Notas del autor: Monster Musume no me pertenece, solamente los personajes sin extremidades o minotauros olvidadizas
Capitulo 4
El día comenzaba, esta vez más fresco pues aun varias nubes tapaban el sol y la brisa aun fresca por las lluvias nocturnas hacia un ambiente más agradable.
Los rayos solares entraron por la ventana de la sala de la habitación de Roberto, pero este ya no dormía ahí y ya no se vio molestado por estos que golpeaban directamente en su rostro.
Esta vez, dormía en su dormitorio, ahora, junto a su huésped, esto por la fiebre que sufrió la noche por haberse empapado por completo durante una fuerte lluvia y al ayudar a una joven Harpía a recuperar su bolsa de un ladrón.
La hora de despertar llego y Roberto, aun con su tradición militar, despertó algo temprano, a las siete en punto.
Abrió los ojos y se estiro, sintió sus labios y garganta algo resecos así que bebió agua del vaso que Amanda le llevo la noche anterior, al terminar de beber y dejar el vaso en la mesa de noche trato de levantarse pero algo lo mantuvo en la cama, lo sostenía con fuerza.
Roberto pudo ver los brazos de Amanda rodeándolo por todo su costado, abrazándolo con fuerza y pegando su cuerpo con el de él.
El soldado mexicano trato de despegarse del abrazo pero no lograba aflojar el agarre de su huésped.
De nuevo forcejeo y logro despegar los brazos de Amanda pero esta lo estiro hacia ella:
-Dios, si que eres fuerte Amanda –dijo Roberto ante ese jalón
Amanda solo respondió con un murmullo y acurruco su cabeza en su almohada.
Roberto al ver como no podría salir usando la fuerza decidió usar un truco, paso su brazo derecho y recogió un papel de la mesa de noche, con un extremo rosaba la nariz de Amanda hasta que con una de su mano espanto lo que, ella creía, era algún insecto.
Ya sin ese brazo Roberto logro levantarse y en cambio de su cuerpo coloco una almohada entre los brazos de Amanda, ella ante esto suspiro y con una sonrisa se llevó esa almohada a su cuerpo acurrucándose y murmurando algo que no lograba entender Roberto.
El mexicano solo sonrió al ver a Amanda descansando, despeinada e incluso un ligero hilo de baba saliendo de su boca, duerme como si nunca hubiese dormido o si hubiese cavado zanjas bajo el sol.
Roberto se estiro sentado en la cama y con su suspiro tomo su muleta y se puso de pie, ya se sentía mejor y descanzado…
POV Roberto
Después de liberarme del agarre de Amanda la mire por una ultima vez, debi de hacerle caso, pero no hubiese podido dormir con ella y la verdad es que descanse mejor que en el sillón.
Llegue hasta la cocina, abri la alacena donde guardo los granos de café, demonios, están hasta el fondo:
-Buenos días Roberto
Una voz femenina me hizo reaccionar, me levante rápido y como pude me coloque en una posición de combate… es Smith:
-Smith ¿Cómo hiciste para entrar?
-Secretos de estado, ¿Prepararas café?
-Si –dije volviendo a agacharme y alcanzar la lata con los granos de café- ¿Gustas un poco?
-Por supuesto, gracias
Solamente puse los granos en la cafetera junto al agua y la deje trabajar:
-¿Qué nescesitas Smith?
-¿Acaso no puedo venir a saludar a un joven veterano?
-Ya sin bromas ¿Acaso tienes a otra liminal sin familia anfitriona y me la dejaras? Este departamento no es tan grande
-No soy tan descuidada –Smith aclaro su garganta y ajusto sus lentes de sol- ¿Dónde está Amanda por cierto?
-En mi dormitorio, antes de las ideas extrañas, deje que ella durmiese ahí mientras yo dormía en el sillón de la sala, no hemos dormido juntos ni la he espiado
Puso una mirada algo extraña, pero ella dirigio su vista a la caja de medicinas:
-El doctor de Amanda vino hace dos días a dejarle sus medicinar, ayer las tomo en el desayuno, comida y antes de dormir, una de cada una
-Bien, espero que sigas el tratamiento, cuando queden la mitad de las pastillas no dudes en llamarme y yo le hare saber al doctor que faltan medicamentos
-Por supuesto Smith, gracias
-Sobre Amanda ¿Qué tal ha estado? ¿No ha sucedido nada grave?
-Nada, me agradeció por el paseo y ayer aunque estuve fuera se mantuvo dentro pues una amiga suya, Pachylene, una harpía y su anfitrión vinieron a visitarla, aun así la llame constantemente para recordarle que tomase sus pastillas
Smith sonrió ante esto, Roberto de verdad es un buen hombre y alguien que de verdad está siguiendo el tratamiento de Amanda y cuidándola como debe ser:
-¿No te ha olvidado?
Esta pregunta tomo por sorpresa a Roberto:
-El primer día que se quedó a dormir, cuando despertó ella me olvido, ella misma me lo dijo, pero con una pequeña idea que tuve y con su gusto de la historia le di un truco para que no me olvidase, me recordó y de inmediato me estrujo de felicidad
-En ese momento de felicidad supongo que aprovechaste para rozar o tocar directamente su busto ¿No?
-Smith no sé por quién me tomas, no soy un pervertido o abusador –Roberto se levantó de golpe disgustado al escuchar la cafetera terminar- y si seguirás con tales cosas te exigiré que salgas de mi morada, no permito que hablen de esa manera sobre mi
-Tranquilo hombre, es solo una prueba, así hago con todos los anfitriones masculinos con huéspedes femeninos y viceversa, es un test para probarlos, ya lo pasaste –Roberto le paso de mala gana la taza a Smith
El soldado bebió de su café y volvió a tomar asiento:
-Si lo que sea, solo quiero que quede claro que no le hare nada a Amanda y que cumpliré con su tratamiento, además de que la protegeré de cualquiera que trate de abusar de ella
-Escondiéndole lo sucedido en el proceso
Ante esto Roberto dejo caer su taza en la mesa, el café se derramo un poco:
-¡Sigue así Smith y te borrare esa sonrisa!
-¿Estas amenazando a una agente de gobierno?
-Estas levantando falsos contra mí, casi agresión verbal
La mirada de ambos choco, Smith dejo que sus lentes bajaran un poco por el puente de su nariz mientras Roberto fácilmente se imponía en tamaño.
