hacerla tu cómplice?
—No, porque sabe defender lo que le interesa, y no le importó que fueras tú para darte tu merecido, eso habla muy bien de ella.
Draco negó y ambos entraron a la sala de entrenamiento, tenían un largo día por delante. Mientras entrenaba, recordó con pesadumbre sus días en Hogwarts, había esperado algo más tomando en cuenta su apellido, pero le llegada de la chica Granger lo había arruinado todo; si bien se conservaban las cuatro casas de Hogwarts, ahora sólo había sangre pura en la escuela y cada uno podía demostrar su talento en su casa. Había uno que otro sangre sucia, no lo iba a negar, pero servía solo para entrenamiento, no era lo mismo torturar a un muñeco de práctica que a un ser humano de verdad.
Sonrió mientras lanzaba escudos protectores a su alrededor, aún recordaba la emoción de los sangre sucia de once años que llegaban creyendo que aprenderían magia, sólo para encontrarse con que eran encadenados y torturados; los que tenían suerte, se volvían sirvientes personales de algún alumno de alto rango. Los que no, eran sujetos de prueba en laboratorios donde se creaban pociones y maldiciones nuevas, la mayoría no sobrevivían.
Lanzó un hechizo punzocortante y se agachó para esquivar lo que parecía ser un crucio, en unos meses volvería a Hogwarts, esta vez como profesor, y no podía esperar para probar un par de trucos nuevos en algún impuro llorón.
Levantó su máscara y observó satisfecha su obra, la casa estaba ardiendo en llamas, y Neville se había desmayado hace poco. Rodó lo ojos, molesta; Alice y Frank Longbottom aún se retorcían en el suelo por los efectos del cruciatus, se paseó a su alrededor antes de probar uno de los hechizos que había creado. Similar al cruciatus, tras tres minutos de aplicación rompía las venas ocasionando desangres internos, lo recomendable era hacer algunos cortes para dejar que la sangre saliera o la víctima explotaba por la presión, y eso no era agradable; detuvo el hechizo tras el primer minuto, no quería que sus "suegros" murieran así. Sintió a alguien a sus espaldas y lanzó un incarcerous que tiró a la persona, cuando se acercó para ver quién era casi se cae de espaldas.
—Yo… lo lamento mucho, madame, no sabía que era usted.
La mujer sonrió desquiciadamente.
—No te preocupes, Hermione, me alegra ver que tomas precauciones —respondió Bellatrix desde el suelo.
Hermione la desató y la mujer se levantó.
—Escuché que la casa de los Longbottom estaba en llamas y vine a ver si podía ayudar en algo.
—Si lo desea —respondió Hermione obediente—, aún están con vida.
La pelinegra río satisfecha.
—¿Cuánto tiempo los has estado torturando?
—Poco más de una hora.
—¿Y han resistido? —Bellatrix lucía claramente sorprendida.
—He sanado varias veces sus heridas y les he dado pociones revitalizantes.
—Parece que has aprendido bien, querida.
La misma esposa de Lord Voldemort había sido su mentora, y estaba segura de que Hermione era su mejor trabajo.
—¿Tu enclenque esposo?
—Se desmayó hace un tiempo, no tiene madera de mortífago.
Bellatrix se acercó al cuerpo de chico.
—No, pero sabes cuál es tu misión.
—La tengo muy presente, estaba pensando en borrarle la memoria y… —dejó la frase al aire.
—Excelente, Hermione, haré que Philippe reconozca tu trabajo, esto nos va a servir de mucho.
Antes de que la castaña pudiera responder, Bellatrix desapreció y Hermione tomó una decisión. Aplicó el cruciatus durante varios minutos más y finalmente bajó la varita, se acercó a Neville y los apareció a ambos en casa antes de eliminar los recuerdos de las últimas horas.
Una vez que lo dejó dormido, se apareció en la mansión de su Señor; tal y como esperaba, se encontraba entrenando a Philippe y a Draco.
—Señora Longbottom —saludó, sorprendido el hombre—. ¿Qué la trae por aquí?
—La misión está cumplida, mi Señor —respondió con una reverencia.
Philippe y Draco intercambiaron miradas sorprendidas.
—¿Los mataste?
—No, usted dijo que sólo les diera una lección, —La decepción se pintó en el rostro de Lord Voldemort y Draco casi sonrió, ilusionado—, pero quizá se me pasó un poco la mano —continuó Hermione—, cuando los encuentren, ni siquiera recordarán que existen.
Draco la miró sorprendido y Philippe y su padre, satisfechos.
—Muy bien hecho, Hermione —felicitó el joven—, nunca dejas de sorprenderme.
