Holaaaa! Chicas(os) que leen esto, si ya se que para muchos me desapareci mas de un año en este fic y en serio lo siento hare que los siguientes cap no sean tan largos de esperar, promise!

MugiwaraNoAndrea, ANA(guest), kirtash96, Guest(guest), Mikaela, Delfi(guest), ceciimanassero4, Gold D. Anne(guest), onepiece1590... Gracias por sus maravillosos reviews!

MugiwaraNoAndrea: ya se que me tarde y lo super siento!, ya no me demorare tanto.

Psdt. Marco is sexy as hell!

OP no me pertenece... Hubiese hecho que Hawky-chan conociese antes a Luffy.


18. Escondidas

La pequeña pelinegra termino de contar y se descubrió los enormes ojos negros mirando en todas direcciones en busca de una cabellera pelirroja, pero en vista de que no se encontraba en ningún lugar cercano decidió empezar su búsqueda.

La pequeña Luffy corrió por todo el muelle de lo más emocionada, el juego había empezado y ella era la perseguidora. Yup, sería divertido. Atraparía a Shanks y él le compraría carne como recompensa. La pequeña no podía evitar que una sonrisa imposible se dejase ver en su rostro mientras que unas risillas escapaban de sus labios dejando encantados a los adultos que estaban a su alrededor y la veían correr de lo más alegre. Eran pocas las veces que la adorable chiquilla había jugado pero lo que esta ocasión hacia especial era que Shanks se había ofrecido a jugar con ella, Makino solía hacerlo y sino era ella lo hacia el alcalde, pero no era divertido cuando se dejaban encontrar fácilmente. Shanks le prometió que no se dejaría encontrar fácilmente.

La mayoría de los adultos de la villa no podían evitar preocuparse por la amistad que la pequeña mantenía con el pirata pelirrojo, pero al menos la pequeña se veía feliz y mientras no hubiese ningún problema por parte de los piratas no llamarían a Garp. Solo tenían que ver una amenaza por parte de los piratas y todos sacarían sus Den Den Mushis.

No muy lejos de ahí, Shanks sintió un escalofrió recorrerle la espalda.


Benn se apretó el puente de la nariz y empezó un conteo mental hasta que sintió sus nervios calmarse.

El pelinegro nunca sabría que hizo para mecer aquello, enserio. ¿Acaso había insultado a alguna deidad en su vida pasada? ¿O es que había hecho grafiti en algún templo sacrosanto cuando era niño? ¿O es que alguna mujer lo maldijo? ¿O tal vez, alguien ahí arriba lo odiaba con pasión y locura?

Benn tomo una larga bocanada de aire solo para soltarla a suspiros cortos.

-¿Cómo diablos es que Shanks puede desparecer cinco barriles de sake sin que nadie se dé cuenta?– Si bien no había nadie alrededor, Benn exigía saber porque la última vez que había hecho el conteo de provisiones se había asegurado de poner una cadena y varios cables eléctricos alrededor junto con un lindo y educado letrero de 'Gusano borracho, toca el sake y te amarro al ancla'

Benn prefirió ahorrarse la cana y la ulcera que estaba más que seguro que vendrían si es seguía pensado en el sake extraviado, era mejor seguir con el conteo de provisiones.

-Los. Voy. A. Matar.– El segundo al mando tembló de ira mientras sujetaba un papel de AEIOU con la firma de Rockstar, otro con la de Yassop y otro con la de Lucky Roo.

No era suficiente que el Demonio mayor traído directamente del Averno se hubiese llevado el sake sino que sus compinches, estaba más que seguro de que Rock Star estaba de colado, habían tenido la osadía de llevarse los dulces y parte de la Carne. ¡¿Cómo demonios sacaron una caja de carne y tres de dulces sin que nadie se percatase?! Mataría al que le hubiese tocado la guardia de esta semana.

La seductora pared llamaba a gritos a que se golpease la cabeza en ella, pero no. Benn era un pirata con una voluntad fuerte.