El ambiente se volvió pesado, ambos se miraban directamente hasta que Smith desvió la mirada:
-Está bien, quizás si me pase un poco
-Solo no lo hagas tan seguido
-Claro, bueno, agradezco el café, por cierto, sobre la pierna ortopédica, no pude encontrar a alguien que pudiese fabricar alguna –ante esto Roberto suspiro enojado, su mano derecha apretó la taza provocando que esta crujiese- pero, si encontré a alguien que hace prótesis de última generación
Ante esto Roberto alzo la mirada a Smith que se había quedado quieta a un lado del muro del pasillo y cocina:
-Él me debe un gran favor así que será gratis, esto es por ser un buen anfitrión y pequeño héroe local
-¿Héroe local?
-Regresar billeteras, atrapar ladrones de bolsas, defender a una minotauro, incluso ayudar a una gatita con bolsas de mandado pesadas, eres todo un caballero, aunque creo que explotas demasiado rápido, bueno yo me retiro
-¿Cómo demoni…? –Smith comenzó a caminar hacia la puerta dejando a Roberto con la duda- ¡Smith espera!
Ella se detuvo y regreso asomándose ligeramente hacia la cocina:
-¿Quieres quedarte a desayunar?
-Bueno, por ahora no tengo nada que hacer y no comí por salir a prisas, si, acepto tu invitación
Roberto suspiro, termino su café y sirvió otra taza para Smith, y el mexicano comenzó con el desayuno:
-Sabes Smith –Roberto comenzó a hablar y ella lo miro- yo no exploto con facilidad, suelo ser muy paciente y atento, incluso serio y algo introvertido, en el Heroico Colegio Militar de México se me enseño aún más sobre mantenerme estoico a cualquier situación y no responder con mis impulsos naturales, pero ya cuando comencé con mi labor de campo hubo una sola cosa que provocaba mi ira total y salir de mis casillas
Roberto rompió varios huevos y comenzó a calentar tortillas y jamón:
-El que me levanten falsos o sacaran conclusiones apresuradas, en México muchas personas creen que nosotros los militares somos como los sicarios o narcotraficantes, delincuentes, pero no es así, juramos proteger a México y a su población, nuestros hermanos y hermanas civiles… luchamos en las selvas, montañas, bosques y desiertos, enfrentamos a asesinos a sangre fría y aun así nos tildan de asesinos, sicarios y corruptos, en más de una ocasión me trataron de encarcelar con falsos, diciendo que manipule llamadas, mensajes o reportes, puras mentiras, yo jure proteger a mi patria y sus ciudadanos, hermanos y hermanas de armas
El mexicano revolvió los huevos con el jamón, agrego algunas especias y volteo las tortillas:
-Entrene, me eduque y jure protegerlos y luchar contra la basura del país, inclusive antes de entrar al colegio, con apenas quince años un tío mío, un general del ejército, me consiguió entrenamiento privado con un boina roja ruso y un combatiente iraquí, aprendí movimientos de Krav Maga y Sambo, además de boxeo como calentamiento, incluso derribe a ese boina roja que eran mayor y más alto que yo, incapacite a ese combatiente iraquí, todo eso para ser el mejor en el campo de batalla, rescate a rehenes, a niños y adultos secuestrados, libere incluso a liminales de asesinos que venderían sus partes… fue donde perdí mi pierna –se giró y miro a Smith que aun observaba atenta a Roberto- y lo último que quiero es que piensen que soy un abusador, asesino a sangre fría, sicario o corrupto ¿Entiendes?
Smith lo miro directamente a los ojos, su rostro estoico y serio con esas facciones tan marcadas le provocaban cierta intimidación, a esto se añade su estatura, Smith buscaba alguna muestra de que mintiese o estuviese creando una increíble historia para engañarla, pero no la encontró:
-Te creo Roberto, me alegra saber que existe gente tan dedicada a su labor como miembro de las fuerzas armadas y de la ley –tosió ligeramente y se dedicó a olfatear el aroma del desayuno- huele bien
-Es un desayuno simple, huevo con jamón en tortillas de maíz ¿Has probado los tacos?
-¿Te refieres a las bolitas de maíz y pulpo?
-No, tacos de México, yo los preparo
Ante esto Roberto relleno cinco tortillas con el huevo y jamón, las dejo enrolladas a modo de taco, entrego ese plato a Smith y después el mismo se preparó otros cinco tacos, dejo el suficiente huevo y jamón para Amanda, pero ella aun dormía:
-Sobre la prótesis, ¿Cuándo tendré que asistir con ese amigo tuyo?
-El puede venir a tomar las medidas necesarias y que decidas el diseño de tu prótesis, créeme es muy habilidoso y sus prótesis son tan buenas como una extremidad real –ella mordió uno de los tacos y a diferencia de Amanda su relleno no salió por el otro extremo- algunos de mis compañeros de MON han tenido incidentes con liminales extremadamente agresivas, el pobre perdió un brazo, pero este maestro de las prótesis le creo un brazo igual de eficiente que su brazo de carne
-¿Bio tecnología?
-Algo asi, esta persona es una liminal, tiene acceso a tecnología que ni los altos gobiernos tienen, te lo aseguro, el te dara una pierna incluso mejor a la que perdiste –ahora dio un sorvio a su café y termino con uno de los tacos- esto sabe muy bien, gracias por el desayuno
-No hay de que, y gracias a usted Smith, por soportar los quejidos de este soldado y ayudarlo a recuperar su pierna
-Hmmm Buenos días –la voz de Amanda resonó mientras caminaba tallando sus ojos a un asiento junto a Smith, su pijama morada resaltaba mucho sus curvas y dejaba revelado parte de su abdomen y muslos- Oh ¡Hola Smith! ¿Cómo está?
-Bien Amanda, ¿Dormiste bien?
-Un poco, siento que no dormí a la hora que acostumbro, pero no recuerdo porque
Roberto solo paso su taco, la misma condición de Amanda lo salvo de explicarle a Smith que durmió junto a Roberto por su fiebre:
-Tengo el desayuno listo ¿Quieres?
-Claro, gracias Robie –dijo tiernamente Amanda a su compañero
-¿Robie? –preguntaron casi al unísono Smith y Roberto
-Es un pequeño apodo para ti Roberto, ¿n-no te g-gusta? Perdón –esto último lo dijo apenada y desganada, sus orejas cayeron por esto mismo
-No te disculpes, de hecho, suena bien viniendo de ti Amanda, gracias
Ante esto la minotauro sonrió y sus orejas se alzaron demostrando su felicidad, incluso su cola se comenzó a mover de un lado a otro:
-A mi también me gusta, Robie ¿Podrias servirme un poco más de café?