—Pero tu esposo… —interrumpió Lord Voldemort.
—Oh, eso será una sorpresa, mi Señor, espere a verlo mañana.
Dicho esto salió de la sala sin despedirse y se apareció en su casa, manchó su traje con cenizas de la chimenea y añadió algunas quemaduras a sus manos y rostro, así como heridas; se sentó junto a Neville en la cama y comenzó a sollozar hasta que lágrimas de verdad rodaron por sus mejillas.
Su esposo despertó unos minutos después, y se quedó de una pieza al verla llorar.
—Her… Hermione —llamó, sin lograr que ella le respondiera—. Hermione, ¿qué pasa, mi vida?
La castaña dejó que la abrazara y se apoyó en su pecho mientras seguía llorando.
—¿Estás bien? —preguntó sumamente preocupado, jamás la había visto llorar y no sabía qué hacer.
Después de un rato, ella finalmente se separó, aún con lágrimas en sus ojos, y hasta entonces Neville se percató del estado en que se encontraba.
—¿Qué te pasó?
—Ne… Ne… Neville, yo… —lloró, más fuerte—, lo siento tanto.
El chico se quedó mudo. ¿Qué había ocurrido?
—Hermione, dime qué fue lo que pasó.
—Tus… tus padres, no pude hacer nada para evitarlo —mintió.
Neville palideció. ¿Sus padres?, ¿estaban muertos?
—¡¿Qué les pasó a mis padres?!
—Fue la Orden, Neville, quemaron su casa y… —volvió a deshacerse en lágrimas.
—¿Dónde están? ¿Están muertos?
Hermione negó.
—Pero ojalá lo estuvieran, cuando los encontré… No me hagas recordarlo, por favor.
—Pero, Hermione, ¿no ibas tú a torturarlos?
Ella lo miró ofendida.
—¿Lo olvidaste? Te dije que hablaría con Philippe, sabes que sería incapaz de dañar a tus padres.
Neville asintió, creyendo recordarlo.
—Lo siento, no sé qué me ocurrió.
—No te preocupes, cariño —dijo ella, acariciándole el rostro—. Tú… ¿quieres ver a tus padres?
Neville negó y se volvió a acostar.
—Los visitaremos mañana.
La castaña asintió y se acostó a su lado, su misión estaba cumplida.
Alice y Frank Longbottom, quedaron locos, tal y como ella había planeado. Vio el cambio efectuarse en el rostro de Neville y se anotó una victoria interiormente, hecho que reforzó cuando él insistió en ir a la mansión de Lord Voldemort.
—Mi Señor —llamó en cuanto entró al salón, sin darse cuenta de que estaba interrumpiendo una reunión.
—Neville, sabes que el venir sin que te llamara tiene un castigo —levantó su varita para torturarlo.
—Lo lamentó, Milord —intervino Hermione—, estuvimos con sus padres y… —se interrumpió y un par de lágrimas rodaron por sus mejillas.
Voldemort bajó la varita.
—Cierto, lamenté mucho la noticia, si bien cometieron un error, estaba dispuesto a perdonarlos.
Neville asintió agradecido.
—Lamento mucho haberlo interrumpido, pero necesitaba hablar con usted.
—¿Qué puedo hacer por ti, muchacho? Si quieres unos días libres, puedo dártelos, tomando en cuenta…
—No —lo interrumpió—, quiero pedirle la misión para acabar con la Orden, deseo vengar a mis padres —declaró seguro.
El Señor Oscuro miró a Hermione y a Neville sorprendido.
—¿Estás seguro, muchacho?
—Sí, y si me la da, prometo que no le fallaré.
Lord Voldemort pareció dudarlo.
—Está bien, pensaba darle esa misión a Draco, pero después de lo que ocurrió estoy dispuesto a ayudarte, y si así puedo hacerlo…
—Sí, mi Señor, me ayudaría mucho.
—Muy bien, entonces puedes irte, la misión es tuya.
Neville salió y Lord Voldemort le regaló una encantadora sonrisa a Hermione, la última preocupación que tenía acababa de desaparecer. Después de que mató a los Potter, supo que Neville Longbottom también podría ser un peligro para él, pero no podía asesinarlo así nada más; le daría a la Orden una razón más para luchar, por eso, le dio a la más competente de sus mortífagos la misión de asegurar que el joven Longbottom no fuera una amenaza para él: no podía correr ningún riesgo.
Sabía que Hermione cumpliría la misión, pero no había esperado que lo hiciera tan pronto. Ella y Philippe eran su mayor creación, a él había podido educarlo desde pequeño, a Hermione la había roto y vuelto a moldear a su manera.
