Notas del autor: Ya saben, Monster musume no me pertenece, solo el fic
Capitulo 3
POV Narrador
De nuevo el dia comenzó como siempre, el sol sale a lo lejos y sus rayos iluminan las habitaciones, esta vez Roberto despertó de una manera diferente, se giro para acomodarse pero su cálculo fallo y cayó al suelo con fuerza pues no pudo meter las manos, se quejó ante el golpe que incluso provoco que la mesa se levantase y moviese..
Ante el fuerte ruido y el sonido de su compañero quejándose Amanda salió de la cocina y camino rápido hasta donde Roberto estaba en el suelo tratando de levantarse:
-Buenos días Amanda –dijo Roberto apoyándose tratando de ponerse de pie
-Buenos días, ¿estás bien? -pregunto Amanda ayudando a su anfitrión
-Si estoy bien –Roberto logro ponerse de pie con ayuda de Amanda, la cual le dio su muleta y al asegurarse que se mantenía de pie regreso a la cocina
Roberto se estiro y en ese momento que estiraba su brazo que no sostenía la muleta sintió el buen aroma de un desayuno siendo preparado, ante esto camino hasta la barra de la cocina y pudo ver a Amanda cocinando, Roberto tomo asiento y recargo su muleta en la barra, él pudo ver como Amanda se movía de un lado a otro tarareando alguna canción animada y con el ritmo de su voz movía su cadera y cola, bailando en su lugar, tomando ingredientes o moviendo lo que se cocinaba en la sartén, Roberto sonrió al verla tan animada:
-¿Qué preparas Amanda? –pregunto Roberto
-Un pequeño desayuno para los dos, me has dejado dormir en tu cama, has cocinado para mi y me llevaste a un buen paseo, pensé que lo mínimo que podría hacer después de eso era prepararte algo rico –dijo girándose con la espátula en su mano derecha y regalándole una cálida sonrisa a su compañero
Roberto también le sonrió a la minotauro y con esto Amanda volvió a su labor, el soldado mexicano no podía dejar de ver a esa mujer, no miraba a su trasero, sino todo lo que hacía, verla así de animada, feliz, tarareando una canción animada y moviéndose al ritmo de esta mientras prepara un desayuno que apunta a ser algo delicioso, el solamente suspiro y busco las cajas de la medicina de Amanda, las encontró en la barra misma a un lado de una columna, el las acerco para no olvidar dárselas a Amanda.
Mientras la minotauro comenzaba a apilar los panqueques que llevaba preparando desde hace varios minutos mientras su compañero dormia en el sillón.
Dos grandes platos con panqueques apilados perfectamente en ambos, con un pequeño cuadro de mantequilla encima derritiéndose y chocolate derretido vertido desde arriba resbalándose por los bordes de cada panqueque, debajo de esto añadió fruta cortada, además en un plato extra dejo dos huevos estrellados con tocino y como si fuese una madre sirviendo a su hijo, los huevos y tocino de Roberto formaban una carita feliz con una nariz de esa misma carne de cerdo dorada.
Con todo terminado Amanda coloco ambos platos para Roberto enfrente de el, además de cubiertos y un vaso con leche:
-Disfrútalo –dijo la minotauro con una sonrisa
El soldado mexicano observo ambos platos y una sonrisa se le dibujo, y varios recuerdos lo invadieron, al observar ambos platillos le trajeron recuerdos de su pasado, los desayunos que su madre le preparo cuando era un niño, antes de salir a jugar y ensuciarse con sus amigos o asistir a clases el desayunaba algo similar, los huevos siempre formaban esa carita sonriente ya sea de tocino, jamón o frijoles acompañado de tortillas de maíz, incluso el día en que partió al cuartel militar a iniciar su entrenamiento su madre le preparo su ultimo desayuno tal cual era un pequeño niño, panqueques y huevos con tocino y frijoles formando esa carita feliz.
Roberto no pudo con las lágrimas y un par se formaron en sus ojos, las dejo deslizarse por sus mejillas hasta su bigote y barba, Amanda se dio cuenta de esto cuando se giró con su desayuno:
-¿Roberto estas bien? –pregunto al ver como su anfitrión miraba su comida sin haberlo probado
-¿Eh? ¡Oh! Si, estoy bien no es nada –dijo saliendo del trance- desayunemos
-Está bien, espero que te guste, mi mama me preparaba esto cuando me ponía triste o en mi cumpleaños –dijo Amanda sonriendo- aunque no encontré helado de vainilla o chocolate
-No importa Amanda, es perfecto, por cierto –Roberto reviso el reloj colgado en la pared y tomo la hora, 9:35 am- toma tus pastillas
Con esto Roberto abrió ambas cajas y saco las tabletas de aluminio y plástico que contenían las pastillas que Amanda requiere para su tratamiento:
-Cierto, casi lo olvido –la minotauro rio ligeramente y después de esto tomo ambas pastillas y las paso junto a la leche- ahora desayunemos
-Si Amanda, buen provecho
Y así ambos comenzaron a disfrutar de ese desayuno, Roberto de inmediato quedo maravillado con el sabor, todo era perfecto, los panqueques no eran demasiado dulces, el tocino crocante y los huevos bien sazonados, Amanda mientras disfrutaba de su desayuno y de ver como a su anfitrión devoraba todo sin dejar nada.
Ya para cuando terminaron Roberto termino la leche y dejo salir un fuerte suspiro, ese fue un desayuno que le trajo buenos recuerdos y además exquisito:
-Muchas gracias Amanda, estuvo delicioso
-No hay de que, me alegra que te gustara –Amanda le regalo otra sonrisa, esa faceta siempre sonriente y tierna de ella solamente provocaba en Roberto una calidez en su interior
Amanda se quedó lavando los platos sucios, mientras el soldado mexicano se dirigió al dormitorio, ahí a su zona del armario donde saco su billetera y la guardo en su pantalón, se detuvo en el lugar por unos segundo, hace poco sintió demasiadas emociones, esos recuerdos tan cálidos de su niñez volvieron de golpe con ese platillo que Amanda le preparo, incluso derramo un par de lagrima, nunca espero haberse sentido así, incluso duda de que haya pasado.
Sacudió su cabeza y se dirigió a donde la lavadora y el cesto con ropa sucia esperan, apoyándose en la pared separo las prendas para evitar descoloramientos o que sus camisas blancas se convirtieran en brillantes prendas rosadas, ya una vez todo separado programo la lavadora, solo habría que esperar.
Con esto ya hecho el soldado camino hasta la sala y encendió el televisor, Amanda estaba ahí mismo leyendo un libro sobre la gran guerra y sus consecuencias.