-Claro
Con esto Roberto volvió a llenar la taza de Smith y preparo los tacos para Amanda, a estos les añadió algo de ensalada que había guardado en el refrigerador.
Ya para las 9:20 Smith se retiró, Amanda termino con su desayuno e ingirió las pastillas del tratamiento, además se dirigió a su habitación para cambiarse, Roberto por su lado se quedó lavando los platos ya cuando termino busco su celular en los bolsillos de su pantalón pero no lo encontró en ninguno, lo último que quedaba era ir a su habitación pero Amanda estaba cambiándose ahí.
El camino hasta el dormitorio pero antes de acercarse a la puerta y tocar Amanda salió corriendo y entro al baño que quedaba casi de inmediato al dormitorio, Roberto se preocupó por un segundo pero lo dejo pasar, entro al dormitorio y encontró su celular en la mesa de noche, ahí se percató que tenía dos nuevos mensajes.
Lo guardo y comenzó a caminar hacia la puerta de salida pero antes encontró una prenda en la cama… el sostén de Amanda, Roberto no lo tomo pero al verlo noto lo grande que es, ante esto su cerebro comenzó con sus ideas extrañas pero el sacudió su cabeza y salió hacia la sala, pero antes fue detenido por Amanda:
-R-Robie, P-Podrias ayudarme en algo –dijo la minotauro nerviosa asomando su cabeza por la puerta del baño entre abierta
-Si, ¿Qué sucede? ¿Te sientes enferma?
-N-no es eso, es… bueno… veras ¿Has leído el manual de las extra especies?
-Si, lo he estado leyendo, en especial el de los minotauro para tener un mejor conocimiento de mi huésped –dijo con una sonrisa a la cual Amanda respondió con una sonrisa apenada, se sentía bien porque su anfitrión de verdad la cuidaba y se informaba
-¿Llegaste hasta el tema de la leche?
-Si –Roberto recordó ese tema que omitió un poco por los dibujos e imágenes tan detallados- ¿Ocurre algo?
-Bueno, hoy después del desayuno no paraba de salir leche y mi sostén quedo empapado, y ahora mismo necesito tu ayuda
-¿A qué quieres llegar?
-¿P-P-Podrias ayudarme a lactar y sacar t-t-toda la leche? –al preguntar esto Amanda se puso roja por completo, similar a un tomate
Ante esto Roberto dejo escapar un gruñido nervioso, trato de recordar las alternativas que leyó en el documento:
-P-pero existen máquinas de ordeño o dispositivos manuales
-Si pero esa máquina siempre me deja moretones –dijo Amanda muy apenada- y los otros son muy pequeños, no quiero usar esa máquina, siempre me deja un fuerte dolor y me hace ver ridícula
Ella salió del baño con su camisa sin un sostén debajo:
-¿Cuánto lleva acumulándose? –pregunto Roberto mirándola a los ojos
Amanda levanto sus senos y al dejarlos caer se dobló un poco y dejo escapar un ligero quejido:
-Como dos semanas, ya se volvieron muy pesados, ayúdame por favor –ella se pegó a Roberto y casi hincándose lo sujeto de su camisa y miraba con ligeras lagrimas- no quiero usar esa máquina, duele mucho, te prometo que será rápido y yo no diré nada
Ella de verdad sonaba desesperada y Roberto no le gustaba verla así:
-¿No te incomodara? Y-yo no quiero que me veas mal por tocar tus senos
-No me importa, en mi colonia y para las minotauro y holstaurus pedir ayuda en esto es significado de gran confianza, lo vemos como un amigo ayudándonos, por favor Robie, no quiero usar esa máquina, duele mucho–dijo ahora poniendo una cara inocente a Roberto el cual cedió a esa mirada de desesperación
-Está bien, pero bajo ciertas condiciones
-Muy bien, te lo agradezco Robie, en serio –dijo Amanda levantándose y abrazándolo con una sonrisa
-No hay de que…
Ambos regresaron al cuarto y ahí Amanda saco dos grandes contenedores de vidrio que ella guardo a escondidas, ahí es donde había depositado su leche cuando vivía en el edificio de MON, Roberto por su lado accedió vendando sus ojos y que Amanda lo guiara.
Asi ella se sentó al borde de la cama y detrás de ella Roberto, este, despego su cuerpo para no estar tan cerca de ella, sus brazos estaba en los hombros de Amanda:
-Bien, tu solo guía mis manos y dime que hacer, yo no veré nada
-Sabes no hay problema si me ves así Robie, e-es decir, s-sé que lo hacer porque quieres ayudarme, n-no por otra cosa
-Por esto mismo vende mis ojos
Amanda sonrió ante esto y tomo las manos de Roberto guiándolas hasta sus senos, uno de los contenedores lo mantenía sostenido con sus piernas, Roberto al sentir la piel de Amanda sintió un escalofrió y comenzó a concentrarse:
-Calma Roberto, solo estas ayudando a Amanda a liberar esa gran carga de encima, no es que ella quiera pasar la línea ni nada, solo es como ¡Ordeñar una vaca! … eso suena ofensivo y estúpido, no puedo comparar a Amanda con una vaca, simplemente céntrate en ayudarla, solo haces eso, ayudarla –Roberto pensaba esto cuando sintió los senos de Amanda, los cuales ya tenían un peso muy notable
-Ahora solo aprieta un poco, solo un poco
Ante esto Roberto asintió y apretó ligeramente, Amanda dejo escapar un ligero chillido:
-¿Estas bien?
-S-sí, estoy bien, así, esa es la presión adecuada –ella ahora comenzó a guiar a Roberto, de atrás hacia delante
Con este movimiento y la presión de ambas manos de Roberto la leche comenzó a salir en varios hilos finos
-¿Está saliendo Amanda?
-S-sí, sale un poco, creo que debes de apretar un poco más y moverte más rápido
Ante esto aumento la presión y agilizo el movimiento, provocando la salida de más leche:
-M-mucho, mejor, g-g-gracias Roberto, e-e-eres un buen hombre-dijo Amanda suspirando y respirando algo pesadamente al ver como todo ese líquido que le causaba tanta incomodidad salía a chorros
El tiempo pasaba y Roberto trataba de hacer oídos sordos a los ligeros gemidos de Amanda, ella por otro lado, trataba de centrarse en no hacer mucho ruido, la respuesta de su cuerpo fue mayor debido a la cantidad que almacenaba, ella no quería que su anfitrión pensase que es una pervertida por sus gemidos:
-¿Cómo va?