El Segundo al Mando del Red Force dio unas cuantas respiraciones. Tenia que terminar el conteo de las provisiones… y calmarse o tendría canas… y arrugas.

¡Santa mierda! Shanks lo volvería un anciano antes de tiempo.

Benn dio una corta mirada hacia la pared, pero se contuvo, puede que fuese tentadora, pero necesitaba sus neuronas quien sabe que locuras les depararía el futuro.

La ceja del Segundo al Mando empezó a temblar.

-¿Cómo es que Shanks me convenció de unirme a la Tripulación?– El pelinegro estaba más que seguro que aquel día debió de haber hecho caso del relámpago que cayo apenas estrecho la mano de Shanks, o del cura que se persignaba a pocos pasos de donde se encontraba.

Benn termino de hacer el conteo y planeamiento de los días que tendrían con el número de provisiones y se dirigió al único lugar en donde podría encontrar a la única persona cuerda que había conocido desde que se unió a la Tripulación del Red Force. Makino era un ángel que escuchaba atentamente todos sus problemas y daba una comida espectacular.

Yeah necesitaba algo de alchol en su sistema o cometeria un genocidio.


Luffy ya había buscado en todos los lugares que frecuentaba con Shanks, desde los barriles en los que se escondían de Benn a los sacos de arena en los que tomaban la siesta, pero no había ni rastro del pelirrojo.

La pequeña observo todo el lugar con sus grandes ojos negros cuando detecto un par de sandalias de cuero bastante familiares, no dudo ni un segundo en echarse a correr.

-¡Shanks!

Doc casi sufre un infarto cuando fue dolorosamente despertado con un golpe en el estómago. La única razón por la cual el pirata no saco una jeringa e inmovilizo al cuerpo o saco su navaja y degolló el pequeño cuerpo aun parado encima suyo fue porque reconocería el pequeño peso de Luffy en cualquier lugar. Eso y Koko no había atacado.

-Lu.– El pirata negaría toda su vida que su voz sonó adolorida. –¿Te puedes bajar?

-Upsi. –Luffy aun algo decepcionada de no haber encontrado a Shanks, se bajó de un salto del estómago del pirata.

El doctor pirata juraba que Koko, el mono traidor, se estaba riendo a sus expensas.

La pequeña Luffy hizo un puchero mientras agacha la cabeza y Doc, el pobre doctor pirata, no tuvo corazón ni para reprenderla. Además, Koko estaba que le enseñaba los colmillos a Doc.

-¿Qué sucede, enana?

A la pequeña Luffy se le ilumino la mirada y una sonrisa imposible adorno su rostro.

Koko dejo de enseñar los dientes apenas vio feliz a la menor.

-Estoy buscando a Shanks. ¿Le has visto?

-Lo siento, Lu. No he visto al Capitán desde el desayuno. Trata de buscar en el barco, tal vez se esté escondiendo por ahí.

Al segundo siguiente que Luffy desapareció, Doc se preguntó a si mismo desde cuando su capitán se había vuelto tan infantil, más de lo que ya era claro está.


Shanks, a unos barriles de distancia de Doc y Koko, se partía de risa por como la pequeña pelinegra había despertado al doctor de su tripulación, sin lugar a dudas su chiquilla era un caso único.

Para cuando el pelirrojo dejo de reír, había perdido de vista a la pequeña.

Shanks dejo que su haki de observación ubicase a la menor y fuera en su dirección, quería ver que otros desastres podría causar su chiquilla, pero aun no la dejaría ganar.


La pequeña Luffy se enfrentaba al mismo problema que muchos marines, piratas y el Segundo al Mando del Red Force se habían enfrentado con la diferencia de que ella no cedería a la tentación de rendirse a medio camino y dejar que Shanks apareciese por su cuenta.