Ignoró a los mortífagos a su alrededor y se deleitó con los recuerdos de su creación.
Los señores Granger habían manifestado simpatía hacia sus ideales, y lo habían apoyado en la expansión de su poder por todo el continente; él necesitaba a alguien más, alguien que pudiera continuar su creación si Philippe fracasaba, o que apoyase a este en caso de triunfar y, desde que vio a la pequeña hija de los Granger, supo que debía de ser ella; parecía ser una bruja muy inteligente y sagaz, por ello sugirió a sus padres que la enviasen a Hogwarts, y a cambio de su obediencia marcó a toda la familia, incluyendo a la niña de once años que lo miraba con adoración.
Una vez en Hogwarts, se encargó de seguir sus pasos para hacer de ella una digna heredera; vio su gran oportunidad al verla trabar amistad con algunos de los hijos de mortífagos menores. Sabía que para desarrollar por completo el potencial mágico, había que fragmentar el alma para que este saliera sin restricción alguna; también sabía que Hermione Granger aún no desarrollaba su potencial por completo, y que él se encargaría de mostrarle todo lo que podía hacer.
Pidió a Severus Snape que castigara a algunos de los niños más cercanos a la joven y se presentó en el colegio; los niños estaban sumamente atemorizados, pero al menos se mostraron respetuosos al verlo llegar.
—Me ha dicho el director Snape que hubo un comportamiento inadecuado en este colegio, y que fueron ustedes quienes lo propiciaron —dijo arrastrando las palabras.
—Mi… mi… mi Señor —empezó uno de ellos—, nosotros…
—¿No hicieron nada? —completó la oración.
—N… n… no —tartamudeó.
—Es de mala educación desobedecer a tus superiores, y es peor cuestionar o negar lo que te dicen. Me parece que necesitan una lección —sonrió viperinamente y se dirigió a Snape—. ¿Quién es el mejor estudiante de su año?
El director, comprendiendo su propósito, sonrió.
—Hermione Granger, es de su misma casa —añadió.
—Que venga.
La niña entró, con un deje de inseguridad.
—¿Me mandó llamar, director? —preguntó a Snape.
—Así es, señorita Granger, el Señor Oscuro…
—Mi Señor —interrumpió Hermione, haciendo una reverencia—, yo no sabía que nos honraba usted con su presencia.
Voldemort sonrió satisfecho.
—No se preocupe, señorita Granger, su profesor, aquí presente, decía que es usted la joven más brillante de su año.
Hermione sonrió orgullosa.
—Así es, Señor.
—Y espero que tan obediente como brillante —añadió, viendo a Snape.
—Sí, mi Señor, la señorita tiene un historial impecable.
—Muy bien, quiero enseñarles a tus compañeros una lección de obediencia, ven conmigo.
Entraron al salón, donde estaban apartados los castigados. La reacción fue igual por ambas partes, sorpresa al ver a los otros ahí.
—Tus compañeros han cometido algunas infracciones. ¿Sabes realizar el cruciatus?
—Sí, mi Señor, es de las primeras lecciones que nos enseñan.
—Muy bien, aplícalo a ellos, quiero ver qué tan potente eres.
Con lágrimas en los ojos, Hermione levantó su varita y lanzó la maldición; era la bruja más brillante de su edad, y podía realizar todas las maldiciones y hechizos a la perfección. El rayo rojo golpeó al primero de sus amigos y lo hizo retorcerse, pasados dos minutos Lord Voldemort le ordenó que se detuviera y pasara al siguiente.
Fueron los diez minutos más tortuosos de su vida, y su dolor era sólo comparable al de sus compañeros. Cuando terminó, el Señor Oscuro le pidió que se retirara, la primera parte de su plan estaba lista.
Una semana más tarde recibió una lechuza del director; Hermione Granger había sido aislada, se había corrido la voz se lo que había hecho y nadie quería estar con ella. Después de eso, todo fue fácil, pidió a su esposa que la entrenara y se convirtió en la mejor mortífaga que había tenido a su servicio.
El día que Neville le entregó el cuerpo de Alastor Moody, supo que todo estaba en orden, podía seguir con sus planes de limpiar el mundo entero.
Hola. Un par de aclaraciones que ya no supe cómo meter en la historia:
Snape perdió la fe en la Orden después de que mataron a Lily y se dedicó por completo al lado oscuro.
Por si no quedó claro, Voldemort temía que Neville cumpliera la profecía.
Cualquier cosa desagradable de la historia, recuerden que es un WI? En el que Voldemort mató a los Potter y ganó la guerra, y además es un ser oscuro.
Por cierto ¿Qué les parece Hermione Darck!?