Roberto vago un poco por los canales, se detuvo un momento en el de las noticias donde anunciaban posible precipitación e incluso lluvias fuertes, el ignoro esto al notar como el cielo estaba despejado, al notar de nuevo que no había nada interesante apago el televisor:
-Amanda –al decir su nombre la mencionada levanto su cabeza y miro a Roberto curiosa- ¿Cuántos libros trajiste?
-Traje al menos unos diez, pero todos los he leído ya, es solo que no tengo dinero para comprar más, antes me la pasaba en una biblioteca en el edificio de MON
-Entiendo ¿Qué clase de libros lees? A parte de los de historia
-Bueno, me gustan mucho las novelas épicas, bélicas, de drama y terror, una de mis favoritas es el señor de los anillos fue una que me acompaño por mi niñez, fue un regalo de mis abuelos, pero en si, me gustan de todo tipo
-¿Y qué es lo que lees ahora?
-Sobre la guerra que acabaría con las guerras, la gran guerra
-Una guerra que solamente evoluciono el combate –agrego Roberto
-Lamentablemente así fue, no acabo con nada solamente lo empeoro todo, e inicio el segundo conflicto
-Aunque también se lograron grandes avances en la industria, medicina, social…
Ambos se sumergieron en un dialogo sobre la gran guerra como esta influyo en el mundo actual de manera positiva y negativa, aunque las negativas eran muchas, las positivas eran de gran valor, Amanda se encontraba feliz en ese momento, pocas personas sabían tanto como ella sobre tales conflictos, Roberto poseía posturas especiales y con bases así que disfruto de ese dialogo.
Ya para las 12 am Roberto se había arreglado, igual que el día en que llevo a Amanda a un paseo, con su gorra, uniforme, bota militar y su barba y bigote ligeramente estilizados y limpiados, reviso el dinero y aun poseía una buena cantidad, de paso guardo su número de celular en el del teléfono de la habitación para cuando el llamase Amanda supiese quien es:
-Amanda –ahora la minotauro estaba vagando por la televisión, se detuvo, al igual que su compañero, en el canal de noticias- saldré a comprar algunas cosas
-¿Quieres que te acompañe?
-No, espero no tardar mucho y hoy abra demasiada gente –el recuerdo de los cretinos de la otra vez hizo que pusiese una ligera mueca- y estaré yendo de local a local así que no sería muy grato, creo que sería mejor que tu te quedes aquí, guarde el número de mi celular en el teléfono de la habitación, si necesitas algo solo llámame
-Está bien
-Ven y cierra la puerta, te dejare la llave
Ambos caminaron hasta la puerta, Roberto abrió esta y dejo la llave puesta en el picaporte de adentro para que Amanda cerrara, pero ella está algo nerviosa:
-¿Seguro que no quieres que te acompañe? No me importa ir de un lado a otro
-Estoy seguro, además, puede que Pachy quiera tener alguna reunión contigo, ella vive aquí al lado –dijo Roberto apuntando a la puerta
-¡Cierto! Quizás quiera alguna reunión de amigas o un compartir un bocadillo
-Exactamente, recuerda, si necesitas algo solo llámame -Roberto se dio cuenta tarde de esas palabras
-Esto…
-Si lo sé, escogí mal las palabras, te llamare cada cierto tiempo ¿Está bien?
-Sí, ten cuidado
-Lo tendré, no rompas nada
-Espera, anunciaron que podría caer fuertes lluvias ¿Quieres llevarte mi paraguas?
-No será necesario, hoy está despejado
-Pero anunciaron lluvias, y los pronósticos casi nunca mienten
-Casi, siempre hay margen de error, no te preocupes, no lloverá y si llueve me protegeré ¿De acuerdo?
-De acuerdo
-Bien, ya me voy
-Está bien, cuídate –dijo Amanda regalando una cálida sonrisa a su anfitrión
Roberto con esto asintió y se dirigió a las escaleras, Amanda al ver como comenzaba su descenso por estas cerro la puerta…
POV Roberto
Baje las escaleras con un poco de dificultad pero apoyándome bien en el barandal y la muleta logre bajar sin caerme, pase y salude a la recepcionista y salí a la calle, ahora a aventurarme, no se todo de memoria pero ayer en el paseo con Amanda logre ver un par de tiendas de muebles, espero ahí encontrar algún colchón y marco de madera donde pueda recostarme sin partirla por la mitad.
Con esto comencé mi caminata algo dificultada, caminaba entre las multitudes llamando siempre la atención, algunos me miraban de arriba abajo y luego seguían con su vida y otros se quedaban mirando a la pierna que me falta, no me importa pero es algo incómodo.
Llegue hasta el local, tiene una fachada simple, entre empujando la puerta y me encontré con la caja al lado izquierdo con una mujer humana esperando detrás de esta, todo lo demás eran varias camas alineadas, de diferentes tamaños, colores y marcas.
Apenas di un par de pasos más y una mujer se me acerco, una lamia para ser específico:
-Buenos días señor ¿En que podría ayudarlo? –saludo con una sonrisa, lleva lo que parece el uniforme del local
-Busco algún colchón cómodo y marco que aguante mi peso
-Entiendo lo que busca, sígame –Con esto ella se giro a uno de los pasillos entre las varias camas, yo la seguí cuidando de no pisar su cola
Me guio hasta el fondo del local donde varios colchones grandes estaban recargados en la pared y algunos sobre marcos de madera
-Estos son los colchones más grandes y los marcos de madera van incluidos, se lo aseguro, son resistentes y cómodos
-Gracias ¿Podría ayudarme con mi muleta?
-Por supuesto señor –ella tomo mi muleta y yo me senté en uno de los colchones, suave, amplio y lo suficientemente largo para mi
Me gire un poco y después me recosté, estaba ya algo suave, quizás las pruebas de algún otro cliente, bueno, este cumple con lo que necesito así que no será necesario probar algún otro:
-Este me gusta ¿Cuál es el precio?
-Colchón y marco de madera serian 7200 yenes, se agregara un cargo de envió dependiendo de donde viva
-Está bien, me lo llevo
-Buena elección señor –ella ofreció su mano para ayudar a levantarme
Apoye una de mis manos en el colchón y con eso y el ligero jalón de esa amable mujer me logre poner de pie, ella me entrego mi muleta y la seguí de nuevo a la caja, ahí pague por el colchón, le di mi dirección y mi nombre, si acaso también di el de Amanda por si no me encuentro en la habitación.
Ya con esto tachado en la lista imaginaria salí y seguís mi caminata, conseguir esa cama fue más rápido de lo que pensé.