Luffy corrió por el Red Force buscando al pelirrojo, pero no le encontró, busco desde las duchas a los cuartos, del cuarto de provisiones (el cual saqueo un jamón) a la cocina, del cuarto de Shanks al de Benn, de la proa al mástil, pero sin resultados.

La pequeña Monkey hizo un adorable puchero solo para que al siguiente segundo agitase la cabeza. ¡No se podía rendir! ¡Tenía que encontrar a Shanks costase lo que costase!

Luffy iba a bajar del barco cuando vio la punta de un sombrero de paja. La menor no dudo ni un segundo en correr detrás de los barriles.

-¡Shanks!

Lucky Roo casi suelta su pierna de pavo por el shock.

-Lu, no me vuelvas a dar esos sustos.

La pequeña, aun colgada de la pared de barriles en la que se escondía Lucky, se percató de dos cosas; la primera, Lucky Roo estaba comiendo solo una caja completa de carne ¡sin haberle dicho nada, el muy tacaño!; la segunda, la pirata tenía un sombrero parecido al de Shanks pero sin el lazo rojo.

-¿Has visto a Shanks? ¡Estamos jugando a las escondidas y le voy a atrapar!

Lucky rio en buena gana, nadie había podido atrapar al Capitan cuando este se proponía a esconderse.

-Por aquí no ha pasado, enana. –El pirata dio otra mordida a su pierna de pavo. –Trata cerca de donde hacen las redes de pesca.

La pequeña asintió, pero no se fue. Lucky dio un suspiro antes de pasarle una pierna de pavo cocida a la menor.

-¡Gracias, Lucky!

-Solo no le digas a Benn que me viste.

Luffy asintió y se fue en el acto dejando a un Lucky preguntándose por qué su Capitán estaría extendiendo tanto el juego con la menor porque por lo que había visto, Luffy había de haber estado corriendo por horas.


Luffy pregunto al viejo Pepper que hacia las redes de pescar si es que había visto a Shanks pero este tampoco lo había visto en todo el día, ni él ni su hija Sesamo.

La pequeña algo más desanimada arrastro sus pies por el muelle. Si bien muchos niños de su edad ya hubiesen tirado la toalla, Luffy nunca se rendía cuando tenía algo entre ceja y ceja, y en ese momento estaba más que decidida a encontrar al pelirrojo.

No muy lejos de donde la pequeña se encontraba, Shanks casi llora al ver el aspecto descorazonado de la niña.

Luffy sacudió su cabeza dejando la actitud depresiva. ¡Encontraría a Shanks así fuese lo último que hiciese!

La pequeña pelinegra volvió a correr en busca del pelirrojo.

Rock Star y Yassop se habían estado peleando por la ultima barra de chocolate de su botín cuando vieron a la pequeña Luffy corriendo en su dirección y caer.

Silencio.

Yassop sudo balas y Rock Star empalideció. Ambos piratas corrieron en dirección a la pequeña y la levantaron en un santiamén, sabían lo que pasaría si no la calmaban pronto. La pequeña pelinegra soltó un gimoteo lastimero. Yassop ofreció la última barra de chocolate con una mano temblorosa y la cara de Luffy borro todo rastro de un futuro llanto.

Rock Star inspecciono a la pequeña y adorable pelinegra en busca de cualquier herida, pero no encontró ninguna para su buena suerte. Si algo le pasaba a Luffy, Shanks era el primero en una larga fila de personas en intentar asesinarlos.

-¿Mejor, enana?

La pequeña asintió.

Rock Star se aclaró la garganta.

-¿Puedes mantener esto en secreto de Benn?

Luffy se lo pensó, pero al final asintió, aunque no entendía por qué todos los piratas del Red Force parecían aterrorizados de Benn.

-¿Han visto a Shanks?

Ambos piratas negaron, pero fue Yassop quien contesto.

-No, Lu. Trata cerca del barco.

La pequeña negó.

-No está ahí, solo Lucky Roo.