-Y-Ya va l-la mitad del recipiente –dijo Amanda
-Es demasiada leche
-Y-ya se
Ambos así siguieron, Amanda cambio de recipiente pues aún faltaba más:
-Roberto… tus manos tienen una piel m-muy áspera
-El trabajo de un soldado es duro, y en ocasiones no hay tiempo ni de usar guantes
-A-aun así tus movimientos son delicados y suaves… gracias amigo
-No hay de que Amanda
Con esto Roberto y Amanda sonrieron, el soldado estaba feliz de ayudar a su compañera y Amanda porque el hiciese ese favor con gran delicadeza y cuidado.
Ya pasada una hora Roberto termino, Amanda permaneció sentada recuperando el aliento, su cuerpo había respondido de otra manera y no quería que su anfitrión pensara otra cosa así que le pidió que se voltease, Roberto por su lado se retiró la venda en sus ojos pero permaneció mirando directamente a la pared:
-M-muchas gracias Robie, enserio, me quitaste un enorme peso de encima –dijo Amanda dejando ambos recipientes en el suelo, tapo ambos y volvió a cubrir sus pechos con su sostén y camisa, los cuales, ya no le apretaban como antes
-No hay de que Amanda… si algún día necesitas ayuda en esto o en algo más, solo dímelo, para eso soy tu anfitrión
-Lo sé, gracias de nuevo Robie
Roberto se levantó y camino hasta quedar a un lado de Amanda, la cual había secado su sudor, ambos ahora observaban ambos contenedores con leche:
-¿Qué haremos con todo eso?
-Pues podríamos beberlo, yo estoy sana así que debe saber bien –ella rio incómodamente
-Si pero parece demasiado para los dos ¿Cuánta es la capacidad de los contenedores?
-Cuatro litros cada uno
Roberto ante esto pasó saliva, ella lleno uno por completo y la mitad de otro, ella llevaba cargando seis litros, si acaso un poco más, Roberto no se imaginaba cargar todo eso cada día:
-¿Te gustaría probarla? –pregunto Amanda apenada
-B-bueno, sí, digo, nos esforzamos muchos porque saliera, sería un desperdicio no probarla
Ante esto Amanda asintió con una sonrisa y ambos se llevaron los contenedores llenos, abrieron el que estaba a mitad y bebieron un vaso de leche, ambos la saborearon y se miraron:
-¿T-te gusto? –pregunto Amanda curiosa y apenada
-Sí, es deliciosa, un buen fruto del buen trabajo juntos
-Asi es, gracias de nuevo Robie
El timbre llamo la atención de ambos:
-Ve y atiende, yo guardare esto –dijo Amanda con una sonrisa
-Claro
Ya después de ese pequeño momento incomodo juzgando leche recién recolectada Roberto se dirigió a la puerta…
POV Roberto
Dios, nunca pensé que esto pasaría, es decir, lo leí y sabía que pasaría, pero al mismo tiempo no puedo creer que haya ayudado a Amanda a sacar tanta leche, me alegra ayudarla pero no puedo evitar sentirme incomodo, es decir, toque sus pechos, tan grandes y suaves… idiota saca eso de tu mente.
Abrí la puerta de golpe y ahí pude ver a mi hermana:
-Hola hermano
-Hola hermana ¿A que debo la visita?
-¿No leíste mis mensajes? Las cosas que se atrasaron en el avión llegaron hace unos días a la casa de nuestros padres, te dije que las traería
Esos eran los mensajes que ni siquiera pude ver porque ayude a Amanda, mejor invento una excusa:
-Si perdón, me quede dormido y Amanda no me despertó
-¡Cierto! Tu huésped ¿Puedo pasar? Me gustaría conocer a esa mujer
-Claro hermana, solo no digas cosas de más ni te hagas ideas
-No pasara hermano, ¿Cuándo lo he hecho?
-Te daría la lista entera pero me llevaría todo el día, solo pasa
Ella sonrió y paso, con dos maletas grandes, dejo una aún más grande y pesada la cual yo levante, cerré la puerta y deje la maleta hasta la sala donde mi hermana me esperaba:
-¿Y dónde está tu huésped?
-Robie, encontré tu celular en el suelo –Amanda salió del dormitorio y ahí pudo ver a Roberto junto a su hermana- ¡Hola! ¿Quién eres?
-Amanda, ella es mi hermana menor, la pulga Valeria –dije tomando del hombro a mi hermanita, la cual tuvo que alzar aún más la vista para ver a los ojos a Amanda- vino a dejarme algunas cosas
-¡Mucho gusto! Soy Amanda la minotauro, huésped de Roberto –dijo Amanda levantando su mano, la cual mi hermana correspondió apretándola y sacudiéndola
-Mucho gusto Amanda ¿Te está cuidando bien?
-¡Sí! Hace unos días me llevo de paseo, comimos comida mexicana, me compartió algo de historia de su país y me ha tratado como un caballero –dijo con una sonrisa, me alegra que piense tan bien de mi
-Entiendo, me alegra que mi hermano te cuide bien, ¿Dónde estás durmiendo?
-Roberto me dejo dormir en su dormitorio, el mientras duerme en el sillón, eso me pareció algo muy amable
-Siempre has sido educado hermano, bueno, si algún día se pasa de la raya o intenta algo indebido solo dímelo y lo hare sufrir ¿Verdad hermanito?
-Yo te enseñe todo lo que sabes, pero no todo lo que yo se hermanita –dije respondiéndole con una frase que escuche de algún sensei de televisión
Ella solo frunció el ceño y volvió a mirar a Amanda:
-Bueno, me tengo que retirar Amanda, salí en mi hora de comer de la obra y ahora mismo tengo que volver
-¿Eres arquitecta o obrera? –pregunto Amanda, de manera en que acertó casi directamente
-Arquitecta ¿Te gusta la arquitectura?
