¿Por qué…?
Es lo que se preguntaba Shinobu al tener a su bebé en brazos, luego de unas largas –exasperantes y dolorosas– horas de parto. Sonreía, sí, pero su sonrisa tenía algo de resignación.
Pues, había tenido la vana esperanza de que su primogénito tendría algunos rasgos suyos o una combinación de rasgos suyos con los de su marido, Kyoujuro.
Pero no, su hijo había nacido exactamente igual a Kyoujuro, a su cuñado, Senjuro y a su suegro, Shinjuro. Como si ella no hubiera sido la persona que lo parió, sino Kyoujuro.
¿Cómo se habría sentido su difunta suegra? ¿Habría sentido la misma confusión o resignación?
No se iba a animar a un segundo, muy seguramente le salía igual a Kyoujuro. Y el que pudiese ser una niña, no la salvaba.
Los genes Rengoku eran ridículamente fuertes y dominantes… ¿Ni eso pudo vencer? ¿En verdad era ella tan débil?
Suspiró, si alguna vez tenían otro hijo, se encargaría de ganar esa batalla.
- Oh pequeño Kou, espero seas tranquilo como tu tío Senjuro y tan fuerte como tu padre – deseó Shinobu con una pequeña sonrisa cansada. El bebé se acurrucó más contra ella en respuesta.
Shinobu realmente se había preguntado si ella sería capaz concebir hijos, si es que llegaba a sobrevivir en su batalla contra Douma, por poseer veneno en su sistema. Y realmente, fue una bendición el poder haber tenido un bebé sano, o eso le había dicho Aoi –quien ayudó en el parto, mayormente–.
Cuando Kyoujuro regresara de su misión, le declararía la guerra a sus genes (por muy risible que sonara).
Nota: La Week fue creada por una usuaria de Wattpad, -Louli. Pero yo quise traerla aquí uwu
Ojalá les guste, si alguien la lee.