Yassop suspiro y decidió hacer las cosas más rápidas. Si Luffy era feliz todos eran felices, era como una ley natural.

-Dame un segundo, Lu.

Luffy miro a Yassop con curiosidad mientras que Rock Star fruncía el ceño. Por su parte, Yassop uso su Haki de Observación encontrando a su Capitán en el lugar menos esperado.

El francotirador fruncio ligeramente el ceño pero lo relajo cuando se dirigio a la menor.

-Búscale en el Bar de Makino, estoy seguro de que para cuando llegues ahí estará.

La pequeña dio un salto y una sonrisa imposible en dirección a los piratas.

-¡Gracias, Yassop!

Y al igual que otras veces, Luffy desapareció en un parpadeo.

-Le arruinas la diversión del juego al hacer ese tipo de trampas.

Yassop se encogió de hombros.

-Shanks está que usa su Haki con la niña, no veo por qué yo no pueda ayudarle.

Rock Star suspiro.

-¿Deberíamos decirle a Benn? Benn no nos masacrara si le decimos.

El francotirador miro a su compañero como si le hubiese crecido otra cabeza.

-Masacrara al Capitán, luego a quien le dio la idea a la enana y al final a nosotros por no decirle antes. Yo que tú me quedo calladito.

-¿Por qué así me veo más bonito?

Yassop rodo los ojos.

-Naciste feo, Rock Star, no hagas que El Segundo al mando te haga más feo.

-¿Hablan de Benn, chicos?

Rocks Star casi sufre un paro cardiaco, pero Yassop se veía más fresco que una lechuga.

-¡Capitán!

-¡Yo!

-La enana le está buscando. Le dije que lo encontraría en el Bar de Makino.

Shanks sudo frio ante la mirada acusadora del francotirador.

-Voy a buscarla. Adiosito~

Ambos piratas no tuvieron ni tiempo de parpadear cuando su Capitán despareció. En definitiva, Shanks y Luffy se parecían más cada día.

-En ocasiones me pregunto cómo es que seguimos vivos. –Rocks Star juraba que Shanks tenía la suerte del diablo porque de todos los problemas en las que los metía o se metían salían bien parados.

-No nos durara mucho si es que Benn se da cuenta de que Shanks está usando su Haki con la enana. –Apenas Yassop se dio cuenta de que Shanks estaba a solo unos barriles de distancia se dio cuenta de lo que su Capitán hacía con la pequeña. Shanks no era ni un padre y ya tenía un complejo de padre idiota.

Ambos piratas gruñeron. ¿Cómo era que seguían vivos?

-Estamos muertos.

-Creo que hasta aquí llegaron nuestras aventuras. –Yassop solo esperaba ver el Cartel de se Busca de su hijo.


Luffy camino tranquilamente mientras comía la barra de chocolate que Yassop y Rock Star le habían regalado. Estaba feliz, por fin atraparía a Shanks.

La pequeña ya casi cerca del Bar de Makino fue empujada por una mujer rubia con un pomposo vestido verde y unas uñas bastante largas.

-Muévete, niño.

La pequeña Luffy parpadeo un par de veces cuando vio que algo brillante se le cayó a la mujer.


Shanks se terminó de golpe una de la cerveza fría que Makino (Ángel caído del Cielo según Rock Star) le dio. El pelirrojo había corrido por toda una paralela para que su chiquilla no le viese y había triunfado en su cometido.

Shanks se relajó en espera de que llegase la adorable chiquilla.

Benn, sentado a un lado de Shanks, prefirió ahorrarse una ulcera y no preguntar a su Capitán por los barriles de licor desaparecido. Ya luego vería una forma de castigar al pelirrojo idiota que tenía por Capitán.

Shanks sintió un escalofrió recorrerle la espalda.

Lentamente, el Capitán del Red Force, voltio a ver a su Segundo al Mando quien limpiaba con tranquilidad su arma. Shanks trago grueso.

-¿Sucede algo, Benn?