-No mucho, pero he leído escritos de arquitectos y admiro mucho las obras antiguas y actuales, de verdad es sorprendente como ustedes con sus obras y diseños dan una aspecto único a los edificios y utilidad, además de significados
-Valla, sí que entiendes uno de los propósitos de la arquitectura, me agradas, espero que la cuides bien hermano –dijo mi hermana mirándome- ¿Podrias abrirme la puerta?
-Por supuesto hermanita
-¡Adiós Amanda, fue un placer! Espero vernos después
-¡Adiós Valeria!
Con esto guie a mí hermana hasta la salida y ahí abri para ella la puerta, ahora ampliada quepo mejor:
-Adiós hermano, enserio, cuídala, parece una mujer inteligente y es muy linda
-Lo se hermana, la cuidare, ya hice mi juramento
-Tu nunca los fallas hermano, cuídate
-Igualmente
Asi mi hermana se fue a las escaleras mientras yo cerré la puerta, al regresar a la sala Amanda miraba curiosa las maletas:
-¿Roberto porque todas estas maletas? ¿A-acaso te vas? –esto último lo pregunto muy nerviosa llevando sus manos a su pecho
-¿Qué? No, por supuesto que no Amanda, trata de recordar, hace unos momentos hablaste con alguien
-Espera –ella giraba sus ojos a todos lados y balbuceaba un poco, hasta que sus ojos se abrieron y sus orejas se levantaron- ¡Cierto! Hable con tu hermana Va…Valeri… no, no, ¡Valeria!
-Exactamente, bien hecho
Ella sonrió y después volvió a dirigir su mirada a las maletas:
-¿Qué hay en todas ellas?
-Algunas cosas que se retrasaron en la entrega, cosas del campo que me permitieron pasar, por ahí debe estar dos consolas de videojuegos, algunos libros y demás, además de algunas prendas y mi laptop
-¿Quieres que te ayude? –pregunto ella con una sonrisa
-Claro, vamos, yo te digo donde ponemos todo…
POV Narrador
Asi ambos comenzaron a desempacar las cosas de Roberto, lo primero que abrieron fue la maleta más grande, ahí estaban dos consolas de Roberto, la Xbox One y la PlayStation 2, con este venia una extensa colección de videojuegos, algunos famosos clásicos.
Acomodaron ambas consolas en el mueble donde se apoya el televisor y Roberto se encargó de conectarlos, Amanda organizo varios libros en el dormitorio encima del armario, algunos conjuntos de ropa fueron acomodados en ganchos dentro del armario.
La laptop de Roberto la dejo en la mesa de noche junto al cargador y auriculares, por ultimo Amanda tomo dos cajas de madera las cuales Roberto le dijo que las dejara en el armario suyo. Incluso en una de las maletas venia una bandera de México para colgar en la pared, Roberto ante esto la colgó en la pared de la sala, con una sonrisa la dejo colgando de dos clavos y aprecio por un momento el escudo nacional, el águila sobre el nopal devorando a una serpiente y los colores de la patria le sacaron una sonrisa.
Ya con todo acomodado Roberto tomo asiento en la sala y se dispuso a encender su consola, la Xbox, y quizás invitar a Amanda a ver alguna película o serie en esa aplicación que tiene películas y series de todo tipo, por suerte, su suscripción aún estaba vigente, pero el sonido de Amanda gritando y algo golpearse llamo su atención.
Roberto de inmediato tomo su muleta y corrió como pudo al dormitorio, empujo la puerta y encontró a Amanda en el suelo tratando de recoger ambas cajas de madera en el suelo, destapadas con todo su contenido de fuera:
-¡Amanda! ¿Qué paso?
-Yo, yo, perdón yo trate de acomodar ambas cajas pero uno de los libros se cayó y tumbo las cajas y se abrieron y todo quedó tirado –decía Amanda nerviosa con pequeñas lágrimas en sus ojos, como si fuese un niño que rompió algo y trataba de repararlo
Roberto solo suspiro y se sentó en el suelo:
-Tranquila no pasa nada –dijo Roberto en el suelo donde Amanda arrodillaba trataba de recoger un tanque a escala que salió de su caja
-P-P-Pero se rompió el cañón del tanque –dijo ella mostrando el modelo de un Panzer King Tiger II roto de su cañón
Roberto sintió una ligera punzada en el pecho ante esto por lo que le costó conseguir uno de esos, pero no borro su calmada sonrisa:
-No fue nada, algo de silicón y super pegamento y quedara como nuevo
-E-Esta bien, perdón
-No importa, ahora acomodemos todo
Amanda ya más calmada se sentó en el suelo y comenzó a examinar las cosas que salieron de las cajas, entre ellas fotos, documentos, medallas, insignias y otro modelo a escala de algo que ella interpreto como un tanque, pero con demasiados detalles y de forma extraña. Amanda regreso a las fotografías, desde Roberto niño con sus amigos, todos cubiertos de tierra y rodeando a un balón de futbol gastado:
-Esas son fotos de algunas facetas de mi vida, mi mama quiso inmortalizar esos momentos y con el tiempo, me paso esa costumbre
Roberto se arrastró hasta Amanda quedando a su lado derecho, ella miraba con atención cada foto que Roberto tomaba y le mostraba mientras explicaba el contexto:
-En esta fue después de un partido de futbol con mis amigos y otros niños de la cuadra, jugábamos en el parque con tierra, la portería limitada por dos botellas de plástico y nuestras mochilas, nos sentíamos como si jugáramos en el estadio azteca
Ante esto el rio y Amanda miraba con atención, le parecía lindo el joven Roberto sonriente y cubierto de tierra, en otra foto lo mostraba ya adolescente sonriendo junto a un hombre alto que portaba una boina roja al fondo se apreciaba un bosque nevado:
-Un tío mío es general en el ejército, tiene contactos militares en todo el mundo, uno de ellos es un boina roja ruso de las spetsnaz, lo mejor de lo mejor en el ejército ruso, me dio un entrenamiento intensivo en el frio de Rusia y clases privadas de Sambo además de boxeo para calentamiento
-¿Fue muy difícil? –pregunto curiosa escuchando con atención tratando de no olvidar
-Al principio, pero con el tiempo me acostumbre a ese frio que te cala hasta en los huesos, aprendes a conseguir calor de lo que fuera, incluso acampábamos juntos en el bosque, cazábamos para comer y me dejo solo en ocasiones que salíamos de exploración o cacería, teníamos un punto de encuentro donde siempre lo encontraba, todo esto para calarme en mantener la calma en momentos tensos y sobrevivir
-¿Te dañaste mucho?