De un momento a otro la cera se llenó de gente, no la vi venir, varias personas iban de un lado al otro, algunos hablando entre sí o en sus teléfonos celulares, de entre la multitud resalto uno en especial, un hombre alto, más alto que yo, parece medir dos metros, lleva una gran barba, por sus rasgos faciales no es asiático, quizás europeo.
Lo que más destacaba es su manera de caminar, parece que va cojeando y sus brazos llevan varias vendas y rasguños, camina de manera dificultosa, incluso choco con un par de hombres, estaban distraídos así que solo se disculparon y continuaron con sus caminos, pero pude ver como a ese alto hombre se le caía la billetera de su pantalón, camine hasta esta y la recogí apoyando bien mi muleta.
Al levantarme, gracias a mi estatura, logre ver que entro a una pequeña tienda de víveres.
Camine hasta esta y un hombre apenas salía, este al verme dejo la puerta abierta para mí:
-Gracias
-No hay de que
Ahora debo encontrar a ese sujeto, sin su billetera no podrá comprar nada, antes por la curiosidad la abrí, ahí pude ver lo que parece una identificación de una universidad, es un maestro, imparte geología, interesante.
Camine por los pasillos asomándome en cada uno dividido por las estanterías donde se almacenan cosas de la canasta básica, ahí lo pude ver buscando al fondo alguna bebida en los congeladores, se llama Geber así que no dude en llamarlo por su nombre:
-Hey, Geber
Al decir esto se giró de inmediato y me miro extrañado, yo camine hasta él y extendí mi mano con su billetera:
-Toma, se te callo fuera
El vio la billetera y guio sus manos a sus bolsillos en el pantalón:
-Gracias, me salvaste ahí llevo mi credencial de la Uni y dinero –dijo tomándola
-No hay de que, ten más cuidado –con esto me gire y comencé a caminar hacia la salida
-¡Oye espera! –escuche de nuevo su voz, me gire ligeramente
-Déjame invitarte algo para beber, es lo mínimo por habérmela regresado con todo dentro
-Está bien, gracias
Tomo dos latas de refresco frías y las pago, al salir el me abrió la puerta, al salir ambos íbamos hacia el mismo rumbo asi que quise empezar una plática:
-Oye ¿Por qué tantas heridas? –pregunte al ver de cerca sus heridas, algunas son muy profundas, incluso tiene en la cara
-Esto… bueno, yo soy un poco, uhm, torpe, en ocasiones me caigo en el campo en busca de rastros del pasado, incluso en mi casa –dijo riendo ligeramente dando un trago a su bebida
Su voz expresaba nerviosismo y que me mentía, no debería indagar mucho pero por como luce parece que es agredido:
-¿Seguro? Esos golpes son muy precisos, no parece algo provocado por rocas, perillas, muebles o el suelo –me es inevitable preguntar algo así, siempre hay que indagar en algo, es lo que hacía en el ejército al detener a alguien
-No es de tu incumbencia –contesto súbitamente
-Entiendo, perdona amigo, es solo que me es inevitable preguntar algo así, en mis años como soldado siempre debemos interrogar antes de disparar
El me miro de reojo, nos detuvimos en una esquina para esperar a que los vehículos terminen de cruzas:
-Es un tema delicado, tiene que ver con el acta y una wyvern un tanto rebelde –dijo terminando su bebida- ella tiene un odio contra los humanos pero aun así quiero apoyarla, aunque me deje así en ocasiones
-Te deseo suerte entonces compañero –dije girándome, el parecía que iba a cruzar y donde esperaría el autobús esta por la misma cera- gracias por la bebida Geber
-No hay de que… ¿tu?
-Roberto García
-Si Roberto, gracias de nuevo por devolverme mi billetera
-No hay de que, hasta luego
Con esto me despedí y camine hasta la parada del autobús, por suerte esta techada y con un espacio libre, camine hasta este y tome asiento, deje la muleta apoyada frente a mí y espere a la llegada del autobús.
Revise mi teléfono y ya son las 12:30, no he tardado mucho, pensé que tardaría más en busca de algún colchón que me soportara, quizás Amanda necesite algo, la llamare.
Busque el número de teléfono guardado en la memoria de mi celular, lo encontré y marque, apenas sonó un par de veces y Amanda contesto:
-¡Hola Roberto! –saludo, siempre con esa voz tan cálida
-Hola Amanda, ¿Está todo bien?
-Sí, Pachy está aquí conmigo
-¡Hola! Espero no te moleste que este aquí junto a Amanda –escuche la voz de esa harpía
-Dile que no hay problema ¿Entonces estas bien Amanda?
-Sí, he estado hablando con Pachy, hemos compartido algunos refrigerios y ahora mismo estamos viendo un programa de televisión
-Está bien, yo iré a visitar a mis padres, volveré más tarde
-¿Tardaras mucho? Los noticieros no dejan de anunciar lluvias y tormentas
Mire al cielo, apenas un par de nubes pequeñas y algo de viento:
-Pues aquí fuera todo es diferente, está muy despejado, quizás se equivocaron
-Bueno
-Ya voy a colgar, se acerca el autobús, no rompan nada las dos ¿Esta bien?
-¡Si señor! No romperemos nada ¡Hasta luego! ¡Cuídate!
-Gracias Amanda, igualmente
Colgué, esa mujer sí que es dulce, siempre que la escucho se me dibuja un sonrisa casi involuntaria, guarde mi celular y subí al autobús extrañamente grande, en la entrada encima aparecían dos siluetas, uno humano y otro de una arachne, un camión adaptado para extra especies supongo.
Entre junto a unas diez personas, entre ellos una arachne y dos nekomata, yo tome asiento a un lado de una ventana.
El autobús arranco y simplemente me recargue en la pared y mire hacia afuera. La gente caminando a sus trabajos, hombres, mujeres, extra especies conviviendo alegremente, lamias y nekomata ofreciendo productos fuera de algunas tiendas, ogros y orcos ayudando con artículos pesados, harpías entregando paquetería o correo y otras simplemente paseando con sus familias anfitrionas, es bueno ver la gran convivencia y como la gente camina tranquila por las calles.
El autobús volvió a detenerse, esta vez subieron más personas, uno de ellos, un hombre que se sentó a mi lado, yo solamente seguí mirando hacia afuera.
Ahí mismo aproveche sumergirme en mis pensamientos, reflexionar sobre lo que viví y he vivido.