El mencionado no levanto ni siquiera la mirada de su labor, pero si dejo que una sonrisa maliciosa adornase su rostro.

-Nada por el momento, Capitán. –Pero pronto. Benn planeaba una dolorosa venganza.

El Segundo al Mando dejo que su sonrisa se agrandara y que en sus ojos apareciese una promesa dolorosa.

Shanks trago grueso. ¿Benn ya sabía que había asaltado las provisiones? Si ese era el caso estaba muerto.

-¿Aca..?– Shanks detuvo cualquier cosa que fuese a decir ya que las puertas del bar fueron estampadas.

Todo el ruido del bar se detuvo en un segundo viendo a la recién llegada quien camino directamente hacia el Capitán del Red Force. Algunos piratas envidiaron a Shanks. ¿Por qué todas las mujeres con cuerpos despampanantes siempre iban directamente hacia él? Nadie lo sabía, ni el mismo Shanks.

Benn enarco una ceja ante la rubia quien se paró frente a Shanks, si la expresión de la fémina decía algo, aquel encuentro no sería agradable. El segundo al mando no le hubiese importado mucho la situación de no ser porque la fémina parecía una mujer joven, alguien que estaba o acababa de salir de la adolescencia.

La mujer miro al pelirrojo como si de un sucio insecto se tratase. Yep, el encuentro no sería agradable. Benn y otras piratas alrededor se preguntaron en que idiotez se habría metido ahora su Capitán.

-Al fin te encontré, infeliz.

Shanks se encontraba confundido.

-¿La conozco?– Sumamente confundido.

La rubia soltó una pequeña exclamación molesta y apunto con un dedo acusador al pelirrojo.

Oh Santo Sake. ¡¿Esas eran garras?!

-Después de dejarme sola en la habitación que compartimos por tres días en la que me prometiste el mundo, ahora dices que no me conoces. Eres un maldito bastardo.

-¡¿QUE?!– Shanks no sabía quién soltó una exclamación más fuerte Benn, su Tripulación, Makino o el mismo. El pelirrojo se acaro la garganta. El aura asesina de Benn era sofocante, sentía su vida en peligro. Un inminente peligro. – Señorita, no la conozco.

La rubia entrecerró los ojos y Shanks juro que la mujer parecía indecisa entre darle una cachetada o no.

-¿Acaso no estuviste en Logue Town hace unos cinco meses?

Shanks se tensó al igual que todos en el Bar.

Todos los ocupantes del Bar miraban a Shanks como esperando que dijese algo que lo salvase, o casi todos, Benn seguía amasando un aura asesina que podría a Sengoku verde de envidia.

El pelirrojo se aclaró la garganta.

-Si, estuve en Logue Town con mi Tripulación, pero eso no quiere decir que la tenga que conocer, no se ni su nombre. – Shanks miro en todas direcciones de lo más desesperado. –¿Algo de ayuda aquí?

Shanks trago seco por la mirada asesina que le mandaba su Segundo al Mando. Oh, sacrosanto Sake. Benn lo iba a castrar.

-¿Podría especificarme su situación, señorita?

-Tess. –Benn asintió. – Este desgraciado, porque otro calificativo no tiene, me sedujo hacia su cama sin importarle cuantas veces lo rechazara. ¡No le importo que en ese tiempo fuese menor de edad! –Shanks aun en tal shock horrorizado no hizo caso a la exclamación de Makino y los ligeros silbidos de admiración de algunos de sus tripulantes, se preguntó a que Dios había ofendido para que aquello le estuviese pasando. –Me trajo desde las mejores joyas que hubiese llegado a ver a los más finos licores. Me llevo flores y finos chocolates. Me llevo a bailar y a las casas de apuestas. El.. – Tess soltó un pequeño gimoteo lastimero. –Me prometió el One Pie-

-¡Yo nunca dije eso!