-Sí, una vez me doble el tobillo y en otra me disloque un brazo, me recupere, en los entrenamientos de Sambo y Boxeo era típico un labio reventado, moretones y nariz rota, huesos adoloridos, moretones cubiertos de nieve y sangre congelada en heridas abiertas era el pan de cada día, después de tres meses de entrenamiento y en mi ´´graduación´´ lo enfrente, logre derribarlo
-¡Enserio! ¿Cómo lo hiciste?
-Un gancho derecho a su mandíbula lo mando al suelo, su labio superior se reventó, se desplomo, ante esto me esperaba que me rompiese las piernas o brazos, pero solo comenzó a reír y me felicito, sus compañeros de armas ese día nos miraban, me felicitaron también- ahí le mostro una foto con otros cinco hombres, cada uno, un boina roja, todos tenían sonrisas, Roberto por su lado, lucia muy golpeado- bebimos algo de vodka y compartimos una comida caliente, costillas de venado agridulces, la mejor comida que probé en mucho tiempo, pues ese boina roja me sometió a una dieta de comida militar, verduras, poca carne y hielo
-¿Por qué hielo?
-Aunque no lo creas te ayuda a evitar el congelamiento en la boca, después de ese festejo me entrego un amuleto, un recuerdo –Roberto movió unos papeles y encontró una especie de collar- un collar de nilón, en el, amarrados un dos casquillo de bala, un diente de oso y un parche con el símbolo de los spetsnaz, es el recuerdo de la sangre, huesos casi rotos, hambre y frio que pase en Rusia y bajo el cuidado de ese boina roja, que en ocasiones, pensé que estaba loco, además aprendí a leer ruso y algunas palabras moy krasivaya dama
Le paso el collar a Amanda y ella lo examino con sus manos, miraba con ambos ojos bien abiertos a ese amuleto y muestra de fuerza, acreditando la resistencia de Roberto y su letalidad en el cuerpo a cuerpo gracias al Sambo y boxeo:
-En esta otra –Amanda dejo el amuleto con cuidado en el suelo y miro la otra foto
Esta vez Roberto con otro hombre, un soldado con rasgos de alguien de medio oriente, al fondo, un desierto y lo que parece un campo militar por las fortificaciones, torres que se lograban apreciar, sacos de arena e inclusive un vehículo militar:
-En esta con un combatiente iraquí, un hombre con mucha experiencia en el campo de batalla, al igual con el ruso estuve bajo entrenamiento físico y mental intenso, ahora, en el duro desierto, caliente como el infierno en el día y frio como Rusia en las noches, me enseño combate cuerpo a cuerpo con cuchillos, disparo de precisión y el arte marcial de esos combatientes, Krav Maga
Roberto le pasó otra foto donde podía ver al soldado mexicano levantando a otro del doble de su tamaño y peso, estaba a punto de azotarlo contra el suelo cubierto de una alfombra azul para prácticas de combate:
-Al igual que con el boina roja boxeábamos para calentar y después el arte marcial, me enseño movimientos para incapacitar a un oponente en cuestión de segundos… incluso matarlo, desarmar a alguien con cuchillos, bates, pistolas o armas largas, incluso en caso de que me ataquen dentro de algún vehículo u oponentes múltiples desarmados o con armas
-¿Fue igual de intenso?
-No me dejaban salir demasiado de la base, pues corría el riesgo de ser atacado, pero me sometían a otros entrenamientos y situaciones igual de extremas que en Rusia, la graduación fue diferente, un ring ovalado y mi maestro con una protección de cuerpo completo, solo tenía dos manoplas con las que debía dejarlo fuera de combate, para después tomar mi premio en un poste dentro del ring
-Eso es injusto
-Asi es, pero aun así lo logre –esto hizo que Amanda abriera ambos ojos sorprendida- fue difícil, casi me sacaba del ring en más de una ocasión, y golpear ese chaleco, rodillera, casco y demás dolía demasiado aun con las manoplas, pero mis golpes fueron potentes, en más de una ocasión lo hice retroceder hasta que logre levantarlo y dejarlo caer con todas mis fuerzas y peso sobre el suelo fuera del ringa, para ese momento estaba cansado, con mi nariz rota, un par de heridas y nudillos destrozados, fuera del ring, los demás miembros del cuartel gritaban motivándome, eso quiero pensar, no entiendo muy bien el iraquí, aun así cuando logre inmovilizarlo, tome mi premio y fui festejado
Roberto busco de nuevo y encontró el amuleto:
-Ahora un collar con dos casquillos de rifles de francotirador, dos dientes de lobo y un parche con la insignia del ejército iraquí, ese día celebramos con cerveza y algo de carne caliente, nada como un buen pedazo de carne para celebrar
-Es sorprendente lo que has hecho Robie, has entrenado mucho
-Luche por ello, aún recuerdo esos golpes y el dolor, un día la boina roja me dio un golpe tan fuerte en mi mandíbula que no me noqueo, pero me la disloco por completo, después de eso permanecía con la boca abierta o casi abierta, dolía cada vez que hablaba o masticaba, pase una semana entera con ese dolor
Amanda solamente sobo su mandíbula, Roberto rio y siguió buscando fotos, encontró una que le traía buenos y malos recuerdos:
-Esta es muy especial –en esta se le apreciaba en su uniforme militar, con casco, chaleco, carabina colgando de su hombro y todo el equipamiento
Estaba con una rodilla apoyada en el suelo, a su lado derecho una mujer con una gran sonrisa y lágrimas, a su derecha un niño con una gran sonrisa abrazando a Roberto y detrás un hombre de rasgos mexicanos, los tres, de apariencia humilde:
-En un operativo rescatamos a este pequeño de una red de secuestro y venta de órganos, logre convencer a mis jefes de que me permitieran llevarlo a su hogar pues yo conocía a la familia, al llegar y tocar la puerta fui recibido por la madre, la cual, estaba con los ojos rojos de tanto llorar y al verme pensó lo peor, pero su hijo entro y abrazo a su madre con fuerza
Amanda tomo la foto y analizo con cuidado la expresión de cada uno, aunque el rostro de Roberto estaba cubierto por una tela negra:
-Su madre y padre rompieron a llorar de felicidad, esa mujer me abrazo y agradeció eternamente, su padre igual, apretaron mi mano y casi la besaban, el niño en el camino no paraba de agradecernos y de llorar, lo calmamos cuando le compre una paleta de hielo, antes de irme esa mujer nos invitó a comer, pero debíamos de partir, insistió tanto que me entrego una bolsa con arroz y carne en salsa además de frijoles, después, un compañero me tomo una foto con la familia feliz, que logre, bueno, logre junto a mis compañeros reunir, una familia humilde que no encontraban la manera de pagar el rescate de su hijo
-Eso es algo hermoso –dijo Amanda secando una pequeña lagrima al escuchar la historia- no me imagino a alguien viviendo con esa presión encima
-Es algo horrible, al final, antes de subir a la granadera el niño me entrego uno de sus juguetes, un pequeño soldado de plástico con mi nombre escrito –Roberto volvió a escarban en los papeles y objetos, ahí, encontró a ese soldado de color verde militar, ya gastado y con el arma medio rota pero con el nombre escrito con marcador aun intacto- este mismo soldadito
Le entrego el juguete a Amanda la cual lo examino y dejaba con extremo cuidado en el suelo:
-Y las historias siguen y siguen, historias del ejército, amigos y familia, soy de esos que le gusta guardar recuerdos para nunca olvidar
-Te entiendo Roberto –Amanda respondió- me gustaría hacer lo mismo
Roberto ante esto saco su celular y acerco a Amanda a si mismo tomándola del hombro, levanto el celular para que ambos se tomasen una de esas famosas selfies:
-¿Qué tal una foto juntos?