Vine a Japón por el hecho de que mi hermana y padres insistieron, pero antes de eso yo estuve una semana entera encerrado en mi habitación, lamentándome, leyendo mi diario donde hice reportes de todo lo que viví, contando los casquillos de balas que guarde… de las vidas que quite, no fueron personas indefensas, eran sicarios, asesinos, secuestradores, los mate cuando ellos nos atacaban, cuando los encontrábamos a punto de ejecutar a alguien que no les pagaba, nunca quite vida a inocentes.
Eso es lo que me repito para no caer en la depresión.
Lo que me ayudo a seguir adelante sin lamentarme el haber quitado vidas fueron las personas que tanto nos agradecían y la educación del colegio militar, aquellos que rescatábamos y meses después recibía cartas o mensaje de agradecimiento por haber salvado a madres, padres, hermanos o hijos de las garras de criminales que solo buscaban dinero… nunca olvidare a esa mujer de unos 60 años que cuando regresamos con su hijo secuestrado no dejo de llorar, tomo mi mano la beso al igual que a mi comandante, esa mujer estaba muy agradecida.
Ahora no puedo laborar en ese trabajo, ya no puedo ayudar a mis compañeros, liderarlos, ir siempre al frente y dar el ejemplo. Suspire al ver de nuevo mis sueños esfumarse.
Ya cuando regrese al mundo me di cuenta que ya estaba en las cercanías donde viven mis padres me puse de pie dentro del autobús y ya llegada a la parada baje del transporte, mire de nuevo al cielo y aun esta despejado, revise la hora, 2:30 pm, quizas Amanda este a punto de comer, debo de llamarla para recordarle sus medicinas, marque de nuevo y espere a que contestase:
-¡Hola Roberto!
-Hola Amanda, ¿Ya estas comiendo?
-No, pero Pachy y Eddie quisieron comer aquí y Eddie se ofreció a preparar una comida tradicional de Canadá, espera –escuche como oprimió un botón- ¡Saluden a Roberto!
-¡Hola Roberto! –escuche la voz de Pachy
-Hola vecino, buenas tardes
-Hola a los dos –salude, puso el teléfono en el altavoz- espero les sirva la gran variedad de ingredientes en mi cocina –no es que sea poca, pero no es la más fina o exquisita
-Es suficiente, con esto preparare un gran platillo, les encantara –escuche a Eddie de fondo
-Amanda, recuerda tomar rus medicinas
-¡Cierto! –escuche como comenzó a caminar y como movía las cajas
-Toma Amanda, pásalas con agua
-Gracias –se quedó callada por unos segundos pero después volvió a tomar el teléfono –listo, ya me tome una de cada una
-Bien hecho, ya llegue a otro de mis destinos así que tendré que colgar
-Está bien ¡Cuídate!
-Gracias Amanda, hasta más tarde
Con esto colgué y guarde mi celular, como siempre, termino con una sonrisa, el viento seguía pero el sol estaba intenso, no entiendo porque tanta preocupación por la lluvia, ahora hay más nubes pero ninguna de precipitación o incluso de tormenta.
Pude ver a lo lejos lo que parece una heladería, tomar algún helado no caería mal.
Camine hasta la heladería, una fachada simple, un letrero del ´´Polo Sur´´ y dos estatuas de pingüinos sosteniendo conos de helado, una decoración agradable.
Entre al local y pude ver a una arachne atendiendo, al verla bien se parece a una arachne que vi hace unos días, la salud y solicite un helado sabor vainilla, algo simple.
Para esto solo pague y salí, fuera hay algunos asientos, camine hasta uno de estos y me deje caer en la madera, tiene un parasol la misma mesa así que quede bien cubierto contra el sol, por esto me quite mi gorra y la deje sobre la mesa, la muleta la deje recargada… ahora que la miro es increíble lo que me paso.
No lo había pensado estos días, casi olvidaba lo que le sucedió a mi pierna, con la llegada de Amanda lo he olvidado, ese suceso que me ha cambiado… maldita sea.
Tanto entrenamiento, tanta dedicación, apuntando a los GAFES, los mejores, por el honor de México, ser parte de lo mejor de lo mejor y deshacernos de la basura en el país… pero eso desapareció un solo día, una granada y quien sabe cuántas balas en mi pierna.
Debería estar agradecido porque no morí, porque mis padres ni mi hermana lloraron sobre algún ataúd, caja o vasija con mis cenizas… pero aun así no puedo evitar sentirme triste y con esta furia interna conmigo y con esos bastardos, espero que Pérez los haya acribillado:
-Oye –escuche una voz, una mujer, salí de mi trance y la mire, es esa misma Arachne que me atendió- disculpa pero tu helado se está derritiendo
Sacudí ligeramente mi cabeza y mire a mi mano, si, ya estaba medio derretido en mi misma mano:
-Oh… gracias, yo simplemente me perdí en mi mente
Con mi misma lengua limpie algo del helado en mis dedos y cono, está muy bueno, aun para solo ser vainilla es muy bueno. Esa misma Arachne se sentó en el mismo asiento, saco una especie de lonchera y se dispuso a comer.
La mire de nuevo, el pelo, ojos y su cuerpo, al parecer esa misma arachne que me tope aquel día que llegue y caminaba junto a mi hermana, ella me miro de nuevo, sus ojos se centraron en mi muleta, gorra y uniforme:
-¿Eres militar? –pregunto tomando algo de comida en una lonchera
-Asi es, Subteniente Roberto García de la Madrid del ejército mexicano, a sus órdenes señorita
-Kommandant –ella dio un saludo militar, ese idioma, es alemán creo
-Descansa soldado –dije con una sonrisa, ella también rio ligeramente y bajo su brazo- ¿Eres proveniente de Alemania?
-Nein, provengo de unas islas con fuerte influencia germana y una cultura militar, Sparassus señor –dijo de nuevo de manera marcial
-Nunca había escuchado de alguna isla o nación así
-Fue ocultada pues la mayoría de población son liminales, arachnes para ser específica, antes del acta fue casi un secreto y para el mundo una isla con forma de araña donde pescadores y navegantes desaparecen de manera misteriosa, algo así como las varias islas habitadas puramente por liminales en el triángulo de las bermudas
-Entiendo –con esto di algunas lamidas a mi helado, aun no se derrite por completo y sigue frio- Dices que tiene una cultura militar ¿Hiciste algún servicio militar?
-Ja, Pertenecí a las fuerzas policiacas se Sparassus, como toda habitante de manera obligatoria, usábamos armas, radios y algunas lecturas de estrategia, entrenamiento de obediencia, ordenes marciales, estudiamos los rangos en nuestro y otros ejércitos, además de prácticas marciales –eso explica su saludo militar y porque se dirigió a mi como señor- pero casi nunca pasaba nada relevante, algún que otra pelea familiar o entre vecinos, fácil de suprimir o de calmar –ella volvió a dar otros bocados a su comida y pregunto- ¿Cuál fue su labor en su país?