Todas las miradas se dirigieron hacia el pelirrojo quien trago grueso. Las cosas iban peor y peor.

El silencio en el bar era tal que incluso cuando Benn encendió su cigarro se escuchó en todo el lugar.

Shanks suprimió un escalofrió cuando la mirada penetrante de Benn fue dirigida en su dirección.

-Así que aceptas que estuviste con la señorita.

El pelirrojo negó firmemente con la cabeza y con los brazos.

-¡Eso tampoco!

-Tu.. ¡Como te atreves! –Tess con el rostro rojo de ira dio un pisotón como una niña a la cual no le dan lo que exige. –¡¿Si no me reconoces a mí tampoco reconocerás a tu hijo?!

-¡¿HIJO?!– Esta vez Shanks estaba seguro que su grito fue el más fuerte en el Bar.

El Capitán del Red Force se cayó de sentón mientras hacía cuentas mentales. ¡Por el One Piece, ni siquiera recordaba haber hecho la mitad de las cosas que Tess decía! ¡Maldición!

El pelirrojo estaba tan metido en sus pensamientos que se había olvidado de que tenía más gente alrededor.

-S. H. A. N. K. S.– Sabiamente todos los que no eran el pelirrojo dieron un paso hacia atrás. Había un secreto a voces en el Red Force y ese era 'Si Benn iba a masacrar al Capitán, sus razones tendrían y no debías meterte o tu vida también peligraría'.

Shanks trago grueso, moriría si no decía algo… ¡¿Pero que podía decir en esa situación?!

El pelirrojo miro a su Segundo con toda la seguridad de un hombre que quiere negar una paternidad podía tener.

-Benn, te juro por mi aun desocupada tumba que no la conozco. –Shanks se paró de un salto mirando a su alrededor por algo de ayuda.– ¿Chicos?

Los tripulantes del Red Force querían creer en su Capitan pero una sola mirada de Benn los hizo mantenerse al margen del problema.

El Segundo al Mando del Red Force tomo una larga calada a su cigarro finalizándolo.

-Necesitamos hablar, reconstruir hechos, pensar en nombre de bebe.… Y empezar a cavar un par de tumbas.

-¡Benn!–Shanks miro horrorizado a su Segundo para luego ver a la fémina creadora de todos sus problemas actuales. –¿Segura no me confundes por Rock Star?

Benn lanzo una mirada de muerte a su Capitan.

-Silencio, gusano. –El segundo al mando voltio hacia la embarazada quien estaba temblando. –Explícame todos los detalles, no omita nada.

Todos los piratas y Makino observaron con el corazón en la mano como Tess empezaba a llorar a moco tendido.


La pequeña Luffy estaba cansada, sedienta y con hambre, y por lo mismo no presto ninguna atención a nada más que ubicar a Makino apenas entro al Bar.

La menor dejo que su mirada viajase por el Bar hasta que encontró la usual cabellera peli verde. Luffy no se lo pensó dos veces antes de correr en dirección de la dueña del Party's Bar.

Makino despego sus ojos de Tess, quien no paraba de llorar mientras explicaba su tragedia griega, para mirar en dirección a la pequeña y adorable pelinegra quien le abrazaba una pierna mientras le daba una de esas sonrisas imposibles que solo ella podía hacer.

La Cantinera sonrió suavemente en dirección a la menor.

-Hola, Lu. ¿Quieres un poco de jugo?

La pequeña asintió varias veces de lo más emocionada, se moría de sed.

Makino cogió una de las jarras cercanas y sirvió a la menor quien se tomo el jugo sin respirar. La peli verde se preguntó si es que alguna vez Luffy se dejaría de ver adorable aun con ese tipo de acciones, posiblemente no.

-¿Makino, viste a Shanks?

Luffy inclino ligeramente la cabeza al ver a Makino tensarse.

-Está ocupado en este momento, Lu.

-¿Donde?