-¡Si! ¡Sería perfecto! Pero espera
Amanda tomo los collares y los paso con cuidado por el cuello de Roberto, además, coloco al soldadito de juguete sobre su pierna donde la cámara alcanzaba a tomar la foto:
-Mucho mejor
-Espera
Roberto encontró la gorra más antigua que posee, la primera que le dieron el ejército y ahora tiene un agujero de bala, otra historia para otro día, esta se la coloco a Amanda entre sus cuernos:
-Ahora está mejor
De nuevo acomodados ambos sonrieron a la cámara y la foto fue capturada:
-Después la imprimiré y te la daré Amanda, junto a un cofre de madera de recuerdos y una cámara, así guardaras recuerdos de cualquier día y evento que quieras
Ella sonrió ante esta gran idea y abrazo a Roberto:
-¡Es una genial idea! ¡Gracias Robie eres el mejor!
-No hay de que Amanda, ahora terminemos de acomodar todo
-Pero quiero escuchar más historias
-Sí, pero casi es la hora de comer y de tus medicinas
-Oh, está bien, ¿Me contaras más historias otro día?
-Por supuesto
Con esto guardaron todos los papeles, collares, gorras agujeradas con balas y soldados de juguetes, dejaron ambas cajas encima de la cama y salieron del dormitorio en dirección a la cocina:
-Esta vez cocino yo Robie, solo siéntate y espera –dijo Amanda regalándole una sonrisa a Roberto el cual correspondió y tomo asiento
Antes de que ella comenzara cocinar tomo sus pastillas y ahora tomo un delantal que guardaba en una de las alacenas y comenzó a cocinar, además de esto, tarareaba de nuevo mientras se movía por toda la cocina, tomando especias e ingredientes, carne, verduras, salsa, arroz y demás.
Roberto por su lado, disfrutaba de verla así, tarareando, cocinando tan animadamente y tan feliz, esa mujer le comunicaba un aire de calma, tranquilidad y pureza, el miro a su cola la cual siempre cuenta con ese moño rosado brillante que se movía junto a la cadera de Amanda.
Suspiro y Roberto se levantó cuando alguien llamo al a puerta Amanda por su lado volteo pero Roberto le hizo una seña para que se quedara, abrió la puerta y ahí estaba un par de hombres con dos paquetes grandes:
-¿Señor Roberto García? –dijo difícilmente por las r presentes en el nombre
-El único
-Firme aquí por favor –dijo entregándole una Tablet donde firmo con su dedo- gracias, si gusta podemos pasar a dejarla en donde nos diga
-Sí, gracias
Ante esto Roberto los guio dentro de la habitación y ambos dejaron la cama junto al marco recargado en una pared, ahí Roberto solo miro ambas cosas y después las acomodaría, por otro lado, Amanda seguía preparando la comida de ambos con una amplia sonrisa, el mexicano pasó a la cocina solo para servirse un vaso con leche:
-¿Te gusto la leche?
Roberto ya estaba tomando un trago cuando Amanda pregunto algo curiosa y apenada:
-Sí, la verdad es que sabe muy bien
Amanda rio ligeramente y continúo cocinando hasta que termino, carne, arroz frito y caldo de pollo con fideo para su compañero, y para ella ensalada con pedazos de carne, caldo y arroz, Amanda sirvió los platos y se giró pero no encontró a Roberto en la barra, sino en el sillón revisando algo en una de sus consolas:
-Amanda me habías dicho que tu leíste las novelas del señor de los anillos ¿No?
-Si
-¿Has visto las películas?
Ante esto Amanda se sorprendió y camino hasta Roberto el cual revisaba esa aplicación repleta de series y películas en una buena calidad, el mexicano selecciono la primera película del señor de los anillos mostrando la portada, Amanda estaba sorprendida:
-¿Quieres comer mientras vemos la película?
-¡Si!, yo traigo los platos, tu espera
Amanda corrió a la cocina donde los platos con la comida esperaban, llevo uno a uno con cuidado y los coloco en la mesa de noche, por su lado, Roberto acomodo el sillón y los cojines, Amanda lleno una jarra con agua fresca y llevo dos vasos para ahí servir el agua.
Con todo ya acomodado Roberto inicio la película, Amanda se sentó a su lado entusiasmada, nunca había visto alguna película o serie de televisión así que su emoción era por demás elevada.
Asi ambos comieron y disfrutaron de un clásico del cine, Roberto comía con una sonrisa debido a las reacciones de Amanda tan enérgicas, desde sorprenderse por los efectos especiales tan realistas, los actores con un maquillaje para caracterizar a los orcos, ogros y elfos, todo esto previo al acta, la historia.
Amanda estaba por demás feliz de ahora visualizar esas aventuras épicas que la acompañaron en su niñez y que solo podía imaginar, ahora, revivió esos momentos con una película de gran calidad.
Roberto ya había visto la película un par de veces, pero verla junto a Amanda lo volvió una experiencia muy diferente y única, era como ver a un niño descubriendo algo nuevo y mágico del mundo.