-Ofrecer ayuda en desastres naturales, patrullaje en ciudades peligrosas, operativos a puestos y laboratorios de los carteles, rescate de gente secuestrada, retenes, incluso enfrentamientos a grupos armados dentro de las ciudades, con civiles de por medio, viví de todo y se de lo que es capaz un grupo de salvajes con armas, cuchillos y chalecos anti balas ansiando dinero
-¿La situación de tu país es muy grave?
-Si, aunque los medios tratan de ocultar la mayoría para no afectar el turismo y como nos ven otros países la situación en varios puntos del país es demasiado grave, asesinatos a plena luz del día, secuestros y ventas de órganos, tráfico de drogas, armas y personas, torturas… hay mas cosas pero no me gustaría contártelo –dije recordando esas personas en las fosas y barriles, no es necesario contárselo
-¿Y qué fue lo que te sucedió? ¿Por qué perdiste tu pierna? –Ella se detuvo por un segundo- perdón por tantas preguntas, esa última creo que es demasiado delicada
-No hay problema… sobre la pierna, la perdí en un operativo, estoy feliz porque salvamos a mujeres y niñas secuestradas, todos liminales, pero al mismo tiempo furioso por lo que me sucedió –le di un mordisco al cono de galleta y lamí algo del helado- ya no puedo luchar a ese mal directamente, solo sería un estorbo o una carga
-Se lo que es, sentirte inútil o que lo que haces al final no tiene sentido –la mire extraño, no la conozco pero puedo pensar que ha pasado por mucho por como dijo esto último- perdona por eso… en ocasiones suelto la lengua
-No importa –termine con mi helado y tome de nuevo mi muleta- perdona haberte quitado tu tiempo de comida
-Oh, no hay problema, me extendieron el horario de descanso
-Está bien, ha sido un gusto –dije tomando mi gorra y caminando hasta ella dándole la mano- espero nos veamos de nuevo
-Igualmente, hasta luego señor –dijo apretando mi mano y después dando el saludo militar
-Disculpa, no se tu nombre –dije algo apenado
-Aria Jaegersturm
-Bien, hasta luego Aria
-Hasta luego Roberto
Con esto sonreí y me retire, ahora voy en dirección a casa de mis padres.
Comencé a caminar y apenas haber dado un par de pasos pude escuchar un quejido detrás, mire hacia atrás ligeramente y pude ver a una mujer nekomata rubia, iba a unos cuantos pasos detrás de mí, cargando varias bolsas grandes, es algo baja y parece que se le dificulta, me detuve y ella siguió con su pesado caminar:
-Disculpe ¿Necesita ayuda? –pregunte cuando paso a mi lado izquierdo
-Oh… Yo puedo no se preocupe –dijo con una sonrisa, sus brazos estaban temblando
-Insisto, yo la puedo ayudar ¿Hasta dónde ira?
-Las siguientes dos cuadras, ahí esperare el autobús –pude ver como trataba de cargar esas bolsas, sus dedos estaban rojos
-Sus dedos están rojos, déjeme ayudarle, no tema, no iré a ningún lado –dije mostrando la muleta
-Está bien –ella me entrego tres bolsas en una mano, cajas de comida, latas, botellas, carne congelada, pollo, pescado, algo pesada
No se me dificulto mucho cargar esas tres bolsas, así ella distribuyo las otras tres en sus dos brazos:
-Gracias, ya me estaba matando todo eso
-No hay de que, usted dígame hasta donde y yo la acompañare
Con esto comenzamos a caminar, note como ahora caminaba más rápido y sus brazos no temblaban:
-Gracias de nuevo, señor
-Roberto García, no hay de que señorita, es mi deber como soldado
-Entiendo, soy Rin
-Mucho gusto
Caminamos por la acera mientras cruzábamos una de las cuadras, ella me miraba en ocasiones atenta quizás a cualquier movimiento:
-No te preocupes Rin, no escapare con todo esto, no puedo correr con esta muleta y seria deshonroso y patético de mi parte como soldado
-Entiendo, disculpe, es solo que ya me han engañado, por suerte solo me robaron una cartera vacía y una caja de galletas –dijo con una ligera risa- lo mejor es cuando mi novio los atrapaba y los obligaban a disculparse y entregarme lo que me robaron
-No se disculpe, puedo comprender su preocupación
Llegamos ya hasta la parada de autobús y la pequeña mujer tomo asiento en la banca bajo un pequeño techo, deje las bolsas bajo sus pies y le regale una sonrisa:
-Hasta luego Rin y tenga cuidado
-Muchas gracias Roberto, y usted cuídese también
Ya con esto solo me despedí con la mano alejándome de nuevo, me pregunto cómo estará Amanda, sé que Eddie está ahí con ella… ahora empieza mi mente a maquinar esas ideas, el parece un hombre honorable, no creo que intente algo con Amanda, además, es demasiado grande para el, reí ligeramente a mis adentros, no debería ponerme así, es solo mi vecino.
Sacudí ligeramente mi cabeza y solo seguí caminando, si no me falla la memoria solo tres cuadras más y llegare al barrio donde está la casa de mis padres, mientras caminaba pude ver lo que parece una pequeña tienda de libros, quizás encuentre alguno que le guste a Amanda, volveré más tarde.
Revise el reloj de mi celular, ya son las 4:00 pm y no he comido nada, espero que no les moleste a mis padres que me prepare algo en su casa.
Ya al fin llegado toque llame a la puerta presionando el botón del timbre, escuche como abrían casi de inmediato la puerta, la que la abrió fue mi madre:
-¡Hijo! –dijo ella dándome un abrazo, no dude y lo devolví- que bueno volverte a ver
-Si mama, es un gusto
-Pasa, apenas estamos por comer tu padre y yo
-¿Dónde está mi hermana? –dije pasando, mi madre se hizo a un lado y cerró la puerta detrás de mi
-Asistió a la obra, parece que ya inicio y tendrá que estar ahí para solucionar cualquier problema, ya sabes que siempre quiere supervisar sus proyectos
-Es dedicada y eso es muy bueno
-Asi es, pasa, pasa, apenas estábamos poniendo la mesa
Con esto segui a mi madre hasta el comedor donde mi padre terminaba de colocar dos platos, cubiertos y vasos:
-Hola hijo –dijo el caminando hasta mi y también, dándome un abrazo- ¿Qué tal estos días? ¿Está bien ese departamento?