-El Capitan se encuentra ocupado, Lu.– Makino dudo un segundo antes de señalar en dirección en donde se veían a los piratas del Red Force y una mujer llorando.

Luffy siguió con la mirada la dirección en la que Makino estaba apuntando antes de reconocer a la mujer que lloraba a mares y señalaba a Shanks.

-¡Oh! ¡Ella es la Señora Arpia! ¡Y ahí esta Shanks!

-¡Luffy!

Makino no pudo ni decir una reprimenda porque la pequeña pelinegra ya se había lanzado a correr en dirección al pelirrojo Capitán pirata.


Shanks trago grueso. Posiblemente la situación en la que se encontraba era en la que más peligro había corrido hasta el momento.

Tranquilo Shanks. Si Benn aún no se entera de que mando chistes en carta con Thach, todo iría bien.

Benn apretó aún más el agarre que tenía sobre la camisa de su Capitán.

-Benn, lo juro. –Shanks lucho para que su voz no saliese asustada, Benn podía oler el miedo y escucharlo. –Ese niño no es mío.

Benn lo soltó.

-Desgraciado. –Shanks, aun recuperándose del agarre de Benn, esquivo la botella. ¿Quién demonios le dio una botella? –Exijo mi boda.

-¡¿BODA?! –Shanks se atraganto con su propia saliva.

Todos los piratas alrededor miraron a la fémina en un creciente estupor.

-Si, boda. –Tess coloco una mano sobre su vientre. En ese momento la mayoría recién se percató de que la mujer tenía una mínima barriga. –Así mi hijo no nacerá en la desgracia. Y mis padres tienen que venir a conocerte.

Benn parecía apunto de botar espuma por la boca. ¡Ahora tenía que buscar su sotana!

Shanks salió de su shock al sentir un pequeño cuerpo chocar contra su pierna.

-¡Te atrape!

El Capitan del Red Force y todos sus tripulantes bajaron la mirada para ver el rostro feliz de la pequeña consentida del pelirrojo.

Shanks sin saberlo relajo totalmente su postura y dejo de toda la tensión saliese de su cuerpo, incluso le devolvió la sonrisa a la adorable chiquilla.

-¡Bien hecho, Anchor! –Shanks cargo al instante a la menor para revolverle los suaves cabellos azabaches. –Pídele a Makino tu premio. Iré en un momento.

Luffy inflo sus mejillas negando.

-No quiero.

Shanks agrando su sonrisa sin percatarse de cómo lo miraban las personas a su alrededor porque de haberlo hecho se hubiese dado cuenta del suspiro resignado que soltaron sus tripulantes o la forma en la que Benn negaba, o la mirada iracunda de la embarazada.

-Iré en un segundo.

Luffy volvió a negar.

-Quiero comer contigo.

-Te acompañare en un rato.

-No quiero. –Luffy dejo de negar para mirar directamente a los ojos de su modelo a seguir. – Por favor.

Shanks suspiro derrotado.

-Bien, pero estate quieta.

Luffy asintió de lo más feliz.

-Padre acomplejado. – Benn soltó un bufido encendiendo otro cigarro.

Algunos tripulantes se permitieron reír al ver la tensión de la situación desvanecerse.

-¡¿La mocosa es tu hija?!

-Si, es la hija del Capitán. ¿Algún problema? –Benn cubrió la boca de su Capitán antes de que este pudiese decir cualquier cosa, Luffy simplemente miro con sus grandes ojos a la mujer mientras buscaba algo en sus bolsillos.

-Nin-gu-no.

Tess miro con odio a la pequeña Luffy quien parecía obvia a las miradas de la mujer. Los Tripulantes del Red Force se aguantaron las risas como pudieron.

-Oh, se le cayó esto, señora Arpía. –La pequeña extendió unos lentes pequeños y de aspecto delicado en dirección a la horrorizada mujer.

Shanks se quitó la mano de Benn quien al igual que el tenía una sonrisa burlesca de lado.

-Luffy, es señorita no señora.