Roberto termino de comer y de nuevo se vio maravillado pro la habilidad de Amanda al cocinar, todo lo que le ha preparado ha sido delicioso, mientras la minotauro apenas comía por ver la película, el soldado solo rio.
Ya cuando la película llego a su fin Amanda había terminado con su comida y solo tenía una sonrisa en su rostro:
-¡Fue asombroso! ¡Nunca pensé que harían una película de un libro! Aunque difiere en algunas partes pero aun así fue genial, gracias Robie
-No hay de que Amanda, después veremos las siguientes partes
-¿¡Hicieron más!?
-Sí, creo que de cada libro, incluso los del hobbit, te encantaran te lo aseguro
-Gracias, muero por verlas
Con esto ambos llevaron y lavaron los platos, ya volviendo a la sala Amanda se detuvo mirando las consolas, laptop y cama junto a la base de madera:
-¿Robie que hace todo esto aquí?
Roberto solo suspiro con una sonrisa y camino hasta Amanda:
-Mi hermana trajo todas estas cosas que llegaron tarde en el vuelo, y hace poco llego el colchón junto a una base que compre para dormir
-Oh, ya veo –la minotauro rebusco un poco en su mente y logro recordar pequeños momentos, voces y destellos borrosos- si recuerdo que llegaron dos hombres y dejaron eso en la pared, y tu pequeña hermana ¿Valeria?
-La misma, muy bien Amanda, vas bien recordando
-Es porque estoy tomando mis medicinas… gracias Roberto, por recordarme siempre
-No hay de que Amanda, es mi deber como anfitrión y amigo
Amanda se sonrojo un poco y le regalo una amplia sonrisa a su anfitrión, ahora, este arrastro la caja con el marco de madera a un lado del sillón, consiguió dos desarmadores y un cuchillo para abrir la caja, al vaciarla la pila de tornillos, esquinas, piezas metálicas, conectores y varillas de madera y metal cayeron sobre el suelo, Roberto tomo el manual y miro solo la imagen, después lo arrojo a un lado, Amanda lo recogió y comenzó a leerlo:
-¿No vas a usar el manual de instructivo?
-No será necesario –dijo Roberto comenzando a unir y atornillar- es sencillo
Con esto comenzó la odisea de Roberto para armar el marco, comenzó confiado pero cada vez se volvía más complejo topándose con palos de madera, tubos y resortes, tornillos de formas extrañas y uniones igual de extrañas, Amanda por su lado había leído de arriba abajo el manual esperando a que Roberto le pidiese ayuda:
-Creo que esa pieza va en otra Robie
Roberto soltó la pieza y busco por otra apoyándose con la imagen de la caja, ya para cuando paso una hora el mexicano se hartó:
-¿Podrias pasarme el manual? –pregunto con el ego herido
-Claro Robie, aquí esta –Amanda le entrego el manual desde el inicio
Con esto el mexicano logro terminar el marco de la cama en menos de una hora, él se sentía frustrado y como un tonto por no usar el manual en primer lugar y Amanda mantenía una sonrisa burlona, el marco no era demasiado grande e inclusive podía doblarse para guardase más fácilmente, Roberto coloco los seguros para que estos dobleces no se moviesen y coloco el colchón encima, movió el conjunto a una esquina de la sala donde un muro estaba algo hundido, ahí dormiría:
-Mucho mejor, ese sillón ya no me soportaría
Amanda se sentía incomoda, ver como su anfitrión gastaba dinero para dormir cómodamente por su culpa, la hacía sentir mal:
-Perdón Robie, creo que sería mejor si yo duermo en esa cama y así tú en tu dormitorio
-No importa y no te disculpes Amanda, ya te lo dije, eres mi huésped y por lo mismo debes de estar cómoda, no me molesta que duermas en mi dormitorio, además, me gusta dormir en la sala, así el sol me levanta temprano y no pierdo la tradición del ejercito
Roberto le sonrió a Amanda y camino de nuevo a la cocina, mientras, la minotauro miro de nuevo el marco con la cama encima y suspiro, regreso al dormitorio para tomar un libro y leer, esta vez el que Roberto le regalo de la cultura Azteca, al regresar a la sala y tomar asiento se topó con Roberto el cual volvía a beber otro vaso con leche, ella se ahorró la pregunta y solamente se sonrojo y sonrió, de verdad le gusto la leche que a ella tanto le pesaba, eso demostraba que ella estaba sana.
Roberto por su lado no pudo resistir el sabor de nuevo, por algún motivo quería beber más de esa leche, era muy diferente a la típica de los supermercados.
Las horas pasaron y para la hora de la cena Amanda volvió a tomar su medicamento y la cena consistió en algo ligero, ya con esto terminado Amanda se cambió a una ropa más ligera para dormir y antes de recostarse en su cama se asomó por la puerta hacia la sala, donde solo pudo ver a Roberto apagar las luces, cerrar las cortinas y escuchar cómo se dejaba caer en su nueva cama.
Amanda suspiro y camino de nuevo hasta la cama donde duerme, ya recostada se sentía extraña, como si algo faltase, no podía recordar que era.
Se movió varias veces en la cama hasta que concilio el sueño, por otro lado Roberto terminaba las anotaciones en su diario usando la lámpara de su celular, apago este y dejo el diario en el suelo, suspiro después de todo lo acontecido en el día, de haber compartido con Amanda esos momento de su vida y que ella escuchase con atención le sacaban una sonrisa.
Después de unos minutos Roberto se acomodó en la cama y quedo dormido más cómodamente.
Notas del autor: Otro capitulo mas, ahora un pequeño aviso, se acerca la temporada de entregas y exámenes así que me desaparece un tiempo, en mis tiempos libres adelantare algunos capítulos de este y del otro fic (ya se, lo he dejado abandonado, perdónenme)
Otra cosa, un agradecimiento al compañero Arconte porque gracias a su review me dio una idea para un apodo cariñoso de Roberto por parte de Amanda
Las reviews las contestare por privado de ahora en adelante, perdonen si no he respondido las anteriores, la facultad me tiene atado.
Y por ultimo, gracias por seguir esta historia, a todos, aquellos que leen aun sin dejar reviews (que no importa) y para los que siempre me dejan sus opiniones y siempre me sacan una sonrisa para continuar, se los agradezco por seguir y que les guste tanto esta pequeña historia.
Gracias y ¡Hasta luego!