-Si está bien papa, es lo suficientemente grande para mí y los vecinos son personas agradables
-Me alegra que te haya gustado hijo, fue uno que encontré a un módico precio, nada demasiado ostentoso ni tampoco un chiquero, ahora siéntate, tu madre preparo una muy buena comida –el me guio hasta una de las sillas que rodean la mesa
Tome asiento y mi padre me trajo un plato y vaso, al centro estaba una jarra con agua fresca.
Mi madre nos sirvió un filete de carne acompañado de arroz, verduras, salsa, además de tortillas de maíz y frijoles.
Agradecimos por la comida y comenzamos a comer, saborear de nuevo la comida de mi madre es por demás único, tiene ese algo que la vuelve deliciosa como cualquier comida caliente preparada por una madre:
-Hijo ¿Te has sentido bien? –pregunto mi madre preocupada
-Si mama, he estado bien, no me he quedado encerrado como esas semana en México
Esas dos semanas que espere a viajar a Japón las pase en casi la miseria, me sentía pésimo, en lo más profundo, con apoyo de mi hermana y algunos amigos se levantó mi moral, con el deseo de llegar y pasarla a solas para librarme de esos pensamientos, quien hubiese pensado que pasaría todo lo contrario… esa sonrisa de Amanda no desaparece de mi mente.
Ya terminando de comer mi padre saco un pequeño postre, helado de chocolate y fresa con galletas, me sirvió un pequeño plato y comencé a comerlo junto a mis padres:
-Hijo ¿Planeas conseguir algún empleo aquí en Japón?
-Si, por ahora revisare posibles empleos donde no haya problema alguno con mi condición, aunque no me gusta la idea de estar en algún cubículo encerrado o en mi habitación trabajando en mi laptop
-¿Ya gastaste todo lo que te dimos? –pregunto mi madre dudosa, preparada también para el regaño
-No mama, aún tengo suficiente dinero, es solo que no quiero que ustedes sigan manteniéndome
-No te preocupes por eso hijo –comenzó mi padre- primero tomate el tiempo que necesites para recuperarte y sentirte con el ánimo de trabajar, no puedes trabajar deprimido y sin aun adaptarte a tu condición hijo, tomate el tiempo que necesites no es problema alguno
-Si papa eso hare, gracias ¿Cómo han estado con esto de las extra especies?
-Bueno, ha resultado algo sorprendente y repentino –dijo mi padre- hemos visto de todo, desde lamias hasta orcos, harpías, dragones, es algo que nunca pensé ver fuera de películas o libros
-Aunque sus apariencias engañan –dijo mi madre- algunas lucen intimidantes, infunden miedo, pero resultan todo lo contrario, son amables, atentas con los pequeños y muchas emocionadas por poder caminar entre nosotros solo mostrando sonrisas y deseos de aprender
-Es increíble lo que ocultaron los gobiernos y por todos estos años
-Lamentablemente no viven tan bien en todos los lugares –dije recordando lo que presencie en Sonora- el ultimo operativo donde participe… encontramos a harpías, mujeres lagarto y dragones… en malas condiciones
Mi madre solo agacho la cabeza y siguió con su postre ante lo que dije y mi padre solo desvió la mirada, no les gustan las historias de los operativos en lo que participe, pero tengo que dejarlo salir, ellos mismos se ofrecieron a escucharme si eso eliminaba el estrés, claro, nunca doy detalles:
-Me alegra que puedan caminar y ahora tengan protección jurídica, porque al parecer en México sufrían aún más antes de esta acta global… he visto noticias de aquí mismo en Japón, de grupos de trata de liminales, contrabando de mercancías con estas como escoltas, es solo que no me puedo imaginar lo que les sucederá en México antes y ahora, me gustaría volver a luchar, estar ahí, en el cambio, pero no puedo con esta jodida herida
De nuevo me abrí y hable de más, son mis padres, han escuchado los horrores que he vivido en menor detalle esos primeros días que volvía a mi hogar sudando, casi llorando pero siempre volví al campo, mis padres hicieron de oyentes a lo que viví sin lujo de detalle:
-Tranquilo hijo, quizás y con esto sucedan cambios en nuestro país –comento mi padre- he escuchado que algunas de esas especies tienen poderes, quizás hagan hablar a esas ratas
Con esto el rio y yo lo acompañe, si, quizás en ese aspecto el país cambie un poco, aunque me gustaría participar en ese cambio, ya volveré, al menos instruir a los cadetes.
Pasaron un par de horas y seguí con mis padres hablando, al parecer están muy contentos con todo esto del acta y las extra especies en general, aceptaran a Amanda, ya la quiero ver sonreír de nuevo, es adictivo.
Tuve que irme porque un fuerte trueno anuncio la lluvia, tal como dijo Amanda, tuve que escucharla, espero no me lo heche en la cara.
Sali de mi hogar cuando apenas comenzaba la lluvia, nada fuerte ni grave, antes de ir a la parada de autobús me dirigí a la librería, al entrar fui recibido por un cálido ambiente, piso de madera, estanterías de madera y al fondo sillones y sillas para lecturas, es un lugar agradable:
-Buenos días señor
-Buenos días
Con esto entre y camine hacia las estanterías, vere que le podría gustar a Amanda.
En la sección de historia revise los libros, historia de Japón, mitología, cultura, algo de europea y asiática, pero logre encontrar un libro ahí mismo que me llamo la atención.
El titulo directo, Los Aztecas, abrí el libro y leí algunas páginas, tiene fuentes de escritos antiguos e investigaciones actuales, espero le guste a Amanda, esto y con lo que conozco tendremos buenas platicas.
Además de esto encontré otros dos, el primero de una serie de novelas bélicas Snayperskaya y otro de fantasía épica de una autora liminal, lei un poco y es interesante.
Ya con los tres libro camine hasta la caja y mientras la cajera escaneaba los códigos de barras pude ver como la lluvia paso a ser una fuerte tormenta, bien hecho Roberto, no escuches a tu compañera.
Pague por los libros y salí, por suerte justo a fuera de la entrada de esta tienda hay un pequeño techo, tengo que ver por donde…
-¡Hey vuelve aquí ladrón! –escuche un grito a mi derecha
Un hombre estaba corriendo mirando hacia atrás, vestido de negro con una chaqueta y con la gorra puesta lleva lo que parece una bolsa grande en sus manos, detrás, una harpía lo persigue agitando sus alas, parece que no puede volar:
-¡Regresa eso cobarde!
Di un par de pasos y para cuando ese hombre volvió a mirar al frente se topó con mi brazo con el cual se chocó y cayo fuerte al suelo.