La menor asintió de lo más seria.

-Aquí tiene señorita Arpía.

Esta vez nadie pudo aguantarse y soltaron carcajadas de lo más sonoras.

-¡¿Eso es lo que le vas a corregir, estúpido Hanks?!

Las risas poco a poco empezaron a morir a lo que Luffy inclino la cara ligeramente a la vez que bajaba el brazo en vista de que la Señorita no recibiría sus lentes.

-¿Hanks? –La comprensión brillo en los grandes ojos negros.– ¡Oh, te refieres a Shanks!

Benn enarco una ceja e intercambio una mirada con su Capitán.

-¿Shanks? –Tess quería tirarle otra botella al pelirrojo, pero no tenía ninguna a la mano. –¡Oh, dios! ¡También me diste un nombre falso, marinero de quinta!

Silencio.

Todos los piratas vieron entre los lentes que la pequeña Luffy aun tenía en sus manos, el Capitán del Red Force y la furica Tess.

-Creo que todo esto es un malentendido. –Benn se apretó el puente de la nariz. No se había convertido en pirata para esto, debió hacer caso a su madre y ser botiquero.

Tess dio un pisotón altanero en el piso.

-¿Me estás diciendo que mi hijo es un malentendido?

Shanks rodo los ojos.

-No. Le estoy diciendo que se ponga las gafas y se dé cuenta de que ha estado haciendo el ridículo frente a una tripulación pirata. –Benn señalo al pelirrojo. – Este imbécil que tenemos por Capitán se llama Shanks, no Hanks.

-¡¿Qué más planeas hacer para escapar de tu paternidad?!

Esta vez no solo Ben soltó un suspiro exasperado sino cada pirata que pudo atar todos los cabos.

-¡Póngase las gafas, con un demonio!

Benn extendió la mano en dirección a la pequeña Luffy quien le dio las gafas de lo mas feliz. El segundo al mando se los extendió a la mujer quien los tomo no sin antes soltar un bufido.

En el momento que la mujer se puso las gafas y se dio cuenta de que Shanks y todos los hombres alrededor no eran marines sino PIRATAS, se puso aún más blanca que un papel y rompió el record en huidas sin mirar atrás.

-Chaito, señorita cuatro ojos con garras. – Luffy agito la mano aunque la mujer no la pudiese ver.

Shanks revolvió los cabellos de la menor.

-Nunca seas de ese tipo, Anchor.

Los piratas alrededor corearon sus aclamaciones porque Luffy siguiese siendo Luffy.

La menor inclino la cabeza sin entender.

-Nunca sigas ese tipo de ejemplos, enana.

-Se monja, Lu. Te ahorras muchos problemas. –Benn rogaba porque nunca llegase el día en que viese casar a la pequeña.

-Nop, seré pirata.

Aquellas palabras sacaron una sonrisa a más de uno que fueron poco a poco volviendo a la pequeña fiesta de siempre.

Benn se acercó a Shanks una vez que el ruido volvió a la normalidad. No más mujeres locas embarazadas aclamando querer casarse con el pelirrojo… por loco que parezca aquello no era lo más loco que les había pasado.

El Segundo al mando soltó un suspiro.

-Shanks. –El mencionado ya estaba sentado al costado de la pequeña Luffy quien comía de lo más feliz un filete de carne.

-¿Sucede algo, Benn?

El pelinegro se sentó en la butaca desocupada al costado de su Capitán.

-Lo siento.

Shanks observo a su Segundo de reojo antes de reír.

-Nah, son cosas que pasan. No me lo tomo a pecho. –Shanks agito la mano llamando la atención de Makino y pedir otra botella de sake.

-Esta noche tendremos una reunión en el barco. –Benn tendría una charla incomoda con la tripulación. Una charla muy, muy, muy incómoda sobre planificación familiar. –Estas disculpado de la reunión si no quieres participar.

Shanks asintió con una carcajada tranquila.


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