A la velocidad que iba y lo distraído cayo con facilidad dándose un fuerte golpe en el pavimento mojado, pero yo también caí, la jodida muleta se resbalo con el suelo mojado y no pude mantener el equilibrio, caí a un lado de el pero rápidamente coloque mi única rodilla en su pecho, mi mano derecha se puso en su cuello y mi otra mano le quito la bolsa, el seguía sin saber que paso:
-¡Holly shit! –mire hacia arriba y esa harpía se detuvo frente a mi respirando agitadamente- ¿Estas bien?
-Si ¿Esto es tuyo? –pregunte con la bolsa en mi mano
-Si –se lo entregue sin dudar y mi otra mano sujeto a ese hombre- muchas gracias oye ¿Seguro que estas bien? –dijo mirando mi muleta en el suelo
-Sí no es nada, pero el no, ¿Por qué le robaste a la señorita? –dije mirándolo a los ojos que trataban de buscar una manera de escapar, es mucho más pequeño que yo, no puede escapar
-Y-y-yo lo siento, e-es solo que necesito dinero, l-l-llevo meses sin trabajo y-y-y
-Ya, ya, ya cállate, ayúdame a levantarme –le dije a la harpia sin soltar a este tipo
-Claro
Esa mujer tomo mi muleta y después me ofreció su ala, con un tirón me levanto, es más fuerte de lo que parece, me aferre a mi muleta pero sin soltar a ese tipo:
-Lo que harás es irte de aquí, reflexionar lo que hiciste y buscar un trabajo, el que sea por más mísero que parezca, o te partiré las piernas y llamare a la policía ¿Entendiste?
-S-s-si ¡Gracias! Y lo siento, perdone señorita –dijo inclinándose y corriendo de nuevo, no paso de tres metros cuando tropezó y se levantó rápidamente para volver a correr
-Oye, gracias big boy –dijo la harpía a mi lado- si hubiese regresado a mi trabajo sin mi bolsa me jefe me hubiese matado
-No hay de que
-¿Seguro que estas bien? Caíste fuerte en el suelo
-No es nada, logre meter las manos antes de golpearme, he caído de lugares más altos y en suelos más duros
-Como digas, espera –ella saco un paraguas de su bolso, lo abrió y me lo entrego- creo que es suficiente para los dos
-Gracias ¿Usted?
-¡Cetania Sir! –dijo saludando como un militar
-Roberto García ¿Hacia dónde vas?
-Por haya –dijo apuntando justo a la misma ruta por donde está la parada del camión- a la casa de mi familia anfitriona
-Entiendo ¿Puedo acompañarte por ahí tomare el autobús y ya estoy todo mojado?
-Sure big boy, es lo menos que puedo hacer, cubrirte de la lluvia
-Bien, gracias
Revise la bolsa donde estaban los libros, por suerte no se mojó demasiado, la envolví y la puse debajo de mi axila en mi brazo que lleva la muleta.
Comenzamos a caminar y acompañe a la harpía que revisaba de nuevo su bolsa:
-¿Esta todo ahí?
-Oh, sí, bueno, en realidad lo único que me importaba es la bolsa, es de mi trabajo y si la pierdo o daño me descuentan una buena parte de mi sueldo, no te imaginas lo que cuesta una de estas, más de lo que pensarías –dijo pasando la correa por su hombro
-¿Y porque no volaste para atraparlo?
-La lluvia me tomo por sorpresa, logre aterrizar en el lugar de entrega cuando mis alas se volvieron muy pesadas para poder volar, ahora, tengo que volver a pie
-Entiendo ¿Entonces está todo bien con tu bolsa del millón de dolares?
-Sí, gracias de nuevo big boy, no sé qué hubiese hecho sin tu aparición, nunca lo hubiese alcanzado
-No hay problema, proteger y servir es el lema –dije sonriéndole
-¿Soldado?
-Asi es, subteniente del ejército mexicano
-Interesante ¿Qué hace un soldado de la gran América hasta esta isla?
-Descansando, está herida me gano un buen tiempo de descansó
Ella miro a mi muñón y luego dejo escapar una especie de chillido:
-Lamento eso
-Puedo vivir tranquilo porque mis compañeros acabaron con el idiota que me quito la pierna
-La situación es difícil ¿no?
-No tienes una idea, no sé qué tantas noticias llegan a tu país aparte de que nos robamos los trabajos, el muro y si acaso drogas
-Pues yo no soy mucho de escuchar o ver las noticias, aun así los mexicanos que conocí eran buenas personas, yo escuchaba más Iron Maiden –dijo haciendo esos cuernos de los conciertos de metal con su ala y pulgar
Otra fanática de Iron Maiden, espero sepa la misma canción con la que yo los conocí y me acompañaron en los entrenamientos de krav maga con ese soldado israelí:
-I am a man who walks alone –comencé a cantar lo mejor que pude, ella solamente levanto su cabeza bruscamente y me miro con una gran sonrisa sonrisa
-And when i am walking a dark road –continuo la letra, tiene una bonita voz
-At night or strolling throught the park
Ella me miro y asintió con una sonrisa:
-¡Fear of the dark! –dijimos casi al unísono
Ella comenzó a reír al igual que yo:
-Nunca pensé encontrar a otro fan de Iron Maiden por aquí, estos asiáticos solo piensan en esas idols o copias baratas del rock y metal
-El mundo es grande compañera –llegamos hasta mi parada ahí me detuve junto a ella- aquí esperare al camión, por suerte tiene techo, hasta luego Cetania
-Hasta luego Roberto big boy, espero nos vemos luego, gracias de nuevo –ella se alejó un metro con su paraguas y luego se volteo a verme alzando su ala derecha- ¡Up te Irons! –grito con su ala alzada
-¡Up te Irons! –Alce mi mano izquierda sosteniendo con la derecha la bolsa con libros y muleta
Ella rio de nuevo y se alejó agitando su mano, valla mujer agradable, espero verla de nuevo, quizás compartiendo algún trago o comida
El autobús llego al cabo de cinco minutos y la jodida lluvia junto con el viento me daban en la espalda, apuesto a que Tláloc esta desde los cielos riendo.
Entre al autobús y ahora solo queda esperar, espero que Amanda este bien…
POV Narrador
Despues de unas horas, ya las 8:30 pm Roberto llego a su habitación en el departamento, empapado, estornudando y sintiendo como quizás sufre de alguna fiebre, toco el timbre de su habitación y Amanda abrió la puerta, al principio lo recibió con una sonrisa pero esto cambio a una cara inquisitiva y seria, ella cruzo sus brazos mirando a Roberto, este, se sentía como si estuviese frente a su madre a punto de un regaño:
-Yo… te compre tres libros, espero te gust- Roberto fue interrumpido por un estornudo
El miro de nuevo a la minotauro con una sonrisa incomoda.
Ahora el yace sentado en su sillón con un cambio de ropa, su uniforme empapado secándose en el respaldo de dos sillas y el soldado cubierto con una manta azul, mientras, Amanda desde la cocina lo regaña preparando un té caliente para su compañero y caldo de pollo con algunos otros ingredientes:
-¡Te dije que llovería! ¡Lo anunciaron desde la mañana!
-Si lo sé, pero cuando salí hacía mucho calor y no había ninguna nube
-¡Pero el clima cambia cada dos por tres! ¡Nunca está por demás prevenir!
-Ya, ya, pero me sería más difícil caminar con un paraguas, muleta y bolsa
-¡Tu salud esta primero! –grito mientras vertía él te ya preparado en una taza
La minotauro camino hasta la sala y dejo la taza junto a un plato pequeño en la mesa frente a Roberto:
-Debes de cuidarte más, no quiero que te enfermes –dijo Amanda apuntándole con el dedo, esto solamente hacia sonrojar a ese soldado y tener siempre una sonrisa tonta, pues esto simplemente le recuerda a los regaños de su madre cuando juagaba en el lodo bajo la lluvia- Ahora bebe el té caliente, así evitara que te de alguna gripa
-Gracias… mama
Amanda le lanzo una mirada furiosa al principio pero después cambio a una sonrisa tierna:
-Yo solo me preocupe por ti Roberto, aquí la tormenta fue más fuerte que casi corta la electricidad
-Entiendo, no pasara de nuevo, te lo aseguro
-Está bien
La minotauro volvió a la cocina y además del te preparo sopa de pollo con verduras y fideos, lo suficiente para dos platos que al menos los dos compartan, llevo uno de los platos y se lo dejo al joven mexicano el cual bebía de la taza humeante:
-Espero te guste, lo acabo de preparar
-Gracias Amanda
La minotauro se sentó y comenzó a comer su plato de sopa, además de comenzar a leer uno de los libros que Roberto le compro, el de la cultura Azteca:
-Roberto –el soldado ya había comenzado con los fideos, tenía una buena cantidad en su boca cuando Amanda lo llamo- gracias por los libros, parecen interesantes
Roberto pasó los fideos y contesto:
-Espero te gusten, leí un poco en la misma tienda y son muy interesantes
-Está bien, gracias de nuevo
Ella volvió a su lectura la cual comenzó a ganar su atención, inundándose con las investigaciones e información del gran imperio antiguo azteca de la cual apenas sabia algo ahora se ve maravillada.
La minotauro termino sus fideos y cuando dirigió su mirada a Roberto el cual estaba leyendo el libro de Snayperskaya, noto como estaba cubierto con la manta y bebiendo té caliente, además de que estaba temblando ligeramente y sus ojos algo rojos al igual que su nariz:
-Roberto ¿Por qué estas así? ¿Qué te paso?
-Llegue justo cuando estaba la tormenta…
Ahí fue cuando el mexicano se dio cuenta que su compañera había olvidado lo sucedido con anterioridad, y de nuevo, fue regañado, pero esta vez no fue tan extenso pues Amanda fue recordando conforme repetía casi con exactitud el regaño de hace un momento.
Ya a las 9:50 pm Amanda tomo otras dos pastillas y con esto se dispuso a ir a dormir al dormitorio, de nuevo, el conflicto por dormir en la cama de Roberto la molestaba, esta vez vio cómo su compañero en ocasiones titiritaba de frio o estornudaba, ahora preparando el sillón con mantas extra:
-Roberto
-Dime Amanda –dijo el soldado aun cubierto con la manta preparándose para dormir
-Tu… bueno, ¿Deseas que durmamos juntos? –pregunto ella apenada
-¿A qué te refieres? –pregunto Roberto extrañado
-Bueno, he estado durmiendo en tu cama estos días, y hoy estas algo enfermo y además está haciendo mucho frio aquí en la sala… y tu cama es lo suficientemente grande para los dos
-Entiendo, pero, ¿No te molestaría?
-No para nada, has sido demasiado amable conmigo, mucho más que mi familia anterior… de lo que puedo recordar
-Está bien, si no te incomoda y estas segura estoy de acuerdo
-Bien
Con esto ambos caminaron hasta el dormitorio, Amanda ya había preparado la cama la cual cuenta con dos almohadas, Roberto se recostó del lado derecho y Amanda al izquierdo, tomaron un gran cobertor y con este se taparon, Roberto por su lado se acurruco en sí mismo por el frio que sentía:
-Buenas noches Roberto
-B-buenas noches Amanda –dijo el mexicano con voz temblorosa, estaba comenzando a sentirse aún peor, con una fiebre moderada
Amanda se giro y coloco su mano en la frente del soldado, sintió como estaba más caliente de lo habitual, ella preocupada le consiguió un vaso grande con agua, el mexicano la tomo al instante en que ella la dejo en la mesa de noche:
-¿Estas bien?
-S-s-si es s-solo una fiebre pequeña, se me p-pasara mañana
-De acuerdo, si necesitas algo dímelo por favor
-C-claro A-Amanda, descansa
Con esto Amanda se volvió a recostar a su lado, el joven mexicano volvió a beber agua y después de unos segundos su fiebre bajo un poco aunque los escalofríos y el sudor frio siguieron, Amanda por su lado abrazo al joven para transmitirle calor:
-Descansa Roberto, alíviate pronto
Con esto el mexicano aun temblando un poco y con fiebre cayo dormido, Amanda por su lado no podía conciliar el sueño y cada vez que lo hacía despertaba para ver como seguía la temperatura de su compañero.
Ya más tarde en la madrugada Roberto mejoro, su temperatura ya volvió a la normalidad y dejo de temblar, Amanda con esto suspiro y se recostó, se giró para ver la espalda de Roberto el cual ya estaba descansando, coloco su mano en el costado del soldado y la minotauro cayo dormida.
Notas del autor: Bueno, otro capitulo, esta vez una gran menciona a otros fics muy buenos, menciones demasiado directas supongo, espero no les moleste a los autores y me quemen en la plaza... bueno agradecimientos a Tarmo, Arconte, Paradoja el Inquisidor, Alther y Endelstadt que hice referencias directas a sus fics donde sus personajes convivieron con los míos, pásense por sus fics si es que no lo han hecho, son muy buenos.
Como voy algo justo de tiempo las reviews las contestare por privado mas tarde, disculpen por eso.
Pasen un buen día y ¡Hasta luego!